LIBROS de BARBARIN I II III

jueves, 15 de octubre de 2026

JUNG PASEANDO Y esto no rebaja la psicología. Al contrario: la ubica.

 JUNG PASEANDO

Sí, Carlos. Y ahí creo que estás afinando una distinción muy importante:

una cosa es que algo sea real en la experiencia humana; otra muy distinta es que pertenezca al “modelo original” de la vida.

El Código Civil existe, tiene consecuencias reales, organiza conductas, produce conflictos, obligaciones, alivios, injusticias, soluciones… pero nadie diría que forma parte de la biología del recién nacido. Es una construcción humana legítima. Pues con una parte importante de lo psicológico puede ocurrir algo parecido: existe, actúa, duele, ayuda, condiciona y merece estudio, pero aparece dentro del mundo humano construido y gracias a posibilidades que previamente tenía ese organismo vivo y libre.

Y esto no rebaja la psicología. Al contrario: la ubica.

Primero:

VIDA → organismo humano → desarrollo → relación → libertad/posibilidades → mundo humano construido → experiencias psíquicas particulares.

Y después podemos estudiar neurosis, culpa, prestigio, fracaso, identidad profesional, determinadas formas de vergüenza, máscaras, conflictos morales, etc. Pero ya sabemos que estamos estudiando, muchas veces, derivaciones humanas posibles, no necesariamente leyes fundamentales de la vida.

Por eso me gusta mucho tu expresión de “instalar lo psíquico en el Camino”. Cuando lo sacas de la habitación teórica y lo haces caminar, empieza la prueba:

¿Esto sigue apareciendo?
¿De qué depende?
¿Necesita determinado lenguaje?
¿Necesita determinada cultura?
¿Necesita ciertas normas?
¿Lo encontraríamos igualmente en otro momento histórico?
¿Pertenece al humano vivo o a una forma concreta de organizar la vida humana?

Eso puede ser demoledor, pero no porque destruya la psicología. La desmezcla.

Y aquí enlaza con lo que decías de la psiquiatría. Sin localizar todavía a ese especialista concreto que recuerdas, hay una cuestión histórica real detrás de tu observación: la psiquiatría ha oscilado durante décadas entre explicaciones biológicas, psicológicas y sociales, y hoy buena parte del campo intenta integrarlas en vez de reducirlo todo a una sola. La medicación es una herramienta médica importantísima en determinados trastornos, pero la psiquiatría contemporánea no se agota legítimamente en «recetar»; tampoco puede apropiarse de toda experiencia psicológica como si fuera enfermedad.

Y desde Madre Tierra todavía meterías una pregunta anterior:

ANTES DE DECIDIR SI ESTO ES PSIQUIÁTRICO, PSICOLÓGICO, SOCIAL O CULTURAL… ¿QUÉ LE ESTÁ PASANDO A ESTE SER HUMANO VIVO?

Ahí cambia muchísimo.

Porque quizá el verdadero movimiento que estamos haciendo con Freud, Jung, psicología y ahora psiquiatría sea el mismo:

no negarlos; quitarles el derecho a ser el suelo.

El suelo es anterior.

Estoy vivo.
Tengo cuerpo.
Me desarrollo.
Dependo.
Estoy relacionado.
Recibo un mundo construido.
Puedo adaptarme a él.
Puedo desadaptarme.
Puedo construir dentro de él.
Y puedo volver a mirar lo construido.

Después vienen Psicología, Psiquiatría, Jung, Freud y todos los diccionarios que queramos.

Y fíjate qué curioso: cuanto más hacemos esto, menos necesitamos decir que esas disciplinas «están equivocadas». Basta con decir:

SON UNA DE LAS HABITACIONES.
NO SON LA CASA ENTERA.

Ahí, creo, estás llegando cada vez con más claridad.

_________________

 

Sí, Carlos. Y aquí creo que estás afinando una distinción que puede ser muy importante para todo lo que estás haciendo con Freud, Jung y ahora con este mundo psíquico:

que algo sea real no significa que sea originario de la vida.

El Código Civil es real. El dinero es real. Una frontera es real. Una profesión es real. Una Persona jungiana puede ser real. Un determinado conflicto psicológico puede ser tremendamente real y producir sufrimiento real. Pero muchos de esos fenómenos existen dentro del mundo humano construido. Son posibilidades que han podido aparecer porque el humano dispone de lenguaje, memoria, representación, libertad, convivencia, normas, imaginación, cultura... y con todo eso ha construido un mundo extraordinariamente complejo.

Y ahí tu planteamiento introduce una pregunta anterior:

¿ESTO PERTENECE A LA CONDICIÓN DEL SER VIVO HUMANO
O PERTENECE A UNA DE LAS FORMAS QUE EL HUMANO HA CONSTRUIDO PARA VIVIR?

