LIBROS de BARBARIN I II III

sábado, 5 de septiembre de 2026

LA ASTROLOGÍA y El juego del teléfono durante siglos

 

LA ASTROLOGÍA

 y

 El juego del teléfono durante siglos

Qué ocurre cuando recibimos como significado establecido aquello cuyo proceso de construcción hemos olvidado.    En el capítulo anterior vimos colocar el ladrillo.    Una observación.   Una posible relación.    Una hipótesis.   Un símbolo.   Una interpretación.   Experiencia acumulada.   Transmisión.   Añadidos. 

 Ahora vamos a hacer algo distinto.   Dejemos pasar el tiempo.   No diez años.   Ni cincuenta.  Siglos.   Y preguntémonos:     ¿QUÉ LE OCURRE A UN SIGNIFICADO CUANDO ATRAVIESA GENERACIONES DE SERES HUMANOS?   Porque una interpretación no viaja sola.   Viaja dentro de lenguas.   Culturas.   Cosmovisiones.   Religiones.   Modelos sociales.   Concepciones del cuerpo.   Ideas sobre el destino.   Formas de entender a la mujer y al hombre.   Conocimientos astronómicos disponibles en cada época.    Y cada generación recibe aquello desde su propio mundo.

El mensaje no pasa de una persona a otra sin tocarse

Todos conocemos el juego.   Una persona dice una frase al oído de otra.   La segunda la transmite.   Después otra.   Y otra.   Al final comparamos el mensaje recibido con el inicial.   Puede haberse transformado.   Pero nuestro juego astrológico es muchísimo más complejo.    No participan diez personas durante cinco minutos.   Participan generaciones durante siglos.   Y además no transmiten solamente una frase.    Transmiten:    UN SISTEMA DE SIGNIFICADOS.    Por eso nuestra secuencia vuelve a aparecer:

TRANSMISIÓN → MODIFICACIÓN → NUEVA TRANSMISIÓN → NUEVA MODIFICACIÓN → NORMALIZACIÓN → OLVIDO DEL ORIGEN.       No afirmamos que todo significado astrológico haya seguido exactamente este recorrido.    Cada concepto necesita su propia investigación histórica.     Estamos describiendo un mecanismo posible que debemos tener presente cuando recibimos una tradición.

Transmitir no es fotocopiar

Éste es el primer punto.     Una persona recibe una idea.   Pero la recibe mediante su propia comprensión.   Y para comprenderla necesita introducirla dentro del mundo que conoce.   Una palabra antigua puede no tener un equivalente exacto en otra lengua.   Un concepto puede adquirir nuevas connotaciones.  Una observación puede reinterpretarse desde una teoría posterior.   Un símbolo puede relacionarse con otro sistema.   Entonces:

**LA TRANSMISIÓN HUMANA NO SOLAMENTE TRANSPORTA.   TAMBIÉN INTERPRETA.**    Y muchas veces tiene que hacerlo.    Porque sin interpretación quizá el mensaje ni siquiera podría continuar viajando.

Traducir ya puede modificar

Imaginemos una palabra que atraviesa lenguas y épocas.     No necesitamos afirmar que necesariamente perderá su sentido.    Pero sí reconocer el problema.    ¿Existe equivalencia exacta?      ¿La palabra nueva contiene asociaciones que la anterior no tenía?      ¿Se ha elegido entre varios significados posibles?      ¿Una traducción posterior se hizo desde el original o desde otra traducción?        Esto pertenece al trabajo de historiadores, filólogos y especialistas en textos.     Nuestro instrumento solamente coloca la pregunta:      **¿ESTAMOS RECIBIENDO EL CONCEPTO ORIGINAL    O UNA HISTORIA DE TRADUCCIONES DEL CONCEPTO?**     No lo sabemos hasta investigarlo.

También cambia el mundo alrededor de la palabra

Supongamos incluso que una palabra permanece.     El problema continúa.   Porque puede cambiar aquello que la sociedad entiende al escucharla.

