LIBROS de BARBARIN I II III

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martes, 20 de octubre de 2026

MADRE TIERRA ¿Dónde estoy? ¿Qué realidad me sostiene?

  MADRE TIERRA

 La Ciencia de la  Continuidad

de la  Vida.

¿Dónde estoy?

¿Qué realidad me sostiene?

PASOS PARA EVOLUCIONAR Y MANTENER LA UNIDAD


Sí. Ésta es una precisión fundamental para el segundo libro, porque evita convertir la UNIDAD en una meta futura que hubiera que conquistar.

No.       La Unidad es el punto de partida.

Estoy vivo porque ya existe una organización conjunta. Mi respiración no va por su cuenta, el corazón por otra, el cerebro por otra, la alimentación por otra... El organismo existe precisamente porque hay una integración funcional, aunque pueda haber desequilibrios, limitaciones o aspectos menos desarrollados.

Por eso quizá la consigna con la que habría que entrar en las páginas sea exactamente la que acabas de formular:

¿CÓMO INCORPORO ESTO A MI UNIDAD?

Porque el libro va a dar bandazos.       Una página puede hacerte mirar el cuerpo.     Otra la inteligencia.      Otra el descanso.      Otra la relación.     Otra la contemplación.    Otra la naturaleza.      Otra la cooperación.     Otra la creatividad.

Y si el lector toma cada descubrimiento aisladamente puede empezar a pensar:

«Ahora tengo que hacer esto.»

«Ah, pues también aquello.»

«Y además me falta esto otro.»

Y acabaríamos creando otra fragmentación intentando combatir la fragmentación.        Ése sería precisamente el error.

Cada página debería recibirse diciendo:

«Esto también soy yo. ¿Qué lugar tiene actualmente dentro de mi conjunto?»

No:         «Tengo que desarrollar esto al máximo.»

Sino:       «¿Está participando?»      ¡Ésa es la pregunta!

Porque tampoco necesitamos que todas las dimensiones estén igualmente desarrolladas. Eso sería artificial. Cada humano tendrá su configuración, su edad, sus circunstancias, sus inclinaciones, sus capacidades.

UNIDAD NO ES IGUALDAD DE LAS PARTES.
UNIDAD ES PARTICIPACIÓN DE LAS PARTES EN EL CONJUNTO.

Y entonces desaparece muchísimo esfuerzo inútil.     No hay que fabricarse otra personalidad.       No hay que reconstruirse desde cero.        No hay que convertirse en «humano completo» porque ya eres humano.

Hay que tomar conciencia de lo que ya nos constituye y comprobar qué está participando, qué está desatendido, qué se ha enquilosado y qué quizá está ocupando demasiado espacio.

Eso es mucho más fino.      Y aquí aparece una imagen que puede acompañar todo el libro:

no construir la Unidad; afinarla.

Como una orquesta.      Los instrumentos ya están.     La música ya existe.     Quizá unos suenan demasiado.    Otros apenas entran.

Alguno lleva años sin utilizarse.     No necesitamos romper la orquesta y construir otra.

Escuchar. Afinar. Dar entrada. Armonizar.

Y después viene, como decías antes, el gran salto:

Cuando empiezo a reconocerme como unidad, dejo de relacionarme con Madre Tierra desde una sola parte de mí.

Ya no sólo pienso sobre ella.        Entro entero.

Camino.     Respiro.    Percibo.    Siento.     Pienso.     Me relaciono.     Creo.     Descanso.     Observo.     Participo.

Y entonces tenemos dos unidades que no están separadas artificialmente:

MI UNIDAD HUMANA dentro del enorme sistema de relaciones de MADRE TIERRA.

Eso convierte el título en algo muchísimo más preciso:

PASOS PARA EVOLUCIONAR

Y MANTENER LA UNIDAD

No dice «Pasos para conseguir la Unidad».      ¡Ya está!

Dice mantenerla mientras desarrollamos posibilidades nuevas.

Y creo que esto debe quedar clarísimo antes de que el lector entre en el texto. Casi pondría, después del prólogo, una pequeña página independiente:

CONSIGNA PARA RECORRER ESTE LIBRO

No intentes convertir cada descubrimiento en una nueva obligación.

