LIBROS de BARBARIN I II III

jueves, 24 de septiembre de 2026

MADRE TIERRA Y JUNG Parte 1

 

MADRE TIERRA
Y

JUNG

 

Parte 1


Hay autores a los que uno acude para encontrar respuestas.       Y hay otros que, muchos años después de haberlos leído, continúan haciendo preguntas.

Carl Gustav Jung pertenece a estos últimos.

Este libro no nació para corregirlo.     Tampoco para sustituirlo.

Mucho menos para desmontar una obra que tuvo precisamente el valor de internarse allí donde las explicaciones disponibles comenzaban a resultar insuficientes.

Jung entró.         Entró en los sueños, los símbolos, la Sombra, la Persona, los complejos, los arquetipos, el inconsciente personal y colectivo, el Self, la individuación, la intuición, la sincronicidad.

Abrió habitaciones.    Excavó galerías.    Dejó puertas sin cerrar.     Y, sobre todo, se atrevió a decir:     AQUÍ HAY MÁS.

Un siglo después podemos agradecerle el camino recorrido y hacer algo que probablemente sea la mejor manera de respetar a un investigador:

CONTINUAR PREGUNTANDO.   ANTES DE JUNG HAY ALGUIEN VIVO

MADRE TIERRA introduce una pregunta anterior a cualquier teoría psicológica.

Antes del Yo.    Antes de la Persona.    Antes de la Sombra.    Antes del inconsciente.    Antes del Self.    Antes incluso de que alguien pueda preguntarse quién es...

HAY UN SER HUMANO VIVO.

Respira.    Bebe.    Come.   Percibe.   Depende.   Se desarrolla.   Recibe.   Aprende.   Se adapta.     Y comienza un itinerario que no se repetirá jamás exactamente de la misma manera.

Por eso este libro no pregunta solamente:      ¿QUÉ HAY DENTRO DEL SER HUMANO?

Pregunta también:    ¿CÓMO LLEGÓ HASTA ALLÍ?

LA HABITACIÓN Y SU CONTENIDO     Ésta será una de las distinciones que acompañarán nuestro recorrido.

Jung descubrió habitaciones extraordinarias.      Pero una habitación no es necesariamente aquello que contiene.       Podemos preguntarnos si determinadas estructuras, capacidades o predisposiciones pertenecen al modelo humano.

Y después hacer otra pregunta:      ¿CÓMO SE LLENARON?

¿Qué pertenece a la estructura?    ¿Qué fue llegando durante el itinerario?

¿Qué vino de la familia?       ¿Qué de la época?       ¿Qué de la cultura?

¿Qué de la educación?       ¿Qué de las experiencias?

¿Qué fue percibido antes de poder ser comprendido?

¿Qué fue aprendido?    ¿Qué fue rechazado?       ¿Qué permitió adaptarse?

¿Qué continúa actuando mucho después de haber dejado de ser necesario?

De pronto, lo que parecía una habitación oscura empieza a adquirir biografía.

ENCENDER LA LUZ

Por eso aparece repetidamente en estas páginas una figura bastante menos solemne que la del gran intérprete de las profundidades:

EL ELECTRICISTA.

Antes de interpretar la oscuridad, quizá podamos encender la luz.       No para negar lo que haya dentro.      No para convertir todo misterio en una explicación apresurada.     No para afirmar que ya sabemos.

Precisamente al contrario.          Podemos mirar y decir:

LO OBSERVO.
NO SÉ TODAVÍA QUÉ ES.
NO NECESITO RELLENAR EL HUECO.
SIGAMOS INVESTIGANDO.

La luz no elimina la Sombra.      Permite verla mejor.

Y quizá descubramos que una parte de aquello que parecía extraño, amenazante o ajeno pertenece al recorrido de una vida.

MI INCONSCIENTE

Aquí se produce otro movimiento importante.     Cuando una persona entra por la puerta no entra:      EL INCONSCIENTE.

Entra una persona concreta.    Con una gestación.    Un nacimiento.   Una infancia.   Un cuerpo.   Una familia.   Una época.   Un lenguaje.    Unas experiencias.    Unas relaciones.     Unos aprendizajes.    Unas pérdidas.    Unas adaptaciones.     Un camino.

Entra:      SU INCONSCIENTE.

Y entonces podemos comenzar una arqueología distinta.     No para fabricar otro pasado.     No para encontrar culpables.    No para juzgar desde el adulto las soluciones que encontró quien todavía estaba creciendo.

