JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD
Biografía Exactamente. Y aquí Biografía da otro giro
importante: si el descubrimiento es profundo, no tiene por qué producir «yo
contra los demás». Puede hacer casi lo contrario: al comprender cómo he llegado yo
hasta aquí,
empiezo también a comprender que los demás han llegado por itinerarios diferentes.
Eso puede rebajar la pelea y aumentar la necesidad de encontrar un suelo común.
La biografía explica diferencias; Madre Tierra vuelve a situarlas dentro de
una dependencia compartida.
23. BIOGRAFÍA El peregrino recuerda. Pero ahora ocurre algo más. Los recuerdos empiezan a colocarse unos
detrás de otros.
Infancia. Personas.
Lugares. Aprendizajes. Miedos.
Descubrimientos. Decisiones. Errores.
Encuentros. Pérdidas. Cambios.
Caminos que tomó. Caminos que
dejó. Y descubre que no posee
solamente memoria. Posee un: ITINERARIO. Eso es biografía.
YO NO HE
APARECIDO HOY
Parece
evidente. Pero tiene consecuencias
enormes. Quien observa hoy no acaba
de nacer. Quien interpreta una señal
tiene historia. Quien siente una
emoción tiene historia. Quien piensa
tiene historia. Quien recuerda tiene
historia. Quien encuentra una
coincidencia tiene historia. Por
tanto:
EL
RECEPTOR TIENE BIOGRAFÍA. Y esto significa que
nunca podemos estudiar completamente aquello que alguien recibe sin considerar
también quién
lo está recibiendo.
LA
BIOGRAFÍA NO ES UNA ETIQUETA Aquí
debemos protegernos inmediatamente.
Biografía no
significa: «Como te ocurrió aquello,
eres esto.» No. Eso volvería a encerrarnos. Mi pasado forma parte de mí. Pero no contiene necesariamente todo mi
futuro.
MI
BIOGRAFÍA EXPLICA PARTE DE CÓMO HE LLEGADO HASTA AQUÍ. No tiene derecho a convertirse
automáticamente en: «POR TANTO, ESTO ES LO
QUE SERÁS.»
Venimos
insistiendo en ello durante todo nuestro camino. Continuidad significa que hay historia. Pero continuidad también significa: SIGUE HABIENDO CAMINO.
BIOGRAFÍA
ES MOVIMIENTO
Quizá por
eso convenga imaginarla menos como expediente y más como sendero. No soy una carpeta llena de
acontecimientos.
HE
IDO PASANDO POR ELLOS. Y cada paso encontró
al anterior. Aprendió. Se defendió. Se equivocó. Se adaptó. Descubrió.
Cambió.
Entonces mi
biografía no es solamente lo que me ocurrió.
También contiene:
LO
QUE HICE CON LO QUE ME OCURRIÓ. Y todavía más:
LO
QUE PUEDO HACER AHORA CON TODO ELLO.
DOS
PERSONAS NO RECIBEN EXACTAMENTE EL MISMO MUNDO
Pongamos a
dos peregrinos delante del mismo árbol.
Uno pasó su infancia entre árboles.
Otro apenas los conoce. Uno
recuerda a su abuelo. Otro recuerda un
accidente. Uno conoce aquella especie. Otro solamente ve «un árbol». El árbol puede ser el mismo. El
momento puede ser compartido.
Pero lo
recibido no será idéntico. ¿Por qué? Porque delante del árbol no hay solamente
dos pares de ojos. HAY DOS BIOGRAFÍAS.
ESTO CAMBIA
NUESTRA MANERA DE DISCUTIR
Porque ahora
puedo empezar a preguntarme: ¿DESDE DÓNDE ESTÁ MIRANDO EL OTRO?
No significa
que todas las interpretaciones sean igualmente correctas. No significa que tengamos que aceptar
cualquier afirmación. Significa que
una diferencia entre dos personas puede contener también dos itinerarios
distintos. Y entonces aparece una posibilidad
nueva.
