LIBROS de BARBARIN I II III

miércoles, 14 de octubre de 2026

MADRE TIERRA y JUNG Las cuatro funciones vuelven a la vida No compartimentos aislados: herramientas de un organismo entero.

  MADRE TIERRA y JUNG

Las cuatro funciones vuelven a la vida     No compartimentos aislados: herramientas de un organismo entero.

Ya tenemos las cuatro funciones sobre la mesa:    PENSAMIENTO.    SENTIMIENTO.    SENSACIÓN.      INTUICIÓN.

Jung las separa para poder observarlas.    Y hace bien.     Separar permite distinguir.   Distinguir permite estudiar.     Estudiar permite comprender.    Pero ahora Madre Tierra realiza el movimiento que ya conocemos:     VOLVAMOS A JUNTAR LO QUE SEPARAMOS PARA PODER ESTUDIARLO.

Porque por el camino no anda un pensamiento.    Ni un sentimiento.   Ni una sensación.   Ni una intuición.     ANDA UN SER HUMANO.


LA CLASIFICACIÓN ES EL MAPA

Para comprender una mano podemos estudiar por separado:    huesos,    músculos,    tendones,   nervios,    vasos sanguíneos.  Perfecto.

Pero cuando cojo una taza:   LA COGE LA MANO ENTERA.    Algo parecido ocurre aquí.    Jung distingue funciones porque necesita reconocer maneras diferentes de orientación psicológica.    Pero la vida no tiene obligación de presentárnoslas por separado.    Ante una situación puedo:

percibir,   valorar,   pensar,   intuir posibilidades,  recordar,   emocionarme,   actuar...  casi formando una única corriente.    La clasificación pertenece al estudio.    EL FUNCIONAMIENTO PERTENECE A LA VIDA.


NO TENEMOS CUATRO PERSONAJES DENTRO

Ésta será nuestra primera toma de tierra.      No hay un señor Pensamiento sentado en una habitación.   Una señora Intuición en otra.    Sentimiento discutiendo con ellos.     Y Sensación intentando poner orden.

No.              Hay un organismo entero desplegando distintas posibilidades de relación con el mundo y consigo mismo.     Las funciones nos ayudan a distinguir operaciones.    No necesitan convertirse en habitantes.   Esto será importante en todo Jung:    NO CONVERTIR LA HERRAMIENTA DESCRIPTIVA EN UNA CRIATURA INTERIOR.


LA SENSACIÓN APORTA CONTACTO

Estoy caminando.    Empieza a llover.   La piel recibe agua.   Percibo temperatura.  Oigo la lluvia.   Veo cambiar la luz.         SENSACIÓN.              Pero la experiencia no termina ahí.   El pensamiento puede decir:     «Está aumentando la lluvia; quizá debería buscar refugio.»

El sentimiento:    «Me encanta.»   O:   «Qué fastidio.»

Y la intuición:     «Quizá aquella construcción que veo a lo lejos tenga un porche.»   ¿Quién está viviendo todo eso?

YO.        Un solo caminante.


PENSAMIENTO ORGANIZA

El pensamiento relaciona aquello que encuentra.    Distingue.     Compara.    Formula.    Construye explicaciones.        Pero necesita material.     Sin percepción, experiencia, memoria, lenguaje, aprendizaje y relación con un mundo, ¿qué organizaría?      Por eso el pensamiento deja de aparecer como rey de la casa.    Es una herramienta extraordinaria de la casa entera.    Y cuando trabaja bien con las demás funciones puede hacer algo formidable:     ORGANIZAR SIN PERDER CONTACTO CON AQUELLO QUE ORGANIZA.


SENTIMIENTO VALORA

Pero tampoco basta con saber qué hay.      Necesitamos relacionarnos con ello.    Esto me importa.   Esto no.    Esto quiero conservarlo.     Esto rechazo.    Esto me atrae.     Esto entra en conflicto con algo que valoro.

El sentimiento introduce valoración.      Y de nuevo no trabaja flotando.    Valora aquello que el caminante ha encontrado, vivido, aprendido, interpretado.    También tiene itinerario.   También puede reconsiderarse.    También puede descubrir que una valoración que parecía absolutamente propia había sido recibida dentro de determinado mundo.


