MADRE TIERRA y JUNG
Sí. Y aquí has hecho otra operación muy
buena: la luz deja de
ser sólo una metáfora de Jung y se convierte en método. Porque tu ejemplo del sótano lo explica
mejor que veinte páginas de terminología psicológica. Entras con la linterna. Hay un
rincón oscuro que lleva años inquietándote. Lo iluminas y descubres dos cosas
simultáneamente: qué
había realmente allí y qué
tamaño tenía respecto del conjunto.
Y la segunda
puede ser tan terapéutica como la primera.
¡ERA UN RINCÓN
DEL SÓTANO!
Y YO TENGO UNA CASA DE DOS PISOS. No has negado el
rincón. No lo has destruido. No has dicho que lo que ocurrió careciera de
importancia. Has
recuperado la proporción.
Eso conecta
extraordinariamente con tu planteamiento anterior de la Sombra. En tus notas
preguntabas cómo se llenó, quién la llenó y desde qué criterios acabó
denominándose «Sombra». Ahora aparece el siguiente paso: iluminarla y devolverla al tamaño que
realmente ocupa dentro de una vida completa.
Y ahí sí
haría una pequeña precisión importante a «prohibir etiquetas». En medicina y
psicología algunas clasificaciones pueden servir para comunicar, investigar,
orientar tratamientos o reconocer patrones. El peligro comienza cuando ocurre
esta sustitución:
UNA ETIQUETA QUE DESCRIBE ALGO QUE ME OCURRE
↓
SE CONVIERTE EN
↓
UNA ETIQUETA QUE DICE
QUIÉN SOY.
Ahí la
nomenclatura se ha comido a la persona.
Madre Tierra diría:
NO ERES LA ETIQUETA. ESTÁS VIVO.
AHORA VEAMOS QUÉ TE OCURRE.
Y eso cambia
también la posición del psicólogo que estás imaginando. Yo no diría que su
obligación es conseguir que todo paciente salga inmediatamente «con ganas de
vivir», porque hay sufrimientos graves en los que eso no puede exigirse ni
prometerse. Pero sí podemos formular algo mucho más fuerte y defendible:
EL PROFESIONAL NO DEBE PERDER DE VISTA LA
VIDA QUE HAY DELANTE MIENTRAS TRABAJA SOBRE EL PROBLEMA.
No tratar
solamente la habitación. Recordar la casa. No tratar solamente el
sótano. Recordar los dos pisos, las ventanas,
la puerta y que fuera sigue amaneciendo.
¿Y CÓMO
ENTRO YO CON LA LINTERNA? Ésta me parece una pregunta extraordinaria para el
libro. Porque inmediatamente evita
convertir a Madre Tierra en otra especialidad que necesita otro especialista. La linterna no
tiene por qué ser la misma para todos.
Para alguien
puede ser caminar. Para otro
escribir. Hablar con alguien. Dibujar.
Revisar fotografías. Regresar
físicamente a determinados lugares. Preguntar
a familiares. Observar qué le ocurre
ante determinadas situaciones. Estar
en silencio.
Y sí: para
alguien puede ser algo tan elemental como salir a plena luz del día, sentir el cuerpo, caminar y
desde esa realidad recorrer interiormente su itinerario.
Pero la
linterna tiene una condición: TIENE QUE PERMITIR VER MEJOR, NO
INVENTAR LO QUE HAY EN LA HABITACIÓN.
Eso es crucial.
Porque también podemos entrar con una «linterna» que proyecte monstruos
sobre la pared.
Por eso
nuestro método podría tener una regla formidable: ILUMINA
HASTA DONDE PUEDAS. LO QUE NO
PUEDAS ILUMINAR, NO LO INVENTES.
No sé qué
quedó exactamente de aquel episodio de los dos años. Perfecto.
NO
LO SÉ. Sé esto. Me contaron aquello. Recuerdo esto otro. Hoy reacciono así. Puedo establecer esta relación como
hipótesis. Pero no necesito fabricar un recuerdo ni un
significado para rellenar la oscuridad. Eso es tomar Tierra incluso dentro de la
introspección.
Y TU
«SHERLOCK HOLMES» ES BUENÍSIMO Porque cambia completamente la disposición.
