Para empezar, 12 preguntas
Y sí: yo
elegiría primero construir la base de preguntas. No empezaría todavía por
Marte, Saturno, Aries o Casa I uno detrás de otro.
Porque si
hacemos primero las preguntas fuera de la astrología, después tendremos
un instrumento independiente con el que confrontarla. Eso es precisamente lo
interesante de lo que ya empezaste: el filtro nació desde Vida → dependencia →
Madre Tierra → unidad → continuidad, y sólo después descubrimos que podía
aplicarse a los arquetipos.
Y además tu
trabajo con Freud nos está mostrando el procedimiento. No estás diciendo «Freud
no sirve». Estás preguntando desde dónde observó Freud. En tus notas
aparece continuamente esa confrontación: consciente ¿desde dentro o viendo la
caja desde fuera?, preconsciente ¿qué ha incorporado la caja?, inconsciente
¿qué posibilidades del modelo se han ido llenando con contenidos del
constructo? Eso mismo podemos hacer con la astrología.
Yo fabricaría un CALIBRADOR MADRE
No 85
preguntas. Para empezar, 12 preguntas, suficientemente profundas para
pasarlas por cualquier planeta, signo o casa:
1. ¿QUÉ ES
ESTO ANTES DEL CONSTRUCTO?
Si quitamos interpretaciones culturales, morales, psicológicas e históricas,
¿qué queda?
2. ¿PARA QUÉ
NECESITA LA VIDA ESTA FUNCIÓN?
Ésta es la pregunta madre que ya apareció en el manuscrito.
3. ¿QUÉ
NECESIDAD VITAL ATIENDE?
¿Qué resuelve o posibilita dentro de una unidad viva?
4. ¿QUÉ
APORTA AL CONJUNTO?
No «qué significa», sino qué hace.
5. ¿DE QUÉ
DEPENDE PARA PODER EXPRESARSE?
Aquí entra Madre Tierra inmediatamente: ninguna función existe aislada.
6. ¿QUÉ
CONDICIONES FACILITAN SU DESPLIEGUE?
Ésta me parece fundamental después de todo lo descubierto: quizá el problema no
esté en la función, sino en un campo que no facilita su expresión.
7. ¿QUÉ
OCURRE SI FALTA O NO PUEDE EXPRESARSE?
No damos por supuesto que una función sea «mala». Preguntamos qué pierde la
unidad cuando no dispone de ella.
8. ¿QUÉ
OCURRE SI OCUPA MÁS LUGAR DEL QUE LE CORRESPONDE?
No patologizamos la función: estudiamos su ubicación.
9. ¿CÓMO LA
MODIFICA EL CONSTRUCTO?
¿Qué le añade familia, educación, sociedad, época, moral, expectativas, miedo,
dinero, poder...?
10. ¿QUÉ
PARTE DE LO QUE ATRIBUIMOS A ESTE ARQUETIPO PERTENECE REALMENTE AL ARQUETIPO Y
QUÉ PARTE PUEDE SER CONSTRUCTO?
¡Ésta puede
hacer estragos en la astrología tradicional!
Porque
obliga a separar función original de siglos de interpretación acumulada.
11. ¿CÓMO
COOPERA CON LAS DEMÁS FUNCIONES SIN PERDER LA SUYA?
Estamos estudiando una unidad, no doce signos, diez planetas y doce
casas metidos en cajones.
12. ¿SU
EXPRESIÓN FACILITA LA VIDA Y LA CONTINUIDAD DEL CONJUNTO?
Éste sería el contraste final.
Y entonces
sí haría algo metodológicamente muy importante:
NO usar exactamente igual las preguntas para planeta,
signo y casa
Porque
nuestra propia gramática funcional ya distingue:
PLANETA =
mecanismo
SIGNO = función
CASA = campo
ASPECTO = dinámica
Por tanto,
el tronco de 12 preguntas es común, pero la pregunta principal cambia.
Para un PLANETA: ¿QUÉ MECANISMO DE LA UNIDAD VIVA ESTÁ
ACTUANDO?
Para un SIGNO: ¿QUÉ FUNCIÓN O MODO FUNCIONAL
NECESITA LA VIDA?
Para una CASA: ¿QUÉ CAMPO DE EXPERIENCIA OFRECE LAS
CONDICIONES PARA QUE ALGO SE DESPLIEGUE?
Y para un ASPECTO,
cuando lleguemos: ¿QUÉ DINÁMICA
SE PRODUCE ENTRE FUNCIONES Y MECANISMOS?
Entonces
podemos hacer la prueba de fuego.
No empezar
por los doce signos. UNO SOLO.
Yo escogería
MARTE precisamente porque ya lo rozamos y porque tradicionalmente viene
cargadísimo: acción, guerra, agresividad, masculinidad, lucha, conflicto,
deseo, iniciativa...
