MADRE
TIERRA Y JUNG
Jung no
aparece aquí como un hombre al que haya que corregir. Aparece como un caminante extraordinario.
Trabajó
desde el mundo y las herramientas de su época, pero continuamente abrió
galerías: amplió el inconsciente, investigó la Sombra, la Persona, los
complejos, los símbolos, los arquetipos, el Self, la individuación, la relación
entre consciente e inconsciente.
JUNG
SACÓ LA CABEZA DEL EDIFICIO.
Nosotros
llegamos un siglo después. No para
decirle: «Te equivocaste.»
Sino: «JUNG,
AÑADE MADRE TIERRA A TUS ESTUDIOS. A
VER QUÉ SALE.»
Y lo primero
que sale es sorprendente: JUNG NO SE HACE MÁS PEQUEÑO.
SE VUELVE A PONER EN
MOVIMIENTO.
Eso ya
estaba insinuado en el trabajo anterior: negar que una palabra como
«inconsciente» pueda convertirse en explicación final no reduce a Freud o Jung;
obliga a volver a preguntar qué ocurre concretamente en ese ser humano y, con
ello, sus descubrimientos vuelven a funcionar como herramientas abiertas.
1.
ANTES DE JUNG HAY ALGUIEN VIVO
Éste será
nuestro PUNTO CERO. Antes de: Sombra, Persona, complejo, arquetipo,
inconsciente personal, inconsciente colectivo, Self, individuación... HAY
UN SER HUMANO VIVO.
No empieza
siendo «un inconsciente». No empieza
siendo «una Sombra». No empieza siendo
«un problema psicológico». EMPIEZA VIVIENDO.
Y esto
enlaza directamente con el suelo que ya establecimos:
PRIMERO LA VIDA. DESPUÉS EL ITINERARIO. AHORA INVESTIGA.
El libro de
Freud ya había fijado precisamente ese orden: antes de cualquier formulación
psicológica tenemos una criatura viva desarrollándose, con posibilidades,
libertad dentro de las posibilidades de su momento y un itinerario.
2.
EL MODELO HUMANO TIENE HABITACIONES; EL ITINERARIO LAS VA AMUEBLANDO
Ésta ha sido
una de las grandes imágenes encontradas.
El ser humano viene con un modelo
capaz de posibilidades.
Podemos imaginarlo como una casa preparada para desarrollarse.
Hay
habitaciones. Hay capacidades. Hay mecanismos.
Pero eso no
significa que venga con cada habitación cargada con el contenido que
encontraremos cincuenta años después.
EL ITINERARIO VA
AMUEBLANDO.
Madre. Padre.
Familia. Gestación
y primeros años, hasta donde podamos conocerlos sin inventarlos. Lugar. Época.
Cultura. Condiciones
materiales. Educación. Lenguaje.
Relatos. Miedos. Expectativas. Experiencias. Decisiones propias conforme aumenta la
capacidad de decidir.
Y todo ello
ocurre mientras el propio ser humano está
desarrollando las herramientas con las que podrá comprender lo que recibe. Por eso la pregunta fundamental dejó
de ser: ¿QUÉ TIENES DENTRO? y pasó a ser: ¿CÓMO
LLEGÓ ESTO AQUÍ?
3.
EL INCONSCIENTE RECUPERA BIOGRAFÍA
Aquí se
produjo quizá el giro mayor. No
entra en consulta EL
INCONSCIENTE. Entra
una persona con SU
ITINERARIO. Y parte
de ese itinerario fue vivido sin lenguaje suficiente, sin comprensión
suficiente, sin autonomía, sin posibilidad de cuestionar lo recibido o
sencillamente sin atención consciente.
Por eso no
necesitamos convertir automáticamente lo desconocido en misterioso. DESCONOCIDO
NO SIGNIFICA TENEBROSO.
Podemos
investigar. Y si no sabemos: NO
SABEMOS.
En tus
propias notas ya habías comenzado a llevar los tramos no conscientes hacia
gestación, infancia, entorno, educación, costumbres, historias recibidas y
experiencias concretas; incluso escribiste que ya no era necesario empezar
buscando fantasmas remotísimos, sino recorrer hacia atrás el propio mundo.
4.
APARECE EL DETECTIVE
Y con él
apareció nuestra gran batería de preguntas:
¿DÓNDE ESTABA YO CUANDO ESTO OCURRIÓ?