TRABAJO.   FAMILIA.   AUTORIDAD.   MATRIMONIO.  ENFERMEDAD.  GUERRA.   PROFESIÓN.       MUERTE.       No necesitamos estudiar ahora la historia de cada término para comprender la cuestión.

Una interpretación astrológica formulada en un mundo social determinado puede llegar hasta nosotros utilizando palabras que continúan existiendo, mientras aquello que esas palabras evocan ha cambiado.     Entonces aparece una pregunta formidable:    **¿HEMOS CONSERVADO EL SIGNIFICADO      O SOLAMENTE HEMOS CONSERVADO LA PALABRA?**

El cielo puede permanecer mientras cambia el mundo humano

Aquí la astrología nos ofrece una situación especialmente interesante.    Determinados objetos y ciclos astronómicos continúan siendo observables.   Pero el mundo humano en el que los interpretamos cambia profundamente.   Entonces una asociación construida alrededor de una manifestación histórica concreta puede sobrevivir cuando aquella manifestación ya no ocupa el mismo lugar.     Esto nos obliga a distinguir otra vez:    FUNCIÓN    de    MANIFESTACIÓN.    Si creemos que detrás de una interpretación existe una función más elemental, tendremos que intentar encontrarla.    Porque quizá la manifestación antigua haya cambiado mientras la función que intentábamos describir pueda expresarse de otras maneras.

Marte vuelve a servirnos de ejemplo

Si recibimos:    MARTE = GUERRA    podemos simplemente transmitirlo.   O podemos detenernos.   La guerra pertenece al mundo humano.   Ha adoptado además formas muy distintas a lo largo de la historia.   Entonces preguntamos:

¿QUÉ INTENTABA REPRESENTAR ESA ASOCIACIÓN?

¿Acción?    ¿Defensa?    ¿Ataque?      ¿Separación?     ¿Competencia?

¿Impulso?      ¿Capacidad de cortar?     ¿Alguna combinación?

Todavía no estamos afirmando cuál sea la respuesta astrológicamente válida.   Estamos haciendo arqueología conceptual.      RETIRAMOS LA MANIFESTACIÓN PARA BUSCAR LA POSIBLE RAÍZ.     Después tendremos que investigar si esa raíz se sostiene.

El añadido puede ser excelente

Aquí debemos evitar una trampa.     Si descubrimos que determinado significado fue añadido siglos después, eso no significa:    «Entonces está contaminado.»     No.    Una generación posterior puede comprender algo mejor.   Puede corregir.   Precisar.   Ampliar.   Descubrir una aplicación extraordinariamente fértil.    Por eso:      POSTERIOR NO SIGNIFICA PEOR.   Del mismo modo que:    ANTIGUO NO SIGNIFICA VERDADERO.    La fecha nos dice cuándo apareció una capa.      No decide automáticamente su valor.

El problema es perder la fecha

Esto sí es importante.    Supongamos que una interpretación apareció en una época determinada.   Después fue incorporada al sistema.    Generaciones posteriores la reciben junto a elementos mucho más antiguos.   Finalmente todo se presenta como:   TRADICIÓN ASTROLÓGICA.   Y desaparecen las diferencias temporales.    Entonces:    EL EDIFICIO PARECE HABER SIDO CONSTRUIDO DE UNA SOLA VEZ.   Pero quizá no fue así.   Puede contener habitaciones de épocas muy distintas.   Paredes reformadas.   Puertas abiertas posteriormente.   Pisos añadidos.    Ventanas tapiadas.     La arqueología consiste en devolver fecha a las capas.

Devolver fecha al significado

Ésta podría convertirse en una operación fundamental:   DEVOLVER FECHA A LAS CAPAS.

¿Desde cuándo podemos documentar esta asociación?

¿Aparece anteriormente?    ¿Con el mismo sentido?

¿Quién la modifica?      ¿En qué contexto?

