MADRE TIERRA
Y
JUNG
No amputar Comprender antes de eliminar.
Llegamos
quizá a una de las consecuencias más importantes de todo lo anterior. Hemos encontrado algo. Lo hemos iluminado. Lo hemos situado en el itinerario.
Hemos
preguntado: ¿Dónde estaba yo? ¿Qué edad tenía? ¿Qué podía comprender? ¿Quién decidió que aquello era inaceptable? ¿Para qué pudo servir?
Hemos
recuperado las proporciones. Y ahora
aparece una tentación muy humana: ESTO NO ME GUSTA. FUERA. Pero un momento. Porque quizá aquello que queremos
eliminar: CUMPLIÓ UNA FUNCIÓN.
Quizá
incluso continúa conteniendo una capacidad necesaria. Entonces Madre Tierra pone la mano encima
de las tijeras: NO AMPUTES TODAVÍA. PRIMERO
COMPRENDE.
SI
ESTÁ AHÍ, PREGUNTEMOS QUÉ HACE
No: «SI
ESTÁ AHÍ, SERÁ BUENO.» Tampoco. Algo puede ser perjudicial. Puede hacer sufrir. Puede dañar a otros.
Puede
necesitar límites, tratamiento o modificación. Pero antes de intervenir conviene
preguntar: ¿QUÉ FUNCIÓN ESTÁ CUMPLIENDO?
Porque una
cosa es aquello que vemos. Y otra: PARA QUÉ ESTÁ FUNCIONANDO.
«QUIERO
DEJAR DE TENER MIEDO»
Perfecto. Pero:
¿todo miedo? ¿Siempre? El miedo forma parte de nuestras
posibilidades humanas. Puede advertir. Preparar.
Frenar. Orientar la atención. El problema quizá no sea: MIEDO.
Puede ser: un miedo desproporcionado, un miedo que continúa respondiendo a una
situación ya terminada, un miedo que
aparece donde hoy no existe el mismo peligro, un miedo que impide vivir.
Entonces no
necesitamos declarar la guerra a toda la habitación. Necesitamos investigar: ESTE
MIEDO.
NO
CONFUNDAMOS LA FUNCIÓN CON SU FORMA ACTUAL
Esto es
enorme. Una función puede ser
necesaria y, sin embargo, la manera concreta en que se está realizando puede
necesitar revisión.
Por ejemplo: PROTEGERME
puede ser necesario. Pero quizá
aprendí a protegerme: no confiando
nunca, no pidiendo nada, atacando primero, desapareciendo, complaciendo
siempre. Entonces Madre Tierra
separa: FUNCIÓN: PROTEGERME.
ESTRATEGIA APRENDIDA: ÉSTA.
Ah. Ahora podemos trabajar. Porque quizá: NO
NECESITO ELIMINAR LA FUNCIÓN.
NECESITO AMPLIAR LAS MANERAS DE CUMPLIRLA.
MENUDO
CAMBIO
«Tengo que
dejar de protegerme.» No
necesariamente. Quizá: TENGO
QUE APRENDER OTRAS MANERAS DE PROTEGERME.
«Tengo que
dejar de controlar.» ¿Todo
control? No. Necesitamos capacidad de organización,
previsión y regulación. Quizá
necesitamos revisar:
CUÁNDO, CUÁNTO Y PARA QUÉ CONTROLAMOS. «Tengo que dejar de agradar.» Tampoco. Relacionarnos amablemente con otros puede
ser magnífico. La pregunta es: ¿PUEDO
NO AGRADAR CUANDO AGRADAR SIGNIFICA DESAPARECER YO? Ahora ya no estamos amputando. Estamos: AFINANDO.
LA
SOMBRA PUEDE CONTENER UNA FUNCIÓN DEFORMADA
Y aquí Jung
se vuelve muy interesante. Aquello que
rechazamos puede aparecer de formas difíciles precisamente porque no hemos
aprendido a relacionarnos conscientemente con ello. Por ejemplo: una persona que no admite ninguna
agresividad puede tener enormes dificultades para poner límites. Pero de ahí no concluimos:
«DEBE
SER AGRESIVA.» No. Quizá necesita recuperar algo que quedó
unido a esa palabra:
CAPACIDAD DE DECIR
NO.
