MADRE TIERRA Y FREUD
Sí. Ahora ya no estamos proponiendo una
manera distinta de interpretar determinados problemas psicológicos. Estamos
cambiando el lugar desde el que se contempla TODA la psicología.
La imagen
del peregrino lo explica perfectamente.
El peregrino
viene de fuera de la ciudad. Ha pisado suelo, ha tenido hambre, ha comido, ha
tenido sed, ha bebido, ha dormido, ha caminado, le ha llovido encima, ha visto
amanecer. No necesita
una teoría para saber que está vivo.
Entra en la
ciudad y encuentra la consulta.
Y cuando
entra allí no puede
olvidar lo que acaba de comprobar fuera para adoptar
automáticamente la lógica interna del edificio psicológico.
Ese sería el
gran cambio:
NO MIRAMOS A LA VIDA DESDE LA PSICOLOGÍA.
MIRAMOS LA PSICOLOGÍA
DESDE LA VIDA.
Y entonces
TODO puede continuar estando sobre la mesa.
Freud dice: YO — ELLO — SUPERYÓ.
Muy bien. No respondemos «eso no existe».
Preguntamos
algo nuevo:
¿QUÉ HACE EL YO CON LA VIDA?
¿QUÉ HACE EL ELLO CON LA VIDA?
¿QUÉ HACE EL SUPERYÓ CON LA VIDA?
Y todavía
mejor:
¿Qué
parte de aquello que Freud agrupó bajo esos conceptos corresponde a funciones y
posibilidades del ser humano y qué parte refleja contenidos adquiridos durante
el itinerario de ESTA persona?
Ahí
empezamos a sanear sin destruir.
Porque en tu
borrador Freud el Superyó aparece precisamente relacionado con normas, valores
y exigencias parentales y sociales.
Entonces el
peregrino pregunta: ¿ESTAS NORMAS DE DÓNDE SALIERON?
No: «El Superyó es malo.»
No. ¿Qué
contiene ESTE Superyó?
Quizá
contiene cosas magníficas para convivir.
Quizá contiene límites necesarios.
Quizá contiene aprendizajes que protegen la vida.
Y quizá contiene
también ladrillos heredados de una familia, una época, una religión, una moral,
una clase social, un miedo o una necesidad histórica que hoy continúan funcionando aunque hayan
perdido su razón de ser.
Entonces:
NO QUITAMOS EL SUPERYÓ.
SANEAMOS EL CONTENIDO.
Eso es muy
diferente.
Y con Jung
todavía resulta más evidente. Nos
encontramos con el inconsciente
colectivo. Muy bien.
Pero Madre
Tierra no acepta que el nombre termine la investigación. Pregunta:
¿QUÉ HAY EXACTAMENTE AHÍ?
Y cuando encontremos
un contenido que supuestamente «llevamos dentro», tendremos derecho a
preguntar: ¿DESDE CUÁNDO?
Tu bebé es
una prueba conceptual magnífica. Pon
al bebé delante.
¿Qué lleva dentro AHORA?
No podemos
simplemente proyectar retrospectivamente sobre él todos los contenidos
simbólicos, históricos y culturales que encontraremos cuarenta años después.
Tenemos que
distinguir:
CAPACIDAD DE RECIBIR ≠ CONTENIDO RECIBIDO.
POSIBILIDAD
≠
HISTORIA YA ESCRITA.
Y
precisamente el borrador de Jung presenta el inconsciente colectivo como
universal e innato y los arquetipos como sus estructuras fundamentales.
Ahí no
necesitamos decir inmediatamente ni SÍ
ni NO.
Madre Tierra
dice: VAMOS A COMPROBAR QUÉ ESTAMOS METIENDO EN ESA AFIRMACIÓN.
Porque pueden
estar mezclándose niveles diferentes.
Puede haber disposiciones humanas compartidas. Puede haber mecanismos biológicos. Puede haber regularidades del desarrollo. Puede haber contenidos transmitidos
culturalmente. Puede haber símbolos
aprendidos. Puede haber historias
repetidas durante generaciones.
Y puede
haber interpretaciones teóricas posteriores.
NO
METAMOS TODO EN LA MISMA HABITACIÓN Y DESPUÉS LLAMEMOS A LA HABITACIÓN
«INCONSCIENTE COLECTIVO».
Ahí está el
saneamiento que propones.
Y aparece
vuestro criterio decisivo
Ya no basta
con que una teoría psicológica sea coherente consigo misma. Ni siquiera basta con que permita explicar
muchas cosas. El peregrino pregunta:
¿QUÉ OCURRE CUANDO LA APLICO?
¿Devuelve capacidad de vivir?
¿Amplía posibilidades?
¿Recupera margen de libertad?
¿Permite relacionarse mejor?
¿Reduce una dependencia innecesaria?
¿Devuelve a la persona capacidad de elegir?
¿Le permite recuperar partes de su vida que
había abandonado?
En vuestra
formulación: ¿ESTO
HACE CONTINUAR LA VIDA?
Y ahí
tenemos un criterio para interrogar cualquier
escuela sin necesidad de declararle la guerra.
Psicoanálisis. Psicología analítica. Conductismo. Cognitivismo. Gestalt.
Humanismo. Terapias sistémicas.
Lo que
venga. El peregrino no entra
diciendo:
«¿CUÁL ES LA ESCUELA VERDADERA?»
Entra preguntando:
«¿QUÉ HACÉIS AQUÍ CON LA VIDA?»
Eso es mucho
más difícil de esquivar.
Y además hay
una consecuencia que me parece enorme para el libro futuro.
La terapia
deja de consistir únicamente en explicar
por qué una persona está como está.
Porque
podemos construir una explicación maravillosa de su sufrimiento y que el
paciente siga exactamente igual.
Desde Madre Tierra habría una segunda prueba:
MUY BIEN. LO HEMOS COMPRENDIDO.
¿AHORA VIVE MÁS?
No
necesariamente «más feliz».
MÁS
VIVO. Más capaz de
participar. Más capaz de escoger. Más capaz de relacionarse. Más capaz de actuar. Más capaz de modificar. Más capaz de decir sí y no. Más capaz de volver a entrar en el mundo.
Entonces sí veo con mucha claridad qué está
naciendo aquí:
EL PEREGRINO ENTRA EN LA PSICOLOGÍA
Viene de
fuera del constructo. No trae un nuevo
manual de enfermedades. Trae una
referencia: VIDA.
Encuentra a Freud y pregunta:
¿Qué hay en el Yo, el Ello y el Superyó que
favorece, protege, limita o dificulta el vivir de esta persona?
Encuentra a Jung:
¿Qué hay en la Persona, la Sombra, los
complejos y aquello que llamamos inconsciente colectivo que pertenece a
posibilidades humanas, y qué se ha ido incorporando durante el itinerario?
Encuentra un diagnóstico:
¿Qué describe realmente y qué añade nuestra
clasificación?
Encuentra un síntoma:
¿En qué momento del descenso vital apareció y
qué está señalando?
Encuentra una terapia:
¿LO QUE HACEMOS AQUÍ RECUPERA VIDA Y
LIBERTAD?
Y encuentra
finalmente al paciente.
No comienza
preguntándole qué enfermedad tiene.
Le mira las
manos. MUEVE LOS CINCO DEDOS. Está vivo. AHORA
EMPECEMOS.
Carlos, esto
ya nos está llevando bastante más lejos que los dos libros de Freud y Jung.
Freud
y Jung pueden ser las dos primeras grandes pruebas del método.
Después de
atravesarlos, el peregrino ya puede entrar en PSICOLOGÍA Y TERAPIAS y hacer exactamente
lo mismo con todo el edificio.
No
destruirlo.
Abrir
las ventanas, comprobar los cimientos y devolver cada cosa a su proporción
respecto de la VIDA.
Sí. Y creo que acabas de señalar por qué Freud y Jung son una entrada
didáctica extraordinaria para lo que estamos haciendo.
MIRAMOS
LA PSICOLOGÍA DESDE LA VIDA.
Porque si
entramos directamente en «la Psicología», no acabamos jamás. Escuelas,
subescuelas, diagnósticos, escalas, modelos, técnicas, revisiones, conceptos,
nuevas categorías... Como dices: otra
galaxia humana en expansión. Y además la IA probablemente
facilitará encontrar patrones transversales, comparar marcos y separar con
mayor rapidez qué es observación, qué es interpretación y qué es construcción
teórica. No significa que vaya a reducir la psicología a cuatro verdades, pero
sí puede ayudar muchísimo a ver
el bosque que la especialización hace difícil ver.
Y aquí el 0,1 % se vuelve
todavía más interesante.
Porque
podríamos examinar psicológicamente a cualquier persona durante años y siempre
encontraríamos algo. Siempre habrá alguna escala en la que no estemos en el
centro, alguna herida, contradicción, defensa, temor, hábito, frustración,
dependencia, compensación... ¡Claro!
SOMOS
HISTORIA VIVA.
Por eso
incluso una persona razonablemente sana podría beneficiarse alguna vez de una
buena conversación psicológica. Pero existe el peligro contrario: que cuanto
más instrumentos tenemos para observar psicológicamente al ser humano, más cosas encontramos que convertir en
problema.
Y Madre
Tierra introduce el contrapeso: ALTO.
Mueve los
cinco dedos. Los muevo. ESTÁS
VIVO.
Come.
Duerme. Camina. Piensa. Ama. Trabaja. Se relaciona. Se equivoca. Aprende.
