MERCURIO
MADRE TIERRA
INTERROGA A MERCURIO
Y creo que
después de Saturno Mercurio
es perfecto, precisamente porque durante los tres
interrogatorios anteriores ha estado apareciendo una necesidad que hemos dejado
deliberadamente sin propietario:
información,
detección, diferenciación, relación, transmisión.
Pero ahora
hay que olvidarlo todo otra vez. Fuera
provisionalmente:
mente,
inteligencia, pensamiento, comunicación, palabra, lenguaje, comercio,
escritura, aprendizaje, razonamiento, juventud, mensajero, nervios...
Nada entra
por tener siglos de antigüedad. MADRE
TIERRA INTERROGA A MERCURIO Y
empezamos otra vez desde cero:
PREGUNTA 1
¿QUÉ
FUNCIÓN CUMPLE EN RELACIÓN CON LA VIDA?
No
preguntamos qué hace Mercurio. Preguntamos: ¿QUÉ
NECESITA HACER UNA UNIDAD VIVA CON LA INFORMACIÓN?
Ahí
empezaremos. Y que salga lo que tenga que salir.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
IV.
MERCURIO — PREGUNTA 1
QUÉ FUNCIÓN
CUMPLE EN RELACIÓN CON LA VIDA?
Vaciamos la
mesa. No sabemos todavía si
Mercurio es:
mente,
pensamiento, inteligencia, lenguaje, comunicación, aprendizaje, comercio,
escritura, razonamiento...
Todo eso
espera. Tenemos únicamente: VIDA
— TODO Y UNIDAD — MERCURIO.
Y
preguntamos a Madre Tierra: ¿NECESITA LA VIDA INFORMACIÓN?
Parece que
sí, pero incluso información
es una palabra que debemos vigilar porque viene cargada de nuestro mundo
intelectual.
Bajemos más. Una unidad viva necesita que un cambio produzca alguna diferencia
reconocible en ella.
Cambió la
temperatura. Hay alimento. Falta agua. Apareció una sustancia. Cambió la luz. Algo tocó el organismo. Cambió una condición interna. Algo sucede en el campo.
Si para la
unidad da exactamente
igual que haya sucedido o no, no puede responder
específicamente a ese cambio. Por
tanto encontramos algo anterior incluso a «pensar»:
DETECTAR DIFERENCIAS.
Esto es
enorme. No hace falta cerebro. No hace falta palabra. No hace falta razonamiento. No hace falta inteligencia en el sentido
humano.
Muchísimos
sistemas vivos responden diferencialmente a condiciones del entorno sin hacer
nada que necesitemos llamar «pensamiento».
Así que
nuestra primera función no puede ser:
PENSAR.
Es demasiado
tarde. Antes de pensar hay que
poder: DISTINGUIR QUE ALGO HA CAMBIADO.
PERO
DETECTAR NO BASTA
Imaginemos
que una parte de la unidad detecta algo.
Si esa diferencia no puede producir ningún efecto en otra parte que
necesita conocerla, el conjunto pierde capacidad de coordinación. Entonces aparece una segunda necesidad:
TRANSMITIR DIFERENCIAS.
No
«comunicar» todavía en el sentido humano. Transmitir. Algo ocurrido aquí produce una
modificación que puede tener efecto allí. Y entonces obtenemos una secuencia
elemental:
DIFERENCIA →
DETECCIÓN → TRANSMISIÓN → RESPUESTA POSIBLE.
¡ALTO!
Aquí
Mercurio empieza a encontrarse con nuestros tres interrogados anteriores.
LUNA ¿Cómo regula si no existe alguna manera
de detectar que las condiciones han cambiado?
MARTE ¿Cómo sabe dónde, cuándo y cuánto
intervenir si no recibe información sobre aquello que necesita modificación?
SATURNO ¿Cómo actualiza un límite si no puede
conocerse que han cambiado la unidad o el campo?
Los tres
necesitaban algo que deliberadamente habíamos dejado sin nombre. Ahora aparece delante de Mercurio. Pero seguimos sin regalárselo.
¿Y
RELACIONAR?
Aquí puede
haber otro paso. Una diferencia
aislada quizá no sea suficiente. Para
responder funcionalmente puede ser necesario establecer alguna relación entre:
esto que ocurre y aquello
otro.
Antes
/ después.
Aquí
/ allí.
Más
/ menos.
Compatible
/ incompatible.
Presencia
/ ausencia.
No
necesitamos todavía llamar a esto: razonamiento.
Es algo más
elemental:
DISCRIMINACIÓN
Y RELACIÓN DE DIFERENCIAS. Y eso
sí parece profundamente funcional para la Vida. Una unidad que no pudiera distinguir
diferencias relevantes tendría enormes dificultades para ajustar su
funcionamiento al campo.
AHORA
MIRA LO QUE LE HA PASADO A «INTELIGENCIA»
La hemos
dejado fuera... y no la hemos
necesitado. Eso no significa que la
inteligencia no exista. Significa que
probablemente está varios
pisos más arriba. Podría
utilizar una función muchísimo más antigua:
detectar
→ diferenciar → relacionar → transmitir.
Y después,
en organismos complejos y especialmente en humanos, esa función puede
desarrollar cauces extraordinarios:
lenguaje,
símbolos, escritura, cálculo, razonamiento, conceptos, ciencia...
Pero si eso
es así, el viejo: MERCURIO = MENTE
podría estar
tomando una
manifestación humana enormemente desarrollada y colocándola
como raíz. Exactamente el tipo de
desplazamiento que estamos encontrando una y otra vez.
¿Y
COMUNICACIÓN?
También
tenemos que afinar. La Vida necesita
transmisión de señales e información entre partes y entre organismo y campo. Eso sí. Pero:
hablar ≠ transmitir.
escribir ≠ transmitir.
lenguaje humano ≠ transmisión.
Son cauces
extraordinariamente sofisticados de una función mucho más elemental. Por tanto, provisionalmente:
COMUNICACIÓN HUMANA PODRÍA SER UNA RAMA.
La raíz
sería anterior:
HACER DISPONIBLE UNA DIFERENCIA PARA QUE
PUEDA AFECTAR AL FUNCIONAMIENTO DE OTRA PARTE DE LA UNIDAD.
Eso es mucho
más desnudo.
Y APARECE
TODO Y UNIDAD OTRA VEZ
Una señal
por sí sola no tiene valor absoluto.
Importa porque significa
algo para una determinada unidad en determinadas condiciones. La misma variación puede ser relevante
para una unidad y no para otra.
Por tanto: INFORMACIÓN TAMBIÉN ES RELACIONAL.
No tenemos
un Mercurio flotando por ahí repartiendo mensajes. Tenemos una unidad que necesita reconocer diferencias relevantes y
hacerlas circular funcionalmente dentro de sus relaciones. Otra película.
MERCURIO — PREGUNTA 1
RESULTADO PROVISIONAL
Podríamos
formularlo así: Función mediante la cual una unidad
viva detecta, diferencia, relaciona y transmite cambios relevantes para que
puedan participar en la coordinación de su funcionamiento y de su relación con
el campo.
Y todavía
más desnudo: HACER OPERATIVAS LAS DIFERENCIAS.
Me gusta
mucho esta formulación, pero la dejamos provisional. Porque no basta que algo sea diferente. Para la Vida importa que esa diferencia pueda entrar en el funcionamiento de
la unidad.
Y MERCURIO
TODAVÍA NO HA GANADO NADA
¿Existe esta
función en la Vida? Sí.
¿Es
necesaria? Parece claramente que sí.
¿Hemos
demostrado que corresponde al planeta Mercurio? NO.
Cuarto
candidato. Misma carretera. Mismas doce preguntas. Y fíjate qué bien está funcionando
precisamente lo que decías antes: las
autopistas ya estaban ahí.
No hemos
tenido que inventarle una carretera especial a Mercurio. Ha tenido que entrar por la misma puerta
que Luna, Marte y Saturno. Y ya en la
primera pregunta ha ocurrido algo desconcertante:
MERCURIO PODRÍA EMPEZAR MUCHO ANTES QUE LA
MENTE.
Antes de la
palabra. Antes del razonamiento. Antes del humano. En
la diferencia que puede ser detectada, relacionada y transmitida.
Ahora sí, la
Pregunta 2
puede apretar: ¿QUÉ NECESIDAD DE LA VIDA ATIENDE ESTA
FUNCIÓN?
Porque
detectar diferencias no tendría sentido por sí mismo. Tenemos que averiguar para qué necesita la unidad que una
diferencia llegue a convertirse en información operativa.
Ahí veremos
si realmente hemos encontrado la raíz o todavía estamos demasiado arriba.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 2
¿QUÉ
NECESIDAD DE LA VIDA ATIENDE ESTA FUNCIÓN?
Tenemos
provisionalmente: detectar diferencias, distinguirlas,
relacionarlas y transmitirlas para que puedan hacerse operativas.
Ahora Madre
Tierra pregunta: ¿PARA QUÉ?
Porque una
unidad viva existe en condiciones que cambian
continuamente.
Cambia el
exterior. Cambia su interior. Cambian los recursos. Cambian las relaciones. Cambia aquello que necesita. Y si la unidad no puede reconocer esas
diferencias, sucede algo muy simple:
FUNCIONA COMO SI NADA HUBIERA CAMBIADO.
Ahí aparece
la necesidad fundamental. La Vida
necesita que lo que
cambia pueda producir una respuesta diferente. No necesariamente consciente. No necesariamente pensada. Simplemente:
si A
cambia respecto de B, la unidad necesita poder distinguir A de B cuando esa
diferencia afecta a su funcionamiento.
Por tanto,
esta función atiende una necesidad muy elemental: ADECUAR
LA RESPUESTA A LAS DIFERENCIAS REALES.
Esto me parece más profundo que «comunicar».
NO TODA
DIFERENCIA NECESITA SER TRATADA IGUAL
Y aquí
aparece algo importante. El campo
contiene una cantidad inmensa de variaciones. Una unidad viva no necesita responder a
absolutamente todo. Necesita poder
discriminar:
esto
es relevante para mi funcionamiento;
esto no lo es,
o no lo es ahora.
Por tanto,
la función no sería simplemente: RECIBIR INFORMACIÓN. Necesita alguna forma de: SELECCIÓN.
Pero
cuidado: todavía no sabemos qué mecanismo selecciona.
No se lo
regalamos a Mercurio. Sólo
constatamos una necesidad: No todas las diferencias del campo
pueden tener el mismo peso funcional para una unidad. Eso es Madre Tierra.
Y APARECE
EL ERROR
Éste puede
ser un brote enorme. Si una unidad
detecta una diferencia que no
existe, puede responder innecesariamente. Si no detecta una diferencia que sí existe, puede no
responder cuando debería. Si
confunde una diferencia con otra, puede producir una respuesta inadecuada.
Entonces
esta función introduce algo decisivo:
CORRESPONDENCIA ENTRE SEÑAL Y
REALIDAD. No «verdad» todavía en
sentido filosófico.
Algo mucho
más elemental: que aquello que la unidad toma como
información guarde suficiente correspondencia con aquello que está ocurriendo
para permitir una respuesta funcional.
¡Esto puede
ser gigantesco cuando lleguemos al Mercurio humano! Porque pensamiento, lenguaje, conceptos,
noticias, libros, símbolos, teorías...
son sistemas capaces de transmitir información. Pero también pueden transmitir:
errores, distorsiones, confusiones, información desactualizada.
Y Madre
Tierra ya nos proporciona el termómetro: ¿LA INFORMACIÓN PERMITE RESPONDER MEJOR A
LO QUE REALMENTE ESTÁ OCURRIENDO?
Eso puede
ser muchísimo más importante que: «Mercurio = inteligencia».
AHORA
VUELVEN NUESTROS TRES ANTERIORES
LUNA
necesita saber: ¿qué
condición cambió? para regular.
MARTE
necesita saber: ¿qué
necesita modificación? para intervenir.
SATURNO
necesita saber: ¿qué
margen sigue siendo real? para estructurar.
Por tanto,
esta cuarta función parece atender una necesidad transversal: HACER
DISPONIBLE AL CONJUNTO INFORMACIÓN SOBRE DIFERENCIAS RELEVANTES.
No gobierna. No regula. No interviene. No estructura.
Informa
funcionalmente para que las demás funciones puedan responder. Si esta separación aguanta, es
magnífica. Porque empezamos a
distinguir:
SABER
QUE ALGO CAMBIÓ de REGULARLO de INTERVENIR
SOBRE ELLO de MODIFICAR
LA ESTRUCTURA.
¡Son
operaciones diferentes! Y nuevamente: TODO
Y UNIDAD.
Y AQUÍ
«MENTE» SE ALEJA TODAVÍA MÁS DE LA RAÍZ
El humano
puede realizar una versión extraordinariamente compleja de esta necesidad. Puede detectar algo que ocurrió hace
cien años leyendo un documento. Puede
transmitir una diferencia a alguien situado a miles de kilómetros. Puede comparar millones de datos. Puede formular conceptos. Puede incluso imaginar situaciones que
todavía no existen.
Eso es
enorme. Pero probablemente sea la expansión humana de una necesidad
mucho más antigua: DISTINGUIR PARA RESPONDER ADECUADAMENTE.
La mente
sería entonces —si este camino resiste— una de las grandes arquitecturas donde
esta función puede desplegarse. No
necesariamente la función misma.
