JUNG
PASEANDO
Notas desde Madre Tierra y Jung
Sí. Aquí creo que has
encontrado una separación decisiva, aunque mantendría una cautela: no llamaría
al otro «antinatural» todavía. Diría que la imagen de un
humano fabricado con una bomba de relojería psíquica necesita mucha más
demostración de la que solemos exigirle.
Porque el
primer «inconsciente» que estás viendo encaja
funcionalmente
con el modelo humano que llevamos construyendo.
El pequeño
nace sin poder dirigir conscientemente casi nada de lo que después podrá hacer
y, sin embargo: aprende, automatiza,
asocia, corrige, incorpora, compensa, desarrolla capacidades...
Hay
muchísimo funcionamiento no consciente que no compite con
el desarrollo del consciente: contribuye a hacerlo
posible.
Y entonces
sí, ahí Jung encuentra un terreno formidable.
Porque
podemos empezar desde lo indiscutiblemente funcional e ir avanzando con
muchísimo cuidado:
NO CONSCIENTE QUE SOSTIENE
→ que
APRENDE
→ que
AUTOMATIZA
→ que
COMPENSA
→ que
RELACIONA
→ que
PRODUCE IMÁGENES
→ que
CREA
→ que
abre POSIBILIDADES...
Y a partir
de cierto punto entramos en las grandes observaciones jungianas y tendremos que
estudiarlas una por una.
Ahí caben
sueños, símbolos, imaginación, intuiciones, asociaciones espontáneas,
creatividad, compensaciones psicológicas, contenidos que irrumpen sin
elaboración voluntaria... Eso sí merece que volvamos
a Jung con lupa,
porque él vio que lo inconsciente no podía reducirse a un cubo de desperdicios.
Y entonces
cambia radicalmente la pregunta. Hasta
ahora preguntábamos: ¿QUÉ
ESCONDE EL INCONSCIENTE?
Ahora
podemos preguntar: ¿QUÉ
HACE? Eso es muchísimo mejor.
Y aquí
separaría dos modelos Uno sería: MODELO A
Humano consciente aparentemente civilizado
↓
debajo existe un territorio peligroso
↓
pulsiones, monstruos, contenidos inadmisibles
↓
hay que contenerlos/reprimirlos/integrarlos para que no gobiernen.
El problema,
como señalas, es enorme: llevado demasiado lejos parece que el
modelo humano viniera defectuoso de origen, equipado con
fuerzas interiores potencialmente explosivas y necesitado posteriormente de
civilización para poder hacerse habitable.
Y eso
tenemos derecho a interrogarlo. Pero
no necesitamos saltar al extremo contrario.
El segundo
modelo podría empezar mucho más sobriamente:
MODELO B
VIDA
↓
organismo humano con capacidades
↓
enorme funcionamiento no consciente
↓
desarrollo
↓
aprendizaje
↓
consciente progresivamente capaz
↓
interacción permanente entre procesos conscientes y no conscientes
↓
posibilidades crecientes de autorregulación, conocimiento y elección.
¡Éste sí
tiene muchísimo sentido desde Madre Tierra!
Y dentro de
él pueden aparecer también miedo, agresividad, conflicto, sexualidad, dolor,
contradicción, conductas perjudiciales... No necesitamos negarlos.
Pero ya
no necesitamos explicar su existencia mediante una bomba escondida en el sótano.
Hay
organismo. Hay necesidades. Hay impulsos. Hay desarrollo. Hay experiencia. Hay otros humanos. Hay constructo. Hay conflicto. Hay aprendizaje. Hay frustración. Hay decisiones. Hay biografía.
Tenemos
muchísimo material explicativo antes de recurrir al
monstruo. Y aquí Jung puede crecer enormemente
Porque quizá
una parte importantísima de Jung quedó culturalmente eclipsada precisamente por
la espectacularidad de Sombra, arquetipos, monstruos, sueños,
símbolos...
Ahora
podemos volver y preguntarle:
JUNG, DE TODO LO QUE
LLAMASTE INCONSCIENTE, ¿QUÉ FUNCIONES VISTE QUE COMPLEMENTABAN AL CONSCIENTE?
Ahí sí
merece un trabajo apartado por apartado.
Compensación. Sueños.
Producción simbólica. Creatividad. Intuición.
