MARTE
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
II. MARTE
Volvemos a
vaciar la mesa. Fuera
provisionalmente: guerra, agresividad, lucha, valor, violencia,
conquista, sexualidad, competición, enemigo, soldado, ira... No los negamos. No
entran todavía.
Tenemos
solamente: VIDA — TODO Y UNIDAD — MARTE
Y
exactamente las mismas doce preguntas. No cambiamos ninguna para facilitarle el
examen.
PREGUNTA 1
¿QUÉ
FUNCIÓN CUMPLE EN RELACIÓN CON LA VIDA?
Primero
preguntamos a la Vida, no a Marte. Una
unidad viva no solamente necesita mantenerse. También necesita ACTUAR.
Tiene que
producir modificaciones. Una raíz
tiene que abrirse paso. Un
organismo tiene que desplazarse o actuar sobre su medio de alguna manera. Una célula realiza acciones concretas. Un animal necesita alcanzar Alimento. Una unidad viva tiene que responder
cuando determinadas condiciones cambian.
Y aparecen operaciones todavía más elementales:
acercarse, retirarse,
intervenir, separar,
penetrar, expulsar,
detener, movilizar recursos.
Hay algo
común debajo:
CAPACIDAD DE INTERVENCIÓN. La Vida no puede limitarse a recibir y
regular. En determinados momentos
necesita: HACER ALGO.
Eso parece
inequívocamente vital. Pero ahora
aplicamos exactamente la disciplina que aplicamos con la Luna.
¿Esto
demuestra Marte? No. Hemos
encontrado una función de la Vida:
ACTUAR SOBRE UNA SITUACIÓN PARA
MODIFICARLA.
Marte es
solamente candidato
a representar esa función. Y aquí
aparece inmediatamente algo interesante.
Todavía no necesitamos: agresión. Mucho menos: guerra. La Vida necesita acción antes de
necesitar guerra.
Una raíz que
encuentra un obstáculo y modifica su crecimiento está respondiendo activamente
al campo. Un animal que corre hacia
el alimento está actuando. Un organismo
que expulsa algo incompatible está actuando. Una persona que aparta una rama del
camino está actuando.
No hay
enemigo. No hay odio. No hay guerra. No hay victoria. HAY
INTERVENCIÓN.
Y quizá ésta
sea nuestra primera candidata: FUNCIÓN VITAL ENCONTRADA
Capacidad
de una unidad viva para intervenir activamente sobre sí misma o sobre su
relación con el campo cuando la continuidad requiere una modificación.
Ahora
cuidado con una palabra: FUERZA. Podría aparecer
enseguida, pero no sabemos todavía si es función o simplemente recurso necesario para realizar
determinadas intervenciones.
La dejamos
esperando. Lo mismo con: DEFENSA. Sabemos que existe en la
Vida. Pero quizá sea un caso particular de intervención ante
una amenaza, no la función fundamental. También espera.
Y GUERRA, de momento, ni
siquiera ha entrado por la puerta.
MARTE —
PREGUNTA 1
¿Qué
función vital encontramos? INTERVENIR. ¿Para qué? Para producir una
modificación cuando permanecer exactamente igual no permite responder
suficientemente a las condiciones existentes.
¿Correspondencia
con Marte?
EN INVESTIGACIÓN. Y ya tenemos una diferencia preciosa con
nuestra primera interrogada:
LUNA
— candidata a REGULAR LA CONTINUIDAD.
MARTE
— candidato a INTERVENIR PARA MODIFICAR.
Todavía no
sabemos si esos nombres astrológicos sobrevivirán. Pero las dos funciones sí existen en la Vida. Y fíjate lo que acaba de pasar sin
buscarlo: Una regula para que la
unidad pueda continuar. La otra
modifica cuando para
continuar no basta con mantener lo que había.
No son
enemigas. Se necesitan. Ahora sí tiene sentido la
segunda pregunta:
PREGUNTA 2 ¿QUÉ NECESIDAD DE LA VIDA ATIENDE ESTA
CAPACIDAD DE INTERVENIR?
Ahí veremos
si ACTUAR
es realmente fundamental o si hemos elegido una palabra demasiado amplia.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MARTE —
PREGUNTA 2 QUÉ NECESIDAD DE LA VIDA ATIENDE?
Partimos
sólo de lo obtenido en la primera: Una unidad viva necesita capacidad de
intervenir para modificar una situación.
¿Por qué? Porque
el campo no permanece
constante.
Cambian las
condiciones. Aparecen obstáculos. Faltan recursos. Hay que conseguirlos.
Aparece algo incompatible. Hay que apartarse, expulsarlo o modificar la
relación con ello. Por tanto, la
Vida necesita algo elemental:
CAPACIDAD DE RESPUESTA ACTIVA.
No basta con
regular internamente lo que ocurre. Hay
situaciones en las que la unidad necesita hacer. Y ese hacer tiene una característica
muy importante: produce diferencia.
Antes había
una situación. La unidad
interviene. Después de la
intervención algo ha
cambiado. Ahí
parece estar la necesidad que estamos buscando:
La
Vida necesita poder modificar activamente su relación consigo misma o con el
campo cuando las condiciones existentes no permiten continuar adecuadamente. Y ahora aparecen varios cauces
posibles:
acercarse a lo necesario. apartarse de lo
perjudicial.
retirar un obstáculo. expulsar algo
incompatible.
alcanzar un recurso. detener una acción
perjudicial.
separar lo que necesita
separación.
abrirse
paso
cuando existe impedimento.
Pero
cuidado: ninguno de estos cauces es
todavía Marte. Y tampoco debemos convertirlos en el nuevo
diccionario marciano. Estamos
encontrando formas
posibles de una necesidad anterior.
Y aparece
DEFENSA Ahora podemos colocarla mejor.
La defensa
existe indiscutiblemente en la Vida. Pero
parece que DEFENDER no
es toda la función.
Es una
situación particular:
algo
amenaza la integridad o continuidad de la unidad
→ la unidad interviene
→ intenta modificar esa
situación.
Por tanto,
provisionalmente: INTERVENCIÓN = función más amplia.
DEFENSA
= uno de sus posibles cauces cuando existe amenaza. Y esto ya empieza a limpiar muchísimo
aquella ecuación: MARTE = GUERRA
Porque
incluso si al final aceptáramos Marte como función de intervención, tendríamos:
INTERVENCIÓN
↓
puede adoptar forma de defensa
↓
la defensa humana puede organizarse colectivamente
↓
dentro del constructo puede aparecer la guerra.
¡Hay varios
pisos entre una cosa y otra! La
guerra no tendría derecho a instalarse automáticamente en la raíz. Pero tampoco la descartamos. Después preguntaremos cómo apareció y
qué función utilizó.
Y hay algo
todavía más interesante Una intervención puede ser extraordinariamente
pequeña. Una célula modifica una
relación. Una raíz cambia de dirección. Un organismo retira una extremidad ante
un estímulo nocivo.
No hacen
falta: enemigo, ira, valentía, conquista, victoria, derrota. Todo ese vocabulario
puede pertenecer a pisos posteriores.
Madre Tierra nos está dejando una cosa muchísimo más desnuda: HAY MOMENTOS EN QUE PARA CONTINUAR HAY QUE
ACTUAR.
Ésa parece
ser la necesidad. Resultado
provisional
P1 —
FUNCIÓN: INTERVENIR.
P2 —
NECESIDAD: poder modificar activamente
una situación cuando mantenerla sin cambios compromete las necesidades de la
unidad.
Correspondencia
con Marte: EN INVESTIGACIÓN. Y ahora llega una pregunta magnífica:
PREGUNTA 3
¿QUÉ APORTA ESTA FUNCIÓN A LA UNIDAD?
Porque «acción»
todavía es demasiado amplio. Ahora
Madre Tierra tendrá que decirnos qué
obtiene la unidad gracias a disponer de esa capacidad. Y quizá ahí aparezca algo más preciso que
simplemente hacer.
Seguimos. Aquí Marte tiene que demostrar que intervenir aporta algo
específico a la Vida y no es simplemente una palabra demasiado general.
MADRE TIERRA
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MARTE —
PREGUNTA 3 ¿QUÉ APORTA ESTA FUNCIÓN A
LA UNIDAD?
