MADRE TIERRA y JUNG
PERSONA Y CONSTRUCTO
La Persona La máscara necesaria para desenvolvernos
socialmente
Entramos
ahora en una de las habitaciones de Jung que más directamente comunica con
nuestro MUNDO HUMANO
CONSTRUIDO. Jung la
llamó: PERSONA.
La palabra
procede de la máscara utilizada por los actores en el teatro antiguo. La imagen es magnífica. Porque el ser humano no puede
presentarse ante cada situación social con la totalidad de sí mismo desplegada sobre la mesa.
Necesita
formas. Papeles. Maneras de presentarse. Códigos.
Modos de relación. Necesita
saber aproximadamente: QUIÉN SOY YO AQUÍ Y QUÉ SE ESPERA DE MÍ. La Persona cumple esa
función.
Y Madre
Tierra, antes de tocar nada, dice: PERFECTO. LA NECESITAMOS.
NO
EMPEZAMOS QUITANDO LA MÁSCARA
Esto es
importante. Podría resultar muy
atractivo decir: «Hay que vivir sin
máscaras.» Pero bastan cinco minutos
de vida social para comprobar que no es tan sencillo.
No hablamos
igual con: un hijo, un médico,
un desconocido, un amigo, un profesor, un cliente, un juez.
No nos
comportamos igual en casa que en una ceremonia. No presentamos exactamente los mismos
aspectos de nosotros en todos los lugares.
Y eso no significa necesariamente falsedad. Significa: ADAPTACIÓN.
La Persona
permite al individuo desenvolverse en el mundo social. Por eso no venimos a destruirla. Venimos a conocerla.
LA PERSONA
ES UNA INTERFAZ
Podríamos
utilizar una palabra moderna. INTERFAZ. Entre el individuo y el
mundo social.
El mundo
pregunta: «¿Quién eres?» Y yo respondo:
«Soy
médico.» «Soy padre.» «Soy profesora.» «Soy estudiante.» «Soy escritor.» «Soy camarero.» «Soy director.» «Soy jubilado.»
La respuesta
puede ser perfectamente verdadera. El
problema aparece únicamente si olvidamos que: ESO
ES ALGO QUE SOY, PERO NO TODO LO QUE
SOY. Ahí Jung enciende una luz
extraordinaria.
EL PAPEL NO
ES LA PERSONA ENTERA
Un médico
sale del hospital. Sigue siendo la
misma persona. Pero ya no está
ejerciendo exactamente el mismo papel.
Un profesor
vuelve a casa. Una directora deja el
despacho. Un juez termina una vista. Una actriz abandona el escenario. La función social continúa teniendo
importancia, pero cambia el contexto.
La dificultad aparece cuando el papel se pega tanto al caminante que ya
no puede distinguir: YO de: MI
FUNCIÓN. Entonces
la máscara deja de ser algo que utilizo.
EMPIEZO A CREER QUE SOY LA
MÁSCARA. Éste es uno de los
grandes descubrimientos prácticos de Jung.
MADRE
TIERRA HACE SU PREGUNTA
Ya conocemos
el procedimiento. No pregunta
primero: ¿CÓMO ELIMINAMOS LA PERSONA? Pregunta: ¿CÓMO
SE CONSTRUYÓ?
¿Para qué
sirvió? ¿Dónde empezó? ¿Qué necesitaba resolver? ¿Qué partes de mí permitió mostrar? ¿Cuáles dejó fuera? ¿Qué esperaba el entorno? ¿Qué aprendí que era conveniente presentar? ¿Qué papel fui adquiriendo? ¿Sigue cumpliendo hoy la misma función?
De repente
la Persona deja de ser una máscara abstracta de la psicología profunda. RECUPERA
BIOGRAFÍA.
NADIE
FABRICA SU PERSONA COMPLETAMENTE SOLO
Aquí vuelve
nuestro capítulo 6: MI BIOGRAFÍA ESTÁ RODEADA DE
BIOGRAFÍAS.
La Persona
se desarrolla en relación. Hay
familia. Escuela. Amigos.
Profesión. Cultura. Época.
Expectativas. Reconocimiento. Rechazo.
Premios. Castigos. Necesidades.
El caminante
va descubriendo: ESTO FUNCIONA AQUÍ. ESTO NO. ESTO GUSTA. ESTO MOLESTA. ASÍ ME ESCUCHAN. ASÍ ME RECHAZAN. ASÍ ENCAJO.
Y poco a
poco va apareciendo una manera de presentarse. No necesariamente mediante una decisión
consciente. Simplemente: EL
ITINERARIO VA CONSTRUYENDO UNA FORMA DE ESTAR ANTE LOS DEMÁS.
«SÉ BUENO»
Una frase
aparentemente sencilla. Un niño
aprende que ser «bueno» obtiene reconocimiento. Perfecto. Pero:
¿QUÉ SIGNIFICA
BUENO EN ESA CASA?
¿Obedecer? ¿No enfadarse? ¿No molestar? ¿Ayudar?
¿Sacar buenas notas? ¿No
contradecir? ¿Ser generoso? ¿Sonreír?
La palabra
puede esconder un mundo entero. El
niño quizá va construyendo una presentación compatible con aquello que recibe
como «bueno». Décadas después puede
decir: «YO SOY ASÍ.» Madre Tierra
pregunta: ¿ERES ASÍ O APRENDISTE TAMBIÉN A PRESENTARTE ASÍ? No tenemos todavía la respuesta. Investigamos.
AQUÍ LA
PERSONA SE ENCUENTRA CON EL CONSTRUCTO
Y éste es el
motivo de que esta parte del libro se llame: PERSONA
Y CONSTRUCTO. Porque ¿ante qué
necesita presentarse la Persona? En
gran medida: ANTE EL MUNDO HUMANO CONSTRUIDO.
Profesiones. Jerarquías. Normas.
Protocolos. Instituciones. Prestigio. Modales.
Roles. Expectativas. Convenciones. Formas de reconocimiento.
Por tanto,
una parte importante de la Persona se desarrolla precisamente en la frontera
entre: EL CAMINANTE Y EL
CONSTRUCTO. Ahí Jung y Madre
Tierra se dan la mano de una manera extraordinariamente natural.
¿ADAPTARSE
A QUÉ?
Nuestro
capítulo 13 vuelve entero. Una
Persona puede estar perfectamente adaptada.
Pero necesitamos preguntar: ¿A QUÉ? Una determinada empresa
puede premiar competitividad. Otra,
cooperación. Una época puede exigir
determinadas maneras de vestir. Otra,
otras. Un grupo puede valorar
silencio. Otro, expresividad. Una profesión puede requerir distancia. Otra, cercanía. El individuo aprende códigos. Y puede utilizarlos inteligentemente. Pero ahora sabemos algo: EL
CÓDIGO NO ES MADRE TIERRA.
Es una
construcción humana. Puede ser útil. Necesario incluso. Pero tiene historia. Y por tanto puede cambiar.
ESTO LIBERA
MUCHÍSIMO
Porque algo
que parecía: «YO SOY ASÍ» puede empezar a
convertirse en: «ÉSTA ES UNA MANERA QUE APRENDÍ A
UTILIZAR.»
No significa
que sea falsa. No significa que haya
que abandonarla. Puede ser magnífica. Pero ya no ocupa toda la identidad. Puedo decir: ME
HA SERVIDO. ME SIRVE. LA UTILIZO. Y ahí aparece una
distancia pequeñísima pero fundamental entre:
YO y:
MI PERSONA.
PUEDO
PONERME EL TRAJE SIN CREER QUE SOY EL TRAJE
Ésta puede
ser una de las frases centrales de toda esta parte. Necesito el traje. Voy a trabajar. Me lo pongo. Cumplo mi función. Regreso.
Y puedo quitármelo. El problema no es el
traje. El problema empieza cuando
olvido que llevo uno.
Entonces incluso al acostarme sigo siendo: el director, la profesora, el triunfador, el fuerte,
la cuidadora, el gracioso, el intelectual, el que nunca necesita a nadie. La Persona ha invadido la casa.
EL ÉXITO
PUEDE PEGAR LA MÁSCARA
Esto es
interesante. Normalmente pensamos
que el problema aparece cuando una adaptación fracasa. Pero puede ocurrir exactamente lo
contrario. LA PERSONA PUEDE FUNCIONAR DEMASIADO BIEN.
Recibo
reconocimiento. Prestigio. Dinero.
Afecto. Seguridad. Admiración. El mundo confirma continuamente: SÍ.
ÉSE ERES TÚ.
Entonces
¿por qué iba a cuestionarlo? La
máscara se vuelve extraordinariamente eficaz.
Hasta que quizá algún día aparece una pregunta: ¿Y
QUÉ HAY DETRÁS? No
porque lo construido sea malo. Porque
el caminante es mayor que la función que le ha dado éxito.
TAMBIÉN
PUEDE EXISTIR UNA PERSONA DEL FRACASO
No sólo
construimos máscaras prestigiosas. Alguien
puede llegar a presentarse como:
«Yo soy el
desastre.» «Siempre meto la pata.» «Soy el raro.» «Yo no sirvo para eso.» «Soy el que necesita ayuda.»
También
puede convertirse en papel. Puede
tener una historia. Puede haber
surgido dentro de determinadas relaciones.
Puede haber sido reforzado.
Y
nuevamente: NO LO ARRANCAMOS. Preguntamos: ¿CÓMO
LLEGASTE A PRESENTARTE ASÍ? La
linterna antes que el martillo.
LA PERSONA
PROTEGE
Esto merece
reconocimiento. Una máscara puede
proteger partes íntimas que no necesitan estar expuestas permanentemente. No tenemos obligación de mostrar todo a
todo el mundo. La intimidad también es
una posibilidad humana. Elegir qué
compartimos, cuándo, dónde y con quién puede ser una forma saludable de
libertad. Por eso: AUTENTICIDAD NO SIGNIFICA
EXPOSICIÓN TOTAL.
No
necesitamos convertir «ser uno mismo» en otra obligación del constructo. La Persona puede permitirnos conservar
intimidad mientras participamos en sociedad. Otra vez: LA
FUNCIÓN ES ÚTIL.
LA PERSONA
TAMBIÉN PUEDE DAR LIBERTAD
Esto parece
paradójico. Una máscara puede
limitarnos. Pero también puede
permitirnos entrar en determinados espacios.
Aprendo el lenguaje de una profesión.
Sus formas. Sus procedimientos.
Eso me
permite participar. Aprendo unas
normas de convivencia. Eso facilita
la relación. Aprendo a hablar en
público. Construyo una forma de
presentarme. Y esa Persona me permite
hacer algo que antes no podía. Por
tanto: CONSTRUCTO NO SIGNIFICA CÁRCEL.
Una
construcción puede ampliar posibilidades.
La cuestión continúa siendo: SABER QUE ESTAMOS CONSTRUYENDO.
CUANDO LA
PERSONA SE VUELVE RÍGIDA
Aquí empieza
la dificultad. La Persona que fue
herramienta se convierte en obligación.
TENGO
QUE SER SIEMPRE FUERTE. TENGO
QUE SER SIEMPRE BUENO.
TENGO
QUE SABER SIEMPRE LA RESPUESTA.
TENGO QUE CAER BIEN.
NO
PUEDO MOSTRAR DUDA. NO PUEDO
NECESITAR. NO PUEDO FALLAR.
Entonces la
máscara empieza a cobrar un precio. Y
quizá otras posibilidades humanas quedan sin espacio suficiente. Jung mira hacia esas zonas excluidas. Y muy pronto aparecerá: LA SOMBRA. Pero todavía no corramos. Primero comprendamos bien la Persona.
NO TODO LO
QUE QUEDA FUERA ES SOMBRA
Esto
conviene decirlo ya. Que algo no
aparezca en mi Persona social no significa automáticamente que esté reprimido o
pertenezca a la Sombra.
Simplemente
puede ser: privado, irrelevante para ese contexto, poco desarrollado, no necesario, reservado para otras relaciones.
No
convertiremos cada diferencia entre vida pública y privada en conflicto
psicológico. La casa tiene
habitaciones. Y no necesitamos
enseñar todas a cada visitante.
JUNG
VIO ALGO EXTRAORDINARIAMENTE COTIDIANO
Ésta es una
de las cosas que más me gusta de esta herramienta. No hace falta viajar a ningún lugar
misterioso. Miremos alrededor. Uniformes.
Títulos. Tarjetas profesionales. Perfiles digitales. Currículos. Fotografías. Presentaciones.
«¿A qué te
dedicas?» «¿Qué estudiaste?» «¿Qué cargo tienes?»
«¿Cuántos
seguidores?» «¿Qué has conseguido?»
El mundo
construido necesita formas rápidas de identificarnos. Son útiles. Pero ninguna puede contener: UNA
VIDA ENTERA. Jung vio la
diferencia entre el ser humano y la presentación social del ser humano. Menudo hallazgo.
Y HOY LA PERSONA
PUEDE MULTIPLICARSE
Esto Jung no
pudo verlo en nuestra forma actual. Una
misma persona puede tener: una Persona
profesional, otra familiar, otra social, otra digital.
Puede
presentarse de maneras diferentes en espacios diferentes. Y las plataformas actuales permiten incluso
diseñar cuidadosamente una identidad pública.
No es necesariamente falso. Pero
hace todavía más actual la pregunta jungiana:
¿CUÁNTO ME IDENTIFICO CON LA
IMAGEN QUE PRESENTO?
Y Madre
Tierra añade: ¿QUÉ CONSTRUCTO ESTÁ PARTICIPANDO EN
SU FABRICACIÓN?
La
herramienta de Jung no envejeció. Acabamos
de ponerla en el siglo XXI.
LA PERSONA
NO ES EL ENEMIGO
Podemos
dejarlo absolutamente claro: NO QUEREMOS QUITARLE LA MÁSCARA AL SER
HUMANO. Queremos
que pueda reconocerla. Comprenderla. Utilizarla. Flexibilizarla cuando sea posible. Cambiarla cuando deje de servir. Y sobre todo: NO CONFUNDIRLA CON LA TOTALIDAD DE SÍ
MISMO. Eso es muy distinto.
LA
PERSONA VUELVE A LA VIDA
Ahora
podemos devolver la Persona jungiana a nuestra casa. Hay un ser humano vivo. Tiene un itinerario. Entra en un mundo social ya construido. Necesita desenvolverse. Aprende códigos. Desarrolla maneras de presentarse. Algunas le sirven extraordinariamente bien. Otras pueden volverse rígidas. Algunas cambian. Otras permanecen.
Y un día
aparece conciencia. Entonces puede
mirarse y preguntar:
¿QUÉ
PARTE DE ESTO SOY? ¿QUÉ PARTE
APRENDÍ A MOSTRAR?
¿PARA
QUÉ? ¿ANTE QUIÉN? ¿DESDE CUÁNDO? ¿ME SIRVE TODAVÍA?
No para
arrancarse la máscara. Para conseguir
algo mucho más interesante: PODER PONÉRSELA Y QUITÁRSELA. Ahí aparece libertad.
Jung llamó Persona a una
herramienta necesaria de adaptación social. En nuestros propios apuntes ya
aparecía precisamente la pregunta que ahora se vuelve central: si la Persona
sirve para «encajar», debemos preguntar en
qué constructo está encajando y qué parte de esa adaptación
sigue siendo necesaria.
Y ahora
podemos dar un paso más. Porque
si para desenvolverme socialmente he aprendido: ESTO
SÍ PUEDO MOSTRAR, inevitablemente
aparece la pregunta complementaria:
¿Y QUÉ HE APRENDIDO A NO MOSTRAR?
Ahí empieza
a dibujarse la frontera. Todavía no
hemos entrado en la Sombra. Antes
necesitamos mirar cómo se fabrica esa máscara. Ese será nuestro siguiente paso:. ¿Cómo se construye la Persona? Familia,
escuela, profesión, cultura, época y necesidad de pertenecer.
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