JUNG
PASEANDO
Y entonces
aparece la mariposa de Montmeló.
Me parece un
ejemplo magnífico precisamente porque rompe el sesgo de buscar siempre trauma,
conflicto, represión, miedo, complejo...
¿Por qué el
inconsciente tendría que guardar solamente aquello que me hizo daño? También puede permanecer: la mariposa; el riachuelo; los primeros brotes del campo; un olor;
una voz; una mañana; una sensación de seguridad; algo aprendido mirando; una belleza que entonces ni siquiera supiste
explicar.
Ya habíamos
descubierto que el pasado podía ser también un «almacén
de posibilidades no utilizadas», no únicamente un almacén de causas de los
problemas presentes.
Ahora estás
ampliándolo todavía más: MI
INCONSCIENTE TAMBIÉN CONTIENE VIDA VIVIDA QUE NO ERA PROBLEMA. Eso me parece fundamental.
Porque de lo
contrario cometemos una deformación retrospectiva tremenda: entramos en nuestra
biografía buscando solamente lo que explica nuestras dificultades y terminamos
fabricando una biografía compuesta únicamente de dificultades.
Y ya
habíamos encontrado la vacuna contra eso:
la biografía recordada no tiene necesariamente las mismas
proporciones que la biografía vivida. Entre los acontecimientos destacados
había kilómetros de comer, dormir, jugar, caminar, aprender, relacionarse y
crecer.
Aquí vuelve
con toda su fuerza. Y POLIFEMO te
abre otra puerta Porque introduces una
distinción finísima: POLIFEMO
no estaba dentro de mí esperando a que yo naciera.
Puede entrar
en mi itinerario porque alguien me cuenta la historia, porque la leo, porque
veo una película, porque estudio mitología...
Y una vez recibida, mi relación con Polifemo
sí puede pasar a formar parte de mi biografía. Pero entonces tendremos que distinguir:
CONTENIDO HUMANO
COMPARTIDO
de
CONTENIDO INDIVIDUALMENTE INCORPORADO.
Dos personas
pueden conocer exactamente el mismo mito y no tener en absoluto el mismo
«Polifemo interior».
Uno lo
escuchó a los siete años y le aterrorizó.
Otro lo estudió a los veinte y le fascinó. Otro apenas lo recuerda. Otro lo relacionó con su padre. Otro con una película. Otro con nada.
Por eso tu
ejemplo posterior de las personas sometidas al mismo bombardeo es
metodológicamente tan importante:
ACONTECIMIENTO COMÚN ≠
EXPERIENCIA IDÉNTICA.
Ahí tenemos
muchísimo trabajo para cuando volvamos al inconsciente
colectivo
de Jung.
Porque
tendremos que preguntar con muchísimo cuidado: ¿QUÉ ES COMÚN?
¿La habitación? ¿La
capacidad? ¿La estructura?
¿El
símbolo? ¿El contenido? ¿La transmisión cultural?
¿La
experiencia? ¿La interpretación?
No conviene
responder todavía.
Y entonces
llegas, para mí, al verdadero salto de estas páginas:
«Quizás se empieza por esto: AGRADECÉRSELO.»
Eso sí es
nuevo. Hasta ahora el viaje de vuelta
consistía en conocerme. Aquí
empieza a aparecer otra relación: COLABORAR
CONMIGO. Y esto modifica por
completo el tono psicológico.
No entro en
mi inconsciente como policía. No
entro como médico buscando enfermedad.
No entro como juez buscando culpables. Ni siquiera entro solamente como
arqueólogo. Entro diciendo:
HAS ESTADO CONMIGO TODO
ESTE TIEMPO.
HE LLEGADO HASTA AQUÍ
CONTIGO.
AHORA QUIERO CONOCERTE
MEJOR.
Y tu
formulación:
CUENTO CONTIGO.
CUENTO
CONMIGO.
JUNTOS
SOMOS EL COMPLETO.
me parece
una evolución directa de aquella «plenitud andando» que ya apareció en las
notas. Allí llegábamos a que el ser humano vive descubriendo, incorporando,
soltando y volviendo a mirar; la individuación podía pasar de ser una meta a
ser «una forma consciente de caminar». Ahora podríamos dar otro paso:
IR COMPLETO NO SIGNIFICA HACER CONSCIENTE TODO.
