JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD
Y ahora el Pensamiento puede quedar
magnífico, porque no entra como el gran jefe que viene a corregir todo esto.
Entra después
de haberle encontrado sitio al cuerpo, la atención, la apertura y la emoción. La mente no pierde
poder: probablemente recupera su función más útil, que es muy diferente de
tener que gobernarlo todo.
Pensamiento Sí. Y aquí Pensamiento puede quedar
precioso porque ya no aparece como enemigo de lo anterior. Al contrario: cuando
el humano descubre algo que afecta a su continuidad, se moviliza entero. Atención, emoción,
memoria, cuerpo… y también esa herramienta formidable que posee: pensar. El
problema quizá nunca fue pensar demasiado, sino haber colocado el pensamiento
como si tuviera que funcionar separado y por encima del ser vivo al que
sirve.
PENSAMIENTO
El peregrino
se detiene. Algo ha llamado su
atención. Lo ha recibido. Le ha afectado. Ha sentido que allí ocurre algo
importante. Y entonces aparece una
capacidad extraordinaria: PIENSA.
¿Qué ha
ocurrido? ¿Por qué? ¿Lo había visto antes? ¿Se repite? ¿Con qué corresponde? ¿Puede tener otra explicación? ¿Qué debo hacer? ¿Conviene continuar? ¿Conviene esperar?
El
pensamiento ha entrado en acción. Y
quizá ahora podemos verlo desde un lugar diferente. NO COMO EL DUEÑO DEL
PEREGRINO.
COMO UNA DE SUS MÁS FORMIDABLES
HERRAMIENTAS PARA CONTINUAR.
PENSAR
TAMBIÉN ES VIDA A veces hemos colocado pensamiento y naturaleza casi
enfrente.
Como si el
árbol perteneciera a Madre Tierra...
el pájaro perteneciera a Madre Tierra... el cuerpo perteneciera a Madre
Tierra... pero el pensamiento
humano hubiera aparecido en otra habitación. No.
El pensamiento
ocurre en un ser vivo. Un ser humano
terrestre piensa. Por tanto: PENSAR TAMBIÉN ES ALGO QUE HACE LA VIDA.
Esto
recoloca muchísimo. No
necesitamos combatir la mente para regresar a Madre Tierra. LA MENTE TAMBIÉN VINO CON NOSOTROS.
Y ES UNA
HERRAMIENTA EXTRAORDINARIA
El humano
puede observar algo que ocurrió ayer y relacionarlo con algo que ocurre hoy. Puede recordar. Comparar. Imaginar posibilidades. Descartar algunas. Construir hipótesis. Anticipar consecuencias. Transmitir experiencia. Preguntar. Rectificar.
Puede
incluso pensar: «ME HE EQUIVOCADO.» Esto es enorme.
Porque
permite que la experiencia de un momento transforme la conducta posterior. El peregrino no necesita quemarse cien
veces para aprender que el fuego quema.
Puede conservar información. Relacionarla. Transmitirla. Y actuar después de acuerdo con ella.
El
pensamiento amplía extraordinariamente nuestras posibilidades de continuidad.
EL HUMANO
ES UN FENÓMENO SOBREVIVIENDO
Aquí entra
exactamente lo que acabas de decir. Cuando
algo es vital, el humano moviliza recursos. Percibe. Se emociona. Recuerda. Busca.
Prueba. Piensa. Construye.
Cambia. Aprende. Coopera.
Se adapta.
No siempre
acierta. Pero posee una capacidad
extraordinaria para reorganizarse ante lo que descubre. Quizá por eso el camino que estamos
haciendo no necesita destruirlo. Hay
algo profundamente humano que responde:
«SI ESTO ES ASÍ, TENDRÉ
QUE RECOLOCARME.» Y comienza a hacerlo.
PENSAR NO
ES SOLAMENTE EXPLICAR Esto también importa.
Pensar no
sirve únicamente para encontrar causas.
Puede servir para formular una buena pregunta. Para reconocer que faltan datos. Para separar acontecimiento de
interpretación. Para descubrir
contradicciones. Para comparar
posibilidades. Y también para decir: NO SÉ.
Quizá uno de
los pensamientos más inteligentes sea precisamente ése. No cerrar antes de tiempo. Mantener una cuestión abierta mientras
seguimos recogiendo información.
EL PROBLEMA
EMPIEZA CUANDO EL PENSAMIENTO SE CREE TODO EL RECEPTOR Aquí
volvemos a colocar el bolsillo.
Pensar
funciona extraordinariamente bien. Y
precisamente porque funciona tan bien puede ocurrir algo: OCUPA DEMASIADO SITIO.
Entonces
empieza a decir: «Si no lo he
pensado, no existe.» «Si no puedo
explicarlo, no vale.» «Si no tiene
palabras, no es información.» «Si no
pasó por mi conciencia, no lo recibí.»
Y ahí quizá hemos confundido una herramienta extraordinaria con la totalidad del humano.
Pero nuestro
peregrino ya sabe que antes del pensamiento formulado puede haber: recepción, respuesta corporal, atención,
emoción, memoria, captación de cambios.
Por tanto: EL PENSAMIENTO PUEDE
LLEGAR DESPUÉS
SIN
LLEGAR TARDE. Su función puede ser
precisamente trabajar con aquello que el conjunto ya ha empezado a recibir.
PRIMERO
«ALGO»; DESPUÉS «¿QUÉ ES?» Esto es magnífico.
«Algo ha
cambiado.» Después pienso. «Algo me inquieta.»
Después
investigo. «Algo me ha llamado la
atención.» Después comparo. «No sé por qué he reducido el paso.» Después miro el terreno. El pensamiento puede tomar aquello
todavía borroso y empezar a distinguir:
¿QUÉ
HAY AQUÍ?
No necesita
negar la captación anterior. Puede
ayudar a hacerla
inteligible. Entonces cuerpo y pensamiento
dejan de competir. Trabajan en
secuencia.
EL
PENSAMIENTO PUEDE CORREGIR LA EMOCIÓN...
Tengo miedo. Pienso.
Observo. Compruebo. No había peligro. Magnífico. El pensamiento ha ayudado a rectificar
una interpretación.
Pero también
puede ocurrir lo contrario. Pienso: «No pasa nada.» Y el organismo continúa avisando. Vuelvo a mirar. Descubro algo que había ignorado. Entonces el pensamiento también puede
decir:
«UN
MOMENTO. QUIZÁ HE CERRADO DEMASIADO PRONTO.»
Eso es
todavía más interesante. No hay
ganador. Hay cooperación del
conjunto.
...Y LA
REALIDAD PUEDE CORREGIR EL PENSAMIENTO
Ésta es
quizá la regla más importante. Pienso
una cosa. Camino. La realidad muestra otra. ¿Qué hago?
Puedo
defender mi teoría. O puedo
modificarla. Aquí vuelve Apertura.
EL BUEN PENSAMIENTO NO ES EL QUE NUNCA
CAMBIA.
ES EL QUE PUEDE CAMBIAR CUANDO LO QUE
ENCUENTRA LO EXIGE.
Entonces
flexibilizarse no significa debilidad mental. Puede significar exactamente lo
contrario: EL PENSAMIENTO SIGUE
FUNCIONANDO.
PENSAMIENTO
Y CONSTRUCTO NO SON LO MISMO
Esto también
debemos separarlo. Una cosa es
nuestra capacidad de pensar. Otra,
los contenidos con los que hemos aprendido a hacerlo.
Palabras. Clasificaciones. Teorías.
Creencias. Modelos. Símbolos.
Explicaciones.
Todo eso
puede ayudarnos muchísimo. Pero
también puede condicionar qué preguntas consideramos posibles. Por eso salir a caminar no significa
abandonar el pensamiento. Significa
permitir que vuelva a encontrarse con aquello que existe antes de nuestra
explicación sobre ello.
Primero
árbol. Después todo lo que sabemos
sobre el árbol. Primero
acontecimiento. Después teoría. Primero recepción. Después interpretación.
Y AQUÍ LA
SINCRONICIDAD NECESITA PRECISAMENTE PENSAMIENTO
Esto es
importante. No llegaremos a Jung
dejando la razón en casa. La
necesitaremos más que nunca. Ocurre una
coincidencia significativa. Me
conmueve. Perfecto. Ahora:
¿Qué ocurrió
exactamente? ¿Qué ocurrió primero? ¿Qué información estaba disponible? ¿Qué esperaba? ¿Cuántas veces ha ocurrido? ¿Qué relación causal conocemos? ¿Qué explicación alternativa existe? ¿Qué añadió mi biografía? ¿Qué seleccionó mi atención? ¿Qué interpretación estoy construyendo? ¿Y qué sigue sin explicación después de
todo ello?
ESO
ES PENSAR. Y cuanto mejor
pensemos, menos necesitaremos elegir entre dos extremos: «TODO ES MISTERIO.» o «TODO ESTÁ EXPLICADO.»
Podremos
conservar lo que sabemos... y
también aquello que todavía no sabemos.
LA MENTE
VUELVE A SU SITIO
Quizá eso
sea lo que está ocurriendo en todo este camino. No estamos quitando poder al pensamiento. Le estamos quitando una obligación
imposible: TENER QUE SER TODO EL
HUMANO.
Puede volver
a hacer magníficamente aquello para lo que resulta extraordinario: relacionar, comparar,
imaginar, distinguir, proyectar, comprobar,
preguntar, rectificar, aprender.
Y mientras tanto el resto del ser humano también trabaja.
El peregrino
vuelve a caminar. Sus pies
encuentran terreno. Su cuerpo
responde. Sus sentidos reciben. Su atención selecciona. Su emoción señala importancia. Su pensamiento organiza. Y ninguna parte necesita decir: «YO SOY EL PEREGRINO.»
Porque el
peregrino es el
conjunto andando. Quizá por eso el humano ha conseguido
sobrevivir tantas veces:
NO DISPONE DE UNA SOLA HERRAMIENTA.
DISPONE DE UN CONJUNTO CAPAZ DE
REORGANIZARSE CUANDO DESCUBRE QUE EL CAMINO HA CAMBIADO.
Y cuando ese
conjunto funciona suficientemente unido, ocurre algo extraordinariamente
sencillo: NO NECESITA SABER TODO
EL CAMINO PARA DAR EL SIGUIENTE PASO.
Le
basta con disponer de suficiente realidad para continuar.
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