Sino para preguntar:   ¿DÓNDE ESTABA YO CUANDO ESTO OCURRIÓ?

¿Qué podía comprender?       ¿Qué posibilidades tenía?

¿De quién dependía?        ¿Qué interpretación podía hacer entonces?

¿Para qué pudo servirme aquello?     ¿Continúa siendo necesario hoy?

NO AMPUTAR

Esta mirada modifica también nuestra relación con aquello que encontramos.   No todo lo que hoy molesta fue necesariamente inútil cuando apareció.

Una protección puede convertirse posteriormente en impedimento.        Una adaptación puede sobrevivir al mundo que obligó a construirla.      Una respuesta infantil puede continuar funcionando dentro del adulto.     Por eso no empezaremos necesariamente preguntando:    ¿CÓMO QUITO ESTO?

Podemos preguntar antes:

¿QUÉ HACES AQUÍ?
¿CUÁNDO APARECISTE?
¿QUÉ FUNCIÓN CUMPLISTE?
¿SIGUES SIENDO NECESARIO?

No amputar.      Iluminar.     Comprender.    Reubicar.    Y continuar.

EL ITINERARIO

Quizá ésta sea una de las palabras fundamentales de toda esta obra:     ITINERARIO.

Mi biografía no es solamente aquello que recuerdo ni aquello que puedo contar.       Es el recorrido entero de una vida.      Una vida que estuvo ocurriendo mucho antes de disponer de palabras suficientes para explicarse.

Y además:      MI BIOGRAFÍA ESTÁ RODEADA DE BIOGRAFÍAS.

Madre.   Padre.   Familia.   Maestros.   Amigos.   Sociedad.   Época.   Constructo.

Cada uno llegó también con su propio camino.    Comprenderlo no elimina responsabilidades cuando existieron.      Pero permite sustituir una pregunta demasiado sencilla —¿quién tuvo la culpa?— por otra mucho más fértil:

¿CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ?        Y DESPUÉS, TIERRA

Jung nos lleva hacia dentro.    Madre Tierra añade otra coordenada.

Porque incluso después de haber investigado el interior todavía podemos preguntar:     ¿DÓNDE ESTÁ ESTE SER HUMANO?

Está dentro de una realidad que no construyó.       Respira una atmósfera que no fabricó.

Necesita agua.    Alimento.   Temperatura.    Otros seres.    Un planeta vivo del que depende.     Por eso quizá ya no baste con preguntar:¿QUIÉN SOY?

Habrá que añadir:    ¿DÓNDE ESTOY?      Y después:    ¿HACIA DÓNDE CONTINÚO?

Itinerario.   Madre Tierra.   Posibilidades.   Tres coordenadas para volver a caminar.

JUNG NO SALE DEL LIBRO

Todo lo contrario.    Nos acompaña.    Conservamos sus preguntas, sus conceptos, sus hallazgos y muchas de sus herramientas.

Pero los sacamos a pasear.        ¿Qué ocurre con la Persona cuando preguntamos a qué mundo intenta adaptarse?

¿Qué ocurre con la Sombra cuando investigamos quién decidió qué debía permanecer en la oscuridad?

¿Qué ocurre con los arquetipos cuando distinguimos estructura y contenido?

¿Qué ocurre con el Self cuando añadimos al ser humano vivo y dependiente?

¿Qué ocurre con la individuación si deja de parecer una meta y vuelve a convertirse en camino?

No conocemos de antemano las respuestas.     Ésa es precisamente la razón para investigar.

PARTE 1

Este volumen contiene aproximadamente quinientas páginas.     Y hemos decidido detenernos aquí.    No porque Jung se haya terminado.     Ha ocurrido exactamente lo contrario.

Cada puerta abierta ha conducido a otras.    Conciencia.    Inconsciente.   Infancia.   Captación.   Símbolos.   Comunicación.   Naturaleza.   Constructo.   Libertad.   Dependencia.   Posibilidades.   Queda camino para varios libros.   Perfecto.

No necesitamos encerrarlo todo en uno.    Porque quizá una de las enseñanzas que el propio recorrido nos ha dejado pueda expresarse así:

SOLO EXISTEN CAMINANTES, NUNCA METAS.

Ésta es, por tanto, la Parte 1.    Terminada como libro.   Abierta como camino.

Jung encontró muchas galerías.    Nosotros entramos con él.

