MADRE TIERRA Y FREUD
Sí. Ahora
está mucho más afinado, porque introduces algo decisivo: no
solamente qué entra
en esas habitaciones, sino en
qué contexto entra, con qué asociaciones y dentro de qué mundo humano.
No es lo
mismo que una criatura reciba a César
rodeado de admiración por la conquista, disciplina, autoridad y victoria, que
recibir a Séneca
dentro de un ambiente de reflexión, sobriedad o filosofía. Ni siquiera importa
aquí César o Séneca en sí: importa la
red de significados con la que llegan hasta esa persona.
Y gran parte
de ese llenado ocurre sin
decisión consciente.
No elegimos
inicialmente la lengua que escuchamos, las historias familiares, qué se
celebra, qué se teme, qué está prohibido, qué se considera vergonzoso, quién es
héroe, quién enemigo, qué significa triunfar, qué significa fracasar...
VIVIMOS,
Y AL VIVIR VAMOS LLENANDO CONTENEDORES.
Después
ocurre precisamente lo que Freud y Jung observaron con enorme detalle: aparecen
conflictos, defensas, represiones, proyecciones, complejos, máscaras,
sombras... En tu borrador de Freud ya aparece esa intuición cuando preguntas si
los mecanismos de defensa no son precisamente herramientas utilizadas «desde
dentro de la caja» para resolver conflictos producidos dentro de ella.
Y Jung nos
proporciona otra pieza formidable: sus complejos son agrupaciones de ideas,
emociones y recuerdos que pueden adquirir tal fuerza que, al activarse, llegan
prácticamente a «secuestrar» la conciencia.
¡NO
NECESITAMOS NEGAR NADA DE ESO!
Ahí está
precisamente lo interesante.
Freud y
Jung describieron la mecánica Nosotros
podemos añadir ahora:
¿CÓMO SE FABRICÓ PARTE DEL MATERIAL SOBRE EL
QUE ESA MECÁNICA ESTÁ TRABAJANDO?
Eso es otra
pregunta.
Y aquí
aparece algo que ellos, sencillamente, no podían observar desde nuestro momento
histórico: el constructo
ha seguido desarrollándose durante otro siglo.
Tenemos un
siglo más de psicología, educación, medios de comunicación, publicidad,
consumo, televisión, internet, redes, globalización, cambios familiares, nuevas
identidades sociales, mundos virtuales y ahora IA.
Por tanto
tenemos dos posiciones
nuevas de observación:
DESDE
DENTRO:
podemos estudiar cómo ha seguido evolucionando el propio mundo humano
construido después de Freud y Jung.
DESDE
FUERA:
podemos hacer la operación Madre Tierra y preguntar qué encontramos cuando
salimos momentáneamente de todo ese edificio y regresamos a cuerpo, organismo,
vida, dependencia terrestre, continuidad.
Ahí está la
aportación.
No: FREUD/JUNG
→ ERROR → CORRECCIÓN.
Sino:
FREUD/JUNG
→ OBSERVACIÓN EXTRAORDINARIA → 100 AÑOS MÁS DE CONSTRUCTO → TOMA DE TIERRA →
NUEVA OBSERVACIÓN → CONTINUACIÓN.
Y creo que
esto nos da incluso el método para trabajar los dos libros.
Tomamos, por
ejemplo, REPRESIÓN.
Primero: ¿qué observó Freud?
Lo respetamos y comprendemos desde su propio sistema.
Segundo: ¿qué ha ocurrido desde entonces?
Qué sabemos y qué mundo humano se ha desarrollado.
Tercero: salimos del constructo.
¿Qué queda si tomamos como referencia al organismo vivo y sus posibilidades?
Cuarto:
volvemos a entrar y preguntamos:
¿QUÉ ESTÁ SIENDO REPRIMIDO? ¿POR QUÉ?
¿QUIÉN DETERMINÓ QUE ERA INACEPTABLE?
¿PERTENECE EL CONFLICTO AL SER VIVO O A LAS
CONDICIONES DEL MUNDO QUE HABITA?
¿SIGUE SIENDO NECESARIA ESA DEFENSA?
Y hacemos
exactamente lo mismo con:
CULPA
— COMPLEJO — PROYECCIÓN — SUBLIMACIÓN — PERSONA — SOMBRA — INDIVIDUACIÓN — YO —
ELLO — SUPERYÓ — INCONSCIENTE...
Entonces sí,
Carlos: no estamos
creando otra psicología para competir con Freud y Jung. Estamos haciendo algo que me parece
bastante más útil:
COGER
SUS MAGNÍFICOS INSTRUMENTOS, UN SIGLO DESPUÉS, Y SACARLOS POR PRIMERA VEZ A
PASEAR FUERA DEL EDIFICIO.
