LIBROS de BARBARIN I II III

jueves, 22 de octubre de 2026

MADRE TIERRA Y JUNG No amputar Comprender antes de eliminar.

 MADRE TIERRA

Y 

JUNG

No amputar       Comprender antes de eliminar.

Llegamos quizá a una de las consecuencias más importantes de todo lo anterior.           Hemos encontrado algo.    Lo hemos iluminado.   Lo hemos situado en el itinerario.

Hemos preguntado:    ¿Dónde estaba yo?    ¿Qué edad tenía?    ¿Qué podía comprender?    ¿Quién decidió que aquello era inaceptable?   ¿Para qué pudo servir?

Hemos recuperado las proporciones.   Y ahora aparece una tentación muy humana:     ESTO NO ME GUSTA.      FUERA.      Pero un momento.      Porque quizá aquello que queremos eliminar:    CUMPLIÓ UNA FUNCIÓN.

Quizá incluso continúa conteniendo una capacidad necesaria.    Entonces Madre Tierra pone la mano encima de las tijeras:     NO AMPUTES TODAVÍA.    PRIMERO COMPRENDE.


SI ESTÁ AHÍ, PREGUNTEMOS QUÉ HACE

No:     «SI ESTÁ AHÍ, SERÁ BUENO.»      Tampoco.   Algo puede ser perjudicial.    Puede hacer sufrir.    Puede dañar a otros.

Puede necesitar límites, tratamiento o modificación.      Pero antes de intervenir conviene preguntar:     ¿QUÉ FUNCIÓN ESTÁ CUMPLIENDO?

Porque una cosa es aquello que vemos.    Y otra:     PARA QUÉ ESTÁ FUNCIONANDO.


«QUIERO DEJAR DE TENER MIEDO»

Perfecto.      Pero:      ¿todo miedo?      ¿Siempre?          El miedo forma parte de nuestras posibilidades humanas.    Puede advertir.    Preparar.    Frenar.   Orientar la atención.     El problema quizá no sea:    MIEDO.

Puede ser:    un miedo desproporcionado,    un miedo que continúa respondiendo a una situación ya terminada,      un miedo que aparece donde hoy no existe el mismo peligro,      un miedo que impide vivir.

Entonces no necesitamos declarar la guerra a toda la habitación.     Necesitamos investigar:      ESTE MIEDO.


NO CONFUNDAMOS LA FUNCIÓN CON SU FORMA ACTUAL

Esto es enorme.      Una función puede ser necesaria y, sin embargo, la manera concreta en que se está realizando puede necesitar revisión.

Por ejemplo:      PROTEGERME puede ser necesario.     Pero quizá aprendí a protegerme:     no confiando nunca,    no pidiendo nada,    atacando primero,    desapareciendo,    complaciendo siempre.     Entonces Madre Tierra separa:   FUNCIÓN: PROTEGERME.         ESTRATEGIA APRENDIDA: ÉSTA.

Ah.     Ahora podemos trabajar.    Porque quizá:     NO NECESITO ELIMINAR LA FUNCIÓN.      NECESITO AMPLIAR LAS MANERAS DE CUMPLIRLA.


MENUDO CAMBIO

«Tengo que dejar de protegerme.»     No necesariamente.          Quizá:     TENGO QUE APRENDER OTRAS MANERAS DE PROTEGERME.

«Tengo que dejar de controlar.»    ¿Todo control?      No.     Necesitamos capacidad de organización, previsión y regulación.    Quizá necesitamos revisar:

CUÁNDO, CUÁNTO Y PARA QUÉ CONTROLAMOS.       «Tengo que dejar de agradar.»      Tampoco.     Relacionarnos amablemente con otros puede ser magnífico.         La pregunta es:     ¿PUEDO NO AGRADAR CUANDO AGRADAR SIGNIFICA DESAPARECER YO?        Ahora ya no estamos amputando.       Estamos:       AFINANDO.