¿En qué escuela?     ¿Qué ocurre después?

No siempre podremos reconstruirlo.   Y cuando no podamos:     NO LO SABEMOS.     Otra vez esa respuesta magnífica.    Porque impide que nuestra ignorancia se convierta en una antigüedad imaginaria.   «Siempre se ha dicho»    Esta frase debería encender una pequeña luz.   «Siempre se ha interpretado así.»        ¿Siempre?    ¿Desde cuándo?    ¿Dónde?   ¿Por quién?   ¿En todas las tradiciones?   ¿Con exactamente el mismo significado?    No necesitamos desconfiar automáticamente.     Necesitamos investigar.    «SIEMPRE» ES UNA AFIRMACIÓN HISTÓRICA.    Y como tal necesita apoyo histórico.   Esto parece una precisión pequeña.    Pero puede cambiar nuestra relación con una tradición entera.

La autoridad puede sustituir al origen

En algún momento puede ocurrir otra cosa.    Ya no sabemos de dónde salió una interpretación.    Pero sabemos que la utilizó un autor prestigioso.    Entonces la autoridad del autor comienza a sostenerla.   Otro lo cita.  Otro cita al segundo.   Finalmente la cadena puede resultar difícil de seguir.   Y la pregunta original:    «¿En qué observación se apoyaba esto?»       queda sustituida por:    «¿Quién lo dijo?»      Ambas preguntas pueden ser relevantes.       Pero no son equivalentes.      **UNA CITA PUEDE DEMOSTRAR QUE ALGUIEN SOSTUVO UNA IDEA.    NO DEMUESTRA POR SÍ SOLA QUE LA IDEA SEA CORRECTA.**

Y aparece el consenso interno

Si suficientes miembros de una tradición utilizan una asociación, ésta puede convertirse en lenguaje común.   Eso tiene una utilidad evidente.   Permite comunicarse.   Si todos utilizamos determinadas palabras con significados similares, podemos trabajar juntos.    Pero:   **CONSENSO DENTRO DE UN SISTEMA        NO ES LO MISMO QUE CONTRASTE FUERA DEL SISTEMA.**      Un lenguaje puede ser perfectamente coherente consigo mismo.    La pregunta empírica, cuando la haya, sigue necesitando contraste con aquello que pretende describir.     Aquí vuelve Madre Tierra.

El sistema puede comenzar a confirmarse a sí mismo

Imaginemos que interpretamos cada elemento mediante otros elementos del mismo sistema.       Una asociación parece no funcionar.     Entonces otra posición la modifica.    Otra la compensa.    Otra técnica explica la excepción.   Quizá todo ello tenga sentido dentro del sistema.   Pero metodológicamente aparece un peligro:      ¿EXISTE ALGÚN RESULTADO QUE NOS HARÍA DECIR QUE NUESTRA HIPÓTESIS ERA INCORRECTA?     Si la respuesta fuera:       «No, porque siempre encontraremos otra explicación dentro del sistema»       tendríamos un problema para cualquier afirmación que pretendamos considerar empíricamente contrastable.     La realidad necesita conservar el derecho a contestarnos.

El juego del teléfono puede producir belleza

Pero no reduzcamos el proceso a deformación.   Siglos de transmisión también pueden producir:   síntesis,   refinamiento,   lenguaje,   experiencia,   riqueza simbólica,   nuevas preguntas,   integraciones extraordinarias.   Una catedral también está construida.   Y eso no la hace menos impresionante.   DESCUBRIR QUE UN EDIFICIO FUE CONSTRUIDO NO LE QUITA BELLEZA.    Nos permite comprender mejor su arquitectura.    Ésta es exactamente nuestra actitud hacia la astrología.