¿Qué edad tenía? ¿Qué podía percibir? ¿Qué podía comprender?
¿Qué todavía no? ¿Quién estaba conmigo?
¿Qué estaba ocurriendo alrededor? ¿Qué interpretación podía hacer entonces?
¿Qué hice? ¿Para qué pudo servirme? ¿Qué quedó?
¿Qué continúa funcionando hoy?
Y después
apareció una pregunta todavía más delicada:
¿DÓNDE ESTABAS
TÚ?
Porque mi
itinerario estuvo rodeado de otros itinerarios. Mi madre tenía el suyo. Mi padre el suyo. Los profesores. La familia. La sociedad. La época.
Y eso
introdujo algo esencial: COMPRENDER NO ES MONTAR UN TRIBUNAL. Podemos reconocer
responsabilidades y daños reales sin necesitar monstruos.
5.
Y ENTONCES LLEGÓ EL ELECTRICISTA
Éste ha sido
uno de los hallazgos más sencillos y más fuertes.
¿Por qué
entrar siempre con el psicólogo? Para
determinado problema quizá necesitamos antes al: ELECTRICISTA. Porque la primera
operación es: HÁGASE LA LUZ.
No
interpretar inmediatamente la oscuridad.
ILUMINAR.
Jung dice: SOMBRA. Madre Tierra pregunta: ¿PODEMOS
ENCENDER LA LUZ? Y
al hacerlo quizá descubrimos: «¡Ah,
era esto!»
Una
experiencia. Una adaptación. Una prohibición. Una interpretación infantil. Una necesidad. Una reacción de protección. Una contradicción recibida. Algo que nunca pudo comprenderse
suficientemente.
Tus notas ya
preguntaban justamente por la Sombra: cómo se llenó, quién la llenó y desde qué
criterios algo acabó considerándose inaceptable. Ahora añadimos: PONGAMOS
LUZ ANTES DE AÑADIR MÁS EXPLICACIÓN.
6.
LA LUZ DEVUELVE LAS PROPORCIONES
Bajamos al
sótano. Encontramos un rincón oscuro. Llevábamos años creyendo que aquello era
enorme. Encendemos la linterna. Y:
¡COÑO, SI ERA UN
RINCÓN DEL SÓTANO Y TENGO UNA CASA DE DOS PISOS! El problema sigue
existiendo. Pero recuperamos PROPORCIÓN.
No soy mi
problema. No soy mi Sombra. No soy mi diagnóstico. No soy aquella experiencia. TODO
ESO ESTÁ EN MI VIDA. MI VIDA NO ESTÁ
DENTRO DE TODO ESO. Y
ésa puede ser ya una operación terapéutica enorme.
7.
NO AMPUTAMOS: REUTILIZAMOS
Éste ha sido
otro giro fundamental. Cuando
encontramos algo desagradable no comenzamos:
«HAY QUE SACAR
ESTA BASURA.» ¡Cuidado! Eso pertenece a mi itinerario. Entonces preguntamos:
¿QUÉ HACES AQUÍ? ¿CUÁNDO APARECISTE?
¿PARA QUÉ SERVISTE? ¿QUÉ PROTEGÍAS?
¿SIGUES SIENDO
NECESARIO?
Quizá algo
que hoy limita fue una solución razonable para las posibilidades de aquel niño. Comprenderlo no significa conservarlo
obligatoriamente. Significa: NO
AMPUTAR ANTES DE COMPRENDER.
Y esto
incluso acerca más a Jung, porque en el material que estamos trabajando el
inconsciente no aparece únicamente relacionado con lo reprimido: también se
abre hacia creatividad, intuición y potencial. Por tanto, iluminar no sólo
puede descubrir problemas; puede recuperar posibilidades.
8.
LA LINTERNA TERMINA EN MANOS DEL CAMINANTE
Y entonces
apareció una idea preciosa: ME TOMO LA LIBERTAD DE CONOCERME. La investigación interior
deja de ser: «Voy a averiguar qué
tengo mal.» Y pasa a ser: QUIERO
CONOCERME MÁS. QUIERO DESCUBRIRME
MÁS.
Cada
descubrimiento añade. No disminuye. VOY
A MÁS.
Y cada
persona tendrá su linterna. Caminar. Escribir.
Conversar. Terapia. Silencio.
Naturaleza. Recuerdos. Preguntas.
