LIBROS de BARBARIN I II III

martes, 13 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y JUNG . Pensamiento Una manera de organizar lo recibido.

  MADRE TIERRA y JUNG

. Pensamiento    Una manera de organizar lo recibido.

Jung nos presenta cuatro funciones psicológicas fundamentales:    PENSAMIENTO.    SENTIMIENTO.     SENSACIÓN.     INTUICIÓN.

No son cuatro personas distintas dentro de nosotros.   Son maneras de orientarnos, de relacionarnos con aquello que encontramos.   Y empezamos por una que el mundo humano ha elevado muchas veces hasta casi confundirla con el propio ser humano:

PENSAMIENTO.

Pensamos.  Relacionamos.  Comparamos.  Clasificamos.  Distinguimos.  Buscamos causas.  Construimos explicaciones.  Formamos conceptos.  Extraemos conclusiones.  El pensamiento es una posibilidad humana extraordinaria.

 Pero Madre Tierra añade desde el principio una pequeña precisión:   EL PENSAMIENTO TRABAJA CON ALGO.    No empieza en el vacío.


PRIMERO HAY MUNDO

Antes de poder pensar sobre un árbol,     HAY ÁRBOL.

Antes de formular una teoría sobre el agua,     HAY AGUA.

Antes de explicar el cuerpo,    HAY CUERPO.

Antes de elaborar una psicología,     HAY SER HUMANO VIVO.

Parece elemental.    Pero podemos olvidarlo con una facilidad extraordinaria.    El pensamiento construye una explicación tan eficaz que, después, empezamos a mirar la realidad desde la explicación.  

Y poco a poco:  EL MAPA PUEDE OCUPAR EL LUGAR DEL TERRITORIO.    Ésta será una de nuestras grandes vigilancias.


PENSAR ES ORGANIZAR

Jung considera el pensamiento una función racional: establece relaciones conceptuales y permite formular juicios acerca de aquello que se presenta.    Desde nuestra casa podemos decirlo de una manera muy sencilla:   EL PENSAMIENTO ORGANIZA LO RECIBIDO.

Esto se parece a aquello.    Esto es diferente.    Esto pertenece aquí.   Aquello allá.     Si ocurre A, quizá ocurra B.     Esto puede significar aquello.     Esta experiencia entra en esta categoría.    Este comportamiento recibe este nombre.

Y gracias a esa capacidad podemos construir:    ciencia,   filosofía,  matemáticas,   tecnología,   leyes,   sistemas,    teorías,   psicologías.   Incluido, por supuesto:     JUNG.


JUNG TAMBIÉN ES UNA CONSTRUCCIÓN DEL PENSAMIENTO

Esto no es una crítica.      Es reconocer la maravilla.   Jung observa fenómenos.    Los relaciona.   Encuentra regularidades.   Formula conceptos.   Distingue.   Clasifica.   Nombra.   Construye un mapa.

YO.   PERSONA.    SOMBRA.   COMPLEJO.   ARQUETIPO.   SELF.   INDIVIDUACIÓN.

Es una obra enorme del pensamiento humano intentando organizar fenómenos psíquicos enormemente complejos.    El problema comenzaría solamente si olvidáramos que:

EL NOMBRE FUE PUESTO DESPUÉS.

La persona no empezó a tener conflictos porque Jung inventara la palabra «complejo».    La palabra intenta ayudarnos a ver algo que ya ocurría.    Por eso nuestra regla vuelve a funcionar:     LA PALABRA NO ES LA COSA.


LA HABITACIÓN DEL PENSAMIENTO TAMBIÉN SE AMUEBLA

Aquí podemos aplicar directamente lo que aprendimos en la primera parte.   La capacidad para pensar pertenece al desarrollo humano.    Pero lo que pensamos tiene itinerario.   Aprendemos palabras.   Conceptos.    Categorías.    Explicaciones.   Criterios.   Creencias.   Métodos.   Formas de razonar.   Recibimos maneras de separar lo verdadero de lo falso.   Lo importante de lo secundario.    Lo permitido de lo prohibido.    Lo normal de lo anormal.    Y el pensamiento empieza a trabajar con ese material.   

Por eso debemos mantener la diferencia:    CAPACIDAD DE PENSAR ≠ CONTENIDO DEL PENSAMIENTO.      La habitación no es el mobiliario.


PUEDO PENSAR PERFECTAMENTE DENTRO DE UN CONSTRUCTO   

Y aquí aparece algo decisivo.    Un razonamiento puede ser impecable dentro de sus premisas.      Si acepto A, B y C, puedo llegar correctamente a D.

Pero Madre Tierra puede preguntar:    ¿Y DE DÓNDE SALIERON A, B Y C?

Menuda pregunta.   Porque una persona puede razonar extraordinariamente bien dentro de:    una tradición,    una ideología,    una teoría psicológica,    una organización económica,   una religión,   una costumbre,   una clasificación,   un sistema científico provisional.