Tenemos una
unidad viva. Puede recibir. Puede
regular. Puede mantener determinadas condiciones. Pero
aparece una situación que no
puede resolverse solamente regulando lo que ya hay.
Entonces
necesita introducir una diferencia.
Y eso nos lleva a algo más preciso que «acción»: CAPACIDAD
DE PRODUCIR UN CAMBIO NECESARIO.
Eso aporta
la función. No necesariamente un
cambio grande. No necesariamente
violento. No necesariamente contra
alguien.
Simplemente: ANTES
→ intervención → DESPUÉS.
La situación
ha sido modificada. Y la Vida está llena
de ello. Hay que alcanzar algo. Separarse de algo. Abrirse paso. Retirar. Expulsar. Interrumpir. Desplazarse. Modificar una relación con el campo.
Por tanto,
esta función aporta a la unidad: CAPACIDAD EJECUTIVA.
Pero cuidado
con la palabra, porque «ejecutiva» ya viene bastante cargada por nuestro
lenguaje humano. Quizá podamos dejarla provisionalmente como: CAPACIDAD
DE HACER EFECTIVA UNA RESPUESTA.
Eso me gusta
más. Porque una unidad puede
detectar perfectamente una necesidad y, sin embargo, si no puede convertir esa detección en
modificación, la necesidad sigue sin resolverse. Aquí aparece una secuencia muy limpia:
ALGO REQUIERE CAMBIO
↓
LA UNIDAD RESPONDE
↓
INTERVIENE
↓
MODIFICA
Y eso ya
empieza a diferenciar esta función de la que encontramos con Luna. La función que provisionalmente llamamos
lunar podía: regular condiciones para continuar.
La que
estamos interrogando como Marte parece aportar: capacidad
para alterar activamente una condición cuando la regulación por sí sola no
basta.
Y aquí viene
algo muy importante: MODIFICAR NO ES DESTRUIR.
Puede
incluir destrucción en determinadas circunstancias. Pero no son equivalentes. Para comer una fruta, por ejemplo,
modificamos una estructura. Para
caminar alteramos relaciones físicas con el entorno. Para cicatrizar, el organismo realiza
procesos activos de reparación y reorganización. Para defenderse puede ser necesario
detener o eliminar algo perjudicial.
La función
parece anterior a cualquier juicio m oral:
INTERVENIR PARA QUE ALGO CAMBIE.
Y ahora
podemos mirar aquella enorme mochila tradicional de Marte: fuerza,
coraje, lucha, agresividad, guerra, conquista, competición...
Todavía
ninguna necesita entrar. Puede que
algunas sean formas
humanas de activar una capacidad de intervención.
Puede que
otras pertenezcan al constructo. Puede
que alguna revele una función que todavía no hemos visto. Esperan.
PREGUNTA 3
— RESULTADO Esta
función aporta a la unidad la capacidad de convertir una necesidad de cambio en
una intervención efectiva sobre sí misma o sobre su relación con el campo.
Y mira las
tres primeras:
1.
FUNCIÓN — INTERVENIR.
2.
NECESIDAD — RESPONDER ACTIVAMENTE cuando mantener la situación no basta.
3.
APORTACIÓN — HACER EFECTIVO EL CAMBIO NECESARIO.
Ahora sí
empieza a aparecer un hilo. Y,
curiosamente, todavía no
ha aparecido la guerra.
Ni siquiera hemos necesitado agresividad. Eso es interesantísimo, pero no saquemos
conclusiones todavía.
Porque ahora
llega la pregunta que puede empezar a desmontar cualquier Marte autosuficiente:
PREGUNTA 4
¿DE QUÉ
DEPENDE PARA PODER REALIZAR SU FUNCIÓN?
Y aquí
sospecho que Madre Tierra puede hacerle una pregunta bastante incómoda: ¿Cómo
sabes qué debes modificar? Porque
actuar sin relación con las demás funciones no es intervención funcional.
Puede ser
simplemente movimiento,
gasto o destrucción. Ahí
podemos empezar a distinguir una acción al servicio de la unidad de una acción
que se ha soltado del
TODO Y UNIDAD.
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MARTE —
PREGUNTA 4
¿DE QUÉ
DEPENDE PARA PODER REALIZAR SU FUNCIÓN?
Tenemos
provisionalmente: INTERVENIR → RESPONDER ACTIVAMENTE →
HACER EFECTIVO UN CAMBIO.
Pero aparece
inmediatamente un problema. ¿CAMBIAR QUÉ? Y todavía más importante: ¿PARA
QUÉ? Porque la capacidad de
actuar por sí sola no
sabe qué conviene a la unidad.
Puede
disponer de una enorme potencia de intervención y emplearla en una dirección
que perjudique aquello que debía sostener.
Por tanto, esta función depende, en primer lugar, de: INFORMACIÓN. Tiene que existir alguna forma de
detectar:
qué
ocurre,
qué necesita
modificación,
cuándo intervenir,
sobre qué intervenir.
No
atribuyamos todavía esa detección a Mercurio, Luna o cualquier otro planeta. No han ganado ese puesto. Sólo sabemos que la
función de intervención necesita
información procedente de la unidad y del campo.
Segundo: RECURSOS. Intervenir tiene coste.
Una unidad necesita
disponer de energía, materia, capacidad física o funcional suficiente para
producir la modificación. No puede
actuar indefinidamente.
Eso ya
introduce algo formidable para Marte: SU CAPACIDAD DE ACCIÓN TIENE LÍMITE. No existe «acción infinita». Una intervención que consume
continuamente más recursos de los que la unidad puede reponer termina
perjudicando su continuidad.
Tercero: DIRECCIÓN. No basta con poder actuar. La intervención necesita estar orientada
hacia una necesidad de
la unidad.
Y aquí
empezamos a acercarnos peligrosamente a nuestra cuestión de la guerra. Porque una función de intervención
desligada de: información + necesidad + límite +
conjunto puede
continuar teniendo una enorme capacidad de acción... pero haber perdido su orientación vital.
Entonces aparece:
ACTUAR POR ACTUAR.
INTERVENIR MÁS DE LO NECESARIO.
CONTINUAR CUANDO YA NO ES NECESARIO.
DESTRUIR MÁS DE LO QUE LA FUNCIÓN REQUERÍA.
¡Aquí
empieza a aparecer el posible Marte del constructo! No porque la capacidad original sea
destructiva. Sino porque una capacidad vital puede ser
apropiada por una construcción humana y recibir otra finalidad.
Por ejemplo: La capacidad de defender existe. Pero el constructo puede decir: «No
solamente defiendas lo necesario para continuar. Conquista.»
La capacidad
de separar existe. El constructo
puede decir: «Elimina al diferente.»
La capacidad
de movilizar recursos existe. El
constructo puede decir: «Movilízalos todos contra el enemigo.»
La capacidad
de actuar existe. El constructo puede
convertirla en: «demuestra que eres más fuerte.»
¡ALTO! Ahí ya no podemos cargar todo eso
automáticamente sobre la función original.
Tenemos que preguntar: ¿QUIÉN LE DIO ESA DIRECCIÓN?
Y puede que
la respuesta sea: el constructo. Eso sería enorme para
comprender Marte.
PREGUNTA 4
— RESULTADO La función de
intervención depende de:
INFORMACIÓN — saber que existe
una situación que requiere modificación.
RECURSOS — disponer de
capacidad suficiente para intervenir.
DIRECCIÓN — orientar la
intervención hacia una necesidad.
LÍMITE — detenerla cuando
la modificación necesaria se ha realizado.
COOPERACIÓN — funcionar dentro
de la unidad y no independientemente de ella.
Y entonces
obtenemos algo muy importante: MARTE NO SABRÍA POR SÍ SOLO QUÉ HACER.
Si nuestra
hipótesis acaba resistiendo, Marte sería capacidad
funcional de intervención, no señor de la unidad. Necesita al resto.
Otra vez: P(::::)
= TODO Y UNIDAD. Y aquí la
guerra empieza a encontrar una ubicación posible.
No
necesariamente como «Marte esencial», sino quizá como capacidad de intervención organizada
por el constructo hacia determinados fines humanos.
