LIBROS de BARBARIN I II III

domingo, 11 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y JUNG . El itinerario empieza Una vida concreta comienza a recorrer un mundo concreto.


 MADRE TIERRA y JUNG

. El itinerario empieza     Una vida concreta comienza a recorrer un mundo concreto.

Tenemos VIDA.     Tenemos MADRE TIERRA.    Tenemos un MODELO HUMANO con capacidades y posibilidades.     Tenemos una arquitectura cuyas habitaciones irán adquiriendo contenido.    Y ahora sucede lo verdaderamente irrepetible:     EMPIEZA EL ITINERARIO.

Hasta aquí podíamos hablar del ser humano.    A partir de aquí tendremos que empezar a hablar de:     ESTE SER HUMANO.

Porque el modelo puede ser compartido.     La vida puede tener necesidades comunes.    Las capacidades pueden pertenecer a nuestra condición humana.   Pero nadie recorrerá exactamente el mismo camino.       EL ITINERARIO ES PARTICULAR.


NO LLEGO A UN MUNDO VACÍO                    Cuando comienza mi vida, el mundo ya está funcionando.     Hay una Tierra que no me esperaba para existir.     Pero también hay un inmenso mundo humano construido que tampoco me ha preguntado si estoy de acuerdo con él.    Ya existe un idioma.    Una familia.     Una época.

Una determinada organización social.   Costumbres.   Creencias.   Normas.    Valores.   Objetos.   Horarios.   Historias.   Miedos.   Esperanzas.   Conflictos.   Conocimientos.   Errores.   Instituciones.  Tecnologías.   Símbolos.

Maneras de entender lo bueno y lo malo.    Formas de explicar qué significa triunfar, fracasar, comportarse correctamente, ser hombre, ser mujer, pertenecer, destacar, obedecer, amar, trabajar, morir...      LLEGO A UN MUNDO QUE YA ESTÁ INTERPRETADO POR OTROS.

Y yo todavía no tengo posibilidades para revisar esas interpretaciones.     Éste es un punto enorme.


MI BIOGRAFÍA EMPIEZA RODEADA DE BIOGRAFÍAS

Mi itinerario es mío.     Pero no comienza solo.     Antes incluso de que yo pueda contar mi historia, estoy dentro de historias que ya estaban ocurriendo.    Mi madre tiene la suya.   Mi padre tiene la suya.   Mi familia tiene historia.    Mi localidad tiene historia.    Mi cultura tiene historia.   Mi época tiene historia.      Las personas que me rodean no llegan limpias de itinerario para relacionarse conmigo.

ME RECIBEN DESDE EL SUYO.        Sus alegrías.   Sus conocimientos.   Sus temores.  Sus expectativas.   Sus heridas.  Sus costumbres.   Sus creencias.   Sus posibilidades.   Sus limitaciones.   Y por eso aquella frase que nos apareció antes adquiere aquí todo su significado:

MI BIOGRAFÍA ESTÁ RODEADA DE BIOGRAFÍAS.    No para buscar culpables.    Para comprender cómo comienza realmente una vida humana.


EL ITINERARIO EMPIEZA ANTES DE QUE PUEDA EXPLICÁRMELO

Ésta será una de las claves para nuestra lectura de Jung.      Vivir empieza antes que explicar.   Percibir empieza antes que teorizar.     Relacionarse empieza antes que disponer de un relato autobiográfico organizado.     El desarrollo va haciendo disponibles capacidades progresivamente.

Por eso, durante una parte fundamental del itinerario, ocurren cosas que el niño todavía no puede comprender como las comprenderá muchos años después.      No significa que sepamos exactamente qué quedó registrado de cada experiencia temprana.     Eso sería inventar.    Significa algo mucho más firme:

EL SER HUMANO YA ESTÁ VIVIENDO MIENTRAS TODAVÍA ESTÁ DESARROLLANDO LAS HERRAMIENTAS CON LAS QUE ALGÚN DÍA PODRÁ COMPRENDER SU VIDA.

Ahí empieza a resultar mucho menos extraño que existan aspectos de nosotros mismos cuya procedencia no podamos explicar inmediatamente.         No necesitamos fabricar un fantasma.       TENEMOS UN ITINERARIO.


PRIMERO RECIBO; MUCHO DESPUÉS PODRÉ REVISAR

Imaginemos algo elemental.     El niño escucha:     «ESO ESTÁ MAL.»

