LIBROS de BARBARIN I II III

domingo, 11 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO - SINCRONICIDAD CICLO

 JUNG PASEANDO - SINCRONICIDAD

CICLO

El peregrino ya ha visto ritmo, cadencia y repetición.    Ahora permanece suficiente tiempo en el camino para descubrir algo más.        Hay acontecimientos que no solamente se repiten.

Regresan después de haber recorrido una serie de transformaciones.

Amanece.   La luz aumenta.    Llega el mediodía.    Declina.    Anochece.    Llega la noche.    Y vuelve a amanecer.     No hemos regresado al amanecer anterior.        Ha transcurrido algo.        Hay recorrido.        Eso es lo primero que el ciclo nos enseña:

VOLVER NO SIGNIFICA QUE NADA HAYA PASADO.

EL CICLO ES CONTINUIDAD CON RECORRIDO

Una semilla germina.      Crece.       La planta se desarrolla.     Florece.     Produce fruto.       Aparecen nuevas semillas.        Y nuevamente puede comenzar.        Podríamos mirar solamente:         semilla → semilla       y decir que hemos vuelto al mismo punto.        Pero no.

Entre ambas semillas ha ocurrido una historia completa.         Entonces el ciclo nos obliga a introducir algo que hasta ahora estaba apareciendo poco a poco:

EL TIEMPO NO ES SOLAMENTE EL ESPACIO ENTRE DOS ACONTECIMIENTOS.

Durante ese tiempo ocurren transformaciones.      Y esas transformaciones hacen posible que algo continúe.       Por eso podríamos añadir a lo que acabas de decir:

LA REPETICIÓN PUEDE SER CONTINUIDAD.
EL CICLO ES CONTINUIDAD QUE HA ATRAVESADO UN PROCESO.

NACER, DESARROLLARSE, TRANSFORMARSE, TERMINAR

Y aquí el peregrino puede recibir otro pequeño golpe.     Porque cuando contempla los ciclos de Madre Tierra descubre que terminar también puede formar parte de continuar.

Cae una hoja.      Muere una planta.     Un fruto se descompone.    Un organismo termina.     La materia no desaparece del escenario terrestre.      Entra en otros procesos.

Esto no elimina la pérdida individual ni convierte la muerte en algo trivial.    Pero desde el conjunto aparece otra perspectiva:     la continuidad de la vida no exige la permanencia indefinida de cada individuo.

Esto nos coloca nuevamente en nuestro tamaño.      Yo quiero continuar.     Mi organismo trabaja continuamente para continuar.       Pero Madre Tierra muestra una continuidad mucho mayor que mi biografía.

YO TENGO UN ITINERARIO.
LA VIDA TIENE CONTINUIDAD.

No son exactamente la misma cosa.       EL CICLO NO ES UN CÍRCULO PERFECTO

Y aquí debemos evitar otra trampa.      Dibujamos los ciclos como círculos porque resulta cómodo.      Pero Madre Tierra no tiene obligación de obedecer nuestros dibujos.

La primavera siguiente no es la anterior.     El árbol ha crecido.     El suelo ha cambiado.     El clima concreto ha cambiado.     Los organismos presentes han cambiado.         Yo he cambiado.

Por eso quizá sería mejor imaginar muchos ciclos como una espiral.     Algo vuelve a una posición reconocible, pero después de haber recorrido tiempo y transformación.

SE PARECE AL PUNTO ANTERIOR,
PERO NO ES EL PUNTO ANTERIOR.

Esto será importantísimo cuando lleguemos a la psique.     Porque una persona puede decir:      «Otra vez me ocurre lo mismo.»     ¿Lo mismo?    Quizá sí.            Pero antes tendremos que preguntar:     ¿en qué punto del ciclo estás ahora?

Porque tú tampoco eres exactamente quien eras la vez anterior.       ESTAMOS ATRAVESADOS POR CICLOS       Y vuelve la sorpresa:      el peregrino no está observando ciclos desde fuera.

Él también está ciclando.      Sueño y vigilia.      Actividad y descanso.    Hambre y saciedad.     Inspiración y espiración.       Renovación celular.    Etapas de desarrollo.       Nacimiento, crecimiento, envejecimiento.

Y alrededor:    día y noche.    Estaciones.     Ciclos reproductivos.    Agua.   Vegetación.    Migraciones.     Mareas.

De pronto la existencia individual aparece insertada en ciclos que se cruzan con otros ciclos.                 Y esto empieza a complicar extraordinariamente nuestra futura pregunta sobre la sincronicidad.

¿COINCIDENCIA O CRUCE DE CICLOS?