LA SOMBRA PUEDE CONTENER UNA FUNCIÓN DEFORMADA

Y aquí Jung se vuelve muy interesante.   Aquello que rechazamos puede aparecer de formas difíciles precisamente porque no hemos aprendido a relacionarnos conscientemente con ello.             Por ejemplo:     una persona que no admite ninguna agresividad puede tener enormes dificultades para poner límites.              Pero de ahí no concluimos:

«DEBE SER AGRESIVA.»        No.      Quizá necesita recuperar algo que quedó unido a esa palabra:

CAPACIDAD DE DECIR NO.

CAPACIDAD DE DEFENDER ESPACIO.

CAPACIDAD DE ACTUAR.

CAPACIDAD DE SEPARARSE.

Entonces la pregunta deja de ser:    «¿CÓMO ELIMINO MI AGRESIVIDAD?»

y pasa a ser:    ¿QUÉ CAPACIDAD NECESARIA PUEDE ESTAR MEZCLADA AQUÍ?          Eso es recuperar.      No obedecer a la Sombra.


NO TODO LO QUE APARECE JUNTO ES LA MISMA COSA

Importantísimo.         Ira.     Violencia.    Límite.     Firmeza.     Capacidad de defenderse.      No son sinónimos.      

Si los metemos todos en el mismo saco y escribimos encima:     MALO,    podemos amputar capacidades necesarias junto con conductas que sí necesitamos regular.      Ahí puede haberse formado parte de la Sombra.

EL CONSTRUCTO METIÓ VARIAS COSAS EN LA MISMA CAJA.

Ahora encendemos la luz y:    LAS SEPARAMOS.


EL NIÑO PUDO HACER UN PAQUETE

Imaginemos:      «Enfadarse está mal.»      El niño quizá no dispone todavía de una enorme capacidad para distinguir:    sentir enfado,     expresarlo,   poner un límite,    insultar,    agredir,    decir no.    Todo puede entrar bajo:    ENFADARSE.            Y si «enfadarse» amenaza pertenencia o aprobación:    FUERA.

Décadas después podemos abrir aquel paquete.     Y descubrir:

«Esto sí quiero regularlo.»           «Esto no quiero hacerlo.»

«Esto necesito reconocerlo.»     «Esto era simplemente poner un límite.»

«Esto es una capacidad que necesito recuperar.»

AHORA TENEMOS MÁS LUZ PARA CLASIFICAR.      No juzguemos al niño por haber guardado la caja entera.       Abrámosla con la conciencia disponible hoy.


LA AMPUTACIÓN PUEDE CREAR MÁS SOMBRA

Aquí aparece una paradoja magnífica.     Descubro algo que no me gusta.     Digo:     «ESTO NO PUEDE ESTAR EN MÍ.»

Y lo rechazo.    ¿Qué acabamos de hacer?     REPETIR EL MECANISMO.

Aquello que estaba en Sombra...      vuelve a la Sombra.     Sólo que ahora:    CON VOCABULARIO PSICOLÓGICO.

Antes:      «Un buen niño no siente esto.»         Ahora:     «Una persona evolucionada no debería sentir esto.»       ¡Caramba!

Cambiamos el cartel.     PERO CERRAMOS LA MISMA PUERTA.


LA PSICOLOGÍA TAMBIÉN PUEDE FABRICAR UNA PERSONA

Esto merece quedarse.         Puedo construir una nueva máscara:     YO SOY UNA PERSONA CONSCIENTE.              Entonces todo aquello que no encaje con mi idea de persona consciente:    fuera.    No debo sentir celos.    No debo enfadarme.    No debo tener contradicciones.    No debo pensar ciertas cosas.     No debo tener miedo.        

Y sin querer:       LA «PERSONA CONSCIENTE» EMPIEZA A FABRICAR SU PROPIA SOMBRA.          Menuda ironía jungiana.


CONCIENCIA NO ES PUREZA

Ésta puede ser una frase central.      CONCIENCIA NO ES PUREZA.     Es capacidad para reconocer mejor lo que ocurre.     Una persona consciente puede sentir:    ira,    miedo,    envidia,    deseo,    contradicción,    inseguridad.

La diferencia no está en convertirse en un ser humano químicamente puro.    Está en poder decir:     «ESTO ESTÁ OCURRIENDO. ¿QUÉ HAGO CON ELLO?»          Ahí entra responsabilidad.