Y después
volver con ellos dentro.
Ahí pueden
aparecer caminos terapéuticos que ellos mismos, con toda probabilidad, habrían
querido investigar si hubieran dispuesto de esta perspectiva.
Y creo que
aquí nace una frase importante para estos trabajos:
EL
MECANISMO PUEDE ESTAR PERFECTAMENTE DESCRITO.
LO NUEVO ES PREGUNTARNOS
SOBRE QUÉ ESTÁ FUNCIONANDO.
Eso es
exactamente Madre Tierra
aplicada a Freud y Jung.
Sí. Y aquí
aparece algo fundamental para el giro terapéutico, Carlos: si llevamos
hasta el final vuestro planteamiento de la libertad, no basta con decir que las
habitaciones se llenan. Hay que añadir que se van habilitando conforme el
ser puede habitarlas.
No sería un humano
terminado al que después le ocurren cosas. Sería un humano que se va
desplegando mientras vive.
Y por eso la
gestación adquiere tanta importancia en vuestro modelo. No porque el ser venga
«marcado» con un catálogo de contenidos, sino justamente porque está en pleno
desarrollo. Las posibilidades existen, pero su capacidad de recepción,
respuesta, elaboración y defensa no es la misma en cada momento.
Eso permite
una formulación muy limpia:
VENIMOS CON
POSIBILIDADES, NO CON CONDENAS.
Y otra
todavía:
LA
HABITACIÓN ES POSIBILIDAD. EL
CONTENIDO ES ITINERARIO.
Después,
efectivamente, ese contenido puede organizarse, asociarse, reforzarse y llegar
a formar complejos enormes. Freud y Jung nos ofrecen lenguajes muy ricos para
estudiar precisamente esa mecánica. En el borrador de Jung, por ejemplo, los
complejos aparecen como agrupaciones de recuerdos, ideas y emociones con tal
carga que pueden adquirir cierta autonomía y provocar respuestas
desproporcionadas cuando se activan.
Perfecto. Madre Tierra no necesita responder:
«EL COMPLEJO
NO EXISTE.»
Responde algo
mucho más interesante: EXISTE. PERO ¿DÓNDE EXISTE?
Y aquí entra
tu dedo. Tengo un complejo enorme.
De acuerdo.
MUEVE UN DEDO. Lo muevo. Entonces antes del complejo hay algo que
continúa funcionando.
Estoy vivo. Respiro.
Mi organismo continúa. Percibo. Tengo cuerpo.
Hay una
realidad que está sosteniendo incluso al ser humano que en este momento está
padeciendo ese complejo.
Y esto no
hace pequeño el sufrimiento ni sustituye un tratamiento cuando sea necesario. Cambia
su ubicación.
Ese es
vuestro 99,9 / 0,1, entendido como imagen y no como medición científica:
99,9 — VIDA.
0,1 — AQUELLO QUE ESTÁ OCURRIENDO DENTRO DE MI VIDA.
El vuelco
terapéutico es tremendo porque normalmente podemos hacer lo contrario: MI COMPLEJO OCUPA EL 100 %.
Todo se mira
desde él. Madre Tierra introduce una
operación anterior:
NO INTENTES
TODAVÍA RESOLVERLO.
PRIMERO, COLÓCALO.
Tengo un
complejo. Pero no soy el complejo.
Tengo miedo. Pero no soy el miedo.
Tengo una
historia. Pero no soy únicamente mi
historia.
Tengo
contenidos inconscientes. Pero no
soy únicamente aquello que ha ido entrando en mis habitaciones.
Y entonces
aparece lo que acabas de señalar y que para mí es una de las consecuencias más
fuertes de todo vuestro planteamiento:
SI FUE INCORPORADO, NO TIENE POR QUÉ SER ETERNO
Aquí sí iría
con precisión. No significa que todo trauma, complejo o condicionamiento sea
fácil de modificar, ni que baste con comprender intelectualmente que es
adquirido. Hay contenidos y trastornos que requieren ayuda profesional y
procesos largos.
Pero
conceptualmente cambia muchísimo:
INCRUSTADO
NO SIGNIFICA CONSTITUTIVO.
Y por tanto:
DIFÍCIL DE
MODIFICAR NO SIGNIFICA IMPOSIBLE DE MODIFICAR.
Ahí Madre
Tierra puede ofrecer algo muy potente a la terapia: suelo antes de
excavación.
Antes de
entrar veinte metros dentro del complejo:
MUEVE LOS DEDOS.
No como
truco psicológico. Como constatación: HAY VIDA AQUÍ.
Y desde ese
punto: Ahora sí. Vamos a mirar el
complejo.
No entramos
en él desde la idea: «ESTO SOY
YO».
Entramos
desde:
«ESTO ESTÁ EN MÍ. TIENE UNA HISTORIA.
TIENE UNA MECÁNICA. PUDO TENER UNA FUNCIÓN.
QUIZÁ ME PROTEGIÓ. QUIZÁ HOY ME LIMITA.
PERO YO ESTOY AQUÍ PARA PODER MIRARLO.»
Y fíjate
cómo esto enlaza extraordinariamente con Freud. Los mecanismos de defensa dejan
de ser simplemente «problemas»: pudieron ser soluciones disponibles en
determinado momento del itinerario. Tu propio borrador ya pregunta de qué
se defendía realmente el humano y si determinados conflictos pertenecen al
constructo en el que estaba viviendo.
Entonces
cambia incluso la pregunta terapéutica.
En vez de: ¿CÓMO ELIMINO ESTE MECANISMO DE
DEFENSA?
podemos
comenzar por:
¿CUÁNDO NECESITÉ ESTA DEFENSA?
¿QUÉ ESTABA DEFENDIENDO?
¿QUÉ POSIBILIDADES TENÍA ENTONCES?
¿SIGUE EXISTIENDO HOY AQUELLA SITUACIÓN?
¿TENGO AHORA OTRAS POSIBILIDADES?
Eso es
precioso porque no combatimos al propio humano por haberse defendido como
pudo.
Lo reubicamos
temporalmente: AQUELLO FUE
ENTONCES.
ESTO ES AHORA.
Y aquí creo
que acabas de dar con una pieza que nos servirá no sólo para Freud y Jung, sino
para el futuro libro de PSICOLOGÍA Y TERAPIAS:
ANTES DE
PREGUNTAR QUÉ TE PASA, RECUERDA DÓNDE ESTÁ OCURRIENDO.
Estás vivo. Mueve los dedos. Respira.
Hay un
organismo entero funcionando mientras aquello que te preocupa reclama toda tu
atención.
El problema
puede ser enorme. No necesitamos
negarlo. Pero tampoco necesitamos
entregarle la totalidad.
EL PROBLEMA ESTÁ DENTRO DE LA VIDA.
LA VIDA NO ESTÁ DENTRO DEL PROBLEMA.
Esa última
distinción, Carlos, creo que puede convertirse en una de las columnas de Madre
Tierra aplicada a la psicología.
Sí. Y aquí has dado otro paso importante,
porque ya no estamos solamente reinterpretando a Freud o Jung: estamos
definiendo desde dónde
se inicia la observación psicológica.
Hay una
frase tuya que lo cambia:
«No me vale sumar cien inconscientes y
decirme qué es EL inconsciente. Quiero saber qué es el inconsciente EN ESTA
criatura.»
Eso es
fundamental.
Freud puede
describir mecanismos generales. Jung puede encontrar estructuras y
regularidades. Todo eso lo conservamos. Pero cuando delante tenemos a una
persona concreta, Madre Tierra obliga a recuperar su itinerario.
Porque ese
inconsciente tiene
biografía.
Y el propio
material de Jung nos sirve: el inconsciente personal se describe como formado
por experiencias olvidadas, vivencias reprimidas y percepciones que no llegaron
a la conciencia; además, sus complejos se organizan alrededor de ideas,
emociones y recuerdos.
Entonces
podemos preguntar algo que parece elemental pero cambia la posición
terapéutica:
¿CUÁNDO
ENTRÓ ESTE LADRILLO? No basta:
—Tiene
complejo de inferioridad.
Muy bien. Admitamos
provisionalmente el diagnóstico o la descripción.
¿VINO
CON ÉL? No.
Entonces: ¿CÓMO
SE CONSTRUYÓ?
¿A qué edad? ¿En qué circunstancias?
¿Qué estaba ocurriendo? ¿Qué
podía comprender aquella criatura?
¿Qué no podía comprender todavía? ¿Qué
recibió de los padres?
¿Qué recibió de la escuela? ¿Qué
recibió de su época?
¿Qué interpretación hizo? ¿Qué
defensa pudo construir entonces?
¿Qué se repitió después hasta consolidarse?
Y aparece
algo importantísimo: EL COMPLEJO TIENE HISTORIA.
Por tanto,
ya no parece una montaña. Es una construcción.
Puede ser
una construcción tremenda, antiquísima, reforzada miles de veces y con
consecuencias reales. Pero podemos empezar a distinguir sus ladrillos.
