MADRE TIERRA Y JUNG
Antes de la psique explicada, hay un ser humano vivo
Nuestro
PUNTO CERO. PARTE I — ANTES DE
JUNG, LA VIDA
1. Antes de
la psique explicada, hay un ser humano vivo
Antes de entrar en Jung conviene hacer algo muy sencillo. No empezar por Jung. No empezar por el inconsciente. No empezar por los arquetipos, la Sombra, la
Persona, el Self o la individuación.
Empezar por
aquello que estaba antes de que existiera cualquiera de esas palabras: UN
SER HUMANO VIVO. Parece
una obviedad. Y precisamente por eso
puede pasar inadvertida.
Cuando una
disciplina alcanza un gran desarrollo, sus conceptos terminan ocupando el
primer plano. Aprendemos a mirar a una persona y rápidamente aparecen palabras
capaces de describirla, clasificarla o interpretarla.
Jung nos
proporcionó algunas extraordinariamente fértiles. Pero ninguna de ellas estaba en Madre Tierra
esperando que el ser humano la descubriera.
SOMBRA es una palabra
humana.
PERSONA, en su sentido
psicológico, es una construcción conceptual.
INCONSCIENTE
PERSONAL. INCONSCIENTE COLECTIVO. ARQUETIPO. SELF.
INDIVIDUACIÓN. Son herramientas con
las que intentamos comprender fenómenos humanos.
Y antes de
todas ellas: ESTÁ LA VIDA.
Un ser
humano respira. Su corazón late. Percibe.
Recibe estímulos. Necesita
alimento. Necesita determinadas
condiciones para continuar. Se
relaciona. Se desarrolla. Va adquiriendo capacidades. Recibe un mundo que ya estaba funcionando
antes de su llegada. Y comienza, sin
haberlo elegido, su
único itinerario.
Éste será
nuestro PUNTO CERO. No pretendemos negar la psique. Mucho menos negar aquello que Jung
observó. Haremos justamente lo
contrario: ANTES DE EXPLICAR LA PSIQUE, VAMOS A
DEVOLVERLA AL SER VIVO EN EL QUE ESTÁ OCURRIENDO.
Porque una
psique no llega sola a la consulta. No
entra por la puerta un inconsciente. No
se sienta delante del terapeuta una Sombra.
No pide ayuda un arquetipo. ENTRA UNA PERSONA VIVA.
Después
podremos preguntarnos por todo lo demás.
Y esta pequeña alteración del orden cambia mucho. En lugar de comenzar: ¿QUÉ
LE PASA PSICOLÓGICAMENTE? podemos
comenzar: ¿QUIÉN ESTÁ VIVIENDO TODO ESTO?
No es una
pregunta abstracta. Ese ser tiene una
edad. Un cuerpo. Un momento de desarrollo. Una historia. Un entorno. Unas relaciones. Una época.
Unas posibilidades disponibles. Unas
limitaciones. Y un itinerario
irrepetible. Antes de ser interpretado
psicológicamente, ya
estaba viviendo.
EL PUNTO
CERO
Podemos
realizar una comprobación elemental. Mueve
los dedos. Respira. Mira alrededor. Escucha.
Tu organismo continúa trabajando.
No necesitas saber qué es un arquetipo para que ocurra. No necesitas conocer el concepto de Self. Ni siquiera necesitas conocer la palabra
«inconsciente».
ESTÁS
VIVO.
Eso no
resuelve un problema psicológico. No
elimina el sufrimiento. No sustituye
una terapia cuando ésta es necesaria. Pero
establece algo decisivo:
EL PROBLEMA OCURRE DENTRO DE UNA VIDA.
LA VIDA NO OCURRE DENTRO
DEL PROBLEMA.
Y ésa será
nuestra referencia cuando posteriormente entremos en las habitaciones de Jung. Si encontramos una Sombra, preguntaremos
qué relación guarda con esta vida. Si
encontramos una Persona, investigaremos qué necesitó construir este ser humano
para desenvolverse en el mundo que encontró.
Si encontramos un complejo, preguntaremos cómo pudo formarse durante su
itinerario.
