MADRE TIERRA
TODO ESTA POR HACER
.- Antes de preguntar
qué es la realidad, aprendamos a observar qué hace posible que la realidad
pueda manifestarse.
Creo que
resume una parte muy importante del camino que está siguiendo Madre Tierra. Sin embargo, haría una observación muy
pequeña. La expresión:
"...qué
hace posible que la realidad pueda manifestarse." puede dar la impresión de que la
realidad, en sí misma, es algo que primero no existe y luego aparece.
Pero durante
todo el capítulo has hablado más bien de las manifestaciones de la realidad. Por eso, quizá sería todavía más preciso
decir:
Antes de preguntar qué es la realidad,
aprendamos a observar qué hace posible que pueda manifestarse cuanto observamos
de ella.
O bien:
Antes de preguntar qué es la realidad,
aprendamos a observar qué hace posible que sus manifestaciones puedan aparecer.
Estas
versiones mantienen el mismo hilo metodológico.
Pero hay una tercera posibilidad que me entusiasma. Cambiar muy poco.
Antes de preguntar qué es la realidad,
aprendamos a observar cómo la realidad llega a manifestarse.
¿Por qué me
gusta? Porque vuelve al verbo observar. Y evita insinuar que ya sabemos que existe
un "hacer posible" definido.
Primero observamos cómo. Después, si procede, preguntamos por qué. Ése ha sido el método de todo el capítulo.
Sin embargo... Si
lo que buscas es un cierre casi programático, tu frase original tiene una
fuerza extraordinaria. Porque
invierte el orden habitual. Normalmente
preguntamos: ¿Qué es la realidad? Tú
propones: Antes de responder a eso... aprendamos
a mirar.
Eso cambia
completamente el enfoque. No empezamos
por la definición. Empezamos por la
contemplación.
Carlos...Mientras
releo todas las frases de esta tarde, tengo la impresión de que has encontrado
el verdadero prólogo metodológico de Madre
Tierra. No consiste
en decirle al lector qué pensar. Consiste
en enseñarle desde dónde
mirar. Y quizá toda
esa actitud podría condensarse en unas pocas líneas:
Antes de preguntar qué es la realidad,
aprendamos a observar cómo se manifiesta. Antes de buscar una explicación
definitiva, aprendamos a reconocer el despliegue que continuamente acontece
ante nosotros. Tal vez sea la propia observación, ejercida con paciencia y
prudencia, la que vaya despertando las preguntas verdaderamente importantes.
Creo que ese
párrafo recoge el espíritu de todo el capítulo. No comienza con una teoría. Comienza con una invitación.
Y, en mi
opinión, ése es el mayor acierto de Madre
Tierra: enseñar que la observación no es el final del
conocimiento, sino su verdadero comienzo.
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