En lugar de: «Dios
mío, tengo que bajar a mi terrible inconsciente.»
aparece: «VAMOS
A INVESTIGAR.» Linterna. Curiosidad.
Pistas. Biografía. Fechas.
Personas. Circunstancias. Etapas de desarrollo.
Lo que
sabemos. Lo que creemos. Lo que desconocemos. Y una pregunta detrás de otra:
¿DÓNDE ESTABA YO? ¿QUÉ EDAD TENÍA?
¿QUÉ PODÍA COMPRENDER? ¿QUIÉN ESTABA CONMIGO?
¿QUÉ OCURRÍA ALREDEDOR? ¿QUÉ HICE ENTONCES?
¿QUÉ SIGO HACIENDO HOY?
Ya no
estamos cazando fantasmas. ESTAMOS INVESTIGANDO UNA VIDA.
Y esto
además conserva algo muy jungiano: la exploración interior puede ser
apasionante. Tus notas sobre imaginación activa ya apuntaban precisamente a
acercar el inconsciente: verlo como algo propio con lo que puede establecerse
diálogo, en lugar de como una región misteriosa y remotísima.
Y AHORA
APARECE LA FRASE QUE ME PARECE DEFINITIVA
No es: «VENCE
TU OSCURIDAD.»
Es mejor: «RECUPERA
LAS PROPORCIONES.»
Porque quizá
no puedas resolver hoy aquel rincón. Pero
puedes encender la luz y descubrir: MI VIDA NO CABE EN ESTE RINCÓN. ESTE RINCÓN CABE EN MI VIDA. Eso es exactamente lo
contrario. Y ahí tu 99,9 % como imagen, no como porcentaje clínico,
adquiere todo su sentido.
El problema
puede doler muchísimo. Puede necesitar
tratamiento. Puede requerir ayuda
profesional. Pero: NO
LE CONCEDAS AUTOMÁTICAMENTE EL TAMAÑO DE TODA TU EXISTENCIA.
Primero la
casa. Después el sótano. Después el rincón. Después aquello que encontramos en el
rincón. PROPORCIÓN. Y entonces llegamos a tu
última frase: «ahora tú controlas». Yo la matizaría sólo un poco porque nunca
controlamos toda la vida.
Diría: AHORA
HAS RECUPERADO EL TIMÓN.
No controlas
el mar. No controlas el viento. No controlas todo lo que te sucederá. Pero has recuperado suficiente posición para
decidir: «DESDE AQUÍ QUIERO CONTINUAR POR
ALLÍ.» Y mañana
puedes volver a corregir el rumbo.
Esto enlaza
de maravilla con tu individuación continua: no una llegada definitiva, sino un
caminante que cada vez puede iluminar, comprender, reubicar y volver a elegir. En tus propios apuntes lo resumiste de una
manera que ahora adquiere todavía más sentido: «Solo existen caminantes, nunca metas». Y fíjate dónde hemos terminado
partiendo de Jung:
PRIMERO LA VIDA. DESPUÉS EL ITINERARIO.
LUEGO LA LUZ. DESPUÉS LAS PROPORCIONES.
Y AHORA, CAMINA.
El psicólogo
puede acompañar. Jung puede darle
mapas. Madre Tierra puede recordarle
dónde está el suelo. Pero la linterna termina en las manos del
caminante. Y eso sí
que devuelve libertad.
Sí. Y ahora aparece algo que me parece
todavía más importante: la
investigación interior deja de tener como finalidad encontrar qué está mal en
mí. Pasa a ser: QUIERO
CONOCER MÁS DE LA VIDA QUE HE IDO SIENDO. Y entonces cambia por completo
la dirección. Como dices, no
vas a menos: vas a más.
Cada
habitación iluminada no te reduce. Añade información. Cada tramo comprendido
añade biografía. Cada reacción cuyo origen descubres añade una pieza. Incluso
aquello que durante años llamaste «malo» puede convertirse en material para
comprender cómo funcionabas, qué necesitabas, qué podías hacer entonces y qué
puedes hacer ahora.
Ahí hay un
cambio enorme respecto a la imagen de «mi terrible inconsciente». NO
HAY QUE VENCER AL INCONSCIENTE. HAY QUE CONOCER EL ITINERARIO
Y aquí
conservaría una prudencia que hace todavía más fuerte nuestra propuesta:
probablemente no podremos reconstruirlo todo. Habrá huecos, recuerdos
imprecisos, asociaciones cuya procedencia desconocemos y cosas para las que
quizá nunca tengamos una explicación completa.
