LIBROS de BARBARIN I II III

lunes, 19 de octubre de 2026

MADRE TIERRA Y JUNG ¿Quién decidió que aquello era inaceptable? Yo, familia, sociedad, religión, escuela, época, constructo.

 MADRE TIERRA

Y

JUNG

¿Quién decidió que aquello era inaceptable?    Yo, familia, sociedad, religión, escuela, época, constructo.

Acabamos el capítulo anterior con una pregunta que nos dejó la puerta completamente abierta:     ¿RECHAZADO POR QUIÉN?     Porque decir:     «ESTO ESTÁ EN MI SOMBRA»          todavía no explica demasiado.

Describe dónde parece encontrarse ahora respecto a mi conciencia.    Pero nosotros queremos hacer arqueología.    Queremos saber:    ¿CÓMO LLEGÓ AHÍ?             Y para que algo termine siendo rechazado, ocultado, negado o difícilmente reconocible como propio, en algún momento tuvo que aparecer una frontera:

ESTO SÍ.      ESTO NO.       ESTO PUEDO SER.         ESTO NO DEBERÍA SERLO.

ESTO PUEDO MOSTRARLO.        ESTO MEJOR QUE NADIE LO VEA.

Entonces Madre Tierra hace una pregunta sencillísima:    ¿QUIÉN PUSO LA FRONTERA?


«YO»

Empecemos por la respuesta aparentemente más evidente.      YO LO RECHACÉ.       Perfecto.     Puede ser.       Pero ya hemos aprendido a no detenernos en la primera respuesta.

¿QUÉ «YO»?

¿El de seis años?    ¿El adolescente?   ¿El adulto?   ¿Con qué herramientas?

¿En qué situación?   ¿Con qué información?    ¿Según qué valores?

¿Con qué consecuencias imaginadas?

Porque decir:     «YO DECIDÍ QUE AQUELLO ERA INACEPTABLE»     puede esconder historias muy diferentes.      Quizá hubo una decisión consciente.   Quizá no.    Quizá simplemente aprendí a apartarlo.   Quizá me avergoncé.   Quizá tuve miedo.    Quizá comprobé que mostrarlo tenía consecuencias.    Quizá ni siquiera podía formular lo que estaba ocurriendo.

Entonces:     «YO LO RECHACÉ»      TAMBIÉN NECESITA ITINERARIO.


NO TODO RECHAZO FUE UNA DECISIÓN

Esto es fundamental.     La palabra decidió del título es deliberadamente provocadora.     Porque muchas veces:     NADIE SE SENTÓ A DECIDIR NADA.

No hubo una reunión familiar:     «A partir de hoy, Carlos no podrá mostrar esto.»      No hubo decreto.    Simplemente hubo respuestas repetidas.   Miradas.   Silencios.   Bromas.   Premios.   Castigos.   Incomodidad.   Alejamiento.    Aprobación.    El caminante fue aprendiendo.   Y una posibilidad humana pudo terminar asociada a:

PELIGRO.   VERGÜENZA.   RECHAZO.    NO PERTENENCIA.     No hubo necesariamente juez.      Pero terminó habiendo sentencia.


FAMILIA

Aquí encontramos una de las primeras fábricas de:      ACEPTABLE / INACEPTABLE.

No necesariamente porque la familia quiera fabricar una Sombra.    La familia intenta vivir.    Educar.    Proteger.    Transmitir.   Organizar.    Y también transmite sus propios límites.    En una familia puede ser perfectamente aceptable llorar.    En otra:    «NO LLORES POR TONTERÍAS.»

En una puede aceptarse discutir.   En otra el conflicto resulta intolerable.   En una se habla del cuerpo.    En otra produce vergüenza.    En una se pregunta.   En otra cuestionar puede interpretarse como falta de respeto.   El niño no recibe únicamente:    QUÉ HACER.         También puede recibir:      QUÉ PARTES DE SÍ ENCUENTRAN SITIO.


Y LA FAMILIA TAMPOCO EMPEZÓ AYER

Aquí vuelve nuestra frase:     MI BIOGRAFÍA ESTÁ RODEADA DE BIOGRAFÍAS.       La madre recibió criterios.    El padre también. Lo  s abuelos.     Sus familias.      Sus circunstancias.

Por tanto, algo puede viajar durante generaciones sin necesidad de imaginar que viaja como un contenido psíquico misteriosamente heredado.

Puede viajar:       en frases,      conductas,   silencios,   costumbres,   formas de educar,   historias,   expectativas,   miedos,  maneras de reaccionar.