En lugar de: «TÚ ESTÁS EQUIVOCADO.» podemos preguntar: «¿CÓMO HAS LLEGADO HASTA AHÍ?» Y yo también tendré
que responder: «¿CÓMO HE LLEGADO YO
HASTA AQUÍ?» Esto cambia muchísimo
la conversación humana.
COMPRENDER
NO SIGNIFICA DAR LA RAZÓN Importantísimo.
Comprender
la biografía de alguien no obliga a aceptar sus conclusiones. Puedo comprender perfectamente cómo llegó
una persona a determinada idea...
y encontrar razones suficientes para no compartirla.
Pero algo
habrá cambiado. Ya no tengo delante
solamente: UNA OPINIÓN CONTRARIA. Tengo delante: UN HUMANO QUE HA
RECORRIDO UN ITINERARIO. Entonces la
discrepancia puede continuar sin necesidad de convertir al otro en enemigo.
Y AQUÍ TU
OBSERVACIÓN SE HACE ENORME
Un
descubrimiento de fondo puede producir un choque. Pero quizá no produzca rebelión. Puede producir reubicación. Miro mi historia. Miro la historia de otros. Miro lo que hemos construido. Y comprendo que muchas diferencias que
parecían absolutas pueden ser revisadas desde un suelo más profundo.
Porque antes
de nuestras explicaciones diferentes seguimos necesitando: aire,
agua, alimento, temperatura compatible, descanso,
cuidado, continuidad de la
vida.
Entonces
aparece algo que estaba debajo de nuestras diferencias: UNA CONDICIÓN COMPARTIDA.
LA
BIOGRAFÍA DIFERENCIA; LA DEPENDENCIA REÚNE
Ésta podría
ser una de las claves del capítulo. Cada
uno posee su itinerario. Nadie
necesita renunciar a él. Pero
ninguno de esos itinerarios convierte al humano en independiente de Madre
Tierra.
Entonces
podemos mantener simultáneamente: SOY DISTINTO. y:
NO
ESTOY SEPARADO. Mi biografía me
individualiza. Mi dependencia me
devuelve al conjunto. No necesito
borrar ninguna de las dos.
Y ESO PUEDE
LIMAR DIFERENCIAS
No porque
todos pensemos igual. Eso sería
empobrecedor. Sino porque algunas
diferencias pueden dejar de ocupar el lugar de lo fundamental.
Podemos
discrepar sobre teorías. Modelos. Creencias. Símbolos.
Organización. Interpretaciones. Pero si descubrimos un suelo común
suficientemente profundo, la pregunta cambia.
Ya no es
solamente: «¿QUIÉN TIENE RAZÓN?» Puede convertirse también en: «¿QUÉ NOS PERMITE CONTINUAR?» Y entonces determinadas diferencias
tienen que recolocarse. No desaparecer. RECOLOCARSE.
LA
BIOGRAFÍA DEL CONSTRUCTO
Y ahora
podemos atrevernos a aplicar la misma herramienta a aquello que hemos
construido. El constructo también
tiene historia. No apareció
terminado.
Se fue
haciendo. Una solución. Después otra. Una necesidad. Una respuesta. Un invento. Una norma.
Una institución. Una corrección. Otra capa.
Otra. Otra.
Hasta que un
día nacemos dentro y encontramos todo aquello como si siempre hubiera estado
allí.
Pero también
posee biografía. Y si posee biografía
podemos preguntar: ¿CÓMO LLEGAMOS HASTA
AQUÍ? Esto es muy diferente
de: «TODO ESTÁ MAL.» No.
Preguntamos
qué resolvió cada cosa. Qué sigue
siendo útil. Qué quedó anticuado. Qué produjo consecuencias inesperadas. Qué se desvió. Qué necesita corregirse. Qué debemos conservar. Y qué quizá ha llegado el momento de
recolocar.
ENCAUZAR NO
ES DESTRUIR Esto conecta directamente con lo que estás
señalando.