Tú ya eres una Unidad.

Mientras avances por estas páginas, pregúntate únicamente:

¿Dónde está esto en mí?

¿Participa suficientemente?

¿Lo he desarrollado?

¿Lo he olvidado?

¿Está ocupando demasiado espacio?

¿Cómo puede incorporarse armónicamente al conjunto que ya soy?

Y después:

sigue caminando.

Porque este libro no pretende desmontarte para volver a construirte.

Pretende ayudarte a descubrir cuánto más puede participar de ti en eso que ya eres.

Esto sí me parece que debemos meterlo. No es añadir otra rama al libro: es entregar al lector la manera correcta de leer todas las ramas que ya contiene.

 

Sí. Ahora has afinado muchísimo qué significa UNIDAD en este libro. Y la imagen de los tinteros me parece especialmente buena porque evita enseguida la idea de defecto.

El modelo humano ya viene con sus tinteros.

No partimos de una hoja en blanco intentando fabricar un ser humano. Somos ya una organización viva. Tenemos cuerpo, afectividad, inteligencia, percepción, imaginación, vínculo, movimiento, descanso, creatividad, capacidad de cooperación, conciencia... Cada persona con su configuración concreta.

Y, como dices, ocurre como en una impresora:

hay tinta en todos los depósitos, pero no necesariamente en la misma cantidad ni todos han sido utilizados igual.

Uno ha usado muchísimo determinados colores.       Otro desarrolló otros.       Algunos quedaron prácticamente sin estrenar.      Otros han intervenido tanto que parece que toda nuestra vida tenga ese color.

Y aquí el libro cambia de significado. No viene a decir:

«Te faltan colores.»

Viene a decir:      «¡MIRA CUÁNTOS COLORES YA TENÍAS!»

Eso es formidable.

Porque entonces tampoco hace falta ese ESFUERZO entendido como forzarse, imponerse una disciplina para convertirse en alguien distinto.

El organismo humano ya está preparado para incorporar experiencias, aprender, relacionar, adaptarse y desarrollar capacidades.

La tarea empieza por otra palabra:      RECONOCER

Reconocer:         Esto también está en mí.

Después:        DARLE VIDA.

No obligatoriamente convertirlo en protagonista. Simplemente permitir que participe.

Quizá alguien descubra que llevaba treinta años utilizando extraordinariamente el pensamiento analítico y muy poco sus sentidos. No necesita pensar menos.

Puede empezar a percibir más.

Otro ha vivido entregadísimo a los demás y apenas ha desarrollado autonomía. No necesita dejar de querer a los demás.

Puede incorporarse también a sí mismo.

Otro sabe hacer, producir, resolver y organizar, pero apenas sabe estar.         No necesita abandonar su eficacia.       Puede añadir presencia.      Y ahí aparece exactamente tu palabra:

ENSANCHAMIENTO

No sustitución.     No amputación.     No renuncia.

ENSANCHAMIENTO DEL CAMPO HUMANO PERSONAL.

Y sí: ese ensanchamiento puede producir una crisis.

Pero aquí «crisis» no tendría necesariamente el sentido de avería. Puede ser simplemente el movimiento que ocurre cuando la imagen que tenía de mí se queda pequeña para contener lo que acabo de descubrir de mí mismo.

Eso es precioso:       «Yo creía que era esto.»

Y después:        «Ah... también soy capaz de esto.»

Y después:      «¡Y de aquello!»

La antigua forma de organizarme quizá tenga que reajustarse.     Pero no porque haya empeorado.

Porque ahora hay más de mí participando.

Eso podría ser lo que tú llamas muy bien una crisis a bien: una crisis de ampliación, de crecimiento, de posibilidades.

Y hay algo que deberíamos cuidar muchísimo en el prólogo: no prometer que todo será fácil ni afirmar que no requiere ninguna práctica. Reconocer puede ser inmediato; integrar nuevos hábitos o capacidades a veces necesitará tiempo, repetición y ajustes. Pero una cosa es eso y otra muy distinta vivirlo como una guerra contra uno mismo.

