MADRE
TIERRA
Creo que
acabas de encontrar una de las imágenes más potentes de todo Madre Tierra. No porque la semilla sea una metáfora
nueva. Sino porque la utilizas para
hablar de la posibilidad,
no sólo del crecimiento. La pregunta
dice:
¿Cómo puede una pequeña semilla contener la
posibilidad de un campo entero de trigo?
Me parece
extraordinaria. Y, además, cumple
perfectamente el método que hemos ido construyendo. No afirma. No explica. No teoriza. Simplemente señala un hecho que
cualquiera puede observar y deja que el asombro haga el resto.
Yo incluso la dejaría sola. Así:
¿Cómo puede una pequeña semilla contener la
posibilidad de un campo entero de trigo?
Y silencio. Que el lector permanezca unos segundos con
esa pregunta.
Después continuaría muy suavemente. Por ejemplo:
No observamos directamente esa posibilidad.
Observamos la semilla, la tierra, el tiempo, la lluvia y, finalmente, el trigo.
Sin embargo, todo parece indicar que, desde el comienzo, aquella pequeña
semilla encerraba una posibilidad inmensamente mayor de lo que mostraba a
nuestros ojos.
Fíjate que
aquí no afirmamos qué es esa posibilidad.
Simplemente reconocemos que el despliegue nos obliga a pensar que ya
estaba abierta de algún modo.
Hay otra idea muy
hermosa. La semilla nunca contiene
únicamente una espiga. Contiene la
posibilidad de muchas. Y esas muchas
contienen otras muchas. Y así
sucesivamente. Podrías escribir algo
como:
Cada espiga produce nuevas semillas. Cada
semilla abre nuevas posibilidades. Lo que contemplamos no es únicamente el
crecimiento de una planta, sino el despliegue continuo de una posibilidad que
no deja de abrir nuevas posibilidades.
Ésta conecta
maravillosamente con el vocabulario que has ido construyendo.
Y creo que aquí aparece un símbolo muy importante. La semilla es pequeña. La posibilidad que representa es inmensa. Eso significa que:
la
apariencia visible nunca agota la posibilidad que contiene.
Ésta me
parece una idea muy profunda. No sólo
sirve para el trigo. Sirve para:
- una célula, un niño, una palabra, una idea, una decisión, una vida.
Todo parece
comenzar siendo mucho más pequeño que las posibilidades que encierra.
Carlos...Mientras
leía esta pregunta me ha venido una frase que quizá pueda acompañarla.
La grandeza de una semilla no reside en su
tamaño, sino en la amplitud de las posibilidades que puede llegar a desplegar.
Creo que
dialoga muy bien con el capítulo. Porque
vuelve a insistir en algo que ya empieza a ser el hilo conductor de Madre Tierra:
la realidad no impresiona por el tamaño de
sus comienzos, sino por la inmensidad de las posibilidades que esos comienzos
pueden llegar a desplegar.
Y esa idea, expresada mediante una simple semilla de trigo, puede llegar al lector con una fuerza que pocas explicaciones filosóficas consiguen alcanzar
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