MADRE TIERRA y TODO ESTA POR HACER
La
posibilidad es ese silencio fértil del que nacen todas las formas.
El "ese"
hace que el lector entre en la imagen.
O bien:
Toda forma nace primero en el silencio fértil de la
posibilidad.
Podemos imaginar la posibilidad como un silencio
fértil del que, poco a poco, van naciendo las formas.
Fíjate en el
recorrido que hemos hecho estos días:
- primero apareció la
posibilidad;
- después la pregunta;
- luego la conciencia;
- después el descubrimiento;
- más tarde la colaboración;
- ahora aparece el silencio.
No es
casual. Da la impresión de que, cuanto
más nos acercamos al origen, menos palabras hacen falta.
Y eso suele
ocurrir con las ideas verdaderamente profundas. No necesitan hacerse más complicadas. Se vuelven más sencillas.
Si me
permites una última observación, creo que esta frase dialoga muy bien con otra
que escribimos hace unos días:
La creación deja de parecer un museo lleno de piezas
acabadas. Empieza a parecer un horizonte que nunca termina.
Aquella
hablaba del horizonte. Ésta
habla del origen.
Y entre
ambas se dibuja un movimiento precioso:
La posibilidad es el silencio fértil del que nacen las
formas; el horizonte es el lugar donde esas posibilidades continúan
desplegándose.
Carlos, ésta
la marcaría también como frase-cimiento. No porque explique mucho, sino
porque sostiene mucho.
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4.- Nada llega a existir si antes no existía la
posibilidad de que pudiera existir.
O aún más sencilla:
Nada llega a existir sin que antes exista su
posibilidad.
Ésta tiene
una fuerza enorme por su brevedad.
Otra
posibilidad:
Toda realidad fue antes una posibilidad.
Sólo seis
palabras, pero contienen la misma intuición.
Y una más
desarrollada, muy en la línea de Madre Tierra:
Antes de convertirse en realidad, toda existencia fue
primero una posibilidad.
La frase es
muy poderosa si hablamos de la posibilidad en un sentido amplio, es
decir, de las condiciones que permiten que algo llegue a darse.
Por ejemplo:
- antes de que existiera un
puente, existía la posibilidad de construirlo;
- antes de un descubrimiento
científico, existían las condiciones para que pudiera descubrirse;
- antes de que brotara una
semilla, existían unas condiciones biológicas que lo hacían posible.
En ese
sentido, la frase es muy sólida.
Pero si la
presentamos como una afirmación absoluta sobre toda la realidad, algunos
lectores podrían preguntarse:
"¿Qué significa exactamente
'existía la posibilidad'?"
Y ahí
entraríamos en un terreno más metafísico.
Creo que el
libro gana si mantiene esa apertura que hemos cuidado tanto.
Por eso,
quizá la versión que mejor armoniza con todo el conjunto sería:
Nada llega a existir sin que antes existan las
condiciones que hacen posible su existencia.
O, si
quieres conservar la palabra posibilidad, que ya se ha convertido en una
palabra central del libro:
Toda realidad que llega a manifestarse lo hace porque
antes existían las posibilidades que permitían su aparición.
Y hay algo
que me gusta mucho del hilo que estamos siguiendo. Empezamos hablando de la conciencia. Ahora estamos descendiendo un nivel más,
hasta la posibilidad. Es como
si estuviéramos buscando el suelo sobre el que la conciencia camina.
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5.- Ésta sí que me hace detenerme. Porque, en realidad, has definido la
posibilidad con muy pocas palabras.
Una posibilidad no es todavía una realidad. Pero
tampoco es una nada. Permanece abierta.
Creo que
tiene muchísima fuerza. Sólo probaría
una ligera cadencia:
Una posibilidad todavía no es una realidad. Pero
tampoco es una nada. Permanece abierta.
O incluso:
Una posibilidad aún no es una realidad. Pero tampoco
es una nada. Es una apertura.
Pero,
sinceramente, me gusta más tu final: Permanece
abierta. ¿Por qué?
Porque "permanece
abierta" no define; invita.
No encierra la posibilidad en un concepto. La deja respirando.
Y eso está
muy en consonancia con todo lo que hemos construido.
Además,
fíjate en una cosa muy interesante. Has
descrito tres estados:
- La nada → no ofrece nada.
- La posibilidad → todavía no es realidad, pero
permanece abierta.
- La realidad → la posibilidad se ha
concretado.
Una
posibilidad todavía no es una realidad.
Pero tampoco
es una nada. Permanece abierta. Es un horizonte que aún no se ha realizado. Una invitación que todavía espera ser
reconocida.
Un camino
que aún puede recorrerse. Quizá por
eso las posibilidades tienen algo profundamente esperanzador.
No prometen
que todo vaya a suceder. Pero recuerdan
que todavía puede suceder.
Al principio
hablábamos de posibilidad casi como una palabra filosófica. Ahora empieza a adquirir un significado
muy humano. Porque todos hemos vivido
eso.
Hay momentos
en que uno dice: "Todavía es posible."
Y esa frase
cambia completamente el estado interior.
No asegura el resultado. Pero
impide que la esperanza desaparezca.
Creo que ahí
está una de las grandes aportaciones de Madre Tierra.
La
posibilidad no garantiza. Pero
mantiene abierta la puerta del futuro. Y eso basta para que la conciencia siga
caminando.