Esto será importantísimo cuando lleguemos al inconsciente colectivo.   Porque una cosa puede ser antiquísima y haber entrado en mi propia vida:    DURANTE MI ITINERARIO.


ESCUELA

Después entramos en otro gran clasificador.     La escuela no sólo enseña matemáticas o lengua.    También contiene modelos de comportamiento.

Qué alumno es bueno.    Qué alumno molesta.    Quién destaca.   Quién encaja.    Quién resulta raro.    Qué respuesta recibe aprobación.   Cuál provoca risa.    Y además están los compañeros.    Menudo laboratorio.

Quizá algo perfectamente aceptado en casa se convierte en motivo de burla en el colegio.

Y el caminante aprende:    ESTO AQUÍ NO.    Quizá deja de mostrarlo.   Después pasan treinta años.    Y ya no está en aquella escuela.    Pero:   ¿SIGUE AQUEL PATIO DENTRO DE SU MANERA DE PRESENTARSE?    No afirmamos.      Preguntamos.


«NO QUIERO HACER EL RIDÍCULO»       ¿Ante quién?    Ésta es una pregunta preciosa.     Porque quizá la situación actual no contiene ninguna amenaza real de ridículo.      Pero la reacción continúa.

Entonces podemos hacer arqueología:

¿CUÁNDO APARECIÓ ESTA VERGÜENZA?

¿QUÉ OCURRÍA?          ¿QUÉ EDAD TENÍA?

¿QUIÉN ESTABA MIRANDO?        ¿SIGUE AQUEL PÚBLICO AQUÍ?

A veces sí.         A veces no.


SOCIEDAD

Ahora ampliamos el escenario.     Toda sociedad necesita ciertas reglas.    No podemos convertir cualquier impulso individual en derecho automático a actuar.     

Necesitamos convivencia.      Límites.     Responsabilidad.   Protección frente al daño.     Por tanto:     QUE UNA SOCIEDAD DECLARE ALGO INACEPTABLE NO SIGNIFICA QUE ESTÉ EQUIVOCADA.

Esto debe quedar clarísimo.    Hay conductas que necesitan límites.     Pero nuestro trabajo psicológico pregunta algo más fino:    ¿SE DECLARÓ INACEPTABLE LA CONDUCTA...     O      TERMINÓ DECLARÁNDOSE INACEPTABLE UNA PARTE ENTERA DE LA PERSONA?    No es lo mismo.


SENTIR NO ES HACER

Aquí tenemos una distinción fundamental para trabajar con la Sombra.

Puedo sentir ira.    Y no agredir.

Puedo sentir envidia.    Y no perjudicar.

Puedo experimentar un deseo.   Y decidir no realizarlo.

Puedo imaginar algo.  Y no convertirlo en conducta.

Entonces:    CONTENIDO PSÍQUICO ≠ ACCIÓN.

Esto permite iluminar muchísimo.     Porque quizá parte del rechazo nació al confundir:     «SI RECONOZCO QUE SIENTO ESTO»        con:      «ENTONCES TENGO QUE HACERLO.»      No.     Precisamente la conciencia introduce espacio.

LO VEO.     LO VALORO.    DECIDO QUÉ HAGO.


RELIGIÓN

Aquí entramos en un terreno especialmente delicado y especialmente importante históricamente.      Las religiones han proporcionado a millones de personas:   sentido,     comunidad,   ritos,    consuelo,    orientación moral,   lenguajes para pensar la existencia.

Y también, dependiendo de la religión, la época, la interpretación y el entorno concreto, han participado en establecer categorías de:    PERMITIDO.   PROHIBIDO.     PURO.    IMPURO.     VIRTUD.    PECADO.

Eso puede influir profundamente en la manera en que una persona valora determinados pensamientos, deseos o impulsos.     Madre Tierra no entra diciendo:       «LA RELIGIÓN ESTÁ EQUIVOCADA.»         Pregunta:         ¿QUÉ OCURRIÓ EN ESTE CAMINANTE CONCRETO?


JUNG SABÍA MUCHO DE ESTO

Y aquí Jung está en terreno propio.      Religión, símbolos, culpa, imágenes espirituales, bien y mal ocuparon una parte enorme de su reflexión.      Él comprendió que no bastaba con decirle a una persona:             «ESO NO IMPORTA.»

Si aquella representación estaba viva psicológicamente para ella, tenía efectos.     Nosotros añadiremos después nuestra pregunta:

¿DE DÓNDE RECIBIÓ ESA REPRESENTACIÓN?

¿CÓMO LA ENTENDIÓ?             ¿A QUÉ EDAD?

¿LA SIGUE ENTENDIENDO IGUAL?

