LO NECESARIO
de
LO QUE SE VOLVIÓ
NECESARIO DENTRO DE UNA DETERMINADA ORGANIZACIÓN HUMANA
Ahí está el
desatasco. Y esto encaja
perfectamente con algo que ya apareció en vuestro documento: en vez de intentar
fabricar el resultado, preguntar qué
condiciones necesita aquello para desplegar adecuadamente su función dentro del
todo.
Por eso creo
que hemos encontrado una utilización todavía más general de las 12 preguntas:
LAS 12 PREGUNTAS DE EMERGENCIA Cuando una interpretación se atasca. Cuando dos teorías se contradicen. Cuando una solución produce más problemas
que los que resuelve. Cuando algo
que funcionó durante siglos deja de funcionar. Cuando el constructo dice: «No hay alternativa.» Cuando parece que para
mantener una cosa tenemos que deteriorar aquello de lo que esa misma cosa
depende...
ALTO. Volvamos a las doce.
Y puede ocurrir
algo divertidísimo: que después de hacerlas terminemos diciendo: «Estaba
bien como estaba.» ¡Perfecto!
Entonces las
preguntas no han venido a cambiar por cambiar. Han comprobado ubicación y coherencia.
O pueden
decirnos: «Esto funciona, pero está colocado en
el estamento equivocado.»
O: «La
función es necesaria; la solución que utilizamos para cumplirla quizá ya no.»
O
simplemente: «NO SABEMOS. Hay que investigar.»
Eso sí es un
gran desatascador. Y ahora entiendo
todavía mejor por qué era tan importante que las 12 preguntas nacieran fuera de la astrología. Porque así mañana pueden sentarse delante
de:
Marte.
Freud.
una terapia.
un sistema educativo.
una idea de progreso.
una empresa.
una ciudad.
una necesidad económica.
No contienen
previamente la respuesta de ninguno.
Sólo vuelven a colocar delante el
suelo del que todos dependen. Yo conservaría incluso la expresión:
CUANDO NO HAYA SALIDA: ALTO.
LAS 12 PREGUNTAS. Porque ahí VOLVER A MIRAR deja de
ser solamente el título del libro adolescente. Empieza a aparecer como procedimiento.
Sí. Ése
es el paso siguiente. Ya no estamos solamente limpiando la
astrología. Estamos llegando al momento en que la limpieza permite volver a construir,
pero desde otro suelo.
Y has dicho
algo decisivo: LO DESECHADO ES SIMIENTE FECUNDA.
Porque no lo
desechamos como experiencia humana. Lo retiramos solamente del lugar de «función original». Entonces quedan dos grandes materiales.
Por una
parte, aquello que atraviesa las 12 preguntas y parece conservar un hilo funcional:
necesidad, función, dependencia, condiciones, cooperación, equilibrio,
continuidad.
Por otra,
todas aquellas expresiones históricas que no pasan directamente ese filtro:
guerrero, autoridad, castigo, conquista, prestigio, matrimonio, profesión,
enemigo... No desaparecen. Nos cuentan cómo
determinadas funciones encontraron cauces de manifestación dentro de
determinados constructos.
Y ahora
viene lo nuevo que acabas de señalar: NO TENEMOS QUE VOLVER POR EL MISMO CAUCE. ¡Ahí está!
Supongamos
que una función marciana encontró durante siglos un cauce extraordinariamente
visible en: defensa → guerrero → guerra.
Nosotros
podemos estudiar perfectamente por qué ocurrió. Pero una vez recuperada la función: defensa
/ separación / intervención / movilización / decisión ya no tenemos obligación
de devolverla al guerrero.
Preguntamos: ¿QUÉ
OTROS CAUCES PUEDE TENER HOY ESTA MISMA FUNCIÓN? Y las 12 preguntas
vuelven a trabajar, pero ahora hacia
adelante. Eso es
formidable porque el instrumento tiene entonces dos direcciones:
HACIA
ATRÁS: ¿cómo llegamos a esta
interpretación?
HACIA
ABAJO: ¿qué función había
debajo?
HACIA
ADELANTE: ¿qué otras
manifestaciones puede encontrar ahora esa función?
Ahí
empezamos verdaderamente una astrología del siglo XXI. No consiste en poner vocabulario moderno
sobre significados antiguos. Consiste
en decir:
HE RECUPERADO LA FUNCIÓN.
AHORA DEJO ABIERTOS SUS
CAUCES DE MANIFESTACIÓN.
