MADRE TIERRA Y FREUD
Salir del constructo para volver a mirar el
psicoanálisis.
Este libro
no nace para corregir a Freud.
Tampoco para
sustituirlo.
Mucho menos
para presentarlo como una figura superada por el paso del tiempo.
Freud vio
muchísimo.
Vio que la
conciencia no explica por sí sola lo que hacemos. Vio conflictos, deseos,
defensas, repeticiones, síntomas, resistencias, asociaciones, sueños. Dio
nombre y forma a movimientos psíquicos que antes permanecían dispersos o apenas
visibles.
Su obra
abrió habitaciones.
Nosotros
llegamos después.
Con más de
un siglo de mundo humano construido añadido sobre nuestras espaldas. Con nuevas
formas de vida, nuevos lenguajes, nuevas presiones, nuevos medios, nuevas
identidades, nuevas tecnologías y nuevas maneras de construir realidad.
Y, sobre
todo, llegamos con una pregunta.
No contra
Freud.
Junto a
Freud.
ANTES
DEL INCONSCIENTE, DEL YO, DEL ELLO Y DEL SUPERYÓ, HAY UN SER HUMANO VIVO.
Ese será
nuestro suelo.
Antes de
interpretar, antes de diagnosticar, antes de clasificar, antes de explicar, hay
alguien respirando, desarrollándose, viviendo un itinerario, recibiendo mundo,
organizándose dentro de él.
Freud nos
ayudará a mirar qué ha sucedido dentro de esa vida.
Madre Tierra
añadirá otra posición desde la que observar.
Salir
momentáneamente del edificio.
Tomar
tierra.
Mirar desde
fuera.
Y volver a
entrar.
No para
destruir el edificio.
Para
comprender mejor qué parte pertenece a la arquitectura humana y qué parte fue
entrando durante el itinerario.
Qué función
cumplió.
Qué sigue
siendo necesario.
Qué quizá ya
no lo es.
Este libro
no pretende resolver a Freud.
Pretende
caminar con él.
Sacar sus
herramientas del consultorio durante un momento.
Ponerlas
junto al cuerpo, al desarrollo, al entorno, a la historia concreta y a la vida.
Y volver a
entrar con ellas.
Porque
quizá, después de tomar tierra, algunas herramientas se vean todavía mejor.
MUEVE
LOS CINCO DEDOS.
Estás vivo.
A partir de
ahí, Freud.
INTRODUCCIÓN
Hay una
manera habitual de entrar en Freud.
Se comienza
por sus conceptos.
Inconsciente.
Represión.
Ello.
Yo.
Superyó.
Libido.
Pulsión.
Complejo.
Fijación.
Síntoma.
Transferencia.
Y poco a
poco el lector entra dentro del aparato psicológico.
Aquí vamos a
hacer algo distinto.
Antes de
entrar en Freud vamos a colocar una referencia que no volveremos a perder:
EL
SER HUMANO VIVO.
No el
paciente.
No el neurótico.
No el
reprimido.
No el
complejo.
No el
diagnóstico.
Primero, la
criatura viva.
Se
desarrolla.
Recibe
mundo.
Aprende.
Se adapta.
Se defiende.
Ama.
Teme.
Desea.
Evita.
Recuerda.
Olvida.
Automatiza.
Interpreta.
Y mientras
vive, su itinerario va dejando contenidos en sus habitaciones.
Entonces sí.
Entra Freud.
Y lo
escuchamos con respeto.
¿Qué observó?
¿Qué llamó inconsciente?
¿Cómo entendió la represión?
¿Qué función atribuyó al Yo?
¿Qué lugar dio al Ello?
¿Cómo se forma el Superyó?
¿Qué vio en los sueños?
¿Qué llamó pulsión?
¿Cómo entendió el conflicto?
¿Qué pretendía conseguir con la cura?
Pero después
de cada entrada haremos una operación sencilla.
SALDREMOS
UN MOMENTO.
Madre Tierra
preguntará:
¿Esto estaba ya en la criatura?
¿Apareció durante el desarrollo?
¿Fue incorporado por la familia, la cultura,
la época, la educación, la religión o la experiencia?
¿En qué momento de su itinerario entró?
¿Qué podía comprender aquella criatura
entonces?
¿Qué función cumplió esa defensa?
¿Sigue siendo necesaria?
¿Ese conflicto pertenece a la vida o a
determinadas condiciones del mundo humano construido?
No
utilizaremos estas preguntas para desmontar a Freud.
Las
utilizaremos para continuar investigando.
Porque una
palabra puede convertirse fácilmente en una explicación final.
Y aquí no
queremos que ocurra.
Cuando digamos INCONSCIENTE,
volveremos a preguntar:
¿QUÉ QUEREMOS DECIR EXACTAMENTE AQUÍ CON
INCONSCIENTE?
Cuando digamos DEFENSA:
¿DEFENDERSE DE QUÉ?
Cuando aparezca un complejo:
¿CÓMO SE CONSTRUYÓ?
Cuando aparezca un síntoma:
¿QUÉ ESTABA OCURRIENDO CON ESTA VIDA CUANDO
COMENZÓ?
Y cuando
comprendamos la historia, todavía quedará otra pregunta.
No sólo:
¿comprende
mejor lo que le ocurre?
También:
¿VIVE
MÁS?
¿RECUPERA LIBERTAD?
¿RECUPERA POSIBILIDADES?
¿RECUPERA TERRENO VITAL?
Ése será
nuestro contraste.
El libro
recorrerá a Freud por estratos, de manera gradual, intentando no perder nunca
el suelo.
Primero
vida.
Después
profundidad.
Y al final,
regreso.
Porque no
miraremos la vida desde la psicología.
MIRAREMOS
LA PSICOLOGÍA DESDE LA VIDA.
Hemos
caminado con Freud.
Entramos en
sus habitaciones.
Nos asomamos
al inconsciente.
Observamos
al Yo, al Ello y al Superyó.
Seguimos el
desarrollo de la criatura.
Miramos las
defensas.
Los
complejos.
Las
fijaciones.
Las
repeticiones.
Los sueños.
Los lapsus.
La pulsión.
El deseo.
Y finalmente
la cura.
Pero durante
todo el recorrido había algo que no soltamos.
Una cuerda
atada fuera del pozo.
VIDA.
Eso ha
cambiado la posición desde la que mirábamos.
Freud nos
enseñó que una parte de nuestra vida puede estar gobernada por historias,
deseos, conflictos y defensas que no vemos con claridad.
Su trabajo
quiso hacer visible aquello que operaba sin ser visto.
Eso sigue
siendo enorme.
Madre Tierra
añadió otra pregunta:
AHORA
QUE LO VEMOS, ¿QUÉ HACEMOS CON LA VIDA?
Porque
comprender es fundamental.
Pero
comprender no siempre basta.
Una persona
puede conocer perfectamente el origen de una dificultad y continuar viviendo
dentro del mismo perímetro.
Puede
comprender su miedo.
Su defensa.
Su
repetición.
Su historia.
Y seguir sin
poder hacer aquello que antes no podía hacer.
Por eso
añadimos otro criterio.
¿PUEDE
AHORA VIVIR CON MÁS MARGEN?
¿Puede
elegir algo que antes parecía imposible?
¿Puede
relacionarse de otra manera?
¿Puede
recuperar una capacidad abandonada?
¿Puede dejar
de obedecer automáticamente una norma interiorizada?
¿Puede
volver a ocupar un terreno vital que el problema había ido conquistando?
Eso es
recuperar posibilidades.
Eso es
recuperar terreno.
Y por eso el
recorrido no termina en Freud.
Tampoco
termina contra Freud.
Termina
volviendo al punto de partida.
ANTES
DEL INCONSCIENTE, DEL YO, DEL ELLO Y DEL SUPERYÓ, HAY UN SER HUMANO VIVO.
Lo sabíamos
en la primera página.
Pero ahora
sabemos algo más sobre lo que significa.
Sabemos que
esa vida puede organizarse.
Que puede
defenderse.
Que puede
quedar atrapada en soluciones antiguas.
Que puede
repetir.
Que puede
sufrir.
Que puede
comprender.
Y que
comprender puede abrir nuevamente posibilidades.
Freud nos
ayudó a descubrir cómo llegamos hasta aquí.
Madre Tierra
pregunta:
¿QUÉ
PODEMOS HACER DESDE AQUÍ?
No hemos
tirado sus herramientas.
Las hemos
llevado al camino.
Les hemos
dado aire.
Y hemos
vuelto a entrar con ellas.
Quizá ésa
sea la continuación.
No sustituir
un mapa por otro.
Aprender a
salir del mapa.
Pisar
territorio.
Y volver a
utilizarlo sabiendo que sigue siendo mapa.
MUEVE
LOS CINCO DEDOS.
Sigues aquí.
Sigues vivo.
Y desde aquí
todavía podemos continuar.

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