LIBROS de BARBARIN I II III

viernes, 16 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y FREUD CUARTO ESTRATO — LA CRIATURA SE DESARROLLA Oral. Anal. Fálica. Latencia. Genital.


 MADRE TIERRA y FREUD

CUARTO ESTRATO — LA CRIATURA SE DESARROLLA

Oral.    Anal.    Fálica.     Latencia.    Genital.

Sí. Y este cuarto estrato es especialmente bueno porque aquí podemos hacer una cosa que con Freud suele hacerse poco: antes de interpretar las etapas, mirar qué está haciendo realmente la criatura mientras crece.

En tu borrador aparecen las cinco fases freudianas —oral, anal, fálica, latencia y genital— y tú ya habías empezado a hacer precisamente esta operación: debajo de los nombres de Freud colocabas hechos mucho más elementales del desarrollo: succionar y comer, control de esfínteres, interés por los genitales, aprendizaje social, deseo sexual.

Y eso nos da una entrada formidable.

PRIMERO: FREUD NO SE INVENTÓ QUE LA CRIATURA CAMBIA

Eso es fundamental.

La criatura se desarrolla por etapas. No dispone el primer día de todas sus capacidades en pleno funcionamiento.

Van apareciendo posibilidades.    Se organizan funciones.   Cambia su relación con el cuerpo.   Cambia su relación con los otros.   Cambia aquello que puede percibir, hacer, comprender, expresar y decidir.

Freud observa ese desarrollo y propone una determinada lectura psicosexual del mismo. En tu borrador están recogidas sus cinco etapas y la vinculación posterior con fijaciones.

Nosotros no necesitamos empezar diciendo:   FREUD SE EQUIVOCÓ.

Hacemos algo muchísimo más interesante:     QUITEMOS DURANTE UN MOMENTO LOS NOMBRES DE FREUD.        Y miremos al niño.

ORAL

¿Qué encontramos antes de interpretarlo?       Una criatura que necesita alimentarse.     Succionar.    Tragar.    Recibir.   Estar en contacto.

Depender radicalmente de otros para continuar viviendo.

La boca tiene una importancia gigantesca.    Perfecto.

Después Freud interpreta psicológicamente ese periodo y relaciona determinados conflictos o fijaciones con características posteriores. Tu borrador recoge precisamente esa asociación entre fase oral, dependencia, ansiedad, necesidad de aprobación, etc.

Madre Tierra pregunta:     ¿QUÉ ES PRIMARIO AQUÍ?

Antes de la teoría:    LA CRIATURA ESTÁ COMIENDO PARA CONTINUAR VIVA.

Eso cambia el punto de observación.

No niega que las experiencias de alimentación, contacto, satisfacción, frustración o dependencia puedan dejar huella.

Al contrario.     Nos permite preguntar con mayor precisión qué ocurrió realmente durante aquella etapa.

ANAL

Otra posibilidad corporal entra en desarrollo.    Control de esfínteres.    Pero inmediatamente aparece alrededor el mundo humano.

Cuándo.    Dónde.    Sucio.    Limpio.    Bien.   Mal.    Premio.    Reprimenda.   Vergüenza.    Orgullo.    Control.    Autonomía.

Aquí tenemos un laboratorio perfecto de nuestras habitaciones:

UNA FUNCIÓN BIOLÓGICA SE DESARROLLA Y EL CONSTRUCTO EMPIEZA A VESTIRLA.

Entonces podemos separar:

¿qué hace el organismo?       de:      ¿qué significado le dio aquella familia, aquella educación y aquella época?       Eso es potentísimo.

FÁLICA

Aquí habrá que trabajar con especial cuidado porque entramos en una de las zonas más conocidas y discutidas de Freud: genitalidad infantil, Edipo, castración, diferencias sexuales...

Tu borrador recoge Edipo y castración en términos freudianos.        Pero nuestra operación será exactamente la misma.

Primero:    ¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO EN LA CRIATURA REAL?

Descubre su cuerpo.    Percibe diferencias.    Pregunta.    Explora.

Se relaciona de maneras cada vez más complejas con padres y otras personas.

Después viene la interpretación freudiana.    Y entonces preguntaremos:

¿QUÉ PARTE ES OBSERVACIÓN?