Eso
tendremos que demostrar después, no anticiparlo. Pero ya hemos encontrado una diferencia
decisiva: POTENCIA DE INTERVENCIÓN ≠ FINALIDAD DE LA
INTERVENCIÓN.
Una cosa es
disponer del martillo. Otra: quién
decide dónde golpear, cuánto y para qué.
Y ahora la
pregunta 5 puede apretar muchísimo: ¿QUÉ CONDICIONES NECESITA ESTA FUNCIÓN PARA
DESPLEGARSE ADECUADAMENTE?
Porque si
actuar es necesario para la Vida, tendremos que descubrir qué convierte una intervención en
funcional y qué empieza a convertirla en desproporcionada. Ahí Marte tendrá que enseñarnos sus
márgenes.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MARTE —
PREGUNTA 5
¿QUÉ
CONDICIONES NECESITA ESTA FUNCIÓN PARA DESPLEGARSE ADECUADAMENTE?
Tenemos ya
una posible función: intervenir para producir una
modificación necesaria. Pero
la palabra decisiva es necesaria. Porque intervenir no es bueno simplemente
porque exista capacidad para hacerlo. Madre
Tierra parece exigir unas condiciones muy concretas.
1. TIENE
QUE HABER ALGO QUE REQUIERA INTERVENCIÓN
Si nada
necesita modificarse y aun así intervengo, ya hemos cambiado de terreno. La función no puede necesitar inventarse
continuamente obstáculos, amenazas o enemigos para justificar su propia existencia. Esto es importante. LA
INTERVENCIÓN NACE DE UNA NECESIDAD,
NO DE LA NECESIDAD DE INTERVENIR.
2.
PROPORCIÓN La respuesta tiene que
guardar alguna relación con aquello que pretende resolver.
Si basta
apartar: no
hace falta destruir.
Si basta
detener: no hace falta eliminar.
Si basta
separarse: no hace falta perseguir.
Aquí Madre
Tierra introduce una medida extraordinaria:
LA INTERVENCIÓN SUFICIENTE. No máxima. Suficiente. Porque toda intervención
consume recursos y produce consecuencias.
3.
DIRECCIÓN La acción necesita saber qué
está intentando conseguir.
No basta: «puedo». Necesita: «¿para
qué?» Y el para qué
vuelve finalmente a nuestro termómetro:
VIDA Y CONTINUIDAD. Si la intervención acaba destruyendo
sistemáticamente las condiciones que hacen posible continuar, tenemos una
contradicción funcional.
4. LÍMITE Esto quizá sea lo más marciano que
estamos descubriendo sin utilizar todavía el diccionario de Marte: saber parar.
Una
intervención funcional tiene: inicio → acción → resultado suficiente
→ final. Si
continúa después de haber cumplido su función, ya no tenemos exactamente la
misma cosa. Puede convertirse en:
exceso, desgaste, dominio, destrucción innecesaria.
Y eso puede
ser importantísimo cuando posteriormente volvamos a estudiar guerra, conquista, violencia,
competición.
5.
CAPACIDAD DE DIFERENCIAR Para
intervenir necesito distinguir: esto
/ aquello. aquí / allí. lo que debe modificarse / lo que debe
conservarse.
Una
intervención incapaz de discriminar destruye también aquello que necesitaba
proteger. Por tanto aparece una
condición fundamental: PRECISIÓN. ¡Esto me parece enorme!
Quizá
durante siglos hayamos asociado Marte principalmente con fuerza, cuando desde
Madre Tierra podría resultar mucho más importante la precisión de la intervención. Una operación quirúrgica es un ejemplo
magnífico como imagen: cortar puede ser necesario. Pero precisamente porque cortar tiene
consecuencias, importa muchísimo:
dónde,
cuánto, cuándo y para qué. Entonces: CORTAR
NO ES CONTRARIO A LA VIDA. Puede
estar completamente al servicio de ella.
Lo contrario
de la Vida aparece cuando la intervención pierde relación funcional con aquello que pretende
sostener.
Resultado
de la pregunta 5
Esta función
necesita:
NECESIDAD
REAL
— algo requiere modificación.
INFORMACIÓN — saber qué ocurre.
DIRECCIÓN — saber para qué
intervenir.
PROPORCIÓN — actuar sólo en la
medida necesaria.
PRECISIÓN — afectar aquello
que corresponde.
RECURSOS — disponer de
capacidad para hacerlo.
LÍMITE — detener la
intervención cuando ha cumplido su función.
Y ahora
empieza a aparecer algo verdaderamente interesante.
No tenemos:
MARTE
= FUERZA.
Tenemos algo
mucho más complejo: MARTE — HIPÓTESIS FUNCIONAL
CAPACIDAD
DE INTERVENCIÓN PRECISA Y SUFICIENTE ANTE UNA NECESIDAD DE MODIFICACIÓN.
Todavía
provisional. Pero observa qué lejos
estamos ya de: MARTE = GUERRA.
Y sin
embargo no hemos
eliminado cortar, detener, expulsar, defender ni incluso destruir cuando una
situación vital pudiera requerirlo. Los hemos colocado bajo una regla superior:
¿CUÁNTO NECESITA LA VIDA? Esto conecta exactamente con lo que dijiste
antes: Marte puede llegar a cortar o matar y seguir creyendo que protege. Las preguntas empiezan a permitirnos
localizar el punto en
que una función necesaria puede convertirse en otra cosa. Y ahora llega la prueba inversa.
PREGUNTA 6
¿QUÉ
OCURRE EN LA UNIDAD CUANDO ESTA FUNCIÓN FALTA O NO PUEDE EXPRESARSE?
Si Marte
realmente está tocando una función fundamental, una unidad incapaz de
intervenir cuando necesita hacerlo debería pagar un precio claro.
Ahí
veremos si verdaderamente necesitamos a nuestro candidato Marte para la Vida.
Seguimos. Y ésta es una prueba fuerte: si la
función es realmente vital, su
ausencia tiene que producir consecuencias reconocibles sin necesidad de hablar
de astrología.
MADRE TIERRA
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MARTE —
PREGUNTA 6
¿QUÉ OCURRE
EN LA UNIDAD CUANDO ESTA FUNCIÓN FALTA O NO PUEDE EXPRESARSE?
Tenemos una
unidad viva capaz de recibir, regular y sostenerse. Pero aparece una situación que requiere
modificación. Y la unidad no puede intervenir. ¿Qué sucede?
En
principio, queda sometida a la situación tal como está. Si necesita acercarse a un recurso y no
puede actuar: no llega.
Si necesita
apartarse de algo perjudicial: permanece expuesta.
Si necesita
expulsar algo incompatible: lo conserva.
Si necesita
separar: no separa.
Si necesita
detener: no detiene.
Si necesita
modificar su relación con el campo: queda atrapada en la relación
existente.
Por tanto
aparece una consecuencia muy clara: PÉRDIDA DE CAPACIDAD DE RESPUESTA EFECTIVA.
Y esto puede
comprometer directamente la continuidad.
No porque «falte Marte». Eso
sería volver a la astrología. Sino
porque una unidad viva
incapaz de producir determinadas modificaciones cuando son necesarias tiene
menos posibilidades de conservar su organización y continuar.
Esto parece
bastante sólido. Pero aparece algo
todavía más interesante La ausencia
de esta función no produce necesariamente muerte inmediata.
Puede
producir: dependencia
creciente de otras unidades que intervengan por ella. Eso es importantísimo. Si yo no puedo modificar una determinada
condición pero otra parte del sistema puede hacerlo por mí, la unidad mayor puede continuar.
Otra vez: TODO
Y UNIDAD.
Una parte no
necesita realizar absolutamente todas las funciones por sí sola si pertenece a
un sistema donde otras partes pueden compensar.
¡Esto nos va
a servir muchísimo después para astrología!
Porque quizá el error sea pensar:
«Si una persona
tiene poco Marte, carece de Marte.»
No. Si algún día llegamos a aplicar este
modelo a una carta, tendríamos que preguntar cómo la unidad completa resuelve una
necesidad funcional, no cuánto posee de un supuesto ingrediente
aislado. Eso es otra astrología.