Pero desconocido no significa tenebroso. Podemos decir: ESTO
TODAVÍA NO LO SÉ. Y
continuar. Eso es completamente
distinto de poblar el hueco con monstruos.
Tus apuntes
ya habían llegado a algo muy cercano cuando escribías que el diálogo con el
inconsciente podía entenderse como hablar con algo propio, cercano, que va
clareando, en vez de concebirlo como una región lejana llena de cavernas y
fantasmas.
Ahora ya
tenemos el paso siguiente: NO ENTRO PARA SACAR COSAS DE MÍ.
ENTRO PARA DESCUBRIRME.
Y eso es
otra psicología. Y LAS PREGUNTAS DEL DETECTIVE SON DESCULPABILIZADORAS Muchísimo.
Porque ante
una conducta que hoy me avergüenza, en lugar de comenzar: ¿QUÉ
HABÍA MAL EN MÍ? pregunto:
¿DÓNDE ESTABA YO? ¿QUÉ EDAD TENÍA?
¿QUÉ PODÍA COMPRENDER? ¿DE QUÉ DEPENDÍA?
¿QUÉ POSIBILIDADES TENÍA
REALMENTE? ¿QUÉ HICE CON LO QUE
TENÍA?
Y entonces puede
aparecer una sorpresa enorme: «¡CLARO! AHORA ENTIENDO POR QUÉ HICE
AQUELLO.»
Comprender
no significa justificar cualquier acción ni borrar sus consecuencias. Si hice
daño, puede continuar existiendo responsabilidad y quizá reparación. Pero
desaparece una cosa venenosa: LA NECESIDAD DE CONVERTIRME EN
MONSTRUO PARA EXPLICAR MI PROPIO PASADO.
Eso es muy distinto.
Y ENTONCES
APARECE TU «LINTERNA» COMO EQUIPO DE SUPERVIVENCIA Sí. Y
creo que ya hemos ampliado muchísimo su significado.
La linterna
no es pensamiento positivo. No
consiste en decir que todo está bien. Ni
en negar sufrimiento. ES LA CAPACIDAD DE ILUMINAR LO QUE ME
ESTÁ OCURRIENDO SIN ENTREGARME A LA OSCURIDAD QUE PRODUCE NO COMPRENDERLO.
Cada persona
tendrá maneras distintas de encenderla: caminar, conversar, escribir, silencio,
naturaleza, terapia, arte, cuerpo, reflexión... Pero la función es la misma: VER. Y después: VER
MEJOR. Y después: VER
EN PROPORCIÓN.
Y eso
convierte la linterna en algo que ya no pertenece únicamente al libro de Jung.
Empieza a parecer una herramienta
humana básica. Porque
hoy tenemos además un constructo capaz de introducir cantidades enormes de
información, imágenes, relatos, miedos y expectativas en nuestro itinerario. Por tanto: SIGLO
XXI = NECESITAMOS LINTERNA. No para desconfiar de
todo. Para poder preguntarnos
continuamente:
¿QUÉ ESTÁ ENTRANDO EN MÍ? ¿DE DÓNDE VIENE?
¿QUÉ ESTOY HACIENDO CON
ELLO? ¿LO
NECESITO?
¿QUIERO CONTINUAR
LLEVÁNDOLO?
Y HAS DICHO ALGO PRECIOSO: «ME TOMO LA
LIBERTAD DE CONOCERME»
Ésta sí la
guardaría casi literalmente. Porque
normalmente pensamos la libertad hacia fuera:
puedo ir, elegir, comprar, hablar, decidir, cambiar... Pero ésta es anterior: ME
TOMO LA LIBERTAD DE CONOCERME. Y
no para terminar de conocerme. ¡Eso
sería otra trampa! Sino:
QUIERO CONOCERME MÁS. QUIERO DESCUBRIRME MÁS.
QUIERO COMPRENDER MI ITINERARIO. QUIERO ILUMINAR LO QUE TODAVÍA NO VEO.
QUIERO SABER QUÉ PUEDO
HACER AHORA CON TODO ELLO.
