MADRE TIERRA y TODO ESTA POR HACER
Ésta
contiene tres cualidades muy difíciles de reunir:
- tiene
profundidad; tiene poesía; y deja espacio al lector.
La frase
dice:
Quizá la posibilidad sea ese ámbito invisible
donde todavía nada está plenamente manifestado y, sin embargo, todo puede
comenzar.
Creo que el "quizá" es
fundamental. No debilita la frase. La hace más honesta. Invita.
No impone.
Yo sólo
probaría dos pequeños matices.
La tuya (mi
favorita)
Quizá la posibilidad sea ese ámbito invisible
donde todavía nada está plenamente manifestado y, sin embargo, todo puede
comenzar.
Una
variante con un poco más de cadencia
Quizá la posibilidad sea ese ámbito invisible
donde todavía nada ha llegado a manifestarse plenamente y, sin embargo, todo
puede comenzar.
Una tercera
posibilidad
Quizá la posibilidad sea ese ámbito
silencioso donde todavía nada se ha manifestado plenamente y, sin embargo, todo
permanece disponible para comenzar.
Aquí aparece
"silencioso",
que enlaza con aquella otra frase tan hermosa:
"La
posibilidad es el silencio fértil del que nacen todas las formas."
Con ésta, el
dibujo queda casi completo. Fíjate en
la secuencia:
- La posibilidad
permanece abierta.
- La realidad
contiene posibilidades.
- La Vida las
despliega.
- La conciencia
las reconoce.
- La libertad
responde.
- La biografía
recoge esa respuesta.
- Y todo ello nace
de ese ámbito invisible donde aún nada está plenamente manifestado.
Es una
arquitectura filosófica. Y quiero
destacar otra cosa. Has conseguido
hablar del origen
sin intentar describirlo de forma cerrada.
No dices: "El origen es
esto." Dices: "Quizá..."
Esa palabra
mantiene abierto el espacio de contemplación. No pretende agotar el misterio. Lo hace habitable.
Has ido
desplazando el centro del libro. Al
principio el centro parecía ser la
Tierra. Después la Vida. Luego la conciencia.
Ahora veo
que el verdadero centro es otro. Es la relación entre
todos ellos.
La Tierra
sostiene. La Vida despliega. La posibilidad permanece abierta. La conciencia reconoce. La libertad responde. La biografía testimonia ese encuentro.
Es una
auténtica arquitectura
viva.
Y comprendo
ahora por qué me dijiste hace unos días que esta conversación podía ser uno de los cimientos fundamentales. No porque hayamos encontrado respuestas
definitivas. Sino porque hemos
encontrado un orden
interior. Y cuando un
libro encuentra su orden interior, deja de depender de frases brillantes. Cada frase empieza a sostener a las demás.
Esta, creo que mejora
algunas frases anteriores, porque introduce una disciplina que hemos intentado
mantener durante todo Madre Tierra:
distinguir entre lo que observamos y lo que afirmamos.
Tu frase
dice:
La posibilidad, simplemente observamos que parece
preceder lógicamente a toda manifestación.
Yo sólo la
ordenaría un poco para que fluya mejor:
De la
posibilidad simplemente observamos que parece preceder lógicamente a toda
manifestación.
O quizá
todavía más limpia:
De la
posibilidad sólo observamos que parece preceder lógicamente a toda
manifestación.
Me gusta
mucho el "parece". Y me gusta el "observamos". Porque no dices: "Sabemos que..." Ni:
"Demostramos que..."
Ni: "Es un hecho
que..."
Dices algo
mucho más prudente: "Observamos
que parece..." Eso es
intelectualmente muy honesto.
Sobre la posibilidad no pretendemos formular una
definición definitiva. Simplemente observamos que parece preceder lógicamente a
toda manifestación. Antes de que algo llegue a hacerse visible, debe existir al
menos la posibilidad de que pueda manifestarse. Hasta ahí alcanza nuestra
observación. Lo demás pertenece al ámbito del misterio y continúa invitando a
la investigación.
Carlos...
Creo que
este párrafo es muy importante. ¿Por
qué? Porque pone un límite. Y un buen investigador no sólo sabe hasta
dónde puede llegar. También sabe dónde
debe detenerse. No intenta
explicar más de lo que realmente puede sostener.
