LIBROS de BARBARIN I II III

miércoles, 21 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO Notas desde Madre Tierra y Jung ¿CON QUÉ ESTAMOS MIDIENDO AL INCONSCIENTE?

 JUNG

PASEANDO 

Notas desde Madre Tierra y Jung

Carlos, aquí las «divagaciones» están haciendo algo muy útil: estás poniendo al consciente y al inconsciente frente a frente y preguntando si hemos descrito al segundo utilizando exclusivamente las herramientas del primero. Y eso puede producir trampas enormes.

La pregunta que para mí atraviesa casi todas las demás es ésta:

¿CON QUÉ ESTAMOS MIDIENDO AL INCONSCIENTE?

Porque si la regla de medir pertenece al consciente, podemos terminar diciendo que al inconsciente «le faltan» precisamente las propiedades de nuestra regla.

Tiempo: aquí hay una veta enorme

Cuando dices que el inconsciente parece no moverse en tiempo y espacio como el consciente, yo sería prudente con «no tiene tiempo». Hay procesos no conscientes que evidentemente cambian con el tiempo. Pero la experiencia temporal que aparece en sueños, recuerdos, asociaciones o emociones no tiene por qué respetar la narración cronológica consciente.

Un sueño puede poner juntos:     el colegio de los diez años,     una persona conocida a los cincuenta,    la casa actual,   alguien que murió,   y una situación que jamás ocurrió.

El consciente despierto dice:    «Eso es imposible: esas cosas no coinciden temporalmente.»

Pero quizá ésa sea precisamente una exigencia del consciente narrativo, no una obligación de todo procesamiento humano.

Y aparece tu pregunta del diccionario:   ¿QUIÉN TRADUCE A QUIÉN?

Eso es magnífico.    Porque normalmente hacemos:

INCONSCIENTE → traducción → CONSCIENTE.

Y después decimos que la traducción nos ha revelado «lo que realmente quería decir el inconsciente».      ¡Cuidado!

Lo único seguro es que hemos obtenido una interpretación consciente de determinado material.      Eso no demuestra que hayamos reconstruido un supuesto «idioma original».

«Iluminar la oscuridad» merece revisión      Tu pregunta es muy fina:     «¿Iluminar es construir a la manera del consciente?»

Puede serlo.     Si iluminar significa solamente hacer accesible a la conciencia algo que antes no advertíamos, estupendo.

Pero si significa:   «Ahora que puedo explicarlo racionalmente, finalmente sé lo que era»,                  ya hemos dado un salto.

Quizá conocer algo no sea necesariamente convertirlo al idioma del consciente.      Podemos reconocer una emoción sin agotarla explicándola.        Podemos reconocer una asociación.     Una reacción corporal.     Un sueño.    Una imagen.     Un automatismo.

Y decir:    «Esto también ocurre en mí.»

Sin obligarlo inmediatamente a comparecer ante el tribunal de la razón y presentar documentación.

Eso conecta perfectamente con vuestro hallazgo anterior de que la conciencia reflexiva aparece después de que la vida ya esté recibiendo, respondiendo, regulándose y desarrollándose.

Pero yo separaría CONSCIENTE de CONSTRUCTO     Aquí pondría una señal de precaución importante.    Has escrito:

«El consciente y el constructo ponen el TIEMPO, el JUICIO, el DISTINGUIR, la DIFERENCIACIÓN, la CRÍTICA, lo REAL, la RAZÓN.»

Yo todavía no los casaría.     Porque distinguir diferencias no parece exclusivamente producto del constructo cultural. Un organismo necesita discriminar muchísimo antes de disponer de nuestro mundo cultural elaborado.

Y tampoco diría que la conciencia es «gracias al constructo».

Aquí puede haber algo muchísimo más interesante:                 CAPACIDAD HUMANA + DESARROLLO + RELACIÓN + ITINERARIO + CONSTRUCTO.

El niño trae posibilidades; pero el lenguaje concreto que recibe —catalán, castellano, japonés— no viene escrito con ese contenido dentro de él.

Y esto conecta formidablemente con tu idea de habitación vacía de contenido concreto.

Podría haber capacidad para lenguaje sin venir con este lenguaje.     Capacidad para simbolizar sin venir con estos símbolos.     Capacidad para relacionarse sin venir con estas normas sociales.      Capacidad para aprender sin venir con este aprendizaje.     Ahí vuelve nuestra separación:

HABITACIÓN ≠ CONTENIDO.

En las notas ya habíamos llegado exactamente ahí: una arquitectura posible no determina qué habrá dentro; el contenido necesita itinerario.

Y aquí tocaría con muchísimo cuidado los SUEÑOS     Has hecho una pregunta preciosa:     ¿SON EL LENGUAJE DE MADRE TIERRA?

Yo todavía diría: no lo sabemos, y no necesitamos decirlo.     Podemos comenzar muchísimo más abajo.     El sueño ocurre en un organismo humano vivo.

