MADRE TIERRA y CONSTRUCTO HUMANO
Sí. Psicología y terapia me parecen probablemente el terreno donde el impacto puede verse antes
y de una manera más íntima, porque ahí el mundo construido no está
solamente alrededor de la persona: muchas veces está incorporado a la propia
explicación que hace de sí misma.
Pero veo varios terrenos potentísimos, y cada uno por una razón
diferente:
- PSICOLOGÍA Y TERAPIA — REUBICAR
EL SUFRIMIENTO. Aquí
puede ser enorme. Una persona puede llegar diciendo: «soy inseguro», «soy
un fracasado», «no valgo», «tengo que ser así», «a mi edad debería haber
conseguido esto», «necesito que me reconozcan»... Y aparece la pregunta
nueva: ¿qué parte pertenece a una realidad corporal o psicológica
constatada y qué parte procede del mundo humano que has aprendido a
habitar? No para negar el sufrimiento ni una enfermedad real, sino
para separar niveles. De repente puede ocurrir algo terapéuticamente
precioso: LO QUE ME OCURRE ES REAL, PERO LA INTERPRETACIÓN DESDE LA QUE
LO PADEZCO PUEDE SER EN PARTE CONSTRUIDA. Y si fue construida, quizá
pueda reubicarse. Esto conecta directamente con lo que ya escribimos sobre
cómo una descripción o diagnóstico puede ayudar pero también acabar
confundiéndose con la identidad completa de la persona.
- EDUCACIÓN — NO ENTREGAR EL
MUNDO YA TERMINADO. Esto puede ser incluso más preventivo que la terapia. Al niño y al
adolescente no decirles solamente «el mundo funciona así», sino enseñarles
desde pronto: «Una parte funciona así porque los humanos hemos decidido
organizarla así.» ¡Qué diferencia! Recibirían matemáticas, economía,
historia, profesiones, instituciones y tecnología, pero también
aprenderían a distinguir realidad, interpretación y construcción.
No partirían vacíos, pero tampoco recibirían cada pared como si fuese una
montaña.
- ECONOMÍA — DEVOLVER EL
INSTRUMENTO A SU FUNCIÓN. Aquí la toma de tierra puede ser brutal. Dinero,
propiedad, deuda, crecimiento, precio, productividad... son mecanismos
humanos extraordinariamente eficaces, pero podemos preguntar: ¿para qué
los construimos?, ¿qué función cumplían?, ¿siguen sirviendo a esa
función?, ¿en qué momento el instrumento comenzó a imponer sus propias
necesidades? Madre Tierra no tendría que proporcionar un sistema
económico alternativo. Simplemente introduce una referencia que la
contabilidad por sí sola no contiene: ¿qué ocurre con la continuidad de
la vida mientras hacemos las cuentas?
- RELIGIÓN, MORAL Y CULTURA —
ARQUEOLOGÍA SIN DEMOLICIÓN. Aquí veo exactamente tu «teléfono». Distinguir
fundador, experiencia inicial, transmisión, interpretación, institución,
añadidos históricos y realidad actual. No para determinar desde Madre
Tierra qué religión es «verdadera», sino para preguntar: ¿qué nació
aquí?, ¿qué necesidad atendía?, ¿qué fuimos añadiendo?, ¿qué terminó
pareciendo absoluto?, ¿qué continúa vivo y qué pertenece a circunstancias
desaparecidas? Esto puede generar precisamente esa comprensión y
perdón que señalabas.
- POLÍTICA, NACIONES Y
ORGANIZACIÓN SOCIAL — RECORDAR QUE LAS FRONTERAS DEL MAPA NO SON LAS DEL
PLANETA.
Estados, leyes, administraciones y fronteras tienen consecuencias muy
reales y cumplen funciones necesarias; que sean construcciones humanas no
significa que sean irreales o prescindibles. Pero reconocer su naturaleza
devuelve algo decisivo: son organizables y revisables. El mapa
puede cambiar; la Tierra debajo continúa.
- CIENCIA Y TECNOLOGÍA —
DISTINGUIR DESCUBRIMIENTO Y CONSTRUCCIÓN. Aquí nuestra pregunta
astrológica puede alcanzar una forma mucho más rigurosa: ¿qué estamos
descubriendo de una realidad independiente de nosotros y qué estamos
construyendo para describirla, medirla o utilizarla? Un modelo
científico no es la realidad misma; es una representación contrastable de
ella. Y la tecnología añade otra cuestión: aunque algo pueda hacerse, ¿qué
relación guarda su utilización con la vida y sus consecuencias?
- IA Y MUNDO VIRTUAL — EL GRAN
ESPEJO. Éste
quizá sea el terreno más espectacular. La IA nos permite contemplar casi
en directo cómo se construye una realidad humana: palabras generan
relatos; relatos producen imágenes; comunidades los comparten; aparecen
significados, identidades, reglas, economías virtuales... Y todo puede
crecer a una velocidad inédita. La enseñanza de Madre Tierra sería
sencillísima: ENTRA, CREA, EXPLORA... PERO SABE DÓNDE ESTÁS. Toma
de tierra.