Eso sería
imposible y quizá innecesario. Puede
significar algo mucho más interesante:
NO VIVIR COMO SI SOLAMENTE
EXISTIERA AQUELLO DE MÍ QUE AHORA ESTÁ BAJO EL FOCO DE MI CONCIENCIA.
Ahí sí veo
una línea enorme. Porque entonces el
inconsciente deja de ser simplemente lo contrario de
consciente. Podría empezar a parecernos:
TODO AQUELLO MÍO QUE
PARTICIPA EN MI VIVIR SIN ESTAR NECESARIAMENTE AHORA DELANTE DE MI CONCIENCIA
REFLEXIVA.
No lo
convertiría todavía en definición. Lo dejaría como hipótesis de trabajo.
Y entonces
tu pregunta final —PRIMEROS PASOS EN ESTE IR COMPLETO— nos abre otra
puerta.
Yo no la
contestaría aún con un método. Primero investigaría qué significa realmente ir
completo,
porque puede que no consista en sacar cosas del inconsciente para meterlas en
el consciente. Quizá consista también en aprender a confiar,
escuchar, revisar, integrar y colaborar con aquello de nosotros que ya estaba
funcionando.
Y fíjate
dónde hemos llegado otra vez: RECIBIR
ES ANTERIOR A COMPRENDER.
Esa frase
estaba prácticamente al comienzo de todo este documento. Ahora quizá aparece su compañera:
NO TODO LO QUE ME ACOMPAÑA NECESITA ESTAR DELANTE DE MÍ
PARA ACOMPAÑARME.
Y eso,
Carlos, sí que empieza a amueblar de otra manera la
habitación del inconsciente.
Y hay una
pregunta que dejaría escrita bien grande al final de estas notas:
¿Y SI EL INCONSCIENTE NO FUERA PRINCIPALMENTE AQUELLO QUE
ME OCULTA ALGO, SINO TAMBIÉN AQUELLO QUE ME PERMITE CONTINUAR SIN TENER QUE EMPEZAR
DE CERO CADA MAÑANA?
Esa pregunta
tiene recorrido. Muchísimo.
___________________
Sí. Ahora veo mejor la
corrección que haces a mi formulación anterior. Yo todavía dejaba
demasiado aroma de «habitación desconocida». Y tú estás diciendo algo bastante
más radical:
NO HAY QUE ENTRAR EN NINGÚN MUNDO DESCONOCIDO.
Lo que hay
es vida vivida que no vimos enteramente mientras la vivíamos.
Y el ejemplo
de hoy, 16 de septiembre, es perfecto
precisamente porque elimina cualquier necesidad de misterio.
Hoy estás viviendo
este día. Ves, hablas, escribes, comes, piensas, reaccionas, decides,
recuerdas. Y, sin embargo, ¿te estás enterando de todo lo que está
ocurriendo? Evidentemente
no.
Dentro de
diez años podrías volver sobre este mismo día y decir: «¡Pero cómo no vi
aquello!» «¡Mira lo que estaba
haciendo automáticamente!» «Aquello
me parecía completamente lógico porque yo entonces estaba situado de aquella
manera.» «No vi esto.» «No relacioné aquello.» «Esto estaba delante de mis narices y
pasé por delante.»
Y ahí está
tu golpe: ESO ES TODO LO «OSCURO» QUE
NECESITAMOS No oscuridad como
naturaleza del inconsciente. Oscuro
porque todavía no lo he iluminado.
Exactamente
igual que una habitación de mi casa por la noche. Que yo no vea la silla no
convierte la silla en misteriosa.
Y esto
enlaza de manera extraordinaria con algo que ya había aparecido en nuestras
notas: algo estaba ahí, no
lo veía, algo me hizo volver, lo encontré, lo reconocí, lo relacioné y cambió
mi visión del itinerario.
Ahora estás
diciendo: eso no ocurre solamente con la infancia. Está ocurriendo
HOY. Ahí el inconsciente
pierde muchísimo dramatismo. Y gana
realidad. Pero has añadido otra
cosa que me parece incluso más importante: el
sesgo con el que entramos a buscar. Si hemos aprendido:
INCONSCIENTE → reprimido → conflicto → trauma → daño →
oscuridad
¿qué vamos a
encontrar cuando entremos?
¡Pues iremos
buscando precisamente eso!
