LIBROS de BARBARIN I II III

jueves, 15 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD Y ahora Consciente e inconsciente

  JUNG PASEANDO  SINCRONICIDAD

Y ahora  Consciente e inconsciente llega con una fuerza tremenda: después de todo esto tendremos que reconocer que ni siquiera conocemos conscientemente toda nuestra propia biografía. Hay cosas que vivimos, aprendimos, recibimos y quizá utilizamos sin tenerlas delante. Ahí podemos entrar sin monstruos ni sótanos: simplemente preguntando cuánto de mi itinerario está actuando aunque en este momento yo no lo esté mirando.

Consciente e inconsciente      Sí. Y aquí el cambio es de fondo, porque después de haber situado al humano como parte de un conjunto que necesita cuidar y ser cuidado, tampoco podemos mantener la imagen de un individuo que sabe conscientemente todo lo que ocurre dentro de él. Y tampoco necesitamos ir al extremo contrario y entregar el gobierno a un «inconsciente» misterioso. Hay que recolocar ambos.

Además, como dices, lo nuevo no entra igual en todos: unos podrán acoplarlo con facilidad porque ya tenían piezas compatibles; otros necesitarán mover estructuras importantes. Eso mismo demuestra que cada receptor llega con un itinerario distinto.

 CONSCIENTE E INCONSCIENTE

El peregrino continúa.     Ya sabe que recibe.    Atiende.    Se emociona.   Piensa.    Recuerda.    Tiene biografía.     Pero ahora aparece una pregunta inevitable:        ¿SOY CONSCIENTE DE TODO LO QUE RECIBO, APRENDO, RECUERDO Y UTILIZO?      La respuesta parece sencilla.    No.    Y este no cambia muchas cosas.


NO TODO LO QUE HAY EN MÍ ESTÁ DELANTE DE MÍ

Mientras camino no estoy pensando conscientemente en cómo caminar.     No necesito recordar cada aprendizaje que me permite mantener el equilibrio.     No tengo delante todas las palabras que conozco.      No recuerdo simultáneamente todos los rostros que podría reconocer.     No tengo presente toda mi infancia.    Ni todos mis aprendizajes.    Ni cada experiencia que ha contribuido a que hoy responda de determinada manera.       Sin embargo...

TODO ESO NO HA DESAPARECIDO PORQUE YO NO LO ESTÉ MIRANDO.

Aquí podemos empezar.    Sin monstruos.    Sin sótanos.   Sin misterios añadidos.     Simplemente reconociendo:

LO QUE ESTÁ PRESENTE EN MI CONCIENCIA
NO ES TODO LO QUE FORMA PARTE DE MÍ.


LA CONCIENCIA ES UNA PARTE DE LA ESCENA       Volvamos a la atención.

En este momento puedo atender a estas palabras.    Después levantaré la cabeza.    Escucharé un sonido.    Recordaré algo.    Aparecerá un pensamiento.    

La escena consciente cambia continuamente.   Algo entra.   Algo sale.   Algo vuelve.    Entonces quizá la conciencia no necesite ser imaginada como el lugar donde está guardado todo.      Puede ser el lugar donde algo está apareciendo ahora.     Esto nos proporciona una imagen mucho más flexible.

CONSCIENTE NO SIGNIFICA TODO LO QUE SOY.             Significa, aproximadamente:        AQUELLO DE LO QUE AHORA PUEDO DARME CUENTA.


Y «NO CONSCIENTE» NO SIGNIFICA AUTOMÁTICAMENTE «REPRIMIDO»            Aquí tenemos que hacer una limpieza enorme.

Porque si todo aquello que no está presente en conciencia lo colocamos inmediatamente dentro de un gran recipiente llamado «inconsciente», mezclaremos cosas muy diferentes.

Un aprendizaje automatizado.     Una palabra que conozco pero ahora no recuerdo.    Una experiencia infantil.    Una asociación.    Un hábito.   Una reacción corporal.    Algo olvidado.    Algo que evito.    Algo reprimido.   Una información percibida a la que no presté atención.   Una relación que todavía no he formulado.    No tenemos derecho a decir que todo eso es lo mismo.  Por tanto:

NO CONSCIENTE ES UN TERRITORIO DEMASIADO GRANDE PARA CONVERTIRLO EN UNA SOLA COSA.

Habrá que distinguir habitaciones.


AQUÍ CAMBIA EL PARADIGMA

Porque durante mucho tiempo podemos imaginar:       CONSCIENTE ARRIBA.          INCONSCIENTE ABAJO.

Y entre ambos una frontera.      Pero después de nuestro recorrido aparece otra posibilidad.       Quizá debamos empezar por el ser vivo entero.       Dentro de ese ser vivo ocurren multitud de procesos.      Algunos alcanzan conciencia.       Otros no.       Algunos pueden alcanzarla después.      Otros funcionan perfectamente sin necesidad de hacerlo.      Entonces la pregunta deja de ser solamente:     «¿QUÉ ESCONDE MI INCONSCIENTE?»              Y puede convertirse en algo mucho más amplio:

«¿QUÉ ESTÁ HACIENDO EL SER VIVO QUE SOY AUNQUE YO NO SEA CONSCIENTE DE TODO ELLO?»

