MADRE TIERRA
Y
JUNG
¿Quién decidió que aquello era inaceptable? Yo, familia, sociedad, religión, escuela,
época, constructo.
Acabamos el
capítulo anterior con una pregunta que nos dejó la puerta completamente
abierta: ¿RECHAZADO POR QUIÉN?
Porque decir: «ESTO ESTÁ EN MI SOMBRA» todavía no explica
demasiado.
Describe
dónde parece encontrarse ahora respecto a mi conciencia. Pero nosotros queremos hacer arqueología. Queremos saber: ¿CÓMO
LLEGÓ AHÍ? Y para que
algo termine siendo rechazado, ocultado, negado o difícilmente reconocible como
propio, en algún momento tuvo que aparecer una frontera:
ESTO
SÍ. ESTO NO. ESTO PUEDO SER. ESTO NO DEBERÍA SERLO.
ESTO
PUEDO MOSTRARLO. ESTO MEJOR QUE
NADIE LO VEA.
Entonces
Madre Tierra hace una pregunta sencillísima:
¿QUIÉN PUSO LA FRONTERA?
«YO»
Empecemos
por la respuesta aparentemente más evidente. YO
LO RECHACÉ. Perfecto. Puede ser. Pero ya hemos aprendido a no detenernos
en la primera respuesta.
¿QUÉ «YO»?
¿El de seis años? ¿El adolescente? ¿El adulto?
¿Con qué herramientas?
¿En qué situación? ¿Con qué información? ¿Según qué valores?
¿Con qué consecuencias imaginadas?
Porque
decir: «YO DECIDÍ QUE AQUELLO ERA
INACEPTABLE» puede
esconder historias muy diferentes. Quizá
hubo una decisión consciente. Quizá no. Quizá simplemente aprendí a apartarlo. Quizá me avergoncé. Quizá tuve miedo. Quizá comprobé que mostrarlo tenía
consecuencias. Quizá ni siquiera podía
formular lo que estaba ocurriendo.
Entonces: «YO
LO RECHACÉ» TAMBIÉN NECESITA
ITINERARIO.
NO TODO
RECHAZO FUE UNA DECISIÓN
Esto es
fundamental. La palabra decidió del título es
deliberadamente provocadora. Porque
muchas veces: NADIE SE SENTÓ A DECIDIR NADA.
No hubo una
reunión familiar: «A partir de hoy,
Carlos no podrá mostrar esto.» No
hubo decreto. Simplemente hubo
respuestas repetidas. Miradas. Silencios.
Bromas. Premios. Castigos.
Incomodidad. Alejamiento. Aprobación. El caminante fue aprendiendo. Y una posibilidad humana pudo terminar
asociada a:
PELIGRO. VERGÜENZA.
RECHAZO. NO PERTENENCIA. No hubo necesariamente juez. Pero terminó habiendo sentencia.
FAMILIA
Aquí
encontramos una de las primeras fábricas de: ACEPTABLE
/ INACEPTABLE.
No
necesariamente porque la familia quiera fabricar una Sombra. La familia intenta vivir. Educar.
Proteger. Transmitir. Organizar.
Y también transmite sus propios límites. En una familia puede ser perfectamente
aceptable llorar. En otra: «NO
LLORES POR TONTERÍAS.»
En una puede
aceptarse discutir. En otra el
conflicto resulta intolerable. En una
se habla del cuerpo. En otra produce
vergüenza. En una se pregunta. En otra cuestionar puede interpretarse como
falta de respeto. El niño no recibe
únicamente: QUÉ HACER. También puede recibir: QUÉ
PARTES DE SÍ ENCUENTRAN SITIO.
Y LA
FAMILIA TAMPOCO EMPEZÓ AYER
Aquí vuelve
nuestra frase: MI BIOGRAFÍA ESTÁ RODEADA DE BIOGRAFÍAS. La madre recibió criterios. El padre también. Lo s abuelos.
Sus familias. Sus
circunstancias.
Por tanto,
algo puede viajar durante generaciones sin necesidad de imaginar que viaja como
un contenido psíquico misteriosamente heredado.
Puede
viajar: en frases, conductas, silencios,
costumbres, formas de educar, historias,
expectativas, miedos, maneras de reaccionar.
Esto será
importantísimo cuando lleguemos al inconsciente
colectivo. Porque una
cosa puede ser antiquísima y haber entrado en mi propia vida: DURANTE
MI ITINERARIO.
ESCUELA
Después
entramos en otro gran clasificador. La
escuela no sólo enseña matemáticas o lengua.
También contiene modelos de comportamiento.
Qué alumno
es bueno. Qué alumno molesta. Quién destaca. Quién encaja. Quién resulta raro. Qué respuesta recibe aprobación. Cuál provoca risa. Y además están los compañeros. Menudo laboratorio.
Quizá algo
perfectamente aceptado en casa se convierte en motivo de burla en el colegio.
Y el
caminante aprende: ESTO AQUÍ NO. Quizá deja de mostrarlo. Después pasan treinta años. Y ya no está en aquella escuela. Pero:
¿SIGUE AQUEL PATIO DENTRO DE SU
MANERA DE PRESENTARSE? No
afirmamos. Preguntamos.
«NO QUIERO
HACER EL RIDÍCULO» ¿Ante quién?
Ésta es una pregunta preciosa.
Porque quizá la situación actual no contiene ninguna amenaza real de
ridículo. Pero la reacción continúa.
Entonces podemos hacer arqueología:
¿CUÁNDO APARECIÓ ESTA VERGÜENZA?
¿QUÉ OCURRÍA? ¿QUÉ EDAD TENÍA?
¿QUIÉN ESTABA MIRANDO? ¿SIGUE AQUEL PÚBLICO AQUÍ?
A veces sí. A veces no.
SOCIEDAD
Ahora
ampliamos el escenario. Toda sociedad
necesita ciertas reglas. No podemos
convertir cualquier impulso individual en derecho automático a actuar.
Necesitamos
convivencia. Límites. Responsabilidad. Protección frente al daño. Por tanto: QUE
UNA SOCIEDAD DECLARE ALGO INACEPTABLE NO SIGNIFICA QUE ESTÉ EQUIVOCADA.
Esto debe
quedar clarísimo. Hay conductas que
necesitan límites. Pero nuestro
trabajo psicológico pregunta algo más fino:
¿SE DECLARÓ
INACEPTABLE LA CONDUCTA... O TERMINÓ DECLARÁNDOSE INACEPTABLE UNA PARTE
ENTERA DE LA PERSONA? No
es lo mismo.
SENTIR NO
ES HACER
Aquí tenemos
una distinción fundamental para trabajar con la Sombra.
Puedo sentir
ira. Y no agredir.
Puedo sentir
envidia. Y no perjudicar.
Puedo
experimentar un deseo. Y decidir no
realizarlo.
Puedo
imaginar algo. Y no convertirlo en
conducta.
Entonces: CONTENIDO
PSÍQUICO ≠ ACCIÓN.
Esto permite
iluminar muchísimo. Porque quizá
parte del rechazo nació al confundir:
«SI RECONOZCO QUE
SIENTO ESTO» con: «ENTONCES
TENGO QUE HACERLO.» No. Precisamente la conciencia introduce
espacio.
LO
VEO. LO VALORO. DECIDO QUÉ HAGO.
RELIGIÓN
Aquí
entramos en un terreno especialmente delicado y especialmente importante
históricamente. Las religiones han
proporcionado a millones de personas: sentido, comunidad, ritos,
consuelo, orientación moral, lenguajes para pensar la existencia.
Y también,
dependiendo de la religión, la época, la interpretación y el entorno concreto,
han participado en establecer categorías de:
PERMITIDO. PROHIBIDO. PURO.
IMPURO. VIRTUD. PECADO.
Eso puede
influir profundamente en la manera en que una persona valora determinados
pensamientos, deseos o impulsos. Madre
Tierra no entra diciendo: «LA RELIGIÓN ESTÁ EQUIVOCADA.» Pregunta: ¿QUÉ OCURRIÓ EN ESTE CAMINANTE CONCRETO?
JUNG SABÍA
MUCHO DE ESTO
Y aquí Jung
está en terreno propio. Religión,
símbolos, culpa, imágenes espirituales, bien y mal ocuparon una parte enorme de
su reflexión. Él comprendió que no
bastaba con decirle a una persona:
«ESO NO IMPORTA.»
Si aquella
representación estaba viva psicológicamente para ella, tenía efectos. Nosotros añadiremos después nuestra
pregunta:
¿DE DÓNDE RECIBIÓ ESA REPRESENTACIÓN?
¿CÓMO LA ENTENDIÓ? ¿A QUÉ EDAD?
¿LA SIGUE ENTENDIENDO IGUAL?
Otra vez: ITINERARIO.
