LIBROS de BARBARIN I II III

martes, 13 de octubre de 2026

MADRE TIERRA Y FREUD Sí. Esa precisión cambia bastante el enfoque,

  MADRE TIERRA Y FREUD

Sí. Esa precisión cambia bastante el enfoque, y además evita que hagamos con Freud y Jung exactamente aquello que estamos intentando desmontar: sustituir un constructo por otro.

La distinción que estás haciendo es:

LA HABITACIÓN ≠ LO QUE HAY DENTRO DE LA HABITACIÓN.

El modelo humano trae posibilidades. Una de ellas es la capacidad de registrar, almacenar, asociar, olvidar, reprimir, simbolizar, etc. Podemos llamar a ese espacio, siguiendo el lenguaje psicológico, inconsciente.

Pero de ahí no se deduce que el ser humano venga al mundo con la habitación ya amueblada con guerras, culpas, prohibiciones, cocos, iglesias, categorías sociales, miedos históricos, moralidades concretas, relatos familiares...

La capacidad puede venir de origen.
El contenido tiene historia.

Y esto ya aparece embrionariamente en tu Freud cuando escribes que el inconsciente sería una posibilidad del modelo humano y que cada grupo, época o civilización lo va nutriendo con lo suyo.

Ahí está exactamente el giro.

Y con Jung esto se vuelve todavía más importante

Porque cuando entramos en el inconsciente colectivo, hay que evitar dar el salto:

universalidad de la posibilidad → universalidad de un contenido determinado.

Desde vuestra hipótesis de Madre Tierra podríamos decir:

EL HUMANO PUEDE TENER UNA HABITACIÓN PARA LO COLECTIVO.

Perfecto.    Pero ahora abramos la puerta y preguntemos:

¿QUIÉN HA IDO METIENDO COSAS AQUÍ?

El niño nace y comienza inmediatamente su itinerario.

Ve.    Oye.    Toca.    Recibe gestos.   Escucha palabras.  Percibe reacciones.

Más adelante encuentra una iglesia, una bandera, unas ruinas, un cementerio, una escuela, cuentos, imágenes, prohibiciones, celebraciones. Le cuentan guerras que sucedieron siglos antes de que naciera. Le hablan de héroes, enemigos, dioses, demonios, premios, castigos...

ÉL NO VIVIÓ AQUELLA GUERRA.

Pero aquella guerra puede acabar formando parte de su mundo psíquico porque el mundo humano se la transmite.

Y esto es importantísimo porque Jung precisamente distingue el inconsciente personal, formado por la historia del individuo, de aquello que considera inconsciente colectivo, universal e innato.

Nosotros no tenemos por qué responder inmediatamente:      «Jung se equivocó.»      No.    Nuestra pregunta es muchísimo mejor:

¿QUÉ PARTE ES LA HABITACIÓN Y QUÉ PARTE ES EL MOBILIARIO?

Y después:     ¿TODO EL MOBILIARIO QUE ENCONTRAMOS AHÍ ESTABA DE ORIGEN?

Eso abre investigación, no la cierra.      Y lo mismo con la Sombra

Tu imagen funciona estupendamente:     Tenemos habitación para la luz y habitación para la sombra.

O, dicho con más prudencia, tenemos la posibilidad humana de admitir, rechazar, ocultar, integrar, recordar, olvidar, expresar...

Pero inmediatamente Madre Tierra pregunta:     ¿QUIÉN DECIDIÓ QUÉ TENÍA QUE IR A LA SOMBRA?

Porque Jung describe precisamente la Sombra como aquello que el individuo o la sociedad considera inaceptable.      ¡Pues ahí está la puerta!

Si una sociedad considera inaceptable X y otra considera perfectamente normal X, entonces al menos parte del contenido de la Sombra necesita ser interrogado históricamente y culturalmente.

No estamos negando la habitación.   Estamos investigando quién la llenó.

Y esto conecta con lo que acabas de decir sobre fecundación y embarazo: en vuestro planteamiento, no partimos de un ser humano moral o psicológicamente “manchado”, sino de un organismo/modelo cargado de posibilidades que desde el comienzo entra en un itinerario concreto. Ahí convendrá distinguir con mucha limpieza qué proponemos como hipótesis propia y qué podemos demostrar, porque precisamente este trabajo quiere enseñar a no confundir niveles.