INTUICIÓN ABRE POSIBILIDADES

Y la intuición hace algo precioso:    NO DA POR TERMINADO LO QUE HAY.    Percibe relaciones posibles.    Direcciones.    Aperturas.     Un:    ¿Y SI...?     Pero necesita a las otras.

Porque una posibilidad intuida puede volver a la sensación:     MIREMOS.      Al pensamiento:     ¿TIENE SENTIDO?        Al sentimiento:      ¿QUÉ VALOR TIENE?         Y después regresar:    AHORA QUE SABEMOS ESTO, ¿QUÉ OTRA POSIBILIDAD APARECE?

No tenemos cuatro líneas paralelas.     Tenemos circulación.


LAS CUATRO FUNCIONES PUEDEN CORREGIRSE ENTRE SÍ

Aquí aparece algo extraordinariamente útil.

Pienso:    «ESTO ES ASÍ.»

Sensación:    MIRA OTRA VEZ.

Sentimiento:   ¿TE DAS CUENTA DE CUÁNTO ESTÁ INFLUYENDO EN TU CONCLUSIÓN LO QUE DESEAS O RECHAZAS?

Intuición:   ¿HAS CONSIDERADO OTRA POSIBILIDAD?

O intuyo:   «ESTOY SEGURO DE QUE ESTO SIGNIFICA...»

Pensamiento:  ¿POR QUÉ?

Sensación:  ¿QUÉ DATOS TENEMOS?

Sentimiento:  ¿CUÁNTO QUIERES QUE SEA verdad?

Menuda reunión.   No para conseguir una certeza perfecta.    Para disminuir la posibilidad de que una sola manera de mirar se confunda con toda la realidad.


AHORA ENTENDEMOS MEJOR A JUNG

Porque Jung no propone simplemente una lista de cuatro funciones.    Observa que las personas pueden apoyarse preferentemente en unas maneras de orientación y desarrollar otras de forma diferente.           Eso le permitirá construir su tipología.     Llegaremos allí.

Pero Madre Tierra quiere hacer una parada previa:   ANTES DEL TIPO ESTÁ EL SER HUMANO.     Esto es fundamental.     Antes de decir:       «pensador»,   «sentimental»,   «sensitivo»,  «intuitivo»,  tenemos delante a alguien que pertenece al mismo modelo humano y cuyo desarrollo e itinerario han dado una determinada configuración a sus posibilidades.

La tipología puede describir.     NO DEBE ENCERRAR.


«YO NO SOY INTUITIVO»

Cuidado.       Quizá sería más prudente decir:    «NO SUELO ORIENTARME PRINCIPALMENTE DE ESA MANERA.»      O:      «ESA FUNCIÓN ESTÁ MENOS disponible o menos desarrollada en determinadas situaciones.»

La diferencia parece pequeña.    Pero psicológicamente es enorme.    La primera frase:     CIERRA UNA HABITACIÓN.           La segunda:    DESCRIBE SU ESTADO ACTUAL.

Y nuestra pregunta Madre Tierra aparece inmediatamente:    ¿QUÉ POSIBILIDADES HAY?


LA FUNCIÓN MENOS UTILIZADA TAMBIÉN TIENE ITINERARIO

¿Por qué una persona confía tanto en el pensamiento?

¿Por qué otra se apoya muchísimo en la sensación?

¿Por qué alguien desconfía de sus valoraciones?

¿Por qué otro vive pendiente de posibilidades?

Puede haber disposiciones personales.     Puede haber desarrollo.    Puede haber aprendizaje.   Puede haber circunstancias familiares y culturales.     Puede haber necesidades de adaptación.   Probablemente en muchos casos habrá una interacción compleja.     Por eso no necesitamos convertir una preferencia funcional inmediatamente en destino.                   Preguntamos:       ¿CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ?     Otra vez:    ITINERARIO.


LA FAMILIA TAMBIÉN PUEDE PREFERIR FUNCIONES

Imaginemos una casa donde se dice constantemente:      «No me vengas con sentimientos.»    «Piensa.»        El niño aprende algo más que una frase.     Puede aprender qué formas de relación reciben reconocimiento.