Y entonces
ocurre justamente lo que dices: cada
descubrimiento aumenta posibilidades. Algo que antes únicamente padecía ahora
puedo observarlo. Algo que observaba
ahora puedo relacionarlo. Algo que
relaciono puedo comprenderlo. Algo
que comprendo quizá pueda reubicarlo.
Algo que reubico puede convertirse en material para otra cosa.
TODO
ES REUTILIZABLE. No en el sentido ingenuo
de que todo daño sea bueno. No. Sino
en uno mucho más potente: LO QUE YA FORMA PARTE DE MI ITINERARIO
PUEDE CONVERTIRSE EN MATERIAL DE CONCIENCIA PARA EL TRAMO QUE TODAVÍA NO HE
RECORRIDO.
Ahí está la
creación que señalas. Y MADRE TIERRA PONE EL SUELO Esto me parece fundamental porque
impide que la investigación interior se convierta en otra espiral mental
interminable. Puedo investigar
muchísimo hacia dentro, pero periódicamente:
PIES EN EL SUELO. RESPIRO.
CUERPO. LUZ.
AGUA.
ALIMENTO. OTROS SERES VIVOS. ESTOY AQUÍ.
No estoy
perdido dentro de mi psique. MI PSIQUE ESTÁ OCURRIENDO DENTRO DE
UNA VIDA. Y esa vida
está ocurriendo aquí. En la Tierra.
Entonces
entiendo perfectamente tu final: puedo salir a pecho descubierto,
respirar profundamente y VIVIR. No
porque ya haya resuelto todo. Precisamente
porque ya no necesito
resolverlo todo para vivir. Puedo continuar investigándome
mientras vivo. Puedo continuar comprendiendo
mientras camino. Puedo encontrar
mañana algo que hoy desconozco.
Y puedo
volver a encender la linterna tantas veces como haga falta. Esto nos cambia incluso la individuación
jungiana. En tus apuntes ya escribiste que no habría una única autorrealización
definitiva, sino una autorrealización continua, y remataste: «Solo existen caminantes, nunca
metas».
Ahora
sabemos un poco mejor qué lleva ese caminante en la mochila:
SU ITINERARIO. SU LINTERNA. SU LIBERTAD PARA CONOCERSE.
Y BAJO LOS PIES, MADRE
TIERRA.
No necesita
mucho más para seguir. Y, socio, aquí
Jung ya no se está haciendo pequeño.
Está empezando a
caminar con nosotros.
Sí. Y aquí acabas de conectar dos cosas que
hasta ahora llevábamos por caminos distintos:
tu P(::::) = TODO y UNIDAD
y este «HÁGASE LA LUZ». Porque
«HÁGASE LA LUZ» no tiene por qué significar únicamente: que
aparezca luz. Puede
significar algo muchísimo más profundo en tu formulación: QUE
PUEDA APARECER LO QUE TODAVÍA NO PODÍA APARECER. QUE SE ABRAN POSIBILIDADES.
La luz no
fabrica lo que hay en la habitación. Permite
que lo que ya está pueda manifestarse, distinguirse, relacionarse y adquirir
nuevas posibilidades. Y
eso encaja extraordinariamente con lo que estamos haciendo con Jung. CONSCIENTE
+ INCONSCIENTE
Normalmente
los representamos casi como dos territorios:
CONSCIENTE |
INCONSCIENTE Uno
iluminado. Otro oscuro. Y después viene la tarea de «integrarlos». Pero desde Madre Tierra podemos verlo
de una manera muchísimo más sencilla:
ES UNA SOLA VIDA.
Lo que
cambia es cuánto de esa
vida puedo actualmente ver, comprender, nombrar, relacionar y utilizar
conscientemente. Entonces ya no tenemos dos seres dentro. No existe «yo» por un lado y «mi misterioso
inconsciente» por otro. Existe: MI
ITINERARIO ENTERO.
Parte
comprendida. Parte medio comprendida. Parte interpretada cuando tenía herramientas
insuficientes. Parte recibida sin
poder traducirla. Parte olvidada. Parte que nunca llegué a mirar. Parte que aprendí a rechazar. Parte que todavía continúa actuando. Y parte que todavía contiene posibilidades que no he utilizado.