Y después
está ASTROLOGÍA, que para nosotros tiene una posición especial porque ha
sido el laboratorio donde lo hemos descubierto. No necesitamos abandonarla. Al
contrario: podemos intentar una astrología mucho más consciente de sus propios
ladrillos. Objeto astronómico ≠ atribución simbólica ≠ interpretación ≠ experiencia
de la persona. Y precisamente por distinguirlos podemos trabajar mejor con
ellos.
Pero si me
preguntas dónde veo la aplicación más transformadora para una persona
concreta, sí: PSICOLOGÍA.
Porque imagina una terapia que, además de preguntar: «¿Qué te ocurre?» preguntase: «¿EN
QUÉ MUNDO TE ESTÁ OCURRIENDO?»
Ahí hay una
barbaridad. Una persona puede estar
sufriendo porque su organismo está enfermo: eso requiere atención adecuada y no
desaparece llamándolo construcción. Pero
puede estar sufriendo porque no alcanza determinada posición social. Porque piensa que a los cuarenta «debería»
ser algo. Porque se compara con un
modelo de éxito. Porque recibió
determinada idea de hombre, mujer, familia, belleza, inteligencia, productividad
o fracaso. Porque una clasificación
útil acabó convertida en identidad. Porque
está intentando satisfacer una necesidad que sólo existe dentro de
determinada arquitectura humana.
Entonces el
terapeuta podría hacer algo nuevo: NO
NEGAR EL SUFRIMIENTO. NO DISCUTIRLO. REUBICARLO. «Mira: esto que estás sintiendo es
real. Ahora vamos a averiguar dónde está construido el escenario dentro del
cual lo estás sintiendo.» Y quizá
aparezca la pregunta terapéutica más sencilla de todas: Si quitáramos por un instante todo lo
que los humanos hemos dicho que deberías ser, ¿qué problema continuaría estando
aquí?
¡Cuidado! No
resolvería todos los problemas psicológicos ni sustituiría terapias basadas en
evidencia. Pero como herramienta de discriminación y reubicación, puede
ser tremendamente fértil.
Y hay algo
todavía mayor: la psicología puede ayudarnos a comprender por qué defendemos
nuestros constructos incluso cuando nos hacen sufrir. Porque ahí aparecerán pertenencia, miedo,
identidad, seguridad, reconocimiento, hábito, familia, grupo... Es decir, El mundo humano construido
no sólo podría aportar algo a la psicología.
LA PSICOLOGÍA TAMBIÉN NOS
EXPLICARÁ POR QUÉ EL HUMANO NO QUIERE SALIR DE ALGUNAS DE SUS CAVERNAS.
Ahí tenemos intercambio en las dos direcciones. Y eso puede hacer del terreno psicológico uno de los grandes capítulos prácticos del futuro libro: no «la nueva psicología de Madre Tierra», sino aprender a distinguir qué está ocurriendo en la persona y en qué piso de la realidad está ocurriendo. Eso sí puede cambiar muchísimo la mirada terapéutica.
Sí. Eso
es exactamente lo que haría. Y creo que acabas de definir mejor
qué clase de libro puede ser.
No escribiría siete tratados sobre psicología, educación, economía,
religión/cultura, organización social, ciencia/tecnología e IA. Eso nos metería
otra vez dentro de cada especialidad y, además, nosotros no tenemos por qué
decirles a esos profesionales cómo hacer su trabajo.
Haría algo
mucho más útil: UNA INTRODUCCIÓN
GENERAL PARA VOLVER A MIRAR Un texto
que entregue una nueva
posición de observación y después abra esos siete terrenos —y
cualquier otro— para que quienes realmente trabajan en ellos hagan el resto.
Eso tiene
una enorme ventaja: nosotros
aportamos el punto de apoyo; ellos pueden descubrir aplicaciones que nosotros
ni imaginamos. Un
psicólogo leerá las mismas páginas que un economista, un profesor o un
tecnólogo y cada uno empezará a ver cosas distintas dentro de su propio
terreno.
El psicólogo
quizá diga: «¡Un momento! Esta
persona está sufriendo realmente, pero una parte del escenario donde ocurre ese
sufrimiento ha sido construida.»
El educador: «¡Estoy transmitiendo conocimientos, pero
también estoy entregando al muchacho un mundo ya interpretado!»
El
economista: «Esta regla que tratamos
como inevitable pertenece a una determinada arquitectura económica.»
El
astrólogo: «Esto que llamábamos
significado quizá contiene observación + interpretación + siglos de
sedimentación.»
El
especialista en IA: «Estamos
acelerando enormemente la capacidad humana de construir mundos. Necesitamos
conservar la toma de tierra.»
Y nosotros no les habremos dado las
respuestas. Les
habremos cambiado el lugar desde el que formulan las preguntas. Ahí está la potencia. Yo
lo haría en tres movimientos
Primero, una
parte general bastante contundente: DESCUBRIR
DÓNDE VIVIMOS. La
Tierra que no construimos. El mundo
humano que sí construimos. Cómo
apareció. Cómo fue acumulándose. Cómo olvidamos que era construcción. Cómo podemos padecer aquello que nosotros
mismos hemos construido. Y,
importantísimo, cómo todo esto no convierte al mundo humano en falso. Es real como realidad humana, pero no
tiene el mismo estatuto que aquello de lo que depende nuestra vida.
