MADRE TIERRA y JUNG
. Pensamiento Una manera de organizar lo recibido.
Jung nos
presenta cuatro funciones psicológicas fundamentales: PENSAMIENTO. SENTIMIENTO. SENSACIÓN. INTUICIÓN.
No son
cuatro personas distintas dentro de nosotros.
Son maneras de orientarnos, de relacionarnos con aquello que encontramos. Y empezamos por una que el mundo humano ha
elevado muchas veces hasta casi confundirla con el propio ser humano:
PENSAMIENTO.
Pensamos. Relacionamos.
Comparamos. Clasificamos. Distinguimos.
Buscamos causas. Construimos
explicaciones. Formamos conceptos. Extraemos conclusiones. El pensamiento es una posibilidad humana
extraordinaria.
Pero Madre Tierra añade desde el principio una
pequeña precisión: EL PENSAMIENTO TRABAJA CON ALGO.
No empieza en el vacío.
PRIMERO HAY
MUNDO
Antes de
poder pensar sobre un árbol, HAY ÁRBOL.
Antes de
formular una teoría sobre el agua, HAY AGUA.
Antes de
explicar el cuerpo, HAY CUERPO.
Antes de
elaborar una psicología, HAY SER HUMANO VIVO.
Parece
elemental. Pero podemos olvidarlo con
una facilidad extraordinaria. El
pensamiento construye una explicación tan eficaz que, después, empezamos a
mirar la realidad desde
la explicación.
Y poco a
poco: EL MAPA PUEDE OCUPAR EL LUGAR DEL TERRITORIO. Ésta será una de nuestras
grandes vigilancias.
PENSAR ES
ORGANIZAR
Jung
considera el pensamiento una función racional: establece relaciones
conceptuales y permite formular juicios acerca de aquello que se presenta. Desde nuestra casa podemos decirlo de una
manera muy sencilla: EL PENSAMIENTO ORGANIZA LO RECIBIDO.
Esto se
parece a aquello. Esto es diferente. Esto pertenece aquí. Aquello allá. Si ocurre A, quizá ocurra B. Esto puede significar aquello. Esta experiencia entra en esta categoría. Este comportamiento recibe este nombre.
Y gracias a
esa capacidad podemos construir: ciencia, filosofía,
matemáticas, tecnología, leyes,
sistemas, teorías, psicologías. Incluido, por supuesto: JUNG.
JUNG
TAMBIÉN ES UNA CONSTRUCCIÓN DEL PENSAMIENTO
Esto no es
una crítica. Es reconocer la
maravilla. Jung observa fenómenos. Los relaciona. Encuentra regularidades. Formula conceptos. Distingue.
Clasifica. Nombra. Construye un mapa.
YO. PERSONA.
SOMBRA. COMPLEJO. ARQUETIPO.
SELF. INDIVIDUACIÓN.
Es una obra
enorme del pensamiento humano intentando organizar fenómenos psíquicos
enormemente complejos. El problema
comenzaría solamente si olvidáramos que:
EL NOMBRE FUE PUESTO DESPUÉS.
La persona
no empezó a tener conflictos porque Jung inventara la palabra «complejo». La palabra intenta ayudarnos a ver algo que
ya ocurría. Por eso nuestra regla
vuelve a funcionar: LA PALABRA NO ES LA COSA.
LA
HABITACIÓN DEL PENSAMIENTO TAMBIÉN SE AMUEBLA
Aquí podemos
aplicar directamente lo que aprendimos en la primera parte. La capacidad para pensar pertenece al
desarrollo humano. Pero lo que pensamos tiene
itinerario. Aprendemos palabras. Conceptos.
Categorías. Explicaciones. Criterios.
Creencias. Métodos. Formas de razonar. Recibimos maneras de separar lo verdadero de
lo falso. Lo importante de lo
secundario. Lo permitido de lo
prohibido. Lo normal de lo anormal. Y el pensamiento empieza a trabajar con ese
material.
Por eso
debemos mantener la diferencia: CAPACIDAD DE PENSAR ≠ CONTENIDO DEL
PENSAMIENTO. La habitación no es
el mobiliario.
PUEDO
PENSAR PERFECTAMENTE DENTRO DE UN CONSTRUCTO
Y aquí aparece algo decisivo. Un razonamiento puede ser impecable dentro
de sus premisas. Si acepto A, B y C, puedo llegar
correctamente a D.
Pero Madre
Tierra puede preguntar: ¿Y DE DÓNDE SALIERON A, B Y C?
Menuda
pregunta. Porque una persona puede
razonar extraordinariamente bien dentro de:
una tradición, una ideología, una teoría psicológica, una organización económica, una religión, una costumbre, una clasificación, un sistema científico provisional.
El
pensamiento puede hacer un trabajo magnífico... DENTRO
DEL EDIFICIO. Pero eso
no demuestra que haya salido alguna vez a mirar el edificio desde fuera.