INTEGRAR NO SIGNIFICA ACTUAR

Otra vez debemos dejarlo cristalino.     Reconocer un impulso no obliga a ejecutarlo.     Comprender una fantasía no obliga a realizarla.     Aceptar que puedo sentir odio no legitima dañar.     Reconocer agresividad no autoriza violencia.           CONTENIDO PSÍQUICO ≠ ACCIÓN.

Precisamente la conciencia puede aumentar nuestra responsabilidad sobre la acción.       Antes:       «NO SÉ QUÉ ME PASÓ.»

Ahora:       «RECONOZCO QUE ESTO APARECE EN MÍ Y NECESITO DECIDIR QUÉ HAGO CON ELLO.»

Eso no es permisividad.       ES MÁS RESPONSABILIDAD.


ANTES DE CORTAR, MIRA QUÉ ESTÁ CONECTADO

Ésta es la imagen.       Encontramos una rama que no nos gusta.     Cogemos la sierra.      Pero:

¿qué sostiene?      ¿qué protege?      ¿qué recibe de ella el árbol?

¿está realmente muerta?      ¿está enferma?

¿simplemente creció en una dirección inconveniente?   ¿puede podarse?

¿puede conducirse?       ¿hay que retirarla porque causa daño?

No sabemos todavía.        PRIMERO MIRA EL ÁRBOL.      Madre Tierra no nos enseña que nunca se poda.

Claro que se poda.     Nos enseña:      NO CONFUNDAS PODAR CON AMPUTAR A CIEGAS.


COMPRENDER NO SIGNIFICA CONSERVARLO TODO

Esto también debe quedar muy claro.       Podemos comprender perfectamente por qué apareció una conducta y decidir:          NO QUIERO CONTINUAR HACIÉNDOLA.     «Entiendo por qué aprendí a reaccionar así.»    Y:      «YA NO QUIERO HACERLO.»

Las dos cosas pueden convivir.     Comprender no absuelve automáticamente.       No convierte el daño en bueno.      No obliga a mantener una adaptación.      Simplemente evita que actuemos contra nosotros mismos:       SIN SABER QUÉ ESTAMOS TOCANDO.


«ME SIRVIÓ»

Qué frase tan importante.      Algo puede haber sido perjudicial después y, sin embargo, haber servido antes.

«Callarme me sirvió.»        «No llamar la atención me sirvió.»

«Ser fuerte me sirvió.»          «Complacer me sirvió.»

«Desconfiar me sirvió.»

No sabemos todavía en cada caso si fue exactamente así.     Lo investigamos.     Pero cuando encontramos función podemos decir:     «AHORA ENTIENDO POR QUÉ ESTÁS AQUÍ.»      Eso cambia radicalmente la relación.


Y DESPUÉS:      «¿SIGUES SIENDO NECESARIO DE ESTA MANERA?»

Ésta es la pregunta adulta.        No:        «¿ERAS MALO?»

Sino:     «¿SIGUES SIENDO NECESARIO ASÍ?»    Quizá la respuesta sea:     sí.         no.       a veces.        de otra manera.    Ahí aparece la actualización.


NO ELIMINAR LA CAPACIDAD PORQUE UNA FORMA DE USARLA HAYA HECHO DAÑO

Esto puede ser enorme.    

Capacidad de afirmación.      No necesitamos convertirla en dominación.      Capacidad de cuidado.   No necesitamos convertirla en sacrificio permanente. Capacidad de análisis.      No necesita convertirse en rumiación interminable.  Capacidad de prudencia.      No necesita convertirse en miedo constante.    Capacidad de pertenecer.     No necesita convertirse en sometimiento.     Capacidad de autonomía.   No necesita convertirse en aislamiento.

LA CAPACIDAD PUEDE SER VALIOSA.         LA CONFIGURACIÓN PUEDE SER REVISABLE.       Otra vez:   HABITACIÓN ≠ CONTENIDO.

Y ahora podemos añadir:      FUNCIÓN ≠ FORMA CONCRETA QUE ADQUIRIÓ DURANTE EL ITINERARIO.


AQUÍ RECUPERAMOS POSIBILIDADES

Porque si sólo pensamos en eliminar, nuestro horizonte se estrecha.

