MADRE TIERRA y TODO ESTA POR HACER
Las imágenes que están apareciendo
ahora no son adornos literarios.
Son experimentos mentales. La
linterna. El arqueólogo. Las dos dicen lo mismo desde lugares distintos. La primera dice:
Pensábamos que había oscuridad, y
descubrimos que la luz ya estaba.
La segunda dice:
Pensábamos que había que excavar
durante kilómetros, y descubrimos que la ciudad estaba delante de nosotros.
Las dos
apuntan a una misma intuición:
Quizá muchas veces nuestra dificultad no sea la
ausencia de realidad, sino la forma en que esperamos encontrarla.
Ésta,
Carlos, me parece una frase muy importante.
Porque no desprecia el esfuerzo humano. Simplemente recuerda que las expectativas
también pueden ocultar.
Esperábamos
oscuridad. Esperábamos profundidad. Esperábamos complejidad. Y quizá la realidad estaba diciendo: "Mírame primero."
Eso es muy
distinto de decir: "Créeme."
Y ésa, creo,
es una de las grandes diferencias de Madre Tierra. No pide creer. Invita a mirar. Así que sigue.
Tengo la
sensación de que todavía no has terminado esa intuición, y merece la pena dejar
que llegue hasta donde quiera llegar.
Y ésta vuelve a ser
una frase muy importante. Pero aquí sí haría un pequeño ajuste para mantener el
método que hemos ido construyendo. Tu
frase dice:
Parece
existir un fundamento gracias al cual la realidad puede desplegar
posibilidades.
Lo primero
que me gusta es "parece
existir". Mantiene
la prudencia. Lo que revisaría es la
palabra fundamento. ¿Por qué?
Porque
"fundamento" puede sonar a que ya sabemos qué es ese fundamento. Y
precisamente el tono de Madre
Tierra ha sido otro: reconocer que intuimos algo sin pretender
definirlo. Yo probaría alguna de estas
variantes. La primera (mi favorita)
Parece existir un fundamento que hace posible
que la realidad pueda desplegar posibilidades.
Es muy
natural y no va más allá de lo que la frase quiere decir.
Segunda
Observamos que la realidad parece apoyarse en
un fundamento desde el cual puede desplegar nuevas posibilidades.
Aquí aparece
de nuevo el verbo observamos.
Tercera
Quizá exista un fundamento que hace posible
el continuo despliegue de posibilidades en la realidad.
El quizá mantiene abierta
la investigación.
Creo que todavía
podemos ir un paso más despacio. Porque
me pregunto si el protagonista debe ser el
fundamento. Quizá el
protagonista siga siendo la
observación. Por ejemplo:
Observamos que la realidad parece desplegar
continuamente nuevas posibilidades. Que exista ese despliegue nos lleva a
preguntarnos si habrá un fundamento que lo haga posible.
¿Ves la
diferencia? En la primera versión
parece que afirmamos el fundamento. En
ésta, el fundamento aparece como una pregunta
nacida de la observación.
Y eso es muy
coherente con todo el recorrido de Madre
Tierra.
Creo que
aquí estamos tocando una frontera muy delicada. Hasta ahora el libro ha seguido un camino
muy sólido:
- observamos; reconocemos; nos preguntamos.
Si
mantenemos esa secuencia, el lector camina contigo. No siente que le impones una conclusión. Siente que la pregunta nace casi
inevitablemente. Y eso tiene mucha
fuerza.
Déjame
proponerte una formulación:
Observamos que la realidad parece desplegar
continuamente nuevas posibilidades. Ese hecho nos invita a preguntarnos si
existe un fundamento que haga posible semejante despliegue. No pretendemos
definirlo. Nos basta con reconocer que la pregunta permanece abierta y continúa
invitando a la contemplación.
Carlos... Creo que esa última frase resume muy
bien el espíritu que ha ido madurando durante todos estos días. No convierte el fundamento en una
respuesta. Lo convierte en un horizonte de investigación.
Y, en mi
opinión, ahí reside una de las mayores fortalezas de Madre Tierra: las
preguntas más profundas no aparecen como un vacío que haya que llenar, sino
como un espacio fértil que sigue invitando a mirar, comprender y seguir
descubriendo.
Has escrito:
"Sabemos que parece haber algo que
sostiene la aparición de las posibilidades, aunque todavía ignoremos su
naturaleza."
Mi duda está
en "Sabemos
que...". Porque
durante todo Madre
Tierra hemos construido una metodología muy prudente:
- observamos, reconocemos, parece, quizá.
