JUNG
PASEANDO
Sincronicidad
Desde Madre Tierra
Eso permite
estudiar las coincidencias sin convertirlas en una nube misteriosa. Incluso
podemos empezar a localizarlas: qué elementos participaron, desde cuándo
estaban en la biografía, qué proximidad tenían en aquel momento y qué recorrido
llevó a que coincidieran.
LOS DISTINTOS TIPOS DE COINCIDENCIA
Ahora
podemos comprender mejor que existan coincidencias. Quizá incluso empiecen a resultar menos
extrañas. Porque hemos dejado de
imaginar a una persona relacionándose con un universo infinito de signos posibles.
Hemos
reducido el terreno. No
arbitrariamente. Lo ha reducido la
propia vida. SU BIOGRAFÍA.
Hasta donde
llegó. Con quienes se encontró. Lo que vio.
Lo que aprendió. Lo que
recordó. Lo que amó. Lo que temió. Lo que perdió. Lo que soñó. Lo que repitió. Lo que todavía lleva consigo. Ése es su terreno.
EL TERRENO
ESTÁ VALLADO
No en el
sentido de cerrado. En el sentido de delimitado. Yo no puedo recordar una infancia que no
tuve. No puedo reconocer personalmente
a alguien a quien jamás conocí. No
puedo tener una asociación biográfica con un lugar del que nunca tuve noticia. Mi mundo puede ampliarse mañana.
Pero hasta
hoy... MI BIOGRAFÍA LLEGÓ
HASTA DONDE LLEGÓ.
Esto reduce
enormemente el número de elementos verdaderamente significativos para mí.
Y DENTRO
DEL TERRENO NO TODO ESTÁ IGUAL DE CERCA
Ésta es la
siguiente pieza. Hay personas que
conocí una vez. Otras que estuvieron
conmigo durante décadas. Hay lugares
por los que pasé. Y lugares donde viví. Hay palabras que escuché una vez. Y palabras que llevo repitiendo toda la
vida.
Hay imágenes
ocasionales. Y otras que aparecen una
y otra vez. Por tanto, dentro de mi
propia biografía existen:
DISTANCIAS. PROXIMIDADES. INTENSIDADES.
REPETICIONES. TIEMPOS.
LOS
PARTICIPANTES TAMBIÉN SE MUEVEN
Supongamos
que en una coincidencia interviene otra persona. Esa persona también tiene su itinerario. No permanece inmóvil esperando aparecer en
mi vida. Vive. Decide.
Recuerda. Cambia. Se acerca.
Se aleja. Puede pasar años sin
ninguna relación conmigo. Y en
determinado momento nuestros itinerarios vuelven a aproximarse. Entonces una coincidencia puede ocurrir
cuando:
DOS
TRAYECTORIAS QUE VENÍAN DESARROLLÁNDOSE SE CRUZAN.
NO TODAS
LAS COINCIDENCIAS SON IGUALES
Ahora sí
podemos empezar a distinguir. Puede
existir una: COINCIDENCIA TEMPORAL. Dos acontecimientos ocurren
aproximadamente al mismo tiempo. Nada
más podemos afirmar inicialmente.
Puede
existir una: COINCIDENCIA
BIOGRÁFICA. Algo que ocurre ahora
conecta extraordinariamente con un elemento concreto de mi historia.
Puede
existir una: COINCIDENCIA
RELACIONAL. Dos personas cuyos
itinerarios tienen una historia común vuelven a encontrarse, pensarse, llamarse
o aparecer en un mismo momento.
Puede
existir una: COINCIDENCIA SIMBÓLICA.
Aparece una
imagen, palabra, objeto o situación que coincide con un símbolo que ya posee
significado dentro de mi propio alfabeto.
Puede
existir una: COINCIDENCIA DE
REPETICIÓN.
Algo que ya
ocurrió vuelve a presentarse bajo una forma semejante. Y precisamente porque existe una
experiencia anterior puedo reconocer: «ESTO SE PARECE A
AQUELLO.»
Puede
existir una: COINCIDENCIA DE
TRAYECTORIA. Dos procesos que
parecían independientes llegan a un mismo punto después de haber recorrido
caminos diferentes.
Y puede
existir una: COINCIDENCIA
SIGNIFICATIVA. Aquella en la que la
correspondencia adquiere una especial intensidad para quien la vive.
Aquí
entramos directamente en el terreno que interesó a Jung.
PUEDEN
SUPERPONERSE Ésta es una precaución importante.
No estamos
construyendo cajones rígidos. Una
misma coincidencia puede ser: temporal,
biográfica, relacional, simbólica
y significativa.
Precisamente
la acumulación de correspondencias puede aumentar enormemente su intensidad.