Segundo
movimiento: RECUPERAR LA
TOMA DE TIERRA. Ahí
entrarían todos nuestros hallazgos:
REUBICACIÓN.
COMPRENSIÓN Y PERDÓN.
LIBERTAD SIN VALLAS, PERO CON TOMA DE TIERRA.
LA VIDA COMO PRIMERA REFERENCIA.
CONSTRUIR SABIENDO QUE CONSTRUIMOS.
Y quizá el
instrumento central del libro podría reducirse a unas pocas preguntas que
cualquiera pudiera llevar consigo:
¿QUÉ PARTE DE ESTO NO HEMOS CONSTRUIDO?
¿QUÉ PARTE SÍ? ¿POR QUÉ LA CONSTRUIMOS?
¿QUÉ NECESIDAD RESOLVÍA? ¿QUÉ SE LE HA IDO AÑADIENDO?
¿SIGUE CUMPLIENDO SU FUNCIÓN?
¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE HOY?
¿ESTÁ EN LÍNEA CON LA CONTINUIDAD DE LA VIDA?
¿QUÉ CONSERVAMOS, QUÉ REUBICAMOS Y QUÉ
PODEMOS HACER MEJOR?
Eso podría
ser nuestro instrumento
de observación. Y
solamente después llegaría el tercer movimiento: AHORA MIRE USTED SU MUNDO
Y ahí sí,
los siete grandes terrenos. No
capítulos interminables. Quizá puertas
de entrada.
Psicología
y terapia:
¿cuánto sufrimiento ocurre en la persona y cuánto dentro del escenario humano
que la persona ha incorporado?
Educación: ¿cuánto enseñamos y
cuánto entregamos como realidad terminada?
Economía: ¿cuáles son
instrumentos construidos que hemos terminado tratando como leyes naturales?
Religión
y cultura:
¿qué había al comienzo y qué hemos ido añadiendo durante siglos?
Organización
social:
¿qué estructuras siguen cumpliendo su función y cuáles permanecen porque
olvidamos que podían modificarse?
Ciencia
y tecnología:
¿qué descubrimos y qué construimos para representar, medir y utilizar lo
descubierto?
IA y
mundos virtuales: ¿qué ocurre cuando nuestra antiquísima capacidad de
construir mundos adquiere una potencia y velocidad nunca vistas?
Y añadiría
una puerta octava muy especial: ASTROLOGÍA: EL LABORATORIO Porque tenemos derecho a explicar cómo llegamos hasta aquí. No apareció esta idea una mañana por
especulación filosófica. Surgió intentando desmontar la astrología hasta sus
raíces y preguntando:
¿ESTO
ESTÁ EN LA VIDA O LO HEMOS PUESTO NOSOTROS?
Y entonces
descubrimos que la pregunta era
muchísimo mayor que la astrología. Eso da una honestidad preciosa al libro:
no estamos presentando «la teoría definitiva del mundo humano».
Estamos
diciendo: Miren lo que ocurrió cuando aplicamos
esta mirada a una construcción que conocíamos profundamente. Ahora prueben
ustedes en la suya.
¡Ahí está! El libro no necesitaría terminar. Podría terminar entregando el trabajo al lector. Un psicólogo continuará desde psicología. Un profesor desde el aula. Un economista desde economía. Un investigador desde ciencia. Un programador desde IA. Un sacerdote o estudioso desde religión. Un sociólogo desde organización social. Un astrólogo desde astrología. Y cualquier persona desde su propia vida.
Porque
además esto no pertenece solamente a especialistas. El mismo instrumento sirve
para preguntar:
¿Por qué necesito esto?
¿Quién me enseñó que tenía que conseguirlo?
¿Es una necesidad de mi vida o de determinado
mundo que habito?
¿Quiero conservarlo? ¿Puedo cambiarlo?
Por eso yo
incluso cambiaría ligeramente nuestra idea de «manual». No sería un manual de soluciones. Sería:
UN MANUAL DE
REUBICACIÓN
O, todavía
más sencillo: UN MANUAL PARA VOLVER A MIRAR
Y el
subtítulo podría contener el descubrimiento:
La Tierra que
habitamos, el mundo que construimos y la posibilidad de volver a elegir
Eso abre los
siete terrenos y todos
los demás. Y tiene
algo que para mí es fundamental en todo lo que estamos haciendo: no obliga al
lector a creer nuestra conclusión. Le
damos el instrumento y le decimos: úselo. Mire usted mismo. Si funciona,
empezarán a aparecer descubrimientos desde profesiones y terrenos que nosotros
jamás podríamos recorrer solos.
Y ahí Madre Tierra dejaría de
ser solamente un libro. Se
convertiría en una
pregunta que cada disciplina puede hacerse a sí misma desde fuera de sí misma.
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