Y cuando la oscuridad sea excesiva, haremos algo extraordinariamente sencillo:     abriremos una puerta.   Sol.   Aire.   Agua.   Cuerpo.   Vida.

Moveremos los cinco dedos.    Recordaremos dónde estamos.   Y volveremos a entrar.      Esta vez con un poco de luz de fuera.

JUNG, AÑADE MADRE TIERRA A TUS ESTUDIOS.

A VER QUÉ SALE

 

 

INTRODUCCIÓN

Este libro no es un manual sobre Jung.    Tampoco pretende resumir su obra.    Hay excelentes libros para hacerlo.   Éste propone otra cosa:

PONER A JUNG EN DIÁLOGO CON MADRE TIERRA Y VER QUÉ OCURRE.

Por eso el lector encontrará preguntas.     Muchas.   A veces más preguntas que respuestas.     No es un defecto del recorrido.    Es el recorrido.

NO VENIMOS A EXAMINAR A JUNG

No vamos a sentarlo delante de nosotros para decidir dónde acertó y dónde se equivocó.    Sería demasiado fácil.     Y bastante injusto.

Jung trabajó con los conocimientos, las herramientas y el mundo de su tiempo.     Llegó extraordinariamente lejos.     Nosotros estamos en otro momento.

Disponemos de otro siglo de camino recorrido y, sobre todo, entramos con una pregunta que este libro utilizará una y otra vez:

¿QUÉ OCURRE SI AÑADIMOS MADRE TIERRA COMO REFERENCIA?

¿Qué ocurre con el Yo?       ¿Con la Persona?      ¿Con la Sombra?

¿Con los complejos?       ¿Con el inconsciente?      ¿Con los arquetipos?

¿Con el Self?      ¿Con la individuación?

No sabemos de antemano qué encontraremos.

Mejor.     VAMOS A MIRAR.

EL PUNTO DE PARTIDA ES MUY SENCILLO

Antes de cualquier explicación psicológica hay alguien vivo.    Ése será nuestro suelo.

Cuando las palabras comiencen a acumularse, volveremos allí.

Respira.    Bebe.   Come.   Duerme.   Tiene cuerpo.   Percibe.   Depende.

Está dentro de Madre Tierra.      Y ha llegado hasta este momento recorriendo un itinerario irrepetible.

Después podremos utilizar todas las herramientas psicológicas que necesitemos.     Pero intentaremos mantener siempre el orden:

PRIMERO LA VIDA.
DESPUÉS EL ITINERARIO.
DESPUÉS LAS HERRAMIENTAS.

ESTE LIBRO SE MUEVE      No espere el lector una exposición académica perfectamente inmóvil.

Estas páginas conservan algo del modo en que fueron naciendo.    Una idea lleva a otra.     Una pregunta abre una puerta.    La puerta conduce a una habitación.

En la habitación encontramos algo que obliga a volver atrás.    Volvemos.   Rectificamos.    Y continuamos.

Hay momentos en los que Jung habla.     Otros en los que habla Madre Tierra.     Otros en los que interviene mi propio recorrido.       Y otros en los que el intercambio con la inteligencia artificial abre una posibilidad que ninguno de los dos tenía formulada exactamente de aquella manera unos minutos antes.

Por eso esta obra se reconoce desde su primera página como escrita a dos voces.      No pretende ocultar su proceso.

EL PROCESO FORMA PARTE DEL LIBRO.

NO TENGA PRISA EN ESTAR DE ACUERDO

No es necesario.    Puede detenerse.   Discrepar.   Subrayar.

Escribir al margen:    —Esto sí.    —Esto no.    —No lo veo.   —Aquí falta algo.   —¿Y si fuera de otra manera?      Magnífico.

Entonces el libro está funcionando.    No buscamos sustituir un sistema cerrado por otro.

Madre Tierra tampoco debe convertirse en una nueva jaula conceptual.    Su función aquí es mucho más elemental:

DEVOLVERNOS EL SUELO CUANDO CORRAMOS EL RIESGO DE OLVIDARLO.

CUANDO APAREZCA UNA HABITACIÓN OSCURA

No tenga miedo inmediatamente.    Tampoco encienda una luz imaginaria y diga que ya sabe lo que hay.     Haremos algo más sencillo.    Nos acercaremos.    Miraremos.     Preguntaremos.

¿De quién es esta habitación?         ¿Cómo pudo llenarse?