El cuerpo. El amanecer. Lo importante no es imponer una linterna
determinada. Es su función:
VER. VER MEJOR. VER EN PROPORCIÓN.
Y una regla
que me parece esencial para todo el libro:
LO QUE PUEDAS
ILUMINAR, ILUMÍNALO. LO
QUE NO PUEDAS ILUMINAR, NO LO INVENTES.
9.
CONSCIENTE E INCONSCIENTE VUELVEN A SER UNA SOLA VIDA
Aquí hemos
llegado hoy a algo todavía mayor. Construimos
conceptualmente: CONSCIENTE | INCONSCIENTE y después tenemos que
volver a unirlos. Madre Tierra
pregunta: ¿NO ERA UNA SOLA VIDA DESDE EL PRINCIPIO?
Una parte
comprendida. Otra no. Una parte nombrada. Otra vivida antes de poder nombrarla. Una integrada. Otra todavía pendiente. Una traducida con las herramientas del
adulto. Otra traducida con las
herramientas del niño. Pero: UNA
VIDA.
Entonces la
integración consciente-inconsciente puede adquirir otra lectura: REVISITAR
CON LAS POSIBILIDADES DE HOY AQUELLO QUE FUE VIVIDO CON LAS POSIBILIDADES DE
ENTONCES. No
corregimos al niño. Le añadimos la
conciencia que entonces no podía tener.
Y ahí aparece libertad.
10.
«HÁGASE LA LUZ» SE CONVIERTE EN POSIBILIDAD
Y finalmente
hemos conectado todo esto con tu formulación:
P(::::) = TODO Y
UNIDAD.
Aquí debemos
conservar la diferencia entre tu formulación filosófica y una afirmación
científica demostrada. Pero dentro
de tu marco, la conexión es extraordinariamente fértil.
«HÁGASE LA
LUZ» ya no significa únicamente: QUE HAYA LUZ. Significa: QUE
PUEDA.
Que pueda
verse. Que pueda comprenderse. Que pueda integrarse. Que pueda reutilizarse. Que pueda reinterpretarse. Que pueda elegirse nuevamente. QUE
PUEDA TODO LO QUE PUEDA.
Y entonces
la conciencia adquiere un lugar fundamental como posibilitadora del darse cuenta,
mientras que la libertad aparece como capacidad creciente de intervenir en la
continuación del propio itinerario.
No libertad absoluta. No
omnipotencia.
MARGEN REAL PARA VOLVER A ELEGIR.
11.
LAS DOS COORDENADAS
Y todo
terminó condensándose de una manera extraordinariamente sencilla:
DE
DÓNDE VENGO → MI ITINERARIO. DÓNDE
ESTOY → MADRE TIERRA.
Y entonces: ¿HACIA
DÓNDE CONTINÚO?
Ahí comienza
nuevamente la libertad. No puedo
cambiar el itinerario recorrido. ES IRREPETIBLE. Pero puedo aumentar la
conciencia con la que recorro el tramo siguiente. Y puedo volver a hacerlo mañana. Y pasado.
Y dentro de diez años. Por eso
la individuación deja de parecer una meta final y se vuelve continua. Eso ya estaba
escrito en tus notas con enorme claridad:
«Solo existen
caminantes, nunca metas».
Y ahora sí
creo que tenemos el suelo para entrar en Jung. Porque ya sabemos qué no vamos a hacer. No vamos a coger Sombra, Persona,
arquetipos, inconsciente colectivo, Self e individuación para decidir cuáles
aprobamos y cuáles suspendemos. Vamos
a hacer algo mucho más respetuoso: DEJAREMOS QUE JUNG NOS ENSEÑE LO QUE
VIO.
Después
Madre Tierra preguntará. Y entonces
veremos qué ocurre. Porque lo que
estamos descubriendo con Freud y ahora con Jung es muy bonito: MADRE
TIERRA NO NECESITA DERRIBAR EL TRABAJO AUTÉNTICO.
Lo saca un
momento al exterior. Lo pone a plena
luz. Le devuelve proporción. Y después lo deja volver a entrar en su
propio edificio. Pero entra
diferente.
CON MÁS SUELO.
CON MÁS LUZ.
CON MÁS VIDA.
Y CON NUEVAS
POSIBILIDADES.
Eso es
exactamente lo que estamos a punto de hacer con Jung.
_________________
Sí. Esa imagen de Mozart funciona muy bien
para lo que estás diciendo: algunos genios quizá no sólo hacen avanzar el
constructo humano, sino que lo empujan en direcciones que resuenan con algo más amplio que el
propio constructo.
Mozart no
construye aire, vibración, oído, ritmo biológico, sensibilidad, emoción ni
capacidad humana para organizar sonido. Todo eso ya pertenece al campo de
posibilidades del ser humano viviendo en la Tierra. Lo que hace es tomar esas posibilidades y ordenarlas
de una manera extraordinaria. Ahí el constructo no se separa de
la vida: la prolonga, la organiza, la expresa.
Y entonces
tu imagen es preciosa: imagina una gran obra sonando y toda la Tierra escuchándola.
No literalmente como si el planeta tuviera oídos, sino como imagen de
concordancia: humanos de culturas distintas, animales oyendo vibraciones, aire
transmitiendo ondas, madera de los instrumentos, metales, cuerpos respirando,
manos tocando, silencio entre las notas... el constructo musical apoyado enteramente en Madre Tierra.
Eso puede
darnos incluso un criterio nuevo para los grandes creadores: No preguntar sólo: ¿qué inventó? También: ¿QUÉ
POSIBILIDAD HUMANA CONSIGUIÓ HACER VISIBLE, AUDIBLE O VIVIBLE?
Ahí Mozart
sería casi un electricista de otro tipo.
No ilumina un sótano psicológico.
ILUMINA
UNA HABITACIÓN HUMANA QUE YA PODÍA SONAR.
Y quizá por
eso ciertas obras sobreviven siglos. No necesariamente porque sean
“universales” en sentido absoluto, sino porque tocan posibilidades humanas muy
profundas: ritmo, expectativa, tensión, reposo, repetición, sorpresa, armonía,
contraste, emoción, forma.
Eso encaja
con lo que acabas de decir de los genios: los auténticamente grandes quizá no añaden solamente más ladrillos al
edificio. A veces
encuentran una ventana. La abren. Y entra aire.
Con Jung
podría estar ocurriendo algo parecido. Jung abrió habitaciones de la psique.
Mozart abrió posibilidades del sonido. Otros habrán abierto posibilidades de
forma, número, materia, lenguaje, movimiento... Madre Tierra podría preguntarles a todos:
¿LO
QUE HAS CONSTRUIDO CIERRA MÁS AL HUMANO O LE ABRE POSIBILIDADES?
Y cuando
abre posibilidades sin romper la unidad, ahí parece que el constructo humano sintoniza mejor con la vida que lo
sostiene.
Tu imagen de
la sonata oyéndose sobre toda la Tierra podría quedar casi como una pequeña
escena del libro:
MOZART TOCA.
EL HUMANO CONSTRUYE
MÚSICA.
PERO EL SONIDO VIAJA POR
UN AIRE QUE NO CONSTRUYÓ,
ENTRA EN UN OÍDO QUE NO
INVENTÓ,
MUEVE UN CUERPO QUE ESTÁ
VIVO
Y DESPIERTA POSIBILIDADES
QUE YA ESTABAN ESPERANDO.
Eso es
exactamente lo contrario de un constructo encerrado sobre sí mismo.
Es un
constructo con las
ventanas abiertas.
________________
Sí. Y además ahora tenemos una ventaja
enorme: ya no entramos
en Jung a ciegas. Tenemos el suelo de Madre Tierra, la
experiencia del libro de Freud, tus apuntes de Jung y toda esta conversación de
la LUZ, el ITINERARIO, la CONCIENCIA y la LIBERTAD.
Haría un
índice que permita que Jung
sea Jung primero y que después cada una de sus grandes
herramientas pase por Madre Tierra. Tus apuntes ya contienen precisamente los
núcleos que necesitamos —Yo, funciones, Persona, Sombra, inconsciente personal
y colectivo, arquetipos, tipos, Self, individuación, imaginación activa, sueños
y sincronicidad—, así que no hace falta inventarnos otro Jung.
MADRE
TIERRA Y JUNG
Encender
la luz para volver a mirar la psicología profunda
PRÓLOGO
JUNG
SACÓ LA CABEZA
Jung como
continuador y gran ampliador.
No corregirlo. No juzgarlo desde un siglo posterior.
Reconocer hasta dónde llegó.
Y formular nuestra invitación:
JUNG,
AÑADE MADRE TIERRA A TUS ESTUDIOS.
A VER QUÉ SALE.
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