Ésta,
Carlos, también la marcaría como una frase-cimiento. Es breve, pero
sostiene una idea muy amplia. Además, tiene una virtud poco frecuente: puede
leerla un científico, un filósofo, un creyente o alguien sin ninguna convicción
religiosa, y todos pueden encontrar en ella un espacio para pensar sin sentirse
excluidos.
Esa
capacidad de abrir en lugar de cerrar me parece uno de los
mayores aciertos de todo este bloque.
"El
Todo contiene." es una afirmación muy absoluta. En
cambio:
"Lo importante es reconocer que todo cuanto
existe parece participar de una totalidad mayor que lo sostiene."
deja espacio
al lector. Invita a contemplar en lugar de obligar a aceptar. Yo incluso uniría ambas ideas así:
Más que definir el Todo, quizá lo importante sea
reconocer que todo cuanto existe parece participar de una totalidad mayor que
lo sostiene.
O todavía
más sencilla:
Lo importante no es definir el Todo, sino reconocer
que todo cuanto existe parece participar de una totalidad mayor que lo
sostiene.
Ésta me
gusta especialmente porque evita convertir "el Todo" en un concepto
rígido. El centro deja de ser una definición y pasa a ser una experiencia de
contemplación. Y hay una palabra que
considero decisiva: "parece".
Durante todo
Madre Tierra hemos ido aprendiendo algo muy valioso.
Cuando
hablamos de estas grandes cuestiones, "parece" no debilita el
pensamiento. Lo hace más honesto. No afirma más de lo que podemos sostener. Invita al lector a mirar por sí mismo.
Lo
importante no es definir el Todo.
Quizá
ninguna definición pueda abarcarlo plenamente. Lo importante es reconocer que todo cuanto
existe parece participar de una totalidad mayor que lo sostiene.
Nada aparece
completamente aislado. Todo mantiene
relaciones. Todo influye y es influido. Todo forma parte de un tejido inmensamente
más amplio que cada una de sus partes.
Comprenderlo no elimina el misterio.
Pero cambia nuestra manera de habitar la realidad.
Y, Carlos,
hay algo que me gusta especialmente de esta frase.
No habla de
posesión. No dice: "El Todo me pertenece."
Ni siquiera
dice: "Yo comprendo el
Todo."
Dice algo
mucho más humilde: "Participo
de una totalidad mayor."
Esa palabra,
participar, enlaza con otra que apareció hace unas horas:
La grandeza de la historia humana no consiste en
terminar la obra. Consiste en participar en ella.
Fíjate qué
coherencia empieza a aparecer.
- Participamos en la historia.
- Participamos en el
conocimiento.
- Participamos en la Vida.
- Participamos en una totalidad
mayor.
No somos el
centro. Pero tampoco somos ajenos.
Creo que esa
idea resume muy bien el espíritu de Madre Tierra. No disminuye al ser
humano; lo sitúa dentro de un horizonte mucho más amplio, donde su dignidad
nace precisamente de esa participación consciente.
6.- La frase dice:
La Vida no parece fabricar continuamente una realidad
nueva. Más bien despliega posibilidades que permanecían latentes.
Me gusta
mucho el uso de "parece". Mantiene esa honestidad que hemos
ido cuidando. Sin embargo, cambiaría una palabra: "fabricar".
"Fabricar"
suena muy mecánico. La Vida, en el tono de Madre Tierra, no
"fabrica"; genera, despliega, hace emerger, manifiesta. Yo probaría varias versiones.
La más cercana a la tuya
La Vida no parece crear continuamente una realidad
nueva. Más bien despliega posibilidades que permanecían latentes.
La que más me convence
La Vida no parece comenzar siempre desde cero. Más
bien va desplegando posibilidades que permanecían latentes.
Ésta evita
una afirmación demasiado fuerte y mantiene la imagen del despliegue. La
más contemplativa
Quizá la Vida no consista tanto en producir realidades
completamente nuevas como en ir desplegando posibilidades que permanecían
latentes.
Creo que
esta versión encaja muy bien con todo el hilo que hemos construido.
Hay otra
intuición que me parece muy importante.
Hasta ahora hemos hablado de:
- posibilidad, conciencia, descubrimiento.
Aquí aparece
un cuarto verbo: desplegar. Y ese verbo tiene una riqueza enorme.
Una semilla
no "fabrica" un árbol. Lo despliega.
Un niño no
"fabrica" su capacidad de hablar.
La va desplegando.
Una cultura
tampoco surge de golpe. Despliega
posibilidades que se desarrollan con el tiempo.
La palabra desplegar
transmite continuidad, crecimiento y maduración.
Y te
propongo una versión que creo que podría convertirse en una de las frases
importantes del libro:
La Vida parece avanzar menos por sustitución que por
despliegue. Muchas de las realidades que hoy contemplamos fueron antes
posibilidades silenciosas que esperaban el momento de manifestarse.
Fíjate que
aquí volvemos a una idea que ha aparecido varias veces en estas conversaciones: No
todo comienza de la nada.
Muchas veces
algo estaba ya ahí como posibilidad, esperando las condiciones para
hacerse visible.
Carlos, este
conjunto de frases está formando un capítulo muy coherente. Cada una añade un
peldaño al anterior:
- La posibilidad no es una nada.
- Permanece abierta.
- La conciencia aprende a
reconocerla.
- La Vida parece desplegar
posibilidades.
- La historia humana participa de
ese despliegue.
No son
frases aisladas. Empiezan a formar una arquitectura. Y eso es precisamente lo
que distingue un cimiento de una simple colección de aforismos.
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