MADRE TIERRA
Y
JUNG
Lo que no fue suficientemente iluminado Sin
convertir lo desconocido en monstruo.
Acabamos de
llegar a un punto delicadísimo. Algo
ocurrió. Yo estaba allí. Tenía una edad determinada. Disponía de unas posibilidades concretas. Podía comprender unas cosas y otras no. Y, sin embargo: LA
VIDA SIGUIÓ.
No podíamos
detener el desarrollo hasta entender perfectamente cada experiencia. No
podíamos decir: «ESTO TODAVÍA NO LO COMPRENDO; LO
DEJARÉ APARCADO HASTA LOS CUARENTA.»
Vivíamos. Respondíamos. Aprendíamos. Nos adaptábamos. Y quizá muchas cosas quedaron: NO
SUFICIENTEMENTE ILUMINADAS. Esta
expresión puede sernos enormemente útil.
Porque evita
un salto que la psicología, la imaginación y también nosotros mismos podemos
hacer con demasiada facilidad: NO LO CONOZCO se convierte en: HAY
ALGO OSCURO. Y de
ahí pasamos a: DEBE HABER ALGO TERRIBLE.
No.
OSCURO
NO SIGNIFICA MALO
Empecemos
por aquí. Una habitación puede estar
oscura simplemente porque: NO HEMOS
ENCENDIDO LA LUZ. No porque dentro
haya un monstruo.
Puede haber
una silla. Una caja. Un juguete.
Un libro. Algo que olvidamos. Algo valioso. Algo incómodo. Algo roto.
O nada especialmente importante.
La oscuridad sólo nos informa de una cosa: NO
VEMOS SUFICIENTEMENTE. Todo lo
demás necesita investigación.
AQUÍ LA
PALABRA «SOMBRA» PUEDE JUGARNOS UNA MALA PASADA Jung
eligió una imagen extraordinariamente expresiva. SOMBRA. Pero las palabras también producen imágenes.
Y cuando
decimos Sombra podemos empezar a imaginar una entidad: oscura,
profunda, amenazante, escondida dentro de nosotros.
Entonces,
sin darnos cuenta, hemos pasado de utilizar un concepto para investigar ciertos
fenómenos a: DARLE VIDA PROPIA AL CONCEPTO.
La Sombra
empieza a caminar sola. Tiene
intenciones. Esconde cosas. Nos persigue. Quiere salir. Cuidado. Volvamos al suelo.
¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO REALMENTE?
Quizá
encontramos: una reacción que no
comprendemos, un recuerdo incompleto, una emoción difícil de explicar, una contradicción, un hábito,
una asociación, un miedo, una capacidad que nunca desarrollamos, algo que evitamos, una respuesta automática.
Eso sí
podemos investigarlo. No necesitamos
añadir inmediatamente: «HAY UNA PARTE OSCURA DE MÍ QUE...» Podemos decir algo mucho
más sencillo: HAY ALGO DE MI FUNCIONAMIENTO O DE MI ITINERARIO QUE TODAVÍA NO
COMPRENDO SUFICIENTEMENTE. Menuda
diferencia.
DESCONOCIDO
≠ SINIESTRO
Ésta debería
quedar escrita en grande. DESCONOCIDO ≠ SINIESTRO.
Hay muchísimas cosas que no sabemos de
nosotros.
¿Por qué recordamos una escena y no otra?
¿Por qué una música nos conmueve
especialmente?
¿Por qué una persona nos cae bien
inmediatamente?
¿Por qué determinadas imágenes aparecen en un
sueño?
¿Por qué una idea surge cuando dejamos de
pensar conscientemente en un problema?
A veces
podremos encontrar relaciones. Otras
veces no. No saberlo no convierte
automáticamente el fenómeno en: misterioso, ancestral, reprimido, traumático, arquetípico, ni peligroso. Puede significar simplemente: NO
SÉ. Y NO SÉ es una respuesta
perfectamente digna.
QUÉ
LIBERTAD PODER DECIR «NO SÉ»
Porque el
hueco produce tentación. Queremos
llenarlo. Si no sabemos por qué ocurre
algo, aparece rápidamente una explicación.
Y una explicación produce alivio.
«Ah, es mi
Sombra.» «Es un arquetipo.» «Es algo reprimido.» «Viene de mi infancia.» «Es heredado.» Quizá. Pero:
¿LO SABEMOS?
Ésta es
nuestra disciplina. No rechazamos esas
posibilidades. Tampoco las convertimos
en hechos antes de investigarlas.
LA LINTERNA NO INVENTA LO QUE NO ALCANZA
Ésta puede
ser una de las reglas centrales de todo el libro: ILUMINA
HASTA DONDE PUEDAS. LO QUE NO
PUEDAS ILUMINAR, NO LO INVENTES.
La linterna
tiene un haz limitado. Perfecto. Vemos hasta allí. Más allá queda algo que todavía no vemos. No necesitamos dibujar un monstruo en la
oscuridad. Tampoco una maravilla.
DEJAMOS ESPACIO A LO DESCONOCIDO. Eso también es conocimiento.
JUNG ENTRÓ
PRECISAMENTE DONDE HABÍA POCA LUZ
Y aquí
tenemos que hacer justicia a Jung.
Él se atrevió a mirar fenómenos que una psicología demasiado estrecha
podía dejar fuera:
sueños, fantasías, símbolos,
contradicciones, imágenes
espontáneas, experiencias religiosas, producciones artísticas, aspectos no reconocidos de la personalidad.
Es decir: ENTRÓ
CON UNA LINTERNA. Eso fue
formidable. Nosotros no venimos a
quitarle la linterna. Venimos a añadir
una precaución: QUE HAYA OSCURIDAD NO NOS DICE
TODAVÍA QUÉ HAY DENTRO.
LO
NO ILUMINADO PUEDE TENER MUCHOS ORÍ GENES
Algo puede
estar poco accesible a nuestra conciencia por razones muy diferentes.
Quizá nunca
le prestamos atención. Quizá ocurrió
cuando éramos pequeños. Quizá no
disponíamos de palabras. Quizá lo
olvidamos. Quizá lo evitamos. Quizá entraba en conflicto con nuestra
Persona. Quizá no tenía importancia y
simplemente quedó atrás. Quizá lo
aprendimos de manera tan habitual que dejó de llamar nuestra atención. Quizá existe una historia que podemos
reconstruir. Quizá no. Por eso:
NO TODA OSCURIDAD TIENE LA MISMA HISTORIA.
Y tampoco
necesita la misma explicación.
NO TODO LO
NO CONSCIENTE FUE REPRIMIDO
Ésta es una
distinción importantísima. Sería
demasiado fácil imaginar: CONSCIENTE o REPRIMIDO.
Pero hay
muchísimas cosas que simplemente no están en el foco de nuestra atención. Mientras lees esta página, no estabas
pensando continuamente en: la presión
de tus pies, los sonidos más lejanos, la posición exacta de cada dedo, miles de recuerdos posibles. No estaban necesariamente reprimidos. NO
ESTABAN ILUMINADOS EN ESE MOMENTO.
La
conciencia no puede tener toda la casa encendida simultáneamente.
LA CASA VIVA NECESITA ZONAS FUERA DEL FOCO
Esto cambia
mucho la imagen. No tenemos: CONCIENCIA
= LUZ
Y TODO
LO DEMÁS = SÓTANO PATOLÓGICO.
Tenemos un
organismo vivo en el que sólo una parte de lo que ocurre está disponible de
forma consciente en cada instante.
Atendemos. Dejamos de atender. Recordamos. Olvidamos.
Algo aparece. Algo desaparece
del foco. LA LUZ SE MUEVE.
Entonces el
límite entre iluminado y no iluminado no tiene por qué ser una muralla. Puede ser una frontera móvil.
ESTO NOS
PERMITE MIRAR EL INCONSCIENTE DE OTRA MANERA
Todavía
llegaremos a él más adelante. Pero la
Sombra ya nos está preparando. En
lugar de imaginar inmediatamente: DOS MUNDOS, podemos empezar preguntando si estamos
ante: UNA MISMA VIDA CON DIFERENTES
GRADOS DE ACCESO.
Hay cosas de
las que me doy cuenta. Otras que puedo
reconocer si presto atención. Otras
aparecen mediante asociaciones. Otras
necesito investigar. Otras no
consigo reconstruir. Y algunas quizá nunca
lleguen a ser plenamente accesibles. No
pasa nada. SIGUE SIENDO UNA VIDA. No
dos habitantes peleándose dentro de una casa.
«NO
SÉ POR QUÉ HICE ESO»
Perfecto. Detengámonos ahí. No sabemos. Ahora podemos investigar.
¿Qué ocurrió
antes? ¿Qué sentías? ¿Qué estabas intentando conseguir o
evitar? ¿Había ocurrido otras
veces? ¿Con quién estabas? ¿En qué momento de tu vida? ¿Reconoces algo parecido anteriormente?
Quizá
aparece una relación. Magnífico. Quizá no.
Entonces: SIGUE SIENDO «NO SÉ». No
necesitamos una explicación para poder tolerar nuestra existencia.
«PERO ALGO
HABRÁ»
Probablemente
hay condiciones, procesos o antecedentes.
