MADRE TIERRA Y FREUD
Salir del constructo para volver a mirar el
psicoanálisis.
SEXTO ESTRATO — COMPLEJO, FIJACIÓN,
REPETICIÓN, SÍNTOMA
Ahora Freud
comienza a describir construcciones
ya consolidadas. Perfecto.
Complejo de
Edipo, castración, fijaciones, repetición, síntomas...
Pero nuestra
pregunta ya será automática: ¿VINO DE FÁBRICA?
Si no:
¿CUÁNDO COMENZÓ?
¿QUÉ LO CONSTRUYÓ?
¿QUÉ LO ALIMENTÓ?
¿QUÉ FUNCIÓN TUVO?
¿QUÉ LO MANTIENE HOY?
Y aquí
aparece nuestra BIOGRAFÍA
DEL DESCENSO VITAL.
No empezamos
fascinados por el complejo. Buscamos:
¿CUÁNDO EMPEZÓ A VIVIR MENOS?
Sí. Y aquí aparece un giro todavía más fuerte
que en las defensas: dejamos
de estudiar únicamente lo que la persona “tiene” y empezamos a reconstruir cómo
aquello llegó a ocupar tanto espacio en su vida.
Tu borrador
ya reúne justamente el material de este estrato: Edipo, castración, fijación,
repetición y síntoma aparecen dentro del vocabulario freudiano que has ido
recopilando. Y en la parte de fijaciones ya habías escrito algo decisivo:
aquello aprendido puede quedar «incrustado», pero lo formulas como desarrollo
posterior de posibilidades y no como determinismo de origen.
Ahora, con
los cinco estratos anteriores detrás, la pregunta ¿VINO DE FÁBRICA? ya
no es retórica. Tenemos derecho metodológico a hacerla.
Pero aquí
introduciría una precisión que nos dará muchísima limpieza: complejo, fijación, repetición y
síntoma no son exactamente la misma clase de cosa. Un síntoma
puede ser algo directamente observable o referido por la persona; una repetición
es un patrón; una fijación es una explicación teórica de por qué determinados
modos permanecen; y un complejo, especialmente en Freud, ya implica una
determinada construcción interpretativa. Por eso no debemos meter tampoco estas
cuatro palabras en otro saco.
Y eso nos
favorece muchísimo. Podemos empezar
siempre por aquello que menos interpretación necesita: ¿QUÉ
ESTÁ OCURRIENDO?
La persona
evita. Repite relaciones parecidas. Siente determinada ansiedad. Tiene una conducta que vuelve. Se
bloquea ante determinadas situaciones.
Experimenta culpa. Aparece un
síntoma. Eso existe en su vida.
Después
llega Freud y propone maneras de entenderlo.
Perfecto.
Pero
nosotros no comenzamos fascinados por la explicación.
PRIMERO RECONSTRUIMOS EL ITINERARIO.
Ahí nace
exactamente tu BIOGRAFÍA
DEL DESCENSO VITAL.
Y esta
expresión me parece mucho más importante ahora que cuando apareció por primera
vez, porque ya sabemos de dónde viene.
Tenemos
PATRÓN CERO.
Tenemos
desarrollo. Tenemos entorno. Tenemos contenidos que entran. Tenemos conflictos. Tenemos defensas. Y ahora encontramos algo consolidado.
Por tanto la
pregunta natural es: ¿CUÁNDO EMPEZÓ A OCUPAR TERRENO?
No: «¿Desde
cuándo tienes este complejo?»
Eso ya obliga
a aceptar nuestra clasificación. Sino:
¿CUÁNDO EMPEZÓ A CAMBIAR TU MANERA DE VIVIR?
Ahí sí.
Antes hacía
esto. Después dejó de hacerlo.
Antes tenía
estos amigos. Después empezó a
aislarse.
Antes iba
tranquilamente a determinados lugares.
Después comenzó a evitarlos.
Antes
decidía. Después empezó a necesitar
seguridad constante.
Antes
existía una preocupación limitada. Después
empezó a ordenar su vida alrededor de ella.