Pero la catedral no es la montaña

Volvemos a nuestra imagen.      Una tradición astrológica puede convertirse en una construcción intelectual y simbólica inmensa.     Podemos habitarla durante toda una vida.    Estudiarla.    Enriquecerla.    Encontrar utilidad en ella.     Pero no debemos confundir:     LA COHERENCIA DEL EDIFICIO   con    LA EXISTENCIA DE LA MONTAÑA.    El hecho de que un sistema tenga una arquitectura interna rica no demuestra automáticamente que sus afirmaciones sobre relaciones objetivas con el mundo sean correctas.     Para eso necesitamos otro tipo de trabajo.

¿Qué ocurre cuando llega el estudiante?

Aquí se completa el juego.    El estudiante abre un libro actual.   Encuentra:   PLANETA X = SIGNIFICADO Y.    No ve:   siglo,   autor,   hipótesis,  debate,   traducción,   modificación,   casos,   contraejemplos,   añadidos.   Ve una equivalencia.    RECIBE COMO PUNTO DE PARTIDA LO QUE QUIZÁ FUE EL PUNTO FINAL DE UN LARGO PROCESO HUMANO.   Y empieza a interpretar desde allí.     Si encuentra casos que encajan, la asociación se fortalece para él.   Después puede enseñarla.    El edificio continúa.

Y el huésped se convierte en constructor

Aquí reaparece una de las grandes ideas de este libro:    EL CONSTRUCTO NECESITA HUÉSPEDES.   El estudiante entra como huésped.  Aprende.  Utiliza.  Después modifica.   Publica.  Enseña.  Añade.  Y se convierte en constructor.   Así puede continuar durante generaciones.   No existe necesariamente una conspiración.   Ni una falsificación consciente.    Existe algo muchísimo más sencillo y humano:      TRANSMISIÓN.

El problema no es transmitir

Sin transmisión no existiría cultura.    Cada generación tendría que comenzar desde cero.   Perderíamos conocimientos, técnicas, arte, ciencia, historia y experiencia.   La transmisión es una de las grandes herramientas de continuidad humana.    El problema aparece cuando transmitimos:   EL RESULTADO   y perdemos:    EL PROCESO.   Entonces el receptor ya no puede distinguir fácilmente qué heredó, de dónde procede y qué grado de certeza tenía cuando nació.

Quizá necesitemos dos astrologías simultáneas

No dos sistemas enfrentados.   Dos capas visibles.   Una podría decir:   ESTO ES LO QUE LA TRADICIÓN NOS ENTREGA.     La otra:   ESTO ES LO QUE PODEMOS DECIR HOY SOBRE CÓMO SE CONSTRUYÓ, QUÉ EVIDENCIA TIENE Y QUÉ CONTINÚA ABIERTO.   Las dos juntas.    Tradición y arqueología.   Herencia e investigación.   Así no necesitamos amputar siglos de trabajo.    Pero tampoco convertirlos en un bloque intocable.

El pasado también merece que no pongamos palabras en su boca   

Esto es importante.    Cuando atribuimos nuestras interpretaciones actuales a autores antiguos sin comprobarlo, también deformamos el pasado.   Podemos estar leyendo conceptos modernos dentro de palabras antiguas.  Entonces la arqueología tiene una doble responsabilidad:      NO HACER DECIR AL PRESENTE QUE TODO LO ANTIGUO ES FALSO.   Y:    NO HACER DECIR AL PASADO LO QUE SOLAMENTE HEMOS AÑADIDO DESPUÉS.    Cada época merece su propio contexto.

Y quizá descubramos varias astrologías

Cuando levantemos las capas podemos encontrar que aquello que llamábamos singularmente:    LA ASTROLOGÍA    contiene tradiciones diferentes.   Épocas.   Escuelas.   Métodos.   Conceptos que cambiaron.   Interpretaciones que no siempre coincidieron.     Entonces quizá resulte más preciso preguntar:

¿QUÉ ASTROLOGÍA?     ¿DE QUÉ ÉPOCA?     ¿DE QUÉ TRADICIÓN?

¿SEGÚN QUÉ AUTOR?

La precisión no fragmenta necesariamente.   EVITA QUE CONVIRTAMOS UNA HISTORIA COMPLEJA EN UNA SOLA VOZ IMAGINARIA.

El teléfono puede detenerse un momento

Y aquí aparece nuestra oportunidad.   Nosotros somos un eslabón.   Recibimos.   Pero antes de volver a transmitir podemos hacer algo que quizá no siempre se hizo:   DETENER EL MENSAJE.   Mirarlo.    Preguntar.

¿De dónde viene?      ¿Qué sabemos de su recorrido?

¿Qué se añadió?      ¿Qué parte utilizamos?

¿Qué parte modificamos nosotros?    ¿Qué evidencia tenemos?

¿Qué dejamos como símbolo?      ¿Qué presentamos como hipótesis?

¿Qué afirmamos como observación?

Y solamente después:    VOLVER A TRANSMITIR.

Podemos transmitir también las dudas

Ésta puede ser una herencia extraordinaria.   Normalmente pensamos que enseñar significa transmitir respuestas.    Pero podemos transmitir también:      las preguntas pendientes.    las dudas.   los límites.   los desacuerdos.  las hipótesis no confirmadas.   las partes cuyo origen desconocemos.      Entonces quien llegue después no recibirá una debilidad.   Recibirá:   EL ESTADO REAL DE LA INVESTIGACIÓN.     Eso puede evitar siglos futuros de teléfono.

El significado establecido recupera su historia

Así volvemos al comienzo del capítulo.     ¿Qué ocurre cuando recibimos como significado establecido aquello cuyo proceso de construcción hemos olvidado?        Ocurre que:

LO HEREDADO PUEDE PARECER NATURAL.

LO REPETIDO PUEDE PARECER OBSERVADO.

LO ANTIGUO PUEDE PARECER DEMOSTRADO.

LO SIMBÓLICO PUEDE PARECER CAUSAL.

LA INTERPRETACIÓN PUEDE PARECER OBJETO.

Y nuestro trabajo consiste simplemente en volver a separar.    No para quedarnos sin significado.    Para devolverle su historia.

Entonces podemos transmitir de otra manera

Quizá podamos entregar a la siguiente generación algo parecido a esto:

ESTO LO RECIBIMOS.

HASTA AQUÍ HEMOS PODIDO RASTREARLO.

ESTO PARECE HABERSE AÑADIDO DESPUÉS.

ESTO NOS RESULTA SIMBÓLICAMENTE FÉRTIL.

ESTO PRETENDE DESCRIBIR UNA RELACIÓN OBJETIVA Y NECESITA ESTE TIPO DE CONTRASTE.

ESTO NO HEMOS CONSEGUIDO CONFIRMARLO.

ESTO NO SABEMOS DE DÓNDE PROCEDE.

Y ESTO LO ESTAMOS PROPONIENDO NOSOTROS AHORA.

Eso sí sería mostrar los planos.       **NO INTERRUMPIR LA TRADICIÓN.   HACER CONSCIENTE LA TRANSMISIÓN.**       Y entonces llegamos al punto inevitable.        Porque ya no podemos comportarnos como si solamente estuviéramos limpiando una construcción antigua.    Nosotros también estamos vivos.   Observamos.   Interpretamos.   Relacionamos.   Proponemos.   Escribimos.   Transmitimos.    Es decir:    NOSOTROS TAMBIÉN ESTAMOS COLOCANDO LADRILLOS.    La cuestión ya no puede ser solamente qué hicieron quienes nos precedieron.     La cuestión es qué hacemos nosotros ahora, sabiendo lo que ya sabemos.      Construir astrología sabiendo que construimos       Quizá la madurez no consista en dejar de interpretar, sino en saber cuándo estamos observando, cuándo estamos proponiendo y cuándo acabamos de colocar un nuevo ladrillo que otros podrían recibir mañana como si siempre hubiera estado allí.

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