¿Qué ocurre
si nadie compensa? Entonces sí
aparece una secuencia:
NECESIDAD
DE MODIFICACIÓN
→ IMPOSIBILIDAD DE
INTERVENIR
→ LA SITUACIÓN PERSISTE
→ AUMENTA EL
DESEQUILIBRIO
→ SE COMPROMETE LA
CONTINUIDAD.
Por tanto la
función candidata supera otra prueba importante: LA
VIDA NECESITA CAPACIDAD DE INTERVENCIÓN.
Pero todavía
no hemos demostrado que Marte
sea su representante astrológico. Exactamente igual que hicimos con Luna.
Resultado
de la pregunta 6
Cuando
una unidad no puede intervenir ante una situación que requiere modificación,
pierde capacidad de respuesta sobre sí misma o sobre su relación con el campo.
Si ninguna otra parte del sistema compensa esa incapacidad, la continuidad
puede quedar comprometida.
Y ahora
viene la pregunta 7. Ésta, con Marte, puede ser extraordinaria: ¿QUÉ
OCURRE CUANDO ESTA FUNCIÓN OCUPA MÁS LUGAR DEL QUE FUNCIONALMENTE LE
CORRESPONDE? Con Luna vimos que
sostener demasiado podía convertirse en rigidización. Aquí podemos descubrir qué ocurre
cuando: INTERVENIR DEJA DE SER UNA RESPUESTA A UNA NECESIDAD Y SE CONVIERTE EN UNA NECESIDAD DE
INTERVENIR.
Ahí, Carlos,
quizá empecemos a ver exactamente por
dónde entra el constructo hasta llegar a aquel MARTE = GUERRA
que abrió toda esta cuestión.
Vamos. Ésta es probablemente la gran pregunta de Marte,
porque ahora veremos cómo una función necesaria puede desbordar su lugar.
MADRE TIERRA INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MARTE —
PREGUNTA 7
¿QUÉ OCURRE
CUANDO ESTA FUNCIÓN OCUPA MÁS LUGAR DEL QUE FUNCIONALMENTE LE CORRESPONDE?
Hasta ahora
hemos encontrado: hay algo que necesita modificación →
la unidad interviene → produce el cambio suficiente → se detiene. Ahí la intervención sirve
a la Vida. Pero imaginemos que la
función deja de detenerse. Ya no
interviene solamente porque algo
necesita ser modificado.
Empieza a:
intervenir
porque puede,
modificar lo que no
necesitaba modificación,
emplear más fuerza de la
necesaria,
continuar después de
haber conseguido el resultado,
consumir recursos sin
necesidad,
invadir el espacio
funcional de otras partes.
Entonces
aparece una inversión extraordinariamente clara: LA CAPACIDAD DE RESOLVER UN PROBLEMA
EMPIEZA A PRODUCIR PROBLEMAS. Y esto no necesita astrología para
comprenderse. Una respuesta defensiva
puede ser vital.
Una
respuesta defensiva permanente, aunque ya no exista aquello que la provocó, consume y deteriora. Cortar puede salvar. Cortar indiscriminadamente destruye. Expulsar
algo incompatible puede ser necesario.
Expulsar indiscriminadamente aquello que es diferente puede perjudicar a
la propia unidad.
Intervenir
puede solucionar. Intervenir continuamente impide que
otras funciones hagan su trabajo.
Por tanto,
Marte empieza a mostrarnos algo que con Luna ya apareció bajo otra forma: UNA
FUNCIÓN VITAL FUERA DE PROPORCIÓN PUEDE
VOLVERSE CONTRA LA UNIDAD A LA QUE SERVÍA.
Esto es
importantísimo. No significa que la
función se haya vuelto «mala». Significa
que ha perdido ubicación
dentro de TODO Y UNIDAD.
Y ahora podemos acercarnos a la guerra
Con
muchísimo más fundamento que antes. La
secuencia podría ser:
CAPACIDAD DE INTERVENCIÓN
↓
CAPACIDAD DE DEFENSA
↓
CAPACIDAD DE EMPLEAR
FUERZA CUANDO ES NECESARIA
↓
entra el constructo humano
↓
enemigo, territorio,
propiedad, honor, poder, conquista, ideología...
↓
la capacidad original recibe nuevas finalidades
↓
GUERRA
Esto es sólo
una hipótesis de ubicación; después habrá que examinar cada paso. Pero ya vemos algo: LA
GUERRA NO NECESITA SER LA FUNCIÓN DE MARTE.
Podría ser una construcción humana gigantesca que
utiliza capacidades pertenecientes a esa función. ¡Muy diferente! Y entonces comprendemos por qué MARTE = GUERRA pudo
resultar tan convincente durante siglos.
Porque quizá
no sea una asociación completamente arbitraria. Puede haber un hilo. Pero se confundió el extremo histórico de una
manifestación con la
función que permitía aquella manifestación.
Eso es exactamente
lo que nuestras preguntas intentaban separar.
Y aparece una cuestión todavía más seria La intervención excesiva puede llegar a
necesitar fabricar
justificación para continuar interviniendo.
Aquí ya
estamos plenamente dentro del constructo.
Si he construido una estructura cuya existencia depende de intervenir,
luchar o dominar, puede aparecer la necesidad de encontrar continuamente:
amenazas,
adversarios,
objetivos,
territorios,
competidores.
La función
ya no responde al campo. El constructo empieza a interpretar el
campo para alimentar la función que ha sobredimensionado. ¡Eso sí es una inversión
formidable!
En la raíz: LA
NECESIDAD LLAMA A LA INTERVENCIÓN.
En la
inversión: LA INTERVENCIÓN NECESITA ENCONTRAR UNA NECESIDAD. Ahí tenemos una señal magnífica
para nuestro termómetro.
PREGUNTA 7
— RESULTADO
Cuando
la capacidad de intervención ocupa más lugar del necesario, puede dejar de
responder proporcionalmente a necesidades reales y comenzar a producir modificaciones,
consumo, invasión o destrucción que perjudican a la propia unidad y al campo
del que depende.
Y podemos
condensarlo todavía más: MARTE FUNCIONAL: intervengo
porque es necesario.
MARTE DESPROPORCIONADO: intervengo
porque puedo, porque necesito intervenir o porque el constructo me ha dado una
finalidad que exige seguir interviniendo.
Pero
cuidado: todavía utilizamos «Marte» provisionalmente. La función está encontrada; su
atribución astrológica sigue en investigación.
Y ahora
viene la pregunta 8: ¿CON QUÉ OTRAS FUNCIONES NECESITA COOPERAR?
Ésta puede
ser todavía más importante que con Luna.
Porque acabamos de descubrir que una capacidad de intervención sola puede resultar peligrosísima.
Necesita
algo que detecte. Algo que regule. Algo que determine proporción. Algo que permita distinguir. Algo que recupere después de intervenir. Algo que vuelva a integrar. Y quizá Madre Tierra nos diga algo
formidable: LA FUERZA NO NECESITA SER ELIMINADA. NECESITA ESTAR INTEGRADA.
Eso sería TODO Y UNIDAD hablando
directamente a Marte.
Vamos. Y aquí Marte tiene que aceptar algo
decisivo: si realmente
es una función de la Vida, jamás puede actuar como soberano.
MADRE TIERRA
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MARTE —
PREGUNTA 8
¿CON QUÉ
OTRAS FUNCIONES NECESITA COOPERAR?
La respuesta
más inmediata es: CON TODAS AQUELLAS QUE LE PERMITEN SABER
CUÁNDO, DÓNDE, CUÁNTO Y PARA QUÉ INTERVENIR.
Porque la
capacidad de intervención, aislada, no
contiene por sí misma el criterio suficiente para decidir su utilización. Necesita que la unidad detecte que algo
sucede. Necesita distinguir qué debe
modificarse y qué debe conservarse. Necesita
conocer, de alguna manera, el estado de los recursos disponibles. Necesita regulación para no excederse. Necesita recuperación después del esfuerzo. Necesita integración de las consecuencias
de su intervención. Por tanto,
aparecen relaciones funcionales clarísimas:
DETECCIÓN
→ informa.
DIFERENCIACIÓN
→ delimita.
REGULACIÓN
→ proporciona medida.
INTERVENCIÓN
→ ejecuta la modificación.
RECUPERACIÓN
→ recompone condiciones.
INTEGRACIÓN
→ reincorpora el resultado al conjunto.
No asignemos
todavía esos trabajos a Mercurio, Saturno, Luna, Venus, etc.
Que
cada planeta se gane después su silla.
Pero
las funciones existen. Y Marte, si
finalmente conserva este nombre funcional, las necesita. Aquí
aparece algo enorme
Recordemos
lo que encontramos con Luna: regulación de la continuidad. Ahora nuestra candidata
Marte necesita precisamente regulación. Y la función lunar necesita, en
determinados momentos, intervención. ¡Se necesitan mutuamente!
Luna sin
capacidad de modificación podría intentar mantener condiciones que ya no son
mantenibles. Marte sin regulación
podría modificar continuamente hasta deteriorar aquello que pretendía sostener.
Entonces: REGULAR
SIN INTERVENIR PUEDE SER INSUFICIENTE.
INTERVENIR SIN REGULAR PUEDE SER DESTRUCTIVO.
Y entre
ambas aparece: VIDA.
Eso empieza
a parecernos mucho más a TODO
Y UNIDAD que a los antiguos planetas convertidos en personajes
independientes.
No hay un
planeta «bueno» y otro «malo». Hay
funciones que se
corrigen, necesitan y limitan mutuamente.
Y ahora
volvamos un instante a MARTE = GUERRA
¿Qué necesitaría una capacidad de intervención para llegar a guerra?
No basta
Marte. ¡Necesita un universo entero
alrededor! Necesita identificar un
enemigo. Necesita una razón. Necesita recursos. Necesita organización. Necesita comunicación. Necesita objetivos. Necesita construcción simbólica. Necesita justificar costes. Necesita sostener durante un tiempo la
acción. Necesita incluso fabricar
relatos sobre lo que ocurre.
Por tanto: LA
GUERRA NO PUEDE EXPLICARSE CON MARTE SOLO.
Aunque la
función que estamos llamando provisionalmente marciana participe en ella. Esto es importantísimo. La antigua etiqueta:
MARTE
= GUERRA comprime dentro de
una sola palabra un
fenómeno complejo producido por muchísimas funciones y, en el caso humano, por
enormes construcciones culturales, políticas y sociales.
Marte podría
aportar una capacidad. El constructo monta la guerra. Eso ya es una reubicación
gigantesca. Y aparece otra consecuencia
Cuando la
intervención coopera con las demás funciones, la fuerza deja de ser
necesariamente brutal. Puede
convertirse en: precisión.
La cantidad
necesaria. En el lugar necesario. Durante el tiempo necesario. Para la modificación necesaria. Y después: PARAR.
¡Eso quizá
sea una de las cosas más sorprendentes que está saliendo de Marte! Una función marciana bien integrada
podría reconocerse tanto por su
capacidad para actuar como por su capacidad para dejar de actuar cuando la intervención
ya cumplió su función.
No: más
fuerza = más Marte.
Sino: INTERVENCIÓN
ADECUADA = FUNCIÓN INTEGRADA. Eso
sí cambia muchísimo.
PREGUNTA 8
— RESULTADO
La
función de intervención necesita cooperar con aquellas funciones que detectan
necesidades, discriminan, regulan recursos, establecen límites, sostienen la
unidad, recuperan condiciones e integran las consecuencias.
Aislada
pierde criterio; integrada adquiere dirección, proporción y límite. Y ahora tenemos algo precioso:
LUNA: regula para que la
unidad pueda continuar.
MARTE: interviene cuando
continuar requiere modificación.
No son dos
personajes. SON DOS NECESIDADES DE UNA MISMA VIDA.
Ahora viene
la Pregunta 9: ¿QUÉ
RECIBE Y QUÉ DEVUELVE AL CONJUNTO?
Y con Marte
es magnífica, porque podremos comprobar si esta función solamente gasta recursos... o si su intervención devuelve al Todo algo
fundamental: una situación modificada que permite
que la unidad vuelva a continuar. Ahí
quizá se cierre el circuito entre Marte y Luna de una manera
extraordinariamente sencilla.
Vamos. Ésta nos permite comprobar si Marte es
sólo gasto, empuje y
acción, o si verdaderamente participa en un circuito de Vida.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MARTE —
PREGUNTA 9
¿QUÉ RECIBE
Y QUÉ DEVUELVE AL CONJUNTO?
Marte
—nuestra función provisional de intervención— no parte de cero. Para poder intervenir recibe del conjunto:
información sobre una situación
que requiere modificación;
recursos
y energía
para actuar;
dirección, porque la necesidad
no la determina él solo;
límites, porque tampoco
puede decidir ilimitadamente cuánto actuar;
y recibe
algo todavía más fundamental: UNA UNIDAD QUE MERECE SER CONTINUADA.
Sin unidad,
¿para qué intervenir? Esto coloca a
Marte en una posición completamente distinta de aquella imagen del guerrero
autónomo. Marte recibe muchísimo antes de poder
hacer nada.
Y entonces
actúa. Pero ¿qué devuelve? No debería devolver simplemente: FUERZA. Ni: ACCIÓN. Devuelve algo muchísimo
más concreto: UNA SITUACIÓN MODIFICADA.
Había un
obstáculo. Ya no está o ha cambiado
la relación con él.
Había una
amenaza. Ha sido detenida, evitada o
reducida.
Faltaba
acceso a algo necesario. La intervención
lo ha facilitado.
Había algo
incompatible. Ha sido separado o
expulsado.
Había que
producir una modificación. Se produjo. Y una vez realizada... MARTE
DEVUELVE LA SITUACIÓN A LA UNIDAD.
Esto me
parece importantísimo. Porque su
función termina. No tiene que quedarse gobernando aquello
sobre lo que intervino. Recibe una
necesidad de modificación. Interviene. Devuelve una nueva condición. Y
se retira. ¡Qué
lejos estamos ya de la imagen de acción permanente!
APARECE UN
CIRCUITO PRECIOSO
Mira lo que
sucede si ponemos provisionalmente juntas las dos funciones que hemos
encontrado.
LUNA regula condiciones para continuar.
↓
aparece algo
que la regulación ordinaria no puede resolver.
↓
MARTE interviene y modifica.
↓
la situación
cambia.
↓
LUNA puede volver a regular las nuevas
condiciones.
Eso sería: REGULACIÓN
→ NECESIDAD DE CAMBIO → INTERVENCIÓN → NUEVA SITUACIÓN → REGULACIÓN.
¡Esto ya
parece Vida! No porque hayamos
demostrado Luna y Marte astrológicos.
Sino porque las
funciones encontradas encajan entre sí sin necesidad de inventar una historia
psicológica.
Y esto nos
proporciona una idea extraordinaria para cuando tengamos varios planetas
interrogados: QUIZÁ AL FINAL NO OBTENGAMOS UNA LISTA DE PLANETAS. OBTENGAMOS UN CIRCUITO FUNCIONAL.
Eso sería
mucho más potente. Cada función
necesitaría a las otras.
Y entonces P(::::) —TODO Y UNIDAD— no estaría
puesto encima de la astrología como una filosofía nuestra. Aparecería
en la propia relación funcional.
¿Y QUÉ
DEVUELVE MARTE AL TODO? Aquí
podemos ir todavía un poco más lejos.
Toda intervención tiene consecuencias.
Consume
recursos. Modifica el campo. Puede producir restos. Puede afectar otras unidades. Por tanto, Marte no puede decir:
«Cumplí
mi objetivo; lo demás no me importa.»
Porque
el resultado vuelve al Todo. Esto
introduce una responsabilidad funcional formidable: UNA
INTERVENCIÓN NO SE MIDE SÓLO POR SI CONSIGUIÓ SU OBJETIVO, SINO TAMBIÉN POR LO QUE DEVUELVE AL
CONJUNTO.
¡Ahí Madre
Tierra vuelve a ser implacable! Puedo
conseguir mi objetivo particular y, al mismo tiempo, dejar destruido el campo
del que dependo. Desde el constructo
quizá diga: ÉXITO.
Desde TODO Y
UNIDAD: ¿ÉXITO PARA QUIÉN Y A QUÉ COSTE PARA
LA CONTINUIDAD? Ahí
nuestro termómetro vuelve a funcionar.