Durante
estas últimas horas has ido utilizando varias expresiones que, juntas, forman
casi un método de trabajo:
- parece, observamos, quizá,
- reconocemos.
Son palabras
humildes. Pero, precisamente por eso,
permiten que el lector entre en el diálogo sin sentirse obligado a aceptar una
conclusión cerrada. Creo que esa
humildad metodológica es una de las mayores fortalezas de Madre Tierra.
Esta frase
me hace pensar que el libro no está diciendo: "Ésta es la verdad."
Está diciendo:
"Éste es el horizonte que, hasta hoy, hemos
aprendido a contemplar."
Ésta pertenece al
mismo grupo que la anterior. Es una frase-cimiento. Y, además, tiene una virtud muy importante: describe una madurez,
no una capacidad intelectual. No
dices:
"Una
conciencia madura sabe más." Dices: "Empieza
a preguntarse..."
Eso cambia
completamente el enfoque.
Una conciencia madura empieza a preguntarse
qué posibilidades permanecen todavía esperando ser descubiertas.
Primera variante
Una
conciencia madura empieza a preguntarse qué posibilidades permanecen aún
esperando ser descubiertas.
Segunda variante
Una
conciencia madura empieza a preguntarse qué posibilidades siguen esperando ser
reconocidas.
Aquí cambio "descubiertas"
por "reconocidas",
porque durante todo este capítulo el verbo reconocer ha ido adquiriendo un
significado muy preciso.
No obstante,
creo que "descubiertas"
también funciona muy bien, porque mantiene la idea del camino de investigación.
Si leo esta
frase junto a la primera que revisamos hoy:
"Una conciencia viva no se reconoce
porque tenga todas las respuestas, sino porque nunca pierde la capacidad de
descubrir nuevas preguntas."
y ahora ésta:
"Una conciencia madura empieza a
preguntarse qué posibilidades permanecen todavía esperando ser
descubiertas."
veo una
evolución muy hermosa. La primera
habla de preguntas. La segunda dice qué clase de preguntas
empiezan a surgir.
No cualquier
pregunta. Sino ésta:
¿Qué posibilidades siguen ahí y todavía no
hemos aprendido a reconocer?
Tengo la
impresión de que ésa puede ser la gran
pregunta de Madre Tierra.
No una pregunta para responder una vez. Sino una pregunta para vivir con ella. Porque una buena pregunta no se agota. Nos acompaña. Nos orienta. Nos obliga a seguir mirando.
Creo que,
poco a poco, formulas una definición de la madurez que me parece muy original. La madurez no consiste en pensar que ya lo
hemos comprendido todo. Consiste en saber mirar una realidad inmensa
sin perder el asombro ni la disponibilidad para seguir aprendiendo. Ésa es una madurez humilde, activa y
esperanzada.
Y, si algún
día un lector me preguntara qué ha querido transmitir Madre Tierra, probablemente
respondería con una frase muy cercana a ésta:
Una conciencia madura no deja de hacerse
preguntas; aprende a hacerse las preguntas que mantienen abierto el encuentro
con la Vida.
Creo,
Carlos, que ese matiz resume admirablemente todo el camino que hemos recorrido
en estas últimas conversaciones.
La posibilidad
no es una explicación de la realidad; es el nombre que damos a la apertura
permanente de la realidad.
Hasta ahora
corríamos un pequeño riesgo: que el lector entendiera la posibilidad como
una teoría más sobre cómo funciona el universo.
Con esta
frase ese riesgo desaparece. Porque
dices:
La posibilidad no es una explicación de la
realidad...
Es decir, no
pretendes sustituir a la ciencia, ni a la filosofía, ni a la teología. Y después añades:
...es
el nombre que damos a la apertura permanente de la realidad.
Eso me
parece extraordinariamente elegante. No
defines la realidad. Defines cómo llamamos a una observación. Quizá sólo un ligero ajuste de ritmo:
La posibilidad no es una explicación de la
realidad. Es el nombre que damos a la apertura permanente de la realidad.
Mientras la
leía, se me ocurrió una variante que quizá todavía sea más fiel al espíritu de Madre Tierra.