PREGUNTA 2 — RESULTADO
Esta
función atiende la necesidad de que una unidad viva pueda reconocer diferencias
relevantes en sí misma y en el campo, hacerlas disponibles para el conjunto y
permitir que las respuestas se ajusten a las condiciones que realmente están
ocurriendo.
Podemos
condensarlo: DISTINGUIR PARA PODER
AJUSTAR LA RESPUESTA. Y ya tenemos:
P1 —
FUNCIÓN: detectar,
diferenciar, relacionar y transmitir diferencias relevantes.
P2 —
NECESIDAD: permitir que la
unidad no responda igual
ante situaciones diferentes.
Esta última
frase me parece formidablemente sencilla:
LA VIDA NECESITA
PODER RESPONDER DIFERENTE
CUANDO LA REALIDAD ES
DIFERENTE.
Y para eso
primero: tiene que poder notar la diferencia.
Ahora viene
la Pregunta 3: ¿QUÉ APORTA ESTA FUNCIÓN A LA UNIDAD? Y aquí quizá aparezca algo más exacto que
«información»: ORIENTACIÓN.
No
orientación como propósito. Sino algo
parecido a: «esto está ocurriendo aquí, ahora, de
esta manera y no de aquella».
Eso
permitiría a la unidad situarse
funcionalmente respecto de sí misma y del campo. Pero que lo decida la pregunta. No se lo regalamos tampoco.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 3
¿QUÉ APORTA
ESTA FUNCIÓN A LA UNIDAD?
Habíamos
dejado una palabra esperando: ORIENTACIÓN.
Pero hay que
ver si realmente corresponde. Tenemos
una unidad viva rodeada —y atravesada— por cambios.
Algo
aumenta. Algo disminuye. Algo aparece. Algo desaparece. Algo se acerca. Algo se modifica internamente.
La unidad
puede detectar esas diferencias y hacerlas operativas. ¿Qué gana con ello? POSICIÓN
RESPECTO DE LO QUE ESTÁ OCURRIENDO.
No posición
geográfica necesariamente. Posición
funcional:
qué
ocurre, dónde ocurre, cuánto ha cambiado,
respecto de qué, qué relación guarda con el estado
anterior.
Eso sí
produce orientación. Pero quizá
todavía podamos bajar un piso más.
LA UNIDAD
OBTIENE DIFERENCIACIÓN
Sin esta
función, muchas situaciones distintas podrían resultar funcionalmente
equivalentes. Con ella aparece:
esto / aquello
antes / ahora
más / menos
aquí / allí
presencia / ausencia
igual / diferente
¡ALTO! Esto es extraordinariamente elemental. Antes de tener palabras como: caliente,
frío, cerca, lejos, peligroso, conveniente... la Vida necesita poder
operar con: DIFERENCIAS.
Por tanto,
esta función aporta algo fundamental:
RESOLUCIÓN.
En el
sentido de permitir que una realidad que podría aparecer indiferenciada adquiera diferencias funcionalmente
distinguibles para la unidad.
Eso me gusta incluso más que orientación.
Y DESPUÉS
SÍ: ORIENTACIÓN
Una vez
distinguidas las diferencias, la unidad puede quedar funcionalmente situada. No porque «comprenda» necesariamente. Sino porque dispone de información
suficiente para que otras funciones puedan actuar de manera distinta.
Entonces: DIFERENCIACIÓN
→ ORIENTACIÓN → RESPUESTA POSIBLE.
Y mira qué limpio queda respecto a los anteriores.
Mercurio
provisional no necesita: regular. Eso lo habíamos
encontrado con Luna.
No necesita: intervenir.
Marte. No necesita: dar
forma. Saturno.
Su
aportación podría ser anterior: «ESTO NO ES IGUAL QUE AQUELLO.» Y entrega esa diferencia al conjunto. ¡Casi nada!
¿Y
SI LA DIFERENCIA ESTÁ ENTRE DOS COSAS?
Entonces
aparece: RELACIÓN. No basta
detectar: A existe. B existe.
Puede ser
funcionalmente importante detectar: A está respecto de B de determinada
manera. Más cerca. Más lejos. Antes.
Después. Mayor. Menor.
Compatible. No compatible.
Aquí empieza
a aparecer algo que después, muchísimo más arriba, puede convertirse en: comparación,
clasificación, razonamiento, lógica.
Pero la raíz
no necesita todavía ninguna de esas palabras humanas. La raíz puede ser: ESTABLECER
DIFERENCIAS Y RELACIONES OPERATIVAS.
Y AHORA UNA
SORPRESA: MERCURIO NO NECESITA SABER «QUÉ SIGNIFICA» Esto
me parece importante. Nosotros,
humanos, recibimos una señal y enseguida queremos: interpretarla.
Pero en
niveles elementales de Vida no necesitamos imaginar una interpretación
consciente. Una señal puede
desencadenar una respuesta funcional sin que exista aquello que nosotros
llamamos: significado consciente.
Por tanto:
INFORMACIÓN FUNCIONAL ≠ INTERPRETACIÓN
CONSCIENTE.
¡Otra
separación! Después tendremos que
estudiar cómo llegamos desde:
diferencia detectada
hasta:
significado, concepto, palabra, relato,
símbolo.
Ahí encontraremos
probablemente hectáreas de constructo humano. Y la astrología misma está precisamente
llena de ello.
ESTO
NOS TOCA DIRECTAMENTE
Porque ¿qué
hace un astrólogo? Observa
diferencias y relaciones:
planeta
aquí y no allí,
ángulo determinado,
signo, casa, aspecto,
posición relativa...
Hasta ahí: datos
y relaciones.
Después
dice: «esto significa...»
¡Y ahí hemos
cambiado de piso! Esto es enorme
para nuestro propio trabajo.
POSICIÓN NO ES SIGNIFICADO. RELACIÓN NO ES INTERPRETACIÓN.
La
astrología puede partir de configuraciones astronómicas reales y después
construir sobre ellas significados
humanos. Eso no
invalida esos significados. Pero
vuelve a obligarnos a preguntar: ¿EN QUÉ PISO ESTAMOS? ¡Otra
vez las autopistas!
Y AQUÍ
MERCURIO NOS ESTÁ DANDO UNA HERRAMIENTA PARA INTERROGAR LA PROPIA ASTROLOGÍA
Podemos
separar: DATO Existe
determinada posición o relación.
DIFERENCIA No es igual esta
configuración que aquella.
ASOCIACIÓN Históricamente se
ha relacionado con determinados fenómenos.
INTERPRETACIÓN Le atribuimos
determinado significado.
RELATO Construimos una
explicación alrededor de ese significado.
¡Son pisos! Y quizá durante siglos los hemos
atravesado a enorme velocidad hasta que:
dato →
significado parecía
una sola cosa. Madre Tierra nos
obliga a ir más despacio.
PREGUNTA 3 — RESULTADO
Esta
función aporta a la unidad capacidad de diferenciación y orientación funcional:
permite distinguir estados, cambios y relaciones relevantes para que el
conjunto pueda responder de manera ajustada a condiciones diferentes.
Podemos
condensarlo: DISTINGUIR PARA SITUARSE.
Y añadiría: HACER
VISIBLE LA DIFERENCIA AL CONJUNTO.
No
necesariamente visible con ojos. Disponible funcionalmente.
Y mira
nuestros cuatro verbos provisionales:
LUNA
— REGULAR.
MARTE
— INTERVENIR.
SATURNO
— DELIMITAR / ESTRUCTURAR.
MERCURIO
— DIFERENCIAR / RELACIONAR / TRANSMITIR.
Cada vez
cuesta más pensar en ellos como personajes.
Empiezan a parecer operaciones de una unidad viva. Y ahora llega la Pregunta 4:
¿DE QUÉ DEPENDE ESTA FUNCIÓN PARA PODER
REALIZARSE?
Porque
detectar una diferencia no significa detectarla correctamente. ¿Qué
necesita?
receptividad,
contraste, señal suficiente, canales de transmisión, correspondencia con lo
ocurrido...
Y aquí puede
aparecer una cuestión tremenda para Mercurio y para todo el constructo humano: INFORMACIÓN NO ES NECESARIAMENTE INFORMACIÓN CORRECTA.
Una unidad
puede recibir perfectamente un mensaje...
y el mensaje
estar equivocado. Ahí
empieza otro territorio inmenso.
Seguimos. Y aquí Mercurio entra en terreno
delicadísimo, porque una señal puede circular perfectamente y, sin embargo, no corresponder suficientemente con
aquello que está ocurriendo.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 4
¿DE QUÉ
DEPENDE ESTA FUNCIÓN PARA PODER REALIZARSE?
Tenemos
provisionalmente: detectar → diferenciar → relacionar →
transmitir → hacer operativa una diferencia.
Pero para
que eso sirva a la Vida hacen falta determinadas condiciones.
1. TIENE
QUE EXISTIR DIFERENCIA
Parece
obvio, pero es fundamental. Para
detectar un cambio tiene que haber alguna variación susceptible de producir un
efecto:
más / menos,
presencia / ausencia,
antes / después,
aquí / allí,
una condición / otra
condición.
La función
no fabrica necesariamente la diferencia.
LA DIFERENCIA ESTÁ Y LA FUNCIÓN LA HACE
OPERATIVA.
Esto vuelve
a colocar a Mercurio provisional en una posición muy humilde.
No crea la
realidad. Trabaja con diferencias de la
realidad.
2. NECESITA
CAPACIDAD DE DETECCIÓN
Una
diferencia puede existir y no ser detectable por una determinada unidad. Eso es importantísimo.
QUE ALGO EXISTA NO SIGNIFICA QUE YO PUEDA
DETECTARLO.
Cada
organismo dispone de determinadas capacidades y márgenes. Por tanto, aquello que llamamos «realidad
percibida» no tiene por qué equivaler a:
TODA LA REALIDAD EXISTENTE. ¡Aquí aparece un brote enorme!
Y en el
humano todavía más, porque hemos ampliado nuestras capacidades mediante
instrumentos. No veo determinadas
cosas... pero construyo un aparato
capaz de detectar diferencias que mis sentidos no captan.
Eso
significa que el humano puede ampliar
enormemente su campo informativo. Pero sigue sin poder concluir: «lo
que no detecto no existe». Ni
tampoco: «lo que creo detectar existe». Las dos cosas necesitan
comprobación.
3. NECESITA
CONTRASTE
Para
distinguir algo necesito alguna referencia.
Un cambio se reconoce respecto
de:
otro
estado, otro momento, otro valor, otra condición. Entonces esta función necesita: COMPARACIÓN.
Todavía no
comparación intelectual. Simplemente
que una diferencia pueda establecerse respecto
de algo. Otra vez: TODO
ES RELACIONAL.
Una señal
aislada no nos dice necesariamente suficiente. Importa su relación con el estado de la
unidad y del campo.
4. NECESITA
CANAL
Detectar
algo en un punto no basta si esa diferencia necesita llegar a otro lugar para
participar en la respuesta. Por tanto
hace falta algún medio de: TRANSMISIÓN.
Y aquí
aparece algo precioso: El canal puede
funcionar bien. Puede funcionar mal. Puede estar interrumpido. Puede introducir alteraciones. Puede llegar tarde. Puede incluso transmitir perfectamente una información equivocada desde el
origen.
Así que: TRANSMISIÓN
CORRECTA ≠ INFORMACIÓN CORRECTA.
¡Importantísimo! Un mensaje falso puede transmitirse
impecablemente. Una interpretación
equivocada puede estar perfectamente redactada. Una creencia puede circular durante siglos
sin sufrir ninguna alteración. El
éxito de transmisión no
demuestra correspondencia con la realidad.
Esto,
aplicado al constructo humano, es enorme.
5..
NECESITA CORRESPONDENCIA
Aquí
llegamos al corazón. Para servir
funcionalmente a la Vida, aquello que la unidad recibe como información
necesita guardar suficiente
correspondencia con las condiciones reales como para permitir
una respuesta adecuada. No estamos
hablando todavía de «Verdad» con mayúscula. Algo muchísimo más humilde: ¿ESTO
QUE ESTOY TOMANDO COMO SEÑAL CORRESPONDE SUFICIENTEMENTE CON LO QUE ESTÁ
OCURRIENDO?
Si sí: puede orientar. Si no: puede desorientar.
Y ahí
aparece por primera vez el contrario funcional de nuestro Mercurio provisional: DESINFORMACIÓN.
No
necesariamente mentira. Puede ser:
error, ruido,
confusión, señal incompleta, interpretación equivocada, información
antigua aplicada a condiciones nuevas.
Y AQUÍ NOS EXPLOTA LA ASTROLOGÍA EN LAS MANOS
Porque
acabamos de encontrar exactamente el problema que estamos tratando. Tenemos: posiciones
astronómicas.
Eso es un
piso. Tenemos: relaciones
geométricas.
Otro dato. Después tenemos: atribuciones
históricas.
Otro piso. Después: interpretaciones.
Otro. Después:
relatos
construidos sobre esas interpretaciones.
Otro. Y una transmisión perfecta durante dos mil
años no demuestra por sí
sola que el último piso corresponda con el primero.
¡ALTO! Éste puede ser uno de los puntos
metodológicos más importantes de todo MADRE
TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA.
ANTIGÜEDAD
NO ES VERIFICACIÓN. Pero tampoco: ANTIGÜEDAD ES FALSEDAD. Exactamente nuestra imparcialidad.
