MADRE TIERRA
. Educación — ¿Estamos enseñando el mundo o entregándolo terminado?
Educar
también para distinguir hecho, interpretación y construcción. Quizá ésta sea una de las puertas más
importantes. Porque muchas de las
construcciones que después tendremos que investigar, reubicar o rectificar
entraron en nosotros cuando todavía no sabíamos que eran construcciones. Llegamos.
Y alguien
comenzó a explicarnos el mundo. Esto
es esto. Aquello significa aquello. Esto está bien. Esto está mal. Así funcionan las cosas. Esto tendrás que aprender. Esto necesitarás para vivir. Y, naturalmente, tenía que ocurrir.
Cada
generación necesita transmitir a la siguiente una enorme cantidad de
conocimiento acumulado. No podemos
pedir a cada niño que vuelva a descubrir las matemáticas, el lenguaje, la
historia, la medicina o la física desde el principio. LA
TRANSMISIÓN ES UNA DE LAS GRANDES HERRAMIENTAS DE LA CONTINUIDAD HUMANA. El problema no está en
transmitir. La pregunta es: ¿QUÉ
ESTAMOS TRANSMITIENDO JUNTO CON LO QUE ENSEÑAMOS?
El niño entra en un edificio ya construido
Cuando un
niño llega, el mundo humano ya está funcionando. Hay países. Dinero.
Escuelas. Profesiones. Horarios.
Leyes. Empresas. Religiones.
Instituciones. Tecnologías. Categorías.
Costumbres. Formas de prestigio. Ideas acerca del éxito. Ideas acerca del fracaso. Todo está ya colocado.
Y durante
mucho tiempo el niño no tiene ninguna razón para pensar que aquello podría
haber sido de otra manera. Simplemente: EL
MUNDO ES ASÍ. Pero
ahora nosotros sabemos que esa frase contiene realidades muy diferentes. La gravedad no está ahí porque una
sociedad haya decidido organizarla así.
El calendario sí es una construcción humana apoyada sobre fenómenos
astronómicos reales. El agua posee
determinadas propiedades independientemente de nuestras instituciones. El precio del agua pertenece además a una
organización económica humana.
La Tierra
tiene territorios. Las fronteras
políticas pertenecen a otro piso. Por
eso educar puede incorporar una distinción extraordinariamente sencilla: **¿QUÉ
HAY? ¿QUÉ DECIMOS SOBRE LO QUE HAY?
¿QUÉ HEMOS CONSTRUIDO A PARTIR DE ELLO?**
Hecho, interpretación y construcción
No
necesitamos convertir esto en una nueva asignatura. Puede ser una forma de mirar. Ante cualquier tema podríamos intentar
distinguir: HECHO.
¿Qué observamos? ¿Qué podemos contrastar? ¿Qué sabemos con el grado de evidencia
disponible?
INTERPRETACIÓN. ¿Qué explicación damos a esos hechos? ¿Qué modelo utilizamos para
relacionarlos?
CONSTRUCCIÓN. ¿Qué hemos organizado los humanos a
partir de ellos? Las tres cosas
pueden ser valiosísimas. El error
aparece cuando las entregamos mezcladas.
La interpretación no es un defecto
Esto debe
quedar muy claro. Interpretar es
indispensable. Los hechos aislados no
constituyen por sí solos todo el conocimiento. Necesitamos relacionarlos. Construir modelos. Formular hipótesis. Explicar.
Contextualizar. Pero una
interpretación que se presenta como interpretación conserva algo precioso: LA
POSIBILIDAD DE SER REVISADA. Podemos
decir al alumno: «Ésta es actualmente una de las
explicaciones mejor sustentadas.» Y
eso no disminuye el conocimiento. Le
enseña además cómo
funciona el conocimiento.
Tampoco la construcción es un engaño
Una
Constitución es una construcción. Una
universidad es una construcción. Una
biblioteca es una construcción. El
sistema decimal es una construcción humana enormemente útil para representar
cantidades. Las unidades de medida son convenciones
construidas que permiten describir y comparar magnitudes reales con enorme
precisión.
Por tanto: DESCUBRIR
LA CONSTRUCCIÓN NO SIGNIFICA DESPRECIARLA.
Significa poder comprender: para qué existe, cómo funciona, qué problema resuelve, qué alternativas hubo, qué consecuencias produce, y por qué podría modificarse algún día. Eso es una educación mucho más rica que simplemente
aprender a utilizarla.
Entregar el edificio y entregar los planos
Volvemos a
nuestra imagen. Toda educación tiene
que entregar una parte del edificio. Es
inevitable. Necesitamos enseñar a leer. Calcular.
Escribir. Investigar. Convivir.
Utilizar herramientas. Conocer
lo que otros descubrieron. Pero podemos
entregar además: LOS PLANOS. «Esto que estás aprendiendo
tiene una historia.» «No apareció
terminado.» «Hubo problemas que
intentábamos resolver.» «Hubo personas
que propusieron soluciones.» «Algunas
funcionaron.» «Otras se corrigieron.» «Todavía existen discusiones.» «Y probablemente vosotros modificaréis
algunas partes.» Entonces el
conocimiento deja de parecer una colección de respuestas caídas del cielo. Se convierte en una aventura humana en marcha.
Enseñar también cómo nos equivocamos
Quizá pocas
cosas sean tan educativas como la historia del error. No solamente: «Ésta
es la respuesta correcta.» También:
«Durante mucho tiempo pensamos esto.»
«Después apareció esta observación.» «No encajaba.»
«Hubo que modificar el modelo.»
Ahí el
alumno descubre algo extraordinario. **RECTIFICAR NO ES EL FRACASO DEL
CONOCIMIENTO. ES UNA DE LAS FORMAS
MEDIANTE LAS QUE EL CONOCIMIENTO AVANZA.**
Y aprende algo todavía más importante para su propia vida: puedo
equivocarme sin quedar condenado a permanecer equivocado.
La pregunta puede valer más que una respuesta prematura
La educación
necesita respuestas. No tendría
sentido negarlo. Pero necesita también
conservar preguntas. Porque una
respuesta enseña aquello que actualmente sabemos. Una buena pregunta puede preparar al alumno
para encontrarse con aquello que todavía
no sabemos. Y el mundo
al que entran los jóvenes probablemente les planteará problemas para los que
nosotros no tenemos respuestas terminadas.
Por eso quizá educar no sea solamente transmitir conocimiento acumulado. También:
ENTRENAR LA
CAPACIDAD DE MIRAR CUANDO EL MAPA TODAVÍA NO ESTÁ DIBUJADO.
¿Estamos enseñando a elegir dentro del edificio?
Durante
muchos años de educación llega una pregunta inevitable: ¿QUÉ
QUIERES SER? Y
rápidamente aparecen opciones. Profesiones. Estudios.
Itinerarios. Especialidades. El joven debe elegir. Pero nuestro manual introduce una pregunta
anterior: ¿LE HEMOS ENSEÑADO DÓNDE ESTÁ ANTES DE
PEDIRLE QUE DECIDA ADÓNDE QUIERE IR? Porque
elegir entre puertas no es exactamente lo mismo que comprender el edificio. Puede conocer veinte profesiones y no
haber preguntado todavía:
¿Qué
necesito? ¿Qué quiero aprender? ¿Qué quiero hacer? ¿Qué tipo de vida quiero intentar
construir? ¿Qué necesidades
humanas atiende aquello que estoy considerando? ¿Qué dependencias implica? ¿Qué estoy dando por supuesto? No se trata de impedir que elija. Todo lo contrario. SE
TRATA DE QUE ENTRE ÉL.
No partir vacío
El joven
tampoco parte vacío. Tiene cuerpo. Capacidades. Curiosidad.
Experiencias. Relaciones. Un entorno.
Una historia. Una Tierra de la
que depende antes de cualquier profesión que posteriormente elija. Y además recibe una enorme herencia humana. Ciencia.
Arte. Lenguaje. Tecnología.
Conocimiento. Instituciones. Todo eso puede ponerse a su disposición. La educación podría decirle: «MIRA
TODO LO QUE HEMOS CONSTRUIDO.» Pero
añadir: «NO
CONFUNDAS LO QUE RECIBES CON EL LÍMITE DE LO QUE PODRÁS HACER.»
El profesor tampoco entrega un mundo terminado
Esto cambia
también la posición del educador. No
necesita saberlo todo. Puede decir:
«NO LO SÉ.» Puede mostrar dónde
termina el conocimiento disponible.