Decide. Continúa.
Entonces
aquello que hemos encontrado psicológicamente puede ser importantísimo, pero coloquémoslo en proporción.
No es: «La
escala dice que estás desviado 17 puntos; debemos arreglarte.»
Es: «Aquí
aparece algo que merece atención. Veamos qué relación guarda con tu vivir.»
Y esto
impide que la propia psicología termine produciendo una nueva desvitalización: estar
permanentemente examinándome para encontrar qué tengo mal.
Ese riesgo
existe en cualquier sistema interpretativo que se hace enorme: finalmente
podemos vivir dentro de
la explicación de nosotros mismos en lugar de vivir.
Y entonces
tu imagen es perfecta: MUEVO LOS DEDOS.
Muy bien. Ahora, serenamente: «Veamos
qué ocurre con ese 0,1 % que tanto me preocupa.»
No lo
desprecio. No huyo. No niego el síntoma.
Pero tampoco le entrego el gobierno de toda
mi existencia.
Y por eso
estoy de acuerdo contigo respecto a empezar por Freud y Jung.
Son dos
edificios suficientemente definidos como para que el lector pueda ver cómo funciona el método Madre Tierra.
Con Freud podemos entrar ordenadamente:
YO.
ELLO.
SUPERYÓ.
INCONSCIENTE.
REPRESIÓN.
DEFENSAS.
SUEÑOS.
COMPLEJOS Y CONFLICTOS.
DESARROLLO.
Y hacer siempre la misma operación:
FREUD LO OBSERVÓ → FREUD LO FORMULÓ → VEAMOS
QUÉ SIGNIFICA → SALGAMOS DEL CONSTRUCTO → MIREMOS DESDE LA VIDA → VOLVAMOS A
ENTRAR.
Con Jung:
PERSONA.
SOMBRA.
COMPLEJOS.
INCONSCIENTE PERSONAL.
INCONSCIENTE COLECTIVO.
ARQUETIPOS.
SELF.
INDIVIDUACIÓN.
TIPOS.
Y repetimos
la operación.
Además,
separarlos es muy bueno didácticamente porque no hacemos una sopa Freud-Jung-Madre Tierra.
Primero
dejamos que Freud sea Freud. Después
preguntamos desde Madre Tierra.
Luego
dejamos que Jung sea Jung. Y volvemos
a preguntar desde Madre Tierra.
Eso respeta
mucho más a ambos y también a quienes trabajan dentro de sus tradiciones.
Y hay algo
que me parece especialmente bonito: el
lector aprenderá el procedimiento sin que tengamos que explicárselo cien veces.
Después de
cincuenta páginas con Freud, empezará él mismo a anticipar la pregunta:
«Vale, Freud
llama a esto Superyó... ahora Madre Tierra va a preguntar qué hay dentro, cuándo entró, quién lo
puso, para qué sirvió y qué relación mantiene hoy con la vida.»
¡Exactamente!
Y cuando
llegue a Jung ocurrirá algo todavía mejor.
Jung dice: SOMBRA.
Y quizá el
lector ya pregunte antes que nosotros:
«¿Sombra
de fábrica o algo fue enviado allí durante mi itinerario?»
Jung dice: PERSONA.
El lector: «¿Qué
necesitó construir esta persona para desenvolverse en determinado mundo?»
Jung dice: INCONSCIENTE
COLECTIVO.
Y el lector: «Alto.
¿Qué llamamos exactamente colectivo, qué consideramos innato y qué pudo
transmitirse histórica y culturalmente?»
Entonces Madre Tierra ya está funcionando
dentro del lector.
Ese es el
éxito didáctico.
Y cuando
terminemos los dos libros, estaremos preparados para entrar en la galaxia grande: PSICOLOGÍA
Y TERAPIAS
Pero
entonces ya no entraremos perdidos en ella.
Entrará el peregrino. Y llevará una brújula extremadamente
sencilla:
VIDA
— LIBERTAD — ITINERARIO — CONSTRUCCIÓN — REUBICACIÓN.
Ante
cualquier teoría podrá preguntar:
¿QUÉ HAS VISTO?
¿QUÉ HAS INTERPRETADO?
¿QUÉ HAS CONSTRUIDO PARA
EXPLICARLO?
¿QUÉ LE OCURRE A LA VIDA
DE ESTA PERSONA?
¿LO QUE HACEMOS RECUPERA
VIDA Y MARGEN DE LIBERTAD?
Y después de
recorrer una galaxia de teorías... moverá los cinco dedos.
Ja ja. Y seguimos
en el mismo sitio fundamental del que partimos: VIVOS.
Creo que sí,
Carlos: Freud primero y
Jung después, separados, son un laboratorio magnífico para demostrar el método
antes de meternos con toda la Psicología.
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