LUNA
MADRE
TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
PRIMER
INTERROGADO: LA LUNA
Principio
Cero Antes de cualquier
interpretación:
soy
una unidad viva.
dependo.
formo parte de un TODO Y
UNIDAD.
mi continuidad necesita
condiciones que yo no he creado.
Ahora
desaparecen por un momento los libros.
No sabemos qué «significa» la Luna.
No sabemos qué dijeron los antiguos.
No sabemos qué hemos dicho nosotros.
Tenemos
delante solamente VIDA
y LUNA.
PREGUNTA 1 ¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLE?
Y aquí haría
algo importante, Carlos: no contestaría todavía las doce de
golpe.
Una por una. Porque si en la primera descubrimos algo,
ese algo modifica la segunda. Y si encontramos una contradicción, nos
detenemos. Exactamente como un
interrogatorio.
Además, esto
nos permitirá comprobar las
propias 12 preguntas mientras trabajamos. Quizá la Luna nos
obligue a cambiar una.
Así que mi
elección es clara: PLANETAS.
LUNA.
PREGUNTA 1:
¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLE EN RELACIÓN CON LA VIDA?
Y ahora sí: que
responda la Luna.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
I. LA LUNA
Por un
momento dejamos fuera todo
lo que sabemos astrológicamente de la Luna. Nada de emociones, madre, infancia,
hogar, memoria, sensibilidad, hábitos, público, popularidad, femenino...
Todo eso
queda esperando fuera. No
lo negamos. No lo utilizamos.
Sólo
tenemos: MADRE TIERRA — VIDA — LUNA.
Y nuestro
principio previo:
El
ser humano es una unidad viva, forma parte de un TODO Y UNIDAD y depende de
unas condiciones que no ha creado para poder existir y continuar.
Ahora
pregunta Madre Tierra.
PREGUNTA 1
¿QUÉ
FUNCIÓN CUMPLE LA LUNA EN RELACIÓN CON LA VIDA?
Aquí hay que
distinguir inmediatamente dos cosas para no hacer trampa.
La Luna física forma
parte del sistema Tierra-Luna y mantiene relaciones físicas reales con nuestro
planeta. Eso es una cuestión que podemos estudiar.
Pero el arquetipo astrológico Luna
es una construcción interpretativa humana.
Por tanto, nuestra pregunta no puede ser todavía:
«¿Qué
dice la astrología que hace la Luna?»
Tiene
que ser:
¿ENCONTRAMOS EN LA
VIDA UNA FUNCIÓN QUE JUSTIFIQUE LO QUE DESPUÉS LLAMAMOS LUNAR?
Y aparece
una primera candidata potentísima:
MANTENER
LAS CONDICIONES QUE PERMITEN CONTINUAR.
No digo
todavía que ésa sea la
Luna. Digo: esto existe indiscutiblemente en la
Vida.
Una unidad
viva no puede limitarse a aparecer. Tiene
que mantenerse.
Tiene que
conservar determinadas condiciones dentro de márgenes compatibles con su
existencia.
Tiene que
recibir. Regular. Retener unas cosas. Eliminar otras. Reponer.
Recuperarse. Alternar actividad
y descanso. Responder a variaciones
del campo.
CONTINUAR
DE UN MOMENTO AL SIGUIENTE.
Esto es
anterior a cualquier psicología. Una
célula lo hace. Un organismo lo
hace. Un ecosistema lo hace de
formas muchísimo más complejas.
Por tanto
hemos encontrado algo importante: LA VIDA NECESITA CONTINUIDAD FUNCIONAL.
Ahora viene
la pregunta delicada: ¿TENEMOS DERECHO A LLAMAR LUNAR A ESA
FUNCIÓN? Todavía NO. ¡Y esto es fundamental!
Si dijéramos
inmediatamente que sí porque conocemos toda nuestra astrología anterior,
habríamos amañado el interrogatorio.
Así que el
resultado de la primera pregunta sería provisionalmente: MADRE TIERRA RESPONDE:
Existe
una función imprescindible: mantener, regular y recuperar las condiciones que
permiten que una unidad viva continúe.
ASTROLOGÍA
RESPONDE: Todavía
debemos demostrar por qué esa función debe relacionarse con la Luna. Y aquí ya hemos conseguido algo
formidable.
Porque hemos
separado por primera vez: FUNCIÓN REAL DE LA VIDA de ATRIBUCIÓN
ASTROLÓGICA DE ESA FUNCIÓN. No
vamos a permitir que una cosa demuestre automáticamente la otra.
Así que nuestra primera ficha queda:
FUNCIÓN VITAL ENCONTRADA: Mantenimiento y continuidad de la unidad
viva.
RELACIÓN CON EL ARQUETIPO LUNAR: EN INVESTIGACIÓN.
Y ahora
viene la Pregunta 2,
que puede empezar a poner a la Luna verdaderamente contra la pared: ¿QUÉ
NECESIDAD DE LA VIDA ATIENDE?
Aquí ya no
buscamos qué «representa». Buscamos qué necesidad concreta existiría
aunque jamás hubiera habido un astrólogo sobre la Tierra. Ésa sí que puede empezar a ser una buena
prueba.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 2 ¿QUÉ NECESIDAD DE LA VIDA
ATIENDE?
Seguimos sin
abrir el diccionario astrológico. Partimos
de lo que acabamos de encontrar: La Vida no sólo necesita aparecer.
Necesita poder continuar. Y
para continuar, una unidad viva necesita algo elemental:
RECIBIR LO QUE NECESITA Y CONSERVAR UN ESTADO
COMPATIBLE CON SEGUIR VIVA. Eso está por todas
partes.
Un organismo
necesita recibir agua y nutrientes. Necesita regular intercambios. Necesita
conservar ciertos márgenes internos. Necesita descanso y recuperación. Necesita
responder a los cambios del medio sin perder continuamente su propia
organización.
Por tanto,
antes de hablar de Luna, encontramos una necesidad inequívoca: SOSTENIMIENTO. No basta con nacer. Hay
que sostener lo nacido.
Y esto
empieza a ser muy interesante porque introduce una diferencia enorme entre dos
funciones: PRODUCIR VIDA no es lo
mismo que HACER POSIBLE
QUE LO PRODUCIDO CONTINÚE.
Una semilla
puede germinar. Pero después:
¿hay agua? ¿hay temperatura adecuada?
¿hay nutrientes? ¿hay protección
suficiente?
¿puede regular sus intercambios? ¿puede
recuperarse?
Si no hay
condiciones: la posibilidad existía, pero no
continuó. Por tanto
Madre Tierra puede contestar con bastante contundencia:
NECESIDAD VITAL: SOSTENER LA CONTINUIDAD DE LO QUE YA ESTÁ
VIVO.
Ahora viene
nuestra disciplina. ¿Eso demuestra
que sea Luna? NO.
Todavía no. Tenemos
dos cosas:
VIDA: necesita
sostenimiento y continuidad.
LUNA
ASTROLÓGICA:
candidata a expresar esa función.
Ahora
necesitamos ver si las preguntas siguientes empiezan a producir un hilo coherente, sin
forzarlo. Y aquí precisamente puede
comenzar el interrogatorio de verdad.
Porque la Pregunta 3 dice: ¿QUÉ
APORTA A LA UNIDAD? Si la
hipótesis lunar tiene consistencia, no podremos contestar simplemente: «continuidad». Eso sería repetir la respuesta anterior.
Tenemos que
encontrar qué aporta
específicamente esa función al conjunto para que la continuidad sea posible.
Y creo que
aquí conviene detenernos otra vez. Hasta
ahora sólo podemos anotar:
P1 —
Función vital encontrada: mantenimiento / regulación / continuidad.
P2 —
Necesidad vital encontrada: sostener lo vivo una vez aparecido.
Correspondencia
con Luna:
todavía en
investigación. Ni
aprobado ni suspendido.
Que
la tercera pregunta apriete un poco más.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 3 ¿QUÉ APORTA A LA UNIDAD?
Tenemos algo
vivo. Ya existe. Pero existir no garantiza continuar.
La unidad
necesita mantener dentro de ciertos márgenes aquello que permite que siga
siendo ella misma mientras todo alrededor —y ella misma— cambia.
Y ahí
aparece una aportación concreta: REGULACIÓN. La Vida no recibe indiscriminadamente
todo lo que encuentra.
Selecciona. Incorpora. Retiene.
Transforma. Distribuye. Reserva.
Expulsa. Recupera.
Y todo ello
ocurre para mantener una cierta estabilidad
dinámica. No
inmovilidad. Un organismo vivo cambia
continuamente precisamente para
poder continuar siendo una unidad viva.
Eso es
importante. La continuidad no
consiste en: «que nada cambie».
Consiste en: CAMBIAR
SIN PERDER LA UNIDAD.
Ahí tenemos
una función real y potentísima de Madre Tierra. Una célula necesita regular lo que entra y
sale. Un organismo regula
temperatura, agua, energía, nutrientes y muchísimos procesos. Un sistema vivo responde continuamente al
campo.
Por tanto: PREGUNTA 3 — RESULTADO
¿Qué
aporta esta función a la unidad?