¿Cuándo?          ¿Con qué experiencias?

¿Con qué aprendizajes?        ¿Con qué interpretaciones?

¿Qué podía comprender aquella persona cuando ocurrió?

¿Qué no podía comprender todavía?

¿Qué pertenecía a ella?         ¿Qué recibió de otros?

¿Qué pudo servirle entonces?       ¿Qué continúa funcionando hoy?

Ésta será nuestra arqueología.      No buscar un monstruo.

BUSCAR UN ITINERARIO.

Y si después de investigar continúa habiendo algo que no sabemos explicar, podremos pronunciar tres palabras que deberían seguir teniendo un lugar honorable en cualquier investigación:     NO LO SÉ.      Y continuar.

JUNG NOS ACOMPAÑARÁ

No necesitamos abandonar a Jung para hacer este recorrido.       Precisamente porque abrió tantas puertas podemos caminar por ellas.      A veces confirmaremos la utilidad extraordinaria de una de sus herramientas.     Otras veces la colocaremos en otro lugar.       En ocasiones preguntaremos si una palabra que ayudó a describir un fenómeno terminó adquiriendo más realidad que el propio fenómeno.

Y muchas veces sencillamente diremos:    GRACIAS, JUNG. DESDE AQUÍ PODEMOS SEGUIR.      Eso es lo que intentaremos hacer.

ÉSTA ES SOLAMENTE LA PARTE 1

Alrededor de quinientas páginas después, las preguntas no se habrán terminado.     Ya lo sabemos.    Han aparecido demasiadas puertas.

Y sería absurdo intentar cerrarlas para poder escribir la palabra FIN.

Por eso ésta es la Parte 1.     Vendrán otras.     Cada una recogerá aproximadamente otro tramo manejable del camino.    No necesitamos saber ahora cuántas serán.    Cuatro.    Cinco.    Seis.    Las que el recorrido necesite.

Lo importante es conservar algo que Jung conocía bien y que Madre Tierra nos recuerda constantemente:

INVESTIGAR NO ES LLEGAR CON LA RESPUESTA PREPARADA.

Es mirar.   Preguntar.   Contrastar.    Reconocer lo que sabemos.   Reconocer también lo que no sabemos.     Y continuar.

Así que no pido al lector que entre en estas páginas para creer.     Tampoco para dejar de creer.      Le propongo algo mucho más sencillo: ENTREMOS.

Jung lleva mucho tiempo esperándonos dentro.    Madre Tierra está fuera.   La puerta queda abierta.    Y nosotros podemos entrar y salir cuantas veces sea necesario.

Empecemos.


Hemos llegado a la última página.    Pero no hemos llegado al final.

Quizá ésta sea la primera conclusión que podemos permitirnos después de este recorrido.    JUNG NO SE HA TERMINADO. Y Madre Tierra tampoco.

Al contrario.     Cuanto más hemos caminado, más puertas han aparecido.

ENTRAMOS BUSCANDO A JUNG     Encontramos la Persona.   La Sombra.   Los complejos.   El inconsciente personal.   El inconsciente colectivo.   Los arquetipos.   Las funciones.   Los tipos.   El Self.  La individuación.  Los sueños.  Los símbolos.  La sincronicidad.  Encontramos habitaciones.  Pasillos.   Galerías.

Y una enorme obra construida por alguien que tuvo el valor de adentrarse en territorios que todavía hoy continúan provocando preguntas.

Pero durante el recorrido ocurrió algo.   Dejamos de preguntar solamente:   ¿QUÉ QUISO DECIR JUNG?

Y comenzamos a preguntar:  ¿QUÉ VEMOS NOSOTROS DESDE AQUÍ?

Entonces el viaje cambió.   ABRIMOS UNA PUERTA

Fuera estaba lo más elemental.   Sol.   Aire.   Agua.   Temperatura.  Cuerpo.  Vida.   Madre Tierra.    Y apareció una pregunta que desde entonces nos ha acompañado:

ANTES DE TODO ESTO, ¿QUIÉN ESTÁ VIVO?

No eliminó a Jung.   Lo reubicó.   El Yo continuaba allí.   La Persona también.  La Sombra.   El inconsciente.   El Self.   Pero ahora pertenecían a alguien.

A una vida concreta.   A un itinerario.    Y entonces las habitaciones comenzaron a tener historia.   EL INCONSCIENTE RECUPERÓ BIOGRAFÍA

Quizá éste haya sido uno de los grandes movimientos de esta primera parte.