ÉSTA ES
EXACTAMENTE NUESTRA OPERACIÓN CON JUNG
No queremos
entrar en Jung para discutir cada concepto desde dentro de Jung. Eso ya se ha hecho durante un siglo. Queremos realizar otro movimiento: ENTRAR.
Comprender
qué observó. Comprender sus conceptos. Comprender su lógica. Utilizar sus herramientas. Y después: SALIR.
Poner los
pies en Madre Tierra. Mirar al ser
humano vivo. Y volver a preguntar: ¿QUÉ
ESTABA DESCRIBIENDO JUNG? Entonces
podemos regresar al edificio. No para
derribarlo. Para verlo mejor.
Éste es
exactamente el método que ya habíamos establecido con Freud y Jung: comprender
primero el instrumento desde dentro, salir del constructo, mirar desde la vida
y sólo entonces volver a entrar.
EL
PENSAMIENTO PUEDE CONSTRUIR SOBRE OTRO PENSAMIENTO
Y aquí
empieza algo fascinante. Una persona
observa. Formula una idea. Otra persona la recibe. Piensa sobre ella. Construye una segunda explicación.
Una tercera
persona estudia ambas. Añade otra. Pasan cien años. Y terminamos con una enorme biblioteca. Cada libro habla de otros libros. Cada concepto remite a otros conceptos. Cada interpretación tiene detrás
interpretaciones anteriores. El
edificio se hace formidable. Pero
puede ocurrir que nadie haya abierto la puerta desde hace mucho tiempo.
Entonces
Madre Tierra propone una operación casi infantil: SALGAMOS
UN MOMENTO.
¿Sigue ahí
aquello sobre lo que estábamos hablando?
¿Podemos observarlo nuevamente?
¿La explicación continúa ayudándonos?
¿Ha entrado conocimiento nuevo?
¿Estamos describiendo la vida...
o estamos explicando explicaciones?
PENSAR NO
ES VER
Otra
distinción importantísima. Puedo pensar sobre algo sin observarlo
suficientemente. Puedo tener una
teoría magnífica sobre una persona y no haberla escuchado. Puedo conocer perfectamente la definición
de Sombra y no saber qué está ocurriendo en este caminante. Puedo saber cientos de interpretaciones
simbólicas sobre una serpiente y todavía no haber preguntado: ¿QUÉ
SIGNIFICA UNA SERPIENTE PARA TI?
Por eso
nuestra linterna necesita dos operaciones diferentes: MIRAR. Y después: PENSAR
SOBRE LO MIRADO. Si
invertimos el orden, corremos el riesgo de ver únicamente aquello que nuestra
teoría nos permite encontrar.
EL
PSICÓLOGO TAMBIÉN ENTRA CON MUEBLES
Esto merece
especial atención. El paciente entra
con su itinerario. Pero el psicólogo
también. Ha estudiado una escuela. Tiene conceptos. Ha leído autores. Ha aprendido categorías. Dispone de instrumentos. Todo ello puede ser extraordinariamente
útil. Pero también puede ocurrir algo: si entra buscando Sombras, VERÁ
SOMBRAS.
Si entra
buscando complejos, encontrará
complejos. Si entra buscando
arquetipos, prestará especial atención
a aquello que pueda interpretar arquetípicamente.
No significa
que esas cosas no existan como fenómenos o herramientas descriptivas. Significa que: LA
HERRAMIENTA TAMBIÉN DIRIGE LA MIRADA.
Por eso el pensamiento necesita una disciplina: NO CONFUNDIR LO QUE ENCUENTRO CON LO QUE MI HERRAMIENTA ME PERMITE
NOMBRAR.
MADRE
TIERRA NO ESTÁ EN CONTRA DEL PENSAMIENTO
Todo lo
contrario. Este libro entero es
pensamiento. Estamos distinguiendo. Relacionando. Formulando hipótesis. Reconsiderando conceptos. Construyendo un nuevo punto de
observación. Sería absurdo utilizar el
pensamiento para declarar que pensar es malo. Nuestra propuesta es mucho más sencilla: PENSAMIENTO
CON TOMA DE TIERRA.
Piensa todo
lo que puedas. Construye. Imagina.
Relaciona. Formula. Pero de vez en cuando: ABRE
LA PUERTA. Comprueba
qué estás organizando.
EL
PENSAMIENTO PUEDE REVISARSE A SÍ MISMO
Y ésta es
quizá una de sus posibilidades más maravillosas. El pensamiento puede pensar: «QUIZÁ
ESTOY EQUIVOCADO.»
Puede
revisar sus propias categorías. Puede
descubrir una premisa falsa. Puede
incorporar información nueva. Puede
abandonar una explicación que durante años pareció correcta. Puede construir otra mejor.
Esto conecta
directamente con nuestra LIBERTAD. Porque el constructo no es necesariamente
una cárcel. Puede convertirse en
cárcel cuando olvidamos que lo construimos.
Pero cuando conservamos conciencia de la construcción: PODEMOS
RECONSTRUIR. Ésta
es una enorme capacidad humana.
JUNG HIZO
EXACTAMENTE ESO
Jung recibió
un mundo psicológico ya construido. Recibió
psiquiatría. Medicina. Filosofía.
Religión. Mitología. Freud.
La psicología de su época.
Y no se
limitó a repetirlo. Miró. Pensó.
Encontró cosas que no cabían suficientemente en los mapas disponibles. Y amplió el edificio.
Por eso
estamos aquí un siglo después hablando con él. Jung utilizó la libertad del pensamiento
para reconsiderar lo
recibido. Sería
casi contrario a su propio movimiento convertir ahora su pensamiento en una
construcción intocable. Lo más
jungiano quizá sea continuar investigando.
PENSAMIENTO
E ITINERARIO
Ahora
podemos volver al caminante. Tengo
una idea: «NO VALGO.» El pensamiento puede
tratarla como una afirmación.
Madre Tierra
pregunta: ¿DE DÓNDE VIENE? Quizá fue una
conclusión tomada en algún momento.
¿En qué
circunstancias? ¿Con qué
información? ¿Con qué edad? ¿Quién participó? ¿Sobre qué experiencia? ¿Se generalizó? ¿Continúa siendo válida?
De repente
una frase que parecía identidad: «NO VALGO» se convierte en objeto de
investigación: «EN ALGÚN MOMENTO LLEGUÉ A PENSAR QUE
NO VALÍA.»
Menuda
diferencia. El pensamiento que había
construido la frase puede ahora examinar
la propia construcción.
Eso es conciencia. Y ahí
vuelve a aparecer libertad.
PENSAR
SOBRE EL PENSAMIENTO
Llegamos
entonces a una habitación preciosa. Puedo
pensar. Pero también puedo preguntarme: ¿CÓMO
ESTOY PENSANDO?
¿Qué
premisas utilizo? ¿Qué palabras? ¿Qué clasificaciones? ¿Qué he dado por evidente? ¿Qué aprendí? ¿Qué comprobé? ¿Qué supuse? ¿Qué pertenece a mi época? ¿Qué pertenece a mi familia? ¿Qué pertenece a una teoría? ¿Qué pertenece a una experiencia directa? ¿Qué no sé?
Aquí el
pensamiento deja de ser solamente constructor. Se convierte también en: INSPECTOR
DEL CONSTRUCTO.
JUNG
NOS ENTREGA UNA FUNCIÓN; MADRE TIERRA LE DA SUELO
Podemos
conservar perfectamente la función de pensamiento jungiana. Es una extraordinaria manera humana de
establecer relaciones, formular juicios, distinguir y organizar la experiencia. Pero añadimos: PIENSA
UN SER HUMANO VIVO.
Piensa desde
un cuerpo. Desde un desarrollo. Desde una lengua. Desde una época. Desde un itinerario. Con materiales recibidos. Con categorías aprendidas. Con posibilidades biológicas. Dentro de un mundo construido. Y por tanto ningún pensamiento necesita
avergonzarse de reconocer: «ÉSTE ES MI PUNTO DE OBSERVACIÓN.» Al contrario. Eso lo hace más consciente.
PENSAMIENTO
El
pensamiento puede organizar el mundo. Puede
construir mundos. Puede explicar. Clasificar. Relacionar. Nombrar.
Crear teorías.Y puede llegar a construir una biblioteca tan grande que
parezca que dentro de ella está toda la realidad.
Entonces Madre Tierra no quema los libros. Hace algo mucho más sencillo. ABRE
LA PUERTA DE LA BIBLIOTECA. Fuera
sigue habiendo: aire, árboles,
cuerpos, agua, animales,
personas, Sol, vida.
Y le dice al pensamiento: MIRA.
Después
vuelve a entrar. Lee otra vez. Y quizá aquellas mismas páginas digan algo
diferente. Ésa es nuestra propuesta
para Jung. No abandonar su
pensamiento. No corregirlo desde la
arrogancia de haber llegado después. SACAR SU OBRA A PASEAR.
Porque si
aquello que Jung vio tiene raíz, no tiene nada que temer del aire exterior. Quizá ocurra exactamente lo contrario: AL ABRIR LA PUERTA, VEAMOS TODAVÍA MEJOR TODO LO QUE HABÍA
CONSEGUIDO VER.
Y después de
pensar aparece otra función. Una que
Jung consideró tan necesaria como ésta y que no pregunta principalmente: «¿QUÉ
ES ESTO?» sino: «¿QUÉ
VALOR TIENE ESTO PARA MÍ?» Ahí
entra: SENTIMIENTO.
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