Puede
distinguir: esto sabemos con bastante
seguridad, esto está en discusión, esto es una interpretación, esto es una convención, esto todavía no lo comprendemos. Ese profesor no pierde autoridad. Cambia el fundamento de su autoridad. Ya no depende de parecer infalible. Depende de: SABER
ORIENTAR LA BÚSQUEDA.
Enseñar las disciplinas y enseñar sus fronteras
Cada
disciplina construye instrumentos para mirar.
La física. La biología. La historia. La economía. La psicología. Las matemáticas. La filosofía.
Cada una
pregunta determinadas cosas y utiliza determinados procedimientos. Una educación madura puede enseñar no
solamente lo que una disciplina sabe. También:
¿QUÉ PREGUNTAS PUEDE RESPONDER? ¿CUÁLES NO?
¿QUÉ MÉTODO UTILIZA? ¿QUÉ CONSIDERA EVIDENCIA?
¿DÓNDE TERMINA EL DATO Y COMIENZA LA INTERPRETACIÓN?
Así evitamos
pedir a una herramienta que responda aquello para lo que no fue diseñada. Otra vez: REUBICACIÓN.
Enseñar a distinguir no significa enseñar a desconfiar de todo
Éste sería
un peligro importante. Un joven que
descubre que muchas cosas son construidas podría concluir: «Entonces
todo da igual.» No. Precisamente todo nuestro recorrido intenta
impedir esa confusión. No todas las
afirmaciones tienen el mismo apoyo. No
todas las interpretaciones explican igual.
No todas las construcciones funcionan igual. No todas producen las mismas consecuencias. No toda opinión equivale a conocimiento. Por eso debemos enseñar simultáneamente
dos capacidades: PREGUNTAR Y CONTRASTAR. Preguntar sin contraste puede
convertirse en arbitrariedad. Contrastar
sin capacidad de preguntar puede convertirse en obediencia intelectual. Necesitamos ambas.
«¿Cómo lo sabes?» Quizá ésta sea una pequeña pregunta educativa formidable. Un alumno afirma algo. No necesitamos responder inmediatamente: «Está mal.» Podemos preguntar: ¿CÓMO LO SABES?
Lo viste. Te lo dijeron. Lo leíste.
Lo dedujiste. Lo supones. Lo crees.
Lo comprobaste. Lo escuchaste
muchas veces. Lo dijo alguien a quien consideras
autoridad. Son caminos diferentes. Y aprender a distinguirlos puede ser tan
importante como memorizar la respuesta correcta.
También enseñar cómo se construye una construcción
Podemos
hacer visible el proceso. ¿Cómo nace
una ley?
¿Cómo se establece una moneda? ¿Cómo se
construye una teoría científica?
¿Cómo aparece una clasificación? ¿Cómo cambia una palabra?
¿Cómo nace una profesión? ¿Cómo se crea una institución?
¿Cómo se convierte una costumbre en norma? ¿Cómo se decide una unidad de medida?
¿Cómo aparece un modelo económico?
El alumno
empieza entonces a observar el
mundo humano construyéndose.
Y quizá ocurra algo decisivo: deja
de verse solamente como futuro usuario.
Comienza a reconocerse como: FUTURO
CONSTRUCTOR.
La inteligencia artificial vuelve esto urgente
Durante
mucho tiempo el gran problema educativo podía ser acceder a información. Hoy el problema cambia rápidamente. Una máquina puede proporcionar
explicaciones. Resumir. Traducir.
Proponer textos. Generar
imágenes. Relacionar información. Ayudar a programar. Resolver determinados problemas.
Entonces quizá el valor educativo se desplace
todavía más hacia capacidades como: comprender, formular preguntas, contrastar fuentes, detectar supuestos, distinguir hechos de interpretaciones, reconocer incertidumbre, evaluar consecuencias, crear criterio. Porque producir una respuesta será cada
vez menos equivalente a haber
comprendido. **LA IA PUEDE ENTREGAR RESPUESTAS. LA EDUCACIÓN TENDRÁ QUE PREGUNTARSE QUÉ
HUMANO QUEREMOS QUE SEPA QUÉ HACER CON ELLAS.**
Y también enseñar que la IA construye
Ésta es una
lección especialmente apropiada para nuestro manual. Una respuesta producida por inteligencia
artificial no cae directamente de la realidad. Es una producción generada mediante
sistemas construidos por humanos, entrenados con información y sujetos a
limitaciones, errores y decisiones de diseño. Por tanto, el joven puede aprender a
preguntar:
¿QUÉ PARTE ES DATO? ¿QUÉ PARTE ES INFERENCIA?