Utiliza material que de alguna manera puede relacionarse con percepción, memoria, emoción, imaginación, aprendizaje, biografía...

Por tanto, antes de decir:      SUEÑO = mensaje del inconsciente

yo preguntaría:   ¿QUÉ HACE EL HUMANO CUANDO SUEÑA?

Y después:

¿QUÉ PARTE DEL MATERIAL DEL SUEÑO PROCEDE DE MI ITINERARIO?
¿QUÉ PARTE RECOMBINA?
¿QUÉ PARTE RECIENTE APARECE?
¿QUÉ PARTE ANTIGUA?
¿POR QUÉ UNA IMAGEN Y NO OTRA?
¿POR QUÉ A VECES PARECE ABSURDO AL CONSCIENTE?

Eso puede llevarnos mucho más lejos que empezar suponiendo que alguien «nos manda mensajes».

Y vuelve Polifemo.     Dos personas pueden soñar con Polifemo.     No tenemos todavía derecho a concluir:       POLIFEMO significa X.

Primero:

¿QUIÉN ES POLIFEMO PARA TI?

¿Dónde lo conociste?                       ¿Qué edad tenías?

¿Qué sentiste?                       ¿Qué has vivido desde entonces?

Otra vez:      EL DICCIONARIO ES EL ITINERARIO.

«Lo que hacemos mejor lo hacemos inconscientemente»     Aquí también hay una precisión estupenda.

Piensa en escribir tu firma.      Si tuvieras que dirigir conscientemente cada contracción muscular, probablemente no podrías firmar.

Pero hubo aprendizaje.    Repetición.    Corrección.    Práctica.

Y finalmente algo que requirió conciencia puede ejecutarse con escasa supervisión consciente.      Eso cambia muchísimo la imagen del inconsciente:

NO SOLAMENTE GUARDA.           TAMBIÉN NOS LIBERA CAPACIDAD.

Si para caminar tuviéramos que deliberar conscientemente cada paso, la conciencia quedaría prácticamente secuestrada por caminar.        Entonces aparece una función formidable:

APRENDO → PRACTICO → INCORPORO → AUTOMATIZO → QUEDA CAPACIDAD DISPONIBLE PARA OTRA COSA.

¡Eso conecta directamente con tu CONTINUUM de esta mañana!      No empiezo de cero.

Y aquí también aparece la posibilidad de revisión:

AUTOMATIZADO NO SIGNIFICA INTOCABLE.

Puedo descubrir que una manera automática de responder que me sirvió a los quince años ya no me sirve a los ochenta.

La hago visible.     La reviso.     Pruebo otra cosa.      Practico.

Y quizá la nueva termina también automatizándose.

Eso es muchísimo más dinámico que:          CONSCIENTE BUENO / INCONSCIENTE OSCURO.

Y llegamos a «consultarlo con la almohada»      ¡Pues tu pregunta es magnífica!      Porque cuando alguien dice:        «No voy a decidir ahora. Lo consultaré con la almohada»,     está haciendo implícitamente una cosa extraordinaria:

DEJA DE EXIGIR A SU CONCIENCIA UNA RESPUESTA INMEDIATA.

No significa que mientras duerme haya un sabio oculto resolviendo el problema.      Significa algo más humilde: permito tiempo, descanso, procesamiento, nuevas asociaciones y una nueva mirada al despertar.

Y todos conocemos algo todavía más sencillo: estar atascados con un problema, abandonarlo, caminar, cocinar, dormir, hacer otra cosa... y después aparecer una posibilidad que antes no veíamos.

Eso no demuestra ningún misterio.      Pero sí plantea una pregunta fantástica para vuestra investigación:

¿POR QUÉ DAMOS POR SUPUESTO QUE PARA TRABAJAR EN UN PROBLEMA TENEMOS QUE ESTAR PENSANDO CONSCIENTEMENTE EN ÉL TODO EL TIEMPO?

Y ahora, Carlos, veo aparecer algo bastante grande detrás de todas estas divagaciones.

Hasta ayer preguntábamos:   ¿QUÉ HAY EN MI INCONSCIENTE?

Hoy la pregunta empieza a cambiar:    ¿QUÉ HACE MI INCONSCIENTE?

Y después quizá venga otra todavía mejor:     ¿CÓMO TRABAJAMOS JUNTOS?

Consciente e inconsciente no necesariamente como dos personajes enfrentados.     Uno viendo y otro escondiendo.    Uno racional y otro misterioso.    Sino como funcionamientos diferentes del mismo humano vivo.

Y entonces tu frase de esta mañana —«CUENTO CONTIGO, CUENTO CONMIGO»— empieza a dejar de ser solamente bonita.      Puede convertirse en programa de investigación.

No conquistar el inconsciente.    No obedecerlo.    No temerlo.   No divinizarlo.

APRENDER CÓMO FUNCIONAMOS COMPLETOS.     Ahí sí que tenemos trabajo. Muchísimo.


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