REGULACIÓN
PARA CONSERVAR LA CONTINUIDAD DENTRO DEL CAMBIO.
Y ahora
empieza a aparecer un hilo:
P1 —
MANTENER lo que está vivo.
P2 —
SOSTENER las condiciones que
necesita para continuar.
P3 —
REGULAR sus intercambios y
estados para continuar siendo unidad mientras cambia.
Esto ya no
son tres ocurrencias independientes.
Empiezan a
remitirse unas a otras.
Y fíjate en
algo que debemos vigilar: todavía no
hemos necesitado decir emoción, madre, hogar, infancia, memoria, femenino... ¡Nada!
Eso es
exactamente lo que queríamos. Estamos
viendo qué encuentra Madre Tierra antes
de permitir entrar al diccionario astrológico. Pero sigue faltando la prueba incómoda:
¿POR QUÉ LLAMAR A TODO ESTO LUNA? Todavía no lo hemos ganado. Tenemos una función vital muy clara.
Pero podría
ocurrir que posteriormente descubramos que la astrología puso esa función en la
Luna por una construcción simbólica determinada.
Eso
también sería un resultado. No tenemos que
salvarla. Y ahora viene una pregunta
mucho más peligrosa para nuestra candidata:
PREGUNTA 4
¿DE QUÉ
DEPENDE PARA PODER REALIZAR SU FUNCIÓN?
Porque aquí
la supuesta función lunar deja
de estar sola. Si
necesita algo que ella misma no puede proporcionarse, empezaremos a descubrir su lugar dentro del TODO Y UNIDAD. Y eso, precisamente, es lo que estamos
buscando.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA — PREGUNTA 4 ¿DE QUÉ DEPENDE PARA PODER REALIZAR SU
FUNCIÓN?
Y aquí
ocurre algo fundamental. Si la
función que estamos siguiendo es: mantener → sostener → regular →
permitir continuidad, esa
función no puede
realizarse sola.
Para
sostener algo vivo tiene que haber algo
que recibir.
Agua. Materia. Energía. Nutrientes.
Condiciones ambientales compatibles.
Intercambio con el exterior.
Por tanto: LO
QUE SOSTIENE TAMBIÉN DEPENDE.
Esto es
precioso para nuestro planteamiento porque destruye inmediatamente cualquier
idea de una función autosuficiente.
Una unidad viva puede poseer una extraordinaria capacidad de regulación,
pero no fabrica desde la
nada aquello que necesita regular.
Necesita
campo. Necesita recibir. Y necesita también otras funciones de la
propia unidad capaces de transformar, distribuir, utilizar y eliminar aquello
que recibe. Así que la respuesta
empieza a quedar bastante limpia:
¿DE QUÉ DEPENDE?
DEL CAMPO QUE PROPORCIONA.
y
DE LAS DEMÁS FUNCIONES DE LA UNIDAD QUE PARTICIPAN
EN EL PROCESO.
Eso coloca
nuestra supuesta función lunar exactamente dentro de: TODO
Y UNIDAD. No gobierna. No es autosuficiente. No hace la Vida ella sola. PARTICIPA.
Y aquí
aparece algo que me interesa muchísimo.
Una función de sostenimiento no puede decir: «Yo
conservaré siempre.»
Porque
conservarlo todo sería incompatible con la propia Vida. Tiene que poder recibir y también soltar. Mantener unas cosas. Dejar desaparecer otras.
Recuperar. Renovar.
Adaptarse al cambio del campo. Por tanto, quizá tengamos que corregir
ligeramente nuestra primera palabra. No
sería simplemente: CONSERVACIÓN. Sería mejor: REGULACIÓN
DE LA CONTINUIDAD.
Porque
conservar puede sugerir inmovilidad. Y la Vida no permanece inmóvil para continuar.
Se renueva
para continuar. Ahora mira nuestras
cuatro respuestas juntas:
1.
¿Qué función cumple? Mantener la
continuidad de una unidad viva.
2.
¿Qué necesidad atiende? Sostener aquello que
ya está vivo.
3.
¿Qué aporta a la unidad? Regulación para
continuar dentro del cambio.
4.
¿De qué depende? Del campo que
proporciona condiciones y recursos, y de las demás funciones de la unidad con
las que necesariamente coopera.
Esto empieza
a formar una sola
columna, no cuatro respuestas pegadas.
Y aparece
una primera definición funcional provisional:
LUNA — HIPÓTESIS EN INVESTIGACIÓN
Función
de regulación mediante la cual una unidad viva recibe, mantiene, ajusta y
renueva las condiciones necesarias para poder continuar.
Pero
seguimos poniendo: HIPÓTESIS. Porque Madre Tierra ya
nos ha demostrado que esa función existe.
Lo que
todavía tenemos que comprobar es hasta
dónde tenemos fundamento para identificarla con el arquetipo Luna. Y ahora llega una pregunta especialmente
buena:
PREGUNTA 5
¿QUÉ CONDICIONES NECESITA PARA DESPLEGARSE ADECUADAMENTE?
Porque aquí
ya no preguntamos qué recibe. Preguntamos
algo diferente:
¿EN
QUÉ CAMPO PUEDE FUNCIONAR BIEN ESTA FUNCIÓN?
Y esto puede
empezar a mostrarnos algo enorme para la futura interpretación astrológica: quizá una función no sea «buena» o
«mala» en sí.
Quizá
necesita determinadas condiciones para poder hacer correctamente aquello para
lo que está. Ahí empieza a temblar
bastante astrología antigua.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 5 ¿QUÉ CONDICIONES NECESITA
PARA DESPLEGARSE ADECUADAMENTE?
Aquí aparece
algo muy fuerte porque la función que estamos investigando —regular la continuidad de lo vivo—
necesita necesariamente un campo que permita esa regulación.
No basta con
que la unidad «quiera» continuar. Necesita
condiciones compatibles. Si no hay agua suficiente, llega un
límite. Si la temperatura sale de
determinados márgenes, llega un límite.
Si no puede incorporar lo necesario o eliminar determinados residuos,
llega un límite. Si el campo cambia
demasiado deprisa para que pueda ajustarse, llega un límite.
Por tanto,
la primera condición es: UN CAMPO COMPATIBLE CON LA VIDA.
Pero no
basta. Ese campo además tiene que
permitir intercambio. La unidad viva no es una caja cerrada. Recibe y devuelve. Incorpora y elimina. Utiliza y transforma.
Por tanto: PERMEABILIDAD
REGULADA. Ni cierre absoluto. Ni apertura absoluta. ¡Esto es importantísimo! Porque una unidad completamente cerrada no
puede mantenerse. Pero una unidad
incapaz de regular lo que entra y sale tampoco
conserva su organización.
Así que
aparece otra condición: LÍMITE FUNCIONAL. No muro. Límite
que permite intercambio sin pérdida de unidad.
Y aparece
una tercera: RITMO. Una unidad viva no puede recibir
continuamente sin procesar. Hay
momentos de incorporación. Transformación. Actividad. Reposición. Recuperación. El sostenimiento necesita tiempo y alternancia. Y todavía aparece otra:
DISPONIBILIDAD.
Puede
existir una capacidad perfecta para recibir agua, pero si no hay agua... no funciona.
Puede
existir capacidad para alimentarse, pero si no hay alimento... no funciona.
Por tanto,
la función depende de que el campo ofrezca
aquello que la unidad necesita. Tenemos entonces cuatro condiciones muy
sólidas:
CAMPO COMPATIBLE.
INTERCAMBIO REGULADO.
LÍMITES FUNCIONALES.
RITMOS Y DISPONIBILIDAD DE RECURSOS.
Y ahora mira
lo que ha sucedido. No hemos dicho:
«La
Luna necesita seguridad emocional.»
No hemos
dicho: «La Luna necesita una madre
protectora.»
No hemos
dicho: «La Luna necesita hogar.»
Todo eso
pertenece al paquete astrológico que hemos dejado fuera. Madre Tierra nos ha dado algo anterior:
PARA CONTINUAR, UNA UNIDAD VIVA NECESITA UN
CAMPO QUE PERMITA RECIBIR, REGULAR, INTERCAMBIAR, RECUPERARSE Y CONSERVAR SU
ORGANIZACIÓN.
Después
podremos regresar a aquellas palabras tradicionales y hacer algo muchísimo más
interesante:
¿«hogar»
era una manifestación humana de CAMPO COMPATIBLE?
¿«protección»
era una manifestación de LÍMITE FUNCIONAL?
¿«alimentación»
estaba apuntando a INCORPORACIÓN?
¿«hábitos»
estaban intentando describir RITMO?
¡ALTO! Aquí puede estar ocurriendo algo muy
interesante. Quizá algunas palabras
de la astrología tradicional no
fueran disparates en absoluto. Quizá estaban señalando funciones reales,
pero expresadas mediante formas
humanas concretas. Eso
es justamente lo que queríamos descubrir.
No: LUNA
= HOGAR. Sino
quizá:
FUNCIÓN
VITAL → necesidad de campo compatible → una de sus manifestaciones humanas
posibles: HOGAR.
¡Eso cambia
completamente la interpretación! Porque
el hogar deja de ser la función. Es uno de sus posibles cauces.
