MADRE TIERRA y CONSTRUCTO HUMANO
El juego del teléfono
Observación
→ interpretación → transmisión → modificación → sedimentación → olvido del
origen.
Quizá pocas
imágenes permitan comprender tan fácilmente lo que puede ocurrir con una
construcción humana como aquel sencillo juego infantil.
Una persona
recibe una frase y la transmite a la siguiente. La segunda escucha. Comprende desde sí misma. Repite.
La tercera hace lo mismo. Y
después de recorrer muchas personas, aquello que llega al final puede ser
sorprendentemente diferente de lo que salió al principio. Nadie tuvo necesariamente intención de
falsear nada.
SIMPLEMENTE
HUBO TRANSMISIÓN HUMANA.
Ahora
imaginemos que, en lugar de veinte personas durante diez minutos, el recorrido
dura cien, quinientos o dos mil años.
Generaciones enteras escuchando.
Interpretando. Aplicando. Corrigiendo. Traduciendo. Seleccionando. Olvidando.
Añadiendo. Entonces ya no
tenemos solamente un juego del teléfono. Tenemos una parte considerable de
la construcción de
nuestro mundo humano.
Primero ocurre algo Éste es el punto que nunca deberíamos
perder. Antes de la explicación hubo
algo que explicar. Alguien observó un
fenómeno. Experimentó una situación. Tuvo una necesidad. Encontró una regularidad. Descubrió una solución. Sintió algo.
Contempló el cielo. Observó una
enfermedad. Vivió un conflicto. Probó una manera de cultivar. Tuvo una experiencia interior. ALGO OCURRIÓ.
Ésa es
nuestra primera capa: OBSERVACIÓN
Pero el
humano no se limita a observar. Intenta
comprender. Y ahí comienza
inmediatamente la segunda capa.
De la observación a la interpretación Dos personas pueden observar el mismo
acontecimiento y no explicarlo de la misma manera. Porque interpretar significa relacionar lo
observado con lo que ya sabemos, creemos, tememos, esperamos o podemos
imaginar.
Por tanto:
OBSERVACIÓN ≠ INTERPRETACIÓN.
Pueden estar
íntimamente relacionadas. Pero no son
lo mismo. Ésta es una distinción
fundamental para todo nuestro recorrido.
Llueve. Eso ocurre. ¿Por qué llueve? Aquí comienza la explicación.
Un planeta
aparece en determinada posición astronómica.
Eso puede calcularse. ¿Qué
significa esa posición para una vida humana?
Aquí comienza otra capa interpretativa. Una persona experimenta determinados
síntomas. Los síntomas existen. Cómo los clasificamos, qué modelo
utilizamos para explicarlos y qué significado adquieren para la persona
introduce nuevas capas. Una y otra
vez encontraremos la misma necesidad:
SEPARAR
LO QUE OCURRE DE LO QUE DECIMOS ACERCA DE LO QUE OCURRE.
No para
despreciar la interpretación. Sin
interpretación apenas podríamos comprender nada. Sino para saber en qué piso estamos.
Después necesitamos contarlo La
experiencia de una persona puede desaparecer con ella. Pero cuando la transmite comienza otra
aventura. La explica. La dibuja.
La escribe. La convierte en
relato. En fórmula. En regla. En símbolo.
En consejo. En procedimiento. Entonces aquello observado puede
sobrevivir al observador.
TRANSMISIÓN Ésta es una de las grandes capacidades humanas. Gracias a ella no necesitamos comenzar desde
cero. Pero transmitir implica
inevitablemente seleccionar. No podemos
transmitir una experiencia completa. Elegimos
palabras. Ordenamos acontecimientos. Destacamos unas cosas. Omitimos otras. Traducimos lo vivido a algún sistema capaz
de comunicarlo.