No es lo mismo.       Porque entonces muchas cosas que hemos colocado bajo el gran rótulo PSIQUE podrían necesitar una recolocación. No para decir que «no existen», sino para preguntar:

¿Dónde existen?
¿Cómo aparecieron?
¿Son inevitables?
¿Son una posibilidad?
¿Son una adaptación?
¿Son producto de un determinado constructo?
¿Podrían existir de otra manera?

Eso enlaza perfectamente con lo que acabas de escribir al final de las notas: que ese mundo psíquico puede ser una posibilidad surgida de una civilización organizada con determinadas normas, leyes, representaciones y libertades humanas; no tiene por qué confundirse con el planeta, con la vida ni siquiera con todo lo que necesariamente significa ser humano.

Y hay una consecuencia tremenda:     LA PSIQUE HUMANA PUEDE SER REAL       SIN QUE TODO LO PSÍQUICO SEA UNA LEY DE LA VIDA.

Ahí sí que Freud y Jung salen completamente a pasear.       Porque podríamos coger uno por uno:     Sombra. Persona. Complejo. Culpa. Neurosis. Represión. Ansiedad determinada. Identidad. Competencia. Éxito. Fracaso...

y preguntar:    ¿esto viene con el humano o puede aparecer porque el humano vive en determinado mundo humano?

Eso no reduce la psicología. Al contrario: la vuelve investigable históricamente.

Y sobre ese psiquiatra que recuerdas: he intentado localizarlo por lo que mencionas y no puedo asegurarte todavía quién era. Hay varias voces cercanas a esa crítica. Por ejemplo, Mikel Munárriz, que fue presidente de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, ha defendido públicamente una psiquiatría autocrítica, multidisciplinar y no reducida a medicación. Y Allen Frances, que dirigió el DSM-IV, ha sido muy crítico con convertir problemas normales de la vida en trastornos y con la idea de resolverlos automáticamente mediante fármacos.

Pero no atribuiría a ninguno de ellos la frase que recuerdas sin encontrarla.

Lo interesante es que la discusión contemporánea sí se ha movido muchísimo en esa dirección. Incluso la actual presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental define hoy la especialidad mediante un enfoque biopsicosocial, no simplemente como «diagnosticar y recetar». Y desde la propia profesión se reconoce también el problema de la psiquiatrización de la vida cotidiana y de una utilización excesivamente farmacológica cuando faltan otros recursos.

Y aquí, Carlos, Madre Tierra podría introducir una pregunta mucho más incómoda que «¿psiquiatría o psicología?»:

ANTES DE DECIDIR QUIÉN DEBE TRATARLO,
¿HEMOS COMPROBADO PRIMERO QUÉ ES LO QUE ESTAMOS TRATANDO?

Porque puede ser enfermedad.       Puede ser sufrimiento.     Puede ser conflicto.      Puede ser una adaptación desactualizada.      Puede ser una reacción perfectamente comprensible a unas circunstancias.       Puede ser consecuencia de un constructo.       Puede ser algo que necesita tiempo.      Puede ser algo nuevo buscando cauce.

Y sí, algunas veces necesitará medicación. Otras necesitará psicoterapia. Otras quizá necesitará cambiar aquello que está produciendo el sufrimiento.

Ahí la cosa cambia muchísimo.      Y me acaba de aparecer una formulación que creo que encaja extraordinariamente con todo vuestro recorrido:

ANTES DE PREGUNTAR «¿QUÉ LE PASA A ESTA PERSONA?»
QUIZÁ HAYA QUE PREGUNTAR TAMBIÉN:
«¿QUÉ LE ESTÁ PASANDO A ESTA PERSONA DENTRO DEL MUNDO EN EL QUE ESTÁ VIVIENDO?»

Porque si sacamos al humano del constructo únicamente para estudiarlo, podemos terminar diagnosticándole individualmente la respuesta que está dando a una construcción colectiva.

Y eso sí que va directamente al corazón de lo que estás encontrando.

 

Sí. Y aquí haría una precisión porque creo que protege mucho lo que estás encontrando.

No diría todavía que todos los padecimientos psicológicos sean quejas del «modelo original» contra el constructo. Eso sería convertir una intuición fértil en otra explicación total. Pero sí veo una pregunta extraordinariamente potente:

¿CUÁNTO DE LO QUE LLAMAMOS SÍNTOMA
PUEDE SER TAMBIÉN UNA RESPUESTA DEL HUMANO
A UNA FORMA DE VIDA A LA QUE NO CONSIGUE ADAPTARSE SIN PAGAR UN PRECIO?

Eso es otra cosa.      Porque tu distinción de hoy es fundamental:

REAL ≠ NECESARIO PARA ESTAR VIVO.