Claro. Pero de: ALGO
HABRÁ no podemos
saltar a: YA SÉ QUÉ ES.
Ahí nacen
muchos monstruos. Rellenamos el
desconocimiento con una narración. Después
olvidamos que era una hipótesis. Y
finalmente tratamos la narración como si fuera un recuerdo o un hecho. NO.
Nuestra arqueología
necesita marcar cada pieza:
ESTO LO SÉ. ESTO LO RECUERDO.
ESTO ME LO CONTARON. ESTO LO INFIER0.
ESTO ES UNA HIPÓTESIS. ESTO NO LO SÉ.
Ahora sí
tenemos una excavación limpia.
CUIDADO
CON FABRICAR PASADOS
Esto es
especialmente importante cuando trabajamos con infancia. No recuerdo por qué siento determinada
cosa.
No significa
que tengamos permiso para fabricar: un
acontecimiento, una intención de mis
padres, un trauma, una escena,
una explicación.
Podemos
encontrar indicios. Podemos
investigar. Podemos descubrir
documentos o testimonios. Pero
siempre manteniendo las categorías separadas. UNA
HIPÓTESIS NO SE CONVIERTE EN RECUERDO POR REPETIRLA MUCHAS VECES. La linterna no puede convertirse en
proyector.
QUÉ BUENA
IMAGEN
La linterna: ILUMINA
LO QUE HAY. El proyector: PONE
UNA IMAGEN ENCIMA.
Nuestra
intención es utilizar la primera. No
la segunda. Y esto vale también para
las teorías psicológicas. Una
teoría puede iluminar. Pero también
puede proyectar.
Si entro
buscando necesariamente: complejo, Sombra,
arquetipo, trauma, Persona, puedo terminar viendo sólo aquello para lo
que llevaba palabras preparadas.
Por eso
Madre Tierra obliga periódicamente a salir del edificio. SALGAMOS. ¿Qué está ocurriendo en esta persona
concreta? Después podemos volver a
entrar y utilizar la herramienta.
PRIMERO EL FENÓMENO, DESPUÉS EL NOMBRE
Esto podría
convertirse en otra regla. Tengo una
reacción. Miremos la reacción. Tengo un sueño. Miremos el sueño. Tengo miedo. Miremos el miedo. Después veremos si alguna herramienta de
Jung ayuda. No empecemos: «ESTO
ES MI SOMBRA.»
Porque en
cuanto nombramos demasiado pronto, la palabra empieza a organizar lo que vemos. PRIMERO
MIRA. Después nombra. Y después: VUELVE
A MIRAR.
Jung mismo
merece esa dinámica: observar, organizar, interpretar y regresar nuevamente a
la observación.
LO
NO ILUMINADO TAMBIÉN PUEDE SER VIDA TODAVÍA NO DESPLEGADA
Y aquí
aparece la otra mitad preciosa de este capítulo. Porque si dejamos de asociar oscuridad
con monstruo, podemos descubrir algo muy diferente.
Quizá no conozco
todavía: mi capacidad para pintar, mi capacidad para cuidar, mi capacidad para liderar, mi capacidad para vivir de otra manera, mi capacidad para poner límites, mi capacidad para disfrutar, mi capacidad para aprender algo nuevo. No están necesariamente reprimidas. Quizá:
NUNCA HAN SIDO SUFICIENTEMENTE
ILUMINADAS. O ejercitadas. O invitadas a entrar en la vida.
UNA
HABITACIÓN PUEDE ESTAR OSCURA PORQUE NUNCA ENTRAMOS
No porque
encerráramos allí un monstruo. Simplemente: NO
ABRIMOS LA PUERTA.
Esto conecta
de manera extraordinaria con nuestra idea de POSIBILIDADES. El modelo humano dispone de capacidades. El itinerario desarrolla unas más que
otras. Entonces lo no consciente o
poco reconocido no tiene por qué ser únicamente: PASADO
PROBLEMÁTICO. También
puede ser: FUTURO POSIBLE.
Aquí Jung se
vuelve tremendamente fértil. Porque
su psicología nunca redujo lo inconsciente solamente a un vertedero del pasado;
también vio en él creatividad, transformación y posibilidades todavía no
incorporadas plenamente a la conciencia.
Y nosotros
podemos traducirlo a nuestro lenguaje:
TODAVÍA HAY HABITACIONES.
EL
MONSTRUO PUEDE SER UNA SILLA CON UNA SÁBANA
Volvamos
casi a la infancia. Habitación oscura. Una forma extraña. Parece enorme. Amenazante. Encendemos la luz. Era una silla. Con ropa encima.
Esto no
significa que todos los miedos sean imaginarios. A veces encendemos la luz y encontramos un
problema real. Perfecto. Entonces lo vemos mejor y podemos actuar. Pero:
ANTES DE ENCENDER LA LUZ NO
SABEMOS CUÁL DE LAS DOS COSAS ES.
Ésa es precisamente la razón para encenderla.
LA LUZ NO
PROMETE QUE NOS GUSTARÁ LO QUE VEAMOS
Esto ya lo
habíamos establecido y aquí resulta indispensable. Puede aparecer: una responsabilidad nuestra, una conducta dañina, un miedo real, una pérdida, algo que no podemos cambiar, una contradicción difícil. LUZ
≠ TRANQUILIDAD. LUZ = MAYOR
VISIBILIDAD.
Y una mayor
visibilidad puede permitir una respuesta más ajustada.
TAMPOCO
NECESITAMOS ILUMINARLO TODO
Otra posible
tiranía psicológica: «TENGO QUE CONOCER COMPLETAMENTE MI
INCONSCIENTE.» ¿Completamente? ¿Por qué?
Mientras haya
vida habrá procesos, experiencias, asociaciones y posibilidades que no estén
simultáneamente disponibles a la conciencia.
Quizá la finalidad no sea: ENCENDER TODAS LAS BOMBILLAS PARA SIEMPRE. Sino disponer de: UNA
LINTERNA.
Poder acudir
donde algo requiere atención. Mirar. Investigar. Comprender hasta donde podamos. Y seguir caminando.
LA
SOMBRA DEJA DE SER ENEMIGA
Esto es
importante. Si lo oscuro no equivale
a malo, entonces no necesitamos entrar en guerra. La Sombra puede convertirse en: TERRITORIO POR CONOCER.
Algunas
cosas requerirán integración. Otras regulación.
Otras responsabilidad. Otras simplemente comprensión. Algunas recuperarán espacio. Otras seguirán sin estar claras.
Y algunas
quizá descubramos que ni siquiera necesitaban tanta atención. No todo rincón de la casa tiene que
convertirse en tesis doctoral.
DE «TENGO
ALGO OSCURO» A «HAY ALGO QUE TODAVÍA NO VEO BIEN» Qué
diferencia.
Primera
formulación: TENGO
ALGO OSCURO DENTRO DE MÍ.
Segunda: HAY
ALGO QUE TODAVÍA NO VEO BIEN.
La primera
ya contiene una valoración. La segunda
abre una investigación. Y ése es
exactamente el movimiento que buscamos.
JUNG,
TU LINTERNA SIGUE ENCENDIDA
No estamos
negando la Sombra. Estamos limpiando
el cristal de la linterna. Jung dice: «MIRA
TAMBIÉN LO QUE NO RECONOCES.»
Madre Tierra
añade: «DE ACUERDO. PERO NO
DECIDAMOS QUÉ ES ANTES DE VERLO.»
Y eso
protege incluso a Jung de convertirse en dogma. Su concepto vuelve a ser herramienta. No sentencia.
En nuestras
notas iniciales sobre Jung ya había aparecido justamente este giro: al revisar
la Sombra, la cuestión no era negar lo que Jung observó, sino preguntar cómo se llenó esa habitación y desde
qué base algo llegó a ser considerado Sombra.
Ahora
podemos añadir: y lo que todavía no sepamos, no
necesita ser convertido en monstruo para justificar que aún no lo comprendemos.
HÁGASE
LA LUZ
Aquí la
frase adquiere una precisión nueva. No
significa: QUE TODO SEA EXPLICADO. Significa:
QUE PUEDA VERSE LO QUE PUEDA VERSE.
QUE PUEDA COMPRENDERSE LO QUE PUEDA
COMPRENDERSE.
QUE PUEDA INVESTIGARSE LO QUE TODAVÍA NO
COMPRENDEMOS.
Y QUE LO DESCONOCIDO PUEDA SEGUIR SIENDO
DESCONOCIDO SIN CONVERTIRLO EN MONSTRUO.
Eso sí es
luz. Porque hemos dejado de
necesitar oscuridad imaginada para explicar la oscuridad real. Y quizá descubramos que una parte enorme
del trabajo con la Sombra no consiste en bajar heroicamente a luchar contra
algo. Consiste simplemente en: ENCENDER.
Mirar. Esperar a que los ojos se acostumbren. Distinguir los muebles. Reconocer cuáles son nuestros. Preguntar cuándo llegaron. Y no inventar lo que todavía queda fuera del
haz. Entonces Jung ya no nos conduce
hacia una cueva poblada de fantasmas. Nos
entrega algo muchísimo más útil: UNA LINTERNA. Y Madre Tierra le añade una regla:
NO DIBUJES MONSTRUOS
DONDE TODAVÍA NO LLEGA LA LUZ.
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