LA ASTROLOGÍA
y
El juego
del teléfono durante siglos
Qué ocurre
cuando recibimos como significado establecido aquello cuyo proceso de
construcción hemos olvidado. En el
capítulo anterior vimos colocar el ladrillo.
Una observación. Una posible
relación. Una hipótesis. Un símbolo.
Una interpretación. Experiencia
acumulada. Transmisión. Añadidos.
Ahora vamos a hacer algo distinto. Dejemos pasar el tiempo. No diez años. Ni cincuenta. Siglos.
Y preguntémonos: ¿QUÉ LE
OCURRE A UN SIGNIFICADO CUANDO ATRAVIESA GENERACIONES DE SERES HUMANOS? Porque una interpretación no
viaja sola. Viaja dentro de lenguas. Culturas.
Cosmovisiones. Religiones. Modelos sociales. Concepciones del cuerpo. Ideas sobre el destino. Formas de entender a la mujer y al hombre. Conocimientos astronómicos disponibles en
cada época. Y cada generación recibe
aquello desde su propio
mundo.
El mensaje
no pasa de una persona a otra sin tocarse
Todos
conocemos el juego. Una persona dice
una frase al oído de otra. La segunda
la transmite. Después otra. Y otra.
Al final comparamos el mensaje recibido con el inicial. Puede haberse transformado. Pero nuestro juego astrológico es muchísimo
más complejo. No participan diez
personas durante cinco minutos. Participan
generaciones durante siglos. Y además
no transmiten solamente una frase. Transmiten: UN SISTEMA DE SIGNIFICADOS. Por eso nuestra secuencia
vuelve a aparecer:
TRANSMISIÓN
→ MODIFICACIÓN → NUEVA TRANSMISIÓN → NUEVA MODIFICACIÓN → NORMALIZACIÓN →
OLVIDO DEL ORIGEN. No afirmamos que todo significado astrológico haya
seguido exactamente este recorrido. Cada
concepto necesita su propia investigación histórica. Estamos describiendo un mecanismo posible
que debemos tener presente cuando recibimos una tradición.
Transmitir
no es fotocopiar
Éste es el
primer punto. Una persona recibe una
idea. Pero la recibe mediante su propia
comprensión. Y para comprenderla
necesita introducirla dentro del mundo que conoce. Una palabra antigua puede no tener un
equivalente exacto en otra lengua. Un
concepto puede adquirir nuevas connotaciones.
Una observación puede reinterpretarse desde una teoría posterior. Un símbolo puede relacionarse con otro
sistema. Entonces:
**LA
TRANSMISIÓN HUMANA NO SOLAMENTE TRANSPORTA.
TAMBIÉN INTERPRETA.** Y muchas veces tiene que hacerlo. Porque sin interpretación quizá el mensaje
ni siquiera podría continuar viajando.
Traducir ya
puede modificar
Imaginemos
una palabra que atraviesa lenguas y épocas.
No necesitamos afirmar que necesariamente perderá su sentido. Pero sí reconocer el problema. ¿Existe equivalencia exacta? ¿La palabra nueva contiene asociaciones
que la anterior no tenía? ¿Se ha
elegido entre varios significados posibles?
¿Una traducción posterior se hizo desde el original o desde otra
traducción? Esto pertenece al
trabajo de historiadores, filólogos y especialistas en textos. Nuestro instrumento solamente coloca la
pregunta: **¿ESTAMOS RECIBIENDO EL CONCEPTO ORIGINAL O UNA HISTORIA DE TRADUCCIONES DEL
CONCEPTO?** No lo sabemos hasta
investigarlo.
También
cambia el mundo alrededor de la palabra
Supongamos
incluso que una palabra permanece. El
problema continúa. Porque puede cambiar
aquello que la sociedad entiende al escucharla.
TRABAJO. FAMILIA.
AUTORIDAD. MATRIMONIO. ENFERMEDAD.
GUERRA. PROFESIÓN. MUERTE. No necesitamos estudiar ahora la
historia de cada término para comprender la cuestión.
Una
interpretación astrológica formulada en un mundo social determinado puede
llegar hasta nosotros utilizando palabras que continúan existiendo, mientras
aquello que esas palabras evocan ha cambiado. Entonces aparece una pregunta formidable: **¿HEMOS
CONSERVADO EL SIGNIFICADO O
SOLAMENTE HEMOS CONSERVADO LA PALABRA?**
El cielo
puede permanecer mientras cambia el mundo humano
Aquí la
astrología nos ofrece una situación especialmente interesante. Determinados objetos y ciclos astronómicos
continúan siendo observables. Pero el
mundo humano en el que los interpretamos cambia profundamente. Entonces una asociación construida alrededor
de una manifestación histórica concreta puede sobrevivir cuando aquella
manifestación ya no ocupa el mismo lugar.
Esto nos obliga a distinguir otra vez:
FUNCIÓN de MANIFESTACIÓN.
Si creemos que detrás de una interpretación existe una
función más elemental, tendremos que intentar encontrarla. Porque quizá la manifestación antigua haya
cambiado mientras la función que intentábamos describir pueda expresarse de
otras maneras.
Marte
vuelve a servirnos de ejemplo
Si recibimos: MARTE
= GUERRA podemos
simplemente transmitirlo. O podemos
detenernos. La guerra pertenece al
mundo humano. Ha adoptado además formas
muy distintas a lo largo de la historia.
Entonces preguntamos:
¿QUÉ
INTENTABA REPRESENTAR ESA ASOCIACIÓN?
¿Acción?
¿Defensa? ¿Ataque? ¿Separación? ¿Competencia?
¿Impulso?
¿Capacidad de cortar? ¿Alguna
combinación?
Todavía no
estamos afirmando cuál sea la respuesta astrológicamente válida. Estamos haciendo arqueología conceptual. RETIRAMOS LA MANIFESTACIÓN PARA BUSCAR LA POSIBLE
RAÍZ. Después
tendremos que investigar si esa raíz se sostiene.
El añadido
puede ser excelente
Aquí debemos
evitar una trampa. Si descubrimos que
determinado significado fue añadido siglos después, eso no significa: «Entonces
está contaminado.» No. Una generación posterior puede comprender
algo mejor. Puede corregir. Precisar.
Ampliar. Descubrir una
aplicación extraordinariamente fértil.
Por eso: POSTERIOR
NO SIGNIFICA PEOR. Del
mismo modo que: ANTIGUO NO
SIGNIFICA VERDADERO. La
fecha nos dice cuándo
apareció una capa. No
decide automáticamente su valor.
El problema
es perder la fecha
Esto sí es
importante. Supongamos que una
interpretación apareció en una época determinada. Después fue incorporada al sistema. Generaciones posteriores la reciben junto a
elementos mucho más antiguos. Finalmente
todo se presenta como: TRADICIÓN ASTROLÓGICA. Y desaparecen las
diferencias temporales. Entonces: EL EDIFICIO PARECE HABER SIDO CONSTRUIDO DE UNA
SOLA VEZ. Pero
quizá no fue así. Puede contener
habitaciones de épocas muy distintas. Paredes
reformadas. Puertas abiertas
posteriormente. Pisos añadidos. Ventanas tapiadas. La arqueología consiste en devolver fecha
a las capas.
Devolver
fecha al significado
Ésta podría
convertirse en una operación fundamental:
DEVOLVER
FECHA A LAS CAPAS.
¿Desde cuándo podemos documentar esta
asociación?
¿Aparece anteriormente? ¿Con el mismo sentido?
¿Quién la modifica? ¿En qué contexto?
¿En qué escuela? ¿Qué ocurre después?
No siempre
podremos reconstruirlo. Y cuando no
podamos: NO LO SABEMOS. Otra vez esa respuesta
magnífica. Porque impide que nuestra
ignorancia se convierta en una antigüedad imaginaria. «Siempre
se ha dicho» Esta frase debería
encender una pequeña luz. «Siempre se ha interpretado así.» ¿Siempre? ¿Desde cuándo? ¿Dónde?
¿Por quién? ¿En todas las
tradiciones? ¿Con exactamente el mismo
significado? No necesitamos desconfiar
automáticamente. Necesitamos
investigar. «SIEMPRE»
ES UNA AFIRMACIÓN HISTÓRICA.
Y como tal necesita apoyo histórico. Esto parece una precisión pequeña. Pero puede cambiar nuestra relación con una
tradición entera.
La
autoridad puede sustituir al origen
En algún
momento puede ocurrir otra cosa. Ya no
sabemos de dónde salió una interpretación.
Pero sabemos que la utilizó un autor prestigioso. Entonces la autoridad del autor comienza a
sostenerla. Otro lo cita. Otro cita al segundo. Finalmente la cadena puede resultar difícil
de seguir. Y la pregunta original: «¿En
qué observación se apoyaba esto?» queda
sustituida por: «¿Quién lo dijo?» Ambas preguntas pueden
ser relevantes. Pero no son
equivalentes. **UNA CITA PUEDE DEMOSTRAR QUE ALGUIEN
SOSTUVO UNA IDEA. NO DEMUESTRA POR SÍ
SOLA QUE LA IDEA SEA CORRECTA.**
Y aparece
el consenso interno
Si
suficientes miembros de una tradición utilizan una asociación, ésta puede
convertirse en lenguaje común. Eso
tiene una utilidad evidente. Permite
comunicarse. Si todos utilizamos
determinadas palabras con significados similares, podemos trabajar juntos. Pero:
**CONSENSO DENTRO DE UN SISTEMA NO ES LO MISMO QUE CONTRASTE FUERA DEL
SISTEMA.** Un lenguaje puede ser
perfectamente coherente consigo mismo.
La pregunta empírica, cuando la haya, sigue necesitando contraste con
aquello que pretende describir. Aquí
vuelve Madre Tierra.
El sistema
puede comenzar a confirmarse a sí mismo
Imaginemos
que interpretamos cada elemento mediante otros elementos del mismo sistema. Una asociación parece no funcionar. Entonces otra posición la modifica. Otra la compensa. Otra técnica explica la excepción. Quizá todo ello tenga sentido dentro del
sistema. Pero metodológicamente aparece
un peligro: ¿EXISTE
ALGÚN RESULTADO QUE NOS HARÍA DECIR QUE NUESTRA HIPÓTESIS ERA INCORRECTA? Si la respuesta fuera: «No,
porque siempre encontraremos otra explicación dentro del sistema» tendríamos un problema
para cualquier afirmación que pretendamos considerar empíricamente
contrastable. La realidad necesita
conservar el derecho a contestarnos.
El juego
del teléfono puede producir belleza
Pero no
reduzcamos el proceso a deformación. Siglos
de transmisión también pueden producir:
síntesis, refinamiento, lenguaje,
experiencia, riqueza simbólica, nuevas preguntas, integraciones extraordinarias. Una catedral también está construida. Y eso no la hace menos impresionante. DESCUBRIR QUE UN EDIFICIO FUE CONSTRUIDO NO LE
QUITA BELLEZA. Nos
permite comprender mejor su arquitectura.
Ésta es exactamente nuestra actitud hacia la astrología.
Pero la
catedral no es la montaña
Volvemos a
nuestra imagen. Una tradición
astrológica puede convertirse en una construcción intelectual y simbólica
inmensa. Podemos habitarla durante
toda una vida. Estudiarla. Enriquecerla. Encontrar utilidad en ella. Pero no debemos confundir: LA
COHERENCIA DEL EDIFICIO con LA EXISTENCIA DE LA MONTAÑA. El hecho de que un sistema
tenga una arquitectura interna rica no demuestra automáticamente que sus
afirmaciones sobre relaciones objetivas con el mundo sean correctas. Para eso necesitamos otro tipo de trabajo.
¿Qué ocurre
cuando llega el estudiante?
Aquí se
completa el juego. El estudiante abre
un libro actual. Encuentra: PLANETA
X = SIGNIFICADO Y. No
ve: siglo, autor,
hipótesis, debate, traducción,
modificación, casos, contraejemplos, añadidos.
Ve una equivalencia. RECIBE
COMO PUNTO DE PARTIDA LO QUE QUIZÁ FUE EL PUNTO FINAL DE UN LARGO PROCESO
HUMANO. Y
empieza a interpretar desde allí. Si
encuentra casos que encajan, la asociación se fortalece para él. Después puede enseñarla. El edificio continúa.
Y el
huésped se convierte en constructor
Aquí
reaparece una de las grandes ideas de este libro: EL CONSTRUCTO NECESITA HUÉSPEDES. El estudiante entra como
huésped. Aprende. Utiliza.
Después modifica. Publica. Enseña.
Añade. Y se convierte en
constructor. Así puede continuar
durante generaciones. No existe
necesariamente una conspiración. Ni una
falsificación consciente. Existe algo
muchísimo más sencillo y humano: TRANSMISIÓN.
El problema
no es transmitir
Sin
transmisión no existiría cultura. Cada
generación tendría que comenzar desde cero.
Perderíamos conocimientos, técnicas, arte, ciencia, historia y
experiencia. La transmisión es una de
las grandes herramientas de continuidad humana. El problema aparece cuando transmitimos: EL
RESULTADO y perdemos: EL
PROCESO. Entonces el
receptor ya no puede distinguir fácilmente qué heredó, de dónde procede y qué
grado de certeza tenía cuando nació.
Quizá
necesitemos dos astrologías simultáneas
No dos
sistemas enfrentados. Dos capas
visibles. Una podría decir: ESTO ES LO QUE LA TRADICIÓN NOS ENTREGA. La otra: ESTO ES LO QUE PODEMOS DECIR HOY SOBRE CÓMO SE
CONSTRUYÓ, QUÉ EVIDENCIA TIENE Y QUÉ CONTINÚA ABIERTO. Las dos juntas. Tradición y arqueología. Herencia e investigación. Así no necesitamos amputar siglos de
trabajo. Pero tampoco convertirlos en
un bloque intocable.
El pasado
también merece que no pongamos palabras en su boca
Esto es importante. Cuando atribuimos nuestras interpretaciones
actuales a autores antiguos sin comprobarlo, también deformamos el pasado. Podemos estar leyendo conceptos modernos
dentro de palabras antiguas. Entonces la
arqueología tiene una doble responsabilidad: NO HACER DECIR AL PRESENTE QUE TODO LO
ANTIGUO ES FALSO. Y: NO
HACER DECIR AL PASADO LO QUE SOLAMENTE HEMOS AÑADIDO DESPUÉS. Cada época merece su propio contexto.
Y quizá
descubramos varias astrologías
Cuando
levantemos las capas podemos encontrar que aquello que llamábamos
singularmente: LA ASTROLOGÍA contiene tradiciones
diferentes. Épocas. Escuelas.
Métodos. Conceptos que
cambiaron. Interpretaciones que no
siempre coincidieron. Entonces quizá
resulte más preciso preguntar:
¿QUÉ ASTROLOGÍA? ¿DE QUÉ ÉPOCA? ¿DE QUÉ TRADICIÓN?
¿SEGÚN QUÉ AUTOR?
La precisión
no fragmenta necesariamente. EVITA QUE
CONVIRTAMOS UNA HISTORIA COMPLEJA EN UNA SOLA VOZ IMAGINARIA.
El teléfono
puede detenerse un momento
Y aquí
aparece nuestra oportunidad. Nosotros
somos un eslabón. Recibimos. Pero antes de volver a transmitir podemos
hacer algo que quizá no siempre se hizo:
DETENER EL MENSAJE.
Mirarlo. Preguntar.
¿De dónde viene? ¿Qué sabemos de su recorrido?
¿Qué se añadió? ¿Qué parte utilizamos?
¿Qué parte modificamos nosotros? ¿Qué evidencia tenemos?
¿Qué dejamos como símbolo? ¿Qué presentamos como hipótesis?
¿Qué afirmamos como observación?
Y solamente
después: VOLVER A
TRANSMITIR.
Podemos
transmitir también las dudas
Ésta puede
ser una herencia extraordinaria. Normalmente
pensamos que enseñar significa transmitir respuestas. Pero podemos transmitir también: las
preguntas pendientes. las dudas. los límites. los desacuerdos. las hipótesis no confirmadas. las partes cuyo origen desconocemos. Entonces quien llegue
después no recibirá una debilidad. Recibirá: EL ESTADO REAL DE LA INVESTIGACIÓN. Eso puede evitar siglos
futuros de teléfono.
El
significado establecido recupera su historia
Así volvemos
al comienzo del capítulo. ¿Qué ocurre
cuando recibimos como significado establecido aquello cuyo proceso de
construcción hemos olvidado? Ocurre
que:
LO HEREDADO PUEDE PARECER NATURAL.
LO REPETIDO PUEDE PARECER OBSERVADO.
LO ANTIGUO PUEDE PARECER DEMOSTRADO.
LO SIMBÓLICO PUEDE PARECER CAUSAL.
LA INTERPRETACIÓN PUEDE PARECER OBJETO.
Y nuestro
trabajo consiste simplemente en volver a separar. No para quedarnos sin significado. Para devolverle su historia.
Entonces
podemos transmitir de otra manera
Quizá
podamos entregar a la siguiente generación algo parecido a esto:
ESTO LO RECIBIMOS.
HASTA AQUÍ HEMOS PODIDO RASTREARLO.
ESTO PARECE HABERSE AÑADIDO DESPUÉS.
ESTO NOS RESULTA SIMBÓLICAMENTE FÉRTIL.
ESTO PRETENDE DESCRIBIR UNA RELACIÓN OBJETIVA
Y NECESITA ESTE TIPO DE CONTRASTE.
ESTO NO HEMOS CONSEGUIDO CONFIRMARLO.
ESTO NO SABEMOS DE DÓNDE PROCEDE.
Y ESTO LO ESTAMOS PROPONIENDO NOSOTROS AHORA.
Eso sí sería
mostrar los planos. **NO INTERRUMPIR LA TRADICIÓN. HACER CONSCIENTE LA TRANSMISIÓN.** Y entonces llegamos al punto inevitable. Porque ya no podemos comportarnos como
si solamente estuviéramos limpiando una construcción antigua. Nosotros también estamos vivos. Observamos. Interpretamos. Relacionamos. Proponemos.
Escribimos. Transmitimos. Es decir:
NOSOTROS TAMBIÉN ESTAMOS COLOCANDO LADRILLOS. La cuestión ya no puede ser
solamente qué hicieron quienes nos precedieron. La cuestión es qué hacemos nosotros ahora,
sabiendo lo que ya sabemos. Construir
astrología sabiendo que construimos Quizá la madurez no consista en dejar de
interpretar, sino en saber cuándo estamos observando, cuándo estamos
proponiendo y cuándo acabamos de colocar un nuevo ladrillo que otros podrían
recibir mañana como si siempre hubiera estado allí.
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