Aquí hay que caminar despacio.                 Dos acontecimientos coinciden.    A y B.           Nos sorprende que hayan aparecido juntos.       Pero ahora tenemos una pregunta nueva:

¿CONOCEMOS LOS CICLOS A LOS QUE PERTENECEN A Y B?

Quizá no exista ninguna relación.     Quizá sea azar.       Quizá nuestra mente haya seleccionado la coincidencia.       Quizá exista una relación todavía desconocida.       Pero también puede ocurrir algo mucho más sencillo:

dos ciclos han llegado simultáneamente a determinados puntos de su recorrido.

Y nosotros hemos observado solamente el lugar donde se cruzaron.      Eso es enorme.       Porque si miro únicamente el instante:

A + B       parece una coincidencia aislada.

Pero si pudiera ampliar el plano:       ...A₁ — A₂ — A₃ — A₄...                                     y         ...B₁ — B₂ — B₃ — B₄...      quizá aquel encuentro dejaría de estar aislado.         O quizá seguiría siendo extraordinario.

Todavía no lo sabemos.   Pero nuevamente tenemos una pregunta mejor.

Y AQUÍ APARECE EL PELIGRO DE NUESTRO TIEMPO CORTO

Nuestra biografía dura un tiempo limitado.       Nuestra conciencia observa fragmentos todavía menores.      A veces unos segundos.      Un día.    Un año.      Unas décadas.      Entonces:

¿CUÁNTOS CICLOS PUEDEN SER MÁS LARGOS QUE NUESTRA VENTANA DE OBSERVACIÓN?

Si observo un proceso durante cinco minutos, puedo pensar que algo es lineal.       Si pudiera observarlo durante cien años, quizá descubriría retorno.      Si pudiera observarlo durante mil, quizá vería otra cosa.

Y al contrario: procesos que desde lejos parecen ciclos perfectos, examinados de cerca contienen irregularidades, bifurcaciones y acontecimientos únicos.        Esto introduce humildad.

NUESTRO TIEMPO DE OBSERVACIÓN NO ES LA MEDIDA DEL TIEMPO DE LO OBSERVADO.

Y AHORA VOLVAMOS AL PEREGRINO

Sale por la mañana.      Camina.     Encuentra un árbol florecido.    Meses después vuelve.     Hay frutos.      Tiempo después vuelve nuevamente.     Las hojas han caído.

Si hubiese pasado solamente una vez, habría visto un estado.      Porque regresó, pudo descubrir un proceso.      Porque siguió regresando, descubrió un ciclo.       Esto me parece fundamental:

UNA FOTOGRAFÍA NOS ENSEÑA UN MOMENTO.
LA REPETICIÓN NOS PERMITE COMPARAR.
EL CICLO NOS PERMITE DESCUBRIR EL RECORRIDO.

Y quizá una parte de nuestro problema al estudiar acontecimientos extraordinarios sea precisamente éste:      queremos explicar fotografías sin conocer suficientemente la película.

PRIMERA CONSECUENCIA PARA LA SINCRONICIDAD

Cuando aparezca una coincidencia significativa, ya no podremos preguntar solamente:       «¿Por qué ha ocurrido esto ahora?»

Tendremos también que preguntar:

¿De dónde venía cada acontecimiento?

¿Qué proceso llevaba detrás?

¿En qué fase estaba yo?

¿Qué llevaba tiempo desarrollándose sin que yo lo advirtiera?

¿Qué parece comenzar ahora pero quizá comenzó mucho antes?

Y aquí volvemos directamente a una intuición de tus apuntes: aquello que nosotros consideramos futuro quizá, en determinados casos, ya estaba en marcha mucho antes y no lo habíamos percibido.

No afirmamos que sea así.       Pero ahora entendemos perfectamente cómo podría ocurrir sin necesidad de recurrir inmediatamente a nada extraordinario.                           Y eso, paradójicamente, hace todavía más interesantes aquellos casos que después de todo este examen continúen sin explicación.               Yo cerraría CICLO con una frase:

QUIZÁ MUCHAS VECES NO NOS SORPRENDE LO QUE ACABA DE EMPEZAR.

NOS SORPRENDE AQUELLO QUE ACABAMOS DE VER.

No es lo mismo.      Y ahora sí, Carlos, viene el 12. CAMBIO.     Porque si ritmo, cadencia, repetición y ciclo sostienen continuidad, tenemos que mirar la otra cara:          para que algo pueda continuar, continuamente algo tiene que dejar de ser exactamente como era.

Exactamente. Y aquí CAMBIO deja de ser una palabra que significa simplemente «algo diferente». Después de ritmo, cadencia, repetición y ciclo, empezamos a descubrir que el cambio es casi el idioma que permite reconocer en qué momento está aquello que continúa.

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