MADRE TIERRA y TODO ESTA POR HACER
Esta frase creo
que esta pregunta es muy potente, porque lleva la reflexión un nivel más
arriba. No pregunta: "¿Cuáles son las leyes?"
Ni siquiera: "¿Cómo funcionan?" Pregunta algo anterior:
¿Qué hace posible que puedan existir leyes capaces de
permitir un átomo?
Eso abre un
horizonte filosófico muy profundo.
Sin embargo,
yo introduciría un pequeño matiz para mantener la precisión metodológica que
has cuidado durante todo el capítulo.
La expresión:
"...leyes
capaces de permitir un átomo"
puede sonar
como si las leyes "decidieran" permitirlo. Quizá resulte más claro
expresar que el átomo puede existir gracias a un orden regido por leyes. Por ejemplo:
¿Qué hace posible que existan leyes gracias a las
cuales pueda existir un átomo?
O:
¿Qué hace posible que exista un orden de leyes del que
pueda surgir un átomo?
Ésta me
gusta especialmente porque introduces la palabra orden, que precede
naturalmente a las leyes. Las leyes son nuestra formulación del orden que
observamos.
Incluso
podrías ampliar ligeramente la idea:
Observamos que un átomo sólo puede existir porque la
realidad manifiesta un orden extraordinariamente preciso. La pregunta entonces
deja de ser únicamente cuáles son esas leyes, para convertirse en otra más
profunda: ¿qué hace posible que pueda existir un orden capaz de expresarse
mediante leyes?
Fíjate en la
secuencia:
- átomo, orden, leyes, pregunta por la posibilidad del orden.
Es un
ascenso muy natural. Y mantiene
intacta la prudencia metodológica. No
afirma conocer la respuesta.
Simplemente muestra
que, cuanto más comprendemos el funcionamiento de la realidad, más legítimo
resulta preguntarse por aquello que hace posible que exista un orden tan
extraordinariamente coherente.
Creo que
esta pregunta encaja perfectamente con el camino que está siguiendo Madre
Tierra: no sustituye la ciencia por la filosofía, ni la filosofía por la
contemplación. Más bien muestra que cada respuesta bien fundada puede abrir una
pregunta de un nivel diferente, sin invalidar la anterior. Esa continuidad
entre observación y asombro me parece una de las mayores riquezas del libro.
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