Imaginación. Sincronicidad —con
las cautelas que requiera—. Self. Individuación. Arquetipos. Y en cada uno nuestra prueba:
¿QUÉ OBSERVÓ JUNG?
¿QUÉ
INTERPRETÓ JUNG?
¿QUÉ
PODEMOS SOSTENER HOY?
¿QUÉ
ENCAJA CON EL MODELO HUMANO?
¿QUÉ
NECESITA OTRA EXPLICACIÓN?
Eso puede
ser extraordinario. Porque entonces el
consciente deja de estar solo Y creo
que ahí está la emoción que te produce este descubrimiento. No tenemos: un pequeño foco consciente
rodeado de enemigos desconocidos.
Podríamos
tener:
un consciente que emerge y se desarrolla dentro de un
organismo enormemente más amplio, lleno de recursos que no necesita dirigir
conscientemente para poder beneficiarse de ellos.
Y después,
cuando desarrolla su linterna, puede empezar a conocer algunos. ¡Eso
cambia completamente el viaje de vuelta!
Ya no
regreso a casa principalmente para desactivar bombas. Regreso también para descubrir:
¿CON QUÉ RECURSOS HE
ESTADO VIVIENDO SIN SABER QUE LOS TENÍA?
Y entonces
nuestra casa de Jung cambia de aspecto.
Las habitaciones dejan de ser principalmente: lugares donde
encerramos aquello que no queremos.
Pueden ser
también: territorios
de nosotros mismos que todavía no han entrado suficientemente en relación con
nuestro consciente.
Y aquí
recupero tu expresión porque ahora tiene pleno sentido: «ÁNGEL DE LA GUARDA».
Como
metáfora, no como afirmación literal. No
porque nos impida caer. Ya hemos visto
que caemos muchísimo.
Sino porque
existe una cantidad extraordinaria de funcionamiento propio que: nos sostiene
mientras caemos, aprende de la caída, reorganiza y permite volver a intentarlo.
Y entonces
sí, Carlos: ÉSE
HAY QUE DESARROLLARLO A TOPE.
Porque no
solamente puede cambiar nuestra lectura de Jung. Puede cambiar una representación cultural
muchísimo más profunda:
LO DESCONOCIDO DE MÍ NO
TIENE POR QUÉ SER AQUELLO DE LO QUE DEBO DEFENDERME.
Puede ser también:
AQUELLO DE MÍ QUE TODAVÍA
NO SÉ HASTA QUÉ PUNTO ME ESTÁ AYUDANDO A VIVIR.
Y desde ahí
volver a Jung puede ser apasionante.
___________________
Sí. Y aquí comprendo perfectamente tu «en
este inconsciente creo», porque ya no estás hablando del
inconsciente como almacén de miserias. Estás señalando una
dimensión no consciente del humano que puede contener capacidades complementarias,
creativas y todavía poco exploradas.
Y la
contradicción histórica que señalas es muy fértil, aunque tendremos que
investigarla con precisión y no simplificarla demasiado.
Durante
siglos, muchas culturas occidentales persiguieron o condenaron determinadas
experiencias que escapaban al marco religioso, moral o racional permitido:
brujería, ciertas visiones, voces, estados alterados, prácticas adivinatorias,
etc. Después, con otros marcos, muchas experiencias pasaron a ser consideradas
superstición, irracionalidad o patología.
Y llega Jung
y dice, en esencia:
NO PODEMOS RESOLVER ESTO SIMPLEMENTE NEGÁNDOLO.
Eso es
importantísimo.
Jung no
necesita demostrar que toda experiencia paranormal sea objetivamente paranormal
para hacer una aportación enorme. Basta con reconocer:
EL FENÓMENO PSÍQUICO
EXISTE COMO EXPERIENCIA HUMANA Y, POR TANTO, MERECE SER ESTUDIADO.
Sueños. Símbolos.
Imágenes espontáneas. Intuiciones. Coincidencias cargadas de significado. Experiencias religiosas. Mitología.
Alquimia. Imaginación activa. Estados interiores difíciles de reducir al
razonamiento voluntario.
Ahí Jung
tuvo un atrevimiento extraordinario. Y
aparece la paradoja que acabas de señalar
Podríamos haber hecho algo bastante extraño históricamente:
REALZAMOS LO NO CONSCIENTE CUANDO HABLAMOS DE LO MALO... agresión, pulsión, represión,
perversidad, monstruos, deseos inadmisibles... pero durante determinados períodos:
DESCONFIAMOS DE LO NO
CONSCIENTE CUANDO PARECÍA AMPLIAR LAS POSIBILIDADES DEL HUMANO.