Eso cambia muchísimo.


EL INCONSCIENTE DEJA DE SER SOLAMENTE EL LUGAR DE LO ESCONDIDO

Y aquí recuperamos algo que ya habíamos descubierto anteriormente.      Quizá existe también un inconsciente útil.    Protector.     Organizador.   Automatizador.    

 No necesito aprender a caminar cada mañana.    No necesito reconstruir el lenguaje cada vez que hablo.    No necesito mantener conscientemente todos mis aprendizajes disponibles al mismo tiempo.   Sería imposible vivir así.

Entonces parte de aquello que no está en conciencia puede estar precisamente ayudándonos a vivir.     Esto cambia el tono completamente.     El no consciente deja de ser únicamente:         «AQUELLO QUE TENGO QUE DESCUBRIR PORQUE ME AMENAZA.»       También puede contener:

AQUELLO QUE NO NECESITO TENER DELANTE PARA PODER FUNCIONAR.


Y PUEDE HABER INFORMACIÓN QUE TODAVÍA NO HEMOS FORMULADO        Aquí nuestro camino se vuelve especialmente interesante.

Camino.    Algo cambia.    No sé qué.    Siento incomodidad.    Miro.     Todavía no sé.      Después descubro que había cambiado el viento.    O el sonido.     O la luz.      O el comportamiento de algo que habitualmente encontraba de otra manera.         Entonces podemos preguntar:        ¿CUÁNDO EMPECÉ REALMENTE A RECIBIR ESA INFORMACIÓN?

¿Cuando dije:        «algo pasa»?        ¿O antes?      No necesitamos afirmar nada extraordinario.   Solamente mantener abierta una posibilidad razonable:

PUEDO HABER RECIBIDO ALGO ANTES DE SER CONSCIENTE DE HABERLO RECIBIDO.           Esto nos devuelve directamente a nuestra habitación de captación.


PRIMERO RECIBIR; DESPUÉS SABER QUE HE RECIBIDO

Ésta puede ser una de las claves de todo este capítulo.         El niño recibe antes de disponer de palabras para explicar lo recibido.        El adulto también puede captar antes de formular.         Entonces:

CONCIENCIA DE LA RECEPCIÓN
NO ES NECESARIAMENTE
EL COMIENZO DE LA RECEPCIÓN.

Exactamente igual que descubríamos con el cambio:

QUE YO ME DÉ CUENTA AHORA
NO SIGNIFICA QUE AHORA HAYA EMPEZADO.

Esto abre una puerta enorme.       Pero debemos entrar despacio.


TAMPOCO CONVIRTAMOS LO INCONSCIENTE EN UN ORÁCULO

Porque ahora sería facilísimo cometer el error contrario.        «Si no sé de dónde procede, viene del inconsciente.»        «Si lo soñé, mi inconsciente lo sabía.»       «Si tuve una intuición, algo dentro de mí conocía el futuro.»

No.      Todavía no.       Tenemos muchas posibilidades que examinar.        Información percibida sin atención consciente.      Memoria.     Experiencia.    Asociaciones.     Expectativas.     Biografía.     Patrones aprendidos.      Reconstrucción posterior.      Casualidad.      Y quizá cosas que todavía no sepamos explicar.

NO SABER DE DÓNDE VIENE UNA INFORMACIÓN
NO NOS AUTORIZA A INVENTAR SU PROCEDENCIA.

Pero tampoco nos obliga a negar que algo ocurrió.


AQUÍ EL «NO SÉ» VUELVE A SER MAGNÍFICO

«¿Por qué pensé precisamente en aquello?»       No sé.

«¿Por qué apareció aquella imagen en el sueño?»     No sé.

«¿Por qué sentí que algo ocurría antes de comprenderlo?»    No sé.     Perfecto.       Ahora investigamos.     Quizá encontremos una explicación.   Quizá varias.     Quizá ninguna suficiente.     Pero hemos conservado limpio el acontecimiento.

NO LO HEMOS NEGADO.                NO LO HEMOS RELLENADO.      Lo dejamos disponible para aprender.


Y AHORA APARECE LA BIOGRAFÍA NO PRESENTE

Todo lo que he vivido no está simultáneamente delante de mí.     Pero puede participar en cómo respondo.    Una palabra.    Un olor.    Una música.      Un rostro.     Un lugar.      Pueden activar algo que yo no estaba pensando un segundo antes.      Entonces una parte de mi biografía puede entrar repentinamente en escena.      Y yo digo:     «¡NO SÉ DE DÓNDE ME HA VENIDO ESTO!»         Quizá sí tenga de dónde venir.

Simplemente yo no tenía delante el recorrido completo.       Esto vuelve mucho más interesante la investigación del humano.


EL CAMBIO DE PARADIGMA FUNCIONA EN LAS DOS DIRECCIONES

Y aquí entra exactamente lo que señalabas.      Hay personas para quienes esta recolocación será relativamente sencilla.      Dirán:         «Sí. Esto encaja con muchas cosas que ya observaba.»

Tendrán que mover algunas piezas.       Otras personas encontrarán una modificación mucho mayor.        Porque su explicación anterior dependía profundamente de determinada separación entre:       mente y cuerpo,     consciente e inconsciente,      individuo y mundo,      interior y exterior.         No pasa nada.

NO TODOS TENEMOS QUE RECOLOCAR LAS MISMAS PIEDRAS.

Cada biografía llega hasta aquí desde un lugar distinto.      La cuestión no es obligar a todos a cambiar igual.           Es ofrecer un suelo suficientemente firme para que cada uno pueda comprobar qué necesita recolocar.


Y ESTO TAMBIÉN ES ANTIINDIVIDUALISMO

Porque incluso aquello que llamo «mi mundo interior» no fue construido solamente por mí.          Aprendí palabras de otros.    Gestos.     Costumbres.    Formas de interpretar.    Miedos.   Conocimientos.    Símbolos.    Relaciones.    Maneras de comportarme.

Mi biografía está llena de otros humanos.     Entonces incluso cuando entro en mí...     NO ENCUENTRO SOLAMENTE «YO».

Encuentro relaciones.    Encuentro aprendizaje.    Encuentro humanidad.   Esto no elimina mi individualidad.      La sitúa.


SOY ÚNICO, PERO NO ME HE HECHO SOLO

Quizá ésta sea una frase fundamental.         SOY ÚNICO,      PERO NO ME HE HECHO SOLO.

Mi cuerpo depende.    Mi lenguaje fue recibido.    Mi conocimiento fue transmitido.    Mi memoria contiene a otros.     Mi biografía está atravesada por encuentros.     Mi vida continúa mediante innumerables relaciones que no controlo.

Entonces aquel «yo» completamente autosuficiente empieza a resultar difícil de sostener.     No porque tengamos que destruirlo.       Porque la realidad lo hace demasiado pequeño.


Y AQUÍ APARECE EL CUIDADO

Si comprendo que no soy independiente...     y comprendo que los demás tampoco...       y comprendo que nuestra continuidad se sostiene mediante relaciones...     entonces cuidar deja de ser únicamente una virtud moral.

Adquiere otra dimensión.       CUIDAR EL CONJUNTO DEL QUE DEPENDO
ES TAMBIÉN CUIDAR LAS CONDICIONES DE MI PROPIA CONTINUIDAD.

Y permitir que otros me cuiden tampoco me disminuye.       Forma parte de la misma realidad.       El individualismo absoluto empieza a perder sentido no porque lo hayamos condenado...        sino porque hemos ampliado suficientemente el campo de observación.


CONSCIENTE E INCONSCIENTE VUELVEN AL SER HUMANO

Quizá esto sea lo fundamental.       No necesitamos dos reinos enfrentados.    Uno luminoso.     Otro oscuro.     Tenemos un ser vivo completo.    Parte de lo que ocurre puede hacerse consciente.     Parte no.      Parte todavía no.     Parte quizá nunca necesite hacerlo.

Y entre todas esas zonas existe movimiento.    Información que entra.   Recuerdos que aparecen.    Aprendizajes que se automatizan.    Emociones que emergen.    Pensamientos que se forman.    Asociaciones que sorprenden.     El humano continúa.


Y ahora el peregrino puede hacerse una pregunta completamente distinta.

Ya no:      «¿QUÉ MONSTRUOS ESCONDE MI INCONSCIENTE?»    Sino:

«¿CUÁNTO DE MÍ ESTÁ TRABAJANDO PARA QUE YO PUEDA ESTAR AQUÍ, VIVO, SIN QUE NECESITE SER CONSCIENTE DE ELLO EN CADA MOMENTO?»

Y la imagen cambia.     Muchísimo.    El inconsciente ya no aparece necesariamente como enemigo.      La conciencia tampoco como soberana.     Ambos quedan incluidos dentro de algo anterior:   UN SER HUMANO VIVO.

Dependiente.   Relacionado.   Con biografía.   Capaz de recibir.   Capaz de aprender.   Capaz de corregirse.    Y, sobre todo, incapaz de existir completamente solo.       Quizá por eso el descubrimiento profundo no termina diciendo:      «SÁLVATE.»     Empieza a decir algo muy diferente:

«MIRA DE QUÉ FORMAS ESTAMOS UNIDOS
Y APRENDAMOS A CUIDAR AQUELLO QUE NOS PERMITE CONTINUAR.»

 

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