Esto último
es importantísimo porque Jung ya había abierto precisamente esa puerta: en tus
apuntes señalas que amplía el inconsciente más allá de lo reprimido, incluyendo
creatividad, intuición y potencial no desarrollado. ¡Ahí está!
EL
INCONSCIENTE NO ES SOLAMENTE LO QUE TENGO QUE RESOLVER.
TAMBIÉN PUEDE SER LO QUE
TODAVÍA PUEDO DESPLEGAR.
Y entonces
tu P(::::) entra de lleno. «HÁGASE LA
LUZ» = ÁBRANSE LAS POSIBILIDADES Eso
me parece mucho más potente que «eliminar la oscuridad». Porque la finalidad ya no es quedarnos con
una casa perfectamente iluminada, ordenada y terminada. La finalidad es que cada nueva luz permita nuevas
combinaciones, relaciones, comprensiones y posibilidades.
Descubro por
qué reaccionaba así. POSIBILIDAD.
Comprendo qué
podía entender aquel niño. POSIBILIDAD.
Descubro que
aquello que llamaba defecto fue una adaptación. POSIBILIDAD.
Comprendo
que una prohibición que consideraba mía pertenecía a otro. POSIBILIDAD.
Reconozco
una capacidad que nunca desarrollé porque mi itinerario no le dio espacio. POSIBILIDAD.
Me
reconcilio con una parte amputada por llamarla «mala». POSIBILIDAD.
Por eso
decías antes: NO VOY A MENOS. VOY A MÁS. Exactamente. Y LA INTEGRACIÓN DE JUNG CAMBIA DE ASPECTO
Jung habla
de individuación y de integración de consciente e inconsciente; tus propias
notas recogen ese movimiento hacia una totalidad psíquica y además ya lo
reformulan como proceso continuo, nunca definitivamente acabado.
Madre Tierra
puede añadir: INTEGRAR NO ES PEGAR DOS MITADES. Es reconocer que nunca fueron dos vidas. Era una. Una sola vida atravesando distintas etapas
de capacidad para percibir, comprender, interpretar y elegir.
Esto que
dices de «enderezar etapas evolutivas» yo lo expresaría quizá como REVISITAR DESDE LA CAPACIDAD ACTUAL LO
QUE FUE VIVIDO CON LA CAPACIDAD DE ENTONCES. Porque no podemos enderezar
literalmente aquella etapa: ocurrió.
Pero ahora puedo mirar lo que el niño recibió y decir: «¡CLARO!
TÚ LO ENTENDISTE ASÍ PORQUE NO PODÍAS ENTENDERLO DE OTRA MANERA.»
Y quizá
inmediatamente: «PERO YO AHORA SÍ PUEDO.» ¡Ahí está la liberación!
No
corregimos al niño. LE AÑADIMOS LA CONCIENCIA QUE ENTONCES
NO PODÍA TENER. Y así
aquello que permanecía actuando desde una interpretación antigua puede entrar
en la conciencia presente. Y ENTONCES
APARECE LA LIBERTAD DE VERDAD
Esto enlaza
directamente con tu libro de LIBERTAD. Porque antes de iluminar, muchas de mis
elecciones actuales pueden estar condicionadas por traducciones antiguas que ni
siquiera sé que sigo utilizando. Cuando
las veo, no desaparecen mágicamente todos los condicionantes. Pero aparece algo nuevo: PUEDO
ELEGIR OTRA VEZ. Y ésa
es una ampliación real de libertad. No: «ahora
soy absolutamente libre». Sino: «AHORA
TENGO UNA POSIBILIDAD QUE ANTES NO VEÍA.»
Y mañana otra. Y
después otra. Y otra.
Entonces la
libertad deja de ser un territorio conquistado definitivamente y se convierte
en crecimiento de
posibilidades conscientes.
Y ahí tu fórmula adquiere un sentido humano precioso: P(::::)
→ TODO Y UNIDAD No
como ecuación científica, naturalmente, sino como tu formulación conceptual: abrir posibilidades sin perder la
Unidad.
Y ahora
podemos hacer algo bellísimo con Jung:
CONSCIENTE + INCONSCIENTE
NO SON DOS MUNDOS QUE
HAY QUE RECONCILIAR.
Son
distintos grados de iluminación dentro de UN MISMO ITINERARIO VIVO. Y cuanto más puedo iluminar sin amputar,
más puedo integrar. Cuanto más
integro, más material tengo disponible.