Para un adulto son tres palabras.     Para el niño pueden intervenir muchas cosas:    quién las dice, tono, momento, repetición, vínculo, dependencia, contexto, edad, consecuencias...     Y sobre todo:

¿QUÉ POSIBILIDADES TENÍA ENTONCES PARA VALORAR POR SÍ MISMO AQUEL “ESTÁ MAL”?          Quizá ninguna comparable a las actuales.         No reúne a la familia y dice:            «He analizado vuestro sistema moral y considero que esta prohibición es una construcción cultural históricamente contingente.»

Recibe.    Interpreta hasta donde puede.    Responde.     Continúa.      Y aquello puede ir formando parte de su manera de estar en el mundo.

Muchos años después quizá diga:      «YO SIEMPRE HE SIDO ASÍ.»      Y Madre Tierra podrá preguntarle:      ¿SIEMPRE?       Vamos a caminar hacia atrás.


AQUÍ NACE NUESTRA ARQUEOLOGÍA

No buscamos cuarenta mil años de entrada.    Empezamos por esta vida.

¿Cuándo aparece esto que hoy considero mío?

¿Dónde estaba yo?       ¿Qué edad tenía?        ¿Qué podía comprender?

¿Quién estaba conmigo?        ¿Qué ocurría alrededor?          ¿Qué explicación recibí?

¿Qué interpretación pude hacer?        ¿Qué hice entonces?         ¿Para qué pudo servirme?

¿Se repitió?        ¿Sigue funcionando hoy?

Y una pregunta especialmente importante:     ¿LO ELEGÍ O LO INCORPORÉ ANTES DE PODER ELEGIRLO CONSCIENTEMENTE?

No estamos afirmando que podamos reconstruir perfectamente el pasado.     Muchas veces no podremos.      Entonces nuestra respuesta deberá ser limpia:      NO LO SÉ.

No lo sabemos no significa:     «debe de proceder de una profundidad ancestral misteriosa».

Significa:     NO LO SABEMOS.      Y seguimos investigando.


EL MISMO HECHO NO ES EL MISMO ITINERARIO

Aquí debemos evitar otra simplificación.      Dos niños pueden presenciar un mismo acontecimiento.      Eso no significa que hayan vivido psicológicamente lo mismo.     Tienen posiciones diferentes.    Edades diferentes.    Relaciones diferentes con las personas implicadas.    Experiencias anteriores diferentes.     Temperamentos y sensibilidades diferentes.    Posibilidades diferentes para interpretar lo sucedido.     Y además lo que ocurre después también cambia el significado de lo anterior.

Por eso no basta:       «¿QUÉ OCURRIÓ?»          Necesitamos añadir:      «¿DÓNDE ESTABAS TÚ CUANDO OCURRIÓ?»          Ésta puede ser una de las grandes preguntas de todo el libro.


¿DÓNDE ESTABA YO?       No sólo físicamente.     ¿DÓNDE ESTABA YO EN MI DESARROLLO?

Eso devuelve proporción.       Porque muchas veces el adulto contempla una respuesta infantil y pregunta:     «¿Cómo pude hacer aquello?»        Pero está formulando la pregunta con las capacidades de hoy.     La pregunta correcta puede ser:      ¿QUÉ PODÍA HACER AQUEL QUE YO ERA ENTONCES?

Quizá aquella respuesta no fue perfecta.   Quizá hoy resulte inútil.    Quizá incluso produzca problemas.     Pero antes de condenarla:     COMPRENDÁMOSLA.

Tal vez fue la solución disponible para aquel caminante en aquel tramo del camino.    Y aquí el itinerario empieza a resultar profundamente liberador.    No porque convierta todo lo ocurrido en bueno.    No porque elimine responsabilidades.    Sino porque sustituye:      «YO SOY ESTO»     por:      «ESTO SE ENCUENTRA EN MI ITINERARIO.»        Menuda diferencia.


EL ITINERARIO NO ES UNA SENTENCIA

Precisamente porque ha ocurrido, no puede desocurrir.      No podemos volver a tener cinco años con la conciencia actual.      No podemos sustituir nuestra infancia por otra.     No podemos recorrer nuevamente el mismo camino.

EL ITINERARIO ES IRREVERSIBLE.     Pero eso no significa que sea una condena.    Porque el caminante continúa.         Y ahora puede aparecer algo que antes no estaba disponible de la misma manera:     CONCIENCIA ACTUAL.

Puedo mirar aquello desde otro momento.      Añadir información.      Comprender circunstancias.     Reconocer mis limitaciones de entonces.      Reconocer también las limitaciones de quienes estaban conmigo.      Separar lo mío de lo recibido.       Descubrir una función antigua.       Reconsiderar una interpretación.       Y decidir, hasta donde pueda, qué hago ahora con aquello.