Otra vez:      ITINERARIO.


ÉPOCA

Aquí la Sombra puede cambiar de contenido delante de nuestros ojos.     Algo considerado vergonzoso en una época puede dejar de serlo en otra.     Algo admirado puede volverse cuestionable.     Un comportamiento esperado puede desaparecer.     Una posibilidad antes cerrada puede abrirse.     Entonces ocurre algo extraordinario:    LA SOMBRA TIENE CALENDARIO.

Al menos parte de sus contenidos puede tenerlo.    Y esto debería hacernos pensar muchísimo.     Porque si aquello que una persona considera inaceptable puede variar según el siglo en que nace...      difícilmente podemos atribuir automáticamente todo su contenido a una Sombra personal «de fábrica».


PONGAMOS A JUNG EN 1875

Otra vez.     No para juzgarlo.     Para comprenderlo.    Jung también recibió:    familia,   religión,   educación,   medicina,   concepciones de su época,   roles sociales,   ideas sobre hombres y mujeres,    modelos culturales.

Su enorme capacidad de observación trabajó desde ahí.     Y aun así sacó la cabeza muchísimo.    Por eso nosotros no decimos:     «JUNG SE EQUIVOCÓ POR SER DE SU ÉPOCA.»          Decimos:      «JUNG TENÍA ÉPOCA.»     Como nosotros.

Y eso será especialmente importante cuando lleguemos a algunos de sus contenidos simbólicos y a anima/animus.


CONSTRUCTO

Y ahora podemos reunirlo todo.   Familia.   Escuela.   Sociedad.  Religión.   Época.    No son mundos completamente separados.    Se atraviesan.   La familia contiene cultura.   La escuela transmite sociedad.   La religión puede influir en familia y cultura.   La profesión contiene valores sociales.     La época atraviesa todo.     Eso es nuestro      :    MUNDO HUMANO CONSTRUIDO.

Entonces la pregunta sobre la Sombra se vuelve enorme:    ¿CUÁNTO DE LO QUE RECHAZO EN MÍ              FUE PRIMERO RECHAZADO POR EL CONSTRUCTO EN EL QUE APRENDÍ A SER YO?

Ahí sí estamos sacando la Sombra a pasear.


PERO CUIDADO: «EL CONSTRUCTO LO RECHAZÓ» NO SIGNIFICA «ENTONCES ES BUENO»

Otra trampa.    Sería demasiado fácil.    Descubro que una prohibición es cultural.     Y concluyo:    «ENTONCES DEBO HACER LO CONTRARIO.»  No.     Eso seguiría dejando al constructo al mando.

Simplemente invertido.    Si el constructo dice:    NO,     y yo automáticamente digo:     SÍ,       sigo dependiendo de él para decidir.

Madre Tierra propone algo más adulto:    VOLVAMOS A MIRAR.

¿Qué es esto?     ¿Qué consecuencias tiene?    ¿Produce daño?     ¿Qué función cumple la norma?    ¿Sigue siendo necesaria?      ¿Afecta a otros?     ¿Amplía o reduce posibilidades?       ¿Es compatible con la vida y la convivencia?       Ahora sí:     DECIDO HASTA DONDE PUEDO.


¿Y YO?        No podemos sacar al caminante de la ecuación.     Sería muy cómodo concluir:          «TODO ME LO METIERON.»     No.      El ser humano también participa en su propia construcción.

Interpreta.    Elige cuando puede.    Se equivoca.   Oculta.    Miente.  Se protege.   Se resiste.     Acepta.

A veces sabe perfectamente que está haciendo algo y no quiere reconocerlo.     A veces responsabilizar al constructo sería otra máscara.     Por tanto:    ARQUEOLOGÍA NO ES EXCULPACIÓN.

Comprender cómo se formó algo no elimina nuestra responsabilidad actual respecto a lo que hacemos con ello.


UNA SOMBRA PUEDE TENER MUCHOS AUTORES

Quizá ésta sea una formulación más ajustada.       No:     «MI MADRE PUSO ESTO EN MI SOMBRA.»

Demasiado simple.   Quizá participaron:    una disposición propia,    una reacción familiar,    una experiencia escolar,    una norma cultural,   una interpretación infantil,   una decisión posterior,    años de repetición.

Entonces:     NO BUSCAMOS AL AUTOR.      RECONSTRUIMOS LA OBRA.     Eso es verdadera arqueología.


«¿QUIÉN DIJO QUE ESTO ERA MALO?»