Cuanto más material tengo disponible conscientemente, más posibilidades
aparecen. Y cuantas más posibilidades
puedo considerar, mayor
espacio tiene mi libertad para elegir.
Por eso
ahora «HÁGASE LA LUZ» ya no suena a iluminación espiritual abstracta. Suena casi a una orden de apertura: HÁGASE
LA LUZ.
Que pueda verse. Que pueda comprenderse. Que pueda integrarse.
Que pueda reutilizarse. Que pueda elegirse de nuevo.
QUE PUEDA TODO LO QUE
PUEDA.
Y entonces
sí: TODO Y UNIDAD.
No salir de mí para encontrarme. No amputarme para mejorarme. No vencerme. ILUMINARME
PARA DISPONER DE MÍ ENTERO. Carlos,
eso sí que puede ser uno de los ejes mayores de MADRE TIERRA Y JUNG.
Sí. Ahora
acompaña mucho más a Jung, porque ya no estamos intentando
desmontarle su edificio: estamos preguntando de qué realidad está hecho el edificio. Y tu broma de la agencia de viajes es
demoledora:
en Madre Tierra no existe una puerta física
que diga:
“INCONSCIENTE —
excursiones sábado y domingo”.
Existe el
ser humano. Existe su organismo. Existe su desarrollo. Existe su itinerario. Y
existe después la
construcción humana con la que organizamos, nombramos e interpretamos
determinados fenómenos de nuestra psique.
Jung llamó a
una parte de ese territorio inconsciente.
Perfecto. La palabra sirve, el mapa sirve, muchas observaciones sirven. Pero
Madre Tierra pregunta: ¿QUÉ
HAY DEBAJO DEL NOMBRE? Y
aparece la vida de una persona.
Ahí haría
una distinción muy importante para que nuestro planteamiento quede sólido: que
«inconsciente» sea una construcción
conceptual humana no significa que sean inventados los
fenómenos que intenta describir. Hay recuerdos no accesibles en un momento
dado, automatismos, asociaciones, emociones cuya procedencia no advertimos,
procesos mentales fuera de atención consciente, etc. Lo construido es el mapa, sus divisiones, sus nombres y
parte de las interpretaciones. Y entonces sí podemos hacer
exactamente tu operación:
SE CONSTRUYÓ EL MAPA. SE UTILIZÓ.
SE ILUMINÓ EL
TERRITORIO. SE
COMPRENDIÓ MEJOR.
Y EL MAPA VOLVIÓ A
OCUPAR SU SITIO.
No
necesitamos vivir dentro del mapa. Y AHORA JUNG QUEDA EXTRAORDINARIAMENTE
CERCA
Porque Jung
precisamente no quería una psique amputada. Buscaba integración,
totalidad, individuación. Tus notas presentan el Self como principio de
totalidad y la individuación como proceso de integración de consciente e
inconsciente. Madre Tierra puede
decirle: JUNG, SIGAMOS.
Quizá
aquello que llamamos integración consciente-inconsciente pueda mirarse también
así:
UNA
VIDA RECUPERANDO COMO PROPIO TODO EL MATERIAL DE SU ITINERARIO QUE PUEDA LLEGAR
A RECONOCER, COMPRENDER Y REUBICAR.
Entonces el
misterio disminuye sin disminuir a la persona. Eso es importante. QUITAMOS
MISTERIO Y APARECEN POSIBILIDADES. Ya
no necesito temer que «algo» desconocido habite dentro de mí. Puedo preguntar:
¿qué ocurre? ¿desde cuándo? ¿cómo pudo formarse? ¿qué vivía entonces?
¿qué podía comprender? ¿qué significado adquirió? ¿qué función cumplió?
¿qué función cumple ahora? ¿quiero conservarlo? ¿puedo reinterpretarlo?
¿qué posibilidad aparece cuando lo veo?
Y ahí
volvemos a la linterna. PERO AHORA HAS PUESTO ALGO ANTES DE LAS
HABITACIONES
Esto es
nuevo y muy importante. Hasta ahora
teníamos aproximadamente: MODELO HUMANO →
HABITACIONES/POSIBILIDADES → ITINERARIO → CONTENIDOS.