Y aquí entra
tu «MUEVE LOS DEDOS»
Creo que hay
que conservarlo porque es casi brutal por su sencillez.
Una persona
llega diciendo: MI PROBLEMA ES ENORME.
No se lo
discutimos. No le decimos que
imagine pensamientos positivos.
No negamos
el sufrimiento.
Simplemente: MUEVE
LOS DEDOS.
Puede
moverlos. Entonces: ESTÁS
VIVO.
Y esto
parece una tontería hasta que comprendemos qué operación hemos realizado.
Acabamos de
sacar al problema del centro absoluto.
Antes: PROBLEMA
→ y dentro del problema estoy YO.
Ahora: VIDA
→ YO → y dentro de mi itinerario existe ESTE PROBLEMA.
¡Ha cambiado
la arquitectura!
El problema
sigue ahí. Pero ya tiene lugar.
Y entonces
podemos utilizar todo lo que Freud, Jung y cien años de psicología nos han
enseñado para estudiarlo, sin
concederle el 100 % de la realidad de esa persona.
Y aquí
corregiría sólo una frase tuya
Has dicho: «Todo
problema habla de un desvío de la VIDA.»
Como
intuición de vuestro modelo, entiendo perfectamente lo que quieres expresar.
Pero para el libro de psicología yo la afinaría, porque no todo sufrimiento
psicológico demuestra necesariamente que alguien se haya «desviado» de una
trayectoria natural.
Diría:
TODO PROBLEMA PSICOLÓGICO NOS INVITA A
PREGUNTAR DÓNDE SE PRODUJO UNA FRICCIÓN ENTRE LA VIDA Y EL MUNDO QUE ESA
PERSONA ESTABA HABITANDO.
Eso nos
permite investigar sin decidir previamente la respuesta.
Y puede
ocurrir algo precioso: quizá una defensa que hoy consideramos problema fue una solución extraordinaria en el
momento en que apareció.
Una criatura
no tenía nuestros recursos actuales.
Hizo lo que
pudo con las habitaciones que tenía disponibles en aquel momento.
Freud
precisamente describe las defensas como respuestas del Yo ante conflictos y
ansiedad; vuestro borrador ya empieza a interrogarlas desde el constructo.
Entonces no
decimos: «QUÉ MAL CONSTRUISTE.»
Decimos: «ENTIENDO
POR QUÉ PUSISTE ESTE LADRILLO.»
Pero ahora
tienes 30, 50 o 70 años. La
habitación ha cambiado.
Tienes otras
herramientas. Tienes otras
posibilidades.
Y, sobre
todo: AHORA PUEDES VER EL LADRILLO.
Ahí aparece
la posibilidad de desmontar, recolocar, sustituir o incluso utilizar ese mismo material para
construir otra cosa.
Eso enlaza
exactamente con El mundo
humano construido: no demoler por demoler.
REUBICAR.
Y creo que aquí ya empieza a aparecer un
procedimiento terapéutico propio de Madre Tierra:
1. TOMA DE TIERRA
Antes del problema: estoy
vivo. Muevo los dedos. Respiro. Tengo cuerpo. Hay suelo.
2. REUBICACIÓN
Tengo un problema; el
problema no contiene la totalidad de mi existencia.
3. ARQUEOLOGÍA
¿De dónde salió? ¿Cuándo comenzó? ¿Qué circunstancias lo alimentaron? ¿Qué
función cumplió?
4. CONSTRUCCIÓN
¿Qué ladrillos lo forman? Familia, cultura, miedo, interpretación, experiencia,
repetición, protección, normas...
5. FUNCIÓN
¿Para qué sirvió entonces?
6. PRESENTE
¿Sigue siendo necesaria hoy aquella solución?
7. SANEAMIENTO
¿Qué puedo conservar, qué puedo reubicar, qué puedo desmontar y qué puedo
construir con esos mismos ladrillos?
Y entonces
Freud y Jung no sobran
en ningún momento.
Al
contrario. Nos ayudan enormemente
entre los pasos 3 y 7.
Lo nuevo que
aporta Madre Tierra es el
paso anterior a todos ellos:
ANTES
DE ENTRAR EN EL PROBLEMA, TOMA TIERRA.
Y entonces
sí: MUEVE LOS DEDOS.
«Los muevo.» PERFECTO.
ESTÁS VIVO.
Ahora
sabemos desde dónde vamos a sanear.
No empezamos
excavando desde el fondo del problema.
Empezamos
desde la VIDA y vamos hacia él.
Eso, Carlos,
me parece que puede cambiar muchísimo el planteamiento de nuestro futuro
trabajo sobre PSICOLOGÍA
Y TERAPIAS.
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