MADRE TIERRA y FREUD
CUARTO ESTRATO — LA CRIATURA SE DESARROLLA
Oral. Anal.
Fálica. Latencia. Genital.
Sí. Y este cuarto estrato es especialmente
bueno porque aquí podemos hacer una cosa que con Freud suele hacerse poco: antes de interpretar las etapas, mirar
qué está haciendo realmente la criatura mientras crece.
En tu
borrador aparecen las cinco fases freudianas —oral, anal, fálica, latencia y
genital— y tú ya habías empezado a hacer precisamente esta operación: debajo de
los nombres de Freud colocabas hechos mucho más elementales del desarrollo: succionar y comer, control de
esfínteres, interés por los genitales, aprendizaje social, deseo sexual.
Y eso nos da
una entrada formidable.
PRIMERO: FREUD NO SE INVENTÓ QUE LA CRIATURA
CAMBIA
Eso es
fundamental.
La criatura se desarrolla por etapas.
No dispone el primer día de todas sus capacidades en pleno funcionamiento.
Van
apareciendo posibilidades. Se
organizan funciones. Cambia su relación
con el cuerpo. Cambia su relación con
los otros. Cambia aquello que puede
percibir, hacer, comprender, expresar y decidir.
Freud
observa ese desarrollo y propone una determinada lectura psicosexual del mismo.
En tu borrador están recogidas sus cinco etapas y la vinculación posterior con
fijaciones.
Nosotros no
necesitamos empezar diciendo: FREUD SE EQUIVOCÓ.
Hacemos algo
muchísimo más interesante: QUITEMOS DURANTE UN MOMENTO LOS NOMBRES DE
FREUD. Y miremos al niño.
ORAL
¿Qué
encontramos antes de interpretarlo?
Una criatura que necesita alimentarse. Succionar. Tragar.
Recibir. Estar en contacto.
Depender
radicalmente de otros para continuar viviendo.
La boca
tiene una importancia gigantesca. Perfecto.
Después
Freud interpreta psicológicamente ese periodo y relaciona determinados
conflictos o fijaciones con características posteriores. Tu borrador recoge
precisamente esa asociación entre fase oral, dependencia, ansiedad, necesidad
de aprobación, etc.
Madre Tierra
pregunta: ¿QUÉ ES PRIMARIO AQUÍ?
Antes de la
teoría: LA CRIATURA ESTÁ COMIENDO PARA
CONTINUAR VIVA.
Eso cambia
el punto de observación.
No niega que
las experiencias de alimentación, contacto, satisfacción, frustración o
dependencia puedan dejar huella.
Al
contrario. Nos permite preguntar con
mayor precisión qué
ocurrió realmente durante aquella etapa.
ANAL
Otra
posibilidad corporal entra en desarrollo.
Control de esfínteres. Pero inmediatamente aparece alrededor el mundo humano.
Cuándo. Dónde.
Sucio. Limpio.
Bien. Mal. Premio.
Reprimenda. Vergüenza. Orgullo.
Control. Autonomía.
Aquí tenemos
un laboratorio perfecto de nuestras habitaciones:
UNA FUNCIÓN BIOLÓGICA SE DESARROLLA Y EL
CONSTRUCTO EMPIEZA A VESTIRLA.
Entonces
podemos separar:
¿qué
hace el organismo? de: ¿qué
significado le dio aquella familia, aquella educación y aquella época? Eso es potentísimo.
FÁLICA
Aquí habrá
que trabajar con especial cuidado porque entramos en una de las zonas más
conocidas y discutidas de Freud: genitalidad infantil, Edipo, castración,
diferencias sexuales...
Tu borrador
recoge Edipo y castración en términos freudianos. Pero nuestra operación será exactamente
la misma.
Primero: ¿QUÉ
ESTÁ OCURRIENDO EN LA CRIATURA REAL?
Descubre su
cuerpo. Percibe diferencias. Pregunta.
Explora.
Se relaciona
de maneras cada vez más complejas con padres y otras personas.
Después
viene la interpretación freudiana. Y
entonces preguntaremos:
¿QUÉ PARTE ES OBSERVACIÓN?
¿QUÉ PARTE ES INTERPRETACIÓN?