No modifico el hecho.     MODIFICO LAS POSIBILIDADES QUE TENGO FRENTE A ÉL.


AQUÍ JUNG EMPIEZA A ACERCARSE

Todavía no hemos entrado formalmente en Jung.      Pero ya empezamos a reconocer el terreno donde aparecerán muchas de sus observaciones.     Persona.    Sombra.    Complejos.   Sueños.    Símbolos.      Material inconsciente.      Formas de adaptación.     Partes reconocidas y no reconocidas de uno mismo.      Todo eso empieza a adquirir una pregunta anterior:     ¿CUÁL ES SU ITINERARIO?      

Cuando Jung diga:      COMPLEJO, preguntaremos:     ¿cómo pudo ir organizándose éste?

Cuando diga:     SOMBRA, preguntaremos:    ¿qué terminó allí y desde qué criterio?

Cuando diga:    PERSONA, preguntaremos:   ¿qué mundo encontró esta persona para necesitar presentarse así?

Cuando diga:    INCONSCIENTE PERSONAL, responderemos:   PERFECTO. AHORA HABLEMOS DE ESTA VIDA.

Esto encaja con algo que ya estaba apareciendo en tus notas: el inconsciente deja de ser una explicación final y vuelve a ponerse en movimiento cuando preguntamos qué está ocurriendo en este ser humano, en este momento de su itinerario.


Y EL ITINERARIO NO ES SÓLO LO MALO      Esto es importantísimo.

Si utilizamos la biografía únicamente para buscar traumas, errores, represiones y problemas, volveremos a fabricar un sótano.

EL ITINERARIO ENTERO CUENTA.          También hubo descubrimientos.   Afectos.   Personas.   Juegos.   Curiosidad.   Aprendizajes.    Paisajes.   Música.   Libros.   Amistades.   Momentos de seguridad.     Imaginación.    Capacidades descubiertas.    Decisiones acertadas.   Errores fecundos.    Casualidades.   Belleza.   Creaciones.   Puertas que se abrieron.

NO INVESTIGAMOS SOLAMENTE QUÉ ME HIZO DAÑO.       Investigamos:      ¿CÓMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ?

Y entonces el inconsciente puede dejar de parecernos exclusivamente un almacén de problemas.      Puede contener también posibilidades no suficientemente utilizadas, relaciones todavía no vistas, capacidades, intuiciones, materiales creativos y caminos pendientes.

Ahí Jung vuelve a hacerse enorme.     Porque él ya amplió el inconsciente mucho más allá de un simple depósito de lo reprimido.     Y nosotros podremos continuar desde allí.


EL CAMINANTE APARECE

Ahora ya no tenemos solamente un modelo humano.    Tenemos:   CARLOS.   MARÍA.   ANA.   PEDRO.          Cada uno llegó en un momento.        A unas personas.   A una familia.   A una sociedad.  A una época.   A un mundo construido.

Con unas posibilidades determinadas en cada etapa.   Y comenzó a caminar.   Recibió.   Percibió.  Interpretó.  Respondió.  Aprendió.  Se protegió.  Se vinculó.  Se equivocó.  Acertó.     Incorporó.   Olvidó.   Recordó.   Construyó.  

Y siguió.    Hasta llegar aquí.   Por eso quizá una de las primeras cosas que podríamos decirle a quien viene buscando comprenderse sería:      NO VAMOS A EMPEZAR PREGUNTANDO QUÉ TIENES MAL.     Vamos a preguntar:    ¿POR DÓNDE HAS CAMINADO?

Porque antes de diagnosticar la habitación,    queremos conocer al habitante.     Antes de temer lo que está oscuro,      queremos reconstruir hasta donde podamos cómo llegó allí.

Y antes de decidir qué debemos quitar,    queremos saber para qué estuvo sirviendo.   Entonces el pasado deja de ser una condena.     Se convierte en territorio recorrido.    Y aparece nuestra primera gran libertad:      ESE ITINERARIO ES EL MÍO.

No puedo cambiar el camino ya recorrido.   Pero puedo conocerlo.   Puedo iluminarlo.   Puedo comprenderlo.   Puedo recuperar partes de mí que quedaron allí.    Y, sobre todo,

EL CAMINO NO TERMINA DONDE EMPIEZA MI EXPLICACIÓN.   Sigo vivo.   Por tanto,    SIGUE EL ITINERARIO.

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