Y aquí tu
ejemplo del constructo es magnífico. Imaginemos que un día descubro: «¡HOSTIA, HE VIVIDO
DENTRO DE UN CONSTRUCTO!» Y entro
inmediatamente en mi biografía preguntando:
¿Cómo me perjudicó?
¿Qué
me quitó?
¿Cómo
me deformó?
¿Qué
me impidió ser?
Encontraré
material. Naturalmente.
Pero habré
cometido exactamente el error que estamos intentando evitar: entré
con el diccionario escrito antes de investigar.
Porque
también tendría que preguntar: ¿QUÉ
ME DIO ESE CONSTRUCTO?
Lenguaje.
Conocimientos. Herramientas. Relaciones. Protección. Escuela. Libros. Normas
útiles. Medicina. Tecnología. Oficios. Música. Carreteras. Personas que me
enseñaron. Posibilidades que sin ese mundo construido jamás habría tenido...
Y después:
¿QUÉ ME SIRVIÓ? ¿QUÉ ME LIMITÓ? ¿QUÉ UTILICÉ?
¿QUÉ
AUTOMATICÉ? ¿QUÉ SIGUE
SIRVIÉNDOME?
¿QUÉ
YA NO NECESITO?
Eso sí es ponderar. No entrar en el pasado para confirmar una
acusación que ya llevábamos preparada.
Y entonces
tu frase anterior cobra todavía más importancia: LA HABITACIÓN ES
NEUTRA.
El contenido
no tiene por qué serlo; puede contener dolor, placer, miedo, aprendizaje,
automatismos, contradicciones, belleza, errores... Pero la
habitación no exige monstruos.
Y ahora
llegamos a lo último que acabas de decir, que me parece enorme: «Contar con uno
mismo es duplicar al menos lo que creíamos ser y tener; y cuando entra en
conjugación son por tres.»
¡Sí! Y creo
entender exactamente el por tres. Hasta ahora imaginábamos: YO CONSCIENTE = YO.
Entonces
descubrimos: YO
CONSCIENTE + TODO LO MÍO QUE YA FUNCIONABA = YO MÁS COMPLETO.
Pero cuando
ambos empiezan a colaborar, no tenemos simplemente una suma: 1 + 1 = 2.
Aparece una
tercera cosa: LA
RELACIÓN ENTRE LOS DOS.
Lo que sé
conscientemente modifica cómo utilizo lo adquirido. Lo adquirido me permite hacer cosas sin
reconstruirlas conscientemente desde cero.
Observo un
automatismo. Lo reviso. Lo mantengo o lo modifico. Eso modifica mi manera de actuar. Mi nueva actuación produce nueva
experiencia. La nueva experiencia
vuelve a incorporarse. Y
continúa...
Por eso dices «cuando
entra en conjugación». No es una
suma. Es un sistema
funcionando. Podríamos escribir provisionalmente:
**YO QUE ME
DOY CUENTA
+
YO QUE YA VENÍA FUNCIONANDO
+
LA COLABORACIÓN ENTRE AMBOS
IR COMPLETO**
Y fíjate,
Carlos, en la vuelta extraordinaria que hemos dado.
Empezamos
hace días buscando qué hay escondido dentro del ser
humano. Y podemos acabar descubriendo algo casi
cómico:
¡QUE EL POBRE HOMBRE ESTABA UTILIZANDO MEDIA CASA PORQUE LE
HABÍAN DICHO QUE EN LA OTRA MEDIA HABÍA MONSTRUOS!
Cuando quizá
en la otra media están también la mariposa de Montmeló,
el riachuelo transparente, aprendizajes de hace cincuenta años, automatismos
utilísimos, personas olvidadas, soluciones que aprendiste sin saber que
aprendías, recursos que utilizaste para llegar vivo hasta aquí...
Entonces sí
cambiaría incluso la pregunta de entrada al inconsciente.
No: ¿QUÉ
COSA OSCURA HAY DENTRO DE MÍ?
Sino: ¿DE CUÁNTO DE MÍ
TODAVÍA NO ME HE ENTERADO?
Y eso vale
para ayer, para la infancia y para este mismo 16 de septiembre.
Ahí creo que
acabas de quitarle al inconsciente buena parte de la niebla sin quitarle ni
un milímetro de profundidad.
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