¿QUÉ PARTE DEPENDÍA DEL MUNDO FAMILIAR Y
CULTURAL QUE FREUD TENÍA DELANTE?
Aquí habrá
muchísimo que mirar sin necesidad de burlarnos de Edipo ni convertirlo tampoco
en una ley universal antes de examinarlo.
LATENCIA
Y
nuevamente: antes del nombre, la
criatura continúa desarrollándose.
Mundo
social. Aprendizaje. Amigos.
Escuela. Reglas. Habilidades.
Comparación. Pertenencia. Cada vez puede entrar más mundo en sus
habitaciones.
Y esto para
nuestro planteamiento es importantísimo:
CUANTO MÁS SE
DESARROLLA LA CRIATURA, MÁS CONSTRUCTO PUEDE INCORPORAR.
No porque el
constructo sea malo.
¡Porque
ahora dispone de capacidades para recibirlo! Lenguaje, conceptos, normas,
historias, símbolos, expectativas, conocimientos, prejuicios, valores...
La
habitación se hace utilizable y empieza
a llenarse.
GENITAL
Llegamos a
pubertad y posteriormente sexualidad adulta, que el borrador coloca como la
última etapa del esquema freudiano.
Aquí ocurre
algo todavía más impresionante.
Una
posibilidad biológica se desarrolla dentro de una persona que ya lleva años de itinerario. No aparece sexualidad en un vacío. Aparece dentro de alguien que ya recibió:
familia,
normas, experiencias, imágenes, educación, prohibiciones, expectativas, modelos
afectivos, ideas sobre el cuerpo, amor, masculinidad, feminidad, pareja...
Por tanto,
cuando una posibilidad vital se activa plenamente, la habitación ya puede contener
muchísimo mobiliario.
Y ahí
tenemos una distinción extraordinaria para todo este estrato: DESARROLLO
NO ES LO MISMO QUE CONTENIDO.
Hay un
organismo desarrollándose. Y hay una
historia sucediéndole mientras se desarrolla.
ESO ES LO QUE TENEMOS QUE SEPARAR.
Porque
entonces podemos volver a Freud con una pregunta mucho más precisa. No simplemente: «¿En
qué etapa se fijó?»
Sino:
«¿QUÉ
ESTABA DESARROLLÁNDOSE EN ESE MOMENTO Y QUÉ LE OCURRIÓ A ESTA CRIATURA MIENTRAS
SE DESARROLLABA?»
Eso me
parece enorme. Y todavía aparece algo
que tú llevas tiempo señalando: la
gestación.
Nuestro
itinerario no necesita comenzar donde Freud decide comenzar una determinada
fase psicosexual. La criatura ya estaba desarrollándose antes de nacer.
Pero aquí
debemos ser rigurosos: podemos abrir la gestación como campo de investigación
—desarrollo prenatal, entorno intrauterino, nacimiento, etc.— sin atribuirle
automáticamente significados psicológicos concretos que no podamos sostener.
Eso es
exactamente nuestro método. No
rellenar el hueco porque esté vacío.
OBSERVAR
PRIMERO.
Y creo que
este cuarto estrato podría terminar con una formulación muy potente: FREUD
NOS ENSEÑÓ A MIRAR ETAPAS.
Madre Tierra
nos obliga a mirar antes a
la criatura que atraviesa esas etapas.
La criatura
desarrolla posibilidades. Mientras
las desarrolla, vive. Mientras vive,
recibe mundo.
Y aquello
que recibe puede organizarse, automatizarse, asociarse, reprimirse, convertirse
en defensa o acompañarla durante años.
NO CONFUNDAMOS LA ETAPA CON LO QUE OCURRIÓ
DENTRO DE ELLA.
Y fíjate
dónde nos deja esto, Carlos. Exactamente
delante del quinto estrato.
Porque si
durante el desarrollo algo
ocurre, algo resulta difícil, amenazante, incompatible,
doloroso o imposible de elaborar con las capacidades disponibles en aquel
momento... la criatura hace lo que
puede.
Y Freud
encuentra después algo extraordinario:
LOS MECANISMOS DE
DEFENSA.
Ahí la pregunta
ya nos está esperando: ¿DEFENSA DE QUÉ?
