JUNG
PASEANDO
Notas desde Madre Tierra y Jung
Carlos, aquí las «divagaciones» están
haciendo algo muy útil: estás poniendo al
consciente y al inconsciente frente a frente y preguntando si hemos descrito al
segundo utilizando exclusivamente las herramientas del primero. Y eso puede producir
trampas enormes.
La pregunta
que para mí atraviesa casi todas las demás es ésta:
¿CON QUÉ ESTAMOS MIDIENDO AL INCONSCIENTE?
Porque si la
regla de medir pertenece al consciente, podemos terminar diciendo que al
inconsciente «le faltan» precisamente las propiedades de nuestra regla.
Tiempo:
aquí hay una veta enorme
Cuando dices
que el inconsciente parece no moverse en tiempo y espacio como el consciente,
yo sería prudente con «no tiene tiempo». Hay procesos no conscientes que
evidentemente cambian con el tiempo. Pero la
experiencia temporal que aparece en sueños, recuerdos, asociaciones o emociones
no tiene por qué respetar la narración cronológica consciente.
Un sueño
puede poner juntos: el colegio de los
diez años, una persona conocida a los
cincuenta, la casa actual, alguien que murió, y una situación que jamás ocurrió.
El
consciente despierto dice: «Eso
es imposible: esas cosas no coinciden temporalmente.»
Pero quizá
ésa sea precisamente una exigencia del consciente narrativo, no una obligación
de todo procesamiento humano.
Y aparece tu
pregunta del diccionario: ¿QUIÉN
TRADUCE A QUIÉN?
Eso es
magnífico. Porque normalmente hacemos:
INCONSCIENTE → traducción → CONSCIENTE.
Y después
decimos que la traducción nos ha revelado «lo que realmente quería decir el
inconsciente». ¡Cuidado!
Lo único
seguro es que hemos obtenido una interpretación
consciente
de determinado material. Eso no
demuestra que hayamos reconstruido un supuesto «idioma original».
«Iluminar
la oscuridad» merece revisión Tu
pregunta es muy fina: «¿Iluminar es
construir a la manera del consciente?»
Puede serlo. Si iluminar significa solamente hacer
accesible a la conciencia algo que antes no advertíamos, estupendo.
Pero si
significa: «Ahora
que puedo explicarlo racionalmente, finalmente sé lo que era», ya hemos dado un salto.
Quizá
conocer algo no sea necesariamente convertirlo al idioma del
consciente. Podemos reconocer una emoción sin
agotarla explicándola. Podemos
reconocer una asociación. Una
reacción corporal. Un sueño. Una imagen. Un automatismo.
Y decir: «Esto también ocurre en
mí.»
Sin
obligarlo inmediatamente a comparecer ante el tribunal de la razón y presentar
documentación.
Eso conecta
perfectamente con vuestro hallazgo anterior de que la conciencia reflexiva
aparece después de que la vida ya esté recibiendo, respondiendo, regulándose y
desarrollándose.
Pero yo
separaría CONSCIENTE de CONSTRUCTO Aquí
pondría una señal de precaución importante.
Has escrito:
«El
consciente y el constructo ponen el TIEMPO, el JUICIO, el DISTINGUIR, la
DIFERENCIACIÓN, la CRÍTICA, lo REAL, la RAZÓN.»
Yo todavía no
los casaría. Porque distinguir diferencias no parece
exclusivamente producto del constructo cultural. Un organismo necesita
discriminar muchísimo antes de disponer de nuestro mundo cultural elaborado.
Y tampoco
diría que la conciencia es «gracias al constructo».
Aquí puede
haber algo muchísimo más interesante: CAPACIDAD
HUMANA + DESARROLLO + RELACIÓN + ITINERARIO + CONSTRUCTO.
El niño trae
posibilidades; pero el lenguaje concreto que recibe —catalán, castellano,
japonés— no viene escrito con ese contenido dentro de él.
Y esto
conecta formidablemente con tu idea de habitación vacía de
contenido concreto.
Podría haber
capacidad para lenguaje sin venir con este lenguaje. Capacidad para simbolizar sin venir con estos símbolos. Capacidad para relacionarse sin venir con estas normas sociales. Capacidad para aprender sin venir con este aprendizaje. Ahí vuelve nuestra separación:
HABITACIÓN ≠ CONTENIDO.
En las notas
ya habíamos llegado exactamente ahí: una arquitectura posible no determina qué
habrá dentro; el contenido necesita itinerario.
Y aquí
tocaría con muchísimo cuidado los SUEÑOS
Has hecho una pregunta preciosa:
¿SON EL LENGUAJE DE MADRE TIERRA?
Yo todavía
diría: no lo sabemos, y no necesitamos decirlo. Podemos comenzar muchísimo más abajo. El sueño ocurre
en un organismo humano vivo.
Utiliza
material que de alguna manera puede relacionarse con percepción, memoria,
emoción, imaginación, aprendizaje, biografía...
