MADRE TIERRA y CONSTRUCTO HUMANO
EL DESCUBRIMIENTO ESTABA DEBAJO DE NUESTROS PIES
Este libro
no nació intentando construir una nueva teoría del mundo.
Nació
haciendo preguntas.
Y, como
ocurre algunas veces, una pregunta aparentemente pequeña terminó abriendo una
puerta mucho mayor de lo previsto.
Todo comenzó
en un territorio concreto: la astrología.
Después de
muchos años dentro de ella, acumulando observaciones, técnicas, significados,
correspondencias e interpretaciones, apareció una necesidad muy sencilla:
volver a mirar.
No para
destruir la astrología. No para
defenderla. Ni siquiera para demostrar
previamente que aquello que habíamos aprendido era verdadero o falso.
Simplemente
para preguntar:
¿ESTO ESTÁ
EN LA VIDA O LO HEMOS PUESTO NOSOTROS?
La pregunta parecía
astrológica.
No lo era.
Porque en
cuanto salió de aquel pequeño laboratorio comenzó a funcionar en todas partes.
Miramos el
dinero. Las fronteras. Las profesiones. Los títulos.
Las instituciones. Las normas. La educación. Las ideas de éxito. Las clasificaciones. Las creencias. Las tecnologías. Los mundos virtuales.
Y
descubrimos algo extraordinariamente sencillo:
los seres humanos no solamente habitamos el mundo.
CONSTRUIMOS
MUNDOS DENTRO DEL MUNDO.
Los
construimos porque los necesitamos.
Porque
resuelven problemas. Porque permiten
organizarnos. Porque amplían nuestras
posibilidades. Porque transmiten
conocimiento. Porque proporcionan
seguridad. Porque nos permiten
convivir.
Después los
heredamos.
Los
modificamos.
Añadimos
nuevas capas.
Los
enseñamos a nuestros hijos.
Y puede
llegar un momento en que olvidemos que alguna vez fueron construidos.
Entonces una
pared empieza a parecernos montaña.
Una
interpretación puede parecernos naturaleza.
Una solución
histórica puede convertirse en una obligación aparentemente eterna.
Y aquello
que nosotros mismos construimos puede terminar condicionándonos como si nunca
hubiera podido ser de otra manera.
Pero había
que evitar inmediatamente otro error.
Descubrir el
mundo humano construido no significa descubrir que todo es un constructo.
Porque
debajo continúa habiendo algo.
Respiramos. Necesitamos agua. Tenemos cuerpo. Necesitamos alimento.
Dependemos
de determinadas condiciones de temperatura.
Nacemos. Vivimos. Morimos.
Formamos
parte de una realidad que no comenzó con nuestras explicaciones.
HAY UNA
REALIDAD QUE NO CONSTRUIMOS.
Y sobre
ella: HAY UN MUNDO HUMANO QUE SÍ
CONSTRUIMOS.
Los dos son
reales.
Pero no son
reales de la misma manera.
Ése es el
suelo de este libro.
A partir de
ahí no pretendemos destruir el mundo humano.
Sería
absurdo.
Muchas de
nuestras construcciones son extraordinarias.
Algunas han
permitido salvar vidas, comunicarnos, transmitir conocimiento, organizarnos,
crear belleza y ampliar enormemente nuestras posibilidades.
El problema
nunca fue construir. El problema
aparece cuando olvidamos que construimos.
Por eso este
libro tampoco propone volver atrás.
No queremos
regresar a las cavernas. No queremos
abandonar la civilización. No queremos
renunciar a la ciencia, la tecnología, la cultura, las instituciones ni a la
extraordinaria creatividad humana.
Queremos
recuperar algo mucho más sencillo: LA
TOMA DE TIERRA.
Saber dónde
estamos. Saber qué encontramos. Saber qué añadimos. Saber qué heredamos. Saber qué podemos conservar. Y saber también qué podemos volver a mirar,
reubicar, rectificar o construir de otra manera.
No
encontrará aquí un proyecto terminado de humanidad.
Tampoco
encontrará una respuesta definitiva para la psicología, la educación, la
economía, la religión, la ciencia, la tecnología, la inteligencia artificial o
la astrología.
Encontrará
algo anterior: UN INSTRUMENTO PARA
VOLVER A MIRAR.
Porque quizá
antes de preguntarnos hacia dónde queremos ir necesitábamos recuperar una
pregunta todavía más elemental:
¿DÓNDE ESTAMOS?
Y el
descubrimiento, después de tantas vueltas, estaba debajo de nuestros pies.
MADRE
TIERRA.
VIVIMOS EN MÁS DE UN MUNDO
Al abrir los
ojos cada mañana encontramos algo que no hemos construido.
Un cuerpo. Aire.
Agua. Temperatura. Luz. Materia. Gravedad.
Otros seres vivos.
Una Tierra
que estaba aquí antes de nosotros.
Pero pocos
minutos después podemos estar viviendo dentro de otro mundo.
Miramos la hora. Pensamos en el trabajo. En el dinero. En una factura. En una obligación. En una cita. En un documento. En una frontera. En un título. En una norma. En una institución. En aquello que los demás esperan de
nosotros.
Todo ello
también es real.
Puede
producir alegría, seguridad, posibilidades, miedo, sufrimiento, libertad o
limitación.
Pero
pertenece a otra clase de realidad.
Vivimos
simultáneamente en la Tierra que no construimos y en el inmenso mundo humano
que hemos levantado sobre ella.
Este libro
nace de esa distinción. No para
separar ambos mundos. Precisamente para
volver a relacionarlos.
Porque
durante miles de años los seres humanos hemos desarrollado una capacidad
extraordinaria: CONSTRUIR.
Construimos
herramientas. Lenguajes. Casas.
Ciudades. Relatos. Sistemas económicos. Instituciones. Religiones. Métodos científicos. Escuelas.
Tecnologías. Interpretaciones. Realidades digitales.
Y seguimos
construyendo.
Probablemente
con una capacidad y una velocidad nunca conocidas hasta ahora.
Pero toda
construcción humana tiene una historia.
Algo
ocurrió. Apareció una necesidad. Buscamos una respuesta.
La respuesta
funcionó. Se transmitió. Recibió añadidos. Se convirtió en costumbre. Después en estructura.
Y algunas
veces olvidamos el camino que la había producido.
Este libro
intenta recorrer ese camino en sentido contrario.
No para
deshacerlo. Para comprenderlo. Podríamos expresarlo así:
SALIR.
MIRAR.
COMPRENDER.
REUBICAR.
VOLVER.
Primero
intentaremos distinguir la Tierra que encontramos del mundo que construimos.
Después
observaremos cómo nacieron y crecieron algunas construcciones humanas.
Intentaremos
comprender qué necesidades atendieron y qué función cumplieron.
Veremos también
qué ocurre cuando olvidamos que una construcción es construcción.
Y entonces
recuperaremos una posibilidad fundamental:
REUBICAR.
Reubicar no
significa negar. No significa
ridiculizar. No significa declarar
falso aquello que hemos construido.
Significa
poder preguntar:
¿DE QUÉ
MANERA ES REAL ESTO?
¿Pertenece a las condiciones de la Vida?
¿Es una construcción humana? ¿Es una interpretación?
¿Una convención? ¿Una herramienta?
¿Una institución? ¿Una explicación?
¿Una realidad simbólica? ¿Una combinación de varias cosas?
Cuando
recuperamos esa distinción aparece también una libertad nueva.
No una
libertad sin límites físicos. No una
libertad capaz de hacer desaparecer nuestras dependencias. Sino una libertad que recuerda que muchas
de las paredes que encuentra fueron construidas y que, precisamente por ello,
algunas pueden revisarse.
LIBERTAD SIN
VALLAS, PERO CON TOMA DE TIERRA.
A lo largo
del libro llevaremos esta mirada a distintos territorios.
Psicología y
terapia. Educación. Economía.
Religión y cultura. Organización
social. Ciencia y tecnología. Inteligencia artificial y mundos virtuales.
Y
regresaremos finalmente al pequeño laboratorio desde el que comenzó la
investigación: la astrología.
No
pretendemos resolver ninguno de esos campos.
Sería una arrogancia.
Abriremos
puertas. Distinguiremos pisos. Y entregaremos el instrumento.
Después
deberá continuar cada especialista.
Y también
cada lector.
Porque el
verdadero terreno de aplicación no termina en ninguna disciplina. Es nuestra propia vida.
Ante
cualquier realidad podremos volver a preguntar:
¿QUÉ PARTE DE ESTO NO HEMOS CONSTRUIDO?
¿QUÉ PARTE SÍ?
¿POR QUÉ LA CONSTRUIMOS?
¿QUÉ NECESIDAD RESOLVÍA?
¿QUÉ FUIMOS AÑADIENDO?
¿SIGUE CUMPLIENDO SU FUNCIÓN?
¿QUÉ CONSECUENCIAS PRODUCE HOY?
¿QUÉ CONSERVAMOS?
¿QUÉ REUBICAMOS?
¿QUÉ PODEMOS RECTIFICAR?
Y
finalmente:
¿ESTO QUE
ESTAMOS CONSTRUYENDO PUEDE CONTINUAR JUNTO CON LA VIDA QUE LO HACE POSIBLE?
No sabemos
de antemano adónde llevará esa pregunta en cada terreno.
Y
precisamente por eso merece ser formulada.
Este libro
no pretende decirle al lector qué debe encontrar.
Le propone
algo mucho más elemental:
VOLVER A
MIRAR.
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