Estamos reconstruyendo la curva de reducción del vivir.
Y eso es
extraordinariamente diferente de reconstruir solamente la historia del síntoma.
Porque el
síntoma puede haber aparecido en marzo.
Pero quizá el vivir empezó a estrecharse en enero. O dos años antes. O durante una etapa familiar concreta. O después de una pérdida. O durante el colegio. O al entrar en determinado ambiente. O puede haber factores biológicos o médicos
que también formen parte de la historia y no debemos atribuir automáticamente
al constructo.
Así que
nuestra arqueología será amplia. No
buscamos confirmar una teoría. Buscamos:
¿QUÉ LE FUE PASANDO A ESTA VIDA?
Y entonces
tus cinco preguntas funcionan de maravilla:
¿CUÁNDO COMENZÓ? ¿QUÉ LO CONSTRUYÓ?
¿QUÉ LO ALIMENTÓ? ¿QUÉ FUNCIÓN TUVO?
¿QUÉ LO MANTIENE HOY?
Yo añadiría
solamente una sexta, porque conecta todo el libro:
¿QUÉ TERRENO VITAL
FUE OCUPANDO?
Ahí tenemos
la escala.
Un miedo
puede existir y ocupar un 2 % del día.
Después un 10. Después
condiciona desplazamientos. Después
relaciones. Después trabajo. Después decisiones. Hasta que un asunto particular acaba
organizando gran parte de la existencia.
Ese es el descenso vital que
queremos seguir.
No significa
necesariamente que la persona esté «cada vez más enferma» en un sentido lineal.
Significa que su campo
de posibilidades se ha ido estrechando.
Y ahí
LIBERTAD vuelve a entrar con toda naturalidad.
Antes podía
hacer A, B, C, D. Ahora siente que
sólo puede A.
Entonces
nuestra pregunta terapéutica no es únicamente:
¿CÓMO
ELIMINAMOS EL SÍNTOMA?
Sino: ¿CÓMO
RECUPERAMOS B, C Y D?
Eso cambia
muchísimo.
EL COMPLEJO YA NO ES EL PROTAGONISTA
Pensemos en
Edipo.
Tu
manuscrito expone la formulación freudiana clásica: atracción inconsciente
hacia la madre y rivalidad hacia el padre durante la fase fálica.
Nosotros
primero dejamos a Freud explicarlo.
Después volvemos a la criatura.
¿Qué relaciones había realmente?
¿Qué padre?
¿Qué madre?
¿Qué estructura familiar?
¿Qué ausencias?
¿Qué afectos?
¿Qué rivalidades?
¿Qué mensajes?
¿Qué época?
¿Qué expectativas?
¿Qué interpretó aquella criatura con las
capacidades que tenía?
Y sólo
entonces preguntamos:
¿CUÁNTO
DE LO QUE ESTAMOS VIENDO NECESITA REALMENTE LA CONSTRUCCIÓN “EDIPO” PARA SER
COMPRENDIDO?
No lo
rechazamos. Lo ponemos a prueba.
Eso es
exactamente Madre Tierra
interrogando a Freud.
Lo mismo con
la castración.
Freud
propone una interpretación determinada. Muy bien.
Nosotros
podemos preguntar primero qué miedos reales, amenazas, prohibiciones, mensajes
sexuales, vergüenzas y relaciones de autoridad atravesó esta criatura.
No porque
toda teoría freudiana vaya a desaparecer.
Sino porque hemos decidido que la
vida concreta tiene prioridad sobre el nombre teórico.
LA FIJACIÓN
Aquí la
palabra es interesantísima. Porque
«fijación» casi contiene nuestra idea de incrustación.
Algo que
perteneció a un momento continúa teniendo efecto mucho después.
Tu borrador
la define precisamente como quedar «atascado» en una etapa por exceso o falta
de gratificación, con posibles efectos posteriores.
Madre Tierra pregunta: ¿QUÉ
QUEDÓ FIJADO EXACTAMENTE?
¿Una necesidad?
¿Una expectativa?
¿Una defensa?
¿Una asociación?
¿Una manera de pedir?