Y esto afecta directamente a aquella derivación extrema de Marte que
llamábamos guerra. Una guerra puede
alcanzar un objetivo político o territorial.
El
constructo puede declararla «victoria».
Pero Madre Tierra pregunta:
¿QUÉ
DEVOLVIÓ AL CONJUNTO? Y entonces la medida
cambia completamente.
PREGUNTA 9
— RESULTADO
La
función de intervención recibe del conjunto información, recursos, dirección y
una necesidad concreta de modificación. Actúa sobre ella y devuelve al conjunto
una situación transformada, cuyas consecuencias vuelven a incorporarse a la
unidad.
Su
función no termina en actuar, sino en producir una modificación compatible con
la continuidad del conjunto.
Y esto nos
da una fórmula muy sencilla: RECIBE NECESIDAD → INTERVIENE → DEVUELVE
CONDICIONES MODIFICADAS.
Ahora viene
la Pregunta 10.
Y aquí, como
ocurrió con Luna, abrimos por fin el enorme armario histórico de Marte: guerra,
soldado, agresividad, ira, violencia, coraje, valentía, conquista, competición,
enemigo, sexualidad, masculinidad, armas, lucha... Y Madre Tierra
pregunta una por una: ¿FUNCIÓN? ¿MANIFESTACIÓN? ¿CONSTRUCTO? ¿NO SABEMOS?
Aquí puede
caer muchísimo ropaje... sin que Marte pierda ni un gramo de
potencia.
Vamos. Ahora sí abrimos el armario de Marte,
pero con una regla: ninguna
palabra entra por tradición. Tiene que encontrar su ubicación.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MARTE —
PREGUNTA 10
¿QUÉ PARTE
DE LO ATRIBUIDO A MARTE PUEDE PROCEDER DEL CONSTRUCTO HUMANO Y NO DE LA FUNCIÓN
MISMA?
Nuestra raíz
provisional es bastante pequeña: INTERVENCIÓN FUNCIONAL
Una unidad
viva necesita poder actuar
y producir una modificación suficiente cuando las condiciones
requieren cambio. Ahora traemos las
grandes palabras marcianas. GUERRA
Madre Tierra
no necesita guerras para definir la capacidad de intervención.
En la
naturaleza existen competencia, depredación, defensa, muerte, lucha por
recursos... pero la
guerra humana organizada requiere además territorio,
organización, objetivos colectivos, autoridad, relatos, tecnología,
identificación del adversario, etc.
Por tanto: GUERRA
→ CONSTRUCCIÓN HUMANA COMPLEJA que utiliza capacidades de intervención, defensa
y destrucción.
No parece
raíz. Y esto es enorme porque
permite conservar toda la importancia histórica de Marte = guerra sin
convertir la guerra en función fundamental.
AGRESIVIDAD
Aquí yo no
resolvería tan deprisa. Hay
conductas agresivas reales en animales y humanos. Por tanto:
AGRESIVIDAD
→ VITAL/BIOLÓGICA EN ALGUNAS FORMAS, PERO SU UBICACIÓN EXACTA RESPECTO A MARTE
QUEDA EN INVESTIGACIÓN.
No
necesitamos meterla en la raíz.
DEFENSA Aquí tenemos más suelo. Una unidad viva necesita conservar su
integridad frente a determinadas amenazas.
Pero ya vimos que defender es un caso
particular de intervenir.
Por tanto: DEFENSA
→ MANIFESTACIÓN VITAL DE LA FUNCIÓN DE INTERVENCIÓN ANTE UNA AMENAZA.
Muy
importante. No: Marte
= defensa. Sino:
intervención
funcional → cuando existe amenaza → puede adoptar forma defensiva.
IRA Aquí hay que ser estrictos. La ira es un estado afectivo real en
humanos y otros animales, pero no es necesaria para toda
intervención. Podemos actuar con enorme precisión sin
estar iracundos.
Por tanto: IRA
→ posible mecanismo/estado asociado a determinadas intervenciones, NO función
fundamental demostrada. Queda
en investigación.
VIOLENCIA Todavía más claro. Intervenir
no exige violencia. La violencia puede
ser una modalidad de intervención bajo determinadas
condiciones.
Por tanto: VIOLENCIA
→ MANIFESTACIÓN POSIBLE, NO RAÍZ. Y
después habrá que investigar cuándo aparece, para qué y cuándo pierde
proporcionalidad.
VALOR /
CORAJE Aquí aparece una palabra
humana muy interesante. Una unidad puede necesitar actuar a pesar de percibir
riesgo.
Eso existe. Pero «valor» contiene ya evaluación,
conciencia, cultura y lenguaje humano.
Por tanto: VALOR
→ FORMA HUMANA DE AFRONTAR determinadas necesidades de intervención. No necesitamos
convertirlo en función vital primaria.
COMPETICIÓN La
competencia por recursos existe fuera del constructo humano. Por tanto, no podemos enviarla
simplemente a «construcción». Pero tampoco parece
ser la función.
COMPETICIÓN
→ RELACIÓN POSIBLE ENTRE UNIDADES CUANDO COINCIDEN SOBRE RECURSOS, ESPACIO U
OTRAS NECESIDADES.
Puede
requerir intervención. Pero intervención ≠ competición.
CONQUISTA
Aquí el
constructo aparece con mucha más fuerza.
Conquistar territorio, poder, mercados, posiciones sociales,
prestigio... son elaboraciones que
pueden utilizar la capacidad de intervención.
CONQUISTA
→ principalmente CAUCE DEL CONSTRUCTO.
No
raíz.
ENEMIGO ¡Ésta es buenísima! La Vida necesita poder detectar amenazas. Pero:
AMENAZA ≠ ENEMIGO.
Una temperatura
extrema puede amenazarme. Un tóxico
puede amenazarme. Una infección puede
amenazarme. Un incendio puede
amenazarme.
No
son enemigos en el sentido humano. «Enemigo» introduce
una representación específica de otro agente dentro de relaciones humanas o
animales complejas.
Por tanto: DETECCIÓN
DE AMENAZA → vital.
ENEMIGO
→ categoría relacional mucho más elaborada; en humanos, fuertemente construida.
¡Aquí se
separa muchísimo!
SOLDADO Clarísimo:
CONSTRUCTO
HUMANO. Una organización
social especializada para determinadas formas de intervención colectiva. Puede utilizar capacidades que estamos
investigando como marcianas. Pero
soldado no pertenece a la raíz.
ARMAS Lo mismo. Una herramienta amplifica capacidad de
intervención.
ARMA
→ tecnología/construcción. No función. Y esto es importantísimo porque un arma
puede multiplicar extraordinariamente una función hasta hacerla superar todos
sus límites naturales de proporción.
Ahí tenemos
muchísimo que investigar después.
MASCULINIDAD Aquí ocurre algo parecido a Luna = mujer. ¿Necesita
una unidad viva ser masculina para intervenir? No.
Las hembras
intervienen, defienden, separan, atacan, se desplazan y modifican su campo.
Por tanto: MARTE
= HOMBRE/MASCULINO no pasa como función universal.
Eso no
elimina las asociaciones históricas, hormonales, culturales o simbólicas. Las reubica.
SEXUALIDAD Aquí: NO SABEMOS.
La
reproducción y la sexualidad tienen una importancia vital evidente en numerosas
especies. Pero no hemos demostrado
que pertenezcan a esta función de intervención ni que deban atribuirse a Marte.
Se
conserva para investigación posterior.
QUÉ
HA OCURRIDO?
Mira qué
poco hemos necesitado dejar en la raíz:
POSIBLE NÚCLEO FUNCIONAL
INTERVENIR
MODIFICAR
ACTUAR EFECTIVAMENTE
DETENER
SEPARAR
EXPULSAR
ALCANZAR
siempre
bajo: necesidad + dirección + proporción + precisión + límite.
MANIFESTACIONES
VITALES POSIBLES
defensa
respuesta ante amenaza
competencia en
determinadas circunstancias.
MANIFESTACIONES
HUMANAS / CONSTRUCTO
guerra
soldado
armas
conquista
muchas formas de enemigo
determinadas formas de
competición.
NO UBICADO
TODAVÍA
agresividad
ira
sexualidad
parte de lo que llamamos
coraje.
Y ahora
aparece algo tremendo. MARTE NO HA PERDIDO FUERZA. Le hemos quitado la obligación de ser violento. Eso es completamente distinto.
Una
intervención extremadamente marciana —si finalmente mantenemos ese nombre—
podría consistir en realizar el
corte mínimo, exacto y necesario.
No el mayor. El exacto. Y ahí volvemos al cirujano que mencionaste
antes. El bisturí corta. Pero el valor de la operación no está en cuánto corta. Está en:
dónde,
cuándo,
cuánto,
para qué,
y cuándo deja de cortar.
Eso es muchísimo más fino que:
MARTE = AGRESIVIDAD.
Y ahora sí
estamos preparados para la pregunta 11: ¿QUÉ
MANIFESTACIONES NUEVAS PODRÍA ENCONTRAR ESTA FUNCIÓN SI DEJAMOS DE OBLIGARLA A
REPETIR SUS CAUCES HISTÓRICOS?
Porque aquí
podemos preguntarnos algo formidable: ¿QUÉ PODRÍA HACER MARTE EN EL SIGLO XXI SI YA NO NECESITARA SER GUERRERO?
No
domesticarlo. No quitarle
potencia.
Encontrarle
cauces donde toda esa capacidad de intervención produzca Vida en lugar de necesitar
destrucción para demostrar que existe.
Ahí podemos
descubrir un Marte completamente nuevo.
Vamos. Y aquí no buscamos un Marte «más
bonito». Buscamos qué
cauces puede encontrar la misma función cuando deja de estar encadenada a sus
manifestaciones históricas.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MARTE —
PREGUNTA 11
¿QUÉ
MANIFESTACIONES NUEVAS PODRÍA ENCONTRAR ESTA FUNCIÓN SI DEJAMOS DE OBLIGARLA A
REPETIR SUS CAUCES HISTÓRICOS?
Nuestra raíz
provisional es: capacidad de intervenir y producir una
modificación necesaria, con dirección, precisión, proporción y límite.
Entonces la
pregunta ya no es: ¿Dónde puedo luchar? Sino: ¿DÓNDE
HACE FALTA INTERVENIR?
Y eso abre
un horizonte enorme. REPARAR Aquí aparece una primera posibilidad
preciosa. Para reparar hay que intervenir.
Algo no
funciona suficientemente. No basta
contemplarlo. Hay que localizar qué
requiere modificación y actuar. Y
cuanto mejor sea la intervención:
menos
daño innecesario,
más precisión,
menor gasto,
mejor resultado.
Esto podría
ser un cauce formidable de nuestra función.
No Marte destructor. MARTE REPARADOR.
Pero
cuidado: no lo convertimos en nueva etiqueta astrológica. Reparar
es una manifestación posible de la función de intervención. CORTAR LO QUE PERJUDICA SIN DESTRUIR EL RESTO
Aquí el
siglo XXI ofrece un campo inmenso. Intervenir
sobre:
un proceso
contaminante,
un consumo excesivo,
una práctica que deteriora un ecosistema,
un mecanismo social que ya no cumple su función,
una utilización innecesaria de recursos...
requiere
capacidad de decir: ESTO HAY QUE MODIFICARLO.
Y actuar. No basta comprender. No basta sentir. No basta regular. Hay
que intervenir. Ahí
nuestro Marte tendría muchísimo trabajo.
ABRIR
CAMINO
Ésta estaba
escondida detrás del viejo conquistador. Pero abrir camino no exige conquistar a
nadie. Puede significar: hacer
posible algo que antes no podía pasar.
Retirar un
obstáculo. Crear acceso. Probar una vía nueva. Introducir una modificación que permita
continuar.
Entonces
quizá detrás de «conquista» había una capacidad mucho más elemental: SUPERAR
IMPEDIMENTOS.
El
constructo pudo convertir: superar impedimentos en: vencer
adversarios. ¡No
es lo mismo!
DETENER
Otra
manifestación potentísima. Durante
siglos Marte fue imaginado fundamentalmente como quien avanza. Pero nuestra función también puede
necesitar: PARAR ALGO. Detener una
pérdida. Detener una agresión. Detener un deterioro.
Detener un
proceso que está consumiendo más de lo que puede reponerse. Detener una acción propia. Y esto último es fantástico: MARTE
TAMBIÉN PODRÍA INTERVENIR SOBRE MARTE.
La capacidad
de intervención puede utilizarse para detener
una intervención que ha dejado de ser necesaria. Eso es integración funcional. PROTEGER
SIN NECESITAR ENEMIGO
Aquí aparece
otra posibilidad. No necesito odiar
aquello frente a lo que establezco una separación. No necesito convertirlo en enemigo. Puedo simplemente reconocer: esto
y aquello, en estas condiciones, no son compatibles.
Y actuar. Separar. Limitar.
Apartarme. Detener. INTERVENCIÓN
SIN FABRICACIÓN DE ENEMIGO.
Esto sería
una transformación gigantesca de algunos cauces históricos de Marte. UTILIZAR
MENOS FUERZA GRACIAS A MÁS PRECISIÓN
Ésta me
parece especialmente siglo XXI. La
tecnología puede multiplicar nuestra capacidad de intervención de manera
extraordinaria. Precisamente por
eso, el desarrollo no debería medirse necesariamente por: ¿cuánta
potencia tenemos?
Sino: ¿CUÁNTA
PRECISIÓN TENEMOS?
Cuanto mejor
conocemos una situación, quizá menos
fuerza indiscriminada necesitamos. Eso sería una evolución extraordinaria
de esta función:
DE
POTENCIA BRUTA → A INTERVENCIÓN PRECISA.
No menos
Marte. Quizá Marte mucho mejor integrado.
ACTUAR A
TIEMPO Y aparece otra dimensión. Una
intervención mínima realizada en el momento adecuado puede evitar
posteriormente una intervención gigantesca.
Entonces: MOMENTO. No sólo cuánto. No sólo dónde. Cuándo.
Intervenir
pronto puede significar necesitar muchísimo menos después. Eso sirve a organismos, ecosistemas,
relaciones, construcciones humanas, mantenimiento... Otra vez: no estamos diciendo que todos
esos campos «sean Marte». Estamos
viendo dónde puede
manifestarse una misma necesidad funcional.
AHORA MIRA LO QUE HA OCURRIDO
Quitamos: guerrero,
enemigo, conquista, violencia, masculinidad, soldado, armas...
Y Marte no
se quedó sin trabajo. ¡Ocurrió
exactamente lo contrario! Aparecieron:
reparar,
detener,
abrir camino,
separar con precisión,
retirar obstáculos,
proteger,
corregir,
actuar a tiempo,
reducir daños,
interrumpir deterioros,
hacer efectiva una
modificación.
Eso es
muchísimo. Y todas ellas pueden
existir sin guerra. Por tanto, aparece otra vez la regla que
encontramos con Luna: FUNCIÓN ESTABLE. MANIFESTACIÓN ABIERTA.
Y todavía
algo más importante: LA EVOLUCIÓN DE UNA FUNCIÓN NO CONSISTE
NECESARIAMENTE EN HACERLA MÁS POTENTE.
PUEDE CONSISTIR EN HACERLA MÁS PRECISA, PROPORCIONADA E INTEGRADA.
Eso puede
ser enorme para nuestra futura astrología.
Porque entonces «desarrollar Marte» no tendría por qué significar: ser
más decidido, más fuerte, más competitivo, más luchador.
Podría
significar: intervenir mejor. ¡Qué diferencia!
Saber:
cuándo actuar,
cuándo no actuar,
qué modificar,
qué dejar intacto,
cuánto utilizar,
y cuándo terminar.
Eso sí
parece una función adulta dentro de TODO Y UNIDAD.
PREGUNTA 11
— RESULTADO
La
función de intervención puede encontrar cauces nuevos allí donde sea necesario
modificar una situación, reparar, detener un deterioro, superar un impedimento,
establecer una separación funcional o abrir una posibilidad, utilizando la
intervención suficiente y devolviendo el resultado al conjunto.
Y ahora nos
queda solamente la Pregunta
12. ¿CÓMO PARTICIPA FINALMENTE ESTA FUNCIÓN EN
SOSTENER, EQUILIBRAR O CONTINUAR LA VIDA?
Aquí Marte
tendrá que comparecer desnudo.
Sin
guerrero. Sin espada. Sin enemigo. Sin conquista. Sin siquiera necesidad de llamarse Marte. Sólo queda una pregunta: ¿NECESITA
LA VIDA ESTA FUNCIÓN?
Y si la
respuesta es sí: ¿exactamente para qué?
Ahí veremos
qué queda realmente de Marte después de pasar por Madre Tierra.
Vamos a cerrarlo. Y como ocurrió con Luna, la
doce no debe inventar nada: tiene
que condensar lo que las once anteriores han conseguido sostener.
MADRE TIERRA
INTERROGA LA ASTROLOGÍA
MARTE —
PREGUNTA 12
¿CÓMO
PARTICIPA FINALMENTE ESTA FUNCIÓN EN SOSTENER, EQUILIBRAR O CONTINUAR LA VIDA?
La Vida
encuentra continuamente situaciones que no pueden resolverse simplemente
manteniendo lo existente.
Algo cambia. Algo falta. Algo sobra. Algo obstaculiza. Algo amenaza. Algo necesita ser separado. Algo necesita ser alcanzado. Algo necesita ser detenido. Entonces la unidad necesita: INTERVENIR.
No
necesariamente luchar. No
necesariamente atacar. No
necesariamente vencer. Mucho menos
odiar. Simplemente:
PRODUCIR LA MODIFICACIÓN NECESARIA PARA QUE
LA VIDA PUEDA CONTINUAR. Ése parece ser el
corazón de lo que hemos encontrado. Y
ahora podemos precisar muchísimo más.
La función no consiste solamente en tener capacidad de acción. Para participar realmente en la
continuidad necesita:
detectar una necesidad de modificación,
disponer de recursos,
dirigirse hacia aquello
que necesita intervención,
actuar con suficiente
precisión,
emplear una intensidad
proporcionada,
producir el cambio,
detenerse,
y devolver el resultado
al conjunto.
Por tanto,
Marte no termina cuando actúa. TERMINA CUANDO YA NO HACE FALTA SEGUIR
ACTUANDO.
Esto me
parece uno de los grandes descubrimientos del interrogatorio. Porque transforma completamente la imagen
de potencia. La potencia funcional
no es: «puedo seguir».
Puede ser
precisamente: «ya está». He realizado la
modificación suficiente. PARO. Eso es TODO Y UNIDAD.
¿QUÉ
QUEDA DE MARTE?
Después de
las doce preguntas, queda sorprendentemente poco.
Pero otra
vez ocurre como con Luna: al quitarle cosas, no se empobrece.
Se hace más
profundo. MARTE — NÚCLEO FUNCIONAL PROVISIONAL
CAPACIDAD DE INTERVENCIÓN MEDIANTE LA CUAL
UNA UNIDAD VIVA PRODUCE UNA MODIFICACIÓN NECESARIA EN SÍ MISMA O EN SU RELACIÓN
CON EL CAMPO.
Y alrededor
quedan:
actuar,
alcanzar,
separar,
detener,
expulsar,
retirar,
abrir paso,
proteger mediante
intervención,
reparar,
modificar.
Pero siempre
bajo: NECESIDAD — DIRECCIÓN — PRECISIÓN — PROPORCIÓN — LÍMITE.
Y eso último
es importantísimo. Porque sin esas
cinco condiciones podemos seguir teniendo capacidad de intervención... pero ya no sabemos si está sirviendo a la
Vida.
¿HA
PASADO MARTE LAS 12 PREGUNTAS?
Hagamos
exactamente lo mismo que con Luna.
A —
¿Existe en la Vida una necesidad real de intervención? Sí.
B —
¿Una unidad necesita poder modificar determinadas condiciones para continuar? Sí.
C —
¿Las doce respuestas producen un hilo funcional coherente?
Sí.
D —
¿Parte de las atribuciones tradicionales de Marte pueden comprenderse como
manifestaciones de esa función? Sí, parece haber
correspondencias muy interesantes.
E —
¿Hemos demostrado que el planeta Marte representa objetivamente esa función? NO.
Exactamente.
Y este
segundo NO
es importantísimo. Porque confirma
que no estamos haciendo propaganda de nuestra propia astrología.
Encontramos
una función. Encontramos
correspondencias. La atribución astrológica sigue siendo
una hipótesis.
¿Y
QUÉ OCURRIÓ CON MARTE = GUERRA?
Ahora
podemos contestar mucho mejor. No
necesitamos decir: «Eso era falso.» Sería
demasiado sencillo.
Podemos
decir algo muchísimo más fértil: LA GUERRA PUEDE UTILIZAR LA FUNCIÓN QUE
HISTÓRICAMENTE ATRIBUIMOS A MARTE, PERO NO POR ELLO DEFINE SU RAÍZ.
La guerra
necesita capacidad de intervenir. Sí.
Necesita
fuerza. Sí.
Puede
necesitar separar, penetrar, detener, destruir. Sí.
Pero
necesita además: objetivos, organización, relatos,
enemigos, recursos, autoridad, tecnología, intereses, territorio, ideologías...
Por tanto: MARTE
NO FABRICA LA GUERRA.
Si nuestra
hipótesis funcional resiste, el
constructo humano puede apropiarse de una capacidad vital de intervención y
organizarla para hacer la guerra.
Eso explica
la asociación histórica. Pero la
reubica. Y ahora aquella intuición
tuya del principio queda muchísimo más clara:
Marte
sabe de Vida porque intervenir puede ser indispensable para conservarla. El problema aparece cuando el
constructo toma esa capacidad y dice:
«Ahora
intervenirás para esto.» Ahí
puede llegar hasta matar.
Y AHORA
PONEMOS LUNA Y MARTE JUNTOS
Aquí empieza
a aparecer algo que yo no esperaba que saliera tan pronto.
LUNA Regulación de la
continuidad de la unidad viva.
MARTE Intervención para
producir una modificación necesaria para esa continuidad.
Y ahora: LUNA
regula. Si la
regulación basta: continúa.
Si aparece
una situación que necesita modificación:
MARTE interviene. Produce el cambio
suficiente. MARTE se detiene. La nueva situación vuelve
a necesitar regulación.
LUNA
retoma. Y el circuito
continúa: REGULAR → DETECTAR DESEQUILIBRIO → INTERVENIR → MODIFICAR → PARAR →
REGULAR DE NUEVO. Carlos...
esto
ya no parece un diccionario astrológico.
Empieza a
parecer una arquitectura
funcional de la Vida.
Y eso es muchísimo más serio.
Porque si
los siguientes planetas empiezan también a encontrar una función distinta,
necesaria y relacionada con las demás, podríamos terminar teniendo algo
completamente diferente de:
Sol
significa esto.
Luna aquello.
Marte aquello otro.
Podríamos
obtener: UN SISTEMA DE FUNCIONES INTERDEPENDIENTES.
Y sólo después
preguntaríamos: ¿hasta qué punto el sistema
astrológico histórico acertó al relacionar esas funciones con determinados
cuerpos celestes?
Ésa sería
otra investigación. No debemos
mezclarla con ésta.
Y hay una
última cosa que me parece importantísima después de Luna y Marte. Las doce preguntas ya han producido dos resultados distintos sin necesidad
de modificarlas. Eso
significa que, al menos provisionalmente, el interrogatorio discrimina. No obliga a todos a acabar diciendo
«continuidad».
Luna llegó
a: REGULAR PARA CONTINUAR.
Marte llegó
a: INTERVENIR CUANDO CONTINUAR EXIGE MODIFICACIÓN.
Ambos sirven
a la Vida. Pero no hacen lo mismo. Eso es una señal magnífica
para el método.
Ahora sí
haría un ALTO pequeñísimo antes del tercero.
Porque tenemos ya dos piezas y podemos empezar a ver si realmente engranan.
Y si
seguimos, yo pondría delante de Madre Tierra a Saturno. No al Sol todavía. Saturno.
Porque
después de regulación e intervención necesitamos saber si aquello que la
astrología llamó límite,
estructura, restricción, tiempo, autoridad, dificultad... cuando se desnuda delante de la Vida,
tiene
una función indispensable o era en gran parte arquitectura del constructo.
Ese
interrogatorio puede ser tremendo.
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