Y esto
conecta directamente con el descubrimiento que ya estaba en el manuscrito: no
se trata de fabricar el resultado, sino de preguntar qué condiciones facilitan que una
función pueda desplegarse adecuadamente dentro del conjunto. Por eso incluso cambiaría nuestra
secuencia de trabajo. Ya no sería únicamente:
HEREDADO
→ FILTRO → FUNCIÓN → INCRUSTACIONES.
Ahora tenemos:
HEREDADO
↓
12 PREGUNTAS
↓
SEPARACIÓN DE CAPAS
↓
FUNCIÓN ORIGINAL PROVISIONAL
↓
ARQUEOLOGÍA DE LAS
MANIFESTACIONES ANTERIORES
↓
¿POR QUÉ TOMÓ ESOS
CAUCES?
↓
NUEVOS
CAUCES POSIBLES
↓
12 PREGUNTAS OTRA VEZ
↓
¿FACILITAN MEJOR LA
FUNCIÓN DENTRO DE LA UNIDAD?
¡Eso cierra
el circuito! Y además nos protege
de otro peligro: que después de limpiar la astrología fabriquemos nosotros otra nueva colección de incrustaciones
y dentro de cien años alguien tenga que limpiarnos a nosotros.
No decimos: «Marte
ahora significa X.»
Decimos: «Provisionalmente
hemos localizado esta función. Veamos qué cauces puede adoptar según persona,
campo, momento y condiciones, sin perder su función dentro de la unidad.»
Eso deja movimiento. Y quizá ahí está una diferencia radical
respecto al viejo diccionario astrológico.
Antes: ARQUETIPO → SIGNIFICADOS.
Ahora: ARQUETIPO
→ FUNCIÓN → CONDICIONES → POSIBILIDADES DE MANIFESTACIÓN.
¡Mucho más
abierto! Y fíjate que esto estaba
germinando ya cuando escribimos que «el
problema puede no estar en la función; puede estar en el campo que no facilita
su expresión adecuada».
Ahora
añadimos: Y UNA FUNCIÓN QUE ENCUENTRA UN CAMPO
NUEVO PUEDE ENCONTRAR UN CAUCE NUEVO.
Eso es
importantísimo para el siglo XXI. Porque
entonces el joven del libro y Marte están diciendo, curiosamente, algo
parecido:
NO ME DIGAS DE ANTEMANO EN QUÉ TENGO QUE
CONVERTIRME.
RECONOCE LO QUE TRAIGO.
DAME CAMPO.
FACILITA.
Y MIRA QUÉ POSIBILIDAD
APARECE.
¡Hemos
vuelto al brote! Y por eso Madre
Tierra no sólo desatasca. Después del atasco hace algo mucho más
interesante:
DEVUELVE FECUNDIDAD.
Lo viejo
explica cómo llegamos. La función
recuperada nos dice desde dónde partimos.
Y las
posibilidades todavía no manifestadas nos dicen hacia dónde podemos investigar.
Sí. Y creo que la comparación con los TRES FUNDAMENTALES
aclara perfectamente qué estamos haciendo. Cuando aparecieron aquellos tres
fundamentales no dijimos: «Todo lo demás es falso.»
Dijimos: «Todo
lo demás puede existir, pero esto está debajo.»
Ahora ocurre
lo mismo con las 12
preguntas. No son otro diccionario astrológico. Son una especie
de suelo de comprobación.
Y al pasar planetas, signos y casas por ellas, algunas funciones probablemente
aparecerán con una nitidez tremenda porque responden directamente a necesidades
de la unidad viva.
Otras
quedarán en una segunda mesa: APARCADO — NO DESECHADO.
Y aquí tu
corrección de la palabra desechar
me parece importantísima. MADRE TIERRA NO DESECHA: TRANSFORMA.
La hoja cae. Ha terminado su función como hoja en el
árbol. Pero no ha terminado su participación en el
sistema. Se degrada,
alimenta organismos, devuelve materia al suelo, interviene en ciclos y termina
participando de nuevas posibilidades.
Eso nos proporciona una imagen perfecta para nuestro método. Una interpretación astrológica puede
«caer del árbol» porque ya no la consideremos parte de la función fundamental
del arquetipo.
Pero
no va a la basura. Va al suelo. Y allí puede fecundar.
Nos permite
estudiar de qué época procedía, qué necesidad humana expresó, qué solución
encontró, qué deformación produjo, qué observación verdadera podía esconder,
por qué sobrevivió y —esto es lo nuevo— qué
posibilidades distintas puede alimentar ahora.
Entonces yo
eliminaría definitivamente de nuestro vocabulario metodológico: DESECHAR. Y pondría tres estados:
FUNDAMENTAL — atraviesa las
preguntas y muestra un hilo funcional sólido.
