. Ahora
el método se vuelve muchísimo más serio, porque acabas de
impedir que el filtro se convierta en una papelera.
Las 12
preguntas no producen: SIRVE
/
NO SIRVE. Producen dos yacimientos de información.
1. LO QUE
PASA EL FILTRO
Aquello que,
al quitarle circunstancias históricas y culturales, continúa respondiendo a
preguntas vitales:
¿qué
función cumple?, ¿qué necesidad atiende?, ¿qué aporta?, ¿de qué depende?, ¿qué
facilita?, ¿qué ocurre si falta?, ¿cómo coopera?, ¿qué permite continuar? Ahí buscamos el hilo funcional.
Y eso
coincide exactamente con el criterio que ya habíamos formulado en el documento:
un arquetipo funcional debería poder ubicarse dentro de la unidad y mostrar qué
función cumple, qué necesita, qué aporta, qué ocurre si falta o domina y qué
permite continuar. Pero ahora
aparece la novedad enorme:
2. LO QUE
NO PASA EL FILTRO NO
SE TIRA.
Se cambia de
mesa. Y preguntamos: ¿POR
QUÉ APARECIÓ ESTA INTERPRETACIÓN?
¿En qué época? ¿Dentro de qué organización social?
¿Qué idea del hombre y de la mujer había?
¿Qué papel tenían guerra, matrimonio,
propiedad, autoridad, religión, profesión, jerarquía?
¿Qué observación pudo originarla? ¿Cómo se transmitió?
¿Cómo fue modificándose?
¿Qué parte del constructo humano terminó proyectándose
sobre el símbolo?
Entonces
aquello que parecía «material descartado» se convierte en material arqueológico. Tu comparación es exacta. Un arqueólogo no encuentra un objeto
antiguo y dice: «Como hoy ya no sirve, a la basura.»
¡Precisamente
porque ya no pertenece a nuestro funcionamiento actual puede revelar muchísimo
sobre cómo vivían,
pensaban e interpretaban quienes lo utilizaron! Y esto abre dos hilos conductores
simultáneos:
HILO A — ARQUETIPO → FUNCIÓN → VIDA → CONTINUIDAD
y
HILO B — ARQUETIPO → INTERPRETACIÓN → ÉPOCA →
CONSTRUCTO → INCRUSTACIÓN → EVOLUCIÓN DE LA INTERPRETACIÓN
¡Los dos nos
interesan! Y pueden incluso
cruzarse. Pongamos el ejemplo
provisional de Marte. Supongamos
—habrá que demostrarlo— que después del filtro queda:
MOVILIZACIÓN → ACCIÓN → DEFENSA → SEPARACIÓN
→ INTERVENCIÓN.
Pero quedan
fuera o en segunda capa: guerrero, soldado, conquista, enemigo,
masculinidad, violencia, competición...
No los borramos.
Ahora
empieza otra
investigación:
¿Por qué una función de defensa terminó
representándose como guerrero?
¿Por qué se masculinizó?
¿Qué sociedades necesitaban especialmente esa
figura?
¿Por qué acción y conquista quedaron
asociadas?
¿Qué parte procedía de las condiciones reales
de aquellas sociedades?
¿Qué fue heredándose después incluso cuando
esas condiciones cambiaron?
Entonces
Marte nos proporciona dos conocimientos:
qué
podría haber debajo del símbolo
y
qué
fue poniendo el ser humano encima del símbolo.
Esto último
puede resultar extraordinariamente revelador sobre nosotros mismos.
Y fíjate que
en tu trabajo sobre Freud ya aparece exactamente este principio. Cuando dices
que el inconsciente existe pero puede entenderse como una posibilidad que
distintos grupos, civilizaciones y tiempos nutren con contenidos diferentes, ya
estás separando capacidad/estructura
de contenido incorporado.
Aquí hacemos
algo comparable: FUNCIÓN +
INCRUSTACIONES pero
sin considerar la segunda parte basura.
Porque las incrustaciones cuentan historia
humana.
Entonces,
Carlos, yo modificaría incluso el nombre de las 12 preguntas. No son solamente un filtro. Son un: SEPARADOR DE CAPAS
Y después
comienza la investigación.
CAPA
1 — LO VITAL ¿Qué permanece?
CAPA
2 — LO HUMANO AÑADIDO ¿Qué apareció
alrededor?
CAPA
3 — LA HISTORIA DE LA INCRUSTACIÓN ¿Por qué apareció?
CAPA
4 — SUS CONSECUENCIAS ¿A qué
interpretaciones posteriores condujo?
CAPA
5 — REUBICACIÓN ACTUAL ¿Qué lugar
corresponde hoy a cada cosa?
Y entonces
llegamos exactamente a lo que acabas de decir: el
camino anterior también forma parte del camino nuevo.
No decimos: «Durante
dos mil años se equivocaron y ahora nosotros sabemos.» Decimos:
«Veamos
desde dónde miraron, qué vieron, qué añadieron, por qué tenía sentido entonces,
cómo evolucionó y qué podemos distinguir ahora al cambiar el punto de
observación.»
Eso es
muchísimo más respetuoso y, sobre todo, muchísimo
más científico como actitud de investigación. Y nos proporciona una estructura
formidable para cada planeta, signo y casa:
LO HEREDADO → LAS 12 PREGUNTAS → LO QUE
PERMANECE → LO QUE QUEDA FUERA → ARQUEOLOGÍA DE LO QUE QUEDA FUERA → FUNCIÓN
REUBICADA.
Así no
perdemos nada.
Lo que pasa la prueba nos habla de la
función.
Lo que no la pasa nos
habla del ser humano que la interpretó.
¡Las dos
cosas son información! Y
posiblemente terminemos descubriendo que Madre
Tierra no sólo interroga a la astrología.
A través de
lo que la astrología fue diciendo durante siglos, también interroga la historia del
propio constructo humano.
Sí. Y tu ejemplo arqueológico es muy bueno: cuando perdemos la clave de
interpretación de una civilización, conservamos sus signos pero perdemos parte
de su pensamiento. Probablemente estás pensando en la
civilización del valle del Indo y su escritura todavía no descifrada; pero el
principio que señalas es lo importante.
Aquí tenemos
una ventaja extraordinaria: en
astrología conservamos buena parte de las capas y de sus interpretaciones.
Por eso sería un error limpiarlas y tirarlas. Y ahora veo todavía más claramente
el valor terapéutico que señalas.
Porque para volver,
muchas veces necesitamos comprender cómo
llegamos.
Imagina que
las 12 preguntas dejan fuera una interpretación determinada. Eso no significa: «Esto
es falso.» Significa:
«Esto
no parece pertenecer a la función vital primaria. AHORA VEAMOS DE DÓNDE SALIÓ.»
Y empezamos
a reconstruir:
FUNCIÓN ORIGINAL
↓
circunstancia humana
↓
necesidad del momento
↓
respuesta cultural
↓
repetición
↓
valoración moral
↓
educación
↓
interiorización
↓
incrustación
↓
conducta
↓
malestar
Entonces la
incrustación se convierte en el
rastro del camino recorrido.
Y para
terapia eso puede ser formidable, porque no basta siempre con decirle a una
persona: «Eso que llevas encima no es
necesario.» Puede
necesitar descubrir:
¿Cómo llegó hasta aquí? ¿Qué función cumplió?
¿Por qué alguien lo
necesitó? ¿Por qué yo lo heredé?
¿Por qué continué
utilizándolo? ¿De qué me
protegía?
¿Sigue siendo necesario? ¿Y qué función original había debajo?
Ahí aparece
exactamente tu expresión: IR PARA PODER VOLVER.
No arrancar
la incrustación. Seguir su recorrido. Comprenderla. Ubicarla. Y entonces intentar enderezar, no hacia
una supuesta pureza perfecta, sino hacia la función que ahora podemos reconocer
mejor.
Esto ya está
insinuado fuertemente en tu manuscrito de Freud. Por ejemplo, cuando hablas de
mecanismos de defensa, preguntas precisamente si son «armas que se utilizan
desde dentro de la caja para resolver problemas que existen en ella» y qué
aspecto adquieren al mirar desde fuera.
¡Eso es
prácticamente una metodología terapéutica! Una defensa no se elimina porque sea
«mala».
Primero: ¿POR
QUÉ TUVO QUE APARECER?
Después: ¿QUÉ
INTENTABA RESOLVER?
Después: ¿EN
QUÉ CONSTRUCTO TENÍA SENTIDO?
Después: ¿SIGUE
EXISTIENDO AQUELLA NECESIDAD?
Y
finalmente: ¿CÓMO PUEDE ESA CAPACIDAD VOLVER A UNA
EXPRESIÓN MÁS FUNCIONAL?
Y esto nos
proporciona algo muy importante para la astrología. Las 12 preguntas deberían
tener dos movimientos,
no uno:
PRIMER
MOVIMIENTO — DESCENDER Astrología heredada → separar capas → buscar función
vital.
SEGUNDO
MOVIMIENTO — REGRESAR Función vital → comprender las capas → explicar por
qué aparecieron → reconocer qué aportaron → detectar cuándo se rigidizaron → reubicarlas.
Porque si
sólo hacemos el primer movimiento, hacemos una especie de arqueología
destructiva: quitamos estratos hasta encontrar el suelo y despreciamos todo lo
encontrado.
No. Fotografiamos
cada estrato. Porque
cada uno cuenta una parte de la historia.
Y fíjate qué precioso resulta:
LO
INCRUSTADO NO ES EL ENEMIGO DEL ORIGINAL.
Puede ser la historia de los intentos humanos
por expresar el original bajo determinadas condiciones.
Algunos
intentos magníficos. Otros
insuficientes. Otros deformados. Otros útiles durante siglos. Otros
que quizá hoy ya aprietan. Pero
todos cuentan algo.
Por eso, si
esto continúa creciendo, yo pondría una regla metodológica al lado de MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA:
NADA
DE LO QUE EL FILTRO SEPARE SERÁ DESECHADO. Lo que permanezca nos
ayudará a investigar la función. Lo
que quede fuera nos ayudará a investigar el
camino humano de interpretación de esa función.
Porque para
comprender cómo volver, necesitamos
también comprender cómo
nos alejamos. Y
esto ya trasciende muchísimo la astrología.
Freud,
astrología, educación, terapia... empiezan a poder ser interrogados con el
mismo instrumento.
Ahí puede
haber algo realmente grande: un
método para separar función e incrustación sin destruir ninguna de las dos, y
después estudiar la relación entre ambas.
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