¿QUÉ NECESITO COMPROBAR? ¿QUÉ FALTA?
¿QUÉ SUPUESTOS HAY DETRÁS?
No para
temer la herramienta. Para utilizarla
con toma de tierra.
Volver a Madre Tierra desde el aula Y quizá haya algo todavía más sencillo. Podemos enseñar miles de cosas acerca del mundo. Pero el alumno continúa respirando mientras aprende. Bebiendo. Comiendo. Durmiendo. Habitando un cuerpo. Dependiendo de sistemas vivos y materiales que no ha construido. Ésa puede ser la referencia que impida que toda educación ocurra exclusivamente dentro del edificio humano. No para sustituir matemáticas por árboles. Ni tecnología por naturaleza. Ni ciencia por contemplación. Sino para recordar: TODO AQUELLO QUE APRENDEMOS Y CONSTRUIMOS OCURRE DENTRO DE UNA VIDA QUE LO HACE POSIBLE.
¿Qué podría recibir entonces un joven?
No un mundo
sin reglas. No un mundo donde todo sea
opinable. No un mundo sin tradición. No un mundo que tenga que reconstruir desde
cero. Algo mucho mejor. Una enorme herencia. Y junto a ella una pequeña caja de
herramientas:
¿QUÉ HAY?
¿QUÉ SABEMOS? ¿CÓMO LO
SABEMOS?
¿QUÉ INTERPRETAMOS? ¿QUÉ HEMOS CONSTRUIDO?
¿PARA QUÉ? ¿QUÉ CONSECUENCIAS TIENE?
¿PODRÍA SER DE OTRA MANERA?
Y nuestra
pregunta de retorno: ¿PUEDE CONTINUAR JUNTO CON LA VIDA QUE
LO HACE POSIBLE?
Entregar una herencia abierta
Quizá educar
pueda verse entonces de una manera diferente.
Cada generación entrega a la siguiente una civilización. No puede evitarlo. La cuestión es cómo la entrega. Puede decir: «ÉSTE
ES EL MUNDO. APRENDE A FUNCIONAR DENTRO DE ÉL.» O puede decir: **«ÉSTE
ES EL MUNDO QUE HEMOS ENCONTRADO
Y ÉSTE ES EL MUNDO QUE HEMOS CONSTRUIDO HASTA AHORA.
APRENDE A DISTINGUIRLOS.»**
«Te
entregamos lo que sabemos.» «Te
enseñamos cómo llegamos a saberlo.» «Te
mostramos también aquello que todavía discutimos.» «Y te señalamos las paredes que
construimos nosotros.» Porque algunas
tendrán que permanecer. Otras
necesitarán reparación. Otras quizá
puedan moverse. Y probablemente
habrá puertas que todavía no existen.
Aquí dejamos el instrumento
No vamos a
diseñar un sistema educativo. No nos
corresponde. Pedagogos, profesores,
investigadores, familias y los propios estudiantes conocen la complejidad real
de ese territorio. Solamente dejamos
sobre la mesa una posibilidad: EDUCAR
TAMBIÉN PARA DISTINGUIR HECHO, INTERPRETACIÓN Y CONSTRUCCIÓN. Y una pregunta: **¿ESTAMOS
ENSEÑANDO EL MUNDO O LO ESTAMOS
ENTREGANDO YA TERMINADO?** Porque
quizá la educación no tenga que producir habitantes perfectamente adaptados a
nuestras paredes. Quizá pueda hacer
algo todavía más importante: ENTREGAR LOS PLANOS SIN QUITARLES EL
DERECHO A SEGUIR CONSTRUYENDO.
La tercera
puerta nos conduce a una de las construcciones humanas más poderosas y,
precisamente por eso, una de las que más fácilmente pueden parecernos
naturaleza. . Economía — Cuando el instrumento parece
naturaleza Creamos instrumentos
para organizar necesidades, recursos e intercambios. La pregunta comienza
cuando olvidamos que fueron instrumentos y empezamos a organizar la Vida para
servirlos.