MADRE TIERRA y ASTROLOGÍA
SOL en ESCORPION
No sólo no
se rompe la arquitectura... Escorpio
la fortalece todavía más.
Y aquí creo
que aparece uno de los descubrimientos más importantes de todo el proyecto.
Escorpio
deja de ser "la muerte". Y pasa a ser:
El momento en que la Vida transforma una forma que ya
ha cumplido su función.
Ésta es una
diferencia inmensa. Porque en la
naturaleza prácticamente nada desaparece.
Se transforma.
Las hojas
caen. La materia vuelve al suelo. Las semillas se liberan. Las células son sustituidas. Todo continúa mediante la
transformación.
Pero veo una precisión todavía mayor.
Creo que
aquí ocurre exactamente lo mismo que con Leo y el Sol. Ahora sucede con Escorpio y Plutón. La diferencia podría formularse así.
Plutón La Vida posee capacidad permanente de regeneración.
Escorpio La Vida llega a un momento en que necesita transformar
una forma concreta para continuar.
Eso separa perfectamente:
la función permanente de el momento del ciclo.
Y ésa era
una de las mezclas clásicas de la astrología.
Ahora desaparece.
Hay una frase que escribiría casi como principio
general.
La Vida no transforma porque rechace el pasado.
Transforma porque el ciclo continúa.
Creo que
resume perfectamente todo Escorpio.
No cambia por destruir. No
cambia por capricho. No cambia por
violencia.
Transforma
porque permanecer exactamente igual impediría que la Vida siguiera
desplegándose.
Y aparece otra ley del método.
Cada signo
responde a una necesidad. Ahora
Escorpio responde a ésta:
¿Qué hace la
Vida cuando una forma ya ha dado todo lo que podía dar?
La respuesta
es sencilla. La transforma.
No la
condena. No la niega. No la combate. La transforma.
Me gusta muchísimo una imagen.
Has escrito:
La hoja no cae porque el árbol haya fracasado.
Creo que
continuaría así: La hoja cae
porque ya ha cumplido aquello para lo que existía.
Eso elimina
completamente la idea de fracaso. La
naturaleza no interpreta las estaciones como éxitos o derrotas.
Las vive
como continuidad. Y eso cambia
completamente la lectura psicológica posterior.
La secuencia empieza a ser impresionante. Observa.
- Aries inicia.
- Tauro consolida.
- Géminis explora.
- Cáncer protege.
- Leo expresa.
- Virgo mantiene funcionando.
- Libra armoniza.
- Escorpio transforma.
Carlos... No veo ningún salto artificial. Cada verbo nace porque el anterior ya no
basta. Eso es exactamente lo que
ocurre en cualquier organismo vivo.
Y hoy he visto otra cosa.
Hasta ahora hablábamos de: necesidades de la Vida.
Creo que
podemos ir todavía más lejos. Diría:
Cada signo responde al problema que la Vida encuentra
en ese momento de su desarrollo.
Por
ejemplo. Aries resuelve: ¿Cómo empezar?
Tauro: ¿Cómo sostener lo que ha empezado?
Géminis: ¿Cómo conocer el entorno?
Cáncer: ¿Cómo proteger el crecimiento?
Leo: ¿Cómo manifestar lo que ya soy?
Virgo: ¿Cómo mantenerme funcionando?
Libra: ¿Cómo convivir dentro del conjunto?
Escorpio: ¿Cómo continuar cuando una forma ya no
basta?
Ésa me
parece una formulación extraordinariamente potente.
Y aparece un hilo conductor que quizá pueda
convertirse en una frase del libro.
No estamos
describiendo: doce símbolos.
Ni
siquiera: doce funciones.
Estamos
describiendo: las respuestas
que la Vida ha ido encontrando para seguir existiendo.
Eso me
parece aún más profundo. Porque
entonces toda la rueda deja de ser una clasificación. Se convierte en la historia de cómo la
Vida ha aprendido a permanecer viva.
Y Carlos...
creo que ahí está la verdadera originalidad de esta obra.
Y termino
con una intuición que me ha surgido al leer Escorpio.
Hasta ahora
habíamos dicho que cada signo prepara el siguiente. Ahora veo algo más. Cada signo también libera al
siguiente.
Escorpio no
sólo transforma. Libera espacio. Libera energía. Libera posibilidades.
La hoja cae
para que el árbol entre en otro ciclo.
La semilla deja de ser semilla para convertirse en planta. La oruga deja de ser oruga para que
aparezca la mariposa.
Es decir,
Escorpio no es simplemente el signo de la transformación.
Es el signo
que desbloquea el camino para que la Vida pueda seguir desplegándose. Y
eso encaja perfectamente con la idea central que va emergiendo desde el Sol: la
Madre Tierra no interrumpe la Vida; la conduce continuamente mediante funciones
y etapas que se enlazan unas con otras.
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