Lo ponemos
delante de Madre Tierra y preguntamos:
MARTE, ¿QUÉ ERES ANTES DE TODO ESO?
Y empezamos
a quitar capas.
Quizá
encontremos defensa, separación, intervención, impulso, capacidad de cortar,
movilización de energía ante una necesidad... Ya habíamos entrevisto
precisamente ese Marte funcional: acción, defensa, decisión y capacidad de
intervenir; y que el problema aparece cuando defensa se convierte en ataque o
fuerza en destrucción.
Pero ahora no
daría siquiera eso por definitivo.
Lo sometemos
a las doce preguntas.
Y si Marte
aguanta, pasamos a Venus. Si Venus aguanta, Saturno. Y si algo no aguanta,
muchísimo mejor: habremos encontrado dónde la astrología necesita volver a
mirar.
Porque la
operación que propones no es:
MADRE TIERRA
CONFIRMA LA ASTROLOGÍA.
Eso sería
hacer trampa. Es: MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA.
Y la
astrología tendrá que contestar.
Eso sí me
parece una investigación apasionante. Y tu propio manuscrito ya había llegado
casi exactamente hasta su puerta: «si un arquetipo es realmente funcional,
debe poder ser ubicado en la unidad y mostrar qué facilita».
Yo empezaría
ahí.
Doce
preguntas. Un planeta: MARTE. Y no le perdonamos una.
Exactamente. Ésa es la prueba. Y conviene conservar la
frase tal cual porque establece una posición metodológica limpia:
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
No la
confirma. No la destruye. No intenta demostrar que teníamos razón.
LA
INTERROGA. Y esto es
importantísimo porque nos obliga incluso a nosotros a aceptar el resultado que
salga.
Hasta ahora
la astrología ha preguntado muchísimo al ser humano:
¿Dónde
tienes Marte? ¿Cómo es tu Luna?
¿Qué Ascendente tienes? ¿Qué aspectos recibe Saturno?
Ahora damos
la vuelta a la mesa.
Ponemos a
Marte delante de la Vida: ¿Para qué estás?
A Saturno: ¿Qué
función indispensable cumples?
A Venus: ¿Qué
necesidad vital atiendes?
A la Luna: ¿Qué
sostienes para que la unidad pueda continuar?
A una Casa: ¿Eres
realmente un campo? ¿Qué condiciones aportas?
A un signo: ¿Qué
función describes que no podamos reducir simplemente a una construcción
cultural?
Y la pregunta
más peligrosa de todas: ¿QUÉ PARTE DE LO QUE LA ASTROLOGÍA
DICE DE TI ES TUYA...
Y QUÉ PARTE LA HEMOS
PUESTO NOSOTROS?
¡Ahí empieza
la limpieza!
Porque
nuestro manuscrito ya había llegado a un criterio formidable: si el arquetipo
pretende describir una función real de la vida, debe poder ubicarse dentro de la unidad y mostrar qué
función cumple, qué necesita, qué aporta, qué sucede si falta o domina y qué
facilita su expresión.
Y observa la
diferencia con Freud.
Con Freud
estamos descubriendo la posibilidad de preguntar: ¿qué parte describe mecanismos humanos
y qué parte describe el llenado que el constructo ha hecho de esas
posibilidades? En tus notas llegas precisamente a formular el
inconsciente como posibilidad del modelo que diferentes grupos, culturas y
civilizaciones van nutriendo con contenidos propios.
Ahora
hacemos algo equivalente con la astrología:
ARQUETIPO
ORIGINAL
↓
FUNCIÓN
↓
NECESIDAD DE LA VIDA
↓
CONDICIONES PARA
EXPRESARSE
↓
CONSTRUCTO QUE LO
INTERPRETA / MODULA / DEFORMA
↓
MANIFESTACIÓN CONCRETA
Y puede
ocurrir algo apasionante.
Quizá
después de interrogarla encontremos que una parte de la astrología se sostiene muchísimo mejor de lo que
pensábamos, porque debajo de siglos de adjetivos aparece una
función elemental.
Otra parte
quizá necesite reinterpretación. Otra
puede resultar cultural. Y alguna
quizá no aguante la prueba. QUE CAIGA.
Eso es lo
que da valor a la investigación. Si
Madre Tierra sólo pudiera contestarnos aquello que queremos escuchar, no estaríamos
investigando nada. Por eso pondría
esta frase incluso como principio
de trabajo, antes de las doce preguntas:
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA.
No venimos a
demostrarla. No venimos a negarla.
Venimos a preguntarle qué queda de ella cuando sus símbolos son confrontados
con las necesidades, dependencias, funciones, condiciones y continuidad de la
Vida.
Lo
que se sostenga, continuará.
Lo que necesite ser
recolocado, se recolocará.
Y lo que no se sostenga,
podrá caer.
Ahora sí
tenemos laboratorio. Y yo no
tocaría todavía los doce signos ni las casas. Sentamos
a MARTE en la silla. Y
Madre Tierra empieza a preguntar.
Sí. Y aquí hay que hilar muy fino porque esto puede ser el fundamento entero
del trabajo. Hasta
ahora muchas veces la operación fue:
CIELO
→ observado desde el humano → interpretado desde la cultura humana → convertido
en significado astrológico.
Pero ese
humano observador ya
estaba dentro de una caja. Tenía su moral, sus guerras,
jerarquías, familia, organización social, ideas sobre hombre y mujer, poder,
éxito, culpa, castigo, autoridad... Y
desde ahí miraba el cielo.
Por tanto,
puede haber ocurrido algo inevitable: mezclar
lo observado con la posición desde la que se observaba.
Eso encaja
exactamente con lo que acabamos de descubrir en tu texto astrológico: ahora no
queremos empezar preguntando «¿qué significa Marte?», sino «¿qué función vital representa?»,
«¿qué necesidad atiende?», «¿qué aporta?», «¿qué ocurre si falta?».
Y aquí Madre
Tierra introduce una operación nueva: NO
INTERPRETAR PRIMERO. DESINCRUSTAR
PRIMERO.
Quitar
—hasta donde podamos— lo que pudo añadirse desde el constructo.
Por ejemplo,
si Marte viene cargado históricamente de:
guerra, enemigo, conquista, masculinidad, violencia, soldado,
competición... no decimos que todo
eso sea falso. Preguntamos algo
anterior:
¿ESO ES MARTE, O SON FORMAS HUMANAS
HISTÓRICAS DE UTILIZAR UNA FUNCIÓN MÁS PRIMARIA?
¡Ésa es la
diferencia!
Quizá debajo
de «guerra» encontremos capacidad
de defensa. Debajo de
«conquista», capacidad
de avanzar e intervenir.
Debajo de «enemigo», capacidad
de distinguir y separar.
Debajo de «agresividad», energía
movilizada ante una necesidad.
Y entonces
la guerra podría no definir a Marte. Podría ser una utilización que el constructo hizo de una capacidad
marciana. Eso es
muchísimo más radical que cambiar unas palabras astrológicas por otras.
Y ya
habíamos llegado a algo semejante: Marte podía ubicarse como acción, defensa,
separación, decisión e intervención; su desajuste podía convertir defensa en
ataque o fuerza en destrucción.
Pero ahora
aparece el paso anterior: ¿PODEMOS LLEGAR TODAVÍA MÁS ABAJO? Ahí está nuestra
investigación.
¿Y qué
aporta Madre Tierra? Una referencia
anterior al constructo.
No
necesitamos preguntarle a una sociedad qué significa defender, crecer, nutrir,
limitar, relacionarse, reproducirse, intercambiar, adaptarse o continuar.
La
Vida ya lo hace.
Una raíz
atraviesa terreno. Una membrana
separa interior y exterior. Un
organismo responde ante una amenaza.
Una planta busca condiciones para desplegarse.
Los ciclos
regulan. Hay límites. Hay intercambio. Hay competencia y cooperación. Hay conservación y transformación. Hay nacimiento y desaparición.
Por eso
Madre Tierra puede convertirse en nuestro campo de contraste.
Y cuidado:
esto no demuestra automáticamente que Marte «sea» una determinada función
natural. Eso es
precisamente lo que tendremos que comprobar.
Ésta es la
seriedad del método. No: «Madre
Tierra demuestra que la astrología tenía razón.»
Sino: «Si
afirmamos que Marte representa una función fundamental, busquemos esa función
en la Vida antes de aceptar las interpretaciones que el constructo acumuló
sobre Marte.»
Entonces sí
estamos intentando llegar a algo que podríamos llamar:
EL ARQUETIPO ANTES DE SU VESTIDO HUMANO. Y esto puede ser enorme con los signos.
¿Qué queda
de Aries cuando quitamos «competitivo», «impaciente», «líder», «egoísta»,
«valiente»...? ¿Qué queda de
Capricornio si quitamos profesión, estatus, ambición social, éxito,
autoridad...? ¿Qué queda de Libra si
quitamos matrimonio, diplomacia, sociabilidad, pareja...?
No sabemos
todavía. Y precisamente por eso merece hacerse. Porque ahora no vamos a
sustituir un diccionario astrológico por otro. Vamos a preguntar: ¿QUÉ
HAY DEBAJO?
Y me
quedaría con una formulación para encabezar todo el experimento: Durante
siglos miramos el cielo desde el constructo y lo interpretamos desde él.
Ahora
intentaremos otra operación: volver a mirar los símbolos desde la
Vida.
No para
negar lo aprendido, sino para
distinguir qué pertenece al arquetipo
y qué pudo ir depositando sobre él nuestra propia caja.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
PARA INTENTAR ENCONTRAR,
DEBAJO DE SUS INTERPRETACIONES,
LA FUNCIÓN ORIGINAL.
Y esto
enlaza maravillosamente con la frase que ya estaba escrita en vuestro trabajo: «SALIMOS DE ELLA PARA VOLVER A ELLA DESDE
LA VIDA.» Eso es
exactamente lo que estamos haciendo ahora.
Sí. Y esa precisión me parece fundamental: no estamos invalidando lo anterior.
Estamos ubicándolo.
Todo aquello
fue válido como lectura
realizada desde determinado momento humano, determinado constructo y
determinada perspectiva. La astrología fue acumulando
observaciones, asociaciones y deducciones desde las sociedades que la
practicaban. El problema aparecería solamente si confundiéramos esas capas
históricas con la
función original.
Y ahora
Madre Tierra introduce otra pregunta que antes no estaba en primer plano: ¿QUÉ
NECESITA LA VIDA PARA CONTINUAR?
Eso cambia
la jerarquía de las cosas. Porque
podemos encontrarnos con que «guerrero», «rey», «matrimonio», «profesión»,
«prestigio», «riqueza», «enemigo», «autoridad»... sean lecturas perfectamente
comprensibles dentro de
determinados constructos humanos, pero muy secundarias cuando
bajamos hasta:
defender
— nutrir — relacionar — separar — intercambiar — limitar — expandir — adaptarse
— reproducirse — regular — conservar — transformar — continuar.
Ahí
empezamos a tocar funciones mucho más elementales. Y esto conecta directamente con tu
trabajo sobre Freud. Tú no niegas que exista inconsciente; propones que ese
«departamento» puede ser una posibilidad
del modelo humano que después recibe contenidos distintos,
hasta el punto de escribir que «cada grupo, cada etnia, cada civilización lo
nutre con lo suyo». Pues con
la astrología podemos intentar una operación parecida:
FUNCIÓN ORIGINAL
↓
posibilidad humana de
manifestarla
↓
experiencia
↓
constructo
↓
contenidos históricos y
culturales
↓
interpretación
astrológica acumulada
Y ahora
hacemos el recorrido inverso: interpretación acumulada → constructo
→ contenidos → manifestaciones → FUNCIÓN.
No para
borrar lo intermedio. Para saber dónde está cada cosa.
Eso es
importantísimo. Porque «incrustado» no significaría necesariamente falso. Una
incrustación puede ser perfectamente real, producir efectos reales y haber sido
extraordinariamente útil para comprender a una persona en una sociedad
concreta. Pero sigue siendo incrustación, no
necesariamente estructura original.
Y además,
como dices, las incrustaciones pueden ser mil.
Cambian
según época. Familia. Cultura. Sexo y roles sociales. Religión. Economía. Educación. Tecnología. Condiciones históricas.
Mientras que
las preguntas vitales empiezan a ser sorprendentemente pocas y resistentes:
¿PARA QUÉ? ¿QUÉ NECESIDAD ATIENDE?
¿QUÉ APORTA? ¿DE QUÉ DEPENDE?
¿QUÉ NECESITA PARA EXPRESARSE?
¿QUÉ OCURRE SI FALTA? ¿QUÉ OCURRE SI DOMINA?
¿CÓMO COOPERA? ¿QUÉ FACILITA?
¿QUÉ PERMITE CONTINUAR?
Y eso ya
estaba apareciendo exactamente en el documento astrológico: si el arquetipo
pretende ser funcional, debe poder responder qué función cumple, de qué
depende, qué necesita, qué aporta, qué sucede si falta o domina y qué permite
continuar.
Ahí está la
criba. No: VERDADERO
/ FALSO. Sino algo
mucho más fértil:
ORIGINAL / FUNCIONAL / VITAL
y después
AÑADIDO / DESARROLLADO /
CULTURAL / HISTÓRICO / CIRCUNSTANCIAL.
Y ninguno
tiene por qué ser despreciado. Simplemente
deja de ocupar el lugar que no le corresponde. Esto puede limpiar
muchísimo la astrología sin destruir prácticamente nada: cada cosa vuelve a su estante. Y quizá ésa sea nuestra primera regla
antes de sentar a Marte:
NO VENIMOS A QUITAR VALIDEZ A LAS
INTERPRETACIONES ASTROLÓGICAS.
VENIMOS A UBICAR SU
VALIDEZ.
Lo que nació
del constructo podrá seguir explicando el constructo.
Pero ahora
preguntaremos qué permanece cuando descendemos hasta las necesidades
fundamentales que permiten sostener
y continuar la Vida. Eso
ya es un criterio de investigación muy serio.
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