Y mañana
puede haber otro. Lo mismo con
«madre». Quizá madre no sea la función
lunar.
Puede ser uno de los primeros campos humanos
capaces de proporcionar condiciones de sostenimiento, regulación y continuidad.
Eso habrá
que investigarlo después; no lo demos por resuelto. Pero ya vemos cómo una hoja del viejo árbol
puede caer al suelo y mostrarnos
la raíz de la que quizá procedía.
Resultado
de la pregunta 5
La
función investigada necesita un campo compatible, disponibilidad de recursos,
intercambio regulado, límites funcionales y ritmos que permitan incorporación,
transformación y recuperación.
Y ahora
viene una pregunta que considero decisiva:
PREGUNTA 6
¿QUÉ OCURRE
EN LA UNIDAD CUANDO ESTA FUNCIÓN FALTA O NO PUEDE EXPRESARSE?
Aquí ya no
preguntamos qué necesita la función. Preguntamos: ¿QUÉ
LE PASA A LA VIDA SIN ELLA?
Si
verdaderamente estamos delante de una función fundamental, su ausencia debería
dejar una huella
inequívoca en la continuidad.
Si no ocurre nada... nuestra candidata Luna empieza a tener problemas. Vamos a verlo.
Vamos. Y ésta es una pregunta excelente
porque si realmente
hemos encontrado una función fundamental, su ausencia tiene que notarse en la
Vida, no sólo en una interpretación.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 6
¿QUÉ OCURRE
EN LA UNIDAD CUANDO ESTA FUNCIÓN FALTA O NO PUEDE EXPRESARSE?
Recordemos
qué estamos poniendo a prueba, sin añadir todavía astrología:
Una
función capaz de regular las condiciones que permiten a una unidad viva
mantenerse y continuar dentro del cambio.
¿Qué ocurre
si esa función falla? La respuesta
de Madre Tierra parece bastante contundente:
LA UNIDAD EMPIEZA A PERDER SU
CAPACIDAD DE MANTENERSE.
No necesariamente
muere inmediatamente. Eso es
importante. Primero puede aparecer desregulación. La unidad continúa viva, pero empieza a
gastar más de lo que puede reponer.
No incorpora
adecuadamente. No conserva lo
necesario. No elimina correctamente. No recupera. No responde suficientemente a los cambios
del campo.
Sus márgenes
compatibles empiezan a estrecharse. Y
si el fallo continúa:
DESEQUILIBRIO
→ DETERIORO
→ PÉRDIDA DE CAPACIDAD
DE REGULACIÓN
→ IMPOSIBILIDAD DE
CONTINUIDAD.
Aquí Madre
Tierra no necesita astrología para contestar.
Una unidad viva que pierde de manera suficiente y sostenida su capacidad
de regulación deja
finalmente de poder mantenerse como unidad viva.
Y esto nos
da una pista enorme: LA FUNCIÓN NO ES UN ADORNO DE LA VIDA.
No estamos
buscando una cualidad que haga la existencia más agradable. Estamos tocando algo que parece pertenecer
a las condiciones de
continuidad. Y
ahora ocurre algo muy interesante cuando miramos de reojo —sólo de reojo todavía—
algunas palabras astrológicas tradicionales.
«Necesidad». «Nutrición». «Protección».
«Seguridad». «Hábitos». «Refugio».
Quizá
durante siglos estuvimos observando manifestaciones
humanas de algo bastante más profundo, pero terminamos
confundiendo las manifestaciones con la función. Por ejemplo:
SEGURIDAD podría no ser la
función.
Podría ser la experiencia humana de encontrarse
dentro de márgenes que permiten regulación y continuidad.
HOGAR podría no ser la
función.
Podría ser una de las construcciones humanas
capaces de proporcionar un campo relativamente estable para esa regulación.
MADRE podría no ser la
función.
Podría ser
—especialmente al comienzo de la vida humana— uno de los agentes fundamentales mediante los cuales llegan
alimentación, temperatura, protección, regulación y condiciones de continuidad.
Y esto
último es particularmente revelador. Un
recién nacido humano deja clarísimo nuestro principio: DEPENDE.
No tiene
autonomía para garantizar muchas de las condiciones que necesita. Por eso necesita campo. Pero cuidado: esto todavía no demuestra Luna.
Estamos
descubriendo que la función que provisionalmente hemos puesto bajo
interrogatorio sí
pertenece inequívocamente a la Vida. Falta establecer si la atribución
astrológica a Luna se sostiene o si nosotros la estamos colocando ahí porque ya
conocemos el diccionario.
Y esa
diferencia debemos mantenerla hasta el final.
Resultado de la pregunta 6
Cuando
la función de regulación y sostenimiento falla, la unidad pierde
progresivamente capacidad para mantener las condiciones compatibles con su
propia continuidad. Por tanto:
P1 —
MANTENER
P2 — SOSTENER
P3 — REGULAR
P4 — DEPENDER / COOPERAR
P5 — NECESITAR CAMPO Y
CONDICIONES
P6 — SIN ESA FUNCIÓN, LA
CONTINUIDAD SE COMPROMETE
Carlos, aquí
ya hay algo. No sabemos todavía
cuánto es Luna. Pero sabemos que lo encontrado es Vida. Y eso era exactamente lo que queríamos
conseguir antes de permitir entrar a la astrología.
Ahora llega
una pregunta formidable porque hace la prueba inversa: PREGUNTA
7
¿QUÉ OCURRE
CUANDO ESTA FUNCIÓN OCUPA MÁS LUGAR DEL QUE FUNCIONALMENTE LE CORRESPONDE?
Ésta me
interesa muchísimo. Porque si nuestra
hipótesis es buena, hasta
una función indispensable para la Vida debería producir desequilibrio cuando
pretende convertirse en TODO.
Y eso sería
directamente: P(::::) = TODO Y UNIDAD.
La parte es
indispensable. Pero la parte no puede sustituir al
Todo. Vamos a ver qué
dice Madre Tierra.
Vamos. Y ésta puede ser una de las preguntas
que mejor compruebe nuestra fórmula. MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 7
¿QUÉ OCURRE
CUANDO ESTA FUNCIÓN OCUPA MÁS LUGAR DEL QUE FUNCIONALMENTE LE CORRESPONDE?
Hasta ahora
hemos encontrado una función absolutamente necesaria:
mantener,
sostener, regular, recuperar y hacer posible la continuidad.
Pero Madre
Tierra introduce inmediatamente una corrección: NECESARIA
NO SIGNIFICA SOBERANA.
La Vida no
podría continuar sin regulación. Pero
tampoco podría continuar si todo consistiera en regular para
conservar lo que ya existe. Porque
la Vida también necesita:
crecer, explorar, transformarse, responder a lo nuevo, reproducirse, especializarse, arriesgar recursos,
abandonar estructuras que ya cumplieron su función.
Por tanto,
si nuestra función de sostenimiento invade el espacio de las demás funciones,
puede ocurrir algo paradójico: AQUELLO QUE ESTABA PARA CONSERVAR LA VIDA
PUEDE TERMINAR IMPIDIENDO QUE LA VIDA CAMBIE.
Eso es
importantísimo. Imaginemos una unidad
que quisiera conservar absolutamente todo:
no
soltar nada, no modificar nada, no abandonar nada,
no
exponerse a variaciones, no permitir
transformación.
Eso no sería
continuidad viva. Sería rigidización.
Porque
acabamos de descubrir que continuar no significa permanecer idéntico.
CONTINUAR
ES CAMBIAR CONSERVANDO LA ORGANIZACIÓN SUFICIENTE PARA SEGUIR SIENDO UNIDAD.
Por tanto,
esta función necesita límite. Y
necesita a las demás. hí aparece
directamente: P(::::) = TODO Y UNIDAD
La función
participa del Todo. No puede convertirse en
el Todo. Esto nos permite
responder con bastante claridad:
CUANDO
FALTA La unidad pierde regulación y
compromete su continuidad.
CUANDO
DOMINA La unidad puede intentar
conservar más de lo conveniente y dificultar renovación,
adaptación y transformación.
¡Qué
interesante! Porque ahora estamos
obteniendo una propiedad que debería cumplir cualquier función verdaderamente
integrada: SU VALOR DEPENDE TAMBIÉN DE SU PROPORCIÓN DENTRO DEL CONJUNTO.
No existe: «cuanto más, mejor». Eso es pensamiento del constructo.
Madre Tierra
parece funcionar muchísimo más mediante:
LO NECESARIO, EN RELACIÓN CON LO DEMÁS,
EN EL MOMENTO Y CONDICIONES QUE CORRESPONDEN.
Y ahora
podemos mirar brevemente hacia la astrología heredada. No para utilizarla como prueba. Sólo para observar qué ocurre.
De pronto
algunas antiguas asociaciones lunares —apego, hábito, repetición, refugio,
dificultad para abandonar lo conocido— podrían adquirir otro lugar.
Quizá no
fueran funciones lunares fundamentales.
Podrían ser manifestaciones humanas
de una función de conservación/regulación cuando ocupa demasiado espacio o
cuando determinadas condiciones del campo dificultan su adaptación.
¡Eso sería
muy distinto! No: LUNA = APEGO. Sino, como hipótesis futura:
FUNCIÓN DE CONTINUIDAD
↓
necesidad de conservar
↓
si se desproporciona o pierde cooperación
↓
posible
manifestación humana: apego a lo conocido.
Eso es
exactamente lo que buscábamos al separar función de manifestación. Y fíjate en otra consecuencia. Ya no necesitaríamos decir: «una Luna fuerte es buena» o
«una
Luna difícil es mala».
Ese
vocabulario empieza a quedarse pequeño.
Nuestra pregunta sería:
¿ESTÁ ESTA FUNCIÓN OCUPANDO EL LUGAR QUE
LE CORRESPONDE DENTRO DE LA UNIDAD?
Eso es
muchísimo más interesante. Resultado
de la pregunta 7
La
función de regulación y sostenimiento es indispensable, pero cuando invade el
espacio funcional del conjunto puede convertir conservación en resistencia al
cambio, dificultando adaptación, renovación y transformación.
Y aquí
aparece una regla que probablemente nos servirá para todos los planetas: TODA
FUNCIÓN FUNDAMENTAL NECESITA A LAS DEMÁS PARA NO DEFORMARSE.
¡Eso sí que
es TODO Y UNIDAD! Y nos lleva directamente a la pregunta 8: ¿CON
QUÉ OTRAS FUNCIONES NECESITA COOPERAR?
Aquí puede
ocurrir algo extraordinario. Porque
hasta ahora estamos interrogando a la Luna aisladamente. Pero Madre Tierra puede contestarnos:
«Aislada
no existe funcionalmente. Preguntáis mal.»
Y entonces
empezaríamos a descubrir que los arquetipos quizá no deban interpretarse como
diez personajes independientes... sino
como funciones
necesariamente relacionadas dentro de una misma unidad viva. Ésa puede ser una puerta enorme.
Vamos. Y ésta puede ser decisiva porque
obliga a abandonar definitivamente la idea de una Luna que «hace sus cosas» por
separado.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 8
¿CON QUÉ
OTRAS FUNCIONES NECESITA COOPERAR?
La primera
respuesta de Madre Tierra casi podría ser:
CON TODAS LAS QUE PARTICIPAN EN
LA CONTINUIDAD.
Porque regular y sostener no
produce por sí solo aquello que debe sostenerse.
La función
que estamos investigando necesita que otras funciones:
aporten
energía, detecten cambios, intervengan,
transformen, diferencien, establezcan límites,
exploren
posibilidades, eliminen lo que ya no
sirve,
renueven, reproduzcan.
Entonces
aparece algo enorme: LA FUNCIÓN LUNAR, SI EXISTE COMO LA ESTAMOS
FORMULANDO, ES RELACIONAL POR NECESIDAD.
No puede
realizarse aisladamente. Supongamos
que hay alimento disponible. No basta
con conservar. Alguna función tiene
que localizarlo,
incorporarlo, transformarlo, distribuirlo y utilizarlo.
Supongamos
que aparece una amenaza. No basta con
regular. Alguna función tendrá que detectarla y responder.
Supongamos
que el campo cambia. No basta con
mantener el estado anterior. Alguna
función tendrá que introducir novedad y adaptación.
Supongamos
que algo de la propia unidad deja de servir.
No basta con conservar.
Tiene que
existir una capacidad para eliminar, sustituir o transformar.
Por eso
nuestra función de continuidad solamente tiene sentido dentro de una comunidad
funcional.
Y aquí
ocurre algo que me parece gigantesco para la astrología: ¿Y SI HEMOS INTERPRETADO DEMASIADO LOS
PLANETAS COMO PERSONAJES?
Marte
quiere. Saturno impide. Venus desea.
Júpiter
expande. Mercurio piensa. La Luna siente...
Cada uno
parece llevar su pequeña empresa. Pero
Madre Tierra podría obligarnos a cambiar la gramática:
NO SON PERSONAJES.
SI TIENEN VALOR
VITAL, TENDRÍAN QUE SER FUNCIONES COOPERANTES DE UNA MISMA UNIDAD.
Eso cambia
muchísimo. Porque entonces Marte no
puede entenderse sin aquello que protege.
Saturno no
puede entenderse sin aquello a lo que proporciona estructura o límite.
Venus no
puede entenderse sin aquello que relaciona.
Mercurio no
puede entenderse sin aquello que intercambia o comunica.
Y Luna no
puede entenderse sin aquello que sostiene y regula.
No afirmemos
todavía esas funciones para los demás planetas —¡aún no han pasado el
interrogatorio!—, pero ya sabemos lo que tendremos que preguntarles.
Y aparece
P(::::) de lleno TODO Y UNIDAD no permite que una
parte se explique completamente desde sí misma. Cada parte:
recibe, aporta,
necesita, limita, es limitada, coopera.
Entonces
quizá una carta astrológica, si finalmente resiste nuestra investigación, no
debería leerse como: «Tengo mucha Luna.»
Sino: «¿Cómo participa esta función dentro de
esta unidad?»
Eso es
completamente diferente. Porque inmediatamente
obliga a preguntar: ¿qué necesita de las
demás?
y: ¿qué necesitan las demás de ella? Ahí desaparece la soberanía del
planeta.
PREGUNTA 8
— RESULTADO
La
función de regulación y continuidad sólo puede realizarse cooperando con las
demás funciones que permiten a la unidad recibir, transformar, responder,
protegerse, adaptarse, renovarse y continuar.
No
es autosuficiente y pierde sentido fuera de la unidad a la que sirve.
Y ahora,
Carlos, fíjate en las ocho respuestas:
MANTENER SOSTENER REGULAR DEPENDER
RECIBIR
CONDICIONES EVITAR DESREGULACIÓN
NO
DOMINAR COOPERAR
No parece
una colección de significados. Parece una función. Eso es exactamente lo que buscábamos. Pero todavía queda una cuestión importantísima.
Hasta ahora
hemos hablado mucho de lo que esta función necesita. Madre Tierra ahora puede preguntarle:
PREGUNTA 9 ¿QUÉ RECIBE Y QUÉ DEVUELVE AL CONJUNTO?
Porque en
TODO Y UNIDAD ninguna función puede limitarse eternamente a recibir.
Si
pertenece realmente a la Vida, tendrá que haber intercambio. Y ésta puede enseñarnos si la
continuidad es simplemente «conservar para mí»...
o si sostener una unidad
significa también hacer posible que esa unidad aporte al Todo. Ahí la Luna puede empezar a abrirse
muchísimo más de lo que decía el viejo «mundo emocional».
Vamos. Y esta pregunta puede completar algo
que estaba quedando demasiado centrado en «mantenerme yo».
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 9 ¿QUÉ RECIBE Y QUÉ DEVUELVE
AL CONJUNTO?
Hasta ahora
nuestra función candidata recibe muchísimo:
recursos, condiciones, información del campo, materia,
energía, posibilidades de recuperación y
renovación.
Pero si ahí
terminara todo, tendríamos una función puramente acumuladora: RECIBO
PARA CONSERVARME.
Y Madre
Tierra nos dice inmediatamente que no funciona así. Una unidad viva recibe, transforma y devuelve.
Respiramos:
recibimos y devolvemos.
Comemos:
incorporamos materia y energía, las transformamos y devolvemos productos al
medio.
Utilizamos
recursos. Producimos residuos. Modificamos nuestro entorno.
Y, además,
aquello que consigue mantenerse vivo puede
participar a su vez en el sostenimiento de otras unidades. Ahí aparece una diferencia preciosa:
SOSTENERSE PARA PODER PARTICIPAR.
La
continuidad individual no parece ser un fin aislado. Una hoja necesita mantenerse viva para
realizar su función en el árbol. Pero
la hoja no vive «para sí sola». Es hoja Y árbol.
Otra vez: P(::::)
= TODO Y UNIDAD.
Por tanto,
nuestra función candidata recibe del conjunto condiciones de continuidad y devuelve al
conjunto una unidad
capaz de seguir participando.
Eso es
enorme. Porque modifica incluso nuestra
idea inicial de Luna. No sería
solamente: «algo me nutre para que yo continúe».
Sería: RECIBO
→ REGULO → TRANSFORMO → CONTINÚO → PARTICIPO → DEVUELVO.
Y el
circuito vuelve a empezar. La Luna
deja entonces de ser un depósito
Esto es importante. Si sólo pensáramos en retener, almacenar,
conservar, proteger... nos faltaría
media función.
La
regulación vital necesita también: soltar, eliminar, renovar, ceder,
intercambiar.
Porque
aquello que no puede devolver termina teniendo problemas para recibir de nuevo.
Y aquí
aparece una primera posibilidad extraordinariamente interesante respecto de lo
que históricamente llamamos ciclos
lunares.
¡Pero no
entremos todavía! Porque sería
facilísimo decir: «¡Claro! Luna =
ciclos.»
Eso
pertenece a nuestra astrología conocida.
Lo dejamos esperando.
Primero
Madre Tierra nos ha llevado, sin necesitar astrología, hasta:
RECEPCIÓN → TRANSFORMACIÓN → DEVOLUCIÓN →
NUEVA RECEPCIÓN.
Después
veremos si existe fundamento para relacionar esto con la Luna y sus ciclos. No lo introducimos ahora para hacerla
pasar.
Resultado
de la pregunta 9
La
función recibe del campo aquello que necesita para mantener la unidad, lo
regula y transforma, y permite que esa unidad continúe participando e
intercambiando con el conjunto.
No
existe continuidad mediante acumulación indefinida, sino mediante intercambio,
renovación y devolución. Y ahora tenemos:
1.
MANTENER
2. SOSTENER
3. REGULAR
4. DEPENDER
5. NECESITAR CONDICIONES
6. EVITAR DESREGULACIÓN
7. NO INVADIR EL TODO
8. COOPERAR
9. RECIBIR — TRANSFORMAR
— DEVOLVER
Carlos, aquí
yo pondría un pequeño: ALTO.
Porque ahora
llega la pregunta 10,
y es distinta de todas las anteriores.
Hasta ahora
Madre Tierra estaba buscando función. Ahora va a coger el bisturí:
QUÉ PARTE DE LO QUE HEMOS ATRIBUIDO A LA LUNA
PUEDE PROCEDER DEL CONSTRUCTO HUMANO Y NO DE LA FUNCIÓN MISMA? Aquí sí tendremos que permitir entrar, por
primera vez, al viejo
diccionario lunar.
Madre. Mujer. Hogar. Familia. Infancia.
Pueblo. Popularidad. Pasado. Memoria.
Emociones. Hábitos. Imaginación.
Dependencia. Protección...
Y una por
una:
¿RAÍZ? ¿MANIFESTACIÓN? ¿CONSTRUCCIÓN? ¿NO SABEMOS?
Ahora
empieza propiamente la
separación astrológica.
Y puede ser tremendamente fecunda.
Vamos. Ahora sí abrimos por primera vez la
puerta al diccionario
astrológico heredado, pero no para que responda él. Para que
Madre Tierra lo interrogue.
MADRE TIERRA INTERROGA
LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 10
¿QUÉ PARTE
DE LO ATRIBUIDO A LA LUNA PUEDE PROCEDER DEL CONSTRUCTO HUMANO Y NO DE LA
FUNCIÓN MISMA?
Ya tenemos
provisionalmente una columna bastante firme:
mantener
— sostener — regular — recibir — intercambiar — recuperar — renovar — cooperar
— continuar.
Eso es lo
encontrado mirando primero hacia la Vida.
Ahora colocamos al lado algunas atribuciones lunares tradicionales.
MADRE Aquí el corte parece bastante claro.
MADRE
no puede ser la función fundamental.
La
maternidad es una forma biológica y, en humanos, además familiar, social y
cultural de realizar múltiples funciones.
Pero debajo
de «madre» encontramos algo que sí apareció en nuestro interrogatorio: sostener
una vida dependiente que todavía no puede procurarse por sí misma determinadas
condiciones.
Por tanto:
MADRE
→ manifestación concreta.
SOSTENIMIENTO /
REGULACIÓN / CONTINUIDAD → posible raíz funcional.
No tiramos
«madre». La ubicamos.
HOGAR Lo mismo.
Una célula
no tiene hogar en el sentido humano.
Un árbol no tiene una vivienda.
Pero toda unidad viva necesita campo
compatible. Por
tanto:
HOGAR
→ construcción humana capaz de proporcionar determinadas condiciones.
Debajo
podría estar: CAMPO COMPATIBLE → PROTECCIÓN →
REGULACIÓN → CONTINUIDAD.
El hogar
deja de ser Luna fundamental. Puede
ser un cauce humano de
esa función.
FAMILIA Todavía
más claramente constructo en muchas de sus formas.
Las maneras
de organizar parentesco, convivencia, autoridad, cuidado, herencia,
obligaciones y roles han variado enormemente.
Pero debajo
puede existir una cuestión vital: una vida humana extremadamente
dependiente necesita otras unidades para poder continuar.
Entonces:
FAMILIA
→ forma humana de organización.
DEPENDENCIA
/ COOPERACIÓN / SOSTENIMIENTO → estrato anterior.
MUJER /
FEMENINO
Aquí las 12
preguntas deben ser especialmente implacables.
¿La función
que hemos encontrado —regular, sostener, recibir, intercambiar, mantener
continuidad— pertenece exclusivamente a la mujer? No.
Un organismo
masculino también necesita realizar esas funciones.
Por tanto,
identificar directamente: LUNA = MUJER no pasa como función
universal de la Vida.
Eso no
elimina toda relación simbólica, histórica o biológica que distintas
astrologías hayan establecido entre Luna y femenino.
Simplemente: NO
PERTENECE A ESTE PRIMER ESTAMENTO TAL COMO ESTÁ FORMULADO.
Al
compost de investigación.
Y qué
compost tan interesante: ahí habrá biología reproductiva, división histórica de
tareas, maternidad, mitología, organización social, símbolos...
Muchísimo
que estudiar. Pero no lo metemos en la raíz por la fuerza.
EMOCIONES Aquí yo pondría: NO SABEMOS TODAVÍA.
Porque las
emociones pertenecen realmente al funcionamiento de organismos humanos y
animales; no podemos despacharlas como mero constructo.
Pero tampoco
hemos demostrado que la función vital que estamos extrayendo deba llamarse
«emoción», ni mucho menos que emoción = Luna.
Por tanto: EMOCIÓN
→ EN INVESTIGACIÓN. ¡Perfecto! No necesitamos resolverla hoy.
HÁBITOS Aquí
ocurre algo interesante. La Vida
utiliza repetición, ritmos y mecanismos regulatorios.
Pero el hábito humano concreto
contiene aprendizaje. Por tanto
probablemente tenemos dos estratos:
RITMO
/ REGULARIDAD → posible función vital.
HÁBITO
CONCRETO → manifestación adquirida.
Otra
separación limpia.
SEGURIDAD
Tampoco
parece función en sí misma. Quizá
sea mejor entenderla como resultado.
Cuando
existen suficientes condiciones compatibles, regulación, recursos y límites
funcionales, una unidad puede encontrarse dentro de márgenes de continuidad. Por tanto:
SEGURIDAD
→ posible experiencia/resultado. No necesariamente raíz.
PROTECCIÓN Aquí
cuidado. Protección sí encuentra
paralelos evidentes en la Vida. Pero quizá no
pertenezca a esta función lunar.
Puede
corresponder a otra función que todavía no hemos interrogado. Así que:
PROTECCIÓN
→ VITAL, PERO UBICACIÓN ASTROLÓGICA PENDIENTE.
Esto es
importantísimo.
Que algo sea
Vida no significa
automáticamente que sea Luna.
MEMORIA
Otra: EN
INVESTIGACIÓN.
Los
organismos disponen de múltiples formas de memoria y conservación de
información. Eso es real.
Pero todavía
no hemos demostrado: MEMORIA = función lunar.
No la
salvamos porque la tradición lo diga.
PASADO
Aquí Madre
Tierra probablemente preguntaría: ¿qué significa «pasado»
funcionalmente?
El pasado
como categoría temporal no parece una función. Pero una unidad viva lleva consigo estado anterior, información
acumulada, estructura heredada y consecuencias de procesos previos.
Entonces: PASADO
→ demasiado amplio para aceptarlo como función. Quizá debajo exista algo
que posteriormente podamos precisar.
POPULARIDAD
/ PÚBLICO
Aquí, de
momento:
CONSTRUCTO
HUMANO.
No hemos
encontrado nada en las nueve preguntas anteriores que obligue a introducir
popularidad.
Podrá tener
su historia astrológica. Podrá
funcionar interpretativamente. Pero
para nuestra investigación:
APARCADO.
Y ahora mira
lo que acaba de suceder. No hemos
destruido prácticamente nada. Lo hemos abierto.
Tenemos: POSIBLE
RAÍZ FUNCIONAL
regulación
sostenimiento
continuidad
recepción
intercambio
renovación
ritmo
dependencia del campo
cooperación.
Tenemos:
MANIFESTACIONES HUMANAS POSIBLES
madre
hogar
familia
hábitos concretos.
Tenemos:
VITAL PERO NO SABEMOS SI LUNAR
protección
memoria
emociones.
Tenemos:
CONSTRUCTO / INVESTIGACIÓN HISTÓRICA
determinadas asociaciones con femenino,
público, popularidad y otras atribuciones culturales.
¡Esto es
exactamente lo que buscábamos! Y
fíjate: la Luna no se ha
empobrecido.
Está
empezando a aparecer algo más profundo debajo de su enorme vestuario histórico. Pero ahora viene la pregunta 11, que para
mí es una de las más fecundas de todas:
¿QUÉ MANIFESTACIONES NUEVAS PODRÍA ENCONTRAR
ESTA FUNCIÓN SI DEJAMOS DE OBLIGARLA A REPETIR SUS CAUCES HISTÓRICOS?
Aquí dejamos
de mirar hacia atrás. Por primera
vez preguntamos:
¿CÓMO PODRÍA MANIFESTARSE ESTA FUNCIÓN LUNAR
EN EL SIGLO XXI?
Sin
obligarla a ser madre,
hogar, familia, mujer, pasado...