CUANTOS
MENOS ELEMENTOS REALES, MÁS NÍTIDA PUEDE RESULTAR UNA COINCIDENCIA Aquí
aparece tu observación.
Si mi
alfabeto biográfico verdaderamente importante no contiene millones de signos,
sino un conjunto relativamente reducido de elementos cargados de historia,
cuando uno de ellos reaparece en determinadas circunstancias... LO RECONOZCO. Hay menos ruido. Menos interferencia. La coincidencia puede resultar
extraordinariamente nítida. No porque
necesariamente haya ocurrido algo sobrenatural. Sino porque ha tocado precisamente uno de
los puntos de mayor densidad de mi biografía.
IMAGINEMOS
UN MAPA Colocamos en él: personas,
lugares, acontecimientos, sueños,
palabras, objetos, imágenes,
fechas, decisiones.
No todos
tendrían el mismo tamaño. Algunos
serían diminutos. Otros enormes. Algunos estarían aislados. Otros unidos por multitud de caminos. Entonces quizá descubriríamos algo: NUESTRA BIOGRAFÍA NO ES UNA LISTA. Es una red desigual. Hay zonas de enorme densidad. Y otras casi vacías.
LA
COINCIDENCIA PUEDE APARECER EN UNA ZONA DENSA
Supongamos
que aparece una persona profundamente ligada a determinada época de mi vida. En el mismo momento estoy atravesando
una situación semejante a aquella época.
Además aparece una palabra que utilizábamos entonces. Y aquella noche sueño con un lugar
relacionado con nosotros.
Tenemos
varios elementos convergiendo. La
experiencia puede ser intensísima. Pero
ahora podemos investigar.
Porque
tenemos: personas concretas, momentos concretos, lugares concretos, antecedentes concretos. LA COINCIDENCIA SE PUEDE LOCALIZAR.
ESTO ES
IMPORTANTÍSIMO
Porque
pasamos de: «EL UNIVERSO ME HA
ENVIADO UNA SEÑAL.» a una pregunta
muchísimo más investigable:
«¿QUÉ ELEMENTOS CONCRETOS DE MI BIOGRAFÍA
HAN CONFLUIDO AQUÍ?»
Y entonces
podemos seguirlos. ¿Desde cuándo
existe cada uno? ¿Cuándo apareció
anteriormente? ¿Qué relación tenían? ¿Cuánto tiempo llevaban separados? ¿Qué estaba ocurriendo ahora? ¿Qué hizo que se aproximaran? ¿Qué sabía yo? ¿Qué no sabía conscientemente? ¿Qué apareció primero?
PODEMOS
HACER LA ARQUEOLOGÍA DE UNA COINCIDENCIA
Esto me
parece una consecuencia preciosa. En
lugar de contemplarla únicamente como un fogonazo: RECONSTRUIRLA.
Acontecimiento
por acontecimiento. Persona por
persona. Recuerdo por recuerdo. Símbolo por símbolo. Fecha por fecha. Podemos preguntar:
¿DE
DÓNDE VENÍA CADA PIEZA ANTES DE ENCONTRARSE?
Entonces la
coincidencia deja de ser solamente un instante. Adquiere historia.
ALGUNAS SE
DESHARÁN Y eso está bien.
Investigamos
una coincidencia que parecía extraordinaria.
Y descubrimos: una rutina, una asociación evidente, una fecha que habíamos olvidado, una información previa, una probabilidad razonable, una relación causal. Perfecto.
HEMOS
APRENDIDO ALGO. No hemos destruido
nada.
OTRAS
CONSERVARÁN SU EXTRAÑEZA
Después de
investigar quizá queden coincidencias para las que no encontremos una
explicación satisfactoria. También
perfecto.
Entonces podemos
decir: HASTA AQUÍ PUEDO
RECONSTRUIRLA. A PARTIR DE AQUÍ, NO
SÉ. Y ese «no sé» será
mucho más valioso que el que teníamos al principio. Porque habremos limpiado el terreno.
LA
INTENSIDAD NO DEMUESTRA EL MECANISMO
Otra precaución. Una coincidencia puede ser: nítida,
emocionante, precisa, extraordinariamente improbable a nuestros
ojos, y profundamente transformadora.
Todo eso
describe cómo
fue vivida. No demuestra automáticamente cómo se
produjo. Volvemos a separar: EXPERIENCIA de
EXPLICACIÓN. Podemos respetar completamente la
primera sin inventar la segunda.
PERO LA
INTENSIDAD SÍ NOS INDICA DÓNDE MIRAR
Esto es
diferente. Si algo produce una
resonancia enorme, quizá merezca atención.
No porque necesariamente sea un
mensaje externo. Sino porque
probablemente ha tocado una zona importante de nuestra organización biográfica.
Entonces la
emoción puede funcionar como: AQUÍ HAY ALGO
IMPORTANTE PARA MÍ. No como: AQUÍ ESTÁ DEMOSTRADA LA EXPLICACIÓN.
TAMBIÉN
EXISTEN COINCIDENCIAS SIN SIGNIFICADO
Miles. Probablemente incontables. Y esto debemos conservarlo. Dos acontecimientos coinciden. No los advertimos. No los relacionamos. No significan nada para nosotros. Continúan. Por tanto, una teoría de la coincidencia
tiene que incluir también: TODAS LAS COINCIDENCIAS
QUE NO NOS IMPRESIONAN.
Esto evitará
que solamente estudiemos las que acertaron en tocar nuestro alfabeto.
EL CAMPO
PERSONAL ES PEQUEÑO, PERO PROFUNDO
Ésta puede
ser otra de nuestras conclusiones. No
necesito que todo el universo esté relacionado conmigo. Tengo suficiente con mi pequeña parcela
biográfica. Dentro de ella existen
décadas de: relaciones, repeticiones, aprendizajes, lugares,
emociones, símbolos, decisiones,
encuentros.
Es pequeña
comparada con Madre Tierra. Pero para
mí tiene una profundidad enorme. PEQUEÑO NO SIGNIFICA
POBRE.
Y ESO HACE
POSIBLE LA PRECISIÓN Precisamente porque el terreno está delimitado
podemos preguntar:
¿Quién? ¿Cuándo?
¿Dónde? ¿Desde cuándo? ¿Cuántas veces?
¿Qué
significaba antes? ¿Qué significa
ahora? ¿Qué relación había?
¿Qué
información existía? ¿Qué cambió?
Esto ya se
parece mucho menos a adivinación.
Se parece más a: INVESTIGACIÓN DE UNA
BIOGRAFÍA.
QUIZÁ LA
COINCIDENCIA SEA UN CRUCE
Podríamos
representarla así: Un itinerario
viene por aquí. Otro por allá. Una memoria permanece. Un símbolo reaparece. Una situación actual avanza. Una persona se aproxima. Y en determinado punto: SE CRUZAN.
El cruce
puede sorprendernos. Pero los caminos
no necesariamente comenzaron allí. Esto
conecta perfectamente con lo que descubrimos anteriormente:
QUE YO VEA EL ENCUENTRO AHORA NO
SIGNIFICA QUE LOS CAMINOS HAYAN EMPEZADO AHORA.
Y AHORA
JUNG VUELVE A GANAR PROFUNDIDAD
Porque quizá
aquello que llamó coincidencia significativa pueda ser investigado no solamente
desde el instante de la coincidencia... sino desde la historia de los
elementos que llegaron a coincidir.
Esto no
elimina su descubrimiento. Le añade
recorrido. Ya no preguntamos
solamente: ¿QUÉ COINCIDIÓ? Preguntamos: ¿DE DÓNDE VENÍA CADA COSA ANTES DE
COINCIDIR?
Quizá
entonces descubramos varios tipos de coincidencia. Algunas casi triviales. Otras explicables. Otras biográficamente densas. Otras extraordinariamente significativas.
Y algunas
que, después de todo nuestro trabajo, continúen delante de nosotros diciendo: TODAVÍA NO SABES QUÉ HA PASADO AQUÍ. Perfecto. No tenemos ninguna obligación de rellenar
el hueco.
Lo
importante es que ahora disponemos de un terreno delimitado. LA BIOGRAFÍA. Disponemos de participantes. Disponemos de trayectorias. Disponemos de tiempos. Disponemos de símbolos propios. Disponemos de intensidades. Y podemos reconstruir caminos.
Entonces la
coincidencia deja de ser una luz misteriosa aparecida de la nada. Puede convertirse en:
EL PUNTO VISIBLE EN EL QUE VARIOS
ITINERARIOS SE ENCUENTRAN.
Y quizá ésta
sea una de las grandes preguntas que Jung nos ha regalado: no solamente «¿POR QUÉ COINCIDIERON?» sino también:
«¿QUÉ CAMINO HABÍA RECORRIDO CADA UNO
PARA PODER ENCONTRARSE ALLÍ?»
Y aquí has
abierto una herramienta que me parece magnífica para todo el libro: la arqueología de la
coincidencia.
No interpretar primero, sino reconstruir hacia atrás los participantes. Eso
puede permitir que unas coincidencias se expliquen, otras pierdan importancia y
otras, después de limpiarlas de interferencias, queden todavía más nítidas. Ahí sí tenemos algo
serio delante.
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