Si descubrimos
una desviación, no necesitamos dinamitar todo el camino recorrido. Podemos hacer algo mucho más inteligente: CORREGIR DIRECCIÓN.
Utilizar
conocimiento. Memoria. Experiencia. Ciencia.
Tecnología. Organización. Capacidad humana de cooperación. Todo lo que el constructo ha desarrollado
y que puede servir. Pero ahora
preguntando: ¿HACIA DÓNDE?
Porque una
herramienta formidable utilizada en una dirección equivocada puede alejarnos
más deprisa. El descubrimiento profundo
no tendría entonces que producir parálisis.
Podría producir: REORIENTACIÓN.
Y AQUÍ EL
«YO» EMPIEZA A RESULTAR DEMASIADO PEQUEÑO
Si aquello
que descubro afecta solamente a mi itinerario, puedo modificar mi vida. Pero si descubro algo que afecta a
nuestra condición compartida, mi biografía individual ya no basta. Necesito otras biografías. Otros conocimientos. Otros ojos. Otras experiencias. Otros criterios. Otras generaciones. SOLO NO VAMOS A NINGUNA PARTE.
Y quizá
tampoco basta: mi grupo, mi escuela, mi cultura, mi país.
Porque Madre
Tierra vuelve a ampliar el campo. Aquello
que compartimos como condición terrestre precede a muchas de esas divisiones. Entonces aparece una frase enorme:
NO SE TRATA DE QUE TODOS SEAMOS IGUALES.
SE TRATA DE QUE TODOS ESTAMOS DENTRO.
LOS HIJOS
DE MADRE TIERRA Aquí el círculo se abre todavía más.
Porque
«todos» tampoco significa únicamente humanos. El humano descubre que su propia
continuidad depende de una trama de vida que no ha creado él. Y entonces su biografía puede empezar a
verse dentro de una historia muchísimo mayor. No pierde importancia. Pierde centralidad absoluta. Y curiosamente eso no tiene por qué
empobrecerlo. Puede darle dirección.
MI VIDA ES MÍA.
MI ITINERARIO ES IRREPETIBLE.
PERO MI POSIBILIDAD DE RECORRERLO NO ES
EXCLUSIVAMENTE MÍA.
Estoy
acompañado por condiciones, seres, procesos y vidas de los que dependo.
BIOGRAFÍA
PARA COMPRENDER; NO PARA CONDENAR
Quizá
podamos aplicar esta regla tanto al individuo como a la humanidad. Mirar hacia atrás. Comprender cómo llegamos. Reconocer errores. Reconocer aciertos. Reconocer desviaciones. Reconocer aquello que entonces no podíamos
saber. Y después preguntar: AHORA QUE LO SABEMOS, ¿QUÉ HACEMOS? Eso es muy diferente de juzgar el
pasado desde una silla. La
biografía sirve para continuar.
Y entonces
el peregrino mira su propio camino. Ve
vueltas. Errores. Atajos.
Hallazgos. Personas que lo
acompañaron. Caminos que otros habían
abierto antes. Y comprende que no
necesita renegar de todo ello.
NECESITA
SABER DÓNDE ESTÁ. Después levanta la
cabeza. Hay otros peregrinos. Muchísimos. Cada
uno llegó por un lugar diferente. Y
quizá el descubrimiento verdaderamente profundo no sea: «AHORA YO SÉ Y VOSOTROS NO.» Puede ser exactamente lo contrario:
«AHORA
ENTIENDO POR QUÉ NECESITAMOS MIRAR ESTO JUNTOS.»
Entonces el
choque no separa. CONVOCA. La diferencia no desaparece. SE PONE A TRABAJAR.
La memoria
aporta precedentes. La biografía
explica recorridos. El pensamiento
compara. La emoción moviliza. La apertura permite corregir. Y el conjunto humano puede empezar a
hacer aquello que tan extraordinariamente bien sabe hacer cuando comprende que
algo afecta realmente a su continuidad:
REORGANIZARSE
PARA SEGUIR VIVO.
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