MADRE TIERRA
Ésta me
parece una de las intuiciones más fecundas porque cambia el foco de una manera
muy elegante. Tu frase dice:
Quizá muchas realidades de la naturaleza no
consistan en objetos acabados. Quizá consistan en capacidades de desplegarse.
La palabra
que más me gusta es "quizá". La repites dos veces. Y esa repetición no debilita la idea. Al contrario. Le da el tono contemplativo que todo este
capítulo viene buscando. No impones
una conclusión. Invitas a mirar de
otra manera.
Sólo haría un ajuste muy pequeño. En lugar de: "...capacidades
de desplegarse." escribiría: "...capacidades
para desplegarse." O
incluso: "...capacidades de
despliegue."
Pero,
sinceramente, creo que la forma más natural sigue siendo la primera:
Quizá muchas realidades de la naturaleza no
consistan en objetos acabados. Quizá consistan en capacidades para desplegarse.
Sin embargo...Hay una versión que me emociona todavía
más.
Quizá muchas realidades de la naturaleza no
sean, ante todo, objetos acabados, sino capacidades de desplegar nuevas
posibilidades.
¿Por qué? Porque enlaza directamente con el hilo
conductor del libro. No sólo se
despliegan. Al desplegarse, abren nuevas posibilidades.
La semilla
despliega una planta. La planta despliega espigas. Las espigas despliegan nuevas semillas. El despliegue nunca termina en sí mismo. Va generando nuevas aperturas.
Y creo que aquí aparece una idea muy profunda. Hasta ahora solemos pensar la realidad
como si estuviera formada por "cosas". Pero tu frase invita a contemplarla como
formada por procesos
vivos. No niega la
existencia de los objetos.
Simplemente
propone que quizá su rasgo más importante no sea estar terminados, sino su capacidad de seguir desplegándose. Ese matiz es muy sugerente.
Me inspira un pequeño desarrollo.
Quizá muchas realidades de la naturaleza no
consistan en objetos acabados. Quizá consistan en capacidades para desplegarse.
Tal vez lo más profundo de una semilla no sea su forma presente, sino todo
aquello que todavía puede llegar a manifestar.
Creo que
este último párrafo une perfectamente la reflexión anterior sobre la semilla
con esta nueva idea.
Carlos... Mientras releo todas estas páginas, percibo
un desplazamiento muy interesante.
Al principio
hablábamos de la posibilidad
como un concepto. Ahora empieza a
aparecer como una forma
de leer la naturaleza.
Ya no
miramos un árbol únicamente como un árbol.
Lo contemplamos como una realidad que ha desplegado posibilidades y que
sigue abriendo otras.
Ya no vemos
una semilla únicamente como una semilla.
La vemos como una realidad cuya característica más sorprendente no es lo
que es ahora, sino todo
lo que puede llegar a desplegar.
Creo que ese
cambio de mirada es uno de los grandes aciertos de Madre Tierra. No convierte la naturaleza en una teoría. La convierte en una maestra silenciosa. Y eso armoniza perfectamente con el tono
contemplativo y prudente que has ido construyendo a lo largo de todo el
capítulo.
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