Ya no solamente:    EL INCONSCIENTE.    Sino:     MI INCONSCIENTE.

No solamente:    LA SOMBRA.    Sino:      ¿CÓMO SE FORMÓ ESTA SOMBRA?

No solamente:    LA PERSONA.    Sino:   ¿A QUÉ MUNDO NECESITÉ ADAPTARME?

No solamente:    EL COMPLEJO.     Sino:    ¿CON QUÉ EXPERIENCIAS FUE CONSTRUYÉNDOSE?

Y detrás de todas esas preguntas apareció una palabra:   ITINERARIO.

Yo no aparecí hoy.    He llegado hasta aquí.

Y APARECIÓ LA LUZ

Jung nos había enseñado a mirar hacia la Sombra.    Nosotros llamamos al electricista.    No para burlarnos de la profundidad psicológica.    Precisamente para poder entrar en ella.     Porque antes de interpretar una oscuridad quizá podamos intentar iluminarla.

¿Dónde estaba yo cuando ocurrió aquello?

¿Qué edad tenía?      ¿Qué podía comprender?

¿Qué todavía no podía comprender?        ¿Dependía de alguien?

¿Podía marcharme?          ¿Tenía palabras?

¿Qué interpretación hice?        ¿Qué aprendí?

¿Qué tuve que hacer para adaptarme?

¿Qué función cumplió aquello?        ¿La continúa cumpliendo?

La Sombra no desapareció.     PERO DEJÓ DE ESTAR OBLIGADA A SER TENEBROSA.

Una parte de la oscuridad podía convertirse en biografía.     Y lo que todavía continuara oscuro podría permanecer así sin necesidad de inventar una explicación.

NO LO SÉ.      También eso es luz.   

NO AMPUTAMOS    Ésta ha sido otra enseñanza del camino.

Encontrar algo dentro de nosotros que hoy nos molesta no significa que debamos declararlo inmediatamente enemigo.

Quizá tuvo una función.     Quizá protegió.    Quizá permitió adaptarse.    Quizá fue la solución disponible para quien éramos entonces.

Por eso aprendimos a preguntar antes de cortar:

¿QUÉ HACES AQUÍ?
¿CUÁNDO APARECISTE?
¿PARA QUÉ SERVISTE?
¿SIGUES SIENDO NECESARIO?

Comprender no significa conservarlo todo.    Significa no destruir antes de saber qué estamos tocando.

TAMBIÉN MIRAMOS A LOS DEMÁS     Y descubrimos que mi itinerario nunca estuvo solo.

MI BIOGRAFÍA ESTÁ RODEADA DE BIOGRAFÍAS.

Mi madre tenía la suya.    Mi padre.   Mis abuelos.   Mis maestros.   Las personas que estuvieron alrededor.

También ellos habían llegado hasta allí por algún camino.

Y todos vivíamos dentro de una época, una cultura, unas posibilidades y un mundo humano construido que ninguno de nosotros había comenzado desde cero.

Eso no borra responsabilidades.    No convierte el daño en algo inexistente.   Pero cambia la investigación.    Ya no buscamos necesariamente un culpable para poder comprender.    Buscamos:    CÓMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ.

Y EL CAMINO LLEGÓ HASTA EL NIÑO

Entonces tuvimos que mirar todavía más atrás.      Antes del adulto que puede explicarse.      Antes incluso del niño que dispone de palabras suficientes.    Había un ser vivo desarrollándose.    Recibiendo.   Percibiendo.    Aprendiendo.     Adaptándose.        Construyendo herramientas mientras ya tenía que utilizarlas.

Y apareció una pregunta enorme:

¿QUÉ MUNDO ESTAMOS INTRODUCIENDO EN UNA CRIATURA MIENTRAS TODAVÍA ESTÁ CONSTRUYENDO LAS HERRAMIENTAS CON LAS QUE ALGÚN DÍA PODRÁ INTERROGARLO?

Ya no era solamente psicología.    Era familia.   Educación.    Sociedad.   Cultura.   Responsabilidad.    Vida.     Jung había vuelto a abrir otra puerta.

DESPUÉS VOLVIMOS AL ADULTO

Pero ya no era el mismo.    Ahora podía mirar hacia atrás y decir:    ÉSTE ES MI ITINERARIO.