Si Jung nos
habla del inconsciente personal, preguntaremos qué pertenece a la historia
concreta de esta persona. Si
aparece el inconsciente colectivo, preguntaremos cuidadosamente qué estamos
llamando colectivo, qué consideramos estructura, qué contenido, qué puede
proceder de la biología y qué pudo llegar mediante cultura, lenguaje, historia
y convivencia.
Si llegamos
al Self, volveremos a preguntar: ¿SELF DE QUIÉN? De este ser humano. Vivo.
Dependiente. Desarrollándose
en Madre Tierra. Y si llegamos a la
individuación, tampoco olvidaremos el suelo.
Porque no se
individúa una teoría. CAMINA UNA PERSONA.
Esto enlaza
perfectamente con lo que ya habías escrito en tus notas de Jung: al hablar de
individuación acababas llevando el Self nuevamente a la dependencia del planeta
y convirtiendo la autorrealización en un proceso continuo, hasta llegar a esa
frase formidable: «Solo
existen caminantes, nunca metas».
JUNG NO
PIERDE NADA Al contrario.
Poner la
VIDA primero no disminuye su obra. Le
devuelve el organismo completo sobre el que sus herramientas pueden trabajar. Y quizá aquí empieza a comprobarse aquello
que decías hace un momento sobre los grandes. Cuando una construcción conserva valor al
sacarla de su propio edificio, ponerla sobre Madre Tierra y mirarla a plena
luz, no sale
necesariamente debilitada.
Puede
recuperar movimiento. Eso ya
ocurrió en nuestro trabajo anterior con Freud: antes de Yo, Ello, Superyó,
represión o inconsciente, establecimos que hay alguien respirando,
desarrollándose, recibiendo mundo y recorriendo una historia concreta.
Ahora
hacemos lo mismo con Jung. Pero Jung
nos llevará por otras galerías. Y
entraremos en ellas con una regla que ya no abandonaremos:
PRIMERO,
VIDA. Después podremos
construir todos los mapas que necesitemos.
Pero ningún mapa ocupará el lugar del territorio. Ninguna palabra ocupará el lugar de la
persona. Ninguna explicación ocupará
el lugar de su itinerario. Y ninguna
habitación psicológica nos hará olvidar la casa entera.
PUNTO CERO
ANTES
DE LA PSIQUE EXPLICADA,
HAY UN SER HUMANO VIVO.
Respira. Percibe.
Recibe. Se desarrolla. Incorpora.
Interpreta hasta donde puede. Construye. Se equivoca. Aprende.
Puede llegar a darse cuenta. Puede
volver a mirar. Puede reconsiderar. Puede continuar.
ESTÁ
VIVO. A partir de ahí, JUNG.
Madre Tierra: el
suelo que no construimos
Dependencia,
cuerpo, entorno, vida y continuidad Antes
de entrar en la profundidad de la psique conviene mirar hacia abajo.
HAY
SUELO. Parece demasiado
sencillo para iniciar un estudio sobre Jung.
Precisamente por eso lo hacemos.
Porque podemos construir teorías extraordinariamente complejas sobre el
ser humano y olvidar algo anterior a todas ellas: EL
SER HUMANO NO SE HIZO POSIBLE A SÍ MISMO.
No construyó
la Tierra sobre la que apareció. No
inventó el agua. No fabricó la
atmósfera. No decidió las condiciones
físicas dentro de las cuales su organismo puede vivir. No diseñó desde cero su cuerpo. No creó el hecho de necesitar alimento,
temperatura adecuada, descanso, intercambio con el entorno y otros seres vivos. Antes de cualquier explicación psicológica
existe una realidad elemental:
DEPENDEMOS.
Y
dependencia, aquí, no significa debilidad.
Significa condición
de existencia.
EL CUERPO
ESTÁ ANTES QUE NUESTRAS EXPLICACIONES
Jung puede
hablarnos del Yo. De la Sombra. De la Persona. Del inconsciente. Del Self.
Nosotros
escucharemos. Pero antes hay un
organismo respirando. Y esto cambia la
posición desde la que vamos a estudiar la psique. No queremos mirar la vida desde dentro de una teoría psicológica. Queremos mirar la teoría psicológica desde una vida que está ocurriendo.
Por eso el
cuerpo no será un añadido posterior. Es
nuestro primer testigo. Respiro. Tengo hambre. Me canso.