En otra familia:      «No le des tantas vueltas.»      «Haz lo que sientes.»

En otra:      «Déjate de historias. Lo importante son los hechos.»

En otra:     «Tú sigue tu intuición.»

No significa que una frase determine una personalidad.    Sería simplificar muchísimo.    Pero sí significa que el mundo recibido puede favorecer, premiar, desalentar o interpretar de manera diferente nuestras formas de funcionar.        La habitación también recibe mobiliario.


LA SOCIEDAD HACE LO MISMO

Una cultura puede valorar enormemente determinados modos de pensamiento.      Una profesión seleccionar ciertas capacidades.      Una escuela premiar unas y apenas reconocer otras.     Un trabajo exigir atención constante a datos concretos.     Otro requerir anticipación y posibilidades.    

El caminante se adapta.   Desarrolla.   Utiliza.   Practica.   Y poco a poco aquello puede parecer:  «MI NATURALEZA.»            Madre Tierra vuelve a preguntar:    ¿MODELO, DISPOSICIÓN, DESARROLLO, ENTORNO, ITINERARIO...?

Quizá no podamos separar perfectamente cada componente.     No pasa nada.      Lo importante es no confundir automáticamente resultado actual con condena de origen.


EL ORGANISMO ENTERO ES ANTERIOR A LA TIPOLOGÍA

Aquí está nuestro punto cero.     Antes de Jung:    UN SER HUMANO VIVO.     Jung observa cómo funciona.     Distingue cuatro funciones.     Magnífico.      Pero las cuatro pertenecen a:   un cuerpo,  un sistema vivo,  una biografía,   un desarrollo,   un entorno,   una conciencia,   un caminante.

Por tanto, podemos devolverlas a la unidad:    NO SOY CUATRO FUNCIONES.               DISPONGO DE POSIBILIDADES FUNCIONALES QUE PARTICIPAN EN UNA MISMA VIDA.

Éste es un cambio pequeño de palabras y enorme de perspectiva.


Y EL CUERPO NO SE QUEDA FUERA

Esto también importa.      Pensamiento, sentimiento, sensación e intuición no ocurren en una psique flotante.      El caminante duerme o no duerme.    Tiene hambre.   Está cansado.    Está enfermo o sano.     Tiene una determinada edad.    Se encuentra en un ambiente.    Está bajo estrés o tranquilo.

Su estado corporal puede modificar atención, valoración, capacidad de razonar, percepción de posibilidades.     Otra vez:    PSIQUE CON CUERPO.   No para reducir la psicología a biología.    Para no separar lo que en la vida está unido.


UNA DECISIÓN HUMANA PUEDE CONVOCAR TODA LA CASA

Tengo que decidir algo importante.     Puedo preguntar:

SENSACIÓN:     ¿Qué está ocurriendo realmente?

PENSAMIENTO:    ¿Qué sé? ¿Qué consecuencias puedo prever?

SENTIMIENTO:   ¿Qué valor tiene para mí cada posibilidad?

INTUICIÓN:   ¿Qué caminos todavía no estoy contemplando?

Y después:        YO DECIDO HASTA DONDE PUEDO.

Ninguna función decide sola.     No existe una fórmula matemática que garantice la decisión correcta.     Pero la casa ha participado.     Y quizá precisamente ahí encontremos una forma más rica de conciencia.


ESTO TAMBIÉN CAMBIA LA TERAPIA

Si alguien llega diciendo:    «PIENSO DEMASIADO»,     no necesariamente tenemos que declarar al pensamiento enemigo.    Preguntemos.

¿Qué está intentando resolver?    ¿Qué ocurre con la sensación?     ¿Qué está percibiendo realmente?     ¿Qué valoración hay debajo?     ¿Qué posibilidades imagina?    ¿Hay miedo?     ¿Hay una situación concreta?    ¿Desde cuándo funciona así?

La función puede estar intentando resolver sola un trabajo para el que necesita al resto de la casa.    Entonces quizá no haya que apagar el pensamiento.       HAY QUE VOLVER A CONECTARLO.