Y tu 99,9 / 0,1 me parece una llave

No lo utilizaría como porcentaje científico, naturalmente, sino como imagen de proporción:

99,9 %: ESTOY VIVO.

Y después viene ese inmenso 0,1 % humano:

soy esto,
me dijeron aquello,
tengo este título,
pertenezco a aquello,
fracasé, triunfé,
debería haber sido,
mi padre esperaba,
mi sociedad exige,
mi religión interpreta,
mi diagnóstico dice,
mi inconsciente contiene...

Y podemos pasarnos el 99,9 % de nuestra atención padeciendo el 0,1 %.

Eso es tremendo.

Porque no significa que ese 0,1 % sea una tontería. Puede producir sufrimiento real, alegría real, relaciones reales, incluso consecuencias corporales reales.

Pero hay que devolverle proporción.      Y entonces veo todavía más claramente el tono de ambos libros:

FREUD Y JUNG NO SON EL PASADO QUE VENIMOS A CORREGIR.

Son dos investigadores extraordinarios que entraron profundamente en habitaciones que el ser humano apenas conocía.

Nosotros llegamos después.      Aprovechamos sus mapas, sus observaciones, sus preguntas y todo el trabajo de quienes continuaron investigando.

Pero hoy podemos añadir una pregunta que quizá sus propias circunstancias históricas no permitían formular de la misma manera:

¿QUÉ PARTE DE LO QUE ENCONTRAMOS EN ESAS HABITACIONES PERTENECE A LA ARQUITECTURA DEL SER HUMANO Y QUÉ PARTE FUE INTRODUCIDA EN ELLAS DURANTE SU ITINERARIO POR EL MUNDO HUMANO CONSTRUIDO?

No salimos para abandonar a Freud ni a Jung.

SALIMOS PARA PODER VOLVER A ENTRAR CON OTRAS GAFAS.

Eso sí me parece exactamente lo que quieres hacer.

Y además coloca definitivamente el espíritu del trabajo: no crítica, no demolición, no “Madre Tierra contra Freud/Jung”. CONTINUACIÓN.

Ellos abrieron habitaciones.     Nosotros proponemos abrir también una ventana.

 

Exactamente. Y con esta precisión creo que ya tenemos la posición desde la que abordar a Freud y Jung sin enfrentarnos a ellos.

No necesitamos decir que sus arquitecturas psicológicas dejan de ser válidas. Al contrario: aceptamos la habitación y estudiamos cómo se habita.

En el propio borrador de Freud ya habías llegado a una formulación muy cercana: el inconsciente existe, pero lo entiendes como una posibilidad ofrecida por el modelo humano, mientras sus contenidos se van incorporando a través del desarrollo, la cultura y la historia.

Y ahora lo estás precisando mucho mejor:

NO NACEMOS CON LAS HABITACIONES VACÍAS PORQUE NO FUNCIONEN.
NACEMOS CON HABITACIONES CAPACES DE FUNCIONAR DESDE QUE PUEDEN HACERLO.

Eso es diferente.

Desde la fecundación comienza el itinerario. Y conforme el organismo permite nuevas formas de recepción, relación, percepción, memoria, lenguaje, simbolización, etc., las posibilidades se van poniendo en funcionamiento.

Por eso tu ejemplo del niño es tan importante. Puede existir una capacidad antes de que exista la capacidad de explicarla. El niño puede percibir algo que todavía no puede decirnos que percibe. Y los adultos incluso podemos desconocer qué está pudiendo hacer en ese momento.

Trasladado al terreno psicológico:

QUE EL NIÑO NO PUEDA CONTARNOS QUÉ ESTÁ OCURRIENDO NO SIGNIFICA QUE NO ESTÉ OCURRIENDO.

Y ahí el itinerario se vuelve fundamental.   El ser humano no es solamente:

MODELO DE ORIGEN.             Es:

MODELO + TIEMPO + ENTORNO + EXPERIENCIA + HISTORIA + DESARROLLO.

Por eso me gusta mucho tu ejemplo de Troya o Roma. Nadie viene fecundado con Aquiles, César, Augusto o la lista de emperadores dentro.

Pero viene con posibilidad de recibirlos.