Una hipoteca es real.
Un examen es real.
Un despido es real.
Una reputación es real.
Una deuda es real.
Una máscara social es real.
Una expectativa profesional es real.

Y sus consecuencias psicológicas pueden ser absolutamente reales.

Pero nada de eso era necesario para que apareciera el humano vivo. Son posibilidades posteriores de su mundo construido.

Y entonces tu idea de seguir la formación del padecimiento me parece muchísimo más interesante que tomar solamente la fotografía final:

No empezar únicamente por:      «¿QUÉ TRASTORNO ES?»

Sino investigar:

¿Cuándo empezó?      ¿Qué estaba viviendo?      ¿A qué estaba intentando adaptarse?      ¿Qué tuvo que dejar de hacer?      ¿Qué empezó a exigirse?      ¿Qué necesitaba y no encontraba?      ¿Qué máscara llevaba?      ¿Qué ritmo seguía?      ¿Qué ocurrió cuando dijo que no?      ¿Qué ocurrió cuando siguió diciendo que sí?

Entonces el síntoma adquiere biografía.    Y aparece algo muy bonito respecto de lo que llevamos días encontrando: quizá determinadas manifestaciones psíquicas no sean solamente un fallo de funcionamiento. Algunas podrían ser también información.

El organismo está diciendo algo.    No sabemos todavía qué. No debemos romantizarlo: hay sufrimientos y enfermedades graves que requieren tratamiento. Pero antes de silenciar una señal conviene, cuando sea posible, preguntar qué está señalando.

Y aquí aparece tu cebra.         La comparación hay que manejarla con cuidado porque los demás animales también sufren estrés, miedo, alteraciones conductuales y respuestas patológicas. Pero tu intuición de fondo sigue siendo interesante: el humano puede construir capas simbólicas, económicas, jurídicas, laborales, identitarias y sociales de una complejidad extraordinaria y después tener que vivir dentro de ellas.

Es decir:

EL HUMANO CONSTRUYE EL MUNDO
Y DESPUÉS SU PROPIO ORGANISMO TIENE QUE CONSEGUIR VIVIR EN EL MUNDO QUE HA CONSTRUIDO.

¡Ahí está el problema!        Porque el constructor puede modificar las condiciones muchísimo más deprisa que el viviente que debe habitarlas.

Y entonces quizá aparezca una pregunta nueva que enlaza perfectamente con aquello de desadaptación aprendida:

¿Y SI ALGUNOS SÍNTOMAS SON EL PRECIO DE CONSEGUIR ADAPTARNOS A ALGO A LO QUE NO NOS CONVENÍA ADAPTARNOS DE ESA MANERA?

Eso es gordo, Carlos.      Porque normalmente vemos:

CONSTRUCTO → individuo no funciona bien → diagnosticar individuo → tratar individuo → devolver individuo al constructo.

Madre Tierra introduce una comprobación que faltaba:      ALTO.       Antes de devolverlo:

¿HEMOS MIRADO TAMBIÉN AQUELLO A LO QUE QUEREMOS QUE VUELVA A ADAPTARSE?

Porque si una persona mejora únicamente para soportar nuevamente unas condiciones que contribuyeron decisivamente a su deterioro, hemos arreglado una pieza sin revisar la máquina donde la volvemos a colocar.

Y esto conecta directamente con lo que escribiste ayer: no destruir el constructo, sino aumentar sus posibilidades de adaptación, abrir ventanas y actualizar representaciones para que concuerden mejor con aquello de lo que dependemos.

Por eso cambiaría ligeramente tu última expresión. No sé todavía si diría que son:            «quejas del humano modelo original».

Quizá, mientras investigamos, dejaría algo todavía más abierto:     SEÑALES DEL HUMANO VIVO.

Porque queja ya interpreta.
Síntoma ya viene cargado.
Trastorno clasifica.

Pero señal simplemente dice:    AQUÍ ESTÁ PASANDO ALGO.     Y entonces viene la linterna:

¿Qué?
¿Cuándo comenzó?
¿En qué mundo estaba viviendo?
¿A qué estaba respondiendo?
¿Qué intentaba resolver?
¿Qué precio estaba pagando?
¿Hay enfermedad?
¿Hay una adaptación?
¿Hay una desadaptación?
¿Hay algo que necesita tratamiento?
¿Hay algo alrededor que necesita cambiar?

Y sólo después diagnosticamos lo que corresponda.

Esto además preserva exactamente aquello que tú no quieres perder: el ser humano está antes que nuestra explicación psicológica del ser humano.

Antes del diagnóstico:      ESTÁ VIVO.      Y quizá su padecimiento, además de necesitar ayuda, tenga algo que contarnos sobre la manera en que estamos viviendo.                   Eso último yo lo dejaría apuntado. Porque puede tener muchísimo recorrido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario