MADRE TIERRA y TODO ESTA POR HACER
Aquí con la
frase siento que has encontrado un punto de inflexión. Ya no presentas una tesis. Invitas al lector a entrar en la misma
actitud contemplativa desde la que ha nacido el libro. Tu texto dice:
Al contemplar el incesante despliegue de la
realidad, surge una pregunta que no pretende responder, sino abrir un horizonte
de observación:
¿Y si la posibilidad
pudiera hacerlo todo?
La primera
frase me parece excelente. Especialmente:
"...no
pretende responder, sino abrir un horizonte de observación."
Eso define
perfectamente el espíritu de Madre
Tierra.
Sólo me
detendría en la pregunta final. No
por la idea, sino por la expresión:
¿Y si la posibilidad pudiera hacerlo todo?
Puede
interpretarse como una afirmación muy fuerte, casi como si la "posibilidad"
fuera una entidad con poder propio.
Y durante
todo el capítulo hemos procurado no personificarla ni convertirla en un
principio ya definido. Quizá
convenga mantener la misma prudencia que has sostenido hasta ahora. Por ejemplo:
¿Y si la posibilidad fuera mucho más amplia
de lo que alcanzamos a comprender?
O:
¿Y si la posibilidad estuviera en el origen
de todo cuanto llega a manifestarse?
O incluso:
¿Y si la realidad encerrara una capacidad de
apertura muy superior a la que solemos imaginar?
Estas
formulaciones mantienen abierta la pregunta sin sugerir que ya conocemos la
naturaleza de la posibilidad.
Sin
embargo... Si lo que quieres provocar
es un momento de asombro, tu frase tiene una fuerza enorme. Quizá bastaría un matiz:
¿Y si la posibilidad pudiera dar lugar a
todo?
Me resulta
más natural que: "...hacerlo todo."
Porque
enlaza con el vocabulario que ya has construido:
- posibilidad, apertura, despliegue, manifestación.
No habla de
una "acción" absoluta, sino de una capacidad de dar lugar a las
manifestaciones.
Y se me ocurre otra posibilidad que conserva tu
intención.
**Al
contemplar el incesante despliegue de la realidad, surge una pregunta que no
pretende cerrar ninguna respuesta, sino abrir un horizonte de observación:
¿Y si todo cuanto llega a manifestarse
naciera de una posibilidad siempre abierta?
Ésta conecta
directamente con todo el recorrido del capítulo.
Creo que
este tipo de preguntas puede convertirse en una seña de identidad de Madre Tierra. No son preguntas para obtener una
respuesta inmediata.
Son
preguntas que ensanchan
la mirada del lector. Después de
leerlas, uno no siente que deba contestarlas enseguida. Siente que empieza a mirar la realidad de
otra manera.
Y, en el fondo,
ése parece ser el propósito de este libro: no ofrecer una colección de
respuestas cerradas, sino ayudar a que la contemplación descubra horizontes que
antes pasaban desapercibidos.
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