No el que debería haber tenido.    No otro.    Éste.    Irrepetible.   No puede cambiarlo.    Pero puede cambiar algo decisivo:

SU RELACIÓN ACTUAL CON LO QUE AQUEL ITINERARIO DEJÓ.

Lo que entonces no pudo comprender, quizá hoy pueda comprenderlo.

Lo que recibió como verdad, quizá hoy pueda preguntarlo.     Lo que necesitó para sobrevivir o adaptarse, quizá pueda comprobar si todavía lo necesita.     Lo que otro llamó malo, quizá pueda volver a examinarlo.

No modificamos el camino recorrido.      CAMBIA EL CAMINANTE QUE CONTINÚA.       Y ahí vuelve a aparecer la libertad.    No una libertad mágica.     No la fantasía de poder hacerlo todo.    La libertad posible desde este momento, con estas condiciones, esta historia y estas posibilidades.

Y ENTONCES JUNG NOS DEVUELVE LA INDIVIDUACIÓN

Pero quizá podamos mirarla ahora de otra manera.     No como una medalla que un día recibimos:   YA ESTOY INDIVIDUADO.

Mientras haya vida, continúa el camino.   Vivo.   Recibo.   Actúo.   Incorporo.   Me doy cuenta.   Ilumino.   Comprendo.   Reubico.

Elijo hasta dónde puedo.      Continúo.      Y otra vez.

Por eso aquella frase que apareció durante nuestro recorrido adquiere ahora todo su sentido:      SOLO EXISTEN CAMINANTES, NUNCA METAS.

PERO FALTA ALGO

Después de casi quinientas páginas podríamos sentir la tentación de cerrar el edificio.      Ya tenemos suficientes conceptos.    Suficientes preguntas.   Suficientes habitaciones.   Pero entonces abrimos otra vez la puerta.

Y ahí está.    MADRE TIERRA.   El caminante no camina en ninguna parte.

Respira.    Bebe.   Come.   Tiene temperatura.   Necesita descanso.   Depende.

Vive dentro de una realidad mayor que él y anterior a todas sus explicaciones.

Por eso nuestro recorrido termina —provisionalmente— con tres coordenadas muy sencillas:

¿DE DÓNDE VENGO?        MI ITINERARIO.

¿DÓNDE ESTOY?      MADRE TIERRA.

¿HACIA DÓNDE CONTINÚO?      MIS POSIBILIDADES.

Y otra vez estamos caminando.

PARTE 1

Aquí detenemos este volumen.      No la investigación.    Necesitamos hacerlo porque un libro también tiene que poder sostenerse entre las manos.

Alrededor de quinientas páginas son suficientes para una primera etapa.   Las preguntas que han quedado abiertas no son defectos que tengamos que esconder.      Son exactamente lo contrario:    SON LA PRUEBA DE QUE EL CAMINO CONTINÚA.

Ya están apareciendo otros territorios.    Conciencia.    Captación.

Lenguaje y aquello que puede existir antes del lenguaje.     La relación entre consciente e inconsciente.    Las formas de comunicación.     El mundo visible y aquello que todavía no sabemos explicar.    La relación del ser humano con los demás seres vivos.    La naturaleza.   El constructo.     La libertad.   Las posibilidades.     La propia manera de investigar.

No vamos a meterlo todo aquí.   Tendrá su tiempo.   Sus preguntas.   Sus

GRACIAS, JUNG    Podríamos despedirnos.    Pero sería falso.   Jung continuará apareciendo.    Porque dejó demasiadas puertas abiertas.

Por eso quizá la mejor manera de cerrar esta Parte 1 no sea decirle adiós.   Sea decir:  GRACIAS POR HABER LLEGADO HASTA DONDE LLEGASTE.

Gracias por no conformarte demasiado pronto.    Gracias por entrar en las habitaciones.    Gracias por nombrar lo que otros apenas miraban.   Gracias por dejar preguntas sin cerrar.

Nosotros hemos llegado después.   Tenemos otras herramientas.  Otro mundo.   Otro siglo de recorrido.    Y una coordenada que queremos poner a trabajar junto a las tuyas:     MADRE TIERRA.

Así que volvemos a colocarnos la mochila.   Salimos.   Tocamos Tierra.   Miramos el Sol.   Respiramos.   Movemos los cinco dedos.   Y cuando estemos preparados...   volveremos a entrar.

Porque este libro termina aquí.

EL CAMINO, NO.








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