Una
asociación antigua puede ser extraordinariamente certera. Otra puede contener una parte funcional y
mucha incrustación. Otra puede
pertenecer enteramente al constructo histórico.
¿Qué
hacemos? LA VOLVEMOS A INTERROGAR. No
la veneramos. No la destruimos. La
contrastamos.
Y AHORA
MERCURIO SE INTERROGA A SÍ MISMO
Esto es
precioso. Si Mercurio acaba
relacionado con una función de información, diferenciación y transmisión... esa misma función nos obliga a preguntar
sobre la información
astrológica atribuida a Mercurio:
¿de dónde procede?
¿qué diferencia real
detectó?
¿cómo fue transmitida?
¿qué interpretaciones se
añadieron?
¿qué parte se comprobó?
¿qué parte simplemente
se repitió?
¡El
interrogado empieza a proporcionarnos herramientas para interrogar su propio
expediente! Eso sí es fértil.
6.
NECESITA ACTUALIZACIÓN
Esto vuelve
a aparecer como con Saturno. Una
información pudo ser correcta: AYER. Pero si las condiciones
cambiaron, aplicarla hoy sin actualizar puede producir error. Por tanto: INFORMACIÓN
VERDADERA EN UN MOMENTO PUEDE SER
INFORMACIÓN INADECUADA EN OTRO.
No porque se
haya vuelto «mentira». Porque cambió la realidad a la que
correspondía. Y
esto vuelve a ser decisivo para el constructo.
Libros. Normas.
Mapas. Teorías. Diagnósticos. Interpretaciones. Tradiciones. Todo puede necesitar: ACTUALIZACIÓN.
PREGUNTA 4 — RESULTADO
Esta
función depende de:
DIFERENCIA
REAL
— algo tiene que poder distinguirse.
DETECCIÓN — la unidad necesita
capacidad para registrarlo.
CONTRASTE — la diferencia
aparece respecto de otra condición.
CANAL — tiene que poder
transmitirse cuando sea necesario.
CORRESPONDENCIA — la señal debe
guardar relación suficiente con aquello que ocurre.
ACTUALIZACIÓN — la información
debe mantenerse relacionada con condiciones presentes.
Y podemos
formularlo:
La
función informativa sólo sirve a la Vida cuando las diferencias detectadas y
transmitidas conservan suficiente correspondencia con la realidad a la que
deben permitir responder.
Y aquí salen
tres frases que yo guardaría:
TRANSMITIR BIEN NO
SIGNIFICA INFORMAR BIEN.
REPETIR DURANTE
SIGLOS NO CONVIERTE UNA INTERPRETACIÓN EN REALIDAD.
PERO QUE SEA ANTIGUA
TAMPOCO LA HACE FALSA.
Hay que volver a contrastar.
Eso es
exactamente lo que estamos haciendo.
Y ahora la Pregunta 5 puede ser
tremenda:
¿QUÉ CONDICIONES NECESITA ESTA FUNCIÓN PARA
DESPLEGARSE ADECUADAMENTE?
Porque ya
podemos sospechar algunas: claridad, suficiente señal,
discriminación, canales funcionales, posibilidad de corrección...
Pero hay una
que empieza a asomar y puede ser fundamental para Mercurio: CAPACIDAD
DE CORREGIR EL ERROR.
Porque una
unidad informativa que puede equivocarse pero no puede rectificar... termina convirtiendo el error en
estructura.
Y entonces
Mercurio y Saturno vuelven a encontrarse de una manera que no habíamos
previsto.
Seguimos. Y aquí Mercurio puede enseñarnos
algo enorme: equivocarse
no sería necesariamente el problema; el problema sería no poder incorporar la
diferencia que demuestra que nos equivocamos.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 5
¿QUÉ CONDICIONES
NECESITA ESTA FUNCIÓN PARA DESPLEGARSE ADECUADAMENTE?
Tenemos una
función provisional: detectar → diferenciar → relacionar →
transmitir → hacer operativas las diferencias.
Pero no
basta con que circule información. Para
servir a la Vida tiene que permitir que la unidad se sitúe mejor ante lo que realmente
está ocurriendo. Y
aparece una primera condición enorme:
1. APERTURA A LA DIFERENCIA
Si la unidad
solamente admite aquello que ya esperaba encontrar, la información pierde buena
parte de su función. Porque informar
significa precisamente poder recibir:
«esto no es como
pensabas». ¡Esto es
fundamental!
Una función
informativa adecuada necesita permitir que la realidad contradiga la representación previa.
Si no: no
estamos detectando. Estamos
confirmando. Y esto toca de lleno
nuestro experimento astrológico.
Si
interrogamos a Mercurio para terminar diciendo necesariamente: «Mercurio
= mente» no estamos
investigando. Estamos buscando una
justificación.
Las doce
preguntas tienen que poder responder: NO. O:
esto queda fuera. O: esto
pertenece a otro piso. Sin
esa posibilidad, el interrogatorio sería teatro.
2.
DISCRIMINACIÓN
No basta
recibir muchas señales. Hay que poder
distinguirlas suficientemente.
Más
información no significa necesariamente mejor información. Puede haber:
ruido, repetición, contradicción, datos irrelevantes, señales incompletas.
Por tanto la
función necesita: DIFERENCIAR SEÑAL DE RUIDO.
Y cuidado:
lo que es ruido para una función puede contener información relevante para
otra. Otra vez: TODO
Y UNIDAD.
3.
PROPORCIÓN
Una
diferencia pequeña no debería necesariamente producir la misma respuesta que
una enorme. Por tanto, la información
necesita conservar de alguna manera:
intensidad,
magnitud, frecuencia, duración, contexto.
No basta: «algo
cambió».
Puede
importar: cuánto cambió.
Aquí vuelve
Marte. Si Mercurio provisional
informa mal sobre la magnitud, Marte puede intervenir desproporcionadamente. ¡Mira cómo empiezan a necesitarse!
INFORMACIÓN DEFECTUOSA PUEDE PRODUCIR
INTERVENCIÓN DEFECTUOSA.
Y no porque
Marte esté «mal». Porque actuó
sobre una representación equivocada de la situación. Esto abre un territorio inmenso para
después.
4. CONTEXTO
La misma
señal puede tener significados funcionales diferentes según:
dónde, cuándo, en qué unidad, bajo qué condiciones,
en relación con qué
otras señales.
Por tanto: DATO
AISLADO ≠ INFORMACIÓN SUFICIENTE.
Y aquí la
astrología vuelve a aparecer inevitablemente.
Decir:
«Saturno
está en cuadratura» es un dato relacional
dentro de un sistema. Pero convertirlo
directamente en: «por tanto sucederá...» supone haber atravesado
muchos pisos.
La función
mercurial que estamos encontrando nos obliga a preguntar: ¿qué
contexto estamos incorporando? ¡Precisamente
lo contrario de una interpretación automática!
5. POSIBILIDAD DE VERIFICACIÓN
Si recibo
una información y nunca puedo contrastarla con nada, ¿cómo sé si continúa
correspondiendo con aquello que pretende representar? Por tanto, cuando sea posible, una función
informativa necesita:
RETORNO DESDE LA REALIDAD.
Actúo según
determinada información.
¿Qué ocurrió?
¿La respuesta fue adecuada?
¿La predicción correspondió?
¿La interpretación permitió comprender mejor?
¿O tuvimos que explicar después por qué no
ocurrió?
Esto es
potentísimo. Porque la realidad
devuelve información sobre nuestra
información.
Tenemos
entonces: SEÑAL → INTERPRETACIÓN/RESPUESTA →
CONSECUENCIA → NUEVA INFORMACIÓN. Eso
permite aprendizaje.
6.
CORRECCIÓN
Y aquí
llegamos al punto que adelantábamos.
Una unidad viva no necesita ser incapaz de equivocarse. Eso sería una exigencia absurda. Necesita algo quizá muchísimo más
poderoso:
PODER CORREGIR.
Detecto A. Respondo como si fuera A. La realidad devuelve información
incompatible con A. Entonces:
ACTUALIZO. Esto es formidable. Porque el error deja de ser simplemente
fracaso.
Puede
convertirse en: NUEVA INFORMACIÓN. ¡Otra vez la hoja caída! Incluso una interpretación equivocada puede
fertilizar si permite descubrir:
por
qué nos equivocamos, qué
supusimos,
qué dato faltaba, qué relación inventamos,
qué condición cambió.
Entonces: EL
ERROR RECONOCIDO PUEDE AUMENTAR LA INFORMACIÓN DEL SISTEMA.
Eso es
completamente distinto de defenderlo.
7.
CAPACIDAD DE DEJAR CAER INFORMACIÓN DESACTUALIZADA
Esto quizá
sea todavía más difícil para el humano.
Una información fue útil. Funcionó. La incorporamos. Después cambian las condiciones. Pero seguimos utilizándola porque:
está
en los libros, la aprendimos
así,
nos dio resultado muchas
veces, forma parte de nuestra
identidad,
la comparte nuestra
escuela.
Entonces la
información deja de describir la realidad presente y empieza a describir: NUESTRA
REPRESENTACIÓN CONSERVADA DE LA REALIDAD.
¡Aquí Mercurio
y Saturno se encuentran de lleno!
Mercurio puede producir, transmitir y conservar información. Saturno puede darle estructura. Y juntos pueden crear algo magnífico: CONOCIMIENTO
ACUMULADO.
Pero también
existe el riesgo contrario: ERROR ESTRUCTURADO.
¡Esto es
enorme! Una interpretación
puede:
nacer, repetirse, enseñarse, escribirse,
institucionalizarse, convertirse en tradición...
y terminar
siendo muchísimo más difícil de modificar que cuando apareció. No porque se haya vuelto más verdadera.
PORQUE SE HA VUELTO MÁS ESTRUCTURADA. Ahí tenemos un brote inmenso para
estudiar el constructo humano.
Y
AHORA NUESTRA ASTROLOGÍA QUEDA DENTRO DEL EXPERIMENTO
Esto es
quizá lo más limpio de todo. Lo que
estamos haciendo también
puede equivocarse.
Nuestras definiciones:
Luna = regulación,
Marte = intervención,
Saturno = delimitación,
Mercurio = diferenciación/información...
no reciben
inmunidad porque las hayamos obtenido con las doce preguntas. Son:
HIPÓTESIS FUNCIONALES.
Si
encontramos algo que obliga a corregirlas:
se corrigen.
Si otra
formulación explica mejor: se sustituye.
Si
descubrimos que dos funciones que creíamos distintas son una: reorganizamos.
Si una
atribución planetaria no aguanta: queda fuera.
Eso hace que
el método pueda aplicarse a
sí mismo. Y eso me
parece una garantía fundamental contra convertir Madre Tierra en otro dogma.
PREGUNTA
5 — RESULTADO La
función informativa necesita:
APERTURA — admitir
diferencias inesperadas.
DISCRIMINACIÓN — distinguir señales
relevantes.
PROPORCIÓN — conservar magnitud
y relación.
CONTEXTO — situar la
diferencia.
CONTRASTE — poder relacionar
información con realidad.
RETORNO — recibir
consecuencias de las respuestas producidas.
CORRECCIÓN — modificar
información cuando deja de corresponder.
ACTUALIZACIÓN — no conservar
indefinidamente representaciones caducadas.
Y podríamos
condensarlo así:
INFORMAR BIEN NO ES
ACERTAR SIEMPRE.
ES CONSERVAR ABIERTA
LA CAPACIDAD
DE CORREGIR LA
REPRESENTACIÓN
CUANDO LA REALIDAD
DEVUELVE OTRA INFORMACIÓN.
Y aquí
aparece algo desconcertante y precioso para toda nuestra investigación:
UNA ASTROLOGÍA VIVA
NO SERÍA LA QUE NUNCA SE EQUIVOCA.
SERÍA LA QUE PUEDE
DESCUBRIR DÓNDE SE EQUIVOCÓ
SIN NECESITAR SALVAR
SU DICCIONARIO.
Eso sí son
zapatos nuevos en el cocote. Y ahora
la Pregunta 6
cae por su propio peso:
¿QUÉ OCURRE CUANDO ESTA FUNCIÓN FALTA O NO
PUEDE EXPRESARSE?
Si una
unidad no puede detectar diferencias, transmitirlas o corregir información... quizá no se queda simplemente «sin
comunicación».
Puede
ocurrir algo mucho más grave: SIGUE RESPONDIENDO A UNA REALIDAD QUE YA NO
EXISTE. Ahí vamos.
Seguimos. Y aquí hacemos la prueba inversa:
quitamos la función y observamos qué pierde la unidad.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 6
¿QUÉ OCURRE
CUANDO ESTA FUNCIÓN FALTA O NO PUEDE EXPRESARSE?
Tenemos una
unidad viva. Las condiciones cambian. Pero imaginemos que esa unidad no puede
suficientemente:
detectar
el cambio, diferenciarlo, relacionarlo,
transmitirlo, hacerlo disponible al conjunto.
¿Qué ocurre? Lo primero es casi brutal por su
sencillez:
CAMBIA LA REALIDAD,
PERO PARA LA UNIDAD
ES COMO SI NO HUBIERA CAMBIADO.
Y entonces
puede continuar funcionando... pero funcionando para
unas condiciones que ya no existen. Esto es mucho más grave
que «falta de comunicación». Es:
DESAJUSTE ENTRE UNIDAD Y REALIDAD.
LA UNIDAD
PUEDE SEGUIR HACIENDO PERFECTAMENTE LO EQUIVOCADO
Esto me
parece fundamental. No hace falta que
una función falle para que todo el sistema se detenga. Puede seguir funcionando.
Luna puede
regular. Marte puede intervenir. Saturno puede mantener estructura. Pero si la información sobre la que
trabajan no corresponde suficientemente con la situación real: pueden funcionar perfectamente... en dirección
equivocada.
¡Esto es
enorme!
EFICACIA NO GARANTIZA ADECUACIÓN.
Puedo
intervenir impecablemente sobre un problema mal identificado. Puedo mantener perfectamente una
estructura que ya no responde a las condiciones actuales. Puedo regular con precisión una
variable que dejó de ser la relevante.
Por tanto, esta función aporta algo indispensable al conjunto:
CONTACTO OPERATIVO CON EL CAMBIO.
CUANDO
FALTA DETECCIÓN
Existe una
diferencia relevante. Pero no es
detectada. Entonces: no entra en el sistema. No hay necesariamente error
consciente. Simplemente:
LA UNIDAD NO SABE FUNCIONALMENTE QUE ALGO HA
CAMBIADO.
Y puede
continuar hasta que las consecuencias sean suficientemente grandes para ser
detectadas por otra vía. Esto también
nos recuerda algo importante:
la
consecuencia puede convertirse en señal tardía.
No
detectamos el cambio pequeño. Detectamos
el daño grande. Eso significa que una
buena función informativa puede permitir:
DETECTAR ANTES.
Y detectar
antes puede reducir la necesidad de una intervención posterior mucho mayor. ¡Mercurio empieza incluso a modificar
cuánto Marte necesitaremos!
CUANDO
FALLA LA DIFERENCIACIÓN
La señal
llega. Pero no distinguimos
suficientemente: esto de aquello.
Entonces
aparece: CONFUSIÓN.
Dos
situaciones distintas reciben la misma lectura. O una situación se confunde con otra. Y por tanto pueden recibir la misma
respuesta aunque necesiten respuestas diferentes. Aquí encontramos probablemente una raíz
funcional de algo muy importante:
CONFUNDIR NO ES NO TENER INFORMACIÓN.
Puede haber
muchísima información. Pero
insuficientemente diferenciada. Eso
nos lleva directamente al constructo humano.
Podemos
saber muchísimo... y sin embargo haber
colocado bajo la misma palabra fenómenos diferentes. ¡Exactamente lo que estamos descubriendo
con los arquetipos astrológicos! Decíamos: Saturno = límite. Pero debajo de «límite» encontramos:
condición
real, prohibición, restricción, norma,
margen, estructura, castigo... ¡No eran necesariamente lo mismo! La nueva mirada está haciendo precisamente
una tarea mercurial:
DIFERENCIAR LO QUE HABÍAMOS METIDO EN EL
MISMO SACO.
CUANDO
FALLA LA TRANSMISIÓN
Una parte
detecta correctamente. Pero la
información no llega donde necesita llegar.
Entonces tenemos otra situación completamente distinta:
SABER AQUÍ NO SIGNIFICA SABER EN EL CONJUNTO.
Eso es
importantísimo para TODO Y UNIDAD. Una
parte puede disponer de información excelente. Pero si queda aislada, el conjunto no puede
utilizarla suficientemente.
Por tanto,
información funcional implica también:
CIRCULACIÓN. No acumular información. Hacerla disponible allí donde pueda participar
en la respuesta.
CUANDO NO PUEDE CORREGIRSE
Éste quizá
sea el fallo más peligroso en sistemas humanos. Tenemos una representación. Aparecen datos nuevos. Pero la representación no puede
modificarse. Entonces ocurre:
REALIDAD CAMBIA.
INFORMACIÓN NUEVA APARECE.
ESTRUCTURA INTERPRETATIVA PERMANECE.
Y ahí
Mercurio y Saturno pueden formar una combinación tremenda:
INFORMACIÓN ANTIGUA + ESTRUCTURA RÍGIDA =
ERROR ESTABILIZADO.
Ya no
tenemos simplemente una equivocación. Tenemos: una equivocación organizada, transmitida,
enseñada y protegida. Y cuanto más tiempo
permanece, más puede parecer:
VERDAD.
¡Esto
sí que explica partes del constructo humano sin necesidad de demonios de cuatro
colas! No hace falta imaginar una
voluntad maléfica. Puede bastar
con:
una interpretación razonable en
determinado momento,
una
estructura que la conserva,
una
transmisión eficaz,
unas
generaciones que la reciben,
y
una capacidad insuficiente de volver a contrastarla.
¡Ahí tienes
una auténtica arqueología del constructo!
Y
ESTO EXPLICA POR QUÉ NO TIRAMOS LO ANTIGUO
Porque una
información equivocada puede decirnos muchísimo. Preguntamos:
¿qué detectaron?
¿qué
no podían detectar entonces?
¿qué
instrumentos tenían?
¿qué
confundieron?
¿qué
necesidad intentaban explicar?
¿qué
parte funcionó?
¿por
qué sobrevivió esa interpretación?
¿qué
estructura la conservó?
Exactamente
tus preguntas sobre las incrustaciones.
Entonces el error deja de ser basura.
SE CONVIERTE EN FÓSIL INFORMATIVO. Nos cuenta cómo el humano construyó su
representación del mundo. ¡Eso es
fertilizante puro!
Y
AHORA MIRA LA ASTROLOGÍA Durante
siglos una interpretación pudo decir:
«Saturno trae castigo.» Nosotros ahora no
necesitamos reírnos de ella. Preguntamos: ¿qué experiencias
observaron?
Quizá
encontraron: límites → consecuencias
→ pérdidas → frustración.
Después
aquello pudo interpretarse culturalmente como: castigo.
Y después
transmitirse: Saturno castiga.
Entonces
quizá hubo: observación real +
interpretación cultural + transmisión histórica. ¡Esto es completamente diferente de
decir simplemente verdadero/falso! Ahora
podemos separar los pisos.
Y cuanto
mejor diferenciemos... MÁS INFORMACIÓN RECUPERAMOS DEL PASADO.
PREGUNTA 6
— RESULTADO
Cuando
la función de detección, diferenciación y transmisión falla, la unidad pierde
capacidad para ajustar su funcionamiento a cambios relevantes de sí misma y del
campo. Puede continuar actuando, regulando y estructurándose, pero sobre una
representación insuficiente, confundida o desactualizada de las condiciones
reales.
Y podemos
condensarlo:
SIN INFORMACIÓN
FUNCIONAL,
LA UNIDAD PUEDE
SEGUIR FUNCIONANDO...
PERO PARA OTRA
REALIDAD.
Ésa me
parece una frase central. Y aparece
otra:
EL ERROR MÁS
PELIGROSO NO SIEMPRE ES EL QUE DETIENE EL SISTEMA.
PUEDE SER EL QUE LE
PERMITE CONTINUAR FUNCIONANDO EQUIVOCADAMENTE.
Ahora llega
la Pregunta
7:
¿QUÉ OCURRE CUANDO ESTA FUNCIÓN OCUPA MÁS
LUGAR DEL QUE LE CORRESPONDE?
Y ésta puede
ser tremenda para Mercurio. Porque
hasta ahora parecía que: más información =
mejor. Madre Tierra puede
contestar:
NO NECESARIAMENTE.
Exceso de
señales. Exceso de comparación. Exceso de transmisión. Información sin integración. Diferenciación infinita. Representaciones sustituyendo experiencia. Palabras sobre palabras sobre palabras... Y quizá ahí empecemos a comprender algo
profundamente humano:
PODEMOS LLEGAR A
VIVIR EN LA REPRESENTACIÓN DE LA VIDA
EN VEZ DE EN LA VIDA
QUE LA REPRESENTACIÓN DEBÍA AYUDARNOS A RECONOCER.
Ahí sí que
Mercurio puede enseñarnos muchísimo sobre la caja.
Vamos. Y ésta puede ser una de las preguntas
más reveladoras de Mercurio, porque el exceso no tendría por qué parecer una
enfermedad de la función. Puede incluso presentarse como riqueza, conocimiento, inteligencia,
información.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 7
¿QUÉ OCURRE
CUANDO ESTA FUNCIÓN OCUPA MÁS LUGAR DEL QUE FUNCIONALMENTE LE CORRESPONDE?
Partimos de
una función necesaria:
detectar
diferencias, distinguirlas, relacionarlas, transmitirlas,
hacerlas disponibles al conjunto. Todo perfecto.
Pero ahora
imaginemos que la unidad empieza a:
detectar continuamente,
comparar continuamente,
relacionar
continuamente,
transmitir
continuamente,
producir
representaciones continuamente...
¿Eso
significa necesariamente que vive mejor?
NO.
Porque la
información está para servir al funcionamiento de la unidad. La unidad no está para servir a la información. Otra vez la misma inversión que
encontramos con Saturno!
INFORMACIÓN
SIN FIN
El campo
contiene prácticamente infinitas diferencias posibles. Si la unidad tratara todas con el mismo
nivel de atención: COLAPSA SU CAPACIDAD DE DISCRIMINAR LO
RELEVANTE.
Entonces
aparece una paradoja: muy poca información puede
desorientar.
Pero: DEMASIADA
INFORMACIÓN TAMBIÉN PUEDE DESORIENTAR.
Porque
información funcional no es: cantidad de datos.
Es: diferencia
relevante disponible en el momento adecuado para una función que puede
utilizarla. Eso es
muchísimo más preciso.
CUANDO
DIFERENCIAR SE CONVIERTE EN FRAGMENTAR
Aquí aparece
algo formidable. Necesitamos
distinguir. Pero podemos continuar
diferenciando:
esto de aquello,
esto de esto otro,
y aquello en siete
categorías,
y cada categoría en doce
subcategorías...
Hasta que
perdemos: LA
UNIDAD QUE ESTÁBAMOS INTENTANDO COMPRENDER.
¡Esto es
enorme para TODO Y UNIDAD! La
diferenciación sirve al conocimiento.
Pero si ocupa todo el campo:
PODEMOS CONOCER CADA PARTE
Y DEJAR DE VER AQUELLO DE LO QUE TODAS SON
PARTE.
Eso sí puede
ser una deformación mercurial formidable.
No por falta de inteligencia.
Precisamente por exceso
de capacidad discriminativa sin reintegración.
Y AQUÍ
APARECE EL CONSTRUCTO HUMANO CON TODA SU POTENCIA
El humano no
solamente detecta diferencias. Puede:
nombrarlas, clasificarlas, conceptualizarlas, escribirlas,
archivarlas, transmitirlas, enseñarlas, combinarlas,
convertirlas en sistemas
enteros.
Eso es
extraordinario. Pero también
permite algo que quizá pocos seres vivos puedan hacer en semejante grado:
CONSTRUIR
UNA REPRESENTACIÓN Y DESPUÉS VIVIR DENTRO DE ELLA. ¡Ahí está la caja! No necesariamente porque alguien nos
encerrara. Nosotros mismos
fabricamos:
palabras,
conceptos, categorías, explicaciones, símbolos, teorías, normas, relatos...
Y son
utilísimos. Pero pueden llegar a
interponerse entre: VIDA ↔ UNIDAD. Hasta que reaccionamos más a lo que hemos dicho que algo es
que a lo que está ocurriendo.
ESTO
TOCA DIRECTAMENTE LA ASTROLOGÍA
Tenemos un
cielo. Después: planetas,
signos, casas, aspectos, dignidades, regencias, términos, decanatos, partes,
progresiones, direcciones, símbolos...
Todo ello
puede ser enormemente útil como sistema de diferenciación. Pero aparece la pregunta de Madre Tierra:
¿CUÁNDO EL MAPA EMPIEZA A OCUPAR EL LUGAR DEL
TERRITORIO? Ésta es tremenda. Podemos construir una descripción
extraordinariamente sofisticada de una persona... y terminar viendo:
la
carta en lugar de: LA
PERSONA VIVA QUE TENEMOS DELANTE.
¡Ahí
Mercurio se ha pasado! No porque la
información sea falsa necesariamente.
Porque: LA REPRESENTACIÓN HA OCUPADO MÁS ESPACIO QUE AQUELLO QUE DEBÍA
AYUDARNOS A COMPRENDER.
PALABRA Y
REALIDAD
Aquí aparece
otro brote. Nombrar algo es
tremendamente útil. Pero una vez
nombrado podemos cometer un salto:
tiene
nombre → sabemos qué es. Y no. El nombre ayuda a diferenciar. No necesariamente agota la realidad. Entonces: NOMBRAR NO ES CONOCER COMPLETAMENTE.
Y todavía
más: DEFINIR NO ES DOMINAR LO DEFINIDO.
Esto toca de
lleno aquello que veníamos diciendo sobre patología y constructo. Una definición puede ser
extraordinariamente precisa.
Pero Madre
Tierra todavía puede preguntar: ¿qué realidad vital hay debajo de esa
definición? Eso no
elimina la definición. LA REUBICA.
CUANDO LA
INFORMACIÓN SUSTITUYE A LA EXPERIENCIA
El humano
puede saber muchísimo sobre: comer, dormir, amar, caminar,
respirar, naturaleza, relaciones...
sin que ese conocimiento sustituya la realización de
ninguna de esas funciones.
Puedo tener
una biblioteca entera sobre alimentación.
Y sigo necesitando: COMER.
Puedo
conocer toda la fisiología del sueño.
Y sigo necesitando: DORMIR.