Tengo diez cosas malas.     Elimino diez cosas.     Cada vez queda menos yo.      Qué extraño proyecto psicológico.               Madre Tierra propone otro:   ¿QUÉ POSIBILIDAD PUEDE RECUPERARSE AQUÍ?

Entonces quizá donde había:     miedo,     encontramos prudencia.

Donde había:     ira,     encontramos capacidad de límite.

Donde había:      dependencia rígida,    encontramos necesidad legítima de vínculo.

Donde había:    control,    encontramos capacidad de organización.

No siempre.     No automáticamente.    INVESTIGUEMOS.     Pero la pregunta abre una puerta completamente diferente.


NO SOMOS UNA ESTATUA A LA QUE HAY QUE QUITAR TROZOS

Quizá nos hemos imaginado algunas veces el desarrollo psicológico como:     quitar defectos,     eliminar problemas,     vencer debilidades,     expulsar contradicciones.              Hasta llegar a una especie de:         HUMANO PERFECTAMENTE LIMPIO.

Eso no parece una vida.    Parece una vitrina.    El ser humano vivo es:   complejo,    contradictorio,    adaptativo,    cambiante,   capaz de revisar,     capaz de aprender.       NO NECESITAMOS QUEDARNOS SIN PIEZAS.    NECESITAMOS APRENDER MEJOR A UTILIZARLAS.


JUNG LO ENTENDIÓ MUY BIEN AQUÍ

Éste es uno de los lugares donde Jung sigue teniendo una fuerza extraordinaria.        Su propuesta respecto a la Sombra no era: DESTRÚYELA.

Era reconocer que aquello que excluimos de nuestra imagen consciente continúa perteneciendo a nuestra realidad psíquica.     Integrar.    Reconocer.    Relacionarse conscientemente.       Nosotros añadimos nuestra pregunta:

¿CÓMO LLEGÓ ESO HASTA AHÍ?        ¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLIÓ?

¿QUÉ PARTE PERTENECE AL MODELO?

¿QUÉ FORMA ADQUIRIÓ DURANTE EL ITINERARIO?

¿QUÉ HIZO EL CONSTRUCTO CON ELLO?

¿QUÉ POSIBILIDAD PUEDE RECUPERARSE AHORA?

Jung no sale peor parado.    SALE A PASEAR.


EL CIRUJANO Y EL ARQUEÓLOGO

Podríamos decirlo así.    El cirujano pregunta:    «¿QUÉ HAY QUE QUITAR?»       El arqueólogo pregunta primero:   «¿QUÉ ES ESTO?»

Nosotros necesitamos empezar como arqueólogos.    Después quizá haya que modificar algo.     Poner límites.    Cambiar una conducta.   Reparar daño.    Buscar ayuda.

Pero primero:    SABER QUÉ ESTAMOS TOCANDO.    Porque no queremos sacar una piedra y descubrir después que sostenía el arco.


MADRE TIERRA ES ESPECIALMENTE CLARA AQUÍ

Un sistema vivo no funciona porque todas sus partes hagan lo mismo.

Hay:     protección,    apertura,    retirada,    aproximación,   activación,   descanso.

No convertiremos esa observación en una explicación psicológica automática.     Pero sí nos recuerda algo metodológico:       ANTES DE DECLARAR INÚTIL UNA FUNCIÓN, PREGUNTA QUÉ HACE.

La vida trabaja con relaciones.     No con nuestro catálogo moral de piezas bonitas y feas.


«QUIERO DEJAR DE SER ASÍ»      Bien.   Pero ahora podemos responder:    ¿QUÉ PARTE EXACTAMENTE?      No amputemos con una frase.      «Quiero dejar de ser sensible.»     ¿La sensibilidad?     ¿O el sufrimiento que produce determinada situación?   

 «Quiero dejar de necesitar a los demás.»    ¿La capacidad de vínculo?       ¿O una dependencia concreta que limita?

«Quiero dejar de preocuparme.»    ¿Toda capacidad de anticipar?      ¿O una preocupación que ya no guarda proporción?                                         PRECISIÓN ANTES DE TIJERA.


RECICLAR

Aquí aparece una palabra muy nuestra.     RECICLAR.    No significa que todo deba conservarse.