Duermo. Siento frío y calor. Percibo.
Me muevo. Enfermo. Me recupero.
Envejezco. Necesito. Me relaciono con un exterior del que
continuamente recibo aquello que hace posible mi continuación.
Podemos
discutir durante siglos qué es exactamente la psique. Mientras discutimos, EL
CORAZÓN SIGUE LATIENDO.
DEPENDENCIA
Ésta puede
ser una palabra incómoda para un constructo humano que ha convertido la
independencia en uno de sus grandes ideales.
Pero Madre
Tierra no nos pregunta qué palabra preferimos. Nos muestra una evidencia: NO
SOMOS INDEPENDIENTES.
Podemos
alcanzar grados extraordinarios de autonomía.
Podemos decidir. Construir. Crear.
Viajar. Pensar. Investigar. Modificar nuestro entorno. Incluso construir mundos virtuales. Pero seguimos respirando. Seguimos necesitando agua. Seguimos necesitando determinadas
condiciones compatibles con nuestra vida.
Por tanto, nuestra libertad no desaparece por reconocer la dependencia. Ocurre algo más interesante: LA
LIBERTAD TOMA SUELO.
Ya no necesitamos
imaginar una libertad absoluta y flotante.
Podemos hablar de la libertad de este
ser vivo, dentro de las posibilidades reales de su existencia. Y esto será importantísimo cuando lleguemos
a Jung. Porque incluso el Self tendrá
que tomar tierra.
En tus
apuntes ya apareció exactamente este movimiento: al presentar el Self como
totalidad psíquica, inmediatamente introduces la aceptación de nuestra
dependencia y terminas colocando ese Sí-Mismo en relación con el planeta.
No estamos
negando el Self. Estamos preguntando: ¿PUEDE
HABER UNA TOTALIDAD HUMANA QUE OLVIDE AQUELLO DE LO QUE DEPENDE PARA EXISTIR?
EL ENTORNO
NO ES DECORADO
Aquí damos
otro paso. El ser humano no aparece
terminado y después se coloca en un escenario llamado Tierra.
SE
DESARROLLA EN RELACIÓN. Con condiciones
físicas. Con otros seres humanos. Con sonidos. Temperaturas. Ritmos.
Alimentos. Luz y oscuridad. Contacto.
Lenguaje. Espacios. Objetos.
Costumbres.
Y, conforme
avanzamos, con ese inmenso segundo entorno que nosotros mismos hemos
construido: familia organizada
de determinada manera, escuela, dinero, horarios, normas, religiones,
profesiones, ciudades, tecnologías, medios, símbolos, expectativas, relatos,
clasificaciones... Por eso
necesitaremos distinguir continuamente:
ENTORNO QUE NO CONSTRUIMOS
y
MUNDO HUMANO CONSTRUIDO QUE ENCONTRAMOS AL
LLEGAR.
Ambos
intervienen en nuestro itinerario. Pero
no son la misma clase de realidad. Ésta
es precisamente una de las herramientas que Madre Tierra aporta a Jung.
LA VIDA ES
ANTERIOR A LA ADAPTACIÓN
Cuando
estudiemos la Persona aparecerá una pregunta formidable: ¿ADAPTARSE
A QUÉ? Porque
adaptarse puede ser necesario. Pero el
hecho de que una sociedad exija determinada adaptación no convierte
automáticamente esa exigencia en una ley de la vida. Podemos estar perfectamente adaptados a una
construcción humana que, a su vez, necesite ser reconsiderada.
Ahí Madre
Tierra introduce una referencia exterior al propio constructo. No para decir: «abandona
la sociedad». Sino
para preguntar: «¿ESTA ADAPTACIÓN AYUDA A VIVIR O
ESTAMOS SACRIFICANDO VIDA PARA ADAPTARNOS A ALGO QUE NOSOTROS MISMOS
CONSTRUIMOS?»
Eso puede
darle a la Persona jungiana una profundidad nueva.
VIDA Y
CONTINUIDAD
Y aparece
nuestra referencia mayor: VIDA → CONTINUACIÓN DE VIDA. Madre Tierra lleva
muchísimo tiempo haciendo algo que ningún sistema psicológico ha conseguido
hacer: HACER POSIBLE LA CONTINUIDAD.