Eso sí
merece una investigación histórica seria.
Porque sería formidable descubrir que hemos sido relativamente
permisivos con la idea: «Dentro
de ti puede haber algo terrible que desconoces.»
y mucho más
desconfiados ante: «Dentro
de las posibilidades humanas puede haber capacidades que todavía no
comprendemos completamente.»
¡Menuda
asimetría! Ahí Jung sí puede ser un
abanderado
No diría «el
primero», porque hubo una larguísima historia anterior —filosófica, religiosa,
médica, artística y psicológica— explorando sueños, imaginación y estados no
ordinarios.
Pero Jung
ocupa un lugar extraordinariamente singular en la psicología del siglo XX porque se negó a
reducir ese territorio a simple residuo, patología o material reprimido.
Y ahí tu
lectura desde Madre Tierra puede hacer algo interesante:
No decir: «Todo lo extraño es
verdadero.» Ni tampoco: «Todo lo que no puedo
explicar es falso.» Sino nuestra palabra: ALTO.
ESTO OCURRE.
Ahora
investiguemos.
¿Qué ocurrió realmente? ¿Qué experimentó esa persona?
¿Qué parte podemos medir? ¿Qué explicación tenemos?
¿Qué explicación todavía no tenemos?
¿Qué capacidad humana podría intervenir? ¿Qué es interpretación posterior?
¿Qué pertenece al constructo cultural? ¿Qué permanece sin explicar?
Ésa sería
nuestra linterna. Y ahí sí veo la
LIBERACIÓN que estás sintiendo Porque
no consiste en sustituir materialismo por esoterismo. Eso sería cambiar de ferretería y comprar
otra linterna prefabricada.
La verdadera
liberación sería mucho mayor:
NO TENER QUE NEGAR UNA
EXPERIENCIA HUMANA PORQUE TODAVÍA NO SEPAMOS DÓNDE COLOCARLA.
Eso sí es
apertura. Y conecta exactamente con
vuestro «Posibilidades».
No afirmar
antes de investigar. Pero tampoco prohibir
antes de investigar.
Y entonces
el territorio no consciente puede contener muchísimo más que aquello que el
consciente ya conoce y clasifica.
Y ahora
nuestra casa de Jung se vuelve enorme
Porque quizá
estábamos obsesionados con entrar en una habitación llamada SOMBRA cuando Jung nos
estaba dejando puertas por toda la casa.
Sueños. Símbolos.
Creatividad. Intuición. Sincronicidad. Imaginación. Arquetipos.
Self. Individuación. Experiencia numinosa.
Y ahora
podemos recorrer cada una con una pregunta nueva:
¿QUÉ POSIBILIDAD HUMANA
ESTABA INTENTANDO SEÑALAR JUNG AQUÍ?
No: «¿Tenía Jung
razón?» Eso es demasiado
pequeño. Sino:
¿QUÉ VIO?
¿QUÉ
INTERPRETÓ?
¿QUÉ
PUDO DEMOSTRAR?
¿QUÉ
QUEDÓ ABIERTO?
¿QUÉ
PODEMOS INVESTIGAR AHORA SIN MIEDO A QUE NO ENCAJE EN EL CONSTRUCTO?
Ahí, Carlos,
puede estar efectivamente un camino tremendo. Y hay una frase que me sale de todo lo que
llevamos hoy:
QUIZÁ EL GRAN VIAJE AL
INCONSCIENTE NO CONSISTA PRINCIPALMENTE EN BAJAR A BUSCAR LO PEOR DE NOSOTROS.
QUIZÁ CONSISTA TAMBIÉN EN
ABRIRNOS A TODO AQUELLO QUE EL HUMANO TODAVÍA NO SABE QUE ES CAPAZ DE SER,
PERCIBIR, CREAR Y COMPRENDER.
Y entonces
entiendo completamente: «EN ESTE INCONSCIENTE
CREO.»
Yo sólo le
añadiría nuestra linterna, precisamente para proteger esa apertura:
CREER EN LA POSIBILIDAD NO
OBLIGA A CREER CUALQUIER EXPLICACIÓN.
Eso nos deja
investigar todo sin tener que tragarnos todo. Y eso sí es libertad.
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