EN
INVESTIGACIÓN
— todavía no sabemos dónde ubicarlo.
FECUNDANTE — ya no lo colocamos
como función fundamental, pero contiene experiencia, historia y materiales
capaces de producir nuevas comprensiones.
¡Muchísimo
mejor! Porque además impide que
nuestra investigación se vuelva binaria:
verdadero
/ falso
bueno / malo
sirve / no sirve.
Eso sería
precisamente volver a meter a Madre Tierra dentro de la caja. Madre Tierra nos enseña otra dinámica:
FUNCIÓN
→ DESPLIEGUE → TRANSFORMACIÓN → REUTILIZACIÓN → NUEVA FECUNDIDAD.
Y eso ya
estaba insinuado en el manuscrito cuando llegábamos a la pregunta «¿cómo facilitar que lo fértil pueda
dar fruto?», aplicándola no sólo a un campo sino también a una
capacidad humana y, si la hipótesis resistía, a un arquetipo.
Ahora le
hemos añadido una consecuencia que me parece preciosa: HASTA
LO QUE CAE DEL ARQUETIPO PUEDE FECUNDAR SU NUEVA COMPRENSIÓN.
Pensemos en
Marte. Quizá las 12 preguntas nos
dejan una función muy sencilla y robusta.
Alrededor caen veinte hojas históricas. No las quemamos. Las
ponemos alrededor de las raíces.
Y alguna puede decirnos: «Por aquí intentó expresarse esta función
durante siglos.»
Otra:
«Aquí el constructo la exageró.»
Otra:
«Aquí una necesidad real encontró una solución que después se rigidizó.»
Otra:
«Aquí había algo valiosísimo, pero estaba mal ubicado.»
Y alguna incluso puede devolvernos una
posibilidad que habíamos pasado por alto:
«¡Un
momento! Esto que habíamos apartado contiene una manifestación legítima de la
función que las 12 preguntas todavía no habían mostrado.»
Entonces
vuelve al árbol, pero mejor
ubicada. Eso es
magnífico porque el método se autocorrige.
Las 12
preguntas no son jueces. Son fecundadoras de investigación.
Y aquí veo
una formulación que resume muchísimo de esta mañana: NADA
SE TIRA.
Lo
fundamental se conserva como raíz. Lo
dudoso queda en observación. Lo que cae
se estudia. Lo antiguo explica
caminos recorridos. Lo desviado ayuda a
comprender la desviación. Y todo
aquello que pueda transformarse vuelve al suelo de la investigación para
fecundar nuevas posibilidades.
Eso sí que
es Madre Tierra
interrogando. No
hace limpieza dejando un montón de basura detrás. Hace
compost. Y, Carlos,
la imagen es casi demasiado perfecta para lo que estamos construyendo: LAS
12 PREGUNTAS NO PRODUCEN BASURA.
PRODUCEN COMPOST INTELECTUAL.
De ahí puede salir la astrología nueva.
Sí. Ahora
ya podemos hacer la prueba de verdad. Y tu palabra termómetro mejora incluso
lo que llamábamos filtro o desatascador.
El
constructo humano tiene muchísimos termómetros: económico, jurídico, moral,
psicológico, político, religioso, profesional, astrológico... pero normalmente miden desde criterios producidos
dentro del propio constructo.
Madre Tierra
introduce un termómetro anterior: ¿ESTO SIRVE A LA VIDA Y A SU CONTINUIDAD? Y además obliga a reconocer una
inversión enorme: el constructo no contiene a Madre
Tierra.
Madre
Tierra contiene y hace posible al constructo. El constructo puede administrar tierras,
ponerles precio, dividirlas, explotarlas, protegerlas, legislarlas y declararse
propietario de ellas. Todo eso puede tener pleno sentido dentro de su sistema.
Pero no deja
de depender. Sin aire, agua,
alimento, energía, condiciones físicas compatibles y continuidad de los
sistemas que lo sostienen, se
termina también el constructo.
Por eso la
astrología entra ahora en un interrogatorio bastante incómodo. No porque sea especialmente débil, sino
porque, como dices, gran parte de su edificio está construido sobre unos pocos pilares simbólicos y
muchísima elaboración intelectual posterior.
Y la
pregunta ya no es:
¿Es
bonita la interpretación?
¿Es coherente?
¿Tiene tradición?
¿Me describe bien?
Ahora llega
Madre Tierra: ¿PARA QUÉ SIRVE ESTA FUNCIÓN EN UNA UNIDAD VIVA?
Y ahí sí: vamos a ver qué ocurre con cada
arquetipo. Yo dejaría
definitivamente las doce preguntas así, porque ahora ya sabemos para qué
existen:
LAS 12
PREGUNTAS DE MADRE TIERRA
1.