CAPACIDAD DE DEFENDER
ESPACIO.
CAPACIDAD DE ACTUAR.
CAPACIDAD DE
SEPARARSE.
Entonces la
pregunta deja de ser: «¿CÓMO ELIMINO MI AGRESIVIDAD?»
y pasa a
ser: ¿QUÉ CAPACIDAD NECESARIA PUEDE ESTAR MEZCLADA AQUÍ? Eso es recuperar. No obedecer a la Sombra.
NO TODO LO
QUE APARECE JUNTO ES LA MISMA COSA
Importantísimo. Ira. Violencia. Límite.
Firmeza. Capacidad de
defenderse. No son sinónimos.
Si los
metemos todos en el mismo saco y escribimos encima: MALO, podemos amputar capacidades
necesarias junto con conductas que sí necesitamos regular. Ahí puede haberse formado parte de la
Sombra.
EL CONSTRUCTO METIÓ VARIAS COSAS EN LA MISMA
CAJA.
Ahora
encendemos la luz y: LAS SEPARAMOS.
EL
NIÑO PUDO HACER UN PAQUETE
Imaginemos: «Enfadarse está mal.» El niño quizá no dispone todavía de una
enorme capacidad para distinguir: sentir
enfado, expresarlo, poner un límite, insultar,
agredir, decir no. Todo puede entrar bajo: ENFADARSE. Y si «enfadarse» amenaza
pertenencia o aprobación: FUERA.
Décadas
después podemos abrir aquel paquete. Y
descubrir:
«Esto sí quiero regularlo.» «Esto no quiero hacerlo.»
«Esto necesito reconocerlo.» «Esto era simplemente poner un límite.»
«Esto es una capacidad que necesito
recuperar.»
AHORA TENEMOS MÁS LUZ PARA CLASIFICAR. No juzguemos al niño por haber guardado la
caja entera. Abrámosla con la
conciencia disponible hoy.
LA
AMPUTACIÓN PUEDE CREAR MÁS SOMBRA
Aquí aparece
una paradoja magnífica. Descubro algo
que no me gusta. Digo: «ESTO
NO PUEDE ESTAR EN MÍ.»
Y lo
rechazo. ¿Qué acabamos de hacer? REPETIR
EL MECANISMO.
Aquello que
estaba en Sombra... vuelve a la
Sombra. Sólo que ahora: CON
VOCABULARIO PSICOLÓGICO.
Antes: «Un buen niño no siente esto.» Ahora: «Una persona evolucionada no debería
sentir esto.» ¡Caramba!
Cambiamos el
cartel. PERO CERRAMOS LA MISMA PUERTA.
LA
PSICOLOGÍA TAMBIÉN PUEDE FABRICAR UNA PERSONA
Esto merece
quedarse. Puedo construir una
nueva máscara: YO SOY UNA PERSONA CONSCIENTE. Entonces todo
aquello que no encaje con mi idea de persona consciente: fuera.
No debo sentir celos. No debo
enfadarme. No debo tener
contradicciones. No debo pensar
ciertas cosas. No debo tener miedo.
Y sin
querer: LA «PERSONA CONSCIENTE» EMPIEZA A FABRICAR SU PROPIA SOMBRA. Menuda ironía jungiana.
CONCIENCIA
NO ES PUREZA
Ésta puede
ser una frase central. CONCIENCIA NO
ES PUREZA. Es capacidad para
reconocer mejor lo que ocurre. Una
persona consciente puede sentir: ira, miedo,
envidia, deseo, contradicción, inseguridad.
La
diferencia no está en convertirse en un ser humano químicamente puro. Está en poder decir: «ESTO
ESTÁ OCURRIENDO. ¿QUÉ HAGO CON ELLO?»
Ahí entra responsabilidad.
INTEGRAR NO SIGNIFICA ACTUAR
Otra vez
debemos dejarlo cristalino. Reconocer
un impulso no obliga a ejecutarlo. Comprender
una fantasía no obliga a realizarla. Aceptar
que puedo sentir odio no legitima dañar.
Reconocer agresividad no autoriza violencia. CONTENIDO
PSÍQUICO ≠ ACCIÓN.
Precisamente
la conciencia puede aumentar nuestra responsabilidad sobre la acción. Antes: «NO
SÉ QUÉ ME PASÓ.»
Ahora: «RECONOZCO
QUE ESTO APARECE EN MÍ Y NECESITO DECIDIR QUÉ HAGO CON ELLO.»
Eso no es
permisividad. ES MÁS RESPONSABILIDAD.
ANTES
DE CORTAR, MIRA QUÉ ESTÁ CONECTADO
Ésta es la
imagen. Encontramos una rama que no
nos gusta. Cogemos la sierra. Pero:
¿qué sostiene? ¿qué protege? ¿qué recibe de ella el árbol?
¿está realmente muerta? ¿está enferma?
¿simplemente creció en una dirección
inconveniente? ¿puede podarse?
¿puede conducirse? ¿hay que retirarla porque causa daño?
No sabemos
todavía. PRIMERO MIRA EL ÁRBOL. Madre
Tierra no nos enseña que nunca se poda.
Claro que se
poda. Nos enseña: NO
CONFUNDAS PODAR CON AMPUTAR A CIEGAS.
COMPRENDER
NO SIGNIFICA CONSERVARLO TODO
Esto también
debe quedar muy claro. Podemos
comprender perfectamente por qué apareció una conducta y decidir: NO QUIERO CONTINUAR HACIÉNDOLA. «Entiendo por qué aprendí a reaccionar
así.» Y: «YA
NO QUIERO HACERLO.»
Las dos
cosas pueden convivir. Comprender no
absuelve automáticamente. No
convierte el daño en bueno. No
obliga a mantener una adaptación. Simplemente
evita que actuemos contra nosotros mismos:
SIN SABER QUÉ ESTAMOS TOCANDO.
«ME
SIRVIÓ»
Qué frase
tan importante. Algo puede haber
sido perjudicial después y, sin embargo, haber servido antes.
«Callarme me sirvió.» «No llamar la atención me sirvió.»
«Ser fuerte me sirvió.» «Complacer me sirvió.»
«Desconfiar me sirvió.»
No sabemos
todavía en cada caso si fue exactamente así.
Lo investigamos. Pero cuando
encontramos función podemos decir: «AHORA ENTIENDO POR QUÉ ESTÁS AQUÍ.» Eso cambia radicalmente la relación.
Y DESPUÉS: «¿SIGUES SIENDO NECESARIO DE ESTA
MANERA?»
Ésta es la
pregunta adulta. No: «¿ERAS
MALO?»
Sino: «¿SIGUES
SIENDO NECESARIO ASÍ?» Quizá
la respuesta sea: sí. no. a veces. de otra manera. Ahí aparece la actualización.
NO
ELIMINAR LA CAPACIDAD PORQUE UNA FORMA DE USARLA HAYA HECHO DAÑO
Esto puede
ser enorme.
Capacidad de
afirmación. No necesitamos
convertirla en dominación. Capacidad
de cuidado. No necesitamos convertirla
en sacrificio permanente. Capacidad de análisis. No necesita convertirse en rumiación
interminable. Capacidad de prudencia. No necesita convertirse en miedo
constante. Capacidad de pertenecer. No necesita convertirse en sometimiento. Capacidad de autonomía. No necesita convertirse en aislamiento.
LA CAPACIDAD PUEDE SER VALIOSA. LA CONFIGURACIÓN PUEDE SER REVISABLE. Otra vez:
HABITACIÓN ≠
CONTENIDO.
Y ahora
podemos añadir: FUNCIÓN ≠ FORMA CONCRETA QUE ADQUIRIÓ DURANTE EL ITINERARIO.
AQUÍ
RECUPERAMOS POSIBILIDADES
Porque si
sólo pensamos en eliminar, nuestro horizonte se estrecha.
Tengo diez
cosas malas. Elimino diez cosas. Cada vez queda menos yo. Qué extraño proyecto psicológico. Madre Tierra propone otro: ¿QUÉ
POSIBILIDAD PUEDE RECUPERARSE AQUÍ?
Entonces
quizá donde había: miedo, encontramos prudencia.
Donde había: ira,
encontramos capacidad de límite.
Donde había: dependencia rígida, encontramos necesidad legítima de vínculo.
Donde había: control,
encontramos capacidad de organización.
No siempre. No automáticamente. INVESTIGUEMOS. Pero la pregunta abre una puerta
completamente diferente.
NO SOMOS
UNA ESTATUA A LA QUE HAY QUE QUITAR TROZOS
Quizá nos
hemos imaginado algunas veces el desarrollo psicológico como: quitar defectos, eliminar problemas, vencer debilidades, expulsar contradicciones. Hasta llegar a una especie de: HUMANO PERFECTAMENTE LIMPIO.
Eso no
parece una vida. Parece una vitrina. El ser humano vivo es: complejo,
contradictorio, adaptativo, cambiante,
capaz de revisar, capaz de
aprender. NO NECESITAMOS QUEDARNOS SIN PIEZAS.
NECESITAMOS APRENDER MEJOR A UTILIZARLAS.
JUNG
LO ENTENDIÓ MUY BIEN AQUÍ
Éste es uno
de los lugares donde Jung sigue teniendo una fuerza extraordinaria. Su propuesta respecto a la Sombra no
era: DESTRÚYELA.
Era
reconocer que aquello que excluimos de nuestra imagen consciente continúa
perteneciendo a nuestra realidad psíquica.
Integrar. Reconocer. Relacionarse conscientemente. Nosotros añadimos nuestra pregunta:
¿CÓMO LLEGÓ ESO HASTA
AHÍ? ¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLIÓ?
¿QUÉ PARTE PERTENECE
AL MODELO?
¿QUÉ FORMA ADQUIRIÓ
DURANTE EL ITINERARIO?
¿QUÉ HIZO EL
CONSTRUCTO CON ELLO?
¿QUÉ POSIBILIDAD
PUEDE RECUPERARSE AHORA?
Jung no sale
peor parado. SALE A PASEAR.
EL
CIRUJANO Y EL ARQUEÓLOGO
Podríamos
decirlo así. El cirujano pregunta: «¿QUÉ
HAY QUE QUITAR?» El
arqueólogo pregunta primero: «¿QUÉ ES ESTO?»
Nosotros
necesitamos empezar como arqueólogos. Después
quizá haya que modificar algo. Poner
límites. Cambiar una conducta. Reparar daño. Buscar ayuda.
Pero
primero: SABER QUÉ ESTAMOS TOCANDO.
Porque no queremos sacar una piedra y descubrir después que sostenía el
arco.
MADRE
TIERRA ES ESPECIALMENTE CLARA AQUÍ
Un sistema
vivo no funciona porque todas sus partes hagan lo mismo.
Hay: protección, apertura,
retirada, aproximación, activación,
descanso.
No
convertiremos esa observación en una explicación psicológica automática. Pero sí nos recuerda algo metodológico: ANTES DE DECLARAR INÚTIL UNA FUNCIÓN, PREGUNTA
QUÉ HACE.
La vida
trabaja con relaciones. No con
nuestro catálogo moral de piezas bonitas y feas.
«QUIERO
DEJAR DE SER ASÍ» Bien. Pero ahora podemos responder: ¿QUÉ
PARTE EXACTAMENTE? No amputemos
con una frase. «Quiero dejar de ser
sensible.» ¿La sensibilidad? ¿O el sufrimiento que produce determinada
situación?
«Quiero dejar de necesitar a los demás.» ¿La capacidad de vínculo? ¿O una dependencia concreta que limita?
«Quiero
dejar de preocuparme.» ¿Toda capacidad
de anticipar? ¿O una preocupación
que ya no guarda proporción? PRECISIÓN ANTES DE TIJERA.
RECICLAR
Aquí aparece
una palabra muy nuestra. RECICLAR.
No significa que todo deba conservarse.
Significa
preguntar antes de tirar: ¿QUÉ PUEDE HACERSE CON ESTO? Quizá una vieja adaptación contiene
material magnífico. La desmontamos. Separamos.
