LIBROS de BARBARIN I II III

sábado, 10 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y CONSTRUCTO HUMANO El mundo que sí construimos


 MADRE TIERRA y CONSTRUCTO HUMANO

El mundo que sí construimos

Lenguaje, dinero, propiedad, instituciones, profesiones, fronteras, calendarios, sistemas de pensamiento, símbolos...

Si en el apartado anterior hemos tocado aquello que no construimos, ahora podemos mirar en la dirección contraria.     Y quizá aquí empiece la sorpresa.        Porque sobre aquella Tierra que ya estaba funcionando, el ser humano ha levantado otro mundo.

No necesariamente falso.    No necesariamente equivocado.    Un mundo humano.    Creamos palabras para nombrar lo que encontrábamos.   Después utilizamos esas palabras para pensar.    Creamos números para contar.    Medidas para comparar.    Calendarios para ordenar el tiempo.   Mapas para representar el territorio.   Monedas para facilitar los intercambios.   Leyes para regular la convivencia.    Fronteras para delimitar territorios.   Instituciones para organizar comunidades.    Profesiones para distribuir actividades.    Escuelas para transmitir conocimientos.    Sistemas filosóficos para intentar comprender.     Religiones para relacionarnos con determinadas preguntas, experiencias y misterios.     Ciencias para estudiar sistemáticamente la realidad.     Símbolos para representar aquello que no siempre podía expresarse directamente.

Y así, generación tras generación, fuimos construyendo.     Una persona sola no construyó este mundo.    Ni una generación.     Ni una civilización.

Cada una recibió materiales anteriores, conservó unos, rechazó otros, añadió los suyos y volvió a entregarlos.    El resultado es extraordinario.    Cuando un ser humano nace hoy, no llega solamente a la Tierra.

Llega también a un mundo humano que ya estaba preparado para recibirlo.        Antes de que pueda decidir nada, encontrará un nombre.   Una lengua.   Una familia.   Un país.   Una fecha de nacimiento.   Un calendario.   Unas costumbres.   Una determinada organización social.   Unas maneras de comportarse.    Unas ideas acerca de lo que está bien y lo que está mal.

Encontrará cosas que son de alguien.    Encontrará dinero.   Encontrará horarios.   Encontrará escuelas.   Encontrará trabajos.   Encontrará documentos que acreditarán quién es dentro de determinadas instituciones.    Y poco a poco aprenderá a moverse dentro de todo ello.

Todo esto es real      Éste es un punto fundamental.     Que algo haya sido construido por los seres humanos no significa que sea mentira.    El dinero es una construcción humana, pero no disponer de él puede producir consecuencias muy reales.     Una frontera es una construcción humana, pero intentar atravesarla puede tener consecuencias reales.    Una ley ha sido creada por humanos, pero puede modificar completamente la vida de una persona.     Una profesión no crece en los árboles, pero puede organizar durante cuarenta años la existencia de alguien.      Una palabra es una creación humana, pero puede consolar, enamorar, herir, movilizar a millones de personas o iniciar una guerra.

Por tanto, no estamos separando:     REALIDAD / MENTIRA.      Estamos empezando a distinguir:     LO QUE ENCONTRAMOS   de    LO QUE CONSTRUIMOS SOBRE LO ENCONTRADO.

Ambas cosas pueden tener consecuencias reales.     Pero no son reales de la misma manera.    Y esta diferencia va a ser esencial para todo lo que sigue.

El humano construye sobre lo que encuentra          Encontramos ciclos naturales y construimos calendarios.      Encontramos territorio y construimos mapas, propiedades y fronteras.     Encontramos necesidad de intercambio y construimos sistemas económicos.      Encontramos convivencia y construimos leyes e instituciones.    Encontramos diferencias entre actividades y construimos profesiones.     Encontramos experiencias interiores y construimos lenguajes para explicarlas.

Observamos el cielo y construimos astronomía, cosmologías, calendarios y también sistemas simbólicos como la astrología.       Encontramos la muerte y construimos innumerables maneras de comprenderla, ritualizarla y situarla dentro de nuestra existencia.     Es decir:

EL HUMANO NO CONSTRUYE DESDE LA NADA.

Encuentra.    Observa.    Necesita.   Interpreta.   Responde.    Y construye.

Por eso sería demasiado sencillo despreciar el constructo humano.     Muchas de nuestras construcciones fueron respuestas a problemas reales.    Permitieron organizar enormes comunidades.    Transmitir conocimientos.   Conservar experiencias.    Coordinar actividades.    Proteger.    Intercambiar.   Investigar.   Crear.    Imaginar.    Y continuar.

El mundo humano construido contiene una parte extraordinaria de nuestra aventura como especie.      Pero ocurre algo más

Una vez construida una realidad humana, las generaciones siguientes pueden comenzar a vivir dentro de ella.    Un niño no inventa el dinero.    Lo encuentra funcionando.   No inventa el calendario.   

Le dicen qué día es.      No decide inicialmente qué significa ser estudiante.   Entra en una escuela donde esa realidad ya existe.    No inventa su lengua.   Aprende a pensar y comunicarse utilizando una que otros construyeron y transformaron durante siglos.     Éste es el punto decisivo:

NACEMOS EN LA TIERRA,
PERO TAMBIÉN NACEMOS DENTRO DE UN MUNDO HUMANO YA CONSTRUIDO.

Y aprendemos ambos casi simultáneamente.     Aprendemos que necesitamos beber.     Y aprendemos que el agua cuesta determinada cantidad.     Aprendemos que necesitamos alimento.    Y aprendemos que para conseguirlo normalmente necesitaremos dinero.    Aprendemos que existe territorio.     Y aprendemos que está dividido.    Aprendemos que somos humanos.     Y recibimos inmediatamente innumerables explicaciones acerca de qué significa serlo.

Poco a poco, ambos mundos pueden quedar tan unidos en nuestra experiencia cotidiana que dejamos de distinguir claramente dónde termina uno y comienza el otro.      La gran capacidad humana        Pero antes de señalar ningún problema conviene detenernos aquí.      Porque estamos ante algo formidable.

El ser humano es constructor de mundos.

Puede tomar una realidad existente y añadir sobre ella significado, organización, representación, memoria, reglas, belleza, relatos y posibilidades que antes no estaban allí.

Una piedra puede convertirse en herramienta.    Después en monumento.    Después en símbolo.    Después en patrimonio.    El objeto material continúa siendo piedra.    Pero alrededor de él hemos construido un universo humano de significado.

Y podemos hacer esto prácticamente con todo.    Ésa no parece ser nuestra desgracia.   Puede ser una de nuestras mayores capacidades.    El problema quizá comenzó en otro momento.   No cuando construimos.    Sino cuando, después de vivir durante generaciones dentro de aquello construido, dejamos de recordar que lo habíamos construido.

Entonces una costumbre puede empezar a parecernos naturaleza.    Una convención puede parecer inevitable.   Una interpretación puede confundirse con el hecho interpretado.

Una solución histórica puede continuar funcionando mucho después de desaparecer el problema para el que nació.     Y una pared levantada por nosotros puede terminar pareciéndonos una montaña que siempre estuvo allí.

Ahí empieza realmente nuestra investigación.    Porque si el mundo humano ha sido construido durante miles de años, tendremos que preguntarnos:    ¿Cómo consigue una construcción adquirir tanta consistencia que finalmente podemos vivir dentro de ella sin siquiera verla?

Eso nos lleva al siguiente paso:     3. Mundos dentro del Mundo     El ser humano no solamente construye.     Puede habitar aquello que construye.

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