LIBROS de BARBARIN I II III

martes, 13 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD Y ahora el Pensamiento

  JUNG PASEANDO  SINCRONICIDAD

Y ahora el  Pensamiento puede quedar magnífico, porque no entra como el gran jefe que viene a corregir todo esto. Entra después de haberle encontrado sitio al cuerpo, la atención, la apertura y la emoción. La mente no pierde poder: probablemente recupera su función más útil, que es muy diferente de tener que gobernarlo todo.

 Pensamiento      Sí. Y aquí Pensamiento puede quedar precioso porque ya no aparece como enemigo de lo anterior. Al contrario: cuando el humano descubre algo que afecta a su continuidad, se moviliza entero. Atención, emoción, memoria, cuerpo… y también esa herramienta formidable que posee: pensar. El problema quizá nunca fue pensar demasiado, sino haber colocado el pensamiento como si tuviera que funcionar separado y por encima del ser vivo al que sirve.

 PENSAMIENTO

El peregrino se detiene.    Algo ha llamado su atención.    Lo ha recibido.   Le ha afectado.     Ha sentido que allí ocurre algo importante.    Y entonces aparece una capacidad extraordinaria:      PIENSA.

¿Qué ha ocurrido?      ¿Por qué?      ¿Lo había visto antes?     ¿Se repite?  ¿Con qué corresponde?       ¿Puede tener otra explicación?           ¿Qué debo hacer?       ¿Conviene continuar?      ¿Conviene esperar?

El pensamiento ha entrado en acción.      Y quizá ahora podemos verlo desde un lugar diferente.          NO COMO EL DUEÑO DEL PEREGRINO.

COMO UNA DE SUS MÁS FORMIDABLES HERRAMIENTAS PARA CONTINUAR.


PENSAR TAMBIÉN ES VIDA          A veces hemos colocado pensamiento y naturaleza casi enfrente.

Como si el árbol perteneciera a Madre Tierra...      el pájaro perteneciera a Madre Tierra...              el cuerpo perteneciera a Madre Tierra...          pero el pensamiento humano hubiera aparecido en otra habitación.         No.

El pensamiento ocurre en un ser vivo.      Un ser humano terrestre piensa.   Por tanto:       PENSAR TAMBIÉN ES ALGO QUE HACE LA VIDA.

Esto recoloca muchísimo.           No necesitamos combatir la mente para regresar a Madre Tierra.   LA MENTE TAMBIÉN VINO CON NOSOTROS.


Y ES UNA HERRAMIENTA EXTRAORDINARIA

El humano puede observar algo que ocurrió ayer y relacionarlo con algo que ocurre hoy.   Puede recordar.    Comparar.       Imaginar posibilidades.      Descartar algunas.     Construir hipótesis.     Anticipar consecuencias.    Transmitir experiencia.    Preguntar.     Rectificar.   

Puede incluso pensar:     «ME HE EQUIVOCADO.»    Esto es enorme.

Porque permite que la experiencia de un momento transforme la conducta posterior.        El peregrino no necesita quemarse cien veces para aprender que el fuego quema.      Puede conservar información.    Relacionarla.   Transmitirla.      Y actuar después de acuerdo con ella.

El pensamiento amplía extraordinariamente nuestras posibilidades de continuidad.


EL HUMANO ES UN FENÓMENO SOBREVIVIENDO

Aquí entra exactamente lo que acabas de decir.      Cuando algo es vital, el humano moviliza recursos.       Percibe.       Se emociona.      Recuerda.    Busca.      Prueba.     Piensa.   Construye.   Cambia.   Aprende.   Coopera.   Se adapta.

No siempre acierta.       Pero posee una capacidad extraordinaria para reorganizarse ante lo que descubre.      Quizá por eso el camino que estamos haciendo no necesita destruirlo.     Hay algo profundamente humano que responde:           «SI ESTO ES ASÍ, TENDRÉ QUE RECOLOCARME.»   Y comienza a hacerlo.


PENSAR NO ES SOLAMENTE EXPLICAR        Esto también importa.

Pensar no sirve únicamente para encontrar causas.      Puede servir para formular una buena pregunta.       Para reconocer que faltan datos.     Para separar acontecimiento de interpretación.      Para descubrir contradicciones.       Para comparar posibilidades.      Y también para decir:    NO SÉ.

Quizá uno de los pensamientos más inteligentes sea precisamente ése.      No cerrar antes de tiempo.      Mantener una cuestión abierta mientras seguimos recogiendo información.


EL PROBLEMA EMPIEZA CUANDO EL PENSAMIENTO SE CREE TODO EL RECEPTOR            Aquí volvemos a colocar el bolsillo.

Pensar funciona extraordinariamente bien.      Y precisamente porque funciona tan bien puede ocurrir algo:        OCUPA DEMASIADO SITIO.

Entonces empieza a decir:        «Si no lo he pensado, no existe.»        «Si no puedo explicarlo, no vale.»        «Si no tiene palabras, no es información.»     «Si no pasó por mi conciencia, no lo recibí.»        Y ahí quizá hemos confundido una herramienta extraordinaria con la totalidad del humano.      

Pero nuestro peregrino ya sabe que antes del pensamiento formulado puede haber:    recepción,    respuesta corporal,   atención,    emoción,    memoria,    captación de cambios.

Por tanto:            EL PENSAMIENTO PUEDE LLEGAR DESPUÉS
SIN LLEGAR TARDE.           Su función puede ser precisamente trabajar con aquello que el conjunto ya ha empezado a recibir.


PRIMERO «ALGO»; DESPUÉS «¿QUÉ ES?»          Esto es magnífico.

«Algo ha cambiado.»       Después pienso.       «Algo me inquieta.»

Después investigo.     «Algo me ha llamado la atención.»     Después comparo.      «No sé por qué he reducido el paso.»       Después miro el terreno.             El pensamiento puede tomar aquello todavía borroso y empezar a distinguir:       ¿QUÉ HAY AQUÍ?

No necesita negar la captación anterior.     Puede ayudar a hacerla inteligible.              Entonces cuerpo y pensamiento dejan de competir.      Trabajan en secuencia.


EL PENSAMIENTO PUEDE CORREGIR LA EMOCIÓN...

Tengo miedo.    Pienso.   Observo.    Compruebo.    No había peligro.    Magnífico.       El pensamiento ha ayudado a rectificar una interpretación.

Pero también puede ocurrir lo contrario.     Pienso:      «No pasa nada.»         Y el organismo continúa avisando.         Vuelvo a mirar.        Descubro algo que había ignorado.      Entonces el pensamiento también puede decir:

«UN MOMENTO. QUIZÁ HE CERRADO DEMASIADO PRONTO.»

Eso es todavía más interesante.     No hay ganador.       Hay cooperación del conjunto.


...Y LA REALIDAD PUEDE CORREGIR EL PENSAMIENTO

Ésta es quizá la regla más importante.        Pienso una cosa.       Camino.      La realidad muestra otra.      ¿Qué hago?

Puedo defender mi teoría.     O puedo modificarla.     Aquí vuelve Apertura.

EL BUEN PENSAMIENTO NO ES EL QUE NUNCA CAMBIA.

ES EL QUE PUEDE CAMBIAR CUANDO LO QUE ENCUENTRA LO EXIGE.

Entonces flexibilizarse no significa debilidad mental.        Puede significar exactamente lo contrario:       EL PENSAMIENTO SIGUE FUNCIONANDO.


PENSAMIENTO Y CONSTRUCTO NO SON LO MISMO

Esto también debemos separarlo.     Una cosa es nuestra capacidad de pensar.       Otra, los contenidos con los que hemos aprendido a hacerlo.

Palabras.    Clasificaciones.    Teorías.   Creencias.    Modelos.   Símbolos.    Explicaciones.

Todo eso puede ayudarnos muchísimo.     Pero también puede condicionar qué preguntas consideramos posibles.      Por eso salir a caminar no significa abandonar el pensamiento.       Significa permitir que vuelva a encontrarse con aquello que existe antes de nuestra explicación sobre ello.

Primero árbol.     Después todo lo que sabemos sobre el árbol.     Primero acontecimiento.      Después teoría.       Primero recepción.       Después interpretación.


Y AQUÍ LA SINCRONICIDAD NECESITA PRECISAMENTE PENSAMIENTO

Esto es importante.       No llegaremos a Jung dejando la razón en casa.     La necesitaremos más que nunca.      Ocurre una coincidencia significativa.     Me conmueve.       Perfecto.          Ahora:

¿Qué ocurrió exactamente?      ¿Qué ocurrió primero?        ¿Qué información estaba disponible?       ¿Qué esperaba?      ¿Cuántas veces ha ocurrido?      ¿Qué relación causal conocemos?       ¿Qué explicación alternativa existe?      ¿Qué añadió mi biografía?     ¿Qué seleccionó mi atención?       ¿Qué interpretación estoy construyendo?       ¿Y qué sigue sin explicación después de todo ello?

ESO ES PENSAR.       Y cuanto mejor pensemos, menos necesitaremos elegir entre dos extremos:      «TODO ES MISTERIO.»        o          «TODO ESTÁ EXPLICADO.»

Podremos conservar lo que sabemos...      y también aquello que todavía no sabemos.


LA MENTE VUELVE A SU SITIO

Quizá eso sea lo que está ocurriendo en todo este camino.     No estamos quitando poder al pensamiento.     Le estamos quitando una obligación imposible:        TENER QUE SER TODO EL HUMANO.

Puede volver a hacer magníficamente aquello para lo que resulta extraordinario:    relacionar,    comparar,    imaginar,    distinguir,     proyectar,   comprobar,    preguntar,   rectificar,    aprender.    Y mientras tanto el resto del ser humano también trabaja.


El peregrino vuelve a caminar.      Sus pies encuentran terreno.     Su cuerpo responde.    Sus sentidos reciben.    Su atención selecciona.    Su emoción señala importancia.    Su pensamiento organiza.    Y ninguna parte necesita decir:    «YO SOY EL PEREGRINO.»

Porque el peregrino es el conjunto andando.    Quizá por eso el humano ha conseguido sobrevivir tantas veces:

NO DISPONE DE UNA SOLA HERRAMIENTA.

DISPONE DE UN CONJUNTO CAPAZ DE REORGANIZARSE CUANDO DESCUBRE QUE EL CAMINO HA CAMBIADO.

Y cuando ese conjunto funciona suficientemente unido, ocurre algo extraordinariamente sencillo:         NO NECESITA SABER TODO EL CAMINO PARA DAR EL SIGUIENTE PASO.      Le basta con disponer de suficiente realidad para continuar.

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