JUNG PASEANDO SINCRONICIDAD
Y ahora se
pone realmente interesante Imágenes anticipatorias. Porque ya no
tendremos que preguntar de entrada «¿vio el futuro?». Tenemos una pregunta
bastante más fina: ¿aquella imagen nocturna estaba anticipando algo que todavía no
existía, o estaba dando forma a algo que el ser vivo ya había captado y que la
conciencia todavía no sabía? Ahí la habitación de captación, la nocturna,
la memoria y la biografía empiezan a trabajar juntas.
Imágenes anticipatorias Sí. Y aquí das un
giro decisivo: anticipatoria
no tiene por qué significar que la imagen venga del futuro. Puede significar
que aparece antes que nuestra comprensión consciente. El material puede ser
completamente nuestro: experiencias anteriores, memoria, señales actuales,
semejanzas, emociones, algo captado y no atendido. Y con todo ello se construye
una imagen capaz de decir de golpe lo que todavía no sabemos formular.
Eso además
encaja perfectamente con la habitación de captación: quizá la imagen sea una de
las maneras en que lo ya recibido consigue finalmente hacerse visible.
IMÁGENES ANTICIPATORIAS Soñamos una imagen.
Pasa el
tiempo. Ocurre algo. Y de pronto decimos: «YO ESTO YA LO HABÍA VISTO.» Aquí es muy fácil dar un salto. Premonición. Futuro.
Algo me
avisó. Pero nosotros ya hemos
recorrido demasiado camino para saltar tan deprisa. Vamos a hacer algo mucho más interesante. VOLVAMOS HACIA ATRÁS.
¿Y SI LA
IMAGEN NO VINIERA DEL FUTURO?
Ésta puede
ser nuestra primera pregunta. Quizá
la imagen apareció antes que el acontecimiento que después reconocimos. De acuerdo. Pero eso no demuestra todavía que la
información viniera del futuro. Puede
haber otra posibilidad:
QUE
LA HISTORIA DE ESA IMAGEN HUBIERA EMPEZADO ANTES.
Mucho antes. Quizá contiene restos de experiencias
anteriores. Situaciones parecidas. Emociones conocidas. Algo aprendido. Algo que ocurrió y olvidamos. Algo que vimos pero no atendimos. Algo que nuestro organismo reconoció antes
de que nosotros pudiéramos formular:
«ESTO
SE PARECE A AQUELLO.» Entonces la imagen
nocturna puede ser nueva... aunque
los materiales con los que ha sido construida no lo sean.
EL PASADO
ES NUESTRO Esto es fundamental.
Nuestro pasado
no está delante de nuestra conciencia permanentemente. Pero forma parte de nuestra biografía. Hemos vivido. Aprendido.
Fallado. Sufrido. Acertado.
Observado. Repetido. Reconocido situaciones.
Nuestro
itinerario ha ido dejando material. Y
parte de ese material puede no estar ahora mismo en primer plano. Eso no significa necesariamente que haya
desaparecido. Entonces podemos
formular una hipótesis sencilla:
UNA IMAGEN ANTICIPATORIA PUEDE ESTAR
CONSTRUIDA CON INFORMACIÓN QUE YA PERTENECE A NUESTRA HISTORIA.
ALGO SE
PARECE A ALGO Imaginemos que años atrás atravesamos determinada
situación.
No hace
falta que sea idéntica. Quizá hubo: un determinado comportamiento, una sucesión de acontecimientos, un tono de voz, una relación, una sensación, una manera de comenzar un problema, una circunstancia ambiental. Aquello pasó.
Continuamos. Quizá incluso lo olvidamos conscientemente. Años después empieza otra situación. Todavía no vemos claramente adónde conduce. Pero aparecen algunos elementos semejantes.
ALGO EN NOSOTROS PUEDE RECONOCER LA
SEMEJANZA ANTES DE QUE LA CONCIENCIA LA FORMULE.
Y
entonces... una noche aparece una
imagen.
LA IMAGEN
PUEDE SER UNA CONSTRUCCIÓN
Esto cambia
mucho. No necesariamente recibimos
una fotografía terminada. Quizá
nuestro propio sistema utiliza lo que tiene.
Memoria. Biografía. Emoción.
Experiencia. Información
reciente. Asociaciones. Imágenes conocidas. Y construye una representación. Como si necesitara decir: «MIRA ESTO.»
No sabemos
todavía exactamente cómo ocurre. Pero
la hipótesis tiene una enorme ventaja:
NO NECESITA SACAR LA IMAGEN DE NINGÚN
LUGAR AJENO A NUESTRA PROPIA HISTORIA PARA EMPEZAR A INVESTIGARLA.
EL SÍMBOLO
PUEDE SER NUESTRO Aquí vuelve lo descubierto en el apartado anterior.
Quizá la
mente necesita representar algo para lo que todavía no dispone de una
formulación consciente clara. ¿Con
qué lo hará? Con materiales
disponibles. Mis lugares. Mis personas. Mis animales. Mis miedos. Mis experiencias. Mis recuerdos. Mis imágenes. Entonces una casa soñada puede no ser: LA CASA como símbolo universal.
Puede ser aquella casa. La mía.
La que tiene una historia conmigo.
Y solamente conociendo mi biografía podremos empezar a comprender por
qué apareció.
SIGNO,
IMAGEN Y SÍMBOLO PUEDEN NACER DEL ITINERARIO
Esto es
enorme. No necesariamente tenemos
que recibir los símbolos ya fabricados.
Podemos construirlos viviendo.
Una imagen aparece una vez. Después
otra. Queda asociada a determinada
experiencia.
Años después
vuelve. Y progresivamente adquiere
una significación particular. Entonces
el símbolo tiene historia. Podemos
preguntar:
¿CUÁNDO NACIÓ? ¿QUÉ LE OCURRIÓ? ¿CUÁNDO VOLVIÓ?
¿QUÉ HA IDO SIGNIFICANDO PARA MÍ?
Podemos
hacer incluso: LA BIOGRAFÍA DEL
SÍMBOLO.
¿Y SI FUERA
UNA ALARMA?
Ahora
aparece tu intuición. Una alarma no
necesita conocer el futuro. Necesita
reconocer determinadas condiciones. Esto
cambia completamente la palabra anticipación.
Una alarma
de humo no ve el incendio futuro. Detecta
algo ahora que merece atención. Entonces podemos preguntarnos si algunas
imágenes anticipatorias funcionan de una manera comparable: ALGO YA ESTÁ PRESENTE.
Algo se
parece. Algo se repite. Algo ha sido captado. Algo de nuestra experiencia anterior entra
en relación con ello. Y aparece: ATENCIÓN. No necesariamente mediante una frase. Quizá mediante una imagen.
«ESTO YA LO
PASAMOS POR ALTO UNA VEZ»
Ésta puede
ser una función especialmente interesante.
Algo ocurrió anteriormente. No
lo vimos. O lo vimos demasiado tarde. Ahora
empieza una situación semejante. Y
nuestro sistema dispone de más experiencia que la primera vez.
Entonces
quizá aquello que antes pasó inadvertido tenga ahora más posibilidades de
llamar nuestra atención. LA BIOGRAFÍA HA
APRENDIDO ALGO. Aunque todavía no
sepamos formular exactamente qué. La
imagen podría convertirse así en una especie de segunda oportunidad: MIRA OTRA VEZ.
ESTO ES
ANTICIPACIÓN SIN NECESIDAD DE VIAJAR AL FUTURO
Y resulta
extraordinariamente importante. Porque podemos anticipar utilizando pasado y
presente. Experiencia anterior. Información actual. Reconocimiento de patrones. Cambios apenas perceptibles. Memoria.
Emoción. Captación no
formulada. Todo ello puede permitirnos
responder antes
de que la situación termine de desarrollarse. Entonces:
ANTICIPAR NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE
CONOCER LO QUE TODAVÍA NO EXISTE.
Puede significar:
RECONOCER ANTES HACIA DÓNDE PUEDE ESTAR
DESARROLLÁNDOSE ALGO QUE YA HA COMENZADO.
LOS PIES PUEDEN HABER EMPEZADO A ANDAR ANTES
QUE LA EXPLICACIÓN
Volvemos a
aquella imagen nuestra. El peregrino
cambia ligeramente de dirección. Después
piensa: «¿POR QUÉ HE VENIDO POR
AQUÍ?»
Quizá no
hubo ningún misterio. Había señales. Experiencia. Terreno.
Memoria. Captación. El conjunto comenzó a responder. Y la explicación llegó después.
LOS
PIES CONTINUARON Y DESPUÉS LA CABEZA PREGUNTÓ POR QUÉ. La imagen anticipatoria podría
pertenecer a esta misma familia de fenómenos. El ser vivo puede haber comenzado a
reorganizarse antes de disponer de una explicación verbal.
PERO NO
TODA IMAGEN ES UNA ALARMA Ésta es nuestra protección.
Soñamos
continuamente muchas cosas. Recordamos
algunas. Olvidamos muchísimas. Por tanto, no podemos convertir cada
imagen intensa en: AVISO.
Tendríamos
otra vez un mundo lleno de señales fabricadas. Necesitamos observar.
¿Qué ocurrió
antes? ¿Qué soñé exactamente? ¿Qué relación tenía con mi biografía? ¿Qué ocurrió después? ¿Qué imágenes semejantes tuve que no
coincidieron con nada? ¿Qué
información podía poseer? ¿Qué añadí
posteriormente?
Otra vez: REGISTRAR ANTES DE INTERPRETAR.
Y LA ALARMA
TAMBIÉN PUEDE EQUIVOCARSE
Esto es
igualmente importante. Un sistema
protector puede avisar sin que finalmente exista el peligro imaginado. Una experiencia anterior puede hacernos
reconocer semejanzas donde las diferencias son decisivas. Una emoción puede intensificar la alarma. Una
memoria puede estar incompleta.
Por tanto: QUE ALGO EN MÍ DIGA «CUIDADO» MERECE
ATENCIÓN.
Pero no
obliga a concluir: «HAY PELIGRO.» Primero miramos.
LA IMAGEN
PUEDE SER VERDADERA SIN QUE NUESTRA PRIMERA INTERPRETACIÓN LO SEA Ésta
es una distinción preciosa.
El sueño
ocurrió. La imagen es real como
experiencia. La emoción que produjo
también. Pero aquello que nosotros
creemos que significa puede estar equivocado. Por tanto:
RESPETAR LA IMAGEN NO SIGNIFICA OBEDECER
NUESTRA PRIMERA INTERPRETACIÓN.
Podemos
conservarla. Mirarla. Dejarla reposar. Relacionarla con nuestra biografía. Esperar. Quizá años después entendamos otra cosa.
LA
HABITACIÓN NOCTURNA PUEDE CONSTRUIR CON LO QUE ES NUESTRO Ahora
nuestras habitaciones empiezan a conectarse.
Durante el
día: CAPTAMOS. La biografía aporta experiencia. La memoria conserva. La emoción señala. El pensamiento intenta organizar. Parte llega a la conciencia. Parte quizá no. Dormimos.
Y en la habitación
nocturna pueden aparecer imágenes construidas con materiales pertenecientes a
ese mismo itinerario. No necesitamos
introducir todavía ninguna información exterior extraordinaria. Tenemos muchísimo que investigar dentro de nuestro propio
recorrido.
Y ESO NO
EMPOBRECE EL SUEÑO Todo lo contrario. Quizá lo hace todavía más
extraordinario.
Porque
significaría que llevamos con nosotros una historia muchísimo mayor que aquello
que podemos tener conscientemente delante en cada momento. Nuestro propio itinerario podría participar
continuamente en cómo recibimos el presente.
EL
PASADO NO ESTARÍA DETRÁS COMO UNA COSA MUERTA. Podría seguir participando en nuestra
manera actual de reconocer.
ENTONCES LA
IMAGEN ANTICIPATORIA PUEDE SER UNA CONFLUENCIA
PASADO:
lo vivido.
MEMORIA:
lo conservado.
PRESENTE:
lo que está ocurriendo.
CAPTACIÓN:
lo recibido.
EMOCIÓN:
lo que ha reaccionado.
NOCHE:
otro estado del receptor.
IMAGEN:
una posible representación.
CONCIENCIA:
«He soñado esto.»
Y después... INTERPRETACIÓN.
Ahora
tenemos una secuencia mucho más rica.
¿Y QUÉ PASA
SI DESPUÉS OCURRE ALGO?
Entonces no
saltamos. Volvemos al recorrido. ¿QUÉ HABÍA ANTES DEL SUEÑO?
Ésta será
nuestra gran pregunta. No solamente: ¿QUÉ OCURRIÓ DESPUÉS? Porque quizá la clave
de aquello que parece una anticipación esté precisamente en lo que ocurrió
antes y no habíamos visto.
El peregrino
sueña que el puente está roto. Despierta
inquieto. Días después tiene que tomar una decisión. Y recuerda el puente. Podría decir: «EL SUEÑO ME HA DICHO QUE NO CRUCE.»
Nosotros no
iremos tan deprisa. Preguntaremos:
¿Qué
significa ese puente en su historia?
¿Había vivido algo parecido? ¿Qué
estaba ocurriendo antes del sueño? ¿Qué
dudas tenía? ¿Qué señales había
recibido? ¿Qué parte de sí mismo
quizá estaba intentando atender?
Puede que
descubramos una explicación. Puede
que no. Pero habremos hecho algo
fundamental: DEVOLVER LA IMAGEN A SU
PROPIETARIO.
A su
memoria. A su biografía. A su habitación nocturna. A su camino. Y entonces la imagen anticipatoria deja
de necesitar ser una fotografía enviada desde mañana. Puede
ser algo quizá mucho más cercano:
UNA IMAGEN CONSTRUIDA HOY
CON
ALGO QUE VIVIMOS AYER,
ALGO
QUE ESTAMOS RECIBIENDO AHORA
Y
ALGO QUE PODRÍA VOLVER A SUCEDER SI NO LO VEMOS.
Entonces el
sueño no necesariamente adivina. RECONOCE. No necesariamente
profetiza. ADVIERTE. Y no necesariamente
sabe qué va a ocurrir. Quizá
simplemente utiliza nuestra propia historia para decirnos:
«ESTO SE PARECE A ALGO. MIRA MEJOR ESTA VEZ.»
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