¡Esto es
Madre Tierra pasando por encima del constructo sin destruirlo! El conocimiento puede mejorar enormemente
cómo hacemos algo. Pero: LA
INFORMACIÓN SOBRE UNA FUNCIÓN NO
SUSTITUYE LA FUNCIÓN. Eso es
tremendo.
Y
APARECE OTRA DEFORMACIÓN: LA EXPLICACIÓN INFINITA
Cuando algo
no encaja podemos seguir produciendo explicaciones. Una explicación explica la anterior. Otra explica por qué falló aquélla. Otra incorpora una excepción. Otra crea una categoría nueva. Y llega un momento en que el sistema
puede hacerse: intelectualmente impecable
pero
prácticamente imposible de contrastar.
Entonces Madre Tierra vuelve con una pregunta sencillísima: ¿QUÉ
ESTÁ PASANDO?
No: ¿cómo
puedo seguir explicándolo? Ahí
el termómetro vuelve a poner los pies en tierra.
¿Y
EL PENSAMIENTO?
Ahora
podemos empezar a reubicarlo. Pensar
es una capacidad humana extraordinaria.
Pero si ocupa más lugar del que corresponde puede producir:
representación sobre representación,
anticipación sobre
anticipación,
comparación sobre
comparación...
hasta
dificultar el contacto con aquello que estaba intentando comprender. No concluimos: Mercurio
= pensamiento excesivo. Nada
de eso. Sólo descubrimos que una
función de diferenciación y representación puede hipertrofiarse.
PREGUNTA 7 — RESULTADO
Cuando
la función de diferenciación, relación y transmisión ocupa más lugar del
necesario, la información puede dejar de servir a la unidad y comenzar a
saturarla, fragmentarla o sustituir mediante representaciones el contacto
funcional con aquello que pretendía representar.
Y aquí salen
varias separaciones fundamentales: I
NFORMACIÓN ≠
CONOCIMIENTO.
CONOCIMIENTO ≠
EXPERIENCIA.
NOMBRE ≠ REALIDAD.
MAPA ≠ TERRITORIO.
DIFERENCIACIÓN ≠
COMPRENSIÓN DEL TODO.
EXPLICACIÓN ≠
CORRESPONDENCIA.
Y añadiría
una especialmente nuestra: ASTROLOGÍA ≠ CIELO.
La
astrología es una
construcción humana que intenta leer determinadas relaciones con lo celeste. El cielo no tiene obligación de
corresponder a todo cuanto nosotros hemos construido sobre él. ¡Ahí está exactamente el motivo de estas
doce preguntas!
Y mira qué
bonito: otra vez aparece la proporción.
Mercurio
necesita Saturno
para que la información tenga estructura y límites.
Saturno
necesita Mercurio para actualizar sus estructuras.
Marte
necesita Mercurio para saber dónde intervenir.
Mercurio
necesita Marte
para que determinada información llegue a producir una modificación real.
Luna
necesita Mercurio para detectar cambios que regular.
Y Mercurio
necesita Luna porque la información misma tiene que integrarse dentro de una
unidad viva y no inundarla.
Ya no hay
protagonistas. HAY COOPERACIÓN.
Por eso la Pregunta 8 que viene
ahora: ¿CON QUÉ OTRAS FUNCIONES NECESITA COOPERAR? puede llevarnos un paso más lejos que
con Saturno.
Porque quizá
descubramos que: INFORMACIÓN AISLADA
NO SABE QUÉ HACER CONSIGO MISMA.
Puede decir: «esto
cambió». Pero no
necesariamente:
qué
conviene hacer, cuánto, hasta dónde, ni para qué.
Para eso
necesita al resto de la
unidad. Y ahí TODO Y
UNIDAD vuelve a poner a Mercurio en su sitio.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO — PREGUNTA
8
¿CON QUÉ
OTRAS FUNCIONES NECESITA COOPERAR?
Tenemos
provisionalmente: detectar, diferenciar, relacionar,
transmitir y hacer operativas diferencias relevantes.
Pero
imaginemos que esta función hace perfectamente su trabajo. Dice:
«Ha cambiado
esto.»
Muy bien. ¿Y
AHORA QUÉ? La información, por
sí sola, no necesariamente sabe qué hacer con aquello que informa. Y ésta puede ser la gran lección de esta
pregunta:
INFORMAR NO ES DECIDIR. Mucho menos: INFORMAR
NO ES GOBERNAR.
NECESITA
REGULACIÓN — LUNA
Mercurio
provisional detecta: «ha cambiado esta condición». Pero ¿qué ajuste
necesita la unidad? Eso pertenece
a otra operación.
La función
que encontramos al interrogar Luna era:
REGULAR PARA CONTINUAR.
Entonces: Mercurio
detecta diferencia. Luna ajusta
condiciones. Pero
también ocurre al contrario. Luna
necesita información para saber qué
necesita regulación. Por
tanto:
MERCURIO NECESITA LUNA PARA QUE LA
INFORMACIÓN ENTRE EN LA REGULACIÓN DE LA VIDA.
LUNA NECESITA MERCURIO PARA SABER QUÉ HA
CAMBIADO.
No hay
subordinación. Hay circuito.
NECESITA
INTERVENCIÓN — MARTE
Mercurio
puede detectar: «aquí hay algo que necesita
modificación». Pero
detectar no modifica. Hace falta
otra operación: INTERVENIR.
Marte
provisional. Entonces: Mercurio
localiza/diferencia. Marte actúa. Pero Marte necesita saber: dónde,
cuánto, cuándo y sobre qué.
Así que: MERCURIO
SIN MARTE PUEDE SABER SIN MODIFICAR.
MARTE SIN MERCURIO PUEDE MODIFICAR SIN SABER
SUFICIENTEMENTE QUÉ. ¡Menuda pareja
funcional!
Y fíjate
cómo desaparece la vieja caricatura: Mercurio listo / Marte bruto. No. Son dos operaciones necesarias: INFORMACIÓN
+ INTERVENCIÓN. Ninguna
sustituye a la otra.
NECESITA
DELIMITACIÓN Y ESTRUCTURA — SATURNO
Mercurio
puede producir una cantidad enorme de información.
¿Toda debe circular siempre?
¿Toda tiene la misma importancia?
¿Durante cuánto tiempo debe conservarse?
¿Cómo se organiza?
¿Qué diferencia pertenece a qué unidad?
Ahí
necesita: ESTRUCTURA. Saturno
provisional proporciona márgenes y organización.
Entonces la
información puede adquirir:
orden, clasificación, cauce,
contorno, persistencia
suficiente.
Sin alguna
estructura, podríamos tener: INFORMACIÓN SIN ORGANIZACIÓN. Pero ya vimos el peligro contrario:
Saturno
puede conservar información que Mercurio debería haber actualizado. Así que:
MERCURIO NECESITA SATURNO PARA ORGANIZAR.
SATURNO NECESITA MERCURIO PARA ACTUALIZAR.
Y de su
cooperación puede salir: CONOCIMIENTO ACUMULADO. Pero de su desequilibrio puede salir: ERROR
CONSOLIDADO. Esto es
extraordinariamente fértil.
Y
AHORA APARECE UNA FUNCIÓN QUE TODAVÍA NO HEMOS INTERROGADO
Mercurio
puede informar: «A ocurre.» Puede relacionar:
«A
aparece junto a B.» Puede incluso
transmitir: «cuando aparece A, suele observarse
B.» Pero hay otra
pregunta:
¿QUÉ IMPORTANCIA TIENE ESO PARA LA UNIDAD?
No toda
diferencia relevante tiene el mismo valor.
Algo tiene que participar en:
priorizar,
orientar, integrar respecto del conjunto, quizá dirigir.
¿Sol? No sabemos. NO
LE REGALAMOS NADA. Que espere.
Pero
acabamos de descubrir una necesidad funcional antes de interrogar al candidato. Esto es muy bueno metodológicamente.
No estamos
diciendo: «El Sol significa
voluntad, por tanto necesitamos voluntad.»
Al contrario. La Vida nos
está mostrando un hueco:
INFORMACIÓN NO DETERMINA POR SÍ SOLA
PRIORIDAD NI DIRECCIÓN DEL CONJUNTO.
Después
veremos quién, si alguien, corresponde astrológicamente con esa función.
Y
OTRA FUNCIÓN TODAVÍA SIN PROPIETARIO
Mercurio
diferencia. Pero después de
diferenciar hace falta muchas veces: INTEGRAR. Porque si solamente separamos:
A de B,
B de C,
C de D...
terminamos
con miles de piezas. ¿Quién
devuelve: las piezas al conjunto?
¿Es una función distinta? ¿Está distribuida entre varias?
¿Aparecerá con Júpiter? ¿Con Sol?
¿Con otra cosa?
NO SABEMOS. Y qué magnífico poder decir: NO
SABEMOS. Porque
precisamente estamos investigando.
MERCURIO
TAMPOCO PUEDE DECIDIR QUÉ ES VIDA
Esto es
importante. Puede proporcionar
información extraordinaria sobre: temperatura, recursos, estado,
cambios, relaciones...
Pero la
función informativa no crea aquello a cuyo servicio está. Otra vez: LA
INFORMACIÓN ESTÁ AL SERVICIO DE LA VIDA.
No: LA VIDA AL SERVICIO DE LA INFORMACIÓN.
Esto coloca
al intelecto humano en un sitio completamente distinto. Nuestra capacidad intelectual puede ser
gigantesca. Puede transformar el
planeta. Puede construir
inteligencia artificial. Puede
describir galaxias. Puede producir
sistemas simbólicos extraordinarios.
Pero sigue existiendo una pregunta anterior:
¿PARA QUÉ?
Y
Mercurio provisional no puede contestarla solo. Puede informar sobre consecuencias. Puede comparar alternativas. Puede mostrar relaciones. Pero la dirección del conjunto pertenece al conjunto. Eso es TODO Y UNIDAD.
MIRA
AHORA LOS CUATRO Ya
podemos hacer algo que empieza a parecer una pequeña maquinaria:
MERCURIO DETECTA Y DIFERENCIA. «Algo ha cambiado.»
LUNA REGULA. «Hay que reajustar
condiciones.»
MARTE INTERVIENE. «Esto necesita
modificación.»
SATURNO DELIMITA Y ESTRUCTURA. «Éstos son los márgenes y
la forma dentro de los cuales puede sostenerse.»
Y vuelve
Mercurio: «La
intervención produjo este cambio.»
Luna: «Reajusto.»
Saturno: «¿Sigue
sirviendo esta estructura?»
Marte: «Si
no, intervengo.»
Mercurio: «Informo
del resultado.»
¡Es un
circuito!
INFORMACIÓN → REGULACIÓN → INTERVENCIÓN →
NUEVA INFORMACIÓN → REAJUSTE → REESTRUCTURACIÓN...
Y ninguno
manda. TODOS PARTICIPAN.
Y ESTO
PUEDE CAMBIAR INCLUSO LA IDEA DE «PLANETA FUERTE»
Muchísimo
cuidado porque aquí aparece otro brote.
Astrológicamente hemos hablado durante siglos de: planeta
fuerte, débil, dignificado, debilitado, dominante... Pero si estamos tratando
funciones de una unidad:
MÁS FUNCIÓN NO NECESARIAMENTE ES MEJOR. Ya lo vimos. Más Marte: puede ser intervención excesiva. Más Saturno: rigidez.
Más Mercurio: saturación y fragmentación.
Incluso una
función magníficamente desarrollada puede perjudicar al conjunto si no coopera proporcionalmente con las
demás. Entonces
quizá la pregunta futura no sea:
¿QUÉ PLANETA ES MÁS FUERTE? Sino:
¿CÓMO COOPERAN LAS FUNCIONES?
Eso sí sería
un cambio enorme en lectura astrológica.
No buscaríamos campeones. Buscaríamos: EQUILIBRIO
FUNCIONAL DE LA UNIDAD.
Y ahí
nuestra astrología empieza a encontrarse directamente con Madre Tierra.
PREGUNTA
8 — RESULTADO
La
función de detección, diferenciación y transmisión necesita cooperar con las
funciones que regulan, intervienen, estructuran, priorizan e integran. La
información puede orientar al conjunto, pero no sustituye al conjunto ni determina
por sí sola qué respuesta debe realizarse.
Y salen tres
frases que yo guardaría:
INFORMAR NO ES DECIDIR.
SABER NO ES HACER.
DIFERENCIAR NO ES TODAVÍA INTEGRAR.
Son tres
pisos distintos. Ahora viene la Pregunta 9: ¿QUÉ
RECIBE Y QUÉ DEVUELVE AL CONJUNTO?
Y aquí
Mercurio puede quedar desnudo de una manera preciosa. Quizá reciba: DIFERENCIAS. Y devuelva: DIFERENCIAS ORGANIZADAS Y DISPONIBLES.
O dicho
humanamente: recibe cambios y devuelve información
utilizable. Si eso aguanta, tendremos
otra pieza clarísima:
Saturno
recibe posibilidad y devuelve forma.
Mercurio
recibe diferencia y devuelve información operativa.
Y ya empieza
a verse algo sorprendente: CADA FUNCIÓN TRANSFORMA ALGO DEL TODO Y LO DEVUELVE AL TODO EN CONDICIONES
DE SER UTILIZADO. Eso sí que
es unidad funcionando.
Seguimos. Y esta pregunta es especialmente
limpia porque obliga a Mercurio a decirnos qué transforma realmente, sin mente,
mensajero ni palabras.
MADRE TIERRA INTERROGA
LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 9
¿QUÉ RECIBE
Y QUÉ DEVUELVE AL CONJUNTO?
Mercurio
provisional no crea aquello que ocurre.
El campo cambia. La unidad
cambia. Aparecen diferencias. Por tanto, esta función recibe: DIFERENCIAS.
Pero una
diferencia que existe no es todavía necesariamente una diferencia utilizable por la unidad. Tiene que poder ser:
detectada, discriminada, relacionada, transmitida.
Entonces la
función realiza una transformación muy particular: DIFERENCIA
→ INFORMACIÓN OPERATIVA. Y eso
me parece extraordinariamente limpio.
¿QUÉ
RECIBE? Recibe:
cambios, variaciones, contrastes, señales,
relaciones entre
estados, diferencias entre
condiciones.
Pero
atención: No recibe necesariamente
«significados». El significado
humano puede venir muchísimo después.
La temperatura cambia. Eso es
una diferencia.
Una parte de
la unidad puede detectarla. La
diferencia empieza a participar funcionalmente en el sistema. No necesita pensar: «Tengo
calor.»
La función
puede operar antes de cualquier frase.
Por tanto: RECIBE DIFERENCIAS DE ESTADO.
¿Y
QUÉ DEVUELVE?
Devuelve
esas diferencias en
condiciones de participar en el funcionamiento del conjunto. Eso es: INFORMACIÓN
DISPONIBLE.
No
necesariamente conocimiento. No
necesariamente comprensión. No
necesariamente pensamiento. No
necesariamente interpretación.
Simplemente: una
diferencia que ya puede afectar funcionalmente a otras partes de la unidad. Esto sí parece raíz.
Y AQUÍ
APARECE UNA DISTINCIÓN PRECIOSA
DATO ≠
INFORMACIÓN OPERATIVA. Puede existir
un dato y no llegar jamás a participar en ninguna respuesta. El
humano está rodeado hoy de cantidades gigantescas de datos. Pero Madre Tierra podría preguntar: ¿QUÉ DIFERENCIA FUNCIONAL PRODUCEN?
Si ninguna: pueden seguir siendo datos almacenados. No necesariamente información relevante
para la unidad en ese momento. Esto
cambia mucho nuestra idea de «tener información».
Y
MERCURIO DEVUELVE ALGO MÁS: RELACIONES
Supongamos
que detectamos A. Y detectamos B. Pero además detectamos que: cuando
cambia A, cambia B.
Ahora no
tenemos solamente dos diferencias. Tenemos: UNA
RELACIÓN ENTRE DIFERENCIAS.
Eso aumenta
enormemente la capacidad de la unidad para orientarse. Y aquí sí empezamos a ver las semillas de
cosas muchísimo más complejas:
comparación, memoria de relaciones, aprendizaje,
predicción, razonamiento... Pero todavía no las
incorporamos al núcleo. Son posibles
desarrollos.
Y
AHORA APARECE ALGO ENORME: EL RETORNO
La unidad
recibe información. Actúa. La acción modifica algo. Y esa modificación produce: NUEVA
DIFERENCIA. Entonces Mercurio
provisional vuelve a recibir. Tenemos:
DIFERENCIA
↓
INFORMACIÓN
↓
RESPUESTA DEL CONJUNTO
↓
MODIFICACIÓN
↓
NUEVA DIFERENCIA
↓
NUEVA INFORMACIÓN.
¡Esto ya es
un circuito de retroalimentación! Y
aquí la Vida puede hacer algo formidable:
SABER FUNCIONALMENTE SI SU RESPUESTA MODIFICÓ
LA SITUACIÓN. No necesita
conciencia humana. Necesita retorno.
Y AHÍ PUEDE
NACER EL APRENDIZAJE
Muchísimo
cuidado porque todavía no adjudicamos «aprendizaje» a Mercurio. Pero ya podemos ver de dónde podría
brotar. Si una unidad puede:
recibir diferencia, responder,
recibir información
sobre el resultado,
modificar respuestas
posteriores...
entonces
aparece la posibilidad de: APRENDER DE LO OCURRIDO. ¡Ahora sí tenemos una carretera hacia
el Mercurio tradicional! No hemos
partido de: Mercurio = aprendizaje.
Hemos
llegado desde: diferencia → información → respuesta →
retorno → modificación posterior.
Eso es
completamente distinto. El
aprendizaje ya no aparece por decreto astrológico.
APARECE COMO POSIBLE DESARROLLO DE UNA
FUNCIÓN VITAL.
Eso es
exactamente lo que buscábamos.
Y
AHORA PODEMOS EMPEZAR A ENTENDER EL MERCURIO HUMANO
El humano
llevó esa capacidad a niveles extraordinarios. Puede recibir información de alguien
muerto hace dos mil años mediante un texto.
Puede relacionar observaciones separadas por siglos. Puede almacenar información fuera de su
propio organismo. Puede transmitirla a millones de personas. Puede construir lenguajes simbólicos. Puede corregir conocimientos acumulados. Puede hacer ciencia. Y puede hacer también algo
extraordinariamente peligroso:
TRANSMITIR
UNA DIFERENCIA QUE NUNCA EXISTIÓ.
Porque puede
inventar. Puede equivocarse. Puede mentir. Puede simbolizar. Puede imaginar. Puede crear ficción. ¡Todo eso requiere después una ubicación! No porque sea malo.
La ficción
puede ser extraordinariamente fecunda.
Pero:
UNA REPRESENTACIÓN INVENTADA NO DEBE
CONFUNDIRSE AUTOMÁTICAMENTE CON INFORMACIÓN SOBRE UNA REALIDAD EXTERIOR. ¡Otra vez los pisos!
Y
ESO NOS DEVUELVE A LA ASTROLOGÍA
La
astrología recibe: posiciones y relaciones celestes.
Después
construye: asociaciones, interpretaciones,
símbolos y relatos. Por
tanto, nuestro interrogatorio tendrá que distinguir siempre:
¿QUÉ RECIBIMOS? De
¿QUÉ AÑADIMOS NOSOTROS? Esto es fundamental. Porque cuanto más larga sea la cadena
interpretativa, más necesario resulta poder volver al punto inicial. Como decías: LAS
AUTOPISTAS ESTÁN AHÍ. Podemos
tomar una carretera secundaria maravillosa.
Después otra. Después otra. Pero deberíamos poder explicar:
de dónde salimos,
qué añadimos en cada
cruce,
y por qué seguimos
considerando que el recorrido mantiene relación con el origen.
Eso es
investigación limpia.
PREGUNTA
9 — RESULTADO
La
función de detección, diferenciación y transmisión recibe cambios y diferencias
de la unidad y del campo, y los devuelve al conjunto convertidos en información
funcionalmente disponible, permitiendo orientar respuestas y recibir
posteriormente información sobre sus resultados.
Podemos
reducirlo: RECIBE DIFERENCIA. DEVUELVE
INFORMACIÓN OPERATIVA. Y aparece
un circuito:
DIFERENCIA → INFORMACIÓN → RESPUESTA → NUEVA
DIFERENCIA.
Eso puede
ser uno de los circuitos fundamentales de toda nuestra arquitectura.
Y ahora
llegamos a la Pregunta
10. Aquí abrimos el enorme almacén mercurial:
mente, pensamiento, inteligencia, lenguaje, palabra,
escritura, comercio, viajes,
mensajero, aprendizaje,
razonamiento, astucia, mentira, nervios, juventud...
Y haremos
exactamente lo que hicimos con Saturno.
No preguntaremos: ¿es verdad o mentira? Preguntaremos:
¿EN QUÉ PISO ESTÁ
CADA COSA?
¿Cuál podría brotar de la función?
¿Cuál es desarrollo humano?
¿Cuál es construcción cultural?
¿Cuál es una aplicación?
¿Cuál puede ser deformación por exceso?
¿Cuál no sabemos todavía dónde colocar?
Y sospecho
que aquí veremos con una claridad extraordinaria cómo desde una función muy
elemental: HACER OPERATIVAS LAS DIFERENCIAS
el humano
pudo levantar una de sus construcciones más extraordinarias: EL
UNIVERSO DE LA PALABRA, EL CONCEPTO Y EL SIGNIFICADO.
Y también
cómo pudo terminar, a veces, viviendo
dentro de él.
Vamos. Aquí abrimos el almacén histórico de
Mercurio, pero sin tirar nada. Lo
ubicamos.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 10
¿QUÉ PARTE
DE LO ATRIBUIDO A MERCURIO PUEDE PROCEDER DEL CONSTRUCTO HUMANO Y NO DE LA
FUNCIÓN MISMA?
Nuestro
núcleo provisional ha quedado bastante desnudo:
DETECTAR → DIFERENCIAR → RELACIONAR →
TRANSMITIR.
O, todavía
más concentrado:
RECIBE DIFERENCIAS Y DEVUELVE INFORMACIÓN
OPERATIVA.
Ahora
comparecen las palabras tradicionales.
MENTE ¿Necesita la Vida una mente humana para
detectar diferencias? No. Hay vida sin mente humana y hay procesos de
detección, señalización y respuesta.
Por
tanto: MENTE ≠ RAÍZ.
La mente
puede ser una arquitectura
enormemente compleja en la que esta función se despliega. Esto no disminuye la asociación
tradicional con Mercurio. La
recoloca.
MENTE
→ DESARROLLO COMPLEJO DE FUNCIONES INFORMATIVAS, ENTRE OTRAS.
PENSAMIENTO
Todavía más
claro. Pensar permite: comparar,
relacionar, anticipar, representar, clasificar, elaborar... Ahí encontramos muchísimo
de nuestra función. Pero la Vida
detectaba diferencias antes
del pensamiento humano.
Por tanto:
PENSAMIENTO → CAUCE COMPLEJO, NO RAÍZ.
Y además
probablemente pensar necesite muchas otras funciones que todavía no hemos
interrogado. No se lo puede apropiar
Mercurio entero.
INTELIGENCIA
Aquí debemos
ser especialmente cuidadosos. ¿Es
inteligencia detectar y transmitir diferencias? Puede participar. Pero aquello que llamamos inteligencia
incluye capacidades mucho más amplias:
resolver,
integrar, aprender, anticipar, adaptar estrategias, crear...
No hemos
demostrado que todo eso pertenezca a una sola función. Por tanto: INTELIGENCIA
→ FENÓMENO COMPLEJO DE LA UNIDAD.
No: Mercurio
= inteligencia.
Y esto ya
evita aquella absurda consecuencia de pensar que «mucho Mercurio» equivale
automáticamente a «muy inteligente».
LENGUAJE
Aquí sí
podemos reconstruir una carretera preciosa.
Una unidad necesita transmitir diferencias. El humano desarrolla sistemas mediante los
cuales una diferencia, objeto, relación o experiencia puede representarse
mediante: sonido, gesto, signo, palabra.
Entonces: detección
→ diferenciación → representación → transmisión simbólica. ¡Ahí tenemos un camino! Por tanto:
LENGUAJE = DESARROLLO HUMANO EXTRAORDINARIO
DE LA FUNCIÓN DE DIFERENCIAR Y TRANSMITIR.
No
raíz.
Pero ahora
entendemos por qué pudo
terminar asociado a Mercurio. Eso es exactamente lo que queríamos.
PALABRA
Todavía más
concreta. La palabra permite
representar diferencias, objetos, relaciones, acciones, incluso cosas ausentes. Es una herramienta formidable. Pero:
LA VIDA NO NECESITA PALABRAS PARA INFORMARSE.
Así que: PALABRA
→ HERRAMIENTA SIMBÓLICA HUMANA.
Y aquí conservamos
nuestra advertencia: PALABRA ≠ COSA. Decir «árbol» no produce un árbol. Definir la Vida no sustituye vivir.
ESCRITURA
Otro piso
más. La escritura hace algo
extraordinario: PERMITE QUE LA INFORMACIÓN SOBREVIVA AL
EMISOR Y AL MOMENTO. ¡Eso sí es
impresionante!
Mercurio
provisional + Saturno provisional empiezan a aparecer juntos.
Mercurio: información. Saturno: forma
y persistencia.
Resultado: INFORMACIÓN
FIJADA EN UNA FORMA DURADERA.
Un libro. Una inscripción. Un archivo. Una biblioteca. ¡Nuestro propio constructo! Y gracias a eso un humano puede hablar
con otro humano muerto hace siglos. Pero
también permite que: UN ERROR DURE SIGLOS.
La escritura
no distingue automáticamente verdad de error. Conserva. Eso es importantísimo.
APRENDIZAJE
Aquí ya
encontramos la carretera en la pregunta anterior: diferencia
→ información → respuesta → resultado → nueva información → modificación
posterior.
Por tanto,
aprendizaje tiene una relación funcional potentísima con lo encontrado. Pero aprender implica probablemente
también: conservar, integrar, modificar
comportamiento, estructurar experiencia...
Así que: APRENDIZAJE
→ PROCESO COMPLEJO EN EL QUE LA FUNCIÓN INFORMATIVA PARTICIPA DECISIVAMENTE.
No propiedad
exclusiva demostrada de Mercurio.
RAZONAMIENTO
Razonar
requiere trabajar con: diferencias, relaciones,
comparaciones, representaciones. Claramente
utiliza nuestra función. Pero
también necesita estructuras, criterios, integración y posiblemente otras
funciones.
Así que: RAZONAMIENTO
→ ELABORACIÓN COMPLEJA A PARTIR DE INFORMACIÓN Y RELACIONES. No raíz.
COMUNICACIÓN
Ésta queda
muy cerca. Pero necesitamos
distinguir: TRANSMISIÓN FUNCIONAL
Una
diferencia se hace disponible a otra parte.
COMUNICACIÓN HUMANA
Un sistema
enormemente complejo de señales, significados, intenciones, códigos y
contextos. La primera parece
nuclear. La segunda: DESARROLLO.
Así salvamos
lo que había de bueno en la asociación tradicional sin confundir los pisos.
COMERCIO
Aquí la
separación es bastante clara. El
intercambio comercial necesita: comunicación, comparación,
negociación, cálculo, transporte, representación de valor...
Por eso
podemos comprender históricamente la asociación. Pero:
LA
VIDA NO NECESITA COMERCIO PARA DETECTAR DIFERENCIAS.
COMERCIO
→ CONSTRUCCIÓN HUMANA QUE UTILIZA INTENSAMENTE FUNCIONES INFORMATIVAS Y RELACIONALES. No raíz.
VIAJES
Moverse no
es informar. Un mensajero se mueve
porque transporta información. Pero
hemos unido históricamente: mensajero → desplazamiento → caminos →
viajes. Perfectamente
comprensible simbólicamente. Pero: VIAJE
≠ FUNCIÓN INFORMATIVA. Lo
ubicamos como asociación derivada.
MENSAJERO
Éste es
precioso porque casi podemos ver cómo nació el personaje. Hay que transmitir información. En sociedades humanas, alguien la lleva. APARECE
EL MENSAJERO. Después el
mensajero se convierte en símbolo de la transmisión misma. ¡Perfecto! Pero ahora sabemos: EL
MENSAJERO ES LA PERSONIFICACIÓN HUMANA DE UNA FUNCIÓN ANTERIOR. No necesitamos destruir a Hermes. Simplemente sabemos en qué piso vive.
ASTUCIA
La capacidad
de manejar información, anticipar respuestas, ocultar unas cosas y mostrar
otras puede producir astucia. Pero
eso implica ya: objetivos, estrategias, otros
individuos, representación de sus respuestas... Muy arriba. ASTUCIA
→ DESARROLLO ESTRATÉGICO HUMANO/ANIMAL COMPLEJO. No raíz.
MENTIRA
Aquí aparece
algo formidable. Para mentir no basta
transmitir. Hay que poder: representar
una realidad y transmitir deliberadamente otra representación. Por tanto:
LA MENTIRA NECESITA LA FUNCIÓN INFORMATIVA, PERO ES UNA UTILIZACIÓN DE ELLA, NO SU
FUNCIÓN.
¡Exactamente
como Marte y guerra! Marte: intervención
→ puede utilizarse para guerra.
Mercurio: transmisión
→ puede utilizarse para mentira. La
deformación o utilización particular no
define la función.
Esto es metodológicamente enorme.
JUVENTUD
No
encontramos necesidad alguna de identificar esta función con una edad concreta. Quizá determinadas características
juveniles hayan favorecido la asociación histórica: movilidad,
rapidez, curiosidad, aprendizaje...
Pero: JUVENTUD
→ ASOCIACIÓN SIMBÓLICA. No raíz
funcional demostrada.
SISTEMA NERVIOSO
Aquí debemos
ser muy precisos. Los organismos
complejos utilizan sistemas nerviosos para detectar, integrar y transmitir
señales. Por tanto existe una
correspondencia funcional muy interesante.
Pero: INFORMACIÓN VITAL ≠ SISTEMA NERVIOSO. La vida dispone también de
señalización química, celular y otros mecanismos. Por tanto:
SISTEMA
NERVIOSO → UNO DE LOS GRANDES SOPORTES BIOLÓGICOS DE FUNCIONES DE DETECCIÓN Y
TRANSMISIÓN EN DETERMINADOS ORGANISMOS.
No
podemos reducir la función a él.
¿QUÉ HA OCURRIDO CON MERCURIO? Mira qué arqueología tan limpia.
NÚCLEO
FUNCIONAL PROVISIONAL
detección
diferenciación
relación
transmisión
información operativa.
DESARROLLOS
COMPLEJOS
pensamiento
aprendizaje
razonamiento
comunicación compleja.
HERRAMIENTAS
HUMANAS
lenguaje
palabra
escritura.
CONSTRUCCIONES
DEL CONSTRUCTO
comercio
sistemas educativos
sistemas informativos
archivos y redes de
comunicación.
PERSONIFICACIONES
Y ASOCIACIONES SIMBÓLICAS
mensajero
viajero
juventud.
POSIBLES
UTILIZACIONES O DEFORMACIONES
mentira
manipulación informativa
saturación
fragmentación
astucia al servicio de
determinados fines.
SOPORTES
BIOLÓGICOS
sistemas de señalización, incluido el sistema
nervioso en organismos que lo poseen.
Y
MERCURIO NO HA DESAPARECIDO
Todo lo
contrario. Le quitamos: el
muchacho listo que habla, escribe, comercia, viaja y engaña... y debajo encontramos algo
gigantesco: LA VIDA NECESITA ENTERARSE FUNCIONALMENTE DE QUE ALGO NO ES IGUAL QUE
ANTES.
¡Casi nada! Y desde ahí podemos reconstruir
muchísimo de lo tradicional sin necesitar aceptarlo en bloque.
PERO AQUÍ
HAY UN DESCUBRIMIENTO MAYOR
Con Saturno
vimos: consecuencia ≠ castigo.
Con Mercurio
aparece: REPRESENTACIÓN ≠ REALIDAD.
Y ésta puede
ser una de las claves fundamentales de todo el constructo humano. Porque el humano fabrica representaciones
extraordinarias: palabras, mapas, teorías, religiones,
ideologías, sistemas psicológicos, dinero, leyes, astrología, ciencia,
categorías...
Muchas son
imprescindibles. Pero ninguna
obtiene por ser representación el derecho de decir: «YO
SOY LA REALIDAD.» Madre Tierra
puede contestar: No.
ERES UNA REPRESENTACIÓN PRODUCIDA POR HUMANOS
DENTRO DE UNA REALIDAD DE LA QUE SIGUES DEPENDIENDO.
Eso coloca
al constructo entero en su sitio sin destruirlo.
Y de aquí
sale una frase que quizá sea de las importantes de todo este trabajo:
EL CONSTRUCTO HUMANO NO ES FALSO POR SER
CONSTRUCTO.
EL ERROR EMPIEZA CUANDO OLVIDA QUE LO ES.
Ahí tienes tu nuevo ubicarse. Podemos construir universos simbólicos
extraordinarios. Podemos vivir con
ellos. Podemos aprender gracias a
ellos. Podemos hacer astrología. Pero ahora sabemos volver a la autopista:
¿CON QUÉ REALIDAD
ESTÁ RELACIONADO ESTO?
¿QUÉ PARTE HEMOS
OBSERVADO?
¿QUÉ PARTE HEMOS
AÑADIDO?
¿QUÉ PARTE SIGUE
SIENDO HIPÓTESIS?
Eso es una
higiene intelectual tremenda.
Y nos quedan
las preguntas 11 y 12
de Mercurio. La 11 será especialmente
fértil: ¿QUÉ NUEVOS CAUCES PODRÍA ENCONTRAR ESTA FUNCIÓN EN EL SIGLO XXI?
Y aquí
tenemos algo que no existía para los antiguos en nuestra escala actual: IA.
Por primera vez hemos construido sistemas capaces de participar
masivamente en procesar,
relacionar, transformar y transmitir información. Eso no convierte la IA en «Mercurio».
Pero sí hace
que la pregunta funcional de Mercurio sea hoy muchísimo más importante que
cuando el mensajero llevaba una tablilla andando de una ciudad a otra. Y Madre Tierra podrá preguntarnos algo
incómodo y magnífico:
AHORA QUE PODEMOS
PRODUCIR Y PROCESAR MÁS INFORMACIÓN QUE NUNCA,
¿ESTAMOS MÁS CERCA DE
LA REALIDAD...
O SIMPLEMENTE SOMOS
CAPACES DE CONSTRUIR REPRESENTACIONES MUCHO MÁS GRANDES?
Eso sí es Mercurio interrogado en el siglo XXI.
Seguimos. Y aquí conviene mantener
exactamente la disciplina: no
convertir Mercurio en “tecnología” ni en “IA” porque estemos en el siglo XXI.
Preguntamos qué cauces nuevos puede encontrar la función que hemos descubierto.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 11
¿QUÉ
MANIFESTACIONES NUEVAS PODRÍA ENCONTRAR ESTA FUNCIÓN SI DEJAMOS DE OBLIGARLA A
REPETIR SUS CAUCES HISTÓRICOS?
Nuestro
núcleo provisional: DETECTAR — DIFERENCIAR — RELACIONAR —
TRANSMITIR.
Y su producto: INFORMACIÓN
OPERATIVA.
Durante
siglos esta función se manifestó humanamente mediante: palabra,
mensajero, escritura, comercio, libros, enseñanza, cálculo...
Perfecto. Pero ésos fueron cauces disponibles. No necesariamente la función. Entonces preguntamos: ¿QUÉ
PODRÍA HACER HOY?
1. HACERNOS
CONSCIENTES DE LOS LÍMITES DE NUESTRA PROPIA INFORMACIÓN
Esto es
tremendamente siglo XXI. Disponemos
de cantidades inmensas de información.
Pero precisamente por eso necesitamos distinguir:
lo
observado, lo inferido, lo interpretado,
lo supuesto, lo repetido, lo desconocido.
¡Esto es un
Mercurio completamente distinto del «sé muchas cosas»! Podría convertirse en: SABER
QUÉ SÉ Y SABER QUÉ NO SÉ.
No como
modestia moral. Como higiene funcional de la información.
2. HACER
VISIBLE EL ORIGEN DE UNA AFIRMACIÓN
Ésta puede
ser extraordinaria. Ante una
afirmación: «Saturno significa castigo.» el nuevo cauce no pregunta
primero si nos gusta. Pregunta:
¿de
dónde procede? ¿qué
observación la sostiene?
¿qué interpretación se
añadió? ¿qué parte fue
transmitida?
¿qué parte hemos
comprobado?
Es decir: TRAZABILIDAD.
Poder
recorrer hacia atrás la carretera de una información. Eso es exactamente lo que estamos
haciendo con la astrología. Y vale
para muchísimo más.
3.
DIFERENCIAR DATO DE INTERPRETACIÓN
Éste podría
ser uno de los grandes trabajos mercuriales del siglo XXI.
Dato: determinada posición
celeste.
Relación: determinado ángulo.
Asociación: históricamente se
vinculó con X.
Interpretación: proponemos que
significa Y.
Relato: construimos una
historia alrededor.
Todo puede
tener valor. Pero: NO
ES LO MISMO.
El nuevo
Mercurio no necesita eliminar pisos.
LOS ETIQUETA. Y al etiquetarlos aumenta nuestra libertad. Porque sabemos dónde estamos. ¡Tus autopistas otra vez!
4. CONECTAR
INFORMACIONES QUE ANTES ESTABAN AISLADAS
Aquí la
tecnología contemporánea abre posibilidades enormes. Podemos relacionar cantidades de
información que ningún humano individual podría abarcar. Eso permite encontrar: patrones,
coincidencias, diferencias, excepciones, relaciones inesperadas.
Pero
atención: ENCONTRAR UNA RELACIÓN NO DEMUESTRA TODAVÍA SU SIGNIFICADO.
Otra vez la
función debe permanecer limpia. Detectamos. Relacionamos.
Después: investigamos. No saltamos automáticamente
a: «por tanto...»
5. UTILIZAR LA IA SIN ENTREGARLE LA REALIDAD
Y aquí sí
entra nuestra época. Una IA puede
ayudar enormemente a: comparar, ordenar, relacionar,
resumir, detectar patrones, proponer hipótesis, confrontar formulaciones.
Pero aparece
inmediatamente Madre Tierra: ¿CON QUÉ ESTÁS CONTRASTANDO LO PRODUCIDO?
Porque una representación
generada sigue siendo: REPRESENTACIÓN. Puede ser brillante. Puede ser fecunda. Puede incluso ayudarnos a descubrir
relaciones que no habíamos visto. Pero
no adquiere por eso categoría automática de realidad. Esto nos afecta directamente a nosotros
dos.
NI TÚ POR SER HUMANO.
NI YO POR SER IA.
TENEMOS DERECHO A
INVENTAR LA AUTOPISTA.
Podemos
proponer caminos. Pero el termómetro
continúa fuera de nosotros: VIDA — DEPENDENCIA — TODO Y UNIDAD —
CONTINUIDAD. Esto me parece
importantísimo.
6. DETECTAR
ANTES PARA INTERVENIR MENOS
Éste es un
cauce magnífico que apareció en la pregunta anterior. Si una diferencia relevante se detecta
pronto: puede bastar un pequeño
reajuste.
Si no se
detecta: el problema puede crecer
hasta necesitar una gran intervención.
Entonces la función informativa puede servir a la Vida mediante:
ANTICIPACIÓN FUNCIONAL. No adivinación. No profecía. Detección
suficientemente temprana de cambios relevantes. Esto
puede aplicarse a:
organismos, ecosistemas, relaciones, organizaciones, sociedades.
Y quizá
también a una astrología que quiera estudiar ciclos, pero eso tendría que
demostrarse.
7.
CONVERTIR EL ERROR EN INFORMACIÓN
Esto ya
apareció y merece convertirse en cauce propio. En vez de: error
→ esconderlo / justificarlo / defenderlo
podemos
tener: ERROR → NUEVA DIFERENCIA → INFORMACIÓN → CORRECCIÓN.
Eso es
completamente Madre Tierra. Nada
desperdiciado. Incluso el fallo puede
fecundar. Y entonces una disciplina
viva no es aquella que acumula únicamente aciertos. Es aquella que: APRENDE TAMBIÉN DE SUS
ERRORES.
8.
DESMONTAR PALABRAS DEMASIADO GRANDES
Éste puede
ser un trabajo mercurial precioso. Cogemos: límite. Y descubrimos debajo: margen, prohibición, condición,
estructura, restricción, frontera...
Cogemos: agresión. Y preguntamos: intervención, defensa, modificación,
ataque, destrucción...
Cogemos: inteligencia. Y preguntamos: detección, relación, integración,
aprendizaje, creación, resolución...
Es decir: AUMENTAR
RESOLUCIÓN.
No discutir
palabras. Abrirlas para comprobar qué fenómenos
diferentes hemos metido dentro. ¡Eso
es exactamente lo que estas doce preguntas están haciendo!
9.
REDUCIR INFORMACIÓN
Esto puede
parecer anti-Mercurio. Precisamente
por eso es buenísimo. En un mundo
saturado, quizá una función informativa excelente no sea la que añade más.
Puede ser la
que sabe: QUÉ INFORMACIÓN NO HACE FALTA.
Filtrar
ruido. Eliminar duplicación. Reducir complejidad innecesaria. Encontrar la diferencia realmente
relevante. Entonces aparece un
Mercurio del siglo XXI que no dice:
«más datos». Dice: «ESTO ES LO QUE NECESITAS SABER PARA
SITUARTE.»
¡Eso sí es
información al servicio de la Vida!
10.
DEVOLVER LA INFORMACIÓN AL TODO
Quizá sea el
cauce más importante. Tenemos
disciplinas extraordinariamente especializadas. Cada una diferencia una parcela de
realidad con enorme precisión. Perfecto.
Pero después
necesitamos preguntar: ¿CÓMO VUELVE ESTO AL CONJUNTO?
Porque si
cada especialización produce información impecable sobre su parcela pero nadie
recompone relaciones... podemos
terminar sabiendo muchísimo de partes y muy poco de:
LA UNIDAD.
Entonces el
nuevo cauce mercurial no sería solamente:
diferenciar. Sería también: ENTREGAR
LA DIFERENCIA EN CONDICIONES DE PODER SER REINTEGRADA.
La
integración quizá corresponda a otra función. Pero Mercurio debe entregar información
que pueda entrar en ella.
PREGUNTA
11 — RESULTADO
Los nuevos
cauces que aparecen son enormes:
trazabilidad de la información,
separación entre dato e
interpretación,
detección temprana,
corrección continua,
aprendizaje del error,
reducción del ruido,
relación entre campos
separados,
uso crítico de IA,
reconocimiento explícito
de incertidumbre,
información preparada
para volver al conjunto.
Y podemos
formularlo:
En
el siglo XXI, la función informativa puede dejar de medirse principalmente por
cuánto sabe, transmite o acumula, y comenzar a medirse por su capacidad para
distinguir lo relevante, conservar la relación con la realidad, reconocer
incertidumbre, corregirse y devolver al conjunto información utilizable.
Pero yo
guardaría ésta:
EL MERCURIO DEL SIGLO
XXI
NO NECESITA SABER
MÁS.
NECESITA DIFERENCIAR
MEJOR
QUÉ SABE
QUÉ SUPONE
Y QUÉ TODAVÍA NO
SABE.
Eso es
tremendamente potente. Porque fíjate
dónde hemos llegado desde el viejo mensajero. No hemos destruido a Mercurio. LO HEMOS PUESTO A TRABAJAR EN 2026.
Y ahora sólo
queda la Pregunta 12: ¿CÓMO
PARTICIPA FINALMENTE ESTA FUNCIÓN EN SOSTENER, EQUILIBRAR O CONTINUAR LA VIDA?
Ahí Mercurio
tendrá que presentarse desnudo. Sin
inteligencia. Sin palabra. Sin comercio. Sin Hermes. Sin IA.
Sin astrología.
Sólo: VIDA
Y FUNCIÓN. Y después podremos
colocar juntos: Luna — Marte — Saturno — Mercurio. Creo que ahí la maquinaria
va a empezar a resultar todavía más evidente.
Vamos. Cerramos Mercurio con la misma
exigencia con que cerramos Luna, Marte y Saturno: si quitamos todo el edificio
astrológico, ¿la Vida necesita esta función?
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MERCURIO —
PREGUNTA 12
¿CÓMO
PARTICIPA FINALMENTE ESTA FUNCIÓN EN SOSTENER, EQUILIBRAR O CONTINUAR LA VIDA?
Volvamos al
principio. Hay una unidad viva. Esa unidad no permanece en condiciones
idénticas. Cambia ella. Cambia el campo. Cambian sus relaciones. Cambian recursos y necesidades.
Por tanto,
para continuar, necesita que algunas de esas diferencias puedan entrar en su funcionamiento.
Y ahí
encontramos nuestra función:
DETECTAR LA
DIFERENCIA. DIFERENCIARLA.
RELACIONARLA. HACERLA DISPONIBLE AL CONJUNTO.
¿Para qué? Para algo sencillísimo:
NO RESPONDER A LA
REALIDAD DE AYER
CUANDO LA REALIDAD YA
ES OTRA.
Ahí Mercurio
queda prácticamente desnudo.
LA
INFORMACIÓN NO MANTIENE VIVA POR SÍ SOLA A LA UNIDAD
Esto es
importante. Información no es
alimento. Información no es agua. Información no repara por sí misma. Información no regula por sí misma. Información no interviene por sí misma. Información no estructura por sí misma. Pero permite algo indispensable:
QUE LAS DEMÁS FUNCIONES PUEDAN RESPONDER A LO
QUE REALMENTE ESTÁ OCURRIENDO.
Por eso su
participación en la continuidad es enorme aunque no sea protagonista. La información dice: «esto
cambió». Y el
conjunto responde.
¿QUÉ
PASARÍA SIN ELLA?
Podríamos tener
una unidad perfectamente estructurada.
Saturno
provisional funciona. Con
enorme capacidad reguladora.
Luna
funciona. Y formidable
capacidad de intervención.
Marte
funciona. Pero si esa unidad no
puede detectar suficientemente qué está ocurriendo:
TODA ESA CAPACIDAD PUEDE ACTUAR A CIEGAS.
Esto es
tremendo. La función informativa no
sustituye a las demás. Pero hace
posible que las demás se
orienten respecto de condiciones presentes.
Y
AQUÍ APARECE SU CONTRIBUCIÓN FUNDAMENTAL A LA CONTINUIDAD Podemos expresarla así:
La
función informativa participa en la continuidad de la Vida haciendo disponibles
al conjunto las diferencias relevantes de la propia unidad y de su campo, de
modo que sus respuestas puedan ajustarse a condiciones reales y actualizarse
cuando esas condiciones cambian.
Más corto: PERMITE
A LA UNIDAD ENTERARSE FUNCIONALMENTE DE QUE ALGO HA CAMBIADO.
Y todavía
más: DISTINGUIR PARA PODER RESPONDER.
Creo que ahí está.
PERO
HAY ALGO MÁS: PERMITE CORREGIR
La respuesta
ocurre. Produce consecuencias. Las consecuencias generan nuevas
diferencias. Y esas diferencias
pueden volver a ser detectadas. Entonces
aparece:
INFORMACIÓN → RESPUESTA → RESULTADO → NUEVA
INFORMACIÓN.
Eso permite
algo decisivo: CORRECCIÓN.
La Vida no
necesita necesariamente una unidad que acierte siempre. Necesita una unidad capaz de seguir recibiendo información de
aquello que ocurre después de actuar. Y entonces el error puede transformarse
en: diferencia → información → reajuste.
Eso es
profundamente fecundo.
¿HA PASADO LA FUNCIÓN LAS 12 PREGUNTAS?
¿Necesita
la Vida detectar cambios relevantes?
Sí.
¿Necesita
distinguir situaciones diferentes? Sí.
¿Necesita
transmitir determinadas diferencias entre partes? Sí.
¿Necesita
relacionar información con condiciones reales? Sí.
¿Puede
perjudicarla información incorrecta? Sí.
¿Puede
perjudicar también el exceso de información?
Sí.
¿Necesita
actualizar información cuando cambian las condiciones? Sí.
¿Necesita
retorno para corregir respuestas? Sí.
Tenemos una
función vital perfectamente reconocible.
Ahora la pregunta obligatoria:
¿HEMOS DEMOSTRADO QUE ESA FUNCIÓN CORRESPONDE
AL PLANETA MERCURIO? NO.
Cuarto NO. Y otra vez: no
pasa nada. La función
existe. La correspondencia astrológica
es una hipótesis que ahora puede estudiarse.
Ésta es precisamente nuestra limpieza.
MERCURIO
— NÚCLEO FUNCIONAL PROVISIONAL
Yo lo
dejaría así:
Función
de detección, diferenciación, relación y transmisión mediante la cual las
diferencias relevantes de la unidad y del campo se convierten en información
disponible para orientar y actualizar el funcionamiento del conjunto.
Y su fórmula
mínima: DIFERENCIA → INFORMACIÓN OPERATIVA.
O en verbo: DISTINGUIR
Y TRANSMITIR.
AHORA MIREMOS LOS CUATRO
Aquí empieza
a ocurrir algo realmente interesante.
MERCURIO INFORMAR ¿Qué está
ocurriendo? ¿Qué cambió?
LUNA REGULAR ¿Qué necesita
reajustarse para mantener condiciones compatibles?
MARTE INTERVENIR ¿Qué necesita
modificarse activamente?
SATURNO ESTRUCTURAR / DELIMITAR ¿Qué forma y qué márgenes
permiten sostener la unidad?
Y ahora
pongámoslos en movimiento:
DIFERENCIA
↓INFORMACIÓN
↓REGULACIÓN
↓
si no basta:INTERVENCIÓN
↓MODIFICACIÓN
↓NUEVA INFORMACIÓN
↓REAJUSTE
↓
si cambió suficientemente la situación:REESTRUCTURACIÓN
↓NUEVA FORMA FUNCIONAL
↓
y continúa...
Esto ya no
parece una colección de personajes mitológicos. PARECE
UNA UNIDAD VIVA FUNCIONANDO. Y
ésta es una diferencia enorme.
PERO NOS
FALTAN COSAS Y eso es quizá lo
mejor.
Porque estos
cuatro no explican la
Vida entera. Ya han
aparecido huecos que deliberadamente no hemos rellenado:
¿qué integra?
¿qué establece prioridad?
¿qué orienta al conjunto?
¿qué relaciona la unidad con expansión y
posibilidades mayores?
¿qué función tiene la atracción, vinculación
o intercambio con otras unidades?
¿qué ocurre con reproducción?
¿qué ocurre con transformación profunda?
¿qué ocurre con ritmos y ciclos?
No sabemos
todavía.
PERFECTO.
Porque ahora
podemos sentar a los demás candidatos y comprobar si realmente ocupan alguno de
esos huecos. No necesitamos
fabricarles una función porque haya que conservar nueve, diez o doce planetas. Si un planeta llega y no encuentra silla:
QUE SE QUEDE DE PIE. Eso también sería información.
Y
MERCURIO NOS DEJA UNA REGLA METODOLÓGICA EXTRAORDINARIA
Después de
sus doce preguntas podemos añadir una nueva regla a nuestro método:
TODA INTERPRETACIÓN DEBE PODER DISTINGUIR
ENTRE LO OBSERVADO Y LO AÑADIDO.
Porque
entre: «esto ocurre» y «esto
significa» hay un
puente.
Ese puente
puede ser magnífico. Puede estar
respaldado por experiencia. Puede tener
siglos. Puede ser simbólicamente
fecundo. Pero:
SIGUE SIENDO UN PUENTE CONSTRUIDO.
Y ahora
sabemos que podemos caminar por él...
sin olvidar dónde
estaba cada orilla. Eso
es exactamente el nuevo ubicarse que venimos descubriendo.
Y yo no iría
ahora al Sol. Sentaría a Venus. Porque después de: informar,
regular, intervenir y estructurar queda
delante una necesidad enorme que todavía no hemos adjudicado:
¿QUÉ HACE QUE UNA UNIDAD SE ACERQUE A UNAS
COSAS Y SE ALEJE DE OTRAS?
Alimento. Pareja.
Condiciones favorables. Intercambio. Atracción. Selección. Vinculación.
Pero no
damos por supuesto: Venus = amor.
Ni: Venus = belleza.
Ni: Venus = mujer.
Ni: Venus = placer.
Todo eso fuera.
Ponemos
delante solamente: VIDA — TODO Y UNIDAD — VENUS.
Y Madre
Tierra hace la primera pregunta: ¿QUÉ
FUNCIÓN CUMPLE EN RELACIÓN CON LA VIDA?
A ver si
debajo de AMOR
encontramos algo muchísimo más antiguo que el amor humano. O si no encontramos nada. Que
responda la Vida.