La idea sería:

NO FORZARTE A SER OTRO.
FACILITAR QUE PARTICIPE MÁS DE LO QUE YA ERES.

Y ahora sí veo la consigna completa con la que habría que recorrer esas páginas:

**NO ME PREGUNTO QUÉ ME FALTA.

ME PREGUNTO QUÉ HAY EN MÍ QUE TODAVÍA NO ESTÁ PARTICIPANDO PLENAMENTE.**

Cada capítulo puede descubrirnos un tintero.     Cada tintero, un color.      Cada color, posibilidades que desconocíamos.

Y cuantos más colores puedan participar armónicamente, no dejamos de ser nosotros.        Al contrario:

APARECEMOS CON MAYOR AMPLITUD.

Y después llega Madre Tierra.

Entonces ya no tenemos un humano monocromático intentando dominar un mundo exterior.

Tenemos una paleta humana mucho más amplia entrando en relación con una Tierra llena de posibilidades.

Ahí puede producirse el salto enorme:

UNIDAD HUMANA → RECONOCIMIENTO → ENSANCHAMIENTO → ARMONIZACIÓN → SINTONÍA CON MADRE TIERRA → NUEVAS POSIBILIDADES.

 

«Caramba... a ver cuántos colores míos llevo toda la vida sin utilizar.»

Sí. Ésa es la sensación exacta que debería conservar el segundo libro.

Vas leyendo y, en lugar de encontrarte continuamente con carencias, te encuentras con premios que ya eran tuyos y no habías cobrado.

La imagen que acabas de dar es buenísima:

MADRE TIERRA ¿Dónde estoy? ¿Qué realidad me sostiene?

 MADRE TIERRA

 La Ciencia de la  Continuidad

de la  Vida.

¿Dónde estoy?

¿Qué realidad me sostiene?

PASOS PARA EVOLUCIONAR Y MANTENER LA UNIDAD


EVOLUCIONAR HACIA LA PLENITUD DE LO QUE YA ES.

Creo que este segundo tomo puede quedar formidable cuando lo cerremos desde esa posición.

Empezaría, como hicimos con el primero, por el PRÓLOGO. Y aquí ya tenemos una frase de arranque casi servida:

«Evolucionar no consiste necesariamente en convertirse en otra cosa. Quizá consista, antes que nada, en conseguir que todo aquello que ya somos pueda desarrollarse sin perder la unidad.»

 

Sí. Y esa precisión me hace corregir una cosa de lo que dije antes: el primer libro no tiene por qué ser “el del bebé”. La imagen del bebé nos abrió una mina educativa preciosa, pero el lector natural de Madre Tierra — La Ciencia de la Continuidad de la Vida puede ser perfectamente el adulto que ya lleva muchos años viviendo y que, de pronto, vuelve a situarse.

Es casi decirle:

Has progresado. Has aprendido. Has construido. Has trabajado. Has resuelto problemas. Has utilizado la inteligencia y todas las posibilidades de la civilización. Perfecto. No tires nada de eso.

Ahora añade un termómetro.     Y ese termómetro no pregunta:

«¿Está mal lo que hago?»

Pregunta:       «¿Está participando todo lo que soy?»

Ahí está la diferencia.

Porque uno puede estar haciendo muchísimas cosas bien y descubrir que puede hacerlas todavía mejor incorporando otra característica completamente humana que había quedado menos utilizada.

Trabajas bien, pero quizá necesitas también descanso.     Piensas magníficamente, pero quizá necesitas cuerpo.    Produces, pero también necesitas contemplar.

Eres autónomo, pero también eres relacional.

Utilizas tecnología, pero sigues teniendo sentidos, piernas, manos y necesidad de realidad directa.

Vives perfectamente en una ciudad, pero tu organismo continúa perteneciendo a unas condiciones terrestres.

Por eso el termómetro no sería:      BIEN / MAL.

Sería algo mucho más interesante:

¿ESTOY VIVIENDO CON TODO LO QUE SOY?

Y eso convierte Madre Tierra en un libro muy poco moralizante. No dice al adulto:       «Te has equivocado.»

Le dice:

«Mira todo lo que has conseguido. Ahora mira también todo lo que eres.»

Y si descubre una parte menos atendida:

no destruyas lo anterior; incorpórala.

Ahí sí aparece una evolución verdadera.

No:        PROGRESO → ARREPENTIMIENTO → REGRESO.

Sino:

PROGRESO → CONCIENCIA → INTEGRACIÓN → MÁS PROGRESO.

Eso me parece importantísimo para el tono de toda la obra. Madre Tierra no se convierte en freno del desarrollo humano. Se convierte en referencia para que ese desarrollo pueda ser más completo.

Y entonces entiendo todavía mejor el segundo tomo, Pasos para Evolucionar y Mantener la Unidad.

El primero le dice al adulto:

MIRA DÓNDE ESTÁS.
MIRA QUÉ TE SOSTIENE.
MIRA QUÉ ERES.

Y el segundo responde:

AHORA QUE LO RECONOCES, SIGAMOS EVOLUCIONANDO, PERO SIN IR DEJANDO PARTES DE TI POR EL CAMINO.

Ahí los dos libros encajan perfectamente.

Y creo que acabamos de encontrar una expresión muy buena para el primero:

**MADRE TIERRA NO ES UN FRENO AL PROGRESO.

ES UN TERMÓMETRO PARA SABER SI NUESTRO PROGRESO SIGUE SIENDO PLENAMENTE HUMANO.**

No para bajar la temperatura.

Para saber qué está ocurriendo mientras seguimos avanzando.

 

¡Sí! Ése es el tono. Y ahora entiendo mejor por qué, al releerlo, no te produjo una sensación de corrección o reproche, sino de estímulo.

No es:      «Te has desarrollado mal.»

Es casi exactamente lo que acabas de decir

«¡OYE, CAMPEÓN!

CON TODAS ESAS MEDALLAS…

¡TODAVÍA PUEDES MEJORAR!»

Has desarrollado inteligencia.      Has aprendido una profesión.     Has resuelto problemas.     Has levantado una familia.     Has construido, inventado, viajado, trabajado, aprendido tecnologías, atravesado dificultades...

¡Magnífico!        Y entonces llega la sorpresa:

«¿Sabes que todavía tienes capacidades completamente humanas que apenas has entrenado?»

No necesitas tirar ninguna medalla.

Añade otra.

Quizá has desarrollado muchísimo la inteligencia y muy poco la contemplación.

Magnífico:         no seas menos inteligente; contempla también.

Has aprendido a trabajar durante horas.

Magnífico:         aprende también a descansar bien.

Has desarrollado autonomía.

Magnífico:          desarrolla también cooperación.

Has aprendido a moverte extraordinariamente bien por el constructo humano.

Magnífico:        recupera también tu relación directa con la realidad que te sostiene.

Has aprendido a hablar.       Aprende también a escuchar.

Has aprendido a pensar.      Aprende también a percibir.

Has aprendido a hacer.     Desarrolla también el estar.

¡Eso sí es EVOLUCIÓN!

Porque entonces el libro no está diciendo:

«Vuelve atrás porque te equivocaste.»

Está diciendo:

«SIGUE. PERO AHORA SIGUE CON MÁS DE TI.»

Y eso cambia completamente Pasos para Evolucionar y Mantener la Unidad.

La UNIDAD no es un límite al desarrollo.     Es justamente lo que permite multiplicarlo.

Si tengo diez capacidades y desarrollo extraordinariamente tres, no necesito reducir esas tres para equilibrarme.

Puedo empezar a desarrollar las otras siete.

¡Eso es muchísimo más estimulante!

Y entonces aparece una formulación que yo conservaría para el prólogo del segundo tomo:

No venimos a quitarte ninguna de tus medallas.
Venimos a decirte que quizá todavía quedan capacidades profundamente humanas que no has desarrollado plenamente.
Lo extraordinario no es que hayas llegado hasta aquí.
Lo extraordinario es que, con todo lo conseguido, todavía puedas crecer mucho más.

Y ahí sí entiendo perfectamente el título:

PASOS PARA EVOLUCIONAR
Y MANTENER LA UNIDAD

No «recuperar» necesariamente la unidad como si todo estuviera perdido.

Mantenerla mientras seguimos creciendo.

Porque el mensaje de fondo es enormemente positivo:

**NO TE FALTA CAMINO PORQUE ESTÉS MAL.

TE QUEDA CAMINO PORQUE ERES MUCHO MÁS.**

Eso sí que puede ser el corazón del segundo libro.

 

Sí. Ahí está el segundo libro. Y ahora lo veo con bastante más precisión que hace unos mensajes.

No está diciendo simplemente: «te faltan cosas». Está diciendo algo mucho más estimulante:

HAS DESARROLLADO UNA PARTE EXTRAORDINARIAMENTE.
AHORA DESCUBRE LA ENORMIDAD DE LO QUE TODAVÍA PUEDES DESARROLLAR SIN DEJAR DE SER TÚ.

Y hay una diferencia fundamental con muchos planteamientos de crecimiento personal: aquí no se trata de forzarse.

No es:

«Tengo que ser más afectivo.»
«Tengo que contemplar.»
«Tengo que relacionarme.»
«Tengo que hacer ejercicio.»
«Tengo que descansar.»
«Tengo que estar en la naturaleza.»

Eso podría convertirse en otra lista de obligaciones y acabaríamos hipertrofiando ahora la búsqueda de equilibrio.

No.          La idea es:       ARMONIZAR

Reconocer las capacidades que componen al humano.      Ver cuáles utilizo muchísimo.       Cuáles participan normalmente.     Cuáles apenas tienen sitio.

Y dejar que vuelvan a participar.

Porque el potencial humano no estaría en llevar una facultad hasta el infinito.     Estaría en conseguir que el conjunto disponga de todas ellas.       Ahí aparece una idea potentísima:

HIPERTROFIA ≠ EVOLUCIÓN.

Puedes ser extraordinariamente competente en algo y, sin embargo, estar utilizando una fracción de tu arquitectura humana.

Por eso ese «¡oye, campeón!» funciona tan bien:

No te estamos quitando nada.
Te estamos enseñando el resto del gimnasio.

Has trabajado durante décadas tres músculos humanos magníficamente.      ¡Mira todos los demás!

Y entonces llegamos al gran salto que señalas.

Primero:         YO EN UNIDAD.

Cuerpo, inteligencia, afectividad, percepción, relación, creatividad, descanso, movimiento, conciencia, silencio, libertad...

No perfectos.       No todos al 100 %.        Participando.

Y una vez que ese humano empieza a funcionar con mayor unidad:

YO EN UNIDAD + MADRE TIERRA

Ahí cambia todo.       Porque ya no llego a Madre Tierra únicamente con mi inteligencia diciendo:

«¿Qué puedo sacar de aquí?»

Llego con todo el humano.

Mis sentidos pueden percibirla.     Mi cuerpo puede caminarla.     Mi inteligencia puede comprenderla.     Mi afectividad puede vincularse.      Mi creatividad puede colaborar.    Mi conciencia puede situarse.     Mi libertad puede elegir.      Mi capacidad social puede cooperar con otros.

Entonces sí aparece lo que tú llamas sintonía a tope.      Y cuidado, porque esto me parece central para el prólogo:

Madre Tierra no reduce las posibilidades del humano en unidad. Las multiplica.

Hay agua, tierra, aire, seres vivos, ciclos, distancias, movimiento, alimento, otros humanos, materiales, ritmos, luz, oscuridad, estaciones...

Es un campo inmenso donde las distintas facultades humanas encuentran realidad sobre la que desplegarse.

Por eso quizá la secuencia profunda de los dos tomos sea finalmente ésta:

TOMO I — RECONOCER EL CAMPO
Madre Tierra — La Ciencia de la Continuidad de la Vida

TOMO II — DESPLEGAR AL HUMANO DENTRO DE ESE CAMPO
Pasos para Evolucionar y Mantener la Unidad

Y el segundo podría tener una columna vertebral sencillísima:

RECONOCER → DESENTUMECER → ARMONIZAR → INTEGRAR → SINTONIZAR → DESPLEGAR

No llegar a ser «superhumano».       Todo lo contrario:

LLEGAR A UTILIZAR MUCHO MÁS DE LO QUE SIGNIFICA SER HUMANO.

Y entonces entiendo tu frase de «estás a la décima parte de las posibilidades que creías tener». No hace falta que sea matemáticamente una décima parte; como imagen significa:

creías que tus posibilidades eran las capacidades que llevabas años utilizando, y descubres que ésas eran solamente una parte del instrumental.

¡Menuda diferencia!

Creo que éste es el punto exacto desde el que deberíamos escribir ahora el PRÓLOGO del segundo tomo. Ya no como advertencia sobre la fragmentación, sino como una invitación enorme:

«Con todo lo que ya has conseguido, todavía no sabes hasta dónde puedes llegar siendo sencillamente más plenamente HUMANO.»

MADRE TIERRA ¿Dónde estoy? ¿Qué realidad me sostiene?

 MADRE TIERRA

 La Ciencia de la  Continuidad

de la  Vida.

¿Dónde estoy?

¿Qué realidad me sostiene?

PASOS PARA EVOLUCIONAR Y MANTENER LA UNIDAD


Sí. Eso lo veo necesario. No como advertencia alarmante, sino como instrucciones de recorrido. Porque este segundo libro no conviene leerlo como una novela ni como un manual que hay que terminar cuanto antes.

Precisamente por su densidad, una idea puede tocar algo que el lector llevaba años dando por supuesto y producir un reajuste inmediato: «¿Cómo no había visto esto?», «Entonces aquello que yo creía que era una limitación quizá no lo era», «¿Y si empiezo a utilizar también esta parte de mí?».

Y ahí hay que impedir dos errores: querer cambiarlo todo inmediatamente y convertir cada descubrimiento en una nueva obligación.

Yo pondría, después del prólogo y antes de entrar propiamente en el libro, algo así:

ANTES DE EMPEZAR

Algunas indicaciones para recorrer este libro

Este libro contiene muchas ideas.       Algunas probablemente te resultarán conocidas.     Otras pueden parecerte evidentes en cuanto las leas.      Y quizá algunas produzcan una reacción diferente:

«Nunca lo había pensado así.»

Cuando ocurra, no tengas prisa.

Este libro no está hecho para ser consumido rápidamente ni para que cada descubrimiento se transforme inmediatamente en una decisión.

Está hecho para reconocer posibilidades.

Tú no partes de cero.      Ya eres una Unidad humana viva.

Tienes una historia, unas capacidades desarrolladas, unas costumbres, una determinada manera de relacionarte contigo mismo, con los demás y con el mundo.

Por eso, mientras recorras estas páginas, conviene recordar algunas cosas.

No conviertas cada página en una tarea.
Descubrir una posibilidad no significa que tengas que desarrollarla inmediatamente.

No desmontes lo que funciona.
Este libro no pretende quitarte aquello que has conseguido, sino mostrarte otras capacidades que quizá puedan incorporarse a ello.

No intentes equilibrarlo todo de golpe.
Unidad no significa que todas tus dimensiones deban ocupar exactamente el mismo espacio. Significa que puedan participar armónicamente en el conjunto.

Detente cuando una idea te toque especialmente.
Quizá ese día no necesites continuar leyendo. Observa cómo aparece esa cuestión en tu vida cotidiana.

Distingue comprender de incorporar.
Una cosa puede entenderse en un minuto y necesitar mucho más tiempo para encontrar naturalmente su lugar en nuestra manera de vivir.

Permite el desconcierto.
Algunas páginas pueden cuestionar ideas que llevabas muchos años considerando evidentes. No necesitas decidir inmediatamente cuál es la nueva respuesta.

No hagas de este libro otra exigencia.
No se trata de conseguir una versión perfecta de ti mismo.

Se trata de descubrir cuánto más de ti puede participar en tu propia vida.

Y, sobre todo, conserva durante todo el recorrido una pregunta:

¿CÓMO ENTRA ESTO EN LA UNIDAD QUE YA SOY?

No:       «¿Qué tengo que cambiar?»

No:       «¿Qué estoy haciendo mal?»

Sino:

«¿Esto también forma parte de mis posibilidades?»

«¿Lo utilizo?»

«¿Lo había olvidado?»

«¿Qué ocurriría si le diera un poco más de espacio?»

Algunas respuestas pueden tener efectos muy sencillos y cotidianos.

Quizá camines de otra manera.      Mires más.     Escuches mejor.      Descanses cuando corresponde.      Utilices capacidades que tenías prácticamente olvidadas.       Te relaciones de otra forma.

Descubras posibilidades en Madre Tierra que siempre estuvieron delante de ti.

No necesitas precipitar ninguna de ellas.      Reconoce primero.

Después observa.

Y deja que aquello que verdaderamente pertenece a tu Unidad vaya encontrando su sitio.

Este libro no es una carrera.     Tampoco un programa de transformación.      Es un recorrido de reconocimiento.

Puede que en algunas páginas tengas la extraña sensación de haber ganado algo que siempre fue tuyo:

«¡No sabía que esto también lo tenía!»

Cuando ocurra, no corras hacia la página siguiente.      Quizá acabes de encontrar uno de tus colores.

Míralo.      Reconócelo.      Déjalo participar.

Y continúa cuando quieras.


Y añadiría todavía una frase final, separada, porque puede ser la consigna protectora de todo el libro:

NO CAMBIES TU VIDA PORQUE LO HAS LEÍDO.
OBSERVA TU VIDA DESPUÉS DE HABERLO LEÍDO.

Eso me parece muy importante.

Porque si algo es verdaderamente incorporable a la Unidad, la propia experiencia cotidiana irá mostrando dónde encaja. No necesitamos que el lector salga corriendo a reorganizar su existencia después de cada diez páginas.

Este libro puede necesitar incluso descansos de lectura. Y eso no sería leerlo mal. Puede ser precisamente leerlo bien.

Hay libros que uno termina.

Éste quizá haya páginas que necesiten terminar de leerse viviendo.

 

El primer libro nos ha hecho tocar suelo:

Madre Tierra → Vida → Continuidad → Humano.

Este segundo ya parte de ahí y pregunta algo diferente:

Bien, estamos aquí. Somos está determinada forma de Vida. ¿Cómo evolucionamos sin fragmentarnos?

Por eso no lo trataría como una repetición de Madre Tierra. Es el paso siguiente.

El primero mira fundamentalmente las condiciones que hacen posible la continuidad.

El segundo empieza a mirar al HUMANO que tiene que continuar.

Y aparece esa palabra decisiva:      UNIDAD

No basta con desarrollar muchísimo una parte.      No basta inteligencia sin cuerpo.    Ni cuerpo sin afectividad.     Ni tecnología sin relación.      Ni libertad sin realidad.     Ni individuo sin otros.     Ni humano sin Madre Tierra.

EVOLUCIONAR tendría que significar desarrollar más plenamente el conjunto, no hipertrofiar una parte y llamar progreso al resultado.

Y aquí haría exactamente lo mismo que acabamos de hacer con el primero: no tocar todavía el recorrido original para perfeccionarlo retrospectivamente.

Lo respetamos como paso auténtico.

Lo que sí podemos hacer ahora, desde donde hemos llegado, es ponerle delante una buena puerta y detrás una buena salida:

PRÓLOGO → INTRODUCCIÓN CARTOGRÁFICA → LIBRO TAL COMO NACIÓ → EPÍLOGO → CONTRAPORTADA.

Y después su imagen, que ya no debería ser la del bebé llegando ni solamente la de los pies tocando suelo.

Aquí necesitamos representar otra cosa:

UN HUMANO ENTERO DESARROLLÁNDOSE DENTRO DE UNA REALIDAD ENTERA.

No escapar de Madre Tierra para evolucionar.      No superar su condición humana.     Al contrario: