LIBROS de BARBARIN I II III

martes, 20 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO Notas desde Madre Tierra y Jung Y entonces aparece la mariposa de Montmeló.

 JUNG

PASEANDO

                                             Notas desde Madre Tierra y Jung

Y entonces aparece la mariposa de Montmeló.

Me parece un ejemplo magnífico precisamente porque rompe el sesgo de buscar siempre trauma, conflicto, represión, miedo, complejo...

¿Por qué el inconsciente tendría que guardar solamente aquello que me hizo daño?       También puede permanecer:   la mariposa;    el riachuelo;    los primeros brotes del campo;    un olor;    una voz;     una mañana;    una sensación de seguridad;     algo aprendido mirando;   una belleza que entonces ni siquiera supiste explicar.

Ya habíamos descubierto que el pasado podía ser también un «almacén de posibilidades no utilizadas», no únicamente un almacén de causas de los problemas presentes.

Ahora estás ampliándolo todavía más:     MI INCONSCIENTE TAMBIÉN CONTIENE VIDA VIVIDA QUE NO ERA PROBLEMA.     Eso me parece fundamental.

Porque de lo contrario cometemos una deformación retrospectiva tremenda: entramos en nuestra biografía buscando solamente lo que explica nuestras dificultades y terminamos fabricando una biografía compuesta únicamente de dificultades.

Y ya habíamos encontrado la vacuna contra eso:     la biografía recordada no tiene necesariamente las mismas proporciones que la biografía vivida. Entre los acontecimientos destacados había kilómetros de comer, dormir, jugar, caminar, aprender, relacionarse y crecer.

Aquí vuelve con toda su fuerza.      Y POLIFEMO te abre otra puerta    Porque introduces una distinción finísima:      POLIFEMO no estaba dentro de mí esperando a que yo naciera.

Puede entrar en mi itinerario porque alguien me cuenta la historia, porque la leo, porque veo una película, porque estudio mitología...   Y una vez recibida, mi relación con Polifemo sí puede pasar a formar parte de mi biografía.      Pero entonces tendremos que distinguir:

CONTENIDO HUMANO COMPARTIDO
de
CONTENIDO INDIVIDUALMENTE INCORPORADO.

Dos personas pueden conocer exactamente el mismo mito y no tener en absoluto el mismo «Polifemo interior».

Uno lo escuchó a los siete años y le aterrorizó.     Otro lo estudió a los veinte y le fascinó.    Otro apenas lo recuerda.    Otro lo relacionó con su padre.    Otro con una película.    Otro con nada.

Por eso tu ejemplo posterior de las personas sometidas al mismo bombardeo es metodológicamente tan importante:

ACONTECIMIENTO COMÚN ≠ EXPERIENCIA IDÉNTICA.

Ahí tenemos muchísimo trabajo para cuando volvamos al inconsciente colectivo de Jung.

Porque tendremos que preguntar con muchísimo cuidado:     ¿QUÉ ES COMÚN?

¿La habitación?     ¿La capacidad?       ¿La estructura?
¿El símbolo?       ¿El contenido?       ¿La transmisión cultural?
¿La experiencia?        ¿La interpretación?

No conviene responder todavía.


Y entonces llegas, para mí, al verdadero salto de estas páginas:

«Quizás se empieza por esto: AGRADECÉRSELO.»

Eso sí es nuevo.     Hasta ahora el viaje de vuelta consistía en conocerme.     Aquí empieza a aparecer otra relación:     COLABORAR CONMIGO.     Y esto modifica por completo el tono psicológico.

No entro en mi inconsciente como policía.      No entro como médico buscando enfermedad.      No entro como juez buscando culpables.     Ni siquiera entro solamente como arqueólogo.     Entro diciendo:

HAS ESTADO CONMIGO TODO ESTE TIEMPO.

HE LLEGADO HASTA AQUÍ CONTIGO.

AHORA QUIERO CONOCERTE MEJOR.

Y tu formulación:

CUENTO CONTIGO.
CUENTO CONMIGO.
JUNTOS SOMOS EL COMPLETO.

me parece una evolución directa de aquella «plenitud andando» que ya apareció en las notas. Allí llegábamos a que el ser humano vive descubriendo, incorporando, soltando y volviendo a mirar; la individuación podía pasar de ser una meta a ser «una forma consciente de caminar».            Ahora podríamos dar otro paso:

IR COMPLETO NO SIGNIFICA HACER CONSCIENTE TODO.

Eso sería imposible y quizá innecesario.       Puede significar algo mucho más interesante:

NO VIVIR COMO SI SOLAMENTE EXISTIERA AQUELLO DE MÍ QUE AHORA ESTÁ BAJO EL FOCO DE MI CONCIENCIA.

Ahí sí veo una línea enorme.      Porque entonces el inconsciente deja de ser simplemente lo contrario de consciente.      Podría empezar a parecernos:

TODO AQUELLO MÍO QUE PARTICIPA EN MI VIVIR SIN ESTAR NECESARIAMENTE AHORA DELANTE DE MI CONCIENCIA REFLEXIVA.

No lo convertiría todavía en definición. Lo dejaría como hipótesis de trabajo.

Y entonces tu pregunta final —PRIMEROS PASOS EN ESTE IR COMPLETO— nos abre otra puerta.

Yo no la contestaría aún con un método. Primero investigaría qué significa realmente ir completo, porque puede que no consista en sacar cosas del inconsciente para meterlas en el consciente. Quizá consista también en aprender a confiar, escuchar, revisar, integrar y colaborar con aquello de nosotros que ya estaba funcionando.

Y fíjate dónde hemos llegado otra vez:       RECIBIR ES ANTERIOR A COMPRENDER.

Esa frase estaba prácticamente al comienzo de todo este documento.     Ahora quizá aparece su compañera:

NO TODO LO QUE ME ACOMPAÑA NECESITA ESTAR DELANTE DE MÍ PARA ACOMPAÑARME.

Y eso, Carlos, sí que empieza a amueblar de otra manera la habitación del inconsciente.

Y hay una pregunta que dejaría escrita bien grande al final de estas notas:

¿Y SI EL INCONSCIENTE NO FUERA PRINCIPALMENTE AQUELLO QUE ME OCULTA ALGO, SINO TAMBIÉN AQUELLO QUE ME PERMITE CONTINUAR SIN TENER QUE EMPEZAR DE CERO CADA MAÑANA?

Esa pregunta tiene recorrido. Muchísimo.

___________________

Sí. Ahora veo mejor la corrección que haces a mi formulación anterior. Yo todavía dejaba demasiado aroma de «habitación desconocida». Y tú estás diciendo algo bastante más radical:

NO HAY QUE ENTRAR EN NINGÚN MUNDO DESCONOCIDO.

Lo que hay es vida vivida que no vimos enteramente mientras la vivíamos.

Y el ejemplo de hoy, 16 de septiembre, es perfecto precisamente porque elimina cualquier necesidad de misterio.

Hoy estás viviendo este día. Ves, hablas, escribes, comes, piensas, reaccionas, decides, recuerdas. Y, sin embargo, ¿te estás enterando de todo lo que está ocurriendo?                    Evidentemente no.

Dentro de diez años podrías volver sobre este mismo día y decir:       «¡Pero cómo no vi aquello!»        «¡Mira lo que estaba haciendo automáticamente!»      «Aquello me parecía completamente lógico porque yo entonces estaba situado de aquella manera.»      «No vi esto.»     «No relacioné aquello.»       «Esto estaba delante de mis narices y pasé por delante.»

Y ahí está tu golpe:    ESO ES TODO LO «OSCURO» QUE NECESITAMOS     No oscuridad como naturaleza del inconsciente.     Oscuro porque todavía no lo he iluminado.

Exactamente igual que una habitación de mi casa por la noche. Que yo no vea la silla no convierte la silla en misteriosa.

Y esto enlaza de manera extraordinaria con algo que ya había aparecido en nuestras notas: algo estaba ahí, no lo veía, algo me hizo volver, lo encontré, lo reconocí, lo relacioné y cambió mi visión del itinerario.

Ahora estás diciendo: eso no ocurre solamente con la infancia. Está ocurriendo HOY.         Ahí el inconsciente pierde muchísimo dramatismo.    Y gana realidad.       Pero has añadido otra cosa que me parece incluso más importante: el sesgo con el que entramos a buscar.    Si hemos aprendido:

INCONSCIENTE → reprimido → conflicto → trauma → daño → oscuridad

¿qué vamos a encontrar cuando entremos?