Por tanto,
incluso cuando queremos ser absolutamente fieles, la transmisión ya introduce una nueva
capa. El siguiente no recibe el origen
Recibe una
transmisión del origen. Y esto cambia
mucho las cosas. La segunda persona no
estuvo necesariamente allí. No vio lo
que vio la primera. Recibe palabras,
símbolos, dibujos, instrucciones o relatos.
Y desde ellos intenta reconstruir un significado. Después puede comprobarlo en su propia
experiencia. Quizá encuentre algo
semejante. Quizá no. Quizá descubra una excepción. Quizá añada una precisión. Quizá interprete de manera distinta una
parte. Y vuelve a transmitirlo. Entonces aparece: MODIFICACIÓN
No
necesariamente como error. Muchas
modificaciones pueden ser mejoras extraordinarias. La ciencia avanza precisamente porque las explicaciones
pueden ser examinadas, contrastadas, corregidas y sustituidas. Las técnicas mejoran porque alguien
encuentra una manera más eficaz. Las
lenguas cambian porque quienes las hablan las transforman. Las culturas incorporan experiencias nuevas.
MODIFICAR
TAMBIÉN ES CONSTRUIR. El problema aparece
cuando la modificación se incorpora y las generaciones posteriores ya no saben
qué parte pertenecía a la primera observación y cuál fue añadida después.
Las capas empiezan a sedimentarse Una interpretación se coloca sobre
otra. Una regla sobre una experiencia. Una excepción sobre la regla. Una explicación sobre la excepción. Después una escuela. Después una tradición. Después una clasificación. Después una institución. Las capas se acumulan. Como sedimentos. Y llega un momento en que aquello que
vemos en la superficie puede encontrarse muy lejos del punto
inicial.
SEDIMENTACIÓN Ésta es una palabra importante. Porque nos permite comprender que una
construcción humana no tiene por qué haber sido diseñada tal como hoy la
encontramos. Puede haber crecido. Nadie
proyectó necesariamente el edificio completo.
Una generación levantó una habitación.
Otra añadió una planta. Otra
cerró una puerta. Otra abrió una
ventana. Otra construyó un pasillo
para resolver un problema que apareció siglos después.
Y finalmente heredamos un edificio inmenso. Preguntamos:
«¿Por qué tiene esta forma?» Y quizá nadie pueda responderlo completamente.
Entonces aparece la frase peligrosa «ESTO ES ASÍ.» Ya no: «Observamos esto.» Ni:
«Lo interpretamos de esta manera.»
Ni: «Durante siglos hemos ido
construyendo esta explicación.» Simplemente: «ES ASÍ.»
Aquí se ha
producido el último paso: OLVID O DEL ORIGEN
El
constructo ha perdido su biografía. Ya
no recordamos qué necesidad lo inició.
Qué observación había debajo. Quién
propuso determinada interpretación. Qué
se añadió posteriormente. Qué
pertenecía a unas circunstancias históricas concretas. Qué fue una hipótesis. Qué fue una solución provisional. Qué funcionó. Qué no funcionó. Qué se mantuvo simplemente porque ya estaba
allí.
El edificio
aparece ahora sin
constructores. Y
cuando una construcción aparece sin constructores, puede comenzar a parecernos
naturaleza.
La arqueología del constructo Aquí nace una herramienta
extraordinaria para este libro. Ante
una realidad humana consolidada podemos intentar realizar una especie de:
ARQUEOLOGÍA DEL CONSTRUCTO
No basta
preguntar: ¿Qué significa esto hoy? Preguntemos también: ¿CÓMO
LLEGÓ A SIGNIFICAR ESTO?
¿Dónde aparece la primera capa que podemos
documentar?
¿Qué problema intentaba resolver?
¿Qué interpretaciones se añadieron? ¿Qué transformaciones sufrió?
¿Qué circunstancias históricas modificaron su
función?
¿Qué partes son antiguas? ¿Cuáles aparecieron mucho después?
¿En qué momento una propuesta comenzó a
transmitirse como algo establecido?