Revisamos. Una parte se
descarta. Otra se conserva. Otra cambia de función. Otra recupera una posibilidad que llevaba
años atrapada. Eso sí es: REUBICAR.
En lugar de
una guerra contra uno mismo.
«TODO ES
REUTILIZABLE»
Con una
precisión. No significa que todo daño
sea bueno. Ni que toda conducta deba
mantenerse. Ni que toda experiencia
tenga que convertirse forzosamente en aprendizaje maravilloso.
Significa
algo más sobrio: LO QUE YA FORMA PARTE DE MI ITINERARIO
PUEDE CONVERTIRSE EN MATERIAL CONSCIENTE PARA LO QUE HAGA A PARTIR DE AHORA.
Incluso
saber: «ESTO NO QUIERO REPETIRLO» ya es una utilización
consciente de lo vivido.
EL
PASADO NO SE TIRA No
podemos. Ocurrió. Forma parte del itinerario. Pero podemos modificar nuestra relación
actual con él. Entonces: NO
AMPUTAMOS EL PASADO.
LE QUITAMOS EL DERECHO AUTOMÁTICO A DIRIGIR EL PRESENTE.
Eso es
diferente. Y mucho más posible.
COMPRENDER
ANTES DE ELIMINAR Podríamos
dejar el método reducido a esto:
LO VEO. LO SITÚO.
PREGUNTO CUÁNDO APARECIÓ.
PREGUNTO QUÉ PODÍA COMPRENDER.
PREGUNTO QUÉ FUNCIÓN TUVO.
PREGUNTO SI TODAVÍA LA TIENE.
DISTINGO FUNCIÓN DE FORMA.
DISTINGO CONTENIDO DE ACCIÓN.
DISTINGO CAPACIDAD DE ADAPTACIÓN.
Y entonces: DECIDO
HASTA DONDE PUEDA. Ahora sí. No antes.
NO
AMPUTAR
Me parece un
título extraordinario precisamente porque introduce una advertencia en toda
esta psicología de la Sombra. Encontramos
algo desagradable y pensamos: FUERA.
Madre Tierra
responde: ESPERA.
¿Sabes qué es? ¿Sabes cuándo llegó?
¿Sabes qué sostiene? ¿Sabes para qué apareció?
¿Sabes si sigue siendo necesario?
¿Sabes qué capacidad puede estar mezclada con
ello?
¿Sabes qué ocurriría si simplemente lo
arrancaras?
Si la
respuesta es no: ENCIENDE MÁS LUZ.
Y QUIZÁ
DESCUBRAMOS ALGO PRECIOSO
Aquello que
llevábamos media vida intentando eliminar...quizá contenía: UNA POSIBILIDAD MAL COLOCADA.
No siempre. Pero puede ocurrir. Entonces no sacamos una pieza
defectuosa. La recuperamos. La limpiamos. La separamos de aquello con lo que quedó
mezclada. Le encontramos otra
función.
Y la casa: NO
TIENE MENOS. TIENE MÁS DISPONIBLE.
Eso conecta
exactamente con nuestra formulación anterior: «VENIMOS CON POSIBILIDADES, NO CON CONDENAS»;
la dificultad no obliga a convertir una configuración presente en una identidad
definitiva, y preguntar cómo se formó devuelve movimiento a la investigación.
Quizá aquí
aparece una diferencia enorme entre dos maneras de entender el trabajo
psicológico: QUITAR LO QUE SOBRA o
COMPRENDER LO QUE HAY PARA RECUPERAR LIBERTAD SOBRE ELLO.
Jung abrió
la puerta de la Sombra. Madre
Tierra entra. Enciende. Mira las piezas. Y antes de tocar ninguna pregunta:
¿QUÉ HACES AQUÍ? ¿PARA QUÉ SERVISTE?
¿QUÉ PARTE DE TI NECESITO CONSERVAR?
Sólo después
decidiremos. Porque una
psicología de la vida no debería producir un humano cada vez más amputado. Debería, hasta donde sea posible: DEVOLVERLE POSIBILIDADES.
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