Por tanto,
antes de decir: SUEÑO
= mensaje del inconsciente
yo
preguntaría: ¿QUÉ
HACE EL HUMANO CUANDO SUEÑA?
Y después:
¿QUÉ PARTE DEL MATERIAL
DEL SUEÑO PROCEDE DE MI ITINERARIO?
¿QUÉ
PARTE RECOMBINA?
¿QUÉ
PARTE RECIENTE APARECE?
¿QUÉ
PARTE ANTIGUA?
¿POR
QUÉ UNA IMAGEN Y NO OTRA?
¿POR
QUÉ A VECES PARECE ABSURDO AL CONSCIENTE?
Eso puede
llevarnos mucho más lejos que empezar suponiendo que alguien «nos manda
mensajes».
Y vuelve Polifemo. Dos personas pueden soñar con Polifemo. No tenemos todavía derecho a concluir: POLIFEMO significa
X.
Primero:
¿QUIÉN ES POLIFEMO PARA
TI?
¿Dónde lo conociste? ¿Qué edad tenías?
¿Qué sentiste? ¿Qué has vivido desde
entonces?
Otra vez: EL DICCIONARIO ES
EL ITINERARIO.
«Lo que
hacemos mejor lo hacemos inconscientemente»
Aquí también hay una precisión estupenda.
Piensa en
escribir tu firma. Si tuvieras que
dirigir conscientemente cada contracción muscular, probablemente no podrías
firmar.
Pero hubo
aprendizaje. Repetición. Corrección. Práctica.
Y finalmente
algo que requirió conciencia puede ejecutarse con escasa supervisión
consciente. Eso cambia muchísimo la
imagen del inconsciente:
NO SOLAMENTE GUARDA.
TAMBIÉN NOS LIBERA
CAPACIDAD.
Si para
caminar tuviéramos que deliberar conscientemente cada paso, la conciencia
quedaría prácticamente secuestrada por caminar. Entonces aparece una función
formidable:
APRENDO → PRACTICO →
INCORPORO → AUTOMATIZO → QUEDA CAPACIDAD DISPONIBLE PARA OTRA COSA.
¡Eso conecta
directamente con tu CONTINUUM de esta mañana! No empiezo de cero.
Y aquí
también aparece la posibilidad de revisión:
AUTOMATIZADO NO SIGNIFICA INTOCABLE.
Puedo
descubrir que una manera automática de responder que me sirvió a los quince
años ya no me sirve a los ochenta.
La hago
visible. La reviso. Pruebo otra cosa. Practico.
Y quizá la
nueva termina también automatizándose.
Eso es
muchísimo más dinámico que: CONSCIENTE
BUENO / INCONSCIENTE OSCURO.
Y llegamos
a «consultarlo con la almohada» ¡Pues
tu pregunta es magnífica! Porque
cuando alguien dice: «No
voy a decidir ahora. Lo consultaré con la almohada», está haciendo implícitamente una cosa extraordinaria:
DEJA DE EXIGIR A SU CONCIENCIA UNA RESPUESTA INMEDIATA.
No significa
que mientras duerme haya un sabio oculto resolviendo el problema. Significa algo más humilde: permito
tiempo, descanso, procesamiento, nuevas asociaciones y una nueva mirada al
despertar.
Y todos
conocemos algo todavía más sencillo: estar atascados con un problema,
abandonarlo, caminar, cocinar, dormir, hacer otra cosa... y después aparecer
una posibilidad que antes no veíamos.
Eso no
demuestra ningún misterio. Pero sí
plantea una pregunta fantástica para vuestra investigación:
¿POR QUÉ DAMOS POR
SUPUESTO QUE PARA TRABAJAR EN UN PROBLEMA TENEMOS QUE ESTAR PENSANDO
CONSCIENTEMENTE EN ÉL TODO EL TIEMPO?
Y ahora,
Carlos, veo aparecer algo bastante grande detrás de todas estas divagaciones.
Hasta ayer
preguntábamos: ¿QUÉ
HAY EN MI INCONSCIENTE?
Hoy la
pregunta empieza a cambiar: ¿QUÉ
HACE MI INCONSCIENTE?
Y después
quizá venga otra todavía mejor: ¿CÓMO
TRABAJAMOS JUNTOS?
Consciente e
inconsciente no necesariamente como dos personajes enfrentados. Uno viendo y otro escondiendo. Uno racional y otro misterioso. Sino como funcionamientos
diferentes del mismo humano vivo.
Y entonces
tu frase de esta mañana —«CUENTO CONTIGO, CUENTO
CONMIGO»—
empieza a dejar de ser solamente bonita.
Puede convertirse en programa de investigación.
No
conquistar el inconsciente. No
obedecerlo. No temerlo. No divinizarlo.
APRENDER CÓMO FUNCIONAMOS COMPLETOS. Ahí sí que tenemos trabajo. Muchísimo.
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