JUNG NOS DIO UN MAPA EXTRAORDINARIO

Y aquí podemos apreciar todavía más su trabajo.      Al separar las funciones, Jung nos permitió ver diferencias que mezcladas resultarían difíciles de estudiar.      Eso es exactamente lo que hace un buen mapa:         DISTINGUE.           Nosotros no tenemos que borrar esas fronteras analíticas.  Sólo recordar:      EN EL TERRITORIO HAY CONTINUIDAD.

El mapa dice:     pensamiento,    sentimiento,    sensación,   intuición.

El caminante dice:    ESTOY VIVIENDO.     Y ambas miradas pueden coexistir.


MADRE TIERRA ABRE LAS CUATRO PUERTAS

Ahora imaginemos nuestra casa.    Una habitación permite organizar.   Otra valorar.   Otra contactar.   Otra abrir posibilidades.    Y Madre Tierra hace algo muy sencillo:    ABRE LAS PUERTAS ENTRE ELLAS.

Que circule aire.    Que se comuniquen.   Que ninguna se declare propietaria.   Que ninguna sea expulsada porque «yo no soy así».    Que cada una pueda aportar hasta donde pueda.   Entonces las cuatro funciones dejan de ser únicamente una clasificación psicológica.   Se convierten en:    HERRAMIENTAS DISPONIBLES PARA LA VIDA.


Y AQUÍ APARECE ALGO MUY NUESTRO

Porque nuestra fórmula de posibilidades vuelve a asomar.        No partimos de:      «SOY ESTO Y NO AQUELLO.»                 Partimos de:              «¿DE QUÉ POSIBILIDADES DISPONGO Y CÓMO SE HAN DESPLEGADO EN MI ITINERARIO?»

Eso no significa que todos podamos desarrollar todo en idéntico grado.      Ni que desaparezcan diferencias individuales.      Ni que la voluntad pueda hacer cualquier cosa.       Significa algo mucho más prudente y mucho más abierto:       LA CONFIGURACIÓN ACTUAL NO NOS AUTORIZA A DECLARAR AGOTADAS LAS POSIBILIDADES DEL CAMINANTE.

Y ahí nuestra psicología cambia de dirección.      No sólo clasifica lo que hay.    Pregunta también:    ¿QUÉ PUEDE TODAVÍA DESPLEGARSE?


LAS CUATRO FUNCIONES VUELVEN A LA VIDA

Jung las separó para poder verlas.    Nosotros las hemos mirado una a una.    Ahora las devolvemos al caminante.     SENSACIÓN      me pone en contacto.    PENSAMIENTO     organiza.       SENTIMIENTO     valora.       INTUICIÓN      abre posibilidades.

Y ninguna necesita gobernar sola.    Todas pertenecen a una misma casa.   A una misma biografía.    A un mismo cuerpo.     A un mismo itinerario.    A un mismo ser humano vivo.    Por eso podemos conservar íntegramente el regalo de Jung y añadir una frase:            LA FUNCIÓN ES UNA HERRAMIENTA.                        EL SUJETO ES EL CAMINANTE.

Y quizá ésta sea la verdadera toma de tierra de las cuatro funciones.  No preguntar solamente:

¿CUÁL ES MI FUNCIÓN DOMINANTE?      Sino algo mucho más vivo:        ¿CÓMO ESTOY MIRANDO ESTO?           ¿QUÉ ESTOY PERCIBIENDO?        ¿CÓMO LO ESTOY PENSANDO?     ¿QUÉ VALOR LE ESTOY DANDO?       ¿QUÉ POSIBILIDADES NO ESTOY VIENDO?       Y finalmente:    ¿QUÉ NECESITA AHORA EL SER HUMANO ENTERO?

Con esto podemos cerrar la primera gran habitación que Jung nos ha enseñado.    Ya tenemos al Yo.     Su adaptación.    Sus cuatro maneras de orientación.    Ahora vamos a encontrarnos con algo especialmente importante para nuestro mundo construido.   

Porque el caminante no entra desnudo en sociedad.    Aprende a presentarse.    Aprende qué mostrar.    Aprende qué se espera de él.   Aprende incluso a confundirse con el personaje que le ha permitido desenvolverse.    Y Jung le pone un nombre magnífico:    PERSONA.      Ahí empieza nuestra PARTE III — PERSONA Y CONSTRUCTO.

 

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