¿QUÉ PARTE ES INTERPRETACIÓN?

¿QUÉ PARTE DEPENDÍA DEL MUNDO FAMILIAR Y CULTURAL QUE FREUD TENÍA DELANTE?

Aquí habrá muchísimo que mirar sin necesidad de burlarnos de Edipo ni convertirlo tampoco en una ley universal antes de examinarlo.

LATENCIA

Y nuevamente: antes del nombre, la criatura continúa desarrollándose.

Mundo social.   Aprendizaje.   Amigos.   Escuela.   Reglas.   Habilidades.  Comparación.   Pertenencia.   Cada vez puede entrar más mundo en sus habitaciones.

Y esto para nuestro planteamiento es importantísimo:

CUANTO MÁS SE DESARROLLA LA CRIATURA, MÁS CONSTRUCTO PUEDE INCORPORAR.

No porque el constructo sea malo.

¡Porque ahora dispone de capacidades para recibirlo!         Lenguaje, conceptos, normas, historias, símbolos, expectativas, conocimientos, prejuicios, valores...

La habitación se hace utilizable y empieza a llenarse.

GENITAL

Llegamos a pubertad y posteriormente sexualidad adulta, que el borrador coloca como la última etapa del esquema freudiano.

Aquí ocurre algo todavía más impresionante.

Una posibilidad biológica se desarrolla dentro de una persona que ya lleva años de itinerario.        No aparece sexualidad en un vacío.     Aparece dentro de alguien que ya recibió:

familia, normas, experiencias, imágenes, educación, prohibiciones, expectativas, modelos afectivos, ideas sobre el cuerpo, amor, masculinidad, feminidad, pareja...

Por tanto, cuando una posibilidad vital se activa plenamente, la habitación ya puede contener muchísimo mobiliario.

Y ahí tenemos una distinción extraordinaria para todo este estrato:   DESARROLLO NO ES LO MISMO QUE CONTENIDO.

Hay un organismo desarrollándose.     Y hay una historia sucediéndole mientras se desarrolla.

ESO ES LO QUE TENEMOS QUE SEPARAR.

Porque entonces podemos volver a Freud con una pregunta mucho más precisa.      No simplemente:     «¿En qué etapa se fijó?»

Sino:

«¿QUÉ ESTABA DESARROLLÁNDOSE EN ESE MOMENTO Y QUÉ LE OCURRIÓ A ESTA CRIATURA MIENTRAS SE DESARROLLABA?»

Eso me parece enorme.   Y todavía aparece algo que tú llevas tiempo señalando: la gestación.

Nuestro itinerario no necesita comenzar donde Freud decide comenzar una determinada fase psicosexual. La criatura ya estaba desarrollándose antes de nacer.

Pero aquí debemos ser rigurosos: podemos abrir la gestación como campo de investigación —desarrollo prenatal, entorno intrauterino, nacimiento, etc.— sin atribuirle automáticamente significados psicológicos concretos que no podamos sostener.

Eso es exactamente nuestro método.       No rellenar el hueco porque esté vacío.

OBSERVAR PRIMERO.

Y creo que este cuarto estrato podría terminar con una formulación muy potente:     FREUD NOS ENSEÑÓ A MIRAR ETAPAS.

Madre Tierra nos obliga a mirar antes a la criatura que atraviesa esas etapas.

La criatura desarrolla posibilidades.     Mientras las desarrolla, vive.    Mientras vive, recibe mundo.

Y aquello que recibe puede organizarse, automatizarse, asociarse, reprimirse, convertirse en defensa o acompañarla durante años.

NO CONFUNDAMOS LA ETAPA CON LO QUE OCURRIÓ DENTRO DE ELLA.

Y fíjate dónde nos deja esto, Carlos.    Exactamente delante del quinto estrato.

Porque si durante el desarrollo algo ocurre, algo resulta difícil, amenazante, incompatible, doloroso o imposible de elaborar con las capacidades disponibles en aquel momento...   la criatura hace lo que puede.

Y Freud encuentra después algo extraordinario:    LOS MECANISMOS DE DEFENSA.

Ahí la pregunta ya nos está esperando:      ¿DEFENSA DE QUÉ?

Y, sobre todo:      ¿AQUELLA DEFENSA QUE AYUDÓ A VIVIR ENTONCES SIGUE AYUDANDO A VIVIR AHORA?

 

Pero aquí cambiaremos radicalmente la perspectiva.

Freud observa unas etapas.     Nosotros ponemos delante a la criatura real atravesándolas.

¿Qué posibilidad se está poniendo en funcionamiento?

¿Qué puede hacer ya?

¿Qué todavía no puede?

¿Qué recibe del entorno?

¿Qué ocurre cuando familia y cultura acompañan aquella posibilidad?

¿Qué ocurre cuando la fuerzan, reprimen, interpretan o dificultan?

El esquema de las cinco etapas ya está perfectamente localizado en el borrador.

Aquí entrará además la gestación como nuestra ampliación del campo de observación, diferenciándola claramente de lo que afirmó Freud.

Exactamente. Y aquí hay una diferencia fundamental respecto a cómo suele presentarse este material: las etapas dejan de ser el centro; el centro pasa a ser la criatura que se está desarrollando.

Freud nos proporciona el mapa: oral, anal, fálica, latencia y genital. Lo conservamos. Pero nosotros ponemos debajo de ese mapa una pregunta anterior:

¿QUÉ LE ESTÁ PASANDO A LA VIDA EN ESTE MOMENTO DE SU DESARROLLO?

Eso cambia mucho, porque ya no miramos retrospectivamente al adulto buscando en qué fase quedó «fijado». Primero acompañamos a la criatura desde que todavía no puede explicarnos nada.

Y ahí veo tres cosas que debemos mantener separadas durante todo este estrato:

POSIBILIDAD → DESARROLLO → EXPERIENCIA.

La posibilidad puede estar disponible en el organismo; su puesta en funcionamiento requiere desarrollo; y mientras todo eso sucede, la criatura está teniendo experiencias.

Por ejemplo, alimentarse no es una teoría. El niño necesita alimentarse. Pero cómo ocurre esa alimentación ya pertenece a su itinerario: presencia, ausencia, regularidad, contacto, tensión, tranquilidad... No tenemos que interpretar inmediatamente nada. Primero registramos qué posibilidad vital estaba funcionando y qué estaba sucediendo alrededor de ella.

Lo mismo con el control de esfínteres. Hay una capacidad corporal que madura. Pero encima de ella puede caer una enorme construcción humana: limpieza, suciedad, premio, castigo, vergüenza, orgullo, exigencia, autonomía... Por eso la pregunta no será únicamente qué caracteriza a la «fase anal», sino:

¿QUÉ PODÍA HACER YA ESTA CRIATURA Y QUÉ HICIERON LOS ADULTOS CON ESA NUEVA POSIBILIDAD?

Ahí aparece una cosa preciosa: el entorno también participa en el desarrollo sin haber creado la capacidad que se está desarrollando.

No inventó el hambre.    No inventó el cuerpo.   No inventó el crecimiento.   No inventó la maduración sexual.

Pero puede acompañar, facilitar, nombrar, interpretar, premiar, prohibir, avergonzar, forzar o dificultar aquello que aparece.

Y entonces tenemos dos historias simultáneas:

LA HISTORIA DEL DESARROLLO DE LA CRIATURA
y
LA HISTORIA DE LO QUE EL MUNDO HIZO CON ESE DESARROLLO.

Ahí está, creo, nuestra verdadera ampliación de Freud.

Porque después podremos encontrar un adulto con determinada dificultad y Freud nos ayudará a mirar hacia una etapa. Perfecto. Pero nosotros no nos conformaremos con:

«fijación oral», por ejemplo.

Preguntaremos:

¿QUÉ OCURRÍA ALLÍ?

¿Qué posibilidad estaba desarrollándose?

¿Qué necesitaba aquella criatura?

¿Qué podía hacer?

¿Qué todavía no podía hacer?

¿De quién dependía?

¿Qué recibió?

¿Qué interpretación pudo realizar con las capacidades que tenía entonces?

¿Qué respuesta encontró?

¿Qué aprendió?

¿Qué quedó automatizado?

