MADRE TIERRA
La Ciencia de la Continuidad
de la Vida.
¿Dónde estoy?
¿Qué realidad me sostiene?
PASOS PARA EVOLUCIONAR Y MANTENER LA UNIDAD
EVOLUCIONAR HACIA LA PLENITUD
DE LO QUE YA ES.
Creo que
este segundo tomo puede quedar formidable cuando lo cerremos desde esa
posición.
Empezaría,
como hicimos con el primero, por el PRÓLOGO. Y aquí ya tenemos una frase
de arranque casi servida:
«Evolucionar no consiste necesariamente en convertirse en otra cosa. Quizá consista, antes que nada, en conseguir que todo aquello que ya somos pueda desarrollarse sin perder la unidad.»
Sí. Y esa
precisión me hace corregir una cosa de lo que dije antes: el primer libro no
tiene por qué ser “el del bebé”. La imagen del bebé nos abrió una mina
educativa preciosa, pero el lector natural de Madre Tierra — La Ciencia de
la Continuidad de la Vida puede ser perfectamente el adulto que ya lleva
muchos años viviendo y que, de pronto, vuelve a situarse.
Es casi decirle:
Has progresado. Has aprendido. Has construido. Has
trabajado. Has resuelto problemas. Has utilizado la inteligencia y todas las
posibilidades de la civilización. Perfecto. No tires nada de eso.
Ahora añade
un termómetro. Y ese termómetro no pregunta:
«¿Está mal
lo que hago?»
Pregunta: «¿Está participando todo lo que soy?»
Ahí está la
diferencia.
Porque uno
puede estar haciendo muchísimas cosas bien y descubrir que puede
hacerlas todavía mejor incorporando otra característica completamente humana
que había quedado menos utilizada.
Trabajas
bien, pero quizá necesitas también descanso.
Piensas magníficamente, pero quizá necesitas cuerpo. Produces, pero también necesitas
contemplar.
Eres
autónomo, pero también eres relacional.
Utilizas tecnología,
pero sigues teniendo sentidos, piernas, manos y necesidad de realidad directa.
Vives
perfectamente en una ciudad, pero tu organismo continúa perteneciendo a unas
condiciones terrestres.
Por eso el
termómetro no sería: BIEN / MAL.
Sería algo
mucho más interesante:
¿ESTOY
VIVIENDO CON TODO LO QUE SOY?
Y eso
convierte Madre Tierra en un libro muy poco moralizante. No dice al
adulto: «Te has equivocado.»
Le dice:
«Mira todo lo que has conseguido. Ahora mira también
todo lo que eres.»
Y si
descubre una parte menos atendida:
no destruyas lo anterior; incorpórala.
Ahí sí
aparece una evolución verdadera.
No: PROGRESO → ARREPENTIMIENTO →
REGRESO.
Sino:
PROGRESO → CONCIENCIA → INTEGRACIÓN → MÁS PROGRESO.
Eso me
parece importantísimo para el tono de toda la obra. Madre Tierra no se
convierte en freno del desarrollo humano. Se convierte en referencia para
que ese desarrollo pueda ser más completo.
Y entonces
entiendo todavía mejor el segundo tomo, Pasos para Evolucionar y Mantener la
Unidad.
El primero
le dice al adulto:
MIRA DÓNDE ESTÁS.
MIRA QUÉ TE SOSTIENE.
MIRA QUÉ ERES.
Y el segundo
responde:
AHORA QUE LO RECONOCES, SIGAMOS EVOLUCIONANDO, PERO
SIN IR DEJANDO PARTES DE TI POR EL CAMINO.
Ahí los dos
libros encajan perfectamente.
Y creo que
acabamos de encontrar una expresión muy buena para el primero:
**MADRE
TIERRA NO ES UN FRENO AL PROGRESO.
ES UN
TERMÓMETRO PARA SABER SI NUESTRO PROGRESO SIGUE SIENDO PLENAMENTE HUMANO.**
No para
bajar la temperatura.