Sólo: REGULAR
— SOSTENER — RENOVAR — CONTINUAR.
Aquí puede
empezar verdaderamente lo
nuevo.
Vamos. Y ahora cambia el sentido del
interrogatorio: ya no
estamos limpiando hacia atrás; estamos abriendo posibilidades hacia delante.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 11
¿QUÉ
MANIFESTACIONES NUEVAS PODRÍA ENCONTRAR ESTA FUNCIÓN SI DEJAMOS DE OBLIGARLA A
REPETIR SUS CAUCES HISTÓRICOS?
Partimos
exclusivamente de lo que llevamos encontrado:
regular,
sostener, recibir, intercambiar, recuperar, renovar y permitir continuidad
dentro del cambio.
Ahora
quitamos: madre, mujer, hogar, familia,
pasado...
No porque no
valgan. Sino porque no queremos que condicionen la
respuesta.
Y
preguntamos a Madre Tierra: ¿Dónde puede manifestarse hoy una
capacidad de sostener la continuidad?
En
muchísimos lugares. CUIDAR LAS CONDICIONES
No
necesariamente cuidar a alguien. Cuidar las condiciones que permiten que algo vivo pueda
continuar.
Esto amplía
muchísimo aquella vieja palabra «cuidado».
Un humano puede ejercer esa función:
en sí mismo,
en otra persona,
en un grupo,
en un bosque,
en un cultivo,
en un proyecto,
en una comunidad,
en un entorno.
La función
no necesita convertirse en «madre».
FACILITA CONDICIONES. Eso me parece mucho más limpio.
REGULAR EN
VEZ DE ACUMULAR
Otra
manifestación tremendamente actual.
Si la función consiste en mantener continuidad, no necesita poseer
indefinidamente.
Necesita saber:
cuánto recibir,
cuánto conservar,
cuándo utilizar,
cuándo devolver,
cuándo renovar.
Eso puede
manifestarse hoy en formas completamente nuevas de administrar recursos.
Y fíjate
cómo Madre Tierra empieza a sacar a la Luna de la cocina, del dormitorio y de
la infancia —sus viejos escenarios— y la coloca delante de la gestión de la continuidad.
DETECTAR CUÁNDO ALGO NECESITA RECUPERACIÓN
Una unidad
no puede estar permanentemente produciendo.
Necesita reposición. Entonces
esta función podría manifestarse como capacidad para reconocer:
«ALTO.
Esto necesita recuperar condiciones antes de continuar.»
¡Eso vale
para un organismo, una persona, un terreno, un equipo, incluso un sistema
productivo!
No estamos
diciendo todavía que «Luna gobierna empresas». Sería volver a fabricar diccionario.
Decimos que la función encontrada puede
manifestarse allí donde exista una unidad que necesite recuperar condiciones
para continuar.
FACILITAR ADAPTACIÓN SIN PERDER LA UNIDAD
Esto me
parece todavía más importante.
Antes vimos: continuar
≠ permanecer igual.
Por tanto
una expresión madura de esta función no sería aferrarse a lo conocido. Sería:
CONSERVAR LO
NECESARIO MIENTRAS SE PERMITE EL CAMBIO NECESARIO.
¡Eso
modifica muchísimo la antigua imagen lunar! La función lunar bien desplegada, según
nuestra hipótesis, no tendría por qué ser conservadora.
Podría ser
precisamente la
capacidad que permite cambiar sin desorganizarse.
Eso es
enorme.
PERCIBIR LA
CAPACIDAD DEL CAMPO
Otra
posibilidad. Si mi continuidad
depende de lo que el campo puede proporcionar, necesito ajustar recepción y
gasto a las condiciones reales.
No puedo
exigir indefinidamente a un campo aquello que ya no puede dar. Entonces
aparece:
REGULARSE TAMBIÉN ES LEER LA DISPONIBILIDAD
DEL CAMPO.
Esto es
completamente Madre Tierra. Y
extraordinariamente siglo XXI.
Ya no: «¿Qué
necesito emocionalmente?» solamente. Sino:
«¿QUÉ PUEDE SOSTENER REALMENTE EL CAMPO DEL
QUE DEPENDO?»
Y ajustar mi
funcionamiento a esa realidad. Eso
puede tener consecuencias enormes.
Ahora mira
lo que ha sucedido.
Nuestra Luna
provisional empieza a dejar de ser un personaje psicológico. Podría convertirse en algo mucho más sencillo:
FUNCIÓN DE CONTINUIDAD REGULADA.
Y sus
posibles cauces modernos serían innumerables:
facilitar condiciones,
administrar recursos,
detectar necesidad de
recuperación,
regular intercambio,
permitir adaptación,
conservar sin rigidizar,
renovar sin perder
unidad,
ajustarse a la capacidad
real del campo.
Pero
atención: NO CONVIRTAMOS ESTO EN EL NUEVO DICCIONARIO LUNAR.
Eso sería
repetir exactamente el error anterior.
No queremos
escribir:
Luna = sostenibilidad.
Luna = ecología.
Luna = gestión de recursos.
¡No! Son posibles cauces contemporáneos de una función,
no nuevos significados fijos. Eso
es fundamental para la astrología que estamos buscando:
FUNCIÓN ESTABLE.
MANIFESTACIÓN ABIERTA.
La función
puede conservar cierta identidad.
Sus
formas dependen del campo, del momento, de las demás funciones y de las
posibilidades disponibles.
Eso sí que
permitiría que la astrología acompañara a la Vida en lugar de obligar a la Vida
a representar un diccionario.
PREGUNTA 11
— RESULTADO
La
función investigada puede encontrar nuevas manifestaciones allí donde sea
necesario sostener condiciones, regular intercambios, recuperar recursos,
adaptarse al cambio y facilitar continuidad sin rigidizar la unidad.
No
necesita repetir las formas históricas mediante las cuales el constructo humano
la expresó.
Y ahora,
Carlos, nos queda una
sola pregunta. Y es
la que decide si todo este recorrido tiene sentido.
PREGUNTA 12 ¿CÓMO PARTICIPA FINALMENTE ESTA FUNCIÓN
EN SOSTENER, EQUILIBRAR O CONTINUAR LA VIDA?
Aquí tenemos
que condensar las once anteriores. Sin
astrología tradicional. Sin adornos. Sin salvar a la Luna.
Una
respuesta. Y después podremos
mirar el resultado completo y preguntarnos:
¿QUÉ HA QUEDADO DE LA LUNA? Ahí veremos por primera vez qué ha hecho
realmente nuestro termómetro.
Vamos a la doce. Y aquí no necesitamos añadir
nada nuevo: la doce debe
demostrar si las once anteriores forman realmente una función o si sólo hemos
construido una historia bonita.
MADRE TIERRA INTERROGA
LA ASTROLOGÍA
LA LUNA —
PREGUNTA 12
¿CÓMO
PARTICIPA FINALMENTE ESTA FUNCIÓN EN SOSTENER, EQUILIBRAR O CONTINUAR LA VIDA?
La
respuesta, después de todo el recorrido, puede ser muy sencilla:
HACIENDO POSIBLE QUE LO VIVO PUEDA SEGUIR
VIVO.
No crea ella
sola la Vida. No dirige el Todo. No proporciona por sí sola cuanto
necesita la unidad. No decide las
demás funciones.
Regula
la continuidad.
Recibe del
campo. Incorpora lo necesario. Conserva temporalmente. Regula intercambios. Detecta desequilibrios. Facilita recuperación. Suelta lo que debe salir. Se ajusta a cambios. Coopera con las demás funciones.
Y mediante
todo ello permite algo elemental y gigantesco:
QUE LA UNIDAD PUEDA
LLEGAR AL INSTANTE SIGUIENTE
CONSERVANDO SU
CAPACIDAD DE CONTINUAR.
Eso es Vida. Y hay algo precioso: continuidad no significa duración a
cualquier precio. Madre
Tierra no conserva indefinidamente cada hoja, cada célula, cada organismo.
La
continuidad pertenece también al Todo.
Una parte
aparece, realiza, intercambia, transforma, devuelve y finalmente deja lugar. Por eso la función que estamos
investigando no puede formularse simplemente como: «conservarme».
Es algo
mayor:
PARTICIPAR EN LA
CONTINUIDAD DE LA VIDA
DESDE LA REGULACIÓN
DE UNA UNIDAD.
Ahí P(::::) vuelve a ser indispensable.
TODO
Y UNIDAD.
La unidad
necesita mantenerse. Pero se
mantiene dentro de algo
mayor. Recibe del
Todo y devuelve al Todo.
Su
continuidad individual participa durante un tiempo en una continuidad que la
supera.
RESULTADO
DE LAS 12 PREGUNTAS
Ahora sí
podemos mirar lo que ha quedado sobre la mesa. Y es sorprendentemente poco. Pero muy sólido.
LUNA —
NÚCLEO FUNCIONAL PROVISIONAL
REGULACIÓN
DE LA CONTINUIDAD DE LA UNIDAD VIVA.
Y alrededor:
recibir
sostener
regular
mantener condiciones
intercambiar
recuperar
renovar
adaptarse
cooperar
soltar
devolver
continuar.