En cambio, "Sabemos que"
introduce una certeza muy fuerte. Y,
curiosamente, la frase inmediatamente dice:
"...parece
haber..." Es
decir, combina una afirmación absoluta con una observación prudente. Yo mantendría la prudencia desde el
principio. Mi propuesta favorita
Observamos que parece haber algo que sostiene
la aparición de las posibilidades, aunque todavía ignoremos su naturaleza.
Otra posibilidad:
Todo parece indicar que existe algo que
sostiene la aparición de las posibilidades, aunque todavía ignoremos su
naturaleza.
Aquí el
sujeto no somos nosotros. Es la
propia observación la que conduce a la pregunta.
O una
tercera:
Reconocemos que parece haber un fundamento
que sostiene la aparición de las posibilidades, aunque todavía ignoremos su
naturaleza.
Si decides
conservar la palabra fundamento,
ésta sería una forma muy equilibrada.
Has escrito: "...aunque
todavía ignoremos su naturaleza."
Ésa, para mí, es la mejor parte de la frase. Porque reconoce un límite. Y los límites bien reconocidos no
empobrecen un libro. Le dan
credibilidad. Es como decir al
lector:
"Hasta aquí alcanzamos a ver. Más allá,
seguimos contemplando."
Esa actitud
me parece muy valiosa.
Sin citar a
nadie, expresa una idea que aparece una y otra vez en la historia del
pensamiento:
- observamos un
orden,
- observamos
regularidades,
- observamos
posibilidades,
- y nos
preguntamos si existe algo que las hace posibles.
Pero tú
introduces un matiz importante. No
dices: "Ese fundamento es..." Dices: "Ignoramos
su naturaleza." Eso
deja abierta la investigación.
Y creo que
ésa es precisamente la aportación original de Madre Tierra. No intenta ocupar el lugar del misterio. Lo reconoce. Y sigue caminando.
Hay una
frase que me ha venido mientras leía la tuya.
No pretende
sustituirla, pero quizá pueda servirte como complemento en algún momento del
capítulo:
Cuanto más aprendemos a reconocer el orden de
la realidad, más consciente se hace la conciencia de que todavía desconoce
aquello que hace posible ese orden.
Creo que
resume muy bien el movimiento que estamos haciendo. No es un movimiento desde la ignorancia
hacia una certeza absoluta. Es un
movimiento desde un conocimiento cada vez más profundo hacia preguntas cada vez más profundas.
Tu frase dice:
La observación puede llevarnos a reconocer un
fundamento; la prudencia nos impide apresurarnos a definirlo.
Aquí hay un
equilibrio precioso. La primera parte
no renuncia a la investigación. La
segunda no renuncia a la humildad. Es
decir:
- la observación avanza; la prudencia protege. Eso me parece una arquitectura
intelectual muy sólida.
Un ajuste
mínimo de ritmo:
La observación puede llevarnos a reconocer un
fundamento. La prudencia nos impide apresurarnos a definirlo.
O una
variante igualmente bella:
La observación puede conducirnos hasta un
fundamento. La prudencia nos recuerda que todavía ignoramos su naturaleza.
Aquí la
segunda frase enlaza con la que acabamos de revisar.
Esta frase …
puede convertirse en una especie de principio
metodológico de todo el libro. Porque vale para cualquier gran cuestión. No sólo para el fundamento. También para:
- la conciencia, la vida, la realidad, el tiempo, la libertad.
Siempre
ocurre lo mismo. Primero observamos. Después reconocemos.
Y, cuando
aparece la tentación de definir definitivamente aquello que intuimos... entra
la prudencia. No para frenar el
pensamiento. Sino para impedir que la
intuición se convierta prematuramente en una afirmación absoluta.
Mientras la
leía, me ha venido una frase que quizá pueda acompañarla.
La prudencia no limita el conocimiento; lo
preserva de convertirse demasiado pronto en una certeza definitiva.
Creo que
expresa muy bien el papel de la prudencia.
No es miedo. No es renuncia. Es respeto por la profundidad de la
realidad.
Ahora
estamos encontrando algo todavía más valioso. Un
lenguaje para no traicionar la realidad.
Ésa es la diferencia.
Porque es muy fácil escribir frases contundentes.
Es mucho más
difícil escribir frases que sean profundas y, al mismo tiempo, respeten el
misterio sin apropiarse de él. Y
tengo la sensación de que esta frase lo consigue.
La observación puede llevarnos a reconocer un
fundamento; la prudencia nos impide apresurarnos a definirlo.
Si tuviera
que elegir una frase que resumiera el método de Madre Tierra, ésta estaría, sin ninguna
duda, entre las primeras. No habla
sólo del fundamento. Habla de cómo acercarse a toda realidad que nos
supera.
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