El pensamiento puede hacer un trabajo magnífico...   DENTRO DEL EDIFICIO.   Pero eso no demuestra que haya salido alguna vez a mirar el edificio desde fuera.


ÉSTA ES EXACTAMENTE NUESTRA OPERACIÓN CON JUNG

No queremos entrar en Jung para discutir cada concepto desde dentro de Jung.     Eso ya se ha hecho durante un siglo.    Queremos realizar otro movimiento:    ENTRAR.

Comprender qué observó.    Comprender sus conceptos.    Comprender su lógica.   Utilizar sus herramientas.     Y después:      SALIR.

Poner los pies en Madre Tierra.    Mirar al ser humano vivo.    Y volver a preguntar:   ¿QUÉ ESTABA DESCRIBIENDO JUNG?          Entonces podemos regresar al edificio.    No para derribarlo.    Para verlo mejor.

Éste es exactamente el método que ya habíamos establecido con Freud y Jung: comprender primero el instrumento desde dentro, salir del constructo, mirar desde la vida y sólo entonces volver a entrar.


EL PENSAMIENTO PUEDE CONSTRUIR SOBRE OTRO PENSAMIENTO

Y aquí empieza algo fascinante.     Una persona observa.     Formula una idea.    Otra persona la recibe.     Piensa sobre ella.    Construye una segunda explicación.   

Una tercera persona estudia ambas.    Añade otra.    Pasan cien años.   Y terminamos con una enorme biblioteca.   Cada libro habla de otros libros.   Cada concepto remite a otros conceptos.   Cada interpretación tiene detrás interpretaciones anteriores.    El edificio se hace formidable.    Pero puede ocurrir que nadie haya abierto la puerta desde hace mucho tiempo.

Entonces Madre Tierra propone una operación casi infantil:     SALGAMOS UN MOMENTO.

¿Sigue ahí aquello sobre lo que estábamos hablando?      ¿Podemos observarlo nuevamente?     ¿La explicación continúa ayudándonos?     ¿Ha entrado conocimiento nuevo?    ¿Estamos describiendo la vida...      o estamos explicando explicaciones?


PENSAR NO ES VER

Otra distinción importantísima.     Puedo pensar sobre algo sin observarlo suficientemente.       Puedo tener una teoría magnífica sobre una persona y no haberla escuchado.     Puedo conocer perfectamente la definición de Sombra y no saber qué está ocurriendo en este caminante.    Puedo saber cientos de interpretaciones simbólicas sobre una serpiente y todavía no haber preguntado:     ¿QUÉ SIGNIFICA UNA SERPIENTE PARA TI?

Por eso nuestra linterna necesita dos operaciones diferentes:     MIRAR.                 Y después:    PENSAR SOBRE LO MIRADO.           Si invertimos el orden, corremos el riesgo de ver únicamente aquello que nuestra teoría nos permite encontrar.


EL PSICÓLOGO TAMBIÉN ENTRA CON MUEBLES

Esto merece especial atención.    El paciente entra con su itinerario.    Pero el psicólogo también.   Ha estudiado una escuela.    Tiene conceptos.   Ha leído autores.   Ha aprendido categorías.   Dispone de instrumentos.   Todo ello puede ser extraordinariamente útil.   Pero también puede ocurrir algo:      si entra buscando Sombras,    VERÁ SOMBRAS.

Si entra buscando complejos,    encontrará complejos.    Si entra buscando arquetipos,    prestará especial atención a aquello que pueda interpretar arquetípicamente.

No significa que esas cosas no existan como fenómenos o herramientas descriptivas.   Significa que:    LA HERRAMIENTA TAMBIÉN DIRIGE LA MIRADA.       Por eso el pensamiento necesita una disciplina:                                NO CONFUNDIR LO QUE ENCUENTRO    CON LO QUE MI HERRAMIENTA ME PERMITE NOMBRAR.


MADRE TIERRA NO ESTÁ EN CONTRA DEL PENSAMIENTO

Todo lo contrario.        Este libro entero es pensamiento.       Estamos distinguiendo.    Relacionando.      Formulando hipótesis.      Reconsiderando conceptos.     Construyendo un nuevo punto de observación.   Sería absurdo utilizar el pensamiento para declarar que pensar es malo.       Nuestra propuesta es mucho más sencilla:      PENSAMIENTO CON TOMA DE TIERRA.

Piensa todo lo que puedas.     Construye.    Imagina.    Relaciona.    Formula.   Pero de vez en cuando:      ABRE LA PUERTA.        Comprueba qué estás organizando.


EL PENSAMIENTO PUEDE REVISARSE A SÍ MISMO

Y ésta es quizá una de sus posibilidades más maravillosas.        El pensamiento puede pensar:     «QUIZÁ ESTOY EQUIVOCADO.»

Puede revisar sus propias categorías.     Puede descubrir una premisa falsa.    Puede incorporar información nueva.    Puede abandonar una explicación que durante años pareció correcta.   Puede construir otra mejor.

Esto conecta directamente con nuestra LIBERTAD.   Porque el constructo no es necesariamente una cárcel.      Puede convertirse en cárcel cuando olvidamos que lo construimos.    Pero cuando conservamos conciencia de la construcción:     PODEMOS RECONSTRUIR.         Ésta es una enorme capacidad humana.


JUNG HIZO EXACTAMENTE ESO

Jung recibió un mundo psicológico ya construido.     Recibió psiquiatría.    Medicina.   Filosofía.   Religión.    Mitología.    Freud.      La psicología de su época.

Y no se limitó a repetirlo.     Miró.    Pensó.    Encontró cosas que no cabían suficientemente en los mapas disponibles.    Y amplió el edificio.

Por eso estamos aquí un siglo después hablando con él.    Jung utilizó la libertad del pensamiento para reconsiderar lo recibido.         Sería casi contrario a su propio movimiento convertir ahora su pensamiento en una construcción intocable.      Lo más jungiano quizá sea continuar investigando.


PENSAMIENTO E ITINERARIO

Ahora podemos volver al caminante.        Tengo una idea:      «NO VALGO.»     El pensamiento puede tratarla como una afirmación.

Madre Tierra pregunta:      ¿DE DÓNDE VIENE?        Quizá fue una conclusión tomada en algún momento.

¿En qué circunstancias?      ¿Con qué información?        ¿Con qué edad?       ¿Quién participó?     ¿Sobre qué experiencia?      ¿Se generalizó?      ¿Continúa siendo válida?

De repente una frase que parecía identidad:    «NO VALGO»     se convierte en objeto de investigación:       «EN ALGÚN MOMENTO LLEGUÉ A PENSAR QUE NO VALÍA.»

Menuda diferencia.      El pensamiento que había construido la frase puede ahora examinar la propia construcción.      Eso es conciencia.      Y ahí vuelve a aparecer libertad.


PENSAR SOBRE EL PENSAMIENTO

Llegamos entonces a una habitación preciosa.      Puedo pensar.   Pero también puedo preguntarme:      ¿CÓMO ESTOY PENSANDO?

¿Qué premisas utilizo?    ¿Qué palabras?    ¿Qué clasificaciones?   ¿Qué he dado por evidente?    ¿Qué aprendí?    ¿Qué comprobé?    ¿Qué supuse?    ¿Qué pertenece a mi época?   ¿Qué pertenece a mi familia?     ¿Qué pertenece a una teoría?   ¿Qué pertenece a una experiencia directa?    ¿Qué no sé?   

Aquí el pensamiento deja de ser solamente constructor.    Se convierte también en:    INSPECTOR DEL CONSTRUCTO.


JUNG NOS ENTREGA UNA FUNCIÓN; MADRE TIERRA LE DA SUELO

Podemos conservar perfectamente la función de pensamiento jungiana.      Es una extraordinaria manera humana de establecer relaciones, formular juicios, distinguir y organizar la experiencia.      Pero añadimos:      PIENSA UN SER HUMANO VIVO.

Piensa desde un cuerpo.      Desde un desarrollo.     Desde una lengua.    Desde una época.   Desde un itinerario.   Con materiales recibidos.    Con categorías aprendidas.   Con posibilidades biológicas.     Dentro de un mundo construido.     Y por tanto ningún pensamiento necesita avergonzarse de reconocer:      «ÉSTE ES MI PUNTO DE OBSERVACIÓN.»      Al contrario.     Eso lo hace más consciente.


PENSAMIENTO

El pensamiento puede organizar el mundo.    Puede construir mundos.    Puede explicar.   Clasificar.    Relacionar.    Nombrar.    Crear teorías.Y puede llegar a construir una biblioteca tan grande que parezca que dentro de ella está toda la realidad.   

 Entonces Madre Tierra no quema los libros.    Hace algo mucho más sencillo.    ABRE LA PUERTA DE LA BIBLIOTECA.         Fuera sigue habiendo:   aire,   árboles,   cuerpos,   agua,   animales,   personas,   Sol,   vida.   Y le dice al pensamiento:    MIRA.

Después vuelve a entrar.     Lee otra vez.   Y quizá aquellas mismas páginas digan algo diferente.   Ésa es nuestra propuesta para Jung.    No abandonar su pensamiento.     No corregirlo desde la arrogancia de haber llegado después.     SACAR SU OBRA A PASEAR.

Porque si aquello que Jung vio tiene raíz, no tiene nada que temer del aire exterior.   Quizá ocurra exactamente lo contrario:        AL ABRIR LA PUERTA,     VEAMOS TODAVÍA MEJOR TODO LO QUE HABÍA CONSEGUIDO VER.

Y después de pensar aparece otra función.   Una que Jung consideró tan necesaria como ésta y que no pregunta principalmente:        «¿QUÉ ES ESTO?»         sino:     «¿QUÉ VALOR TIENE ESTO PARA MÍ?»        Ahí entra:      SENTIMIENTO.

 

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