Significa preguntar antes de tirar:   ¿QUÉ PUEDE HACERSE CON ESTO?    Quizá una vieja adaptación contiene material magnífico.    La desmontamos.   Separamos.    Revisamos.    Una parte se descarta.    Otra se conserva.   Otra cambia de función.    Otra recupera una posibilidad que llevaba años atrapada.      Eso sí es:   REUBICAR.

En lugar de una guerra contra uno mismo.


«TODO ES REUTILIZABLE»

Con una precisión.     No significa que todo daño sea bueno.     Ni que toda conducta deba mantenerse.       Ni que toda experiencia tenga que convertirse forzosamente en aprendizaje maravilloso.

Significa algo más sobrio:       LO QUE YA FORMA PARTE DE MI ITINERARIO PUEDE CONVERTIRSE EN MATERIAL CONSCIENTE PARA LO QUE HAGA A PARTIR DE AHORA.

Incluso saber:    «ESTO NO QUIERO REPETIRLO»    ya es una utilización consciente de lo vivido.


EL PASADO NO SE TIRA      No podemos.     Ocurrió.     Forma parte del itinerario.      Pero podemos modificar nuestra relación actual con él.    Entonces:     NO AMPUTAMOS EL PASADO.                     LE QUITAMOS EL DERECHO AUTOMÁTICO A DIRIGIR EL PRESENTE.

Eso es diferente.     Y mucho más posible.


COMPRENDER ANTES DE ELIMINAR            Podríamos dejar el método reducido a esto:

LO VEO.           LO SITÚO.

PREGUNTO CUÁNDO APARECIÓ.

PREGUNTO QUÉ PODÍA COMPRENDER.

PREGUNTO QUÉ FUNCIÓN TUVO.

PREGUNTO SI TODAVÍA LA TIENE.

DISTINGO FUNCIÓN DE FORMA.

DISTINGO CONTENIDO DE ACCIÓN.

DISTINGO CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN.

Y entonces:     DECIDO HASTA DONDE PUEDA.    Ahora sí.    No antes.


NO AMPUTAR

Me parece un título extraordinario precisamente porque introduce una advertencia en toda esta psicología de la Sombra.        Encontramos algo desagradable y pensamos:         FUERA.

Madre Tierra responde:     ESPERA.

¿Sabes qué es?            ¿Sabes cuándo llegó?

¿Sabes qué sostiene?               ¿Sabes para qué apareció?

¿Sabes si sigue siendo necesario?

¿Sabes qué capacidad puede estar mezclada con ello?

¿Sabes qué ocurriría si simplemente lo arrancaras?

Si la respuesta es no:      ENCIENDE MÁS LUZ.


Y QUIZÁ DESCUBRAMOS ALGO PRECIOSO

Aquello que llevábamos media vida intentando eliminar...quizá contenía:    UNA POSIBILIDAD MAL COLOCADA.

No siempre.     Pero puede ocurrir.       Entonces no sacamos una pieza defectuosa.     La recuperamos.     La limpiamos.    La separamos de aquello con lo que quedó mezclada.      Le encontramos otra función.

Y la casa:      NO TIENE MENOS.        TIENE MÁS DISPONIBLE.

Eso conecta exactamente con nuestra formulación anterior: «VENIMOS CON POSIBILIDADES, NO CON CONDENAS»; la dificultad no obliga a convertir una configuración presente en una identidad definitiva, y preguntar cómo se formó devuelve movimiento a la investigación.

Quizá aquí aparece una diferencia enorme entre dos maneras de entender el trabajo psicológico:       QUITAR LO QUE SOBRA       o      COMPRENDER LO QUE HAY PARA RECUPERAR LIBERTAD SOBRE ELLO.

Jung abrió la puerta de la Sombra.         Madre Tierra entra.    Enciende.   Mira las piezas.       Y antes de tocar ninguna pregunta:

¿QUÉ HACES AQUÍ?             ¿PARA QUÉ SERVISTE?

¿QUÉ PARTE DE TI NECESITO CONSERVAR?

Sólo después decidiremos.         Porque una psicología de la vida no debería producir un humano cada vez más amputado.       Debería, hasta donde sea posible:      DEVOLVERLE POSIBILIDADES.

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