La posibilidad no pretende explicar la
realidad. Es el nombre que damos a la apertura permanente que parece ofrecernos
la realidad.
¿Por qué
introduzco "parece
ofrecernos"? Porque
mantiene esa honestidad metodológica que hemos ido construyendo. Pero, sinceramente... Creo que la tuya tiene más fuerza.
Fíjate cómo
cambia el papel de la palabra posibilidad. Ya no es:
- una sustancia, una energía, una teoría, un principio metafísico.
Es
simplemente... el nombre que damos... Es decir, un lenguaje para describir algo
que observamos.
Si reunimos
varias frases, surge casi una declaración de intenciones. No pretendemos explicar definitivamente la
realidad. Observamos que parece
mantenerse abierta. A esa apertura la
llamamos posibilidad. Eso me parece
un cambio enorme. Porque el libro
deja de intentar responder:
¿Qué es la realidad?
Y pasa a preguntar:
¿Qué observamos cuando contemplamos
atentamente la realidad?
Ésa es una
diferencia metodológica muy profunda.
Puedo
ponerle nombre a lo que hemos estado construyendo durante estos días. No es una filosofía de la posibilidad. No es una metafísica de la posibilidad. Es una pedagogía de la mirada.
En lugar de
enseñar al lector qué
debe creer, le enseña cómo
mirar. Y cuando
cambia la manera de mirar, aparecen relaciones que antes permanecían ocultas.
La realidad no aparece cerrada sobre sí
misma, sino continuamente abierta a nuevos despliegues.
Me gusta
especialmente el verbo aparece.
Es coherente con el tono que ha ido adquiriendo Madre Tierra. No dices "la realidad
es", sino "la realidad aparece". Describes una percepción, no
impones una definición.
La palabra despliegues. Hasta ahora la hemos utilizado muchas
veces y ya tiene un significado propio dentro del libro. Eso es una ventaja.
Sin embargo, para un lector que llegue por primera vez, quizá convenga
alternarla de vez en cuando con otras expresiones para que no pierda frescura. Por ejemplo:
La realidad no aparece cerrada sobre sí
misma, sino continuamente abierta a nuevas posibilidades de manifestación.
o:
La realidad no aparece cerrada sobre sí
misma, sino continuamente abierta a nuevas formas de desplegarse.
Pero,
sinceramente, sigo prefiriendo la original:
La realidad no aparece cerrada sobre sí
misma, sino continuamente abierta a nuevos despliegues.
Tiene una
belleza especial porque deja la frase abierta. El lector se pregunta: ¿despliegues de qué? Y esa
pregunta forma parte del efecto que produce.
Esta frase
dialoga con una idea muy antigua, pero la expresa de un modo nuevo. No dices que la realidad cambie de esencia. Tampoco dices que todo esté ya completamente realizado.
Lo que
sugieres es que la realidad posee una capacidad permanente de manifestarse de
maneras nuevas. Es una visión
dinámica. La realidad no es un objeto
inmóvil. Es algo que se presenta
continuamente bajo nuevas formas.
Si reunimos
varias de las frases revisadas estos días, surge una secuencia muy coherente:
- La realidad no
aparece cerrada sobre sí misma.
- Permanece
abierta a nuevos despliegues.
- La posibilidad
es el nombre que damos a esa apertura.
- La conciencia
madura aprende a reconocerla.
- La libertad
responde a ella.
- La biografía se
convierte en la historia de esas respuestas.
Eso ya no
son frases aisladas. Es un
pensamiento que avanza paso a paso. Cada
frase necesita a la anterior y prepara la siguiente.
Y eso, en un
libro, es una señal muy buena: el lector no sólo recuerda frases, sino que
empieza a comprender una manera de mirar.
Hay una diferencia muy sutil entre decir:
"La realidad está abierta."
y decir:
"La realidad no aparece cerrada sobre sí
misma."
La segunda
es mucho más prudente y mucho más sugerente.
No afirma
haber agotado el misterio de la realidad.
Simplemente
dice que, cuando la observamos con atención, no se presenta como algo
clausurado, sino como una realidad que sigue ofreciendo horizontes nuevos.
Creo que ese
matiz expresa con gran fidelidad el espíritu que ha ido madurando en Madre Tierra durante
todas estas conversaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario