MADRE TIERRA Y FREUD
Sí. Esa
precisión cambia bastante el enfoque, y además evita que
hagamos con Freud y Jung exactamente aquello que estamos intentando desmontar:
sustituir un constructo por otro.
La distinción
que estás haciendo es:
LA
HABITACIÓN ≠ LO QUE HAY DENTRO DE LA HABITACIÓN.
El modelo
humano trae posibilidades.
Una de ellas es la capacidad de registrar, almacenar, asociar, olvidar,
reprimir, simbolizar, etc. Podemos llamar a ese espacio, siguiendo el lenguaje
psicológico, inconsciente.
Pero de ahí
no se deduce que el ser humano venga al mundo con la habitación ya amueblada
con guerras, culpas, prohibiciones, cocos, iglesias, categorías sociales,
miedos históricos, moralidades concretas, relatos familiares...
La
capacidad puede venir de origen.
El contenido tiene
historia.
Y esto ya
aparece embrionariamente en tu Freud cuando escribes que el inconsciente sería
una posibilidad del modelo humano y que cada grupo, época o civilización lo va
nutriendo con lo suyo.
Ahí está
exactamente el giro.
Y con Jung esto se vuelve todavía más
importante
Porque
cuando entramos en el inconsciente
colectivo, hay que evitar dar el salto:
universalidad
de la posibilidad → universalidad de un contenido determinado.
Desde vuestra
hipótesis de Madre Tierra podríamos decir:
EL
HUMANO PUEDE TENER UNA HABITACIÓN PARA LO COLECTIVO.
Perfecto. Pero ahora abramos la puerta y preguntemos:
¿QUIÉN
HA IDO METIENDO COSAS AQUÍ?
El niño nace
y comienza inmediatamente su itinerario.
Ve. Oye.
Toca. Recibe gestos. Escucha palabras. Percibe reacciones.
Más adelante
encuentra una iglesia, una bandera, unas ruinas, un cementerio, una escuela,
cuentos, imágenes, prohibiciones, celebraciones. Le cuentan guerras que
sucedieron siglos antes de que naciera. Le hablan de héroes, enemigos, dioses,
demonios, premios, castigos...
ÉL
NO VIVIÓ AQUELLA GUERRA.
Pero aquella
guerra puede acabar formando parte de su mundo psíquico porque el mundo humano se la transmite.
Y esto es
importantísimo porque Jung precisamente distingue el inconsciente personal,
formado por la historia del individuo, de aquello que considera inconsciente
colectivo, universal e innato.
Nosotros no
tenemos por qué responder inmediatamente:
«Jung se
equivocó.» No. Nuestra pregunta es muchísimo mejor:
¿QUÉ
PARTE ES LA HABITACIÓN Y QUÉ PARTE ES EL MOBILIARIO?
Y después: ¿TODO
EL MOBILIARIO QUE ENCONTRAMOS AHÍ ESTABA DE ORIGEN?
Eso abre
investigación, no la cierra. Y lo mismo con la Sombra
Tu imagen
funciona estupendamente: Tenemos habitación para la luz y
habitación para la sombra.
O, dicho con
más prudencia, tenemos la posibilidad
humana de admitir, rechazar, ocultar, integrar, recordar, olvidar, expresar...
Pero inmediatamente
Madre Tierra pregunta: ¿QUIÉN DECIDIÓ QUÉ TENÍA QUE IR A LA
SOMBRA?
Porque Jung
describe precisamente la Sombra como aquello que el individuo o la sociedad
considera inaceptable. ¡Pues ahí
está la puerta!
Si una
sociedad considera inaceptable X y otra considera perfectamente normal X,
entonces al menos parte
del contenido de la Sombra necesita ser interrogado históricamente y
culturalmente.
No estamos
negando la habitación. Estamos
investigando quién la
llenó.
Y esto
conecta con lo que acabas de decir sobre fecundación y embarazo: en vuestro
planteamiento, no
partimos de un ser humano moral o psicológicamente “manchado”,
sino de un organismo/modelo cargado de posibilidades que desde el comienzo
entra en un itinerario concreto. Ahí convendrá distinguir con mucha limpieza
qué proponemos como hipótesis propia y qué podemos demostrar, porque
precisamente este trabajo quiere enseñar a no confundir niveles.
Y tu 99,9 / 0,1 me parece una llave
No lo
utilizaría como porcentaje científico, naturalmente, sino como imagen de proporción:
99,9
%: ESTOY VIVO.
Y después
viene ese inmenso 0,1 % humano:
soy esto,
me dijeron aquello,
tengo este título,
pertenezco a aquello,
fracasé, triunfé,
debería haber sido,
mi padre esperaba,
mi sociedad exige,
mi religión interpreta,
mi diagnóstico dice,
mi inconsciente contiene...
Y podemos
pasarnos el 99,9 % de
nuestra atención padeciendo el 0,1 %.
Eso es
tremendo.
Porque no
significa que ese 0,1 % sea una tontería. Puede producir sufrimiento real,
alegría real, relaciones reales, incluso consecuencias corporales reales.
Pero hay que devolverle proporción. Y entonces veo todavía más claramente el
tono de ambos libros:
FREUD
Y JUNG NO SON EL PASADO QUE VENIMOS A CORREGIR.
Son dos
investigadores extraordinarios que entraron profundamente en habitaciones que
el ser humano apenas conocía.
Nosotros
llegamos después. Aprovechamos sus
mapas, sus observaciones, sus preguntas y todo el trabajo de quienes
continuaron investigando.
Pero hoy
podemos añadir una pregunta que quizá sus propias circunstancias históricas no
permitían formular de la misma manera:
¿QUÉ
PARTE DE LO QUE ENCONTRAMOS EN ESAS HABITACIONES PERTENECE A LA ARQUITECTURA
DEL SER HUMANO Y QUÉ PARTE FUE INTRODUCIDA EN ELLAS DURANTE SU ITINERARIO POR
EL MUNDO HUMANO CONSTRUIDO?
No salimos
para abandonar a Freud ni a Jung.
SALIMOS
PARA PODER VOLVER A ENTRAR CON OTRAS GAFAS.
Eso sí me
parece exactamente lo que quieres hacer.
Y además
coloca definitivamente el espíritu del trabajo: no crítica, no demolición, no “Madre Tierra contra
Freud/Jung”. CONTINUACIÓN.
Ellos
abrieron habitaciones. Nosotros proponemos abrir también una
ventana.
Exactamente. Y con esta precisión creo que ya tenemos la posición desde la que
abordar a Freud y Jung sin enfrentarnos a ellos.
No
necesitamos decir que sus arquitecturas psicológicas dejan de ser válidas. Al
contrario: aceptamos la
habitación y estudiamos cómo se habita.
En el propio
borrador de Freud ya habías llegado a una formulación muy cercana: el
inconsciente existe, pero lo entiendes como una posibilidad ofrecida por el modelo humano,
mientras sus contenidos se van incorporando a través del desarrollo, la cultura
y la historia.
Y ahora lo
estás precisando mucho mejor:
NO
NACEMOS CON LAS HABITACIONES VACÍAS PORQUE NO FUNCIONEN.
NACEMOS CON HABITACIONES
CAPACES DE FUNCIONAR DESDE QUE PUEDEN HACERLO.
Eso es
diferente.
Desde la
fecundación comienza el itinerario. Y conforme el organismo permite nuevas
formas de recepción, relación, percepción, memoria, lenguaje, simbolización,
etc., las posibilidades
se van poniendo en funcionamiento.
Por eso tu
ejemplo del niño es tan importante. Puede existir una capacidad antes de que
exista la capacidad de explicarla. El niño puede percibir algo que todavía no
puede decirnos que percibe. Y los adultos incluso podemos desconocer qué está
pudiendo hacer en ese momento.
Trasladado
al terreno psicológico:
QUE
EL NIÑO NO PUEDA CONTARNOS QUÉ ESTÁ OCURRIENDO NO SIGNIFICA QUE NO ESTÉ
OCURRIENDO.
Y ahí el
itinerario se vuelve fundamental. El
ser humano no es solamente:
MODELO
DE ORIGEN. Es:
MODELO
+ TIEMPO + ENTORNO + EXPERIENCIA + HISTORIA + DESARROLLO.
Por eso me
gusta mucho tu ejemplo de Troya o Roma. Nadie viene fecundado con Aquiles,
César, Augusto o la lista de emperadores dentro.
Pero viene
con posibilidad de
recibirlos.
Después un
niño verá unas ruinas. Otro no. Uno tendrá un padre apasionado por Roma. Otro
crecerá junto a restos romanos. Otro verá una película. Otro estudiará
arqueología. Otro no sabrá prácticamente nada de ello.
La
arquitectura humana permite muchísimo.
EL
ITINERARIO VA AMUEBLANDO.
Y según qué
habitaciones reciban muchísimo contenido, cuáles apenas se utilicen, cuáles
entren en contradicción, cuáles se complementen y cuáles queden hipertrofiadas,
tendremos desarrollos humanos diferentes.
Ahí Freud y
Jung vuelven a adquirir un valor tremendo.
Porque nosotros podemos decirles:
Sí.
Ahí están el inconsciente, el Yo, el Ello, el Superyó, la Sombra, la Persona,
los complejos, el Self...
Ahora
añadamos una pregunta del siglo XXI:
¿CÓMO
SE HAN IDO LLENANDO?
Y otra: ¿DESDE
QUÉ MUNDO SE LLENARON?
Y otra
todavía más importante: ¿QUÉ OCURRE SI AHORA TOMAMOS TIERRA Y
VOLVEMOS A MIRAR SU CONTENIDO?
Por eso
cambiaría una cosa de nuestro planteamiento anterior
Ya no diría
siquiera que «Freud y
Jung hablan desde dentro del constructo» como reproche.
Porque todos hablamos desde nuestro tiempo.
Freud es un
ser humano de su tiempo, de su cultura, de sus pacientes, de los problemas que
pudo observar, del conocimiento disponible y de las preguntas que pudo
formular.
Jung igual. Y nosotros también. La diferencia no es que ahora poseamos
«la verdad» que ellos no tenían.
La
diferencia es que hoy
disponemos de otra posición desde la que continuar mirando.
Y eso es
mucho más limpio.
De hecho, tu
borrador de Jung contiene ya un punto precioso para esta continuación: Jung
considera que el inconsciente personal se forma mediante las experiencias
propias —recuerdos, vivencias reprimidas, percepciones que no alcanzaron la
conciencia— y que sus complejos adquieren cierta autonomía.
Perfecto. NO
LO BORRAMOS. Preguntamos:
¿QUÉ EXPERIENCIAS? ¿DENTRO DE QUÉ MUNDO?
¿EN QUÉ MOMENTO
HISTÓRICO? ¿BAJO QUÉ
NORMAS?
¿CON QUÉ MIEDOS? ¿CON QUÉ POSIBILIDADES DE EXPRESIÓN?
Y entonces
Freud y Jung crecen,
no disminuyen. Creo que incluso
tenemos la declaración que debería presidir ambos trabajos:
NO
VENIMOS A CORREGIR A FREUD NI A JUNG.
Partimos del
reconocimiento de lo muchísimo que vieron y de lo muchísimo que su trabajo ha
permitido comprender.
Ellos
observaron al ser humano desde las posibilidades, conocimientos y
circunstancias de su tiempo. Nosotros
somos seres humanos de otro tiempo.
Conservamos
sus descubrimientos, sus preguntas y sus instrumentos. Pero hoy podemos añadir una perspectiva:
MADRE
TIERRA.
Podemos
salir momentáneamente del mundo humano construido, tomar tierra y volver a
entrar. Entonces no preguntamos
solamente qué contiene el inconsciente, la Sombra, el Yo, el Ello o el Superyó.
Preguntamos
también: ¿CÓMO LLEGÓ ESO HASTA ALLÍ?
¿QUÉ PERTENECE A LAS POSIBILIDADES DEL MODELO
HUMANO Y QUÉ FUE INCORPORANDO SU ITINERARIO?
¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLIÓ?
¿SIGUE SIENDO NECESARIO?
¿PODEMOS REUBICARLO HOY?
Freud y Jung
no son aquí adversarios. SON PUNTOS DE PARTIDA.
No
pretendemos regresar para decirles cómo deberían haber mirado.
Pretendemos
continuar mirando desde donde hoy estamos.
Eso, para
mí, fija definitivamente el tono.
Y además
evita una barbaridad que no queremos cometer: juzgar con las gafas de 2026 a quienes tuvieron el valor
de mirar con las gafas disponibles en su época.
No.
Cogemos lo
que encontraron.
Lo
agradecemos.
Y
seguimos andando.
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