Aquí
necesitaremos humildad. Porque muchas
veces no podremos
reconstruir completamente el recorrido. Madre Tierra no puede decirnos quién
inventó una costumbre hace tres mil años.
Para eso necesitaremos historia, arqueología, documentos, antropología y
las evidencias disponibles. Y habrá
ocasiones en que simplemente tendremos que reconocer: NO
LO SABEMOS.
Eso también
es saneamiento. La astrología vuelve a
ofrecernos un laboratorio
En una
tradición antigua resulta difícil reconstruir todas las capas. Pero con incorporaciones astrológicas
recientes podemos observar mejor el proceso.
Se descubre
un cuerpo astronómico. Aparecen
primeras propuestas interpretativas.
Se publican casos. Otros
astrólogos incorporan esas propuestas.
Añaden experiencias. Relacionan
significados. Aparecen libros y
escuelas. Con el tiempo puede llegar
una generación que aprenda directamente:
«Este cuerpo
significa esto.»
Y entonces
podemos detenernos. No necesariamente
para negar el significado. Sino para
recuperar su biografía:
¿QUIÉN LO PROPUSO? ¿A PARTIR DE QUÉ?
¿QUÉ SE OBSERVÓ DESPUÉS? ¿QUÉ SE FUE AÑADIENDO?
¿QUÉ PARTE ESTÁ CONTRASTADA Y QUÉ PARTE
CONTINÚA SIENDO INTERPRETACIÓN?
De pronto
podemos contemplar el
ladrillo mientras todavía se está colocando. Y eso cambia nuestra responsabilidad como
constructores.
No todo cambio es deformación También debemos protegernos de otra
simplificación.
El juego del
teléfono puede sugerir que toda transmisión empeora necesariamente el mensaje. No es así. Una generación posterior puede comprender
mejor algo que la anterior. Puede
disponer de instrumentos que antes no existían. Puede descubrir errores. Puede contrastar hipótesis. Puede recuperar información olvidada. Puede
simplificar una construcción innecesariamente complicada. La transmisión humana no es solamente
pérdida. También es:
APRENDIZAJE. CORRECCIÓN. ACUMULACIÓN DE CONOCIMIENTO. CREATIVIDAD.
Por eso no
buscamos regresar obsesivamente a un supuesto origen puro. El origen también podía estar equivocado. Lo que necesitamos recuperar es la trazabilidad.
Saber, hasta
donde sea posible: qué encontramos, qué interpretamos, qué añadimos y qué sabemos hoy.
Madre Tierra no necesita reconstruir toda la
llamada Y aquí aparece algo
especialmente potente. Quizá nunca
podamos saber exactamente qué dijo la primera persona del juego. Pero Madre Tierra puede formular una
pregunta desde fuera de toda aquella cadena:
SEA CUAL SEA VUESTRA HISTORIA, ¿ESTO QUE TENÉIS AHORA
CONTINÚA SIRVIENDO A LA VIDA?
Ésa es otra
clase de comprobación. No sustituye a
la investigación histórica. No
demuestra por sí sola que una teoría sea verdadera o falsa. Pero permite preguntar por la situación actual del constructo. Puede que su origen fuera magnífico. Puede que haya ayudado durante siglos. Puede que merezca nuestro agradecimiento. Y aun así podemos preguntar:
¿QUÉ
HACE HOY?
Porque
existe una posibilidad especialmente importante. Quizá el problema original haya
desaparecido... pero la solución
continúe funcionando. Quizá incluso
se haya convertido ella misma en fuente de nuevos problemas. Entonces habremos llegado a una de las
paradojas más extraordinarias del mundo humano construido: Cuando la solución permanece y la necesidad
desaparece
Construimos para resolver algo.
Lo resolvemos.
Pero podemos continuar
manteniendo durante generaciones la construcción que necesitábamos para
resolverlo.
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