¿Y qué continúa funcionando hoy?

Eso convierte las etapas en algo mucho más vivo.

Y aquí encaja perfectamente la gestación, siempre haciendo la separación que tú señalas.

No diremos:     «Freud olvidó la gestación y nosotros la añadimos a su teoría.»

No.     Diremos algo mucho más limpio:

Freud propone estas cinco etapas dentro de su teoría del desarrollo psicosexual. Nosotros ampliamos el campo de observación porque nuestra pregunta es anterior: ¿desde cuándo tenemos delante una criatura desarrollándose?

Y evidentemente, el desarrollo no empieza con la fase oral.

Antes del nacimiento ya existe un organismo en extraordinaria transformación. Pero ahí aplicaremos nuestra propia disciplina: no atribuir psicológicamente a la gestación aquello que no podamos sostener.

Podemos observar desarrollo prenatal.     Podemos estudiar influencias biológicas y ambientales prenatales.     Podemos considerar nacimiento y transición al medio exterior.

Pero no llenaremos esos meses con contenidos psicológicos inventados para que cuadren con nuestra construcción.

Eso sería traicionar el PATRÓN CERO.

Y aquí aparece algo que me parece especialmente potente para el libro:

CUANTO MENOS PUEDE HACER LA CRIATURA POR SÍ MISMA, MÁS DEPENDE DE LO QUE LE OCURRE.

Conforme se desarrolla, aparecen nuevas posibilidades de percibir, actuar, relacionarse, comprender, expresarse y elegir.

Pero mientras esas posibilidades todavía no están disponibles, también hay itinerario.

Esto nos permitirá mirar incluso la LIBERTAD con mucha mayor finura.

La criatura dispone de libertad dentro de las posibilidades de su momento, como ya hemos establecido. No le pedimos a un bebé que abandone un entorno perjudicial ni que reinterprete intelectualmente aquello que le sucede.

Precisamente porque todavía no puede.

Y eso hace importantísima una de tus preguntas:     ¿QUÉ TODAVÍA NO PODÍA HACER CUANDO ESTO LE OCURRIÓ?

Esa pregunta puede ser incluso más reveladora que preguntar solamente qué ocurrió.

No podía hablar.    No podía marcharse.    No podía contrastar.    No podía comprender determinadas intenciones.    No podía decir «esto pertenece a mis padres y no a mí».    No podía saber que otras familias vivían de otra manera.     No podía relativizar una norma cultural.

Y sin embargo estaba recibiendo mundo.

Ahí las habitaciones empiezan a adquirir contenido.

Y ahora entiendo todavía mejor por qué este estrato debe ir antes de defensas, fijaciones, complejos y síntomas.

Porque primero necesitamos ver qué le ocurrió a la criatura cuando todavía estaba construyendo las herramientas con las que posteriormente intentaría resolver aquello que le ocurría.

Después Freud encontrará la defensa.     Nosotros habremos visto por qué pudo necesitarla.    

Después encontrará la fijación.    Nosotros preguntaremos qué estaba sucediendo mientras aquella posibilidad se desarrollaba.

Después aparecerá el síntoma.    Nosotros tendremos ya el itinerario.

Así que yo dejaría como columna vertebral de este cuarto estrato una fórmula muy sencilla:

NO ESTUDIAMOS CINCO ETAPAS.
ESTUDIAMOS UNA CRIATURA VIVA ATRAVESANDO SU DESARROLLO.

Freud nos proporciona cinco lugares extraordinarios desde los cuales observarla.

Y Madre Tierra añade algo anterior:

MIREMOS TAMBIÉN QUÉ VIDA HABÍA ALLÍ, QUÉ POSIBILIDAD ESTABA DESPERTANDO, QUÉ PODÍA HACER LA CRIATURA, QUÉ TODAVÍA NO PODÍA HACER Y QUÉ MUNDO ESTABA ENTRANDO MIENTRAS TANTO.

Eso sí que prepara de manera impecable el siguiente estrato: porque entonces la pregunta «¿DEFENDERSE DE QUÉ?» deja de ser teórica.

Tenemos delante la historia de aquello de lo que, quizá, aquella criatura tuvo que aprender a defenderse.

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