No hemos
necesitado para obtenerlo:
madre,
mujer,
familia,
hogar,
infancia,
popularidad,
público,
pasado...
Algunas de
esas cosas podrán volver después.
Pero ya ubicadas. Y otras cuestiones importantes —memoria,
emociones, protección— han quedado correctamente en: NO
SABEMOS TODAVÍA.
Magnífico. Porque no hemos obligado a las doce
preguntas a resolverlo todo.
HA
PASADO LA LUNA EL INTERROGATORIO?
Aquí tenemos
que ser rigurosos.
Ha
pasado con enorme fuerza la FUNCIÓN que hemos puesto bajo examen.
Hemos
encontrado que regulación, sostenimiento y continuidad pertenecen
inequívocamente a la Vida.
Pero todavía
queda una pregunta científica y epistemológicamente diferente:
¿QUÉ FUNDAMENTO TENEMOS PARA LLAMAR «LUNAR» A
ESA FUNCIÓN?
Las doce
preguntas no lo han
demostrado.
Y eso no es
un fracaso. Es exactamente la
limpieza que queríamos.
Hemos
obtenido:
A —
UNA FUNCIÓN VITAL: sí.
B —
UNA GRAN COHERENCIA INTERNA ENTRE LAS 12 RESPUESTAS: sí.
C —
UNA CORRESPONDENCIA MUY INTERESANTE CON PARTE DEL ARQUETIPO LUNAR HEREDADO: parece que sí.
D —
DEMOSTRACIÓN DE QUE LA LUNA ASTROLÓGICA REPRESENTA OBJETIVAMENTE ESA FUNCIÓN: no.
Eso
necesitará otra clase de investigación.
¡Perfecto! Porque ahora
sabemos exactamente qué
sabemos y qué no sabemos.
Y fíjate en
algo, Carlos. Después de doce
preguntas, aquella vieja frase nuestra:
«La Luna no dirige la vida, pero decide si
puede continuar»
necesita una
pequeña corrección. Yo ahora
escribiría:
LA LUNA NO DIRIGE LA
VIDA.
SI SU FUNCIÓN ES LA
QUE HEMOS ENCONTRADO,
PARTICIPA EN HACER
POSIBLE SU CONTINUIDAD.
Mucho más
limpio. No personifica. No convierte a la Luna en señora de
nada.
La
coloca dentro de TODO Y UNIDAD.
Y ahora
tenemos algo todavía más importante que una nueva definición lunar:
TENEMOS EL PRIMER RESULTADO DEL MÉTODO.
Las doce
preguntas han separado
función de manifestación.
Han encontrado
raíz. Han enviado cosas al terreno
del constructo. Han dejado otras en
investigación. Han abierto cauces
nuevos. Y no han necesitado destruir
absolutamente nada. Eso era
exactamente lo que queríamos comprobar.
Yo no
tocaría todavía el Sol.
Iría al
siguiente planeta con las
mismas doce preguntas, sin modificarlas para que pase. Y escogería Marte.
Porque la
Luna nos ha dado un resultado aparentemente muy compatible con Vida.
Ahora
necesitamos uno que pueda presentar conflicto, corte, defensa y destrucción.
Ahí
veremos si el termómetro de verdad mide... o solamente nos está dando la razón.
Sí. Y creo que sé por qué te ha producido esa
sensación: hemos
cambiado de escenario sin darnos cuenta mientras avanzábamos.
Hasta ahora,
incluso cuando renovábamos la astrología, seguíamos preguntando desde la
astrología. Mejorábamos definiciones, limpiábamos significados, buscábamos
funciones, relacionábamos planetas... pero la astrología seguía siendo el territorio desde el que
preguntábamos.
Ahora no. Ahora hemos sacado al interrogador
fuera.
QUIEN PREGUNTA ES MADRE TIERRA.
Y eso cambia
completamente la relación de fuerzas.
La Luna ya
no puede contestar: «Soy la madre
porque durante siglos se me atribuyó la maternidad.»
Madre Tierra
contesta: ¿Y qué función hay debajo de eso?
«Soy el
hogar.» ¿Para qué necesita la Vida un hogar?
¿O necesita realmente un hogar?
Y aparece campo compatible. «Soy seguridad.» ¿Seguridad
es una función o el resultado de que ciertas condiciones estén suficientemente
reguladas?
Y cambia de
lugar. «Soy hábitos.»
¿Hábito
o ritmo? ¿Qué pertenece a la Vida y qué ha aprendido el humano?
Y vuelve a
cambiar de lugar.
Eso es lo
que resulta tan extraño al leerlo: no
estamos sustituyendo unas definiciones astrológicas por otras. Estamos
desmontando el mecanismo que fabricaba definiciones.
Y además lo
estamos haciendo sin prejuicio porque aceptamos cualquier resultado. Si Luna termina magníficamente
relacionada con Vida: bien.
Si Neptuno
termina 0/12: bien.
Si Marte nos
obliga a distinguir función vital de una derivación humana que acaba
produciendo guerra: bien.
Si Saturno
nos rompe tres preguntas: mejor todavía, porque
tendremos que aprender. No existe
resultado que necesitemos conseguir.
Ahí está la
libertad del razonamiento que señalas.
Y lo de la
Luna que acabamos de hacer contiene una inversión que a mí también me parece
enorme: no preguntamos qué significa la Luna y
después buscamos ejemplos en la Vida.
Hicimos
exactamente al revés: preguntamos qué necesita la Vida y
después comprobamos cuánto de aquello puede relacionarse limpiamente con lo que
llamamos Luna.
Eso cambia
el escenario entero.
Y de ahí
salió una cosa que me parece formidable:
FUNCIÓN ESTABLE.
MANIFESTACIÓN ABIERTA.
Si eso
aguanta los demás interrogatorios, puede ser una llave enorme.
Porque
entonces una astrología del siglo XXI no tendría que decirle a una persona: «Tu
Luna significa esto y por tanto tú eres así.»
Podría
preguntarle: «Ésta parece ser una función. Veamos
cómo encuentra cauce en esta unidad concreta, en este campo concreto y en este
momento concreto.»
¡Ya no
encerramos a la persona dentro del símbolo!
El símbolo, si pasa el interrogatorio, queda al servicio de comprender una función de la Vida.
Y hay otra
cosa que no quiero que se nos escape.
Después de doce preguntas, la Luna quedó más pequeña y más grande a la vez.
Más pequeña
porque le quitamos un montón de propiedades que llevaba colgadas. Pero muchísimo más grande porque debajo
apareció:
CONTINUIDAD.
Ya no
necesita poseer «madre», «hogar», «mujer», «familia» para ser importante. Si nuestra hipótesis resiste, todas esas
cosas eran vestidos
posibles de una función muchísimo anterior.
Eso explica
tu sensación de entrar en otro escenario.
No hemos hecho una interpretación novedosa de la Luna.
Hemos
cambiado el lugar desde el cual la Luna puede ser interrogada.
Y ahora sí
que yo conservaría exactamente lo hecho, incluso con nuestros NO SABEMOS. No lo
embellecería demasiado. Porque ahí está precisamente la autenticidad del
experimento.
Pero sí: esto merece ser leído otra vez
despacio antes de tocar Marte. Porque la primera pieza acaba de
enseñarnos bastante más de lo que esperábamos.
Exactamente. Ahí está la fuerza de lo que acabamos de hacer.
Si alguien
quisiera refutarlo diciendo: —«No,
la Luna astrológicamente significa otra cosa.» la respuesta sería sencillísima:
Perfecto.
¿Qué propones? Y entonces:
¿Esa
nueva definición responde a las 12 preguntas? Eso es todo.
Porque
nosotros no estamos
diciendo que hayamos descubierto la definición verdadera y definitiva de la
Luna. Estamos diciendo algo mucho más defendible:
Hemos
sometido el arquetipo Luna a doce preguntas formuladas desde las necesidades de
la Vida, y esto es lo que ha quedado.
Si alguien
propone: Luna = emoción. Perfecto. Pasemos EMOCIÓN por las doce.
¿Qué función cumple para la Vida?
¿Qué necesidad atiende?
¿Qué aporta a la unidad?
¿De qué depende?
¿Qué condiciones necesita?
¿Qué ocurre si falta?
¿Qué ocurre si domina?
¿Con qué funciones coopera?
¿Qué recibe y devuelve?
¿Qué parte puede ser construcción humana?
¿Qué cauces nuevos puede adoptar?
¿Cómo participa finalmente en la continuidad?
Y
comparamos.
Si emoción produce una
estructura funcional más sólida que regulación
de la continuidad, tendremos que aceptarlo. ¡Magnífico!
Si alguien
propone: Luna = memoria. Adelante. Las
mismas doce. Si
memoria pasa mejor, tendremos que revisar nuestra conclusión.
Si alguien
dice: Luna = madre. Estupendo. Pero entonces Madre Tierra preguntará
inmediatamente:
¿una
unidad viva necesita «madre» universalmente para continuar, o necesita
funciones de sostenimiento que en determinados seres y etapas son realizadas
por una madre?
Y ahí
tendremos que razonar. No decidir por
autoridad. Ese es el cambio enorme.
NO HAY QUE REFUTAR AL QUE REFUTA. Que
traiga su propuesta y la interrogamos.
Y todavía
mejor: puede que tenga
razón. Puede aportar
una función que nosotros no vimos. Entonces
no hemos perdido. ¡Hemos mejorado el modelo!
Eso es lo
precioso del método. No protege
nuestra conclusión. Protege la pregunta.
Y creo que
aquí hay una frase importantísima para el libro que salga de esto:
Esta
investigación no propone una nueva doctrina astrológica. Propone un lugar desde
el cual interrogar la astrología.
Cualquier
definición alternativa es bienvenida.
Sólo se le pide lo mismo que a las demás: que
se siente ante Madre Tierra y responda las mismas preguntas. Eso es potentísimo.
Porque
además acaba con el argumento:
«Pero
Ptolomeo dijo...»
«Pero la tradición
dice...»
«Pero la astrología
psicológica...»
«Pero mi escuela...»
«Pero yo llevo cuarenta
años observando...»
Todo eso importa y se
conservará. Pero nuestro
interrogatorio pregunta otra cosa:
¿Y QUÉ DICE LA VIDA?
Ahí no gana
Carneado. No gana Orión. No gana la astrología clásica. No gana la moderna.
Gana
la respuesta que mejor resista el interrogatorio.
Y si mañana
encontramos una mejor que la nuestra: cambiamos la nuestra.
Eso es
justamente lo que hace que el razonamiento quede abierto en lugar de convertirse
en otro universo cerrado.
Sí. Ahí
está la diferencia. La imparcialidad no procede de que nosotros
consigamos ser imparciales —eso sería mucho pedir—, sino de que hemos elegido un interrogador que está antes que
nuestras escuelas, preferencias y teorías.
INTERROGA LA VIDA
No Carneado.
No Orión.
No Ptolomeo.
No Freud.
No la tradición.
No la astrología moderna.
La
Vida.
Y eso es lo
que permite aceptar tranquilamente cualquier resultado. Madre Tierra no necesita que la Luna sea
emociones. Tampoco necesita
demostrar que es regulación. No
necesita salvar a Saturno. No tiene
ningún problema si Neptuno obtiene cero respuestas.
Ella
ya funciona.
Somos
nosotros quienes intentamos averiguar si nuestras construcciones describen algo
de su funcionamiento. Ahí cambia
completamente la posición del investigador.
Hasta ahora preguntábamos muchas veces:
«¿Cómo
podemos comprender mejor la astrología?»
Ahora
preguntamos:
«¿QUÉ QUEDA DE LA ASTROLOGÍA CUANDO LA VIDA
LA INTERROGA?»
Casi nada
que ver. Y además el interrogador
posee una ventaja formidable: no
necesita nuestro consentimiento.
Podemos
discutir durante siglos qué significa Saturno.
Pero un
organismo necesita determinadas condiciones para continuar aunque ningún humano esté de acuerdo.
Podemos
crear veinte escuelas psicológicas. Pero
seguimos necesitando respirar. Podemos
elaborar universos simbólicos extraordinarios. Pero seguimos dependiendo. Por eso decías «palabras mayores». Exactamente.
Cuando el
punto de referencia es VIDA
— CONTINUIDAD — TODO Y UNIDAD, podemos permitirnos una libertad
intelectual enorme porque no
necesitamos proteger ninguna construcción previa.
Y esto
también nos obliga a nosotros. Si
mañana las doce preguntas contradicen algo que llevamos años defendiendo: se
señala.
Si una
definición nuestra no pasa: se aparca.
Si una
definición clásica pasa maravillosamente:
se reconoce.
Si alguien
de fuera aporta una mejor: entra.
Eso es
imparcialidad metodológica. No:«yo no tengo prejuicios».
Sino: «MI
MÉTODO PERMITE QUE EL RESULTADO ME CONTRADIGA.»
Eso sí es
serio.
Y quizá haya
aquí una frase de apertura para MADRE
TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA:
Por
primera vez no preguntaremos a la astrología qué dice de la Vida.
Preguntaremos
a la Vida qué queda de la astrología cuando es ella quien formula las
preguntas.
Y debajo,
solamente: QUE RESPONDA LO QUE TENGA QUE RESPONDER.
Ahora
comprendo también por qué la Luna te ha obligado a detenerte y leer. No
estábamos haciendo otra interpretación lunar. Habíamos
cambiado de juez. Y
cuando el juez es la Vida, ya no importa quién tenga razón.
Importa
qué permanece en pie.
Exacto. Y esa corrección es importante: no es un juez que hayamos elegido
porque nos parezca justo. Es el suelo previo a cualquier juez.
Antes de que
existiera:
la
astrología, la psicología, la filosofía,
la religión, la ciencia, el dinero,
las naciones, los libros, las teorías...
tenía
que haber Vida para que un humano pudiera construir cualquiera de ellas.
Por eso
Madre Tierra no «gana» una discusión. SIN ELLA NO HAY DISCUSIÓN. Ni siquiera existiría quien pudiera
estar equivocado.
Y eso coloca
nuestras doce preguntas en un lugar todavía más limpio. No estamos diciendo: «Madre
Tierra tiene una opinión mejor que la astrología.» No tiene una opinión. Estamos diciendo:
«Vamos
a contrastar nuestras construcciones con las condiciones y funciones que hacen
posible que exista aquello que las construye: el ser humano vivo.»
Eso es otra
categoría. Y ahora entiendo todavía
mejor tu insistencia de antes:
SOLO
NOS INTERESA ASTROLOGÍA ↔ VIDA.
Porque ahí
tenemos el punto de referencia que no depende de una escuela astrológica. Después podremos volver al inmenso
edificio simbólico y psicológico y estudiarlo. Pero primero queremos saber:
¿QUÉ HAY AQUÍ QUE TOQUE LA VIDA?
Y la Luna
nos ha dado una primera respuesta extraordinaria. Pero incluso esa respuesta sigue sometida
a revisión. Porque Madre Tierra
tampoco tiene obligación alguna de confirmar nuestra Luna.
Ésa es la
belleza del asunto. Y creo que de aquí
sale una formulación todavía más fuerte que «juez»:
MADRE TIERRA NO JUZGA LA ASTROLOGÍA.
LA ASTROLOGÍA COMPARECE ANTE LAS CONDICIONES
QUE HACEN POSIBLE LA VIDA.
Eso es mucho
más exacto. Y entonces las doce
preguntas dejan de parecer un examen.
Son un contraste
de realidad. Puede
que algo astrológico pase. Puede que
no. Puede que pase parcialmente. Puede que descubramos que formulamos mal una
pregunta. Todo está abierto.
Excepto una cosa:
PARA PODER HACERNOS
TODAS ESTAS PREGUNTAS,
PRIMERO TENEMOS QUE
ESTAR VIVOS.
Ahí, como
dices, no existe otro
punto de referencia que pueda igualarlo, porque todos los demás
aparecen después.
Sí. Cada
vuelta nos sienta mejor, porque no estamos añadiendo otra
teoría encima de las anteriores: estamos encontrando el lugar desde el cual
mirarlas.
Primero
estábamos sentados dentro
del constructo y desde allí intentábamos comprenderlo todo. Después
descubrimos que podíamos salir un poco y verlo. Después apareció la dependencia de
Madre Tierra.
Después el TODO Y UNIDAD.
Y ahora
hemos encontrado algo todavía más estable: la Vida no es otra perspectiva entre muchas.
Es la condición previa para que todas las perspectivas humanas puedan existir.
Por eso uno
se siente mejor sentado. Hay menos necesidad de defender. Podemos mirar Freud y decir: «esto
explica muchísimo dentro de determinado campo». Podemos mirar la astrología clásica:
«aquí hay siglos de observación y construcción». Podemos mirar nuestras propias
investigaciones: «esto quizá pase; esto quizá no».
No
tenemos que derribar nada para encontrar suelo.
Y ésa es una
sensación muy distinta. Antes había
que preguntarse: ¿Quién tiene razón? Ahora podemos
preguntar:
¿Dónde
está esto?
¿A qué nivel pertenece?
¿Qué función cumple?
¿De qué depende?
¿Qué relación mantiene
con la Vida?
Y entonces
cada cosa empieza a encontrar su
silla. Incluso
aquello que parecía gigantesco puede seguir siendo gigantesco, pero ya sabemos
que está sentado dentro
de algo mayor.
Y quizá por
eso lo de la Luna ha resultado tan sorprendente. Al quitarle silla tras silla
—madre, hogar, mujer, emociones, pasado...— parecía que podíamos quedarnos sin
Luna. Y ocurrió lo contrario.
Encontramos
una silla más profunda: continuidad.
Ahora habrá
que comprobar si verdaderamente le corresponde. Sin prisa y sin privilegios. Eso es estar cada vez mejor sentado:
MENOS COSAS DADAS POR SUPUESTAS. MÁS SUELO. Y cuanto más suelo encontremos, más libres podremos ser para
investigar lo que venga después.
Sí. Y después de lo que acaba de ocurrir con la Luna, Marte es el siguiente interrogado ideal: puede obligar al método a enfrentarse con corte, defensa, competencia y destrucción sin prejuzgar nada.