¡Pues iremos buscando precisamente eso!

Y aquí tu ejemplo del constructo es magnífico.    Imaginemos que un día descubro:     «¡HOSTIA, HE VIVIDO DENTRO DE UN CONSTRUCTO!»    Y entro inmediatamente en mi biografía preguntando:

¿Cómo me perjudicó?
¿Qué me quitó?
¿Cómo me deformó?
¿Qué me impidió ser?

Encontraré material. Naturalmente.

Pero habré cometido exactamente el error que estamos intentando evitar: entré con el diccionario escrito antes de investigar.

Porque también tendría que preguntar:      ¿QUÉ ME DIO ESE CONSTRUCTO?

Lenguaje. Conocimientos. Herramientas. Relaciones. Protección. Escuela. Libros. Normas útiles. Medicina. Tecnología. Oficios. Música. Carreteras. Personas que me enseñaron. Posibilidades que sin ese mundo construido jamás habría tenido...

Y después:

¿QUÉ ME SIRVIÓ?          ¿QUÉ ME LIMITÓ?          ¿QUÉ UTILICÉ?
¿QUÉ AUTOMATICÉ?          ¿QUÉ SIGUE SIRVIÉNDOME?
¿QUÉ YA NO NECESITO?

Eso sí es ponderar.     No entrar en el pasado para confirmar una acusación que ya llevábamos preparada.

Y entonces tu frase anterior cobra todavía más importancia:     LA HABITACIÓN ES NEUTRA.

El contenido no tiene por qué serlo; puede contener dolor, placer, miedo, aprendizaje, automatismos, contradicciones, belleza, errores... Pero la habitación no exige monstruos.

Y ahora llegamos a lo último que acabas de decir, que me parece enorme:     «Contar con uno mismo es duplicar al menos lo que creíamos ser y tener; y cuando entra en conjugación son por tres.»

¡Sí! Y creo entender exactamente el por tres.    Hasta ahora imaginábamos:       YO CONSCIENTE = YO.

Entonces descubrimos:     YO CONSCIENTE + TODO LO MÍO QUE YA FUNCIONABA = YO MÁS COMPLETO.

Pero cuando ambos empiezan a colaborar, no tenemos simplemente una suma:      1 + 1 = 2.

Aparece una tercera cosa:      LA RELACIÓN ENTRE LOS DOS.

Lo que sé conscientemente modifica cómo utilizo lo adquirido.     Lo adquirido me permite hacer cosas sin reconstruirlas conscientemente desde cero.

Observo un automatismo.      Lo reviso.     Lo mantengo o lo modifico.    Eso modifica mi manera de actuar.     Mi nueva actuación produce nueva experiencia.      La nueva experiencia vuelve a incorporarse.          Y continúa...

Por eso dices «cuando entra en conjugación».     No es una suma.    Es un sistema funcionando.     Podríamos escribir provisionalmente:

**YO QUE ME DOY CUENTA
+
YO QUE YA VENÍA FUNCIONANDO
+
LA COLABORACIÓN ENTRE AMBOS

IR COMPLETO**

Y fíjate, Carlos, en la vuelta extraordinaria que hemos dado.

Empezamos hace días buscando qué hay escondido dentro del ser humano.       Y podemos acabar descubriendo algo casi cómico:

¡QUE EL POBRE HOMBRE ESTABA UTILIZANDO MEDIA CASA PORQUE LE HABÍAN DICHO QUE EN LA OTRA MEDIA HABÍA MONSTRUOS!

Cuando quizá en la otra media están también la mariposa de Montmeló, el riachuelo transparente, aprendizajes de hace cincuenta años, automatismos utilísimos, personas olvidadas, soluciones que aprendiste sin saber que aprendías, recursos que utilizaste para llegar vivo hasta aquí...

Entonces sí cambiaría incluso la pregunta de entrada al inconsciente.

No:       ¿QUÉ COSA OSCURA HAY DENTRO DE MÍ?

Sino:       ¿DE CUÁNTO DE MÍ TODAVÍA NO ME HE ENTERADO?

Y eso vale para ayer, para la infancia y para este mismo 16 de septiembre.

Ahí creo que acabas de quitarle al inconsciente buena parte de la niebla sin quitarle ni un milímetro de profundidad.

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