ÉPOCA
Aquí la
Sombra puede cambiar de contenido delante de nuestros ojos. Algo considerado vergonzoso en una época
puede dejar de serlo en otra. Algo
admirado puede volverse cuestionable.
Un comportamiento esperado puede desaparecer. Una posibilidad antes cerrada puede
abrirse. Entonces ocurre algo
extraordinario: LA SOMBRA TIENE CALENDARIO.
Al menos
parte de sus contenidos puede tenerlo.
Y esto debería hacernos pensar muchísimo. Porque si aquello que una persona
considera inaceptable puede variar según el siglo en que nace... difícilmente podemos atribuir
automáticamente todo su contenido a una Sombra personal «de fábrica».
PONGAMOS A
JUNG EN 1875
Otra vez. No para juzgarlo. Para comprenderlo. Jung también recibió: familia,
religión, educación, medicina,
concepciones de su época, roles
sociales, ideas sobre hombres y
mujeres, modelos culturales.
Su enorme
capacidad de observación trabajó desde
ahí. Y aun así sacó
la cabeza muchísimo. Por eso nosotros
no decimos: «JUNG SE EQUIVOCÓ POR SER DE SU
ÉPOCA.» Decimos: «JUNG TENÍA ÉPOCA.» Como nosotros.
Y eso será
especialmente importante cuando lleguemos a algunos de sus contenidos
simbólicos y a anima/animus.
CONSTRUCTO
Y ahora
podemos reunirlo todo. Familia. Escuela.
Sociedad. Religión. Época.
No son mundos completamente separados.
Se atraviesan. La familia
contiene cultura. La escuela transmite
sociedad. La religión puede influir en
familia y cultura. La profesión
contiene valores sociales. La época
atraviesa todo. Eso es nuestro :
MUNDO HUMANO CONSTRUIDO.
Entonces la
pregunta sobre la Sombra se vuelve enorme:
¿CUÁNTO DE LO QUE RECHAZO EN MÍ FUE PRIMERO RECHAZADO POR EL
CONSTRUCTO EN EL QUE APRENDÍ A SER YO?
Ahí sí
estamos sacando la Sombra a pasear.
PERO
CUIDADO: «EL CONSTRUCTO LO RECHAZÓ» NO SIGNIFICA «ENTONCES ES BUENO»
Otra trampa. Sería demasiado fácil. Descubro que una prohibición es cultural. Y concluyo: «ENTONCES
DEBO HACER LO CONTRARIO.» No. Eso seguiría dejando al constructo al
mando.
Simplemente
invertido. Si el constructo dice: NO, y yo automáticamente digo: SÍ, sigo dependiendo de él
para decidir.
Madre Tierra
propone algo más adulto: VOLVAMOS A MIRAR.
¿Qué es
esto? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Produce daño? ¿Qué función cumple la norma? ¿Sigue siendo necesaria? ¿Afecta a otros? ¿Amplía o reduce posibilidades? ¿Es compatible con la vida y la
convivencia? Ahora sí: DECIDO
HASTA DONDE PUEDO.
¿Y
YO? No
podemos sacar al caminante de la ecuación.
Sería muy cómodo concluir:
«TODO ME LO
METIERON.» No. El ser humano también participa en su
propia construcción.
Interpreta. Elige cuando puede. Se equivoca. Oculta.
Miente. Se protege. Se resiste. Acepta.
A veces sabe
perfectamente que está haciendo algo y no quiere reconocerlo. A veces responsabilizar al constructo
sería otra máscara. Por tanto: ARQUEOLOGÍA
NO ES EXCULPACIÓN.
Comprender
cómo se formó algo no elimina nuestra responsabilidad actual respecto a lo que
hacemos con ello.
UNA SOMBRA
PUEDE TENER MUCHOS AUTORES
Quizá ésta
sea una formulación más ajustada. No: «MI
MADRE PUSO ESTO EN MI SOMBRA.»
Demasiado
simple. Quizá participaron: una disposición propia, una reacción familiar, una experiencia escolar, una norma cultural, una interpretación infantil, una decisión posterior, años de repetición.
Entonces: NO
BUSCAMOS AL AUTOR. RECONSTRUIMOS LA
OBRA. Eso es verdadera
arqueología.
«¿QUIÉN
DIJO QUE ESTO ERA MALO?»
Puede ser
una pregunta potentísima. Pero
después necesita otra: ¿Y TENÍA RAZÓN? Porque nuestra finalidad no es
liberar indiscriminadamente todo lo rechazado. Es revisarlo.
Quizá
descubrimos: SÍ. ESTA CONDUCTA HACE DAÑO. Perfecto.
La mantenemos
limitada, pero ahora conscientemente. Quizá
descubrimos: NO. ESTO ERA SIMPLEMENTE UNA
POSIBILIDAD HUMANA QUE NO CABÍA EN AQUEL MUNDO.
Entonces
quizá recuperamos terreno. Quizá: NO
LO SÉ TODAVÍA. También
perfecto. Seguimos mirando.
LA SOMBRA
DEJA DE SER UN SACO NEGRO
Y esto es lo
formidable. Ya no tenemos: LA
SOMBRA. Como una masa oscura
indiferenciada. Empezamos a
encontrar: ESTO. Y esto tiene una historia. AQUELLO. Y aquello otra.
Una parte
quizá procede de una adaptación. Otra
de una experiencia. Otra de un criterio
moral que todavía comparto. Otra de una
prohibición que ya no comparto. Otra no
sé de dónde viene. Otra ni siquiera es
problemática: simplemente estaba poco desarrollada. LA SOMBRA EMPIEZA A TENER PIEZAS. Y cada pieza puede investigarse.
NO TODO
NECESITA LA MISMA SOLUCIÓN Exactamente.
Una
agresividad reconocida puede necesitar regulación. Una capacidad creativa abandonada puede
necesitar espacio. Una vergüenza
antigua quizá necesite revisión. Una
conducta dañina requiere responsabilidad.
Una necesidad legítima puede necesitar permiso. Una experiencia dolorosa puede requerir
acompañamiento. Un contenido
desconocido puede seguir siendo: DESCONOCIDO.
Ya no
necesitamos una llave universal llamada:
INTEGRAR LA
SOMBRA. Preguntamos: ¿QUÉ
HAY AQUÍ? Y después vemos qué
necesita esto.
ESTO
ES SACAR A JUNG A PASEAR
Y mira lo
que ocurre. No hemos reducido la
Sombra. La hemos vuelto muchísimo más
investigable. Jung señaló un fenómeno:
HAY
ASPECTOS PROPIOS QUE NO RECONOCEMOS O QUE RECHAZAMOS. Perfecto. Madre Tierra pregunta:
¿POR
QUÉ? ¿DESDE CUÁNDO? ¿QUIÉN PARTICIPÓ?
¿SEGÚN
QUÉ CRITERIO? ¿SIGUE SIENDO VÁLIDO?
La habitación
de Jung continúa en pie. Pero hemos
abierto los archivos de construcción.
¿QUIÉN DECIDIÓ QUE AQUELLO ERA INACEPTABLE?
Quizá: YO. Quizá: MI
FAMILIA. Quizá: LA
ESCUELA.
Quizá: MI
SOCIEDAD. Quizá: UNA
TRADICIÓN RELIGIOSA.
Quizá: MI
ÉPOCA. Quizá: EL
CONSTRUCTO.
Quizá: TODOS
PARTICIPARON DE ALGUNA MANERA.
Y quizá
descubrimos algo todavía más interesante:
LO
QUE ENTONCES ERA NECESARIO RECHAZAR YA NO NECESITA SER RECHAZADO. O lo contrario: AHORA
QUE LO VEO MEJOR, COMPRENDO POR QUÉ NECESITA UN LÍMITE.
En ambos
casos hemos ganado. Porque ya no
obedecemos ciegamente ni a la Sombra ni a su prohibición. PODEMOS
MIRAR.
Y AQUÍ
APARECE UNA PREGUNTA TREMENDA
Supongamos
que encontramos algo en mi Sombra. Investigamos. Y descubrimos que el rechazo no nació de
Madre Tierra. No venía escrito en el
cuerpo. No era una condición
necesaria para la continuidad de la vida.
Fue una
clasificación humana. Una interpretación. Una norma.
Una construcción. Entonces
podemos preguntar: ¿ES SOMBRA MÍA... O
ES SOMBRA DEL CONSTRUCTO QUE YO HE INCORPORADO?
Ahí Jung nos
ha llevado a un sitio extraordinario. Porque
quizá una sociedad no sólo fabrica Personas.
QUIZÁ TAMBIÉN FABRICA SOMBRAS.
Y si eso es
cierto, el capítulo siguiente ya no puede mirar únicamente dentro del
individuo. Tendremos que mirar
también qué necesita
esconder un mundo humano para poder seguir presentándose a sí mismo como
aquello que dice ser.
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