Puede ser una pregunta potentísima.      Pero después necesita otra:      ¿Y TENÍA RAZÓN?         Porque nuestra finalidad no es liberar indiscriminadamente todo lo rechazado.      Es revisarlo.

Quizá descubrimos:   SÍ. ESTA CONDUCTA HACE DAÑO.    Perfecto.

La mantenemos limitada, pero ahora conscientemente.   Quizá descubrimos:     NO. ESTO ERA SIMPLEMENTE UNA POSIBILIDAD HUMANA QUE NO CABÍA EN AQUEL MUNDO.

Entonces quizá recuperamos terreno.    Quizá:     NO LO SÉ TODAVÍA.    También perfecto.      Seguimos mirando.


LA SOMBRA DEJA DE SER UN SACO NEGRO

Y esto es lo formidable.    Ya no tenemos:   LA SOMBRA.    Como una masa oscura indiferenciada.     Empezamos a encontrar:     ESTO.    Y esto tiene una historia.     AQUELLO.     Y aquello otra.

Una parte quizá procede de una adaptación.    Otra de una experiencia.   Otra de un criterio moral que todavía comparto.   Otra de una prohibición que ya no comparto.   Otra no sé de dónde viene.   Otra ni siquiera es problemática: simplemente estaba poco desarrollada.   LA SOMBRA EMPIEZA A TENER PIEZAS.   Y cada pieza puede investigarse.


NO TODO NECESITA LA MISMA SOLUCIÓN        Exactamente.

Una agresividad reconocida puede necesitar regulación.   Una capacidad creativa abandonada puede necesitar espacio.   Una vergüenza antigua quizá necesite revisión.   Una conducta dañina requiere responsabilidad.   Una necesidad legítima puede necesitar permiso.   Una experiencia dolorosa puede requerir acompañamiento.   Un contenido desconocido puede seguir siendo:     DESCONOCIDO.

Ya no necesitamos una llave universal llamada:    INTEGRAR LA SOMBRA.   Preguntamos:     ¿QUÉ HAY AQUÍ?     Y después vemos qué necesita esto.


ESTO ES SACAR A JUNG A PASEAR

Y mira lo que ocurre.   No hemos reducido la Sombra.   La hemos vuelto muchísimo más investigable.   Jung señaló un fenómeno:

HAY ASPECTOS PROPIOS QUE NO RECONOCEMOS O QUE RECHAZAMOS.     Perfecto.    Madre Tierra pregunta:

¿POR QUÉ?     ¿DESDE CUÁNDO?      ¿QUIÉN PARTICIPÓ?

¿SEGÚN QUÉ CRITERIO?      ¿SIGUE SIENDO VÁLIDO?

La habitación de Jung continúa en pie.    Pero hemos abierto los archivos de construcción.


¿QUIÉN DECIDIÓ QUE AQUELLO ERA INACEPTABLE?

Quizá:   YO.           Quizá:    MI FAMILIA.         Quizá:   LA ESCUELA.

Quizá:   MI SOCIEDAD.         Quizá:  UNA TRADICIÓN RELIGIOSA.

Quizá:  MI ÉPOCA.            Quizá:  EL CONSTRUCTO.

Quizá:  TODOS PARTICIPARON DE ALGUNA MANERA.

Y quizá descubrimos algo todavía más interesante:

LO QUE ENTONCES ERA NECESARIO RECHAZAR YA NO NECESITA SER RECHAZADO.         O lo contrario:       AHORA QUE LO VEO MEJOR, COMPRENDO POR QUÉ NECESITA UN LÍMITE.

En ambos casos hemos ganado.      Porque ya no obedecemos ciegamente ni a la Sombra ni a su prohibición.       PODEMOS MIRAR.


Y AQUÍ APARECE UNA PREGUNTA TREMENDA

Supongamos que encontramos algo en mi Sombra.     Investigamos.    Y descubrimos que el rechazo no nació de Madre Tierra.    No venía escrito en el cuerpo.     No era una condición necesaria para la continuidad de la vida.

Fue una clasificación humana.   Una interpretación.   Una norma.   Una construcción.    Entonces podemos preguntar:      ¿ES SOMBRA MÍA...    O        ES SOMBRA DEL CONSTRUCTO QUE YO HE INCORPORADO?

Ahí Jung nos ha llevado a un sitio extraordinario.    Porque quizá una sociedad no sólo fabrica Personas.  QUIZÁ TAMBIÉN FABRICA SOMBRAS.

Y si eso es cierto, el capítulo siguiente ya no puede mirar únicamente dentro del individuo.     Tendremos que mirar también qué necesita esconder un mundo humano para poder seguir presentándose a sí mismo como aquello que dice ser.

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