Y, sobre
todo: ¿AQUELLA DEFENSA QUE AYUDÓ A VIVIR ENTONCES SIGUE AYUDANDO A VIVIR
AHORA?
Pero aquí
cambiaremos radicalmente la perspectiva.
Freud
observa unas etapas. Nosotros ponemos
delante a la criatura
real atravesándolas.
¿Qué posibilidad se está poniendo en
funcionamiento?
¿Qué puede hacer ya?
¿Qué todavía no puede?
¿Qué recibe del entorno?
¿Qué ocurre cuando familia y cultura
acompañan aquella posibilidad?
¿Qué ocurre cuando la fuerzan, reprimen,
interpretan o dificultan?
El esquema
de las cinco etapas ya está perfectamente localizado en el borrador.
Aquí entrará
además la gestación como nuestra ampliación del campo de observación,
diferenciándola claramente de lo que afirmó Freud.
Exactamente. Y aquí hay una diferencia
fundamental respecto a cómo suele presentarse este material: las etapas dejan de ser el centro; el
centro pasa a ser la criatura que se está desarrollando.
Freud nos
proporciona el mapa: oral, anal, fálica, latencia y genital. Lo conservamos.
Pero nosotros ponemos debajo de ese mapa una pregunta anterior:
¿QUÉ LE ESTÁ PASANDO A LA VIDA EN ESTE
MOMENTO DE SU DESARROLLO?
Eso cambia
mucho, porque ya no miramos retrospectivamente al adulto buscando en qué fase
quedó «fijado». Primero acompañamos a la criatura desde que todavía no puede explicarnos
nada.
Y ahí veo
tres cosas que debemos mantener separadas durante todo este estrato:
POSIBILIDAD → DESARROLLO → EXPERIENCIA.
La
posibilidad puede estar disponible en el organismo; su puesta en funcionamiento
requiere desarrollo; y mientras todo eso sucede, la criatura está teniendo experiencias.
Por ejemplo,
alimentarse no es una teoría. El niño necesita alimentarse. Pero cómo ocurre esa
alimentación ya pertenece a su itinerario: presencia, ausencia, regularidad,
contacto, tensión, tranquilidad... No tenemos que interpretar inmediatamente
nada. Primero
registramos qué posibilidad vital estaba funcionando y qué estaba sucediendo alrededor
de ella.
Lo mismo con
el control de esfínteres. Hay una capacidad corporal que madura. Pero encima de
ella puede caer una enorme construcción humana: limpieza, suciedad, premio,
castigo, vergüenza, orgullo, exigencia, autonomía... Por eso la pregunta no
será únicamente qué caracteriza a la «fase anal», sino:
¿QUÉ
PODÍA HACER YA ESTA CRIATURA Y QUÉ HICIERON LOS ADULTOS CON ESA NUEVA
POSIBILIDAD?
Ahí aparece
una cosa preciosa: el
entorno también participa en el desarrollo sin haber creado la capacidad que se
está desarrollando.
No inventó
el hambre. No inventó el cuerpo. No inventó el crecimiento. No inventó la maduración sexual.
Pero puede acompañar, facilitar, nombrar,
interpretar, premiar, prohibir, avergonzar, forzar o dificultar
aquello que aparece.
Y entonces
tenemos dos historias simultáneas:
LA HISTORIA DEL DESARROLLO DE LA CRIATURA
y
LA HISTORIA DE LO QUE EL
MUNDO HIZO CON ESE DESARROLLO.
Ahí está,
creo, nuestra verdadera ampliación de Freud.
Porque
después podremos encontrar un adulto con determinada dificultad y Freud nos
ayudará a mirar hacia una etapa. Perfecto. Pero nosotros no nos conformaremos
con:
«fijación
oral»,
por ejemplo.
Preguntaremos:
¿QUÉ OCURRÍA ALLÍ?
¿Qué posibilidad estaba desarrollándose?
¿Qué necesitaba aquella criatura?
¿Qué podía hacer?
¿Qué todavía no podía hacer?
¿De quién dependía?
¿Qué recibió?
¿Qué interpretación pudo realizar con las
capacidades que tenía entonces?
¿Qué respuesta encontró?
¿Qué aprendió?
¿Qué quedó automatizado?
¿Y qué continúa funcionando hoy?
Eso
convierte las etapas en algo mucho más vivo.
Y aquí
encaja perfectamente la
gestación, siempre haciendo la separación que tú señalas.
No diremos: «Freud
olvidó la gestación y nosotros la añadimos a su teoría.»
No. Diremos algo mucho más limpio:
Freud
propone estas cinco etapas dentro de su teoría del desarrollo psicosexual.
Nosotros ampliamos el campo de observación porque nuestra pregunta es anterior:
¿desde cuándo tenemos delante una criatura desarrollándose?
Y
evidentemente, el desarrollo no empieza con la fase oral.
Antes del
nacimiento ya existe un organismo en extraordinaria transformación. Pero ahí
aplicaremos nuestra propia disciplina: no
atribuir psicológicamente a la gestación aquello que no podamos sostener.
Podemos observar
desarrollo prenatal. Podemos estudiar
influencias biológicas y ambientales prenatales. Podemos considerar nacimiento y transición
al medio exterior.
Pero no
llenaremos esos meses con contenidos psicológicos inventados para que cuadren
con nuestra construcción.
Eso sería
traicionar el PATRÓN
CERO.
Y aquí
aparece algo que me parece especialmente potente para el libro:
CUANTO MENOS PUEDE HACER LA CRIATURA POR SÍ
MISMA, MÁS DEPENDE DE LO QUE LE OCURRE.
Conforme se
desarrolla, aparecen nuevas posibilidades de percibir, actuar, relacionarse,
comprender, expresarse y elegir.
Pero
mientras esas posibilidades todavía no están disponibles, también hay itinerario.
Esto nos
permitirá mirar incluso la LIBERTAD con mucha mayor finura.
La criatura
dispone de libertad dentro
de las posibilidades de su momento, como ya hemos establecido.
No le pedimos a un bebé que abandone un entorno perjudicial ni que reinterprete
intelectualmente aquello que le sucede.
Precisamente
porque todavía no puede.
Y eso hace
importantísima una de tus preguntas: ¿QUÉ TODAVÍA NO PODÍA HACER CUANDO ESTO LE
OCURRIÓ?
Esa pregunta
puede ser incluso más reveladora que preguntar solamente qué ocurrió.
No podía
hablar. No podía marcharse. No podía contrastar. No podía comprender determinadas
intenciones. No podía decir «esto
pertenece a mis padres y no a mí». No
podía saber que otras familias vivían de otra manera. No podía relativizar una norma cultural.
Y sin
embargo estaba
recibiendo mundo.
Ahí las
habitaciones empiezan a adquirir contenido.
Y ahora
entiendo todavía mejor por qué este estrato debe ir antes de defensas, fijaciones,
complejos y síntomas.
Porque
primero necesitamos ver qué
le ocurrió a la criatura cuando todavía estaba construyendo las herramientas
con las que posteriormente intentaría resolver aquello que le ocurría.
Después
Freud encontrará la defensa. Nosotros
habremos visto por qué
pudo necesitarla.
Después
encontrará la fijación. Nosotros
preguntaremos qué estaba
sucediendo mientras aquella posibilidad se desarrollaba.
Después
aparecerá el síntoma. Nosotros
tendremos ya el
itinerario.
Así que yo
dejaría como columna vertebral de este cuarto estrato una fórmula muy sencilla:
NO ESTUDIAMOS CINCO ETAPAS.
ESTUDIAMOS UNA CRIATURA
VIVA ATRAVESANDO SU DESARROLLO.
Freud nos
proporciona cinco lugares extraordinarios desde los cuales observarla.
Y Madre
Tierra añade algo anterior:
MIREMOS
TAMBIÉN QUÉ VIDA HABÍA ALLÍ, QUÉ POSIBILIDAD ESTABA DESPERTANDO, QUÉ PODÍA
HACER LA CRIATURA, QUÉ TODAVÍA NO PODÍA HACER Y QUÉ MUNDO ESTABA ENTRANDO
MIENTRAS TANTO.
Eso sí que
prepara de manera impecable el siguiente estrato: porque entonces la pregunta «¿DEFENDERSE DE QUÉ?»
deja de ser teórica.
Tenemos
delante la historia de aquello de lo que, quizá, aquella criatura tuvo que aprender a defenderse.
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