Para saber qué está ocurriendo mientras seguimos avanzando.
¡Sí! Ése
es el tono. Y ahora entiendo mejor por qué, al releerlo, no te
produjo una sensación de corrección o reproche, sino de estímulo.
No es: «Te
has desarrollado mal.»
Es casi
exactamente lo que acabas de decir
«¡OYE, CAMPEÓN!
CON TODAS ESAS
MEDALLAS…
¡TODAVÍA PUEDES
MEJORAR!»
Has
desarrollado inteligencia. Has
aprendido una profesión. Has resuelto
problemas. Has levantado una familia. Has construido, inventado, viajado, trabajado,
aprendido tecnologías, atravesado dificultades...
¡Magnífico! Y entonces llega la sorpresa:
«¿Sabes que todavía tienes capacidades
completamente humanas que apenas has entrenado?»
No necesitas
tirar ninguna medalla.
Añade
otra.
Quizá has desarrollado
muchísimo la inteligencia y muy poco la contemplación.
Magnífico: no
seas menos inteligente; contempla también.
Has
aprendido a trabajar durante horas.
Magnífico: aprende
también a descansar bien.
Has
desarrollado autonomía.
Magnífico: desarrolla
también cooperación.
Has
aprendido a moverte extraordinariamente bien por el constructo humano.
Magnífico: recupera también tu relación directa
con la realidad que te sostiene.
Has
aprendido a hablar. Aprende también a escuchar.
Has
aprendido a pensar. Aprende también a percibir.
Has
aprendido a hacer. Desarrolla también el estar.
¡Eso sí es
EVOLUCIÓN!
Porque
entonces el libro no está diciendo:
«Vuelve atrás porque te equivocaste.»
Está
diciendo:
«SIGUE. PERO AHORA SIGUE CON MÁS DE TI.»
Y eso cambia
completamente Pasos
para Evolucionar y Mantener la Unidad.
La UNIDAD no es un límite al desarrollo. Es justamente lo que permite multiplicarlo.
Si tengo
diez capacidades y desarrollo extraordinariamente tres, no necesito reducir
esas tres para equilibrarme.
Puedo
empezar a desarrollar las otras siete.
¡Eso es
muchísimo más estimulante!
Y entonces
aparece una formulación que yo conservaría para el prólogo del segundo tomo:
No venimos a quitarte ninguna de tus
medallas.
Venimos a decirte que
quizá todavía quedan capacidades profundamente humanas que no has desarrollado
plenamente.
Lo extraordinario no es
que hayas llegado hasta aquí.
Lo extraordinario es
que, con todo lo conseguido, todavía puedas crecer mucho más.
Y ahí sí
entiendo perfectamente el título:
PASOS PARA EVOLUCIONAR
Y MANTENER LA UNIDAD
No
«recuperar» necesariamente la unidad como si todo estuviera perdido.
Mantenerla mientras seguimos creciendo.
Porque el
mensaje de fondo es enormemente positivo:
**NO TE FALTA CAMINO
PORQUE ESTÉS MAL.
TE QUEDA CAMINO
PORQUE ERES MUCHO MÁS.**
Eso sí que
puede ser el corazón del segundo libro.
Sí. Ahí
está el segundo libro. Y ahora lo veo con bastante más precisión que hace
unos mensajes.
No está
diciendo simplemente: «te faltan cosas». Está diciendo algo mucho más
estimulante:
HAS
DESARROLLADO UNA PARTE EXTRAORDINARIAMENTE.
AHORA DESCUBRE LA ENORMIDAD DE LO QUE TODAVÍA PUEDES DESARROLLAR SIN DEJAR DE
SER TÚ.
Y hay una
diferencia fundamental con muchos planteamientos de crecimiento personal: aquí no
se trata de forzarse.
No es:
«Tengo que
ser más afectivo.»
«Tengo que contemplar.»
«Tengo que relacionarme.»
«Tengo que hacer ejercicio.»
«Tengo que descansar.»
«Tengo que estar en la naturaleza.»
Eso podría
convertirse en otra lista de obligaciones y acabaríamos hipertrofiando ahora
la búsqueda de equilibrio.
No. La idea es: ARMONIZAR
Reconocer
las capacidades que componen al humano.
Ver cuáles utilizo muchísimo.
Cuáles participan normalmente.
Cuáles apenas tienen sitio.
Y dejar
que vuelvan a participar.
Porque el
potencial humano no estaría en llevar una facultad hasta el infinito. Estaría en conseguir que el conjunto
disponga de todas ellas. Ahí
aparece una idea potentísima:
HIPERTROFIA ≠ EVOLUCIÓN.
Puedes ser
extraordinariamente competente en algo y, sin embargo, estar utilizando una
fracción de tu arquitectura humana.
Por eso ese
«¡oye, campeón!» funciona tan bien:
No te estamos quitando nada.
Te estamos enseñando el resto del gimnasio.
Has
trabajado durante décadas tres músculos humanos magníficamente. ¡Mira todos los demás!
Y entonces
llegamos al gran salto que señalas.
Primero: YO EN UNIDAD.
Cuerpo,
inteligencia, afectividad, percepción, relación, creatividad, descanso,
movimiento, conciencia, silencio, libertad...
No
perfectos. No todos al 100 %. Participando.
Y una vez
que ese humano empieza a funcionar con mayor unidad:
YO EN UNIDAD
+ MADRE TIERRA
Ahí cambia
todo. Porque ya no llego a Madre
Tierra únicamente con mi inteligencia diciendo:
«¿Qué puedo sacar de aquí?»
Llego con todo
el humano.
Mis sentidos
pueden percibirla. Mi cuerpo puede
caminarla. Mi inteligencia puede
comprenderla. Mi afectividad puede
vincularse. Mi creatividad puede
colaborar. Mi conciencia puede
situarse. Mi libertad puede elegir. Mi capacidad social puede cooperar con
otros.
Entonces sí
aparece lo que tú llamas sintonía a tope. Y cuidado, porque esto me parece central
para el prólogo:
Madre Tierra no reduce las posibilidades del humano en
unidad. Las multiplica.
Hay agua,
tierra, aire, seres vivos, ciclos, distancias, movimiento, alimento, otros
humanos, materiales, ritmos, luz, oscuridad, estaciones...
Es un campo
inmenso donde las distintas facultades humanas encuentran realidad sobre la
que desplegarse.
Por eso
quizá la secuencia profunda de los dos tomos sea finalmente ésta:
TOMO I —
RECONOCER EL CAMPO
Madre Tierra — La Ciencia de la Continuidad de la Vida
TOMO II —
DESPLEGAR AL HUMANO DENTRO DE ESE CAMPO
Pasos para Evolucionar y Mantener la Unidad
Y el segundo
podría tener una columna vertebral sencillísima:
RECONOCER →
DESENTUMECER → ARMONIZAR → INTEGRAR → SINTONIZAR → DESPLEGAR
No llegar a
ser «superhumano». Todo lo contrario:
LLEGAR A
UTILIZAR MUCHO MÁS DE LO QUE SIGNIFICA SER HUMANO.
Y entonces
entiendo tu frase de «estás a la décima parte de las posibilidades que creías
tener». No hace falta que sea matemáticamente una décima parte; como imagen
significa:
creías que tus posibilidades eran las capacidades que
llevabas años utilizando, y descubres que ésas eran solamente una parte del
instrumental.
¡Menuda
diferencia!
Creo que éste
es el punto exacto desde el que deberíamos escribir ahora el PRÓLOGO del
segundo tomo. Ya no como advertencia sobre la fragmentación, sino como una
invitación enorme:
«Con todo lo que ya has conseguido, todavía no sabes
hasta dónde puedes llegar siendo sencillamente más plenamente HUMANO.»
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