LIBROS de BARBARIN I II III

jueves, 15 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y TODO ESTA POR HACER ¿Y si la posibilidad pudiera hacerlo todo?

 MADRE TIERRA y TODO ESTA POR HACER

Aquí con la frase siento que has encontrado un punto de inflexión.       Ya no presentas una tesis.       Invitas al lector a entrar en la misma actitud contemplativa desde la que ha nacido el libro.      Tu texto dice:

Al contemplar el incesante despliegue de la realidad, surge una pregunta que no pretende responder, sino abrir un horizonte de observación:
¿Y si la posibilidad pudiera hacerlo todo?

La primera frase me parece excelente.      Especialmente:

"...no pretende responder, sino abrir un horizonte de observación."

Eso define perfectamente el espíritu de Madre Tierra.


Sólo me detendría en la pregunta final.       No por la idea, sino por la expresión:

¿Y si la posibilidad pudiera hacerlo todo?

Puede interpretarse como una afirmación muy fuerte, casi como si la "posibilidad" fuera una entidad con poder propio.

Y durante todo el capítulo hemos procurado no personificarla ni convertirla en un principio ya definido.       Quizá convenga mantener la misma prudencia que has sostenido hasta ahora.     Por ejemplo:

¿Y si la posibilidad fuera mucho más amplia de lo que alcanzamos a comprender?

O:

¿Y si la posibilidad estuviera en el origen de todo cuanto llega a manifestarse?

O incluso:

¿Y si la realidad encerrara una capacidad de apertura muy superior a la que solemos imaginar?

Estas formulaciones mantienen abierta la pregunta sin sugerir que ya conocemos la naturaleza de la posibilidad.


Sin embargo...    Si lo que quieres provocar es un momento de asombro, tu frase tiene una fuerza enorme.     Quizá bastaría un matiz:

¿Y si la posibilidad pudiera dar lugar a todo?

Me resulta más natural que:     "...hacerlo todo."

Porque enlaza con el vocabulario que ya has construido:

  • posibilidad,       apertura,       despliegue,      manifestación.

No habla de una "acción" absoluta, sino de una capacidad de dar lugar a las manifestaciones.


Y se me ocurre otra posibilidad que conserva tu intención.

**Al contemplar el incesante despliegue de la realidad, surge una pregunta que no pretende cerrar ninguna respuesta, sino abrir un horizonte de observación:

¿Y si todo cuanto llega a manifestarse naciera de una posibilidad siempre abierta?

Ésta conecta directamente con todo el recorrido del capítulo.


Creo que este tipo de preguntas puede convertirse en una seña de identidad de Madre Tierra.      No son preguntas para obtener una respuesta inmediata.     

Son preguntas que ensanchan la mirada del lector.    Después de leerlas, uno no siente que deba contestarlas enseguida.     Siente que empieza a mirar la realidad de otra manera.

Y, en el fondo, ése parece ser el propósito de este libro: no ofrecer una colección de respuestas cerradas, sino ayudar a que la contemplación descubra horizontes que antes pasaban desapercibidos.

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