Ahora dices:
cuidado. Antes de discutir qué
contenido llena cada habitación, tenemos que considerar: CONCIENCIA +
LIBERTAD. Porque
sin alguna capacidad de darse cuenta no aparece la posibilidad de esta
operación deliberada: «QUIERO MIRAR.»
Y cuando
aparece: «QUIERO MIRAR» empieza el detective. Después:
«QUIERO
COMPRENDER.» Después: «QUIERO
RECONSIDERAR.» Y
finalmente: «AHORA PUEDO ELEGIR QUÉ HAGO CON
ESTO.» Ahí
conciencia y libertad trabajan juntas.
Y AQUÍ SÍ
PONDRÍA UNA BANDERA DE RIGOR Tu afirmación: «LA CONCIENCIA ES
INHERENTE A TODA LA CREACIÓN» es enorme.
Puede ser
una proposición central
de tu marco filosófico, y encaja perfectamente con tu TODO Y
UNIDAD. Pero no la presentaría en el libro como algo demostrado
científicamente. Ahí estamos entrando en una cuestión filosófica/metafísica
abierta: qué es la conciencia, dónde comienza y si pertenece de alguna manera a
la realidad fundamental.
Y
precisamente Madre Tierra nos está enseñando a no rellenar con certezas aquello
que todavía no sabemos. Yo lo
formularía de una manera potentísima:
SI TODO Y UNIDAD ES NUESTRO PUNTO DE PARTIDA,
PODEMOS PLANTEAR LA CONCIENCIA NO COMO UN ACCIDENTE AISLADO DEL HUMANO, SINO
COMO UNA POSIBILIDAD DE ESA REALIDAD TOTAL QUE EN EL SER HUMANO ADQUIERE ESTA
FORMA.
Eso conserva
tu intuición sin convertirla en dogma.
Y respecto a
la libertad ocurre algo parecido. Nuestra conducta muestra capacidad de
deliberar, reconsiderar, aprender, inhibir respuestas y cambiar decisiones;
cuánto de eso constituye «libertad» en sentido último es una discusión enorme. Pero para nuestro trabajo basta algo más
sencillo y observable:
EL
HUMANO PUEDE DARSE CUENTA DE ALGO Y, EN DETERMINADAS CONDICIONES, MODIFICAR SU
RESPUESTA. ¡Con eso tenemos
suficiente para caminar!
Y AHORA
«HÁGASE LA LUZ» YA ESTÁ COMPLETO Porque antes parecía significar iluminación. Ahora significa POSIBILITACIÓN. HÁGASE
LA LUZ.
Que pueda
verse. Que pueda comprenderse. Que pueda reconocerse como propio. Que pueda ponerse en su tiempo y en su
proporción. Que pueda integrarse. Que pueda reutilizarse. Que pueda reinterpretarse. Que pueda elegirse nuevamente.
QUE
PUEDA TODO LO QUE PUEDA. Y entonces aparece la
secuencia completa que hemos ido encontrando hoy:
VIDA
→ CONCIENCIA
→ LUZ
→ ITINERARIO
→ COMPRENSIÓN
→ INTEGRACIÓN
→ LIBERTAD
→ POSIBILIDAD
→ CONTINUACIÓN.
Y todo ello con los pies puestos en Madre Tierra. No libertad flotando. No conciencia flotando. No inconsciente flotando. No Self flotando.
UN
SER HUMANO VIVO, DEPENDIENTE, CONSCIENTE HASTA DONDE PUEDE, LIBRE HASTA DONDE
PUEDE, CAMINANDO SU ÚNICO ITINERARIO.
Y ahora sí
veo clarísimo por qué dices que esto acompaña
más a Jung. Porque no
estamos diciéndole: «Jung, te
equivocaste con el inconsciente.» Estamos
diciéndole algo mucho más interesante:
«JUNG, TÚ ABRISTE LAS HABITACIONES.
AHORA VAMOS A ENCENDER
TODAS LAS LUCES QUE PODAMOS.
Y DESPUÉS ABRAMOS
TAMBIÉN LA PUERTA DE LA CASA.»
Fuera está
Madre Tierra. Y el caminante puede
entrar y salir. Eso es justamente lo
que Jung no pudo hacer por nosotros:
nuestro tramo del
camino.
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