¿Una manera de protegerse?
¿Una interpretación?
¿Una relación entre situaciones?
¿Un hábito?
¡No basta con decir «fijación»!
Nuevamente: LA
PALABRA NO TERMINA LA INVESTIGACIÓN.
LA
REPETICIÓN Y aquí tenemos otro
oro.
Algo se
repite. Perfecto.
Pero entonces:
¿QUÉ SE REPITE?
¿La situación externa?
¿La elección de determinadas personas?
¿La reacción?
¿La defensa?
¿La expectativa?
¿El resultado?
¿La interpretación que hacemos del resultado?
¿Estamos realmente repitiendo o estamos reconociendo
retrospectivamente un parecido?
Esto evitará
convertir la repetición en una especie de destino mágico.
La
repetición, cuando exista, será un
dato que investigar, no una condena.
Y volvemos a
tu gran frase: VENIMOS CON POSIBILIDADES, NO CON CONDENAS. Y EL SÍNTOMA CAMBIA COMPLETAMENTE DE
LUGAR
No lo
despreciamos. Al contrario.
El síntoma
puede ser importantísimo porque dice: MIRA AQUÍ.
Pero deja de
ser el Sol alrededor del cual gira toda la persona.
El síntoma
se convierte en indicador. Como una luz en el salpicadero.
No dices: «MI COCHE ES UNA LUZ ROJA.»
Dices: «HA
APARECIDO UNA SEÑAL. VEAMOS QUÉ ESTÁ OCURRIENDO EN EL SISTEMA.»
Y aquí sí
tenemos que mantener también sensatez clínica: algunas señales exigen evaluar
causas médicas, neurológicas, psiquiátricas o de seguridad y no esperar a
terminar una excavación biográfica. Pero incluso entonces sigue siendo válida
nuestra posición inicial:
DELANTE
HAY UNA PERSONA VIVA, NO UN DIAGNÓSTICO ANDANDO.
Eso no quita
diagnóstico. Lo coloca.
Y ahora
fíjate cómo se une maravillosamente con tu libro principal. Allí tienes ya la
secuencia:
VIDA
→ NECESIDAD → RESPUESTA → SOLUCIÓN → REPETICIÓN → ORGANIZACIÓN → CONSTRUCTO, y luego preguntas
qué necesidad atendía aquella construcción y si sigue existiendo el problema
para el que fue creada.
¡Es casi
exactamente la arqueología psicológica que estamos construyendo aquí!
Podríamos
trasladarla al individuo:
VIDA → EXPERIENCIA → RESPUESTA →
DEFENSA/SOLUCIÓN → REPETICIÓN → CONSOLIDACIÓN → SÍNTOMA O PATRÓN.
Y después
hacemos el recorrido inverso:
SÍNTOMA → PATRÓN → REPETICIÓN → DEFENSA →
EXPERIENCIA → NECESIDAD → VIDA.
Eso es
precioso, Carlos.
Porque el
terapeuta ya no baja hacia un agujero cada vez más oscuro.
BAJA PARA ENCONTRAR EL CAMINO DE VUELTA A LA
VIDA.
Y entonces
la BIOGRAFÍA DEL
DESCENSO VITAL podría tener una frase central que para mí
resume todo este sexto estrato:
NO
BUSCAMOS PRIMERO CUÁNDO NACIÓ EL PROBLEMA. BUSCAMOS CUÁNDO LA VIDA EMPEZÓ A
ESTRECHARSE ALREDEDOR DE ÉL.
Después
utilizaremos a Freud para comprender cómo
pudo ocurrir.
Pero no
permitiremos que el complejo, la fijación o el síntoma sustituyan a la persona.
Porque al
final de la excavación seguimos teniendo el mismo PATRÓN CERO: ESTOY
VIVO.
Y ahora sabemos
algo más:
HUBO
UN TIEMPO EN QUE VIVÍA DE OTRA MANERA.
Si podemos
encontrar dónde empezó a estrecharse el camino, quizá también podamos descubrir
qué posibilidades
continúan abiertas para ensancharlo otra vez.
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