Nosotros
llegamos después. Con nuestra
extraordinaria capacidad de conciencia, creación y construcción. Y por eso podemos hacer algo
maravilloso, pero también peligroso: construir hasta olvidar las condiciones
que hicieron posible al constructor.
La toma de
tierra consiste precisamente en recuperar esa posición. No regresar a las cavernas. No renunciar a la ciencia. No renunciar a la tecnología. No renunciar a Jung. No renunciar al constructo. CONSTRUIR
SABIENDO DÓNDE CONSTRUIMOS.
Y ESTO
CAMBIA LA PSICOLOGÍA
Imaginemos a
una persona entrando en consulta. Trae
angustia. Conflicto. Una Sombra.
Un complejo. Una Persona
rígida. Una dificultad de identidad. Una experiencia que no consigue integrar. Todo
eso puede ser real e importantísimo.
Pero Madre
Tierra hace una operación anterior: USTED ESTÁ VIVO.
No para
minimizar lo que le ocurre. Precisamente
para poder ponerlo en relación con la
totalidad de su vida.
¿Qué le está impidiendo vivir? ¿Qué posibilidades conserva?
¿Qué necesita? ¿Qué parte pertenece a su
itinerario?
¿Qué parte pertenece a una adaptación al
constructo?
¿Qué puede comprender ahora que antes no
podía?
¿Qué puede reubicar? ¿Qué puede recuperar? ¿Qué puede continuar?
Entonces la
finalidad ya no consiste solamente en obtener una determinada configuración
psicológica. Aparece una pregunta
mucho más elemental: ¿ESTO LE DEVUELVE VIDA, POSIBILIDADES
Y MARGEN DE LIBERTAD?
Esa brújula
ya había quedado formulada en nuestro trabajo anterior como: VIDA
— LIBERTAD — ITINERARIO — CONSTRUCCIÓN — REUBICACIÓN.
JUNG TOMA
SUELO
Y aquí
ocurre nuevamente algo que me parece precioso. Jung no pierde sus herramientas. LAS
BAJAMOS A TIERRA.
La Sombra
sigue siendo investigable. La Persona
sigue siendo utilizable. Los complejos
siguen siendo observables. Los
símbolos continúan hablando. Los
sueños continúan siendo material. El
Self continúa planteando totalidad. La
individuación continúa ofreciendo camino.
Pero ahora
todo ello pertenece a:
UN SER HUMANO VIVO, CON UN CUERPO,
EN UN ENTORNO, DEPENDIENTE DE UN PLANETA,
RECORRIENDO UN
ITINERARIO.
Y entonces
incluso la individuación cambia ligeramente de orientación. Ya no basta: «LLEGAR
A SER QUIEN SOY.» Madre
Tierra añade: «DESCUBRIR QUIÉN SOY SIN OLVIDAR DÓNDE
ESTOY.»
Porque quizá
ésta sea una de las grandes desorientaciones del constructo humano: hemos llegado a preguntarnos
profundamente quiénes
somos
mientras
olvidábamos preguntar: ¿DÓNDE ESTAMOS?
TOMA
DE TIERRA
Antes de
Jung: VIDA.
Antes de
independencia: DEPENDENCIA.
Antes de
interpretación: CUERPO.
Antes de
adaptación: ¿A
QUÉ?
Antes de
totalidad psicológica: UNIDAD DEL SER VIVO CON LAS
CONDICIONES QUE HACEN POSIBLE SU EXISTENCIA.
Y antes de
preguntarnos hasta dónde puede llegar el ser humano: RECONOZCAMOS
EL SUELO DESDE EL QUE PARTE.
Entonces sí. Con los pies puestos en Madre Tierra, con el cuerpo vivo, aceptada nuestra dependencia, y sin renunciar a una sola de nuestras
posibilidades: ENTREMOS EN JUNG.
Porque ahora
ya sabemos algo que no permitiremos que ninguna teoría nos haga olvidar: LA PSIQUE HUMANA NO ESTÁ FLOTANDO EN EL UNIVERSO. ESTÁ OCURRIENDO DENTRO DE UNA
VIDA.
Y esa vida, mientras pueda, CONTINÚA.
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