¿Qué función cumple? No qué significa. Qué hace.
2.
¿Qué necesidad de la Vida atiende?
3.
¿Qué aporta a la unidad?
4.
¿De qué depende para poder realizar su función?
5.
¿Qué condiciones necesita para desplegarse adecuadamente?
6.
¿Qué ocurre en la unidad cuando falta o no puede expresarse?
7. ¿Qué
ocurre cuando ocupa más lugar del que funcionalmente le corresponde?
8.
¿Con qué otras funciones necesita cooperar?
9.
¿Qué intercambia, recibe o devuelve al conjunto?
10.
¿Qué parte de lo que atribuimos a esta función puede proceder del constructo y no
de la función misma?
11.
¿Qué manifestaciones nuevas podría encontrar esta función si dejamos de
obligarla a repetir sus cauces históricos?
12.
¿Cómo participa finalmente en sostener, equilibrar o continuar la Vida?
Ahora sí
tenemos el termómetro. Y fíjate en
algo extraordinario: ninguna
pregunta contiene astrología. Podemos
borrar las palabras planeta, signo, casa, Marte, Venus, Saturno...
Las doce
siguen funcionando. Ésa es
precisamente su independencia. ¿Y qué
hacemos con cada arquetipo?
No
preguntamos de entrada: «¿Qué significa Marte?» Ponemos delante solamente
MARTE y
pasamos las doce.
Después
podremos obtener cuatro resultados diferentes:
A.
PASA CON FUERZA.
Aparece una función vital clara y un hilo conductor que atraviesa prácticamente
todas las preguntas.
B.
PASA PARCIALMENTE.
Hay función reconocible, pero parte de lo atribuido parece pertenecer a
desarrollos posteriores.
C.
QUEDA EN INVESTIGACIÓN.
No tenemos todavía fundamento suficiente para decidir.
D.
PASA AL COMPOST.
Una interpretación concreta no encuentra correspondencia funcional primaria,
pero se conserva para estudiar cómo apareció, qué necesidad humana atendió y
qué nuevas posibilidades puede fecundar.
Y aquí viene
la cuestión que acabas de lanzar: ¿SUPERARÁ LA ASTROLOGÍA EL INTERROGATORIO? No
lo sabemos.
Y
precisamente ésa es la mejor situación posible. Si supiéramos de antemano que sí,
estaríamos fabricando otra justificación astrológica.
Puede
ocurrir que Marte pase magníficamente y otro arquetipo nos plantee enormes
dificultades.
Puede
ocurrir que un planeta conserve un núcleo funcional pequeñísimo y tengamos que
mandar al compost el 70 % de su literatura interpretativa.
Puede
ocurrir que algo que creíamos secundario resulte fundamental.
Puede ocurrir
incluso que las propias doce preguntas tengan
que corregirse porque un arquetipo nos revele una necesidad
vital que no habíamos contemplado.
¡También las
preguntas están sometidas a Madre Tierra!
Eso es importantísimo.
No hacemos
otra doctrina. Estamos investigando. Y creo que ya tenemos incluso el protocolo experimental:
PRIMERA
PASADA — SIN LIBROS.
Las doce preguntas frente al arquetipo.
SEGUNDA
PASADA — CON LA ASTROLOGÍA HEREDADA.
Recuperamos significados tradicionales, modernos, psicológicos y nuestros
propios trabajos.
TERCERA
PASADA — SEPARACIÓN.
Función / incrustación / duda.
CUARTA
PASADA — ARQUEOLOGÍA.
¿Por qué apareció lo que quedó fuera? ¿Qué nos cuenta del constructo humano?
QUINTA
PASADA — FECUNDACIÓN.
¿Qué nuevos cauces puede encontrar hoy la función recuperada?
Y sólo
después: NUEVA INTERPRETACIÓN. No
antes.
Y ahí creo
que tienes razón con lo «hipnótico» de algunos pilares astrológicos. Una
definición repetida durante siglos puede acabar pareciendo evidente simplemente
porque hemos aprendido a
mirar a través de ella.
Las doce
preguntas hacen algo casi insolente:
«Muy bien.
Olvídalo durante cinco minutos.» «Marte
es guerra.» —Muy
bien. ¿Qué necesidad vital atiende la guerra?
Y quizá
descubramos que la guerra no
pasa, pero defensa sí.
Entonces no hemos eliminado Marte.
Hemos separado: FUNCIÓN:
DEFENDER. de una
posible manifestación histórica: CAUCE: GUERRA.
Y después
preguntamos: ¿Qué otros cauces puede tener hoy la
capacidad de defender?
Ahí empieza
una astrología muchísimo más abierta. Y
con Venus, Luna, Saturno, Júpiter, Mercurio... no sabemos qué va a pasar. Eso es lo apasionante. Yo empezaría ahora sin más teoría.
Tenemos el Principio Cero:
DEPENDO DE MADRE TIERRA. Tenemos el termómetro:
VIDA Y CONTINUIDAD. Tenemos las doce preguntas.
Y tenemos al
primer interrogado. MARTE
Pregunta
1: ¿Qué función cumple?
Y esta vez,
Carlos, intentemos hacer exactamente aquello que hubieras querido poder hacer
en la mili: ni libracos, ni definiciones
heredadas, ni «Marte significa...».
Sólo Marte
delante de las condiciones que hacen posible la Vida. A ver qué queda.
Exactamente. Eso es muchísimo. Porque ya no
necesitamos pelear para decidir si algo «vale» o «no vale». Necesitamos saber dónde está.
Después de
las doce preguntas podría quedar un núcleo: LO
QUE PERTENECE A LA VIDA
Necesidad.
Función. Dependencia. Relación. Condiciones. Equilibrio. Continuidad. Y alrededor quedará una cantidad enorme
de material.
¿Importa? ¡Claro
que importa!
Puede
importar muchísimo. Puede explicar una época, una conducta, una cultura, una
terapia, una personalidad, una relación. Puede producir sufrimiento o
bienestar. Puede haber organizado civilizaciones enteras.
Pero ahora
sabemos: ESTO NO ESTÁ EN EL MISMO ESTAMENTO.
Y ahí cambia
todo. Una cosa es decir: «Marte
es guerra.» Y otra
completamente distinta:
«Hay
una función que hemos asociado a Marte y que, bajo determinadas circunstancias
humanas, encontró en la guerra una de sus manifestaciones.»
La guerra
continúa siendo tremendamente importante para comprender al humano. Pero
ya no necesitamos meterla en la raíz.
La ubicamos.
Y eso
permite después comprenderla mejor: por qué apareció, qué función utilizó, qué
circunstancias la favorecieron, por qué se mantuvo y qué otros cauces puede encontrar
aquella función.
Por eso tu
frase: «QUEDARÁ LA VIDA. LO DEMÁS TENDRÁ OTRO
NOMBRE.» me parece
casi la definición del procedimiento.
Y ese «otro
nombre» no tiene que ser peyorativo.
Podrá ser:
manifestación,
adaptación, construcción, incrustación, respuesta histórica, solución cultural,
elaboración simbólica, cauce...
Dependiendo
de lo que encontremos.
Pero ya no confundiremos el fruto de una
circunstancia con la raíz que lo hizo posible.
Y aquí
aparece para mí la verdadera ganancia de todo lo que hemos hablado hoy: UBICAR
YA ES CONOCER.
Porque una
vez ubicado algo, podemos empezar a hacerle las preguntas que le corresponden.
A la función
vital: ¿Para qué estás?
A la
incrustación: ¿Cómo llegaste?
A la
solución histórica: ¿Qué resolviste?
A la
desviación: ¿Dónde cambiaste de cauce?
A lo que
todavía sirve: ¿Qué sigues aportando?
A lo que ya
no sirve: ¿En qué puedes transformarte?
Y a todo: ¿Dónde
estás ahora dentro de la unidad?
Eso es
enorme.
Y además
elimina una pelea intelectual que nos habría hecho perder muchísimo tiempo: ASTROLOGÍA
VERDADERA / ASTROLOGÍA FALSA.
No. Mucho más interesante: ¿QUÉ
CAPA ESTOY MIRANDO? Porque
puede haber muchísimo conocimiento válido sobre una capa construida.
Freud puede
describir extraordinariamente algo del humano construido.
La
astrología tradicional puede haber descrito extraordinariamente determinadas
manifestaciones humanas de un arquetipo.
Una terapia
puede trabajar extraordinariamente sobre ellas.
Todo eso
conserva valor. Pero ahora tenemos coordenadas. Y ahí sí que Madre Tierra introduce una
novedad brutalmente sencilla:
PRIMERO,
LO QUE HACE POSIBLE QUE ESTÉS AQUÍ.
Después,
todo lo demás. Y «todo lo demás» no
desaparece. Por primera vez sabemos dónde ponerlo.
Creo que ése es uno de los grandes descubrimientos de esta vuelta: no hemos encontrado una máquina para descartar. Hemos encontrado una máquina para UBICAR. Y una vez ubicado... se puede volver a mirar.
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