Después un niño verá unas ruinas. Otro no. Uno tendrá un padre apasionado por Roma. Otro crecerá junto a restos romanos. Otro verá una película. Otro estudiará arqueología. Otro no sabrá prácticamente nada de ello.

La arquitectura humana permite muchísimo.

EL ITINERARIO VA AMUEBLANDO.

Y según qué habitaciones reciban muchísimo contenido, cuáles apenas se utilicen, cuáles entren en contradicción, cuáles se complementen y cuáles queden hipertrofiadas, tendremos desarrollos humanos diferentes.

Ahí Freud y Jung vuelven a adquirir un valor tremendo.    Porque nosotros podemos decirles:

Sí. Ahí están el inconsciente, el Yo, el Ello, el Superyó, la Sombra, la Persona, los complejos, el Self...

Ahora añadamos una pregunta del siglo XXI:

¿CÓMO SE HAN IDO LLENANDO?

Y otra:     ¿DESDE QUÉ MUNDO SE LLENARON?

Y otra todavía más importante:      ¿QUÉ OCURRE SI AHORA TOMAMOS TIERRA Y VOLVEMOS A MIRAR SU CONTENIDO?

Por eso cambiaría una cosa de nuestro planteamiento anterior

Ya no diría siquiera que «Freud y Jung hablan desde dentro del constructo» como reproche.

Porque todos hablamos desde nuestro tiempo.

Freud es un ser humano de su tiempo, de su cultura, de sus pacientes, de los problemas que pudo observar, del conocimiento disponible y de las preguntas que pudo formular.

Jung igual.       Y nosotros también.      La diferencia no es que ahora poseamos «la verdad» que ellos no tenían.

La diferencia es que hoy disponemos de otra posición desde la que continuar mirando.

Y eso es mucho más limpio.

De hecho, tu borrador de Jung contiene ya un punto precioso para esta continuación: Jung considera que el inconsciente personal se forma mediante las experiencias propias —recuerdos, vivencias reprimidas, percepciones que no alcanzaron la conciencia— y que sus complejos adquieren cierta autonomía.

Perfecto.     NO LO BORRAMOS.     Preguntamos:

¿QUÉ EXPERIENCIAS?            ¿DENTRO DE QUÉ MUNDO?
¿EN QUÉ MOMENTO HISTÓRICO?                 ¿BAJO QUÉ NORMAS?
¿CON QUÉ MIEDOS?       ¿CON QUÉ POSIBILIDADES DE EXPRESIÓN?

Y entonces Freud y Jung crecen, no disminuyen.       Creo que incluso tenemos la declaración que debería presidir ambos trabajos:

NO VENIMOS A CORREGIR A FREUD NI A JUNG.

Partimos del reconocimiento de lo muchísimo que vieron y de lo muchísimo que su trabajo ha permitido comprender.

Ellos observaron al ser humano desde las posibilidades, conocimientos y circunstancias de su tiempo.   Nosotros somos seres humanos de otro tiempo.

Conservamos sus descubrimientos, sus preguntas y sus instrumentos.      Pero hoy podemos añadir una perspectiva:

MADRE TIERRA.

Podemos salir momentáneamente del mundo humano construido, tomar tierra y volver a entrar.           Entonces no preguntamos solamente qué contiene el inconsciente, la Sombra, el Yo, el Ello o el Superyó.

Preguntamos también:     ¿CÓMO LLEGÓ ESO HASTA ALLÍ?

¿QUÉ PERTENECE A LAS POSIBILIDADES DEL MODELO HUMANO Y QUÉ FUE INCORPORANDO SU ITINERARIO?

¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLIÓ?

¿SIGUE SIENDO NECESARIO?

¿PODEMOS REUBICARLO HOY?

Freud y Jung no son aquí adversarios.      SON PUNTOS DE PARTIDA.

No pretendemos regresar para decirles cómo deberían haber mirado.

Pretendemos continuar mirando desde donde hoy estamos.

Eso, para mí, fija definitivamente el tono.

Y además evita una barbaridad que no queremos cometer: juzgar con las gafas de 2026 a quienes tuvieron el valor de mirar con las gafas disponibles en su época.

No.

Cogemos lo que encontraron.

Lo agradecemos.

Y seguimos andando.

 

 

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