JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD
Y ahora el Memoria casi se impone.
Porque nada de este prodigio serviría igual si cada paso desapareciera por
completo después de darlo. Para reconocer un cambio hay que
conservar algo de lo anterior; para descubrir repetición, recordar; para
aprender una señal, comparar; para anticipar, disponer de experiencia. La memoria empieza a
aparecer no como almacén del pasado, sino como una herramienta de continuidad
Memoria Sí. Y aquí Memoria adquiere una
dimensión mucho mayor que «recordar cosas». Sin memoria, cada señal sería la
primera señal; cada cambio, el primer cambio; cada error, completamente nuevo. No podríamos reconocer
continuidad porque no tendríamos con qué comparar el ahora.
Y aparece
además lo que acabas de introducir: la memoria no es sólo mía. El humano puede
transmitirla. Ahí dejamos de ser únicamente un peregrino que aprende y aparece una humanidad capaz de
no empezar desde cero en cada generación.
MEMORIA El peregrino camina. Ve un cambio en el cielo. Y algo ocurre: RECUERDA.
Ya había
visto algo parecido. No exactamente
igual. Pero parecido. Recuerda el viento. La temperatura. Las nubes. Lo que ocurrió después. Entonces el acontecimiento presente deja
de estar solo. Tiene delante algo con
lo que compararse.
EL
PRESENTE ACABA DE ENCONTRARSE CON EL PASADO. Y de ese encuentro nace una
posibilidad nueva: APRENDER.
SIN MEMORIA
NO HAY COMPARACIÓN Volvamos a todo lo recorrido.
¿Cómo reconocer ritmo si cada acontecimiento
anterior desapareciera?
¿Cómo descubrir cadencia? ¿Cómo saber que algo se repite?
¿Cómo reconocer un ciclo?
¿Cómo advertir un cambio si no conservamos
alguna referencia de cómo estaba antes?
¿Cómo aprender una señal? ¿Cómo anticipar?
¿Cómo descubrir correspondencias?
De pronto
comprendemos que la memoria estaba trabajando silenciosamente detrás de casi
todos nuestros apartados anteriores.
PARA DESCUBRIR QUE ALGO HA CAMBIADO
TENGO
QUE CONSERVAR ALGO DE LO QUE ERA.
Eso
convierte la memoria en una extraordinaria herramienta de continuidad.
RECORDAR NO
ES SOLAMENTE MIRAR HACIA ATRÁS
Normalmente
colocamos la memoria detrás. Pasado. Recuerdo. Lo que ocurrió. Pero ahora descubrimos algo diferente. La memoria del pasado trabaja en el presente
para ayudarnos a continuar hacia delante.
Recuerdo que
aquel terreno era peligroso. Y
modifico mi paso. Recuerdo dónde
había agua. Y puedo buscarla. Recuerdo una conducta animal.
Y presto
atención. Recuerdo una equivocación. Y no necesito repetirla exactamente igual. Por tanto:
LA MEMORIA GUARDA PASADO,
PERO
SU FUNCIÓN PUEDE ESTAR EN EL FUTURO.
Conservar
para poder continuar.
LA MEMORIA
HACE POSIBLE LA ANTICIPACIÓN
Aquí se
cierra un círculo precioso. He visto
muchas veces determinadas nubes. Después
llovió. Vuelvo a encontrarlas. Anticipo lluvia. ¿He visto el futuro? No.
HE
COMPARADO EL PRESENTE CON EXPERIENCIAS CONSERVADAS.
La memoria
ha permitido reconocer semejanza. Y
gracias a esa semejanza puedo prepararme.
Esto es importantísimo. Porque
nuevamente aquello que podía parecernos misterioso empieza a encontrar
diferentes caminos posibles. A
veces no sabemos conscientemente de dónde procede una anticipación. Pero quizá hemos acumulado cientos de
pequeñas experiencias que ya no recordamos individualmente.
Y el
conjunto reconoce: «ESTO SE PARECE A
ALGO.» Antes incluso de que
podamos explicar a qué.
PERO LA
MEMORIA NO ES UNA GRABACIÓN
Cuidado. Aquí necesitamos otra vez ponderación. Recordar no significa reproducir
exactamente lo ocurrido. Seleccionamos. Reconstruimos. Olvidamos. Mezclamos. Actualizamos. Una emoción posterior puede modificar cómo
recordamos un acontecimiento. Una
explicación aprendida después puede entrar en nuestro recuerdo de lo que
creíamos haber pensado antes. Por
eso: MEMORIA NO ES ARCHIVO
PERFECTO.
Es una
herramienta extraordinaria. Pero
también forma parte del receptor. Y
el receptor puede equivocarse.
ESTO SERÁ
FUNDAMENTAL PARA LA SINCRONICIDAD
«Yo había
pensado exactamente en eso antes de que ocurriera.» Bien. No lo negaremos. Pero ahora sabemos qué hacer.
¿Cuándo lo
pensaste? ¿Lo anotaste? ¿Qué recuerdas exactamente? ¿Qué supiste después? ¿Puede ese conocimiento posterior
haber modificado el recuerdo? ¿Habías
tenido pensamientos parecidos otras veces sin que ocurriera nada? ¿Hay algún registro anterior al
acontecimiento?
Esto no
desacredita la experiencia. LA PROTEGE.
Porque
cuanto mejor podamos separar el recuerdo original de la reconstrucción
posterior, más limpio será aquello que estamos estudiando.
MI MEMORIA
TAMBIÉN ES MI ITINERARIO
Pero ahora
aparece otra dimensión. No
recordamos solamente información práctica. Recordamos nuestra vida. Personas.
Lugares. Pérdidas. Encuentros. Miedos.
Alegrías. Palabras. Olores.
Canciones. Imágenes. Caminos.
Entonces
aquello que encuentro hoy puede activar algo ocurrido hace cuarenta años. Y aparece una correspondencia enorme
para mí que otra persona no podría comprender. ¿Por qué?
Porque no posee mi itinerario. Esto será decisivo cuando estudiemos
significado. El acontecimiento
exterior puede ser compartido. Pero
lo que despierta en cada receptor puede ser completamente diferente.
Y AHORA
SALIMOS DEL INDIVIDUO Hasta aquí:
MI memoria.
Pero el
peregrino encuentra a otro peregrino.
Y le dice: «No vayas por
allí.» ¿Por qué? «Porque ayer crucé ese río y el agua está
subiendo.» Acaba de ocurrir algo
extraordinario.
UNA EXPERIENCIA INDIVIDUAL HA PASADO A
SER INFORMACIÓN DISPONIBLE PARA OTRO.
El segundo
peregrino no necesita haber vivido el peligro. Puede beneficiarse de la memoria del
primero. Aquí aparece una de
las capacidades humanas más poderosas.
PODEMOS
COMPARTIR LO APRENDIDO.
LA MEMORIA
HUMANA PUEDE SALIR DEL CUERPO
Palabra. Dibujo.
Señal. Relato. Escritura. Libro.
Mapa. Registro. Fotografía. Medición. Archivo.
Una
experiencia puede sobrevivir a quien la tuvo. Entonces la memoria deja de ser
solamente una función individual. El
humano puede depositar
experiencia fuera de sí mismo para que otro humano la reciba. Esto multiplica extraordinariamente
nuestras posibilidades.
Cada
generación no necesita empezar desde cero.
Puede recibir lo anterior. Compararlo.
Corregirlo. Continuarlo.
PERO AQUÍ
APARECE TAMBIÉN EL CONSTRUCTO
Porque
recibimos memoria humana acumulada. Y
junto con descubrimientos verdaderos pueden llegarnos: errores, miedos, interpretaciones, clasificaciones, prejuicios, símbolos, creencias, historias, explicaciones que nadie volvió a comprobar.
Entonces la
memoria colectiva es una herramienta formidable... pero tampoco es infalible. Otra vez tenemos que separar:
LO
QUE SE OBSERVÓ. LO QUE SE RECORDÓ.
LO
QUE SE CONTÓ. LO QUE SE
INTERPRETÓ.
LO
QUE TERMINÓ CONVIRTIÉNDOSE EN VERDAD ACEPTADA.
Esto va a
ser importantísimo cuando lleguemos a símbolos, arquetipos y astrología.
RECORDAR
TAMBIÉN PERMITE RECTIFICAR
Y aquí
aparece lo que tú señalabas. El
humano descubre algo de fondo. Mira
hacia atrás. Y puede comparar.
«HICIMOS
ESTO.» «OCURRIÓ AQUELLO.»
«RESPONDIMOS
ASÍ.» «ÉSTAS FUERON LAS
CONSECUENCIAS.»
La memoria
permite revisar precedentes. No para
culpabilizarnos eternamente. Para
aprender. Una humanidad sin memoria
estaría condenada a encontrarse una y otra vez con los mismos problemas como si
fueran nuevos. Pero una humanidad
con memoria puede preguntar:
¿QUÉ HICIMOS LA VEZ ANTERIOR? ¿QUÉ FUNCIONÓ?
¿QUÉ NO FUNCIONÓ? ¿QUÉ PRECIO PAGAMOS?
¿QUÉ NECESITAMOS CAMBIAR AHORA?
Ahí memoria
y continuidad vuelven a encontrarse.
Y NO
SOBREVIVIMOS SOLOS
Ahora tu
observación entra con toda su fuerza.
Un ser humano posee capacidades extraordinarias. Pero nuestra continuidad tampoco es una
hazaña individual. Recibimos de
otros. Aprendemos de otros. Cuidamos y somos cuidados. Transmitimos. Construimos conjuntamente. Corregimos conocimientos anteriores.
Entonces el
descubrimiento de nuestra dependencia de Madre Tierra puede ampliar todavía más
el círculo. Primero: YO.
Después: NOSOTROS.
Pero incluso
«nosotros» puede quedarse corto si significa solamente mi familia, mi grupo, mi
cultura, mi país o mi generación. Porque
aquello de lo que dependemos no está organizado según esas fronteras.
Aire. Agua.
Temperatura. Suelo. Vida.
Continuidad. Y entonces la
memoria puede hacernos recordar algo elemental que el constructo fragmentado
permite olvidar:
ANTES DE PERTENECER A MUCHOS GRUPOS
HUMANOS,
COMPARTIMOS
UNA MISMA CONDICIÓN DE DEPENDENCIA.
MEMORIA
PARA CONTINUAR, NO PARA QUEDARSE
Quizá ésta
sea la colocación correcta. La memoria
no tiene que obligarnos a vivir mirando hacia atrás. El peregrino recuerda el camino
recorrido... para poder continuar
caminando. No vuelve a colocar
el pie exactamente donde lo puso ayer. Ha aprendido. Puede modificar la marcha. Por eso:
MEMORIA SIN CAMBIO PUEDE CONVERTIRSE EN
ANCLA.
CAMBIO SIN MEMORIA PUEDE CONVERTIRSE EN
REPETICIÓN DEL ERROR.
Entre ambos
aparece otra vez la vida: conservar
suficiente pasado para poder producir un paso nuevo.
Y ahora el
peregrino empieza a descubrir algo impresionante. Aquello que creyó que estaba haciendo
solo... mirar, aprender,
recordar, pensar, anticipar... lleva detrás innumerables vidas humanas.
Palabras que
recibió. Experiencias transmitidas. Conocimientos. Errores.
Caminos abiertos por otros. Entonces
puede decir: NO EMPECÉ CONMIGO.
Y tampoco
termina necesariamente conmigo. Puedo
recibir. Puedo comprobar. Puedo corregir. Y puedo entregar algo mejor colocado al
que venga después. Quizá ésa sea una
de las funciones más hermosas de la memoria:
HACER QUE LO VIVIDO POR UNO
PUEDA
CONVERTIRSE EN POSIBILIDAD PARA OTRO.
Y entonces
la memoria deja de ser solamente recuerdo.
Se convierte en continuidad compartida.
Y fíjate cómo nos prepara el 23. Biografía: memoria todavía son
piezas conservadas; biografía será descubrir que esas piezas no están amontonadas,
sino que pertenecen a un itinerario irrepetible. Ahí comprenderemos
por qué una misma señal